waaaaaaaaaaaaa omg mehas dejado flipada de veras me encanta sube porfa k me matas ok ta reweno jejeje y porfis k tu fic dure arto xkta weno jejeje

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se lo dijo, se lo dijo :O:O:O quiero daber cual es la reaccion de Bill, joder >.< de verdad Tom esta quedando mal con esto de los sueños con Bill, Ya cuando empieze a soñar sueños eroticos entonces se volvera loco xd' en fin, espero el proximo *-* un beso
Capítulo VII: “Todo perfecto”.
Un gran silencio se hizo en la línea telefónica.
-¿Bill? –preguntó Andreas, ya creyendo que mi hermano se había desmayado.
-Pero…o sea que…Dios…
-Eso si que te sorprendió, ¿eh?
-La verdad que sí. ¿Por eso está tan traumado Tom?
-Sí, si.
-Entonces recién volvió a soñar conmigo porque está desvelado y me trató mal.
-Ah con razón llamas a esta hora.
-Sí, perdón.
-Está bien, amigo. Sabes que cuentas conmigo a la hora que sea.
-Gracias. Andy, quiero ayudar a Tom…pero, antes quiero saber ¿por qué no me contó nada a mí?
-Porque tiene miedo.
-¿Miedo de qué? ¿De que yo me enoje? Oye… Vamos, es imposible que yo me enoje por un sueño. Él no tiene la culpa.
-Aparte eso nunca pasará ¿no?
-No, no pasará.
-Mejor. Porque si está preocupado de que pasa en los sueños, no me quiero imaginar si pasara en la vida real.
-Mejor ni imaginarlo. Bueno, Andy, gracias por la ayuda. De todas formas, no se qué voy a hacer, porque no le puedo hablar sobre el sueño.
-Sí. No le vayas a querer decir porque te mato.
-Quédate tranquilo. No le diré nada.
Yo ya había vuelto a casa; estaba sentado en el sillón, tomando un Red Bull que acababa de comprar, y pensaba en lo tonto que había sido por tratar mal a Bill, cuando justo lo veo bajar por las escaleras. Me acerqué a él corriendo para pedirle disculpas.
-Perdón, Bill. Sé que soy un completo idiota. Compréndeme, estoy alterado por todo esto.
-Está bien. Sólo intenta no tratar mal a todo el mundo. –dijo intentando disimular que sabía toda la verdad.
-Sí, lo sé. Perdóname. No tienes la culpa de nada.
-Claro que no. Sólo quiero que sepas –dijo acercándose a mí-. que cuentas conmigo más allá de que no confíes en mí. ¿Sabes? Seré tu hermano en las buenas y bueno…en las malas si me dejas. –dijo para subir las escaleras.
-Espera, Bill. Te contaré mi verdadero sueño. Ven y siéntate.
Nos sentamos en el sillón. Al fin me había decidido a contarle todo a mi hermano. Aunque estaba nervioso, comencé…
-Bill…Mi sueño…es decir, sueño que…
-Tom, tranquilo. No te voy a comer. Sólo cuéntame. –intentó tranquilizarme.
-Sueño que estamos nosotros en una fiesta. Luego todos se van y quedamos ambos solos. Después tú te acercas a mí, me dices que me amas…y… -hice una larga pausa en la narración.
-¿Y qué pasa? –preguntó sabiendo lo que se venía.
-Y nos besamos.
Bill se quedó con cara de sorprendido para hacer de cuenta que lo estaba, aunque ya supiera todo del relato.
-¿Y eso es lo que te tortura? –preguntó aún fingiendo sorpresa.
-Sí. Aunque sea estúpido, así es. Pero hacía como dos días que no soñaba eso, y recién sucedió nuevamente, con la excepción de que no fue igual que siempre.
-¿Por qué no fue igual que siempre? ¿Qué pasó en el sueño de recién?
-Es decir, pasó exactamente lo mismo, con la excepción de que fue en otro lugar donde estábamos.
-¿Y en dónde sucedió esta vez?
-En una iglesia. No me preguntes por qué. Realmente, esto me asusta.
-Mira, hermano. Hasta ahora, has hablado sólo tú. ¿Puedo hablar yo y dar mi opinión?
-Por supuesto, Bill.
-Bien. Primero quiero que sepas que si no me querías contar nada, por miedo a que yo te confesara que te amara, o por miedo a que no confiara más en ti, te aviso que no me conoces para nada. ¿Acaso eran esos tus miedos? –preguntó Bill sin pensarlo dos veces.
-Mis mayores miedos eran que te enojaras conmigo o que realmente pasara lo del sueño.
-Eso es lo mismo que yo acabo de decir.
-Entonces acertaste. Perdóname por no confiar en ti.
-Está bien. En segundo lugar, quiero decirte que sabes que no te amo más que a un hermano, así que quédate tranquilo y no sigas haciéndote la cabeza, no va a pasar lo de tus sueños.
-Pero…Espera…Aún hay más. La fiesta de la amiga de Georg…
-¿Qué tiene? –preguntó Bill intrigado.
-Esa fiesta, ese lugar…era todo exactamente igual a mis sueños, por ello fue que me quería ir de allí.
-Ahora entiendo todo perfectamente. Comprendo lo que te sucede, hermano. Pero no temas de mí nunca más. Soy y seré tu hermano pase lo que pase, ¿sabes? –Bill me abrazó lo más fuerte que pudo.
-Gracias por todo, Billito. –agradecí contento de haberme sacado un peso de encima. Y por supuesto, contento de que Bill me apoyara en todo aquello.
Me fui a dormir tranquilo y mi hermano también lo hizo así. Gracias a Dios, no volví a tener la pesadilla presente. Al menos esa noche. Bill, por su parte, había mentido cuando me consoló. Y también le había mentido a Andreas. Pero no fue una mentirita piadosa, sino una muy importante.
Ya que nos habíamos pasado, Bill y yo, la mitad de la noche andando por la casa por culpa de mi sueño, esa mañana nos levantamos tarde. Mi hermano se había despertado a las doce. Cuando yo aún estaba en el quinto sueño, éste entró a mi habitación y me despertó.
-Tom, te llaman.
-Bill, ¿quién molesta a esta hora?
-Vamos, hermano, levanta. Son las doce. Y es Georg quien llama.
-Que molesto es ése. –contesté odiosamente.
Me levanté lentamente y fui hasta la cocina para atender el teléfono.
-¿Hola? –respondí con voz de dormido.
-Hola, Tom. Soy Georg.
-Sí, me dijo Bill. ¿Qué pasa, Geo?
-Te tengo una muy buena noticia.
-¿Si? Dime cuál es. –dije emocionado.
-¿Recuerdas la chica rubia de la fiesta?
-Sí, Geo. Pero recuerdo muchas rubias. La mía, la de Andreas, la de Bill…
-Yo hablo de la de Bill.
-Bien, ¿qué pasa con ella?
-Quiere una cita contigo.
-¿Quiere verme? ¿A mí? –pregunté sorprendido.
-Sí, a ti.
-Entiendo que cualquiera se enamore de mí, pero no entiendo por qué querría una cita conmigo, si en la fiesta ella estaba con Bill.
-No sé. Tú solo deja de quejarte y aprovecha. Es hermosa.
-Bien, estamos de acuerdo en eso.
-Me dijo que quiere verte en el café-bar de la plaza.
-Genial, allí estaré. ¿A qué hora?
-Hoy a las seis y media de la tarde.
-Listo, gracias por todo, Geo.
-De nada, Tom. Igual, tú no eres el único que sale hoy con una niña.
-No me digas que tú también estás por ligarte a una.
-Claro que sí. El súper Georg no se queda atrás.
-Y por lo que veo, no. En fin, ¿quién es la desafortunada? –pregunté bromeando.
-También es la de la fiesta. Pero la mía.
-O sea que esa fiesta nos cambió la vida en cierta forma.
-Al parecer sí. –dijo mientras ambos reíamos-. ¡Ah, cierto! hoy después de la cita hay ensayo.
-¡Cierto! Lo había olvidado por completo. ¿A qué hora era?
-A las ocho. Y hazle acordar a Bill.
-Listo, entonces nos vemos allí.
-Nos vemos, amigo.
# Continuará...
¿Qué pasará con la rubia? ¿Será realmente alguien importante en la vida de Tom? Sigue leyendo, y te enterarás

¡quien es la rubia! ¡quien es la rubia! >.< quiero saber que es lo que quiere de Tom ¬¬' nosé siento que hara otra cos -.- en fin, Quiero saber lo que paso en la fiesta *---* shgddjkahdgjahgdjhsjdfahgf *--*
waaaaaa siempre me dejas con lacuriosidad jejej ta weno y k kiere esa rubia ehh y xk con tom si paso la noxe con bill maldita sea weno solo espero k haya una sorpresa k lindo billlito jejeje hermosos
kien es la rubia ?
x mi cabeza paso algo al imaginarm lo q kiere esa rubia, no se si estere en lo cierto pero ....
PLEASE ACTULIZA PRONTITO q m muero d la intrigaaaa

Capítulo VIII: “Noticias”.
Corté el teléfono e inmediatamente fui a buscar a Bill para hacerle acordar del ensayo.
-¿Qué quería Georg? –preguntó intrigado mi hermano antes de que yo pudiera dirigirle palabra alguna.
-Mm, sólo quería hacernos acordar de que hoy hay ensayo.
-¿Sólo eso? Parecía muy emocionado cuando hablaba.
-Es que hoy se verá con la chica de la fiesta y ya sabes, quería pedirme consejos acerca de cómo tratar a una chica, ya que yo sé demasiado sobre el tema. Todos acuden a Tom Kaulitz. ¿Qué sería del mundo sin mí?
-Exageras. Todo sería igual o mejor sin ti. –respondió mi hermano con una sonrisa fingida.
-Tú te morirías sin mí. –contesté enojado.
-Así como tú también lo harías sin mí.
-Mentira. Mientes. ¿Cuándo acabarás de mentir? –pregunté para hacer enojar a Bill.
-Nunca. –respondió con seriedad.
-Eso sonó enserio. –dije algo asustado, ya que Bill siempre se reía con mis chistes.
-Lo hice apropósito. –sonrió con ironía.
-Cambiando de tema, acuérdate de que el ensayo es a las ocho. –advertí a mi hermano.
-Sí, si, recuerdo. ¿Nos iremos en mi Cadillac o en el tuyo?
-Vete en el tuyo, porque yo salgo y después voy a ensayar.
-¿Y a dónde sales? –preguntó mi gemelo con curiosidad.
-A verme con alguien.
- ¿Y con quién si se puede saber?
-Con la chica de la fiesta.
-¿Con cuál? Con tu rubia, supongo.
-Claro, hermano. No va a ser con la tuya. –reí nervioso y queriendo disimular que había mentido.
-Y no. Sino te mato. –respondió enojado.
-Está bien, ya entendí.
-Más te vale que a las ocho estés en el ensayo. Ni se te ocurra pasar la noche con nadie ¿eh? Y mucho menos se te ocurra faltar.
-¿Acaso olvidas que yo soy tu hermano mayor?
-Sí, porque no lo eres. Tenemos la misma edad. Somos gemelos.
-Pero nací primero. Soy el más grande y punto. Iré donde se me dé la gana, hermanito. –dije con voz malévola.
-Sólo intenta no faltar al ensayo.
-¿Cuándo lo he hecho? Mejor no contestes.
-Has faltado como diez veces.
-No son tantas. No faltaré, hermano. ¿Por qué desconfías tanto de mí?
-¿Acaso tú confías en mí?
-Sí. Que haya desconfiado una vez no quiere decir que no confíe en ti.
-Mejor vamos a almorzar porque la pizza se va a enfriar. –dijo cambiando de tema.
Fuimos a la cocina y comimos. Luego fui para mi habitación.
Decidí llamar a Andreas para contarle todo lo sucedido en esas últimas horas.
-Hola, Tom. –respondió el rubio a través del teléfono.
-Hola, Andy. No sabes todo lo que tengo para contarte.
-Cuéntame, amigo.
-Le conté todo a Bill.
-No me digas. –dijo sorprendido, pero aliviado a la vez, ya que no tendría cargo de conciencia por haberle contado a Bill lo del sueño.
-Sí, siento que me saqué un gran peso de encima.
-Me alegro, amigo. Y dime, ¿cuándo le contaste? –preguntó intrigado.
-Anoche. Me desperté desvelado porque tuve otra pesadilla y ahí le conté todo.
-¿Otra pesadilla?
-Sí, si. Pero fue distinta a la de siempre. Soñé que pasaba lo mismo que antes, mas esta vez, sucedía todo en una iglesia.
-¿O sea que Bill te besaba en una iglesia?
-Sí.
-¿También le contaste eso? Dime cómo fue que le contaste todo.
-Le dije que soñaba con él y le conté absolutamente todo. No pude aguantar más.
-¿Y el que dijo? ¿Se enojó? ¿Qué hizo?
-Lo que todos hicieron. Sorprenderse y después decir que jamás pasaría algo así.
-¿Entonces ya estás más tranquilo?
-Se podría decir que sí.
-Al menos no tendrás que preocuparte porque Bill te confirmó que jamás pasará algo entre ustedes.
-Lo sé.
-¿Aún sigues con la loca idea de querer ir al psicólogo?
-No, ya me arrepentí. Sólo espero no tener más esa pesadilla.
-Quédate tranquilo. No creo que la sigas teniendo.
-Ah, y te cuento también otra cosa, Andy.
-Dime.
-A que no sabes con quién me encontraré hoy.
-¿Con quién?
-¿Recuerdas la chica rubia de la fiesta?
-Sí. ¿La que estaba contigo?
-No, no. La de Bill.
-No me digas que saldrás con ella.
-Sí, ¿qué tiene?
-¡Es la chica de tu hermano!
-Te equivocas, amigo. Era la chica de mi hermano. Sólo lo fue esa noche. Pronto me pertenecerá.
-Eres tremendo, Tom. Entonces suerte con ella.
-Lástima que no podré pasar la noche con ella.
-¿Por qué no podrás?
-Tengo ensayo.
-Uh. ¿Y es necesario que vayas?
-Claro, sin mí no podrán hacer nada. Me necesitan. Aparte Bill se enojará si no voy, siempre se queja de que no me pongo las pilas con la banda.
-Tienes razón. No debes faltar. Más aún sabiendo que puedes tener muchísimas noches más para estar con la rubia.
-Por supuesto. Bueno, amigo, te dejo. Me voy a echar una siesta y después me voy con mi rubia.
-OK. Suerte. Nos vemos, Tom.
-Nos vemos, Andy.
Hice las actividades que le dije a Andreas que haría. Comencé por acostarme.
Cuando me levanté, me cambié, y me puse más lindo aún de lo que era, aunque fuera imposible. Luego, me acerqué a la habitación de mi hermano para despedirme. Éste estaba escribiendo canciones.
-Me voy. –dije contento.
-Bueno. –contestó Bill un poco cortante.
-¿No me vas a desear suerte con la chica?
-Ah, sí. Suerte. –deseó mi gemelo de mala gana.
-Parece que estamos de mal humor. ¿No le quieres contar a Tomy qué pasa?
-No me pasa nada, Tom. Ve que tu chica te va a matar.
-Tienes razón. Estoy más lindo que lo normal ¿no?
-Sí, si. Eres Brad Pitt. –contestó irónicamente.
-Ya lo sabía. Quería corroborarlo. Gracias, hermanito. Adiós.
-Y no te olvides del…
-Ya sé. Del ensayo. –interrumpí-. No voy a olvidarme.
-Suerte, Tom.
# Continuará...
No es por causarles intriga, pero el próximo capítulo es decisivo. Espero que les haya gustado
ayyyy
kien ese rubiaaa??
i q le pasa a bill??
MariKaulitz483, espero q hayas recibido mi msj i no seas mala i PLEASEEEE sacam la intrigaaaa
BilL escucho a Tom conversando con Andreas? SOBRE LA RUBIA o..o' ojala que si MUAJAJAJJA e_______e esque esa rubia no me da buena espina -.- en fin, el capitulo ha estado bueno *-* un beso.
Capítulo IX: “Algo increíble, pero cierto y fatal”.
Me dirigí hacia el café-bar de la plaza, lugar en donde me estaba esperando la rubia sentada. Pude verla desde afuera, se notaba impaciente y nerviosa. Me di cuenta de ello, ya que se estaba comiendo las uñas de forma “alterada”, por así decirlo. Caminé hacia su mesa y la saludé.
-Hola. –dijo ella con voz temblorosa.
-Hola, ¿cómo andas?
-Mal. ¿Tú?
-Bien, ¿por qué mal? –pregunté sentándome.
-Ya te enterarás. No creo que te vayas de aquí tan bien como vienes.
-¿Y por qué no? No entiendo nada. Explícate.
-Sabes quién soy ¿no?
-No. Es decir, sé que eres de la fiesta de la amiga de Geo, pero de ahí en más, no sé nada sobre ti.
-Me llamo Melany. Melany Austen.
-Soy Tom…
-Tom Kaulitz, lo sé. –interrumpió-. De la banda más cool del rock alemán. Tokio Hotel, vaya nombre.
-Se ve que te gusta nuestra banda.
-Claro. Me considero fan. Su fan #1 si se me permite.
-Me agrada esta conversación. ¿Y cuál es tu favorito de los cuatro?
-Tú. Por supuesto. Eres apuesto, divertido y hermoso. Todo lo que necesita tener un hombre.
-Muchas gracias. –reí-. Por eso fue que llamaste a mí en vez de a Bill, ¿eh?
-No, no solo fue por eso.
-¿Entonces por qué?
-Es algo serio, Tom. Muy serio.
-Dime. –dije poniéndome serio.
-Te llamé a ti porque necesito decirte algo. ¿Tú recuerdas que en la fiesta te acostaste conmigo?
-No. ¿Acaso lo hice?
-Sí, pero yo estaba media alcoholizada, y tú te habías tomado todas las bebidas alcohólicas existentes.
-Sé que tomé. Pero no recuerdo nada de esa noche. Mucho menos el acostarme contigo.
-Bueno, lo hiciste.
-¿Y eso que tiene de malo? Me he cansado de acostarme borracho con mujeres.
-¿Pero te cuidabas?
-Por supuesto. Sino tendría hijos por toda Alemania. Y también por otros países, claro.
-El problema es que no nos cuidamos. Me hice un test, Tom, para ver si quedé embarazada.
-¿Y qué esperas para decirme que el test dio negativo? ¿Quieres que me dé un paro? –pregunté alterándome.
-No te lo diré. Porque dio positivo, Tom. –respondió ella preocupadamente.
Si era verdad lo que acababa de escuchar, tres paros cardíacos me vendrían en instantes.
-Dime que no estás embarazada.
-Ojala pudiera decir eso. Si lo estoy, Tom.
Todos los planes de formar una familia con alguien que amara, se derrumbaron en un parpadear de ojos.
Apoyé las manos sobre la mesa y coloqué mi cabeza acostada allí. No podía creer lo que acababa de oír.
-No sé qué haremos. Tan sólo tengo dieciséis años, tu veinte. Mi familia me matará. Tengo mucho miedo. ¿Qué haré con un bebé? –preguntó la rubia mientras rompía en llanto.
-Sólo quiero que sepas que este es un error que ambos cometimos, y que no estás sola. Haremos lo posible para salir adelante juntos. –dije tomando sus manos con las mías.
-¿Me lo prometes?
-Te lo prometo.
-Gracias. –agradeció Melany.
-De nada. Aparte, no tienes por qué agradecer.
-¿Te puedo pedir un favor?
-Sí, dime.
-¿Me acompañarías por favor a casa? No quiero irme sola.
-Sí, claro. Te acompaño.
Debía acompañarla, era mi obligación. Si realmente yo tendría un hijo con ella, tenía que ayudarla por lo menos en algo.
Nos dirigimos hasta su casa. Cuando llegamos, nos quedamos en la puerta charlando un rato sobre el tema del embarazo.
-¿Y segura que estás embarazada? –dije aún sin creer la noticia.
-Sí, Tom. Es imposible que no lo esté.
-¿Y si el test falló?
-Hay 1% de posibilidades de que falle. Aparte, tengo síntomas propios del embarazo.
-¿Como cuáles?
-Anoche devolví y mi menstruación está en paro, entre otros. Este bebé, me arruinó la vida.
-No digas eso, no tiene la culpa. Fuimos nosotros los descuidados e inmaduros.
-No sé que haré. Debemos arreglar esto de algún modo.
-¿Cómo quieres arreglarlo? Ya no hay vuelta atrás, Melany. No podemos hacer nada. Sólo nos queda criar a este hijo.
-Sí que quedan soluciones…
-No me digas que estás pensando en abortar…
-Sí, Tom. No queda otra.
-No matarás a nuestro hijo.
-Hazme el favor de no llamarlo así, por Dios.
-Si es lo que es. Por favor, prométeme que no lo harás. Prométeme que no abortarás.
-Es mi cuerpo, mi vida, mi panza, por lo tanto, haré lo que a mí se me cante. –dijo Melany encerrándose en su casa.
Quería morir. Y aún más lo quise hacer cuando miré la hora y me di con que eran las ocho. A esa hora, tenía que estar en el ensayo. Y si me iba en el auto, tenía quince minutos de viaje hasta la casa de Georg.
En ese momento, lo último que me importó fue Bill y el ensayo.
Al irme de la casa de Melany, me dirigí hacia mi hogar. Quería pensar. ¿En mis desgracias? Sí, en mis desgracias. Cuando llegué allí, lo primero que hice fue acostarme en mi cama. Tenía muchísimas ganas de llorar, mas no lo hice. Estaba triste, pero ¿qué ganaba con llorar? Quizás descargarme, sí. Sin embargo, nada se remediaría de esa forma, la macana estaba hecha. Luego me puse a pensar, ¿cómo le diría a Bill que la chica que le gustaba estaba esperando un hijo mío? Me mataría, nos mataría.
Me sentía completamente perdido y no encontraba salida alguna para el lío que se me vendría.
Después de tanto pensar, y, al no poderme dormir, quise salir a caminar. Me levanté y salí a la calle sin rumbo. A todo eso, ya habrán sido las diez de la noche. Cuando estaba a punto de volver a casa, sonó mi teléfono celular.
# Continuará...
Supongo que no lo deberán creer lectoras, Tom está esperando un hijo de Melany. ¿Qué pasará después? ¿Quién le llamará por celular a Tom? ¿Será Bill?
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