El más dificil de escribir.... Creo... En fin todo el fic ha sido demasiado difícil de escribir, no crean que se me ha hecho fácil separar a los gemelos, pero les prometo que las cosas cambiarán, ya verán.
Espero les guste el cap....
_______________________________________
Capítulo 6
Bill se dirige hacia la salida y voltea a ver a sus amigos. Trata de sonreír pero no lo logra. Ellos salen junto al menor de los Kaulitz.
Los G's se vieron entre sí, no sabían en qué momento habían acordado esa situación, pero no podían replicar.
Iban en silencio, no querían encender la radio, sabían que algún comentario sobre el funeral podría salir y querían evitar a toda costa que Bill se pusiera peor de lo que ya estaba. Cuando llegaron al cementerio decenas de reporteros se encontraban en el lugar, había fans llorando, gritando sus nombres.
— Maldita sea – dice Bill – dije que no quería gente cerca.
— Bill no están dentro, tranquilo – le dice Gustav – ellas quieren despedirse de él también.
— Lo sé, lo siento. Pero…
— No tienes que explicarte – interviene Georg – te entendemos. Para nosotros tampoco es fácil amigo… No lo es.
El resto del staff ya se encontraba en el lugar. Ellos los esperaban para ir todos juntos a despedir a Tom. Fueron bajando uno a uno hacia el lugar, Bill iba de último junto con Georg y Gustav.
— Pequeño… - le dice Natalie – Sé fuerte, eso es lo que Tom te diría.
— Lo sé Nat, pero no puedo. No lo logro.
Por sus mejillas bajaban gruesas lágrimas. Aunque andaba sus gafas puestas, el dolor que emanaba de su cuerpo era perceptible, no se podía ocultar, nunca lograría ocultar el dolor que sentía, emanaba por sí sólo de su cuerpo y estar en ese lugar le hacía peor, era despedirse una vez más de Tom.
Llegó el auto con el ataúd donde venía el cuerpo de Tom, Simone comenzó a llorar, Natalie y Dunja sollozaban, querían darle fuerzas a Bill pero no podían. David se encontraba frente a él con sus padres.
— Oh Dios… - dijo Bill en cuanto bajaron el ataúd.
— Tranquilo Bill – le dice Gustav – tranquilo.
El cuerpo de Bill comenzó a temblar, lloraba volvía a llorar de nuevo. Creía que estaba seco por dentro pero se equivocó, sabía que para su hermano siempre tendría lágrimas para llorar y una sonrisa en sus labios aunque fingiera. Su corazón latía rápidamente, creía que se le saldría de su pecho, el dolor que sentía y la desesperación de sacar a Tom de esa caja era increíble
Tom apareció, quería estar con Bill en esos momentos. Se colocó a su lado y una pequeña brisa comenzó a fluir. Lo miró detenidamente, mientras tomaba su mano, trataba de transmitirle fuerza pero era inútil, Bill no lograría serlo. La fuerza la conseguía de él, a como él la conseguía de Bill.
“Tomi...mi Tomi...” unas cuantas lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas después de que se habían secado las que habían bajado en cuanto vio el auto llegar.
— Era mejor no venir Tom - le dice Víctor.
— ¿Por qué? Mi hermano me necesita. Es mi funeral...
— No es lo mejor... Ver a tu familia llorar por tu ausencia, llamarte en silencio, como en estos momentos Bill está haciendo.
Tom se sorprende.
— No me mires así Tom, los pensamientos de la gente no son un enigma para mí, y sé que para ti tampoco, pero los de tu hermano, te llegan más claros que antes y sé que te duelen. Lo sé…
Tom paseó entre los presentes, ignorando a Víctor, los pensamientos de Bill nunca le habían llegado tan claramente a su cabeza, pero no quería darle la razón, se negaba a darle la razón a ese “ángel” que decía llamarse su guía, se acercó a los G's y les dio las gracias.
— ¿No es que no llorabas Georg? ¡Gané la apuesta hermano! Gustav, no sabía que podías llorar – sonríe - gracias a ambos.
Georg y Gustav sienten un frío. Se miran entre sí… ¿Será posible? Murmura Georg a lo que Gustav solo asiente. Su amigo estaba entre ellos, estaba ahí, cuidando a su hermano cómo siempre se lo prometió.
Camina hacia las dos mujeres que siempre estuvieron ahí para él.
— Dun, Natie... gracias, de todo el staff ustedes son las mejores...
Vuelve a ver hacia el frente y ahí vio a su madre junto a tres hombres que trataban de consolarla.
— Vamos mami, yo estoy bien, no debes preocuparte por mi... - vuelve a sentir esa opresión – ¿Víctor...?
— Dime Tom – dice el joven a su lado.
— Déjame llorar por favor, sé que puedes hacerlo, solo déjame llorar.
— Está bien Tom, te daré una de las tantas oportunidades que a mí me negaron.
La opresión que sentía en su pecho fue disminuyendo poco a poco mientras lloraba.
— Papá, Gordon – dijo mirando a ambos hombres — gracias a ambos por estar ahí para mí, por cuidarme y por los consejos que ambos me dieron.
— David, solo puedo decirte gracias por todo…
Llegó el momento menos deseado, debían despedirse definitivamente de Tom.
***Una familiar de la familia Kaulitz comenzó a cantar, esa canción calaba lo más hondo de su alma, por la cabeza de cada uno de los presentes pasaban recuerdos que habían vivido con Tom, sonrisas, tristezas de todo lo que se pudiesen imaginar.
Simone solo puso sus flores en el lugar, no podía articular palabra. Jörg y Gordon hicieron lo mismo no tenían el valor suficiente para despedirse.
David, Natalie y Dunja pusieron sus flores y murmuraron un hasta pronto. Llegó el turno de los G's, Georg fue el primero en acercarse.
“Tom, mi amigo, dónde quiera que estés – llora – quiero que sepas que te quiero y que no te preocupes por Bill, lo cuidaremos por ti...”
Tom lo escucha, a pesar de que el castaño no articuló palabra. Las lágrimas seguían cayendo, temía el momento de la despedida de Bill.
Gustav se fue acercando poco a poco, tenía miedo, no sabía que decirle a su amigo.
“Sabes que no soy bueno para hablar Tom, por algo siempre fueron ustedes quiénes hablaron frente a las cámaras, ahora se me hace más difícil decirte algo y que no lo puedas escuchar, te quiero amigo, nunca te olvidaré. Cuidaremos de Bill, te lo prometo...”
Bill no quería despedirse, no quería volverle a decir adiós. Sabía que ésta vez no despertaría. Se arrodilló y comenzó a llorar. Lloraba y pedía a gritos que volviese, le gritaba el porqué lo había dejado.
— ¡Tomi, ¿Por qué Tomi, porqué?! ¡¿Qué hicimos mal?! ¡Vuelve por favor, sin ti mi vida no tiene sentido, vuelve o llévame Tom, no me condenes a una vida sin ti! – Ahora ya no estaba arrodillado, abrazaba fuertemente el ataúd de su hermano - ¡Lo juro Tomi, juro que vengaré tu muerte, así sea lo último que haga en esta miserable vida a la cual estoy atado a vivir! ¡Llévame contigo Tom! – Comienza a tratar de abrir el ataúd - ¡Yo me voy contigo Tom, déjenme ir con él, déjenme morir con él! – Jörg lo abraza por detrás y cae al suelo junto con Bill - ¡Déjame papá, déjame ir con Tom, el tiene miedo, tiene miedo a la oscuridad, Tom me necesita y yo a él! ¡Déjame morir con él...!
Simone rompió en llanto al escuchar a su pequeño hijo, quiso acercarse para abrazarlo y consolarlo, pero sabía que si se acercaba su hijo la rechazaría y eso sería un golpe mucho más duro para ella. Los presentes en el lugar al mirar al menor en ese estado lloraban y sentían un poco el dolor, aunque no en la misma magnitud.
Tom estaba a su lado, arrodillado, abrazándolo como tantas veces lo había hecho mientras vivía, lloraba, sentía el dolor de Bill en su pecho.
— Yo nunca te dejaré Bill, nunca lo haré, siempre estaré aquí para ti, no importa lo que pase seré un ángel solo para ti...
Gustav y Georg tomaron a Bill de ambos brazos, ayudándolo a incorporarse.
— Hasta pronto Tomi, ¡Espérame!
— Lo haré Bill, te esperaré, iré por ti. Te lo prometo mi amor.
Con lo que no contaban en ese momento era en lo que las fans tenían planeado cuando comenzaron a echar la tierra encima, In die Nacht comenzó a sonar. Tom volteó a ver hacia los portones del cementerio, cientos de fans estaban en las afueras en una van con parlantes e hicieron sonar su canción. De un pronto a otro, su estómago se revolvió, miles de sentimientos comenzaron a salir y sabía de sobra que suyos no eran. Bill, un dolor inmenso, mezclado con odio, rencor y amor, sintió dentro de su ser, esa canción que era suya, que sólo Tom y él sabían su significado, lo que era para ellos, el himno de un amor que ninguno de los dos profesó, sonaba y llegaba su sonido con el viento.
— ¡Quítenla! – grita Bill mientras se tapa sus oídos.
— Pero Bill… No podemos hacer eso – contesta David.
— Claro que si, David si no lo haces tú lo hago yo…
— Bill son nuestras fans – dice Gustav tratando de apaciguar el momento.
— Lo sé, pero es mi dolor, es nuestra canción. Mía y de Tom, no… No tienen ningún derecho.
Bill sale corriendo del lugar, se sube al cadillac dejando atrás a unos más que asustados amigos y familiares.
— ¡Bill! – le grita su madre.
— No podemos hacer nada cariño – dice Gordon mientras pasa un brazo por su cintura para sostenerla – Bill sin Tom, no es nadie…
Georg y Gustav pidieron a Tom en silencio que lo cuidara y que si tenía que llevárselo que se lo llevara, pero que no lo hiciera sufrir más de lo que ya estaba sufriendo.
Se sentía perdido, conducía lo más rápido que podía, deseaba regresar con Tom. “Quiero morir… Déjenme morir”, pensaba mientras su móvil sonaba insistentemente. Cada cierto tiempo daba volantazos esperando chocar con algo, pero fue inútil.
— ¡Bill para el auto! – Gritaba Tom – Billi por favor para el auto, no me hagas esto Bill, no hoy, no ahora, Bill por favor…
Después de varios intentos fallidos para acabar con su vida, se dirige al apartamento. Cuando entró se encontró a todos esperándolo.
— Bill… - dice Georg mientras se levanta del sofá apresurado a lo que Bill levanta una mano para hacerlo detenerse.
— Ahora no Geo, por favor…
Sube a su habitación y se tira a su cama a llorar. Dolía. Respirar, llorar, hasta vivir dolía. Quería que la muerte llegara por él, que Tom regresara por él.
— ¡DEMONIOS BILL! – Aparece Tom - ¡Maldita sea! ¡¿Cómo se te ocurre arriesgar tu vida de esa manera?! – Cae de rodillas y llora – Ahora que ya no puedo protegerte mi pequeño. Cómo desearía cargar con tu dolor, devolverte la alegría que mi muerte te quitó – decía mientras se acostaba a su lado – cómo desearía que dejaras de llorar y volvieras a sonreír como antes, como cuando miraba tus ojos y me perdía en ellos. Cómo desearía sentir tu piel una vez más…
— Tomi… – suspira - ¿Dónde estás? ¡Ven por mí!
— Acá estoy Billi – llora - estoy más cerca de lo que crees, pronto podrás verme, ahora solo siénteme, ahora solo conéctate a mí.
Bill quedó ahí en esa cama, llorando, mientras su hermano ya muerto lo abrazaba. Su madre del otro lado de la puerta escuchaba su llanto, deseaba tanto estar con él pero sabía que su hijo la rechazaría…
Baja las escaleras, no soportaba que su hijo quisiera morir también.
— ¿Y? ¿Cómo está? – pregunta Jörg después de ver como su hijo pequeño regresaba más demacrado que antes.
— Está llamando a Tom – solloza – quiere que su hermano regrese por él.
— Ahora más que nunca debemos estar con él – interrumpe Gustav – no podemos dejarlo solo, o cometerá una locura.
— Gus tiene razón Simone – interviene el manager – podemos turnarnos para cuidarlo si quieren, ustedes pueden regresar a su casa y descansar y volver en una semana.
— No puedo David, esa… Esa casa me trae muchos recuerdos. No puedo volver y empacar todo lo que dejó Tom en ella.
— Georg y yo podemos ir – comenta Gustav – y nos traeremos las cosas para acá.
— ¿Y si intentan llevar a Bill? – La rubia publicista se pone de pie y comienza a caminar – el viaje le hará bien, y podrá recoger “sus cosas”.
— No creo que lo haga, mi hijo puede dormir en esa habitación ahora, pero volver a su casa, volver al lugar dónde creció junto a su hermano, jamás lo hará.
— ¿Cómo estás tan seguro de eso Jörg? – Pregunta Simone un poco irritada – ¡Si nunca te tomaste el tiempo de conocer a fondo a tus hijos!
— ¿Y tu sí Simone? Los tenías contigo, sí, pero era a mí a quién llamaban, era a mí a quién pedían consejo cuando Gordon no estaba, que yo no haya estado con ellos no significa que nunca estuve presente, siempre lo estuve, y a Gordon le consta. Y te puedo decir, que sé el porqué del sufrimiento de nuestro hijo. Sé el infierno por el que está pasando Bill.
— ¡Es obvio Jörg! ¡SU HERMANO, MI HIJO MURIO!
— Además de eso, Simone. Ves, que no conocías a tu propio hijo.
— ¿Qué quieres decir?
— Observa bien a Bill… Y lo sabrás.
Dicho eso, el padre de los gemelos se fue del departamento. Desde que comenzaron sus carreras se dio cuenta de que sus hijos se amaban, que sentían atracción. Al inicio fue aberrante para él, pero con el tiempo entendió que el amor no tiene barreras. Al verlos día a día sobre el escenario, en periódicos y revistas y ver las miradas que se daban sin que el otro se diese cuenta, supo desde entonces que había amor entre ellos. “Siempre lo supe, siempre y no me importó que fuesen hermanos, se amaban y eso era lo único que importaba. Cómo deseo haberle dicho a Bill que se entregara a ese amor de una vez, que él le correspondería, que él también sentía lo mismo, debí habérselo dicho desde un inicio” eso rondaba su mente, eso pensaba mientras conducía de regreso a su casa, a su mente regresó aquel momento en el que Bill le dijo que estaba enamorado.
— “¡Papá! – dice Bill en cuanto escucha que descuelgan el otro teléfono.
— ¡Bill, que sorpresa! ¿A qué debo tu llamada?
— Bueno… Es que no sé como decírtelo, necesito un consejo.
— A ver, te escucho.
— Estoy enamorado, bueno no sé exactamente pero creo que sí amo a esa persona.
— ¿De veras? – Contestó – Eso es bueno hijo, y… ¿Esa persona lo sabe?
— No, aún no – su voz denotaba tristeza – no me atrevo a decírselo, no quiero salir lastimado si ese amor no es correspondido.
Suspira, sabe a quién se refiere — pues averígualo, y sé feliz. Aunque si esa persona es especial para ti, y también lo eres para esa persona, no hace falta que lo averigües.
— ¿A qué te refieres papá?
— Abre los ojos Bill… Ábrelos muy bien.”
Ahora comprendía lo que su hijo pequeño sentía, había perdido al amor de su vida, su compañero durante todos sus años de existencia. Nunca logró decirle sus sentimientos, ninguno de los dos se atrevieron por miedo al rechazo, al qué dirán. Se ahogaron en sus propias preocupaciones y dejaron a un lado ese hermoso sentimiento que había crecido en ambos sin esperarlo.
— Perdóname… Perdónenme. Bill… Tom. No los ayudé como debí ayudarlos, debí haberlos unido más de lo que ya estaban. Lo siento.
Jörg se sentía realmente miserable, ahora sus hijos nunca se podrían amar, nunca se dirían todo lo que sentían. Y todo había sido su culpa, por no haberlos hecho hablar.
Pasaron dos días desde el funeral y Bill no salía de su habitación, no comía, solo bebía y fumaba. “Ya para que vas a cuidar tu voz Bill Kaulitz, ya no tienes a quién cantarle... Fuma y bebe hasta morir...”
Los G’s cada tanto pasaban a hacerle compañía, aunque Bill no quiso salir para ir por las prendas que habían quedado en la casa de su madre, les pidió a los chicos que por favor se la trajeran de vuelta. Todo lo de Tom, todo lo que estaba en su habitación. Y así lo hicieron. Le llevaron su portátil, sus discos, más ropa y todo lo que Tom había guardado durante su corta vida.
Mientras terminaba de acomodar todo lo que le habían llevado, escucha que tocan a la puerta.
— ¿Se puede?
— Claro Gus, pasa, estoy terminando de acomodar mis cosas.
— Te venía a preguntar si quieres salir a dar una vuelta, al parque de la esquina.
— ¿Van a tardar?
— No… Será para despejarnos un rato, hace días que no salimos.
— Está bien, deja que me pongo un abrigo y salimos.
No le haría daño dar una vuelta, se decía así mismo. Si Tom estuviera vivo, le diría que saliera a respirar aire puro, hacer las cosas que antes eran tan naturales para ellos. Se lo debía a Tom, tenía que seguir adelante, aunque su corazón hubiese dejado de latir días atrás.
__________________________________________
¿Y? les gustó???
***Este es el video de la canción que comento en el fic.... espero y les guste...
Amazing Grace