CAPÍTULO CINCO
"Te doy mi Calor"
Por Tom:
Estaba más que preocupado, podría decir que en cierto punto histérico... ¡¿Dónde iría Bill?! No me parecía una persona que fuera descuidado, y por si no se había dado cuenta, este lugar no era muy seguro que digamos.
Cuando salí de la casa miré por todos lados, por dónde empezaría a buscar ahora. Vi a la señora Schäfer sentada en un banco fuera de su casa, ella tenía esa costumbre, era una señora muy agradable, o por lo menos con mi padre y conmigo lo era, seguramente ella podría ayudarme a encontrar a Bill.
-Buenos días señora Schäfer ¿De casualidad no ha visto a un joven de cabello negro, alto como yo, delgado? – Quería dar más descripciones pero talvez sonaría mal.
-Oh si, el que salió de tu casa ¿En qué andas jovencito? – La mirada que me lanzó daba a entender otra cosa.
-ah, yo… esté… señora… él es mi hermano, mi hermano gemelo – La voz me salió para nada convincente y lo peor era de que decía la verdad - ¿Podría por favor decirme a dónde se fue?
-Bien, pues dijo que quería comprar frutas y le indiqué donde comprarlas. – Ni si quiera me despedí, salí rumbo al mini market que había cerca de los barrios de los inmigrantes. Si Bill estaba por ahí, de seguro que estaría asustado pues esa zona no es muy segura que digamos, bueno, nada acá era suficientemente seguro para él... ¡mierda! sólo esperaba que nada malo le pasase, y este malestar en el estomago, como una señal, no me ayuda en nada, pero Bill seguramente estaba de lo mejor comprando sus frutas y me lo encontraría en el camino ¿Cierto?
Al menos sabía que no se había ido por mi culpa, o que alguien se lo había raptado, había ido por frutas, claro él era vegetariano, tenía un hermano vegetariano. Pero aun así no podía estar tranquilo, me sentía como desesperado, nervioso, necesitaba verlo, necesitaba saber que estaba bien y que todo este malestar era cosa de mi imaginación.
Caminando entre los barrios de inmigrantes logré ver a esos tipos, a los que llamaban “der Aasgeier” los buitres, saliendo totalmente empapados de un callejón, no me sorprendía, otra vez robando seguro, la gente estaba harto de ellos, en algunas oportunidades tuve que enfrentarme a ellos. Una vez casi logran entrar a la casa rodante y llevarse todo, pero ese día mi padre y yo estábamos en casa, les hicimos frente y les dimos una paliza, así eran las cosas aquí, uno tenía que solucionar sus problemas solo, las autoridades eran corruptas, nadie confiaba en ellas. “desgraciados, otra vez haciendo de las suyas, yo les echaría agua hirviendo” Pero algo me dejó atónito, ellos tenían en sus manos ropas, ropas que se me hacían conocidas “¡Oh por Dios, no Bill!”, sentí como mi corazón se detenía mientras los veía pasar y al momento en que desaparecieron entre la gente, lo sentí palpitar a una velocidad que no creí posible, hasta podía escuchar los latidos de mi corazón... en ese momento corrí lo más rápido que pude adentrándome en el callejón, con la respiración agitada y la adrenalina corriéndome por la venas, de sólo imaginar lo que esos salvajes podrían haberle hecho a Bill... mi pequeño hermano Bill.
-¡Bill! ¡Bill dónde estás! - “que no sea Bill, no a Bill” logré divisar el charco de agua, que salía de un pasaje aun más pequeño. Y lo vi, él estaba ahí, tirado en el charco, no lograba ver su cara, que estaba tapada con su cabello, lo que me preocupo más. Inmediatamente me acerqué lo tomé en mis brazos, moví el cabello de su cara y le di unas palmaditas en la mejilla para que despierte mientras susurraba su nombre suavemente para que supiera que era yo. Tenía todo el maquillaje corrido, el labio sangrando y estaba muy frió. Esos buitres me la pagarían, lo juro, pero qué clase de persona tiraría agua fría con este clima!!! Inmediatamente me saqué mi abrigo y se lo puse, Bill despertó de un sobre salto y quiso liberarse de mí.
-¡Ahhhh, Auxiliooo por favor suéltenme! – Intenté sostenerlo para que no se resbale mientras se paraba.
-¡Bill, soy yo, soy Tom! Tranquilo, soy yo – Lo abracé, empezó a temblar y llorar, estaba reaccionando…
-¡Tom, Tom! No sé que pa…só, yo so... sólo quería, quería ir por frutas, unos hombres Tom me... me si... siguie ron y… y… - Titiritaba de frío.
-Tranquilo Bill vamos a casa, salgamos de aquí - Estaba temblando tanto, estaba muy frío, y eso comenzaba a preocuparme así que empezamos a caminar a paso lento, él no podía mantenerse en pie mucho tiempo, así que preferí cargarlo, para llegar a casa lo más pronto posible o le daría hipotermia.
-Tom, no tienes que hacer esto, puedo caminar – Me dijo en mis brazos pero sabía que no era verdad, aún temblaba y se aferraba a mi polera como si yo fuera capaz de dejarlo caer, cosa que aunque pasara un huracán no sucedería...
-Sí como no, tranquilo que así es mejor, ya estamos cerca – Sentí sus labios titiritando de frío cerca a mi cuello. O era el frío o era mis nervios pero empecé a temblar igual que él.
Ya en casa lo recosté en el mueble, fui por toallas y por su mochila, tenía que sacarse esa ropa mojada.
-Bill, debes cambiarte, ponerte algo seco – Apenas podía moverse, estaba que temblaba ahí echado, le pasé unas toallas y fui a los controles del la casa carro para subir lo más que se podía la calefacción “es hora que la casa arda” pensé. Cuando regresé a la sala Bill intentaba sacar su camiseta, pero como estaba mojada estaba muy pegada a su cuerpo, así que le ayudé a quitársela y lo abracé. Había visto una película hace meses, en casos de hipotermia no había otra cosa mejor que el calor corporal, eso es lo que hice, darle mi calor y de paso quería que supiera ya todo había pasado, que ahora yo estaba con él y nada le sucedería... tal vez también lo hice para tranquilizarme a mí.
-Tom ¿Qué haces?
-Te doy mi calor ¿Te sientes mejor? – Y cuando solté a Bill tenía un lindo rubor en sus mejillas, se veía tan encantador…
-Sí… gracias
Se recostó en el sofá nuevamente para quitarse los jeans empapados, pude notar su torso desnudo, delgado, tan fino y un tatuaje de una estrella cerca de su pelvis… Estaba empezando a hacer mucho calor y empezaba a tener problemas con mi entrepierna “Tom, cómo puedes ponerte así, con Bill, ¡Tom basta!” Me recriminé mentalmente.
-Tom ¿Podrías voltearte por favor? – Rogaba para que no se haya dado cuenta. Qué me estaba pasando. Giré sobre mis talones y le di la espalda, escuché como se quitaba los jeans y se ponía otro. Talvez necesitaba una cubeta de agua fría.
-¿Necesitas algo más? ¿Una chaqueta, un abrigo? – Pregunté, le habían robado la que él tenía, y sus botas también.
-Sí, gracias, creo que sólo necesitaré un abrigo, sólo traje el que se llevaron… y necesitaré unas zapatillas – Fui de inmediato por lo que necesitaba, mi ropa era muy diferente a la de él así que saqué todas las chaquetas y zapatillas que encontré para que él decidiera. Me senté a su lado y le di a escoger.
-Ten, escoge el que quieras, sé que mi ropa es distinta a la tuya pero…
- No tienes que preocuparte, muchas gracias Tom, con cualquiera estará bien - Y mientras él escogía qué ponerse noté lo de su labio inferior, tenía una herida abierta. Toqué su rostro impulsivamente y él me miró sorprendido, pasé mis dedos por sus finos labios y pude ver como se ruborizaba ¿Por qué lo hacía? agachó la mirada y se mordió el labio, poniendo una mueca de dolor segundos después.
-Debemos de curar eso – Dije, y fui por una crema y unas venditas que mi padre tenía en su habitación. Al regresar Bill tenía una de mis chaquetas puesta, una de mis favoritas de color negra y un par de zapatillas negras también, las extrañaría pero Bill era mi prioridad por el momento.
-¿Cómo me queda?- Me preguntó con una sonrisa, aún tenía el cabello húmedo, se veía adorable. Solamente le sonreí sin despegar mi mirada de él, en verdad le quedaba bien mi ropa.
-Pues te queda bien, no como a mí de rebién pero si bien – Empezó a reír. Desde que llegó no lo vi tan relajado como ahora, después de lo que le había pasado, su risa fue para mí fue más que un alivio, en ese momento volví a sentir mi corazón latiendo a una velocidad normal.
Me senté junto a él, unté la crema cicatrizante en mis dedos y con mucho cuidado los puse en la zona de la herida. Hizo una mueca de dolor que después pasó a ser una expresión seria, la cual me confundió. ¿Qué estaría pensando?
-Descuida Bill, sólo tienes que aguantar un poco, pondré unas venditas y no habrá más hemorragia – Hubo un silencio, mi respiración se intensificó. Él me miraba fijamente, parpadeó y abrió sus labios.
-Tom… - Lo miré a los ojos - Recuerdo todo…- Su mirada se mantuvo en la mía, en ese instante, supe exactamente a qué se refería…
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¿Qué será lo que recuerda? En el próximo capítulo, vive el segundo... ellos se conocerán más :3