Hallo liebe leute!! XD okay, aquí va el capi 4(: iba a subirlo un poco más tarde pero como mañana tengo examen XD tengo que estudiar u.u entonces mejor lo subo de una vez, porque si no, luego ya no me dará tiempito y uff, tengo un compromiso en subir cada domingo :33 y no puedo fallarlo hehe bueno, aquí va el capi 4, Gracias por el apoyo y los coments y todo(: hehe...
Y bueno, este capi va dedicado como siempre a mi hermosa Beta @r0siKler porque sin ella estos capis no serían lo mismo e.e Gracias chicaaaa!(:
Cap. 4
¿Quién eres?
— Tranquilo Bill... —Me decía Andreas tratando de tranquilizarme porque no podía parar de llorar. Acabábamos de salir de aquél lugar al que había tenido que ir a declarar. Vi a mi padre y él me pidió perdón una y otra vez, pero no se lo di. Nunca en mi vida lo perdonaría. — Mira, yo sé que te duele mucho, pero...
— ¡Cállate Andreas! ¿Tú que sabes de lo que estoy sintiendo? —Le grité, pero de inmediato me arrepentí, Andy no se merecía un trato así. — Per... Perdón Andy, yo no quise...
— Sólo tranquilízate ¿si? Sé que yo nunca he pasado por algo similar a esto pero puedo entenderte... —Dijo sonriente y yo asentí.
Luego de eso, el rubio desvió la mirada a la ventana para observar si sus papás ya venían de regreso. Ambos estábamos en el auto esperándolos, ellos aún estaban dentro de aquél lugar arreglando algunas cosas, se harían cargo de mí mientras cumplía la mayoría de edad, que sería dentro de unos meses. Sus papás fueron los que me propusieron eso y yo acepté, son personas muy buenas así que no creo que quedarme a su cuidado sea un error.
— Mis papás ya se tardaron, mejor voy a buscarlos... —dijo buscando mi aprobación.
— Yo me quedo... —Respondí y mi amigo bajó del auto. Caminó hasta que se adentró al edificio y yo ya no lo tuve más en mi campo visual.
De repente comencé a sentir un frío terrible e instintivamente volteé a mirar hacia todas las ventanas checando si es que alguna de ellas no estaba abierta y era la causante de la brisa ahí dentro, pero para mí gran sorpresa no fue así: las puertas y ventanas estaban completamente cerradas.
— Mierda... —Musité cuando me di cuenta que comenzaba a temblar y no era precisamente del frío, a veces odiaba que fuera tan miedoso, pero no había nada a que temerle ¿cierto? ... ¿¡cierto!?
— ¡Hola! —Escuché que decía alguien, aquella voz me sonó familiar.
— ¡Ah! —Grité mientras me arrinconaba lo más que podía. Esa persona estaba sentada en el asiento del copiloto mirándome. Juraría que los latidos de mi corazón se podían escuchar a kilómetros de ahí. Pero mientras yo me sentía morir, aquél otro ser que me estaba acompañando sin haber sido invitado mantenía una perfecta sonrisa en su rostro, justo como la de la última vez que lo había visto. — ¿Cóm…Cómo entraste? —pregunté en un intento fallido de no tartamudear.
— Tranquilo… —dijo— No voy a hacerte daño, solo quiero ser tu amigo. — ¿Amigo? Acababa de decir ¿amigo?
— Pero ¿Quién eres? —Quería preguntarle qué era, pero me daba miedo hacerlo.
— Me llamo Tom, tú eres Bill, ¿cierto? —Asentí, la voz ya no me salía— Bueno Bill, ahora que ya sabes quién soy, no habrá problema en ser amigos ¿no? — Aquél ser… Quiero decir, Tom, seguía manteniendo la radiante sonrisa en su rostro, viéndolo bien, no parecía que fuera alguien malo.
— Tom… —dije temeroso.
— Dime.
— ¿Qu…Qué eres? —me atreví a preguntar; la curiosidad mató al gato, el problema es que el gato no lo sabía y yo sí, pero aún así me arriesgué.
— Yo soy... —dijo mientras desaparecía en el aire, aunque a los pocos segundos lo tenía a mi lado.
— ¡Ah! —volví a gritar.
— Perdón, tranquilo... —dijo— No fue mi intención, lo siento. —Yo sólo trataba de estabilizar mi respiración, habían sido muchas sorpresas para un solo día. — ¿Estás bien? —preguntó.
— Sí, sólo... No vuelvas a hacer eso... —asintió.
— ¡Bill!
— ¡Andreas! —exclamé alarmado. Mi amigo se subió al auto pero al parecer, el único que podía ver a Tom era yo. — ¿Dond…Donde están tus papás? —pregunté tratando de parecer tranquilo. En ese instante, sus padres subieron al auto.
— Aquí están —sonreí y el señor Ferdinand comenzó a manejar rumbo a casa.
— Bill… —dijo la señora Carolina.
— Dígame.
— ¿Quieres ir a tu casa? —preguntó. Respiré profundamente, me preguntaba a mi mismo si aguantaría entrar ahí, a ese lugar no podía llamarle casa, sólo fue un sitio que estaba disfrazado de hogar.
De repente sentí algo sobre mi mano y un aire de tranquilidad llenó todo el ambiente. Miré hacia mi lado derecho en donde Tom estaba sentado, él seguía sonriente. Bajé un poco la mirada y me di cuenta que tenía su mano apoyada en la mía, eso era lo que sentía.
— Tienes que ir… —Musitó, aunque ambos sabíamos que nadie en ese auto podría escucharlo. Sólo asentí.
— Sí, creo que… Tengo que ir. Necesito ropa y algunas otras cosas. —El señor Ferdinand desvió su camino y se dirigió a ese lugar.
Tom nunca quitó su mano de la mía, bueno, si a eso se le podía llamar mano. Aquello se sentía muy, muy raro, aunque creo que nadie nunca podría saberlo, a menos que un fantasma les hiciera lo mismo, porque eso creía: Tom era un fantasma, pero no lo sabría hasta que él me lo confirmará.
Unos minutos después ya estábamos ahí. Habían patrullas por todos lados y una cinta amarilla que decía Do not cross rodeaba el lugar.
— ¿Quieres que te acompañe? —preguntó Andreas y negué con la cabeza. Luego de eso bajé del auto.
— ¿Puedo yo acompañarte? —preguntó Tom.
— Sí…—contesté sin detenerme. Ambos nos dirigimos al policía más cercano que divisamos. — ¿Disculpe? —dije.
— ¿Qué se le ofrece? —Cuestionó mientras me veía de arriba a abajo.
— Mire… Mi nombre es Bill Kaulitz y…
— Ah, sí, sí. Me informaron que vendría a recoger algunas cosas ¿no?
— Exacto.
— Bien, sígame por aquí. —Aquél policía alzó la cinta y nos permitió pasar. Rodeamos el comedor y una parte de las escaleras, pues ahí era en donde había pasado todo y aún se hacían investigaciones.
Subimos hasta la segunda planta y el agente me dejo solo en mi habitación. Observé todo con algo de nostalgia, recordando los momentos que ahí había vivido.
— Tranquilo, no es bueno que te martirices de esa forma —dijo Tom mientras ponía una de sus manos sobre mi hombro. Él estaba parado justo detrás de mí.
— Sí… Tienes razón. —Tomé una maleta y comencé a meter toda la ropa y demás cosas que tenía ahí. El fantasma no me quitaba la mirada de encima y eso me hacía sentir un poco nervioso. — ¿Qué tanto me ves? —le pregunté rompiendo con el silencio que ya se había apoderado de nosotros, él sonrió.
— Lo siento, es que me he acostumbrado a hacerlo. —Yo no sé si los seres de éste tipo sientan o tengan siquiera sangre corriéndoles por las venas, pero juraría que se sonrojó cuando dijo eso.
— ¿Cómo que acostumbrado?
— Bueno pues…
Toc, toc, toc.
Alguien tocó la puerta. ¿Por qué la gente siempre tiene que interrumpir cuando las cosas están en la mejor parte?
— ¿Quién es? —pregunté desde dentro.
— Yo, Andreas, ¿puedo pasar? —Miré a Tom, él sonrió de nuevo.
— Pasa Andy —dije mientras terminaba de cerrar la maleta.
— ¿Ya terminaste?
— Sí, vámonos. —Mi amigo me ayudó a bajar el equipaje mientras que yo bajaba otra mochila en donde estaban mis útiles. Una vez que llegamos, Andreas metió las cosas a la cajuela.
Los tres subimos al coche y el señor Ferdinand manejó hasta su casa. Tom estuvo a mi lado todo el tiempo…
...
Bueno, espero que les haya gustado el capi 4 :DD Ya tengo que irme, dudas, sugerencias, comentarios, insultos, tomatazos, etc, son bienvenidos(: hehe, los quiero ^.^ Cuídense mucho, nos vemos el próximo viernes Adiós!!(:
Contactame:
erraser_5@hotmail.com
Mi Facebook(: