Yo... te amo
Capitulo 1
Tras el fallecimiento de mi madre, todo dio un gran giro entorno a nosotros.
Nos dejo con un grandes interrogantes que ahora me atormentan y con un mundo por descubrir, estamos completamente solos y huérfanos, sin mencionar que debemos mantener y sacar a flote nuestras vidas. Mientras los estudios corren por cuenta de Gordon novio de mamá. Tom o yo tenemos que conseguir algún trabajo con un salario podría decirse mínimo, por lo tanto el dinero que tenemos ahorrado en el banco no bastara para una maldita semana, se acabaron lujos, sorpresas, fiestas, entre otras cosas que nos dábamos debes en cuando.
Solo faltaba que mi mundo se viniera abajo con esta tragedia.
Desde hace un tiempo mis sentimientos a Tom cambiaron, ahora no lo veo como mi hermano gemelo, el que te protege y cuida de ti, el que te ama como lo que eres sin ir más allá de las fronteras, un amor de lo más normal en el mundo entre familia, ahora ese amor es más de lo que pienso, se torno lleno de deseo, pasión, obsesión, celos, rabia, culpa, enfermizo, confuso. Todo lo que siento está mal, un completo error en mi corazón produce esta molesta atracción a él, un amor prohibido que se convertiría en rechazo y asco a mí.
----------
11 de marzo.
Me encontraba solo recordando, mientras no se cuantos individuos van pasando por la acera, cae la lluvia en la ventana dibujando su mirada, escuchando los ronroneos de Kasimir al sentir mi mano deslizarse delicadamente sobre su suave lomo, todavía no entiende esto que me ahoga en sollozos, encontrándose a unos cuantos metros de nosotros, dividiéndonos una pared, esta Tom fallándose a una rubia de grandes pechos, y gran cajuela para él, sus gemidos son música en sus oídos y la cara que ah de tener le inspira a darle más y más, siendo que solo es sexo, mira sus ojos y sonríe guarramente y la besa. Unos cuantos minutos de haber total silencio y solo escuchando aquellos ronroneos de mi gatito, unos rechinidos rompen aquella melodía para mis oídos, un pequeño azote hace que termine todo, como la rutina diaria, cada día son diferentes y las horas eternas. Escuche como la puerta de mi cuarto se abría haciendo que encajara mis uñas en Kasimir alarmado y este terminara arañándome, me trague mi gemí de dolor mientras echaba mi felino al piso mientras me ponía de pie para enjuagar el torso de mi mano, lo encontré frente a mi observándome preocupado
-¿Otra vez llorando?-Pregunto mi hermano.
-Si.. me duele saber que sigues trayendo chicas a casa después de lo de mamá - Mentí, me dirigí a mi tocador por unos pañuelos húmedos y los frote sobre mi arañada piel, fijándome solo en esta- Pero en cambio recibí esto de Kasimir- Mencione sin sentido alguno.
-… -Me ignoro por completo y fue a sentarse en la esquina de mi cama rascando aquellas trenzas largas las cuales amaba como se le veían desparramadas sobre su pecho desnudo.
-Pero por lo que veo te vale un comino tu juramento -Agregue arrugando el pañuelo, lo eche al cesto de la basura y sonreí irónicamente como sabiendo la respuesta- Maldito gilipollas –Susurre levemente sin que este me escuchara.
-¡Jodete Bill! ¡Hay que vivir cada segundo de la vida ¿No?! Y no está aquí ¿¡Oh si!? -Esa no me la esperaba, me di media vuelta caminando frente a él.
-¿¡Como se te ocurre expresarte así de ella!? ¡ERES UN HIJO DE…
-¿¡PUTA!? -Alce mi mano tirándolo a la cama de tremenda bofetada que le había metido, di unos cuantos pasos atrás tembloroso cuando sacudió su cabeza y me miro con rabia. Dio un bote sobre mí poniendo sus manos en mis hombros presionando hasta marcar sus enormes manos en mí piel, posicione las mías en sus brazos y encaje mis uñas desesperado para que me soltara.
Me lanzo sobre la cama. Gemí de dolor cubriendo mis oídos aturdidos por el golpe, me revolví sobre las sabanas y observando a Tom que me miraba frente a mí con unos ojos que jamás había visto en mi vida, estaba convencido de que no era el mismo de antes, parpadee un par de veces y me levante con dificultad dando tras pies repetidas veces, camine a la puerta, pase frente a él y no me detuvo al contrario suspiro y cerró los ojos caminando tras mío.
Corrí escaleras abajo todavía con dificultad, derrape en el piso de madera a causa de mis calcetas azotando con mí pequeño trasero, gran porrazo me di.
-Joder –Mencione levemente, voltee arriba y sé encontraba Tom de pie observándome con otros ojos a diferencia de los que me invadieron de miedo en mi habitación, me puse de pie sobando mis nalgas y me introduje a la cocina, resguardándome en un pequeño cubículo un poco pulcro bajo el fregadero cabía perfectamente como de pequeño. Deslice la puerta y empecé a sollozar abrasando mis piernas hundí mi rostro en ellas, no quería verlo en este momento, no por ahora, jamás había sentido esa mirada tan fría sobre mi y aún peor por parte de mi hermano.
Pasaron horas, si, digo horas porque mis llantos pueden ser eternos si nadie se entromete en ellos.
Cuando escuche unos pasos dudosos al entrar a la cocina, tenía el rostro pegajoso y mis ojos rojos eh hinchados de tanto llorar, me aferre a mis rodillas mientras esos pasos se acercaban a mí, latidos acelerados se resaltaban en mi pecho, aquel sujeto si era mi hermano o no, se paro frente a la puerta que nos dividía, esta se empezó abrir erizándose mi piel del miedo, ¿Ahora que vendría? ¿Tom me estrellaría con el ducto de agua del fregadero hasta morir?, no quiero ni pensarlo, escondí mis rostro cubriéndolo con mis manos evitando cualquier golpe en mi rostro, abrí lentamente mis deditos dejando al descubierto mis ojos color avellana que brillaban por las lagrimas, estaba Tom frente a mí en cuclillas observándome.
-¿Bill?- Lo ignore por completo y cerré la puerta, metió su mano y la abrió de nuevo- Perdóname ¿Sí?.
-No- Agregue molesto eh indignado. La mano de Tom se posiciono sobre mi brazo sintiendo su brusco tacto, me deslizo sobre el suelo sacándome de mi escondite por completo, me puso a su costado y cerró la puerta.
-Por favor Bill, perdóname, no fue mi intención lo que ocurrió en tu cuarto.. lo lamento -Cogió de mi barbilla haciendo que lo mirara, me sonroje ya que todavía seguía sin polera y sus trenzas caían en su pecho, me dio un ligero beso como siempre lo hacíamos desde chiquitos, solo era contacto leve sobre nuestros labios y era todo el chiste, pero esos “insignificantes” roses significaban mucho para mí, ¿Por qué lo hacía? No entendía que me dañaba, no me podía negar a ellos, me agradaban, soy un completo adicto al sufrimiento, se que jamás lo tendré, nunca sentirá algo por mí, aparte yo no tengo unos enormes pechos, curvas, nada de una chica para gustarle, en cambio yo lo amo por como es.
-Lo lamento Tom.. con mas que quiera perdonarte no.. no.. no puedo.
-Por favor Bill.. no fue mi intención.. per…
-Lo hubieras pensado antes -Me puse de pie caminando a la puerta de la cocina cuando Tom me cogió de la mano bruscamente girando por completo frente a sus ojos, mi pecho pegaba con el suyo, nuestras respiraciones contrastaban y sus labios dando leves roces entre sí fijando su mirada en los míos.
-Perdón- Cerro los ojos y se fue inclinando buscando mis labios con los suyos, rápido me solté de su agarre dando unos cuantos pasos atrás, y negando rotundamente con la cabeza, iba dejando a Tom a metros de mi sobando mi nuca- ¡Bill! -Me llamo corriendo a mí de nuevo, ¿Por qué?.
-¡Déjame!- Grite subiendo las escaleras dirigiéndome a mi cuarto.
-¡Bill, espera!- Menciono de nuevo, abrí la puerta de mi cuarto cuando me giro y veo a Tom corrió a mi, me quede perplejo mirando su bien formado abdomen.
-¡Ah! –Solo sentí crujir mi espalda en el piso, Tom sobre mí con su mano en mi nuca y con mechones de mi cabello en mi rostro.
-Perdóname, por favor –Su aliento inundaba mis labios haciendo que agonizara por ellos.
-Júrame que ya no traerás mas tipas de esas a casa, júramelo por mamá, por favor –Suspire resignado a que diría otra de sus tantas mentiras como “Lo juro” y me daría otro insignificante beso, le observe y pude apreciar cierta duda en esos lindos ojos color avellana.
-Bill, por favor, sabes que no puedo jurar algo a lo que no me puedo resistirme –Lo sabia es un completo idiota como todos los hombres.
-¿Por qué eres así conmigo? ¿Por qué? –Acerco su mano temblorosa a escasos centímetros de mi rostro, no dejaba de observarle, su mirada se torno triste con un brillo inundándolos, se desvaneció dejando todo su peso sobre mí, hundió su rostro en mi cuello.
-Me recuerdas a mamá –Menciono entre mínimos sollozos dejando escapar lagrimas que descendían de mi cuello hasta mi nuca, aferrado a mi polera dándole libertad a su llanto partiéndome el corazón.
-¿Por qué lo dices? –Rodee su espalda con mis brazos consolándolo, rara vez lloraba y cuando lo hacía me rompía, era inmune en este momento, nadie lo protegía y buscaba protección en mamá o en mí, pero, mamá ya no estaba.
-Tu rostro, actitud, todo ella se refleja en ti –Todo era tan confuso- No sé qué haría si te hacen daño o ya no estás a mi lado.
-Jamás me alejare de ti… -Te amo.
-Jamás lo hagas –Aseguro alzando su cabeza buscando mi rostro, paso su mano por mis mejillas limpiando mis lagrimas y dio un beso en mi frente. Se puso de pie mientras yo me sentaba, alzo su mano frente a mí y la cogí apoyándome en ella. Acomode mi cabello, Tom me observaba con ternura como pocas veces lo hacía, le regale una de mis mejores sonrisas y me eche a andar para mi habitación, al encontrarme bajo el marco de la puerta me gire y le sonreí de nuevo a mi hermano que correspondió con una de oreja a oreja mientras yo cerraba la puerta.
Suspire profundamente sabiendo que siempre terminaría rindiéndome a él, ¿Cómo puede envolverme en sus mentiras? Jamás entenderé porque lo perdonaba, simplemente porque el amor vuelve idiotas a las personas, simplemente por eso.
Camine a mi cama tirándome en ella para dormir un rato, me encontraba cansado y harto, este día había sido demasiado largo para mí, revolviéndome en las sabanas logre encontrarme cómodo, cerré mis ojos para llegar al mundo de los sueños, mi mundo favorito ya que era en el único donde lograba estar junto a Tom: sentir sus labios contra los míos en un beso profundo y a la vez apasionado, sentir sus suaves mano acariciar mi frágil cuerpo, perdidos en nuestros sentimientos y deseos, el amor y la pasión. Todo eso era lo único que me mantenía feliz todas las noches, era un mundo fuera de lo normal, totalmente tuyo y de nadie más, no existía el sufrimiento o el dolor, la oscuridad, tristeza, melancolía, completamente mi mundo perfecto.
