Hola!! :DD lalala, estoy nerviosa de nuevo xD Hoy comienzo a subir los capis de "In love with a ghost" hehe. Sólo espero que les gusten :DD
@-PrincessMalevola- Hey!! Muchas gracias por tu comentario :33 hehe si, Tom será el fantasmita hehe :DD Pues espero que ahora que ya la suba la puedas leer y sobre todo espero que sea de tu agrado(: hehe
Amm bueno y antes que pase cualquier otra cosa, que me de un paro cardiaco o que se yo xD Quiero agradecer a la beta de esta historia @r0siKler hehe, sin ella por ahora este cap sería un asco e.e lalala, bueno, sin más que decir por el momento, les pongo el primer capi :33 Traten de disfrutarlo hehe...
Cap. 1
Observado…
Antes de que pase cualquier otra cosa, quiero preguntarte algo: ¿Crees en fantasmas?
Me desperté a las 6 de la mañana, con mucho pesar y dolor en todo mi cuerpo.
Mi padre y mamá, habían discutido anoche, como casi siempre lo hacían. Él llegaba borracho y ella se enfadaba. Ella le reclamaba y él se enfadaba más. Ella le gritaba y él simplemente la golpeaba, trataba de defenderse, pero obviamente papá era mucho más fuerte, así que aún así la golpeaba.
Yo trataba de defenderla a pesar de que sabía que todo aquello podría resultar fatal, ya que él me golpeaba a mí también y el que muchas veces terminaba en el hospital era yo.
Y lamentablemente, hoy era mi primer día en mi último año de prepa, que pasaría en una nueva escuela, por algunos problemas que tuve en la anterior.
Y como ya dije, mucho de mi cuerpo, —si no es que todo—, me dolía demasiado y, para colmo, estaba muy nervioso. Además, no conocía a nadie, aunque bueno, en realidad no pensaba que conocería a alguien. Mis antecedentes, desde el primer año de escuela, nunca fueron buenos.
Todos se burlaban de mí y me tachaban de raro, así que se alejaban y se llenaban de tontos prejuicios sin siquiera llegar a conocerme.
Me vestí completamente de negro, como solía hacerlo siempre.
Cepillé mi cabello y lo dejé suelto. Luego, me maquillé los ojos con un poco de sombra negra alrededor de ellos. Tomé mi mochila y salí de mi habitación, sintiendo como mi corazón se aceleraba.
Claro, solo eran los nervios típicos del primer día de clases. La mayoría de la gente los siente, eso me consta.
Mis papás ya estaban levantados. Ambos desayunaban, se veían cansados e incómodos.
— ¡Buenos días! —dije sin mucho ánimo.
— ¡Buenos días! Siéntate para que desayunes hijo. —me dijo ella.
— No mamá. Ya no me da tiempo y no quiero llegar tarde a la escuela.
— ¿Estás seguro? —preguntó. Claro, mamá estaba preocupada por cómo podría ser mi primer día en un lugar que apenas empezábamos a conocer porque, gracias a mis antecedentes y a que, aunque ya tenía 17 años, no era un chico que se caracterizara por defenderse y por ser fuerte, creo que era todo lo contrario.
Ella tenía miedo de que algo me pasara.
— Si mamá, estoy seguro, no te preocupes —mire a papá. Después de que él golpeaba a mi madre o a mí, venía su “arrepentimiento”, que yo había dejado de creer hacía mucho tiempo atrás. — ¿Puedes llevarme? —le pregunté, él solo se levantó de su silla, y ambos caminamos hacía su carro.
Manejó alrededor de quince minutos, hasta que llegamos a aquél gran instituto. Tenía una fachada muy bonita y había muchos chicos y chicas en el patio.
— Gracias por haberme traído…—le dije y salí del auto.
Caminé con alguna dificultad —debido al dolor— y comencé a abrirme paso entre todos aquellos desconocidos.
Me sentía raro y ahora ya no estaba muy seguro que fueran solo mis nervios. Me sentía más observado que de costumbre.
Miré hacia todos lados, y como era obvio, todos ahí me miraban y susurraban cosas, para después reírse o hacer caras de desprecio.
Bueno, tendría que haberme esperado eso, pero ¡Que crueles son los seres humanos! ¿Por qué tenían que comenzar a juzgarme si era la primera vez que me veían?
Y así, tan distraído como estaba, no me di cuenta de cuando llegue al salón de clases, que estaba igual de lleno que el patio, o al menos eso me parecía a mí.
Me senté en el asiento que se encontraba al rincón, pues para empezar, aparte de otras tres sillas, era el único que quedaba vacío, además, tenía una gran ventana a mi izquierda y como a mí no me gustaba sentirme encerrado, era una muy buena opción.
— ¡Hola nena! —dijo alguien, pero no volteé. No, no le iba a dar esa satisfacción a ese completo desconocido. — Dije ¡Hola nena! —y tomó mi mentón muy fuerte, obligándome a mirarlo. Era un tipo realmente horrible.
— Déjame en paz…—musité.
— ¿Por qué? En verdad eres muy linda…digo, lindo. —y me guiñó el ojo.
— ¡Déjame idiota! —le grité y las miradas de todos se posaron sobre nosotros.
Una irónica risa escapó de sus labios — Conque eres salvaje… Que bien, así me gustan…—traté de zafarme pero me fue imposible. ¡Maldita sea! ¿Por qué era tan débil?
— Harold, ¡déjalo en paz! —interfirió un chico de cabello casi tan largo como el mío— No querrás meterte en problemas, ¿o sí? —seguro y no era más grande que ese tal Harold, ni siquiera era más grande que yo, pero si era –o al menos parecía– ser alguien muy valiente.
— ¡No te quieras hacer el héroe Listing! —le gritó.
— No me quiero hacer el héroe, pero mejor ¡Ya vete! —y él se fue, como el cobarde que se notaba era.
— Gracias —le dije a aquel chico de ojos verdes.
— No te preocupes —sonrió— Soy Georg Listing y ¿tú? —estiró la mano, saludándome.
— Yo soy Bill…—dije, correspondiendo a su saludo.
— ¿Eres estúpido o qué Georg? —gritó un chico de lentes, mientras se acercaba a nosotros junto con otro de cabello rubio, que solo se reía divertido ante aquella escena— ¡Harold pudo haberte golpeado!
— Pero no lo hizo Gustav, era lógico. El muy imbécil no se atrevería a golpear al hijo del director…—dijo, ironizando las últimas tres palabras con una voz muy chillona para luego comenzar a reírse.
Entonces lo entendí todo: si el tal Harold no lo había golpeado, no era porque tuviera miedo de Georg, sino porque quien me defendía, era el hijo del amado director.
El chico rubio que estaba al lado del de lentes reía estruendosamente— Bueno… — habló entre risas. Oh sí, estaba completamente loco— ¡Hola! —dijo aún con la risa pintada en el rostro— yo soy Andreas ¿Y tú? —Preguntó mientras estiraba su mano y sonreía de una manera muy graciosa.
— Yo soy Bill…—contesté y saludé con mi mano.
— Yo soy Gustav…—dijo el chico de lentes, como resignándose a algo que no pude comprender muy bien.
Los tres se sentaron en las últimas sillas que sobraban y que estaban alrededor mío.
Bueno, al menos no me sentiría tan solo.
…
Por fin, el primer día de clases ya se había acabado.
No había sido tan malo como yo me había imaginado. Creo que fue todo lo contrario. Claro, pudo haber sido mejor si ese completo idiota de Harold, no me hubiera atacado como lo hizo.
— ¡Bill! —gritó alguien. Yo estaba caminando por el largo pasillo que me conduciría a mi casillero. Quería guardar un libro.
Miré hacia atrás y me encontré con Georg, Gustav y Andreas, que venían corriendo tras de mí.
— ¿Qué pasa? —pregunté una vez que me detuve y ellos pudieron darme alcance.
— Nada importante —me dijo Andreas— Solo queríamos ver si quieres caminar con nosotros hasta tu casa…—sonreí.
— Claro que sí, solo déjenme llevar un libro a mi casillero y ya.
— ¡Ok!
Los cuatro caminamos rumbo a mi casillero. Cuando llegamos metí el libro y luego salimos de la escuela.
— Y… ¿por qué te cambiaste de escuela? —preguntó Georg.
— Tuve problemas, como en casi todas a las que he asistido, nada nuevo —contesté.
— Pareces resignado a todo eso…
— No es que esté resignado Gustav, o tal vez sí, pero da igual ¿sabes? He comprendido que los seres humanos son muy crueles con la gente que no es igual a ellos —dije mientras soltaba un pequeño suspiro.
— Bueno, en eso tienes mucha razón. —me dijo Andreas— Pero créeme que más que seres humanos, parecen simples cavernícolas.
— ¿Alguno de ustedes ha tenido problemas con alguien? —pregunté curioso de la respuesta.
Los tres se miraron y luego Georg tomó la palabra.
— Bueno, algunas veces han tratado de molestarnos pero así como Harold, todos ellos “huyen”, porque saben que soy el hijo de su amado director.
— Pero ¿así ha sido toda la vida? Digo, apenas hace dos años que están en preparatoria.
— Pues no ha sido así toda la vida, pero al menos ahora nos vengamos de alguna forma de muchos de nuestros antiguos compañeros que están aquí.
— Oh, eso sí es justo —todos reímos ante el comentario.
De repente, sentí de nuevo como alguien me miraba. Volteé para todos los lados que me fueron posibles, pero la poca gente que pude distinguir, estaba sumida en su camino.
— ¿Qué pasa Bill? —preguntó Georg.
—Ohm, no, nada. Es solo que… bah, una tontería. —Aunque no era para nada una simple tontería.
Esa sensación me causaba muchos nervios y me ponía inquieto de una forma que no me podía explicar.
Después de unos diez o quince minutos más, llegamos a mi casa.
— ¡Gracias por acompañarme chicos! —les dije.
— No te preocupes —respondió Georg con una sonrisa— Y ahora que me doy cuenta, no vives tan lejos de donde nosotros lo hacemos —añadió.
— ¿Todos ustedes viven en la misma calle? —pregunté. Ellos asintieron— ¿En dónde?
— A exactamente dos cuadras de aquí —contestó Georg.
— Oh…—Comenzaba a hacer frío, así que solo me despedí de ellos y entré a mi casa.
— ¡Hola mamá! —saludé, mientras me dirigía a darle un beso en la mejilla.
— Hola Billie, ¿Cómo te fue? —preguntó.
— Casi bien —respondí medio sonriendo.
— ¿Cómo que casi bien? —preguntó realmente intrigada.
— Bueno, pues conocí a tres muchachos que son muy buena onda conmigo. —le dije con una gran sonrisa en los labios.— Pero un tonto me molestó un poco, nada importante.
— Pues me alegro que a pesar de ese chico que te molestó, te haya ido bien hijo. Hace mucho que no te veía tan feliz.
— Hace mucho que no estaba tan feliz mamá —ella sonrió.
Y de repente, la sensación de sentirme vigilado regresó. Pero era imposible, mamá era la única que estaba ahí conmigo, y que me miraba.
Ok, creo que me estoy volviendo loco.
...
Bien, espero que les haya gustado(: Si quieren lanzar tomatazos pues son bienvenidos xD Criticas y sugerencias, hasta insultos si quieren tambien okno ._. hehe. Me voy, contact me: erraser_5@hotmail.com :33
Próximo Capi el domingo(: hehe