Capitulo 2
Segundo rasgo: Seducción
Persuade con su encanto, fascina cual serpiente para que rendirse y darle su consentimiento volviéndose una relación como hechizada, sin voluntad para rebatirla y cortarla, cayendo nuevamente en esa telaraña feroz y perversa.
La clase había terminado por fin, y ahora esperábamos al siguiente profesor, mire de reojo a Tom hacer rayones amorfos sobre la misma hoja donde había tomado nota, sus mejillas permanecían ruborizadas casi con la misma intensidad que habían adquirido en el momento en que me presente, él no había dicho nada, simplemente había desviado la mirada, observando a su alrededor para percatarse de como la mayoría tenía los ojos fijos en nosotros, y entonces su mirada se clavo en el suelo mientras parecía querer fundirse en su asiento, y no pude evitar sonreír ampliamente.
-¿No vas a devolverme el saludo?-Pregunte al fin, girándome sobre mi haciendo en dirección a él.-No me digas que eres igual de desconsiderado que...
-No...- Me corto algo brusco, por un momento pensé que por fin se había armado de valor pero observe como su manzana de adán subía y bajaba al tragar con dificultad, con un suspiro dejo su lápiz sobre el escritorio y finalmente me miro – es... es un placer – Dijo con aquella seguridad que había tratado de imprimir desde que se paro frente a la clase, para mi, un intento fallido – estábamos en clase, no quería problemas, es todo
Asentí, sabía que iba a tener problemas o cuestionamientos sobre el incidente con el profesor, quien simplemente me había pedido con dureza que le permitiera seguir con normalidad su clase, que ya habría tiempo para presentaciones más “intimas”, seguramente ya estaría corriendo el chisme por los pasillos acerca de esto
-¿Qué quisiste decir con que hoy tendríamos más que el placer de conocernos? - Preguntó después de unos minutos de silencio, donde me dedique a contemplarlo fijándome en los detalles de su rostro buscando su mirada pero él volvía a mirar al suelo, no se necesitaba de mucho más para saber que estaba incomodo... y eso, por primera vez, no me gusto, no quería ser para él, lo mismo que era para los demás. Solté una rasilla entre dientes.
-Es solo un decir Trümper – Sonreí sabiendo perfectamente que no pasarían más de dos segundos antes de que su ceño se frunciera.
-Tom... detesto que me llamen por mi apellido, me hace sentir anciano.-Abrí los ojos antes de soltar una risa floja, y él me acompaño, era tan predecible; no podía recordar cuando fue la última vez que reí sinceramente.
La jornada de clases había terminado, Tom y yo nos encontrábamos caminando bajo la disimulada, pero atenta mirada de la mayoría de las personas que se encontraban por donde pasábamos. Me había ofrecido a enseñarle las instalaciones, cuando él me había preguntado sobre las oficinas de administración, pude notar la inseguridad nuevamente al aceptar mi oferta. Sonreí ante el primer pequeño gran triunfo de mi objetivo, tenerlo para mí.
Ese día solo le enseñaría la ubicación de algunos de los edificios importantes de la institución, poco a poco le enseñaría con más detalle todo, era un buen pretexto para pasar más tiempo con él, debo decir que una vez más dudo ante mi oferta, pero con una tímida sonrisa acepto.
Terminamos en la cafetería, conmigo sugiriéndole que tomar y que no era tan recomendable por su insípido u horrible sabor.
-Y bien Tom, ¿De dónde vienes?-Pregunte antes de llevarme el tenedor a la boca. Así matamos el tiempo esa tarde, hablando de todo un poco y conociendonos
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Un día… dos días.. tres días… cuatro días… una semana
Nunca en toda mi estancia en aquel lugar se había corrido el tiempo tan rápido, era como si todo se hubiese convertido en un gran y divertido parque de diversiones para mi sólito.
Realmente disfrutaba ir a clases e incluso a la cafetería y no que fuera muy fanático de las aburridas clases, al contrario no tenia la mas mínima idea de que habían tratado toda la última semana, pero sabía que eso no afectaría a mis impecables calificaciones, si debía ser sincero, me había concentrado en un solo asunto que desde mi punto de vista valía mas que cualquier clase de letrados que pudiera darme esa escuela o cualquier platica con algún alumno conocido y lo mejor de todo es que podía tener al alcance de mi mano con cosas tan comunes como ir a clases o a comer, todo eso tenía un nombre y era, Tom
Al principio pensé que lo que me atraía era esa capa de ternura cuando se cohibía, con la cual hacia una especie de barrera que parecía protegerlo del mundo exterior, pero pronto descubrí que era más, muchísimo más de lo que me esperaba, algo tan puramente incorrupto que ni él mismo podía con tanta inocencia; para mi era como arcilla en mis manos, tan maleable que no sabia como podría haber llegado a esta edad sin que se borrara todo eso de su mirada, pues cuando me fijaba en sus ojos era como ver un claro reluciente al amanecer, sin nada que ocultar, tan transparente que bastaba mirarlo para saber en que estaba pensando.
Casi incapaz de mentir, pese a lo mucho que se esforzaba, al intentar esconderlo bajo esa innata picardía, de su sonrisa en el cual casi todos habían caído, su falsa seguridad al caminar, al hablar, y su superficial ego elevado, un chico seguro y seductor al que le daba igual todo, ¡Qué gran mentira!, que todo el mundo se tragaba increíblemente, aunque esto era lo mejor de todo, era él único que se había dado cuenta, quien veía lo que en verdad era, sabia que Tom no era así como el mismo afirmaba, debía admitir que era inteligente, pero eso no le quitaba ser una presa fácil de cualquiera debido a su ingenuidad.
Suspire, dándome cuenta que no había momento en que reflexionara algo acerca de Tom, se sentía extraño, me hacía sentir extraño, y parte de eso a veces conseguía enfadarme.
Pero hoy era un nuevo día, mas específicamente sábado, día en el que la mayoría salía de aquel monótono lugar para hacer lo que quisiera y así despejando los pasillos por fin, día en el que le había prometido a Tom llevarle a la biblioteca, tanto a que la conociera a detalle, como para ayudarle a regular sus materias, excusa creíble para verlo en estos días que al parecer el también era de los pocos que deseaban quedarse en aquel lugar así que no debo desaprovechar la oportunidad de estar solos y juntos.
Me mire nuevamente en el espejo y asegure lo que durante mis 19 años siempre me decían, era hermoso, mi rostro perfectamente maquillado con sombra alrededor de mis ojos resaltando el color de mis ojos avellana, mientras mi cabello largo con mechas blancas en la parte inferior estaba perfectamente peinado y alaciado
Después de colocarme mi saco a rallas blancas y camisa negra, algo formal para un día de descanso pero con el objetivo concreto de sorprender a cierta personita, así que baje a la entrada de la escuela, el lugar de nuestro encuentro y al ir caminando podía sentir la mirada de varias personas se posaban en mi, unos mas descarados que otros causándome gracia esto sonreí de medio lado acercándome a mi destino, donde pude ver a lo lejos que ya se encontraba esperándome con sus ropas holgadas, parecía perdido mirando al horizonte. Me le quede mirando a lo lejos un poco, pequeña costumbre que había adquirido esos días pero después de un pequeño momento pareció notar mi mirada volteo, encontrándose directamente sus ojos con los míos e inmediatamente giro su cara hacia el suelo sonrojándose; era tan jodidamente adorable, que no pude evitar ensanchar mi sonrisa.
- Hola Tom – Le salude parándome cerca de él, más de lo que podría ser común en realidad.
- Ho.. hola – me respondió con la mirada aun en el suelo como si de verdad este tuviera el mas mínimo detalle de interés – Te vez bien – finalizó
- Oh Tommy pero que tierno –Podría definir mi tono un tanto ambivalente, mezcla de sarcasmo con verdadera ternura, obvio me veía bien, pero escucharlo de sus labios se sentía tan bien, no pude sentirme nuevamente algo extraño, pues esto no era tan propio de mí, tras unos minutos de incomodo silencio decidí que no podía desperdiciar ni un minuto más de mi tiempo en estas cosas. – Ven vamos a la biblioteca – Dije firme y tome su mano sin esperar respuesta jalándolo a través de los pasillos mientras curiosas miradas nos seguían.
Al llegar al lugar el cual estaba casi vacío por los alumnos ausentes sonreí, tal como lo había previsto. Primero me dedique a enseñarle las áreas que podían resultarle de más interés y utilidad, también mostrándole la manera más eficaz de buscar algún título, el asentía a todo lo que yo le decía, con total interés, pero podía notar con gran entusiasmo, que ese interés a veces solo iba dirigido a mí, en como hablaba quizá, en cómo me veía, en mí, y sus mejillas se ruborizaban intensamente cuando se sentía pillado, yo simplemente sonreía de medio lado o jugueteaba con el piercing de mi lengua, haciendo aún más fuerte su sonrojo.
-Esto es todo lo que podría servirte… ahora ven, antes de ayudarte con tus materias, quiero mostrarte algo.-Volví a tomar su mano guiándolo a través de los largos pasillos de estanterías de la biblioteca, adentrándonos en uno de las secciones que se encontraban hasta el fondo, una de las más solitarias, que si de verdad la biblioteca tenía alguna utilidad para mi era la de tener espacios privados donde nadie podía venir a molestar.
-¿Qué es esto?– Preguntó inmediatamente, con la duda cargada en su voz, suspire antes de responder, muy pocas veces me tomaba la molestia de dar explicaciones o hablar sobre lo mí y lo que solía hacer cotidianamente, pero él valía la pena
-Este es uno de mis lugares favoritos, bastante privado, donde puedo conseguir un minuto de tranquilidad, y… encontrar los mejores volúmenes sobre poesía – Sonreí señalando un pequeño letrero que indicaba el nombre del área.
- ¿Poesía? – pregunto inmediatamente arqueando una ceja.
- Si, poesía –Repetí su gesto tratando de entender qué de eso le parecía extraño.
-Bueno… debí imaginarlo, en realidad… bueno es que…-Balbuceo casi inentendible, lo cual me hizo reír, sin embargo, pese a todo pronóstico, no pareció ofenderme que dudara de mi gusto por la lírica.
-Me encanta la poesía, aquí hay buenos clásicos, lástima que casi nadie les haga caso, también tienen muchas independientes... – Y como quien no queriendo la cosa empecé a ver los libros a mi costado rompiendo momentáneamente el contacto visual – Sabias que esta escuela en la antigüedad los mejores estudiantes relataban sus poemas frente a toda la escuela – tome un libro como si fuera al azar y empecé a hojearlo buscando algo en específico – algo ñoño ¿no crees? Pero la verdad eran tan buenos que se guardaron entre estos libros aquellos versos – Me gire dando la espalda a los libros y recargándome levemente sobre el estante mientras seguía hojeando el libro – Decían que con ellos podías atraer a la persona amada –Susurre con voz profunda, quite un momento la mirada del libro la dirigí hacia él, la reacción en él fue inmediata, sonrojo intenso con desvió de mirada.
-Ahh – pronunció suavemente, se veía muy tierno cuando fugazmente me dirigía la mirada sonriéndome, se recargo sobre la mesa cruzando los brazos sobre su pecho, atento a mis movimientos.
- Así es –Continúe, cuando por fin encontré lo que buscaba en aquel libro viejo – Algo como esto, su mirada por fin se fijo en mí completamente con curiosidad mientras yo comenzaba a recitar con voz profunda.
Entre la seda y tu piel
No encuentro la diferencia
Suave tersa irresistible
Hice una pequeña pausa, para mirarle intensamente durante unos segundos, me despegue del estante y camine hacia él, continuando mientras me acercaba a paso lento, grácil y seductor.
La elegancia que engatusa
Y me lleva a querer más
A enrollarme entre tu cuerpo
A corromper cada centímetro de ti
Sostuve con una mano el libro y la otra la estire hacia él mientras seguia recitando, acariciando suavemente su mejilla, bajando lentamente entre caricias por su cuello, él se quedó totalmente inmóvil, tenso ante mi roce, conteniendo la respiración por unos minutos, mirándome con ojos abiertos de par en par, pero sin moverse ni un centímetro lejos de mi tacto.
Poseerte como nadie más
Y ser dueño total del aroma que te rodea
Tierna esencia que domina y embellece
A quien la aspira como reflejo del alma
Estaba a tan escasos centímetros, tan cerca cómo me era posible, inhale profundamente, llenándome de su dulce aroma, deleitándome con una sonrisa de medio lado.
Y en suspiros regresa el corazón con ella
Daría cualquier cosa, por poseerte enteramente
Pagaría cualquier precio, por tenerte eternamente
Y no te preocupes amor mío
Aleje el libro posándolo sobre la mesa, justo tras él, acorralándolo entre mis brazos que se apoyaron sobre la fría superficie de madera, y mi rostro se acercó al suyo, parecía haberse sumergido en alguna especie de trance, pues ni siquiera parpadeaba, su mirada en contacto con la mía, sus mejillas ruborizadas. Y continúe entre susurros, tan bajo que solo él pudiera escucharme, casi rozando sus labios con los míos acompañado con las últimas líneas del verso.
Pues si incluso ese es el precio de tus labios
Arráncame del pecho las ganas de vivir.
Siendo el susurro de la ultima silaba testigo de la union de nuestros labios mientras pensaba como el simple titulo de un poema puede encerrar tanto, una sola palabra que resumía todos mis pensamientos
Mio...
Continuara...
Gracias por leer y comentar, realmente sentimos el retraso y eso, pero habíamos tenido un par de asuntillos por ahí y no habíamos tenido tiempo de darle la forma final al capitulo.
Esperamos les haya gustado.
Saludos : D