Pro que monada de Padre es Tooom
i Esa kristen, sí que nos jode el día a todos ¬¬ Wkjakja Bueno, Me gustó el Cap ^^, ahora está todo más claro :B
Publica proontooo
Cuidat,
BsitOOs.!
Pro que monada de Padre es Tooom
i Esa kristen, sí que nos jode el día a todos ¬¬ Wkjakja Bueno, Me gustó el Cap ^^, ahora está todo más claro :B
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Cuidat,
BsitOOs.!
Realmente debo decir que tu fic es genial y de ellos he visto muy pocos!
1- Escribes genial, ni beta te hace falta.
2- Sabes como meterme en la historia.
3- La historia es muy original, Tom en ese papel que jamas habia visto, conozco a muchos hombres asi
triste cuando estas con elguien mas por compromiso que por amor. El personaje es netamente realista.
4 - Entiendo a Kristen, una mujer que duda de si misma y usa el chantaje para conservar lo poco que le queda ..triste tambien.
5- Uff pobre Bill le toco ser el amante pero amado a la vez tambien!
EN POCAS PALABRAS, amo tu fic, es genial de verdad, espero el sig capi con ansias!
PD- En tokiohotelficcion no me deja comentar, me aparece una leyenda rara, desde que se actualizo la pagina, me deja escribir cuando se le pega la gana jaja
waaaaaaaaaaaaaaaaa!!! es q me has ligado a tu fic es tan y este odio a kristen en mi mente se han maquinado muchas cosas q esta puta puede hacer joder!! es q tan solo imaginarmela tya la odio grrr y Liz es tan linda y bien ahi q ignore a Kristen hah ya me le imagino diciendole papi a bill haha espero con ganas otro capi q esta genial

Que fea la situación de Tom!!!
, q complicado...
Kristen
, q horror de mujer, no se quiere a sí misma ni un poquito, no tiene ni un gramo de orgullo...q pena por ella...
Repito un millón de veces más, me encanta la manera en la q redactas!!!
DIOS! ahora sí que tardé en subirrr :c y no porque lo haya olvidado o porque dejé de lado el fic, nonono. Es que con todo esto que está pasando aquí en chile, las movilizaciones estudiantiles, marchas para el fin del lucro, toma de colegios y paros culturales que se estan haciendo... y como mi colegio está siendo parte de esto, obviamente... voy a perder un semestre, posiblemente el año... no lo sé XD Bueno, el tema es que había estado muy ocupada recuperando las clases perdidas y leyendome libros que me faltaban...
Pero, se tomaron mi colegio NUEVAMENTE. So... tendré tiempo para subir....
Perdón por la demora, Gracias por leer y por comentar <3
Este capítulo me ha gustado y tiene un regalito para ustedes casi al final, por la demora y eso :c
Espero disfruten <33!
--
Capítulo 6
Tom no dejaba de pensar que Bill se veía demasiado atractivo ese viernes en la tarde. Tanto, que desde que le recogió de la universidad no había despegado ojo de él y moría por comerle a besos, pero el pelinegro estaba demasiado concentrado en su helado sabor a fresa como para quitarle las ganas.
Tom observaba como el de cabellos oscuros lamía y lamía el helado color rosa. La bolita de metal del pelinegro aparecía reluciente cuando este abría la boca y guiaba la lengua hasta el helado, dándole largos lametones, ensuciando con esto su piercing que se volvía a perder cuando este cerraba la boca.
Tom estaba babeando y ni siquiera se estaba dando cuenta de eso, en su mente sólo estaba Bill, su atractivo, sus labios húmedos y carnosos y su lengua que jugaba divertida con la bola de helado.
-¡Tom! – Le llamó el pelinegro, haciendo que el de rastas se sobresaltara
-¿Qué? – Dijo Tom saliendo por fin de sus pensamientos
-¿Escuchaste lo que dije?
-Eh… si
-Ya… - Bill entrecerró los ojos, poco convencido – A ver, ¿Qué dije?
Tom se mordió el labio antes de responder: -Que me querías.
-¿Qué? ¡Yo no he dicho eso!
-Ah, entonces, no me quieres
-Si, pero te dije otra cosa
-Entonces si me quieres
Afirmó Tom con sonrisita juguetona, haciendo que Bill se pusiera rojo como un tomate por lo que acaba de admitir. También se sentía un poco torpe por confundirse con un simple juego de palabras.
Bajó la vista hasta posicionarla en sus piernas y asintió levemente, gesto que no pasó desapercibido para Tom, quien casi se le tira encima para darle besos por todo lugar del cuerpo que se le pusiera por delante.
Bill le quería, lo había confirmado y ahora se sentía demasiado feliz, no porque nunca antes se lo hubiesen dicho (todo lo contrario, las chicas con las que antes había estado se lo decían todo el tiempo), pero al ser Bill quien se lo decía, ese chico que el también quería, le hacia ponerse de esa forma; patéticamente feliz, como nunca antes.
La sonrisa de Tom se ensanchó y, feliz como el solo, le dio un leve lametón a su helado que, a diferencia del helado de Bill, era de sabor a chocolate.
-Bueno, ¿me escuchaste o no? –Preguntó Bill aún con un leve rubor en sus mejillas, queriendo cambiar el tema rápidamente.
¿Qué debía responderle Tom? Es que realmente, no le había puesto atención a sus palabras sino que a sus labios.
Bill no esperó la respuesta porque sabía que Tom no le había puesto atención, algo que le hizo sentirse un poco incómodo. ¿Y si hablaba demasiado y eso aburría a Tom? Bill pensaba eso, pero obviamente estaba equivocado. Jamás aburriría a Tom con sus charlas.
Hizo una leve mueca antes de responder: -Te dije que me iba hacer un tatuaje – Aclaró.
-¿Un tatuaje? – Tom frunció el ceño a la vez que Bill asentía energéticamente. - ¿Dónde?
Bill le tendió el helado de fresa del que quedaba considerablemente menos que hace unos minutos atrás y limpiándose las manos con papel, se puso de lado para que así Tom pudiera verle mejor.
Tom atento a cada movimiento, pudo observar como Bill pasaba su palma abierta desde su axila hasta la cadera de su lado izquierdo, señalando que de ese tamaño sería el tatuaje que tenía pensado.
El de rastas no pudo evitar abrir los ojos desmesuradamente, ¡Eso era demasiado! Pensaba.
-¿Estás loco? – Preguntó con una mueca de desaprobación
-¿Por qué?
-¡Porque es gigante!
-¡Pero yo quiero! – Hizo un puchero lastimero el de pelo oscuro.
-¡No! Bill es muy grande, además, ¿por qué tienes que marcar tu cuerpo? Eso no sale jamás y tu piel es muy linda - Bill se sonrojó mucho más que antes y una sonrisita boba apareció en su cara, Tom era muy tierno a veces sin ni siquiera darse cuenta previamente. - ¿De qué te ríes? Hablo enserio – Bill soltó una risita
-Pareces mi madre – Tom puso los ojos en blanco y le tendió el helado que si no se le daba una lamida, iba a terminar manchando todo el piso de su querido escalade.
-No, no te hagas tatuajes.
-Tengo otros – Tom abrió los ojos. ¿Otros? ¿Cuántos? El jamás los había visto, excepto ese que tenía en el brazo izquierdo pero que no había visto muy detenidamente.
-¿Otros? – Bill asintió y, pasándole nuevamente el cono con helado a Tom, se giró, haciéndose el pelo a un lado para que pudiera apreciar ese particular símbolo que estaría tatuado para siempre en su piel.
-¿Te gusta? – Preguntó, girando levemente la cabeza a un lado y sosteniendo su cabello.
Tom asintió.
-Si
-¿Ves? Son lindos, cuando me haga este, te gustará mucho – Tom no estaba tan seguro de eso.
-Bill, es demasiado grande. Demasiado.
-¿Pero y qué? Además me lo pagaré yo – Bill se encogió de hombros a la vez que Tom ponía los ojos en blanco. Era en vano decirle no a Bill cuando tenía una idea muy metida en la cabeza. – Tengo otro más.
-¿Otro más? – Preguntó asombrado el de rastas, elevando sin siquiera darse cuenta el tono de su voz - ¿Hay algo más que quieras mostrarme, que antes no haya visto? Al parecer la cajita de sorpresa eres tú y no yo – Bill soltó una risita juguetona.
Se puso derecho sobre el asiento del copiloto, tirándose hacia atrás y levantando su camiseta lentamente. O eso le parecía a Tom cuando se dio cuenta de lo que estaba a punto de hacer Bill. Esperen, ¿qué estaba a punto de hacer?
Tom sin darse cuenta tragó saliva, preguntándose que rayos intentaba hacer Bill. ¿Acaso no se daba cuenta de qué ya se le hacía demasiado atractivo y sexy y ahora más cuando se subía la camiseta de esa forma? ¿Qué intentaba mostrarle a Tom?
Tragó saliva nuevamente cuando Bill al fin se subió la camiseta y dejó ver una hermosa estrella tatuada en su piel.
Bill miraba al de rastas sonriente esperando alguna buena reacción al ver ese tatuaje que a el tanto le gustaba y que dejaba ver pocas veces cuando usaba camisetas que le quedaban un poco cortas.
Tom sostenía un helado en cada mano que se iba derritiendo junto con él. De hecho, en ese momento, Tom se sentía como un helado.
Estaba prácticamente babeando.
Al principio se fijó detalladamente en la estrella que estaba en el lado inferior derecho de Bill, pero luego su mirada se dirigió hacia el vientre y un poco más abajo. Bill había subido mucho su camiseta y bajado su pantalón más de lo necesario, sin intención obviamente, pero aún así a Tom le era todo eso muy tentativo.
-¿Y? - Preguntó Bill
-Es... es... -Tartamudeó torpemente. - Es lindo - Terminó la frase carraspeando.
Bill sonrió ampliamente y se arregló la ropa, para pedirle más tarde lo poco que le quedaba de su delicioso helado sabor a fresa.
Tom no reaccionaba bien y tenía que pestañear rápidamente. ¿Qué diablos? ¿En qué momento comenzó a sentir la necesidad de probar a Bill más allá de lo que había hecho? ¿Sería la falta de sexo que había tenido últimamente? Se sentía muy... sucio, al pensar en Bill de esa forma.
-Tienes helado aquí – Dijo Bill sacando a Tom, una vez más, de sus pensamientos, señalando su mejilla derecha.
-¿Aquí? – Preguntó Tom limpiándose en el lado contrario. El pelinegro soltó una breve risita.
-No tonto, aquí – Se acercó hasta Tom, intentando no golpearse con la palanca de cambios y le dio un lametón en la mejilla quitando todo rastro de helado de chocolate.
Tom jadeó, sintiendo un estremecimiento que le recorrió de pies a cabeza con ese simple gesto.
Mierda, Bill le estaba volviendo loco. – Tienes las manos sucias y un poco tu camiseta. Al parecer, alguien aquí no sabe comer… - Dijo Bill con tonito burlón haciendo que el de rastas riera también.
El mundo se le vino encima cuando sintió una lengua de improviso en su dedo índice. Pegó un leve respingo, casi imperceptible, al sentir esa humedad en su dedo (aunque el se imaginara que era humedad en otra parte)
Quitó el dedo de la boca de Bill procurando no ser agresivo y Bill sonrió, burlón.
-¿Quieres papel? – Preguntó una vez estuvo bien sentado en su lugar, tomando su bolso para sacar algo y tendérselo a Tom, pero éste negó con la cabeza. A decir verdad, prefería otra cosa, más bien a alguien que sacara los rastros de su helado - ¿No?
-Quiero decir, si – Corrigió rápidamente. Bill tenía una sonrisita en sus labios pensando en lo tierno que era Tom, mientras que éste necesitaba con urgencia salir del auto y tomar un poco de aire.
Bill le tendió un pañuelo de papel para que pudiera limpiarse y Tom, con manos temblorosas lo recibió.
-¿Tienes frío? – Preguntó Bill al percatarse del gesto anterior.
-Eh, no – Más bien, tenía calor y mucho.
Se quedaron en silencio un rato. Lo que Tom agradecía de cierta forma porque así podía relajarse un poco, se sentía sucio y no era por culpa del helado… bueno, no directamente, esa bola de chocolate sólo había sido un factor de su especie de… calentamiento.
Bill había terminado de comer su helado y buscaba o removía algunas cosas en su bolso, Tom no lo sabía bien pues sólo le miraba de reojo mientras que terminaba de comerse el también su helado.
Vio como Bill dejaba el bolso tirado y se acomodaba mejor en el asiento, de frente hacia él y le miraba.
Al principio, no hizo caso y siguió concentrado con su helado, tal cual Bill lo había estado antes, pero ese par de ojos castaños puestos fijamente en él le hacían sentirse intimidado.
-¿Qué? – Se atrevió a preguntar, volteándose a penas un centímetro para poder así mirar a Bill de frente, tal cual el hacía.
-Nada - ¿Nada? ¿Cómo que nada? Tenía una sonrisita en sus labios, por lo que no podía ser ‘nada’
Tom le miró poco convencido para más tarde encogerse de hombros y seguir comiendo. - ¿Me das helado? – Preguntó Bill
-Así que eso querías, eh – Bill asintió sonriendo.
-Es que se ve muy rico
-Creí que no te gustaba el chocolate
-Bueno… prefiero el de fresa, en realidad
-Entonces no te doy – Un puchero lastimero se formó en los labios del pelinegro, a la vez que una resplandeciente sonrisa aparecía en Tom.
-Oh, vamos – Insistió
-Nop. Es mío y no te doy – Por un momento, Tom estuvo tentado a sacarle la lengua, pero eso sería una conducta muy infantil. Además de ser muy típico de Bill.
-Dame, por favor – Bill comenzó a gatear hasta Tom, pasando por sobre la palanca de cambios.
-No – Tom se echó hacia atrás, divertido.
-¡Tom! – Le riñó Bill cuando el de rastas había tirado su mano derecha hacia atrás, para que así el pelinegro no pudiese alcanzarlo. – Eres tan egoísta – Bufó
-Si, anda enterándote. No comparto lo que es mío – Dijo Tom con una sonrisa juguetona.
-¿Y cómo tú eres mío y de todas te comparto? Aunque yo no lo quiera – Tom alzó una ceja, sabiendo perfectamente a lo que se refería – Ves, tienes que empezar tú también a compartir.
Ambos se quedaron mirando a los ojos.
Bill tenía razón o eso creía. El sentía que le pertenecía a Tom y viceversa, pero el también era posesivo y si fuera por él, no lo compartiría con nadie. Pero esa situación en concreto, se le escapaba de las manos y el lo odiaba.
-Touché – Dijo Bill en un susurro. Tom pestañó varias veces cuando se dio cuenta de la repentina cercanía que mantenía con Bill, unos escasos centímetros que le separaban de esos deliciosos y carnosos labios que estaban un poco más rojos de lo normal.
No dudó ni un momento ni mucho menos aguantó la tentación de tener a esa preciosidad a un palmo de su cara.
Utilizando la mano que no sostenía el helado que se estaba derritiendo, acercó a Bill hasta él y le besó en los labios.
Dulce y suave. Un rico beso sabor a fresa con chocolate, una combinación deliciosa sin duda alguna.
Bill, queriendo tener más que ese mínimo contacto, respondió al suave beso de su chico, entreabriendo los labios y acariciando con los suyos los del contrario. Con mucha suavidad y ternura, era algo que a Tom le volvía loco, cuando Bill comenzaba a besar su labio inferior y luego superior dándole leve lametones y no pudiendo resistirse a morderlos también.
Tom se entregó al beso, no permitiendo por más de unos segundos que Bill tuviera el control, era algo que el nunca dejaba porque inmediatamente comenzaba esa lucha de lenguas que reclamaba la boca del contrario como suyo. Aunque así era.
De repente y sin aviso previo, Bill se sentó sobre el regazo de Tom, tirándole con suavidad de los hombros hacia atrás.
Tom abrió los ojos por un momento al darse cuenta en la posición en la que tenía a Bill, quien mantenía los ojos cerrados, correspondiendo a ese beso anterior del que no habían roto ni un mínimo contacto.
Cerró los ojos y acarició la cintura de Bill con la mano que tenía libre, intentando botar de una vez ese helado que le estaba sirviendo de estorbo.
Sentía su respiración acelerarse un poco y también su ritmo cardiaco. Tenía miedo de que sus fuertes latidos resonaran en todo el auto y eso le delatara.
Mientras el pensaba en eso, no se había percatado de que Bill guiaba su mano hacia atrás, intentando agarrar el cono de helado haciendo los menores movimientos posibles para así no ser delatado.
El agarre que Tom ejercía para que así el helado no cayera al suelo, era flojo, por lo que a Bill poco le costó el quitárselo de las manos.
-¡Hey! – Gritó Tom cuando se dio cuenta de cual había sido la intención de Bill en un comienzo. – Me haz timado – Le acusó con los ojos entrecerrados
-¡Eres un tonto! – Decía Bill partiéndose de la risa. Tom le gruñó y se cruzó de brazos, aún con Bill sobre su regazo.
Comenzó a darle lamidas lentas ante la atenta mirada de Tom. ¿Qué ocurría con Bill ese día? Parecía como si… como si la misión del día fuese tentar a Tom todo el tiempo, como si quisiera… no sé, provocarle.
Si ese era su plan, lo estaba logrando. A pesar de que Tom intentaba mantener esa cara de enfado a base de mucho esfuerzo, porque lo que quería en realidad era tirar a Bill hacia los asientos traseros y besarle entero. Entero.
Tom no pudo seguir mirándole o un problema aparecería y no era algo que el realmente quisiera, giró la cabeza hacia fuera, hacia la calle, mirando cualquier cosa que no fuera al pelinegro, pero éste viéndose falto de atención, gruñó.
-¿Quieres, Tomi?
-N… ¿Tomi? – Preguntó el mencionado con el ceño fruncido. Bill nunca antes le había llamado de esa forma y le sorprendía.
Bill asintió, mascando un poco del cono.
-¿Enserio no quieres? El helado está todo derretido y queda solo el cono – Insistió, intentando convencerle.
-Bueno, dame un poco – Pidió Tom, abriendo la boca ligeramente para comer un poco del helado que apenas recordaba haber probado.
Bill guió el cono con el casi nada de helado que seguía en él y Tom le dio una leve mascada, sonriendo más tarde.
-Está rico, ¿a que sí? – Preguntó Bill.
Tom asintió masticando un poco.
-Dame más – El de cabellos oscuros negó con la cabeza, llevándose nuevamente el helado a la boca - ¡Oye! Que es mío.
-¿Y? Ahora es mío.
-¿Sueles quedarte con las cosas de los demás? – Bill asintió.
-Pregúntale a Kristen – Dijo en un susurro intentando no ser oído por Tom a la vez que comía del helado.
Tom lo había oído y le miraba con cara de pocos amigos.
-Nunca he sido de ella. – Bill no pudo evitar sonreír como un bobo. ¡Le hacía inmensamente feliz esa respuesta!
-¿Y… mío? – Preguntó como quien no quiere la cosa, terminando de comerse el helado que a él no le pertenecía… pero esperaba que Tom si le perteneciera.
El de rastas rió.
-Oh, bueno, eso no lo sé – La sonrisa del pelinegro desapareció.
-¿Cómo que no lo sabes?
-Pues, eso. No lo sé.
-Oh, idiota. – Bill le pegó en el hombro sin mucha compasión.
-Jajajaja
-No es divertido.
-Lo es – Decía riéndose el de rastas rubias. La cara que Bill había puesto no tenía precio (para todo lo demás, existe mastercard. Okay, no)
-¡Bah! – Bill hizo amago de pararse pero Tom, utilizando ambas manos que ahora estaban libres, le tomó de la cintura y le volvió a sentar en su regazo. Tal vez demasiado brusco.
Un quejido salió de los labios de Bill y eso le puso el vello de punta.
Intentó quitarse esas cosas de la cabeza, otra vez.
-No te enojes – Le pidió, pero el chico de cabellos oscuros no estaba enojado. Su puchero lastimero lo decía todo – Mira hagamos algo
-¿Qué cosa? – Preguntó con su puchero intacto.
Mierda, podemos hacer taaaantas cosas, pensó Tom.
-Soy tuyo, pero tú también debes ser mío
La conversación en sí, era demasiado estúpida y Tom lo sabía. ¿Cuándo fue la primera vez que estaba de esa forma con alguien que le gustara mucho y le dijera esa clase de cosas tan cursis? Tom lo pensó y… nunca, nunca antes. Era la primera vez que se comportaba de esa manera y estaba siendo con Bill.
Ahora con Bill todo era nuevo.
-Ya soy tuyo – El puchero desapareció y se acercó hasta los labios del rubio, dándole otro beso.
Tom sonrió en le beso y puso sus manos alrededor de la cintura de Bill, atrayéndolo más a su cuerpo. Esa simple frase le había llenado de alegría y también de ganas de comerle a besos, algo que últimamente pasaba con frecuencia.
Bill enrolló las manos alrededor del suave cuello de Tom, pegándose más a su cuerpo y aún sentado sobre su regazo.
Sus labios entreabiertos acariciaban con insistencia los del contrario, para más tarde introducir sus lenguas en ese juego que a ellos tanto les gustaba.
-Eres muy lindo – Dijo Bill. Sus mejillas tiñéndose de un adorable color carmín.
-No más que tú – Respondió Tom, separándose de sus labios para besarle la mejilla.
Bill rió despacito.
-Tú lo eres más
-Claro que no
-Si
-¿Ahora empezaremos ‘No, tú’? – Dijo con retintín la última frase, haciendo que Bill se echara atrás riendo escandalosamente.
-¡Eres tan poco romántico!
-Es que tú eres muy cursi
-¿YO? – Preguntó poniéndose una mano en el pecho y abriendo la boca levemente en fingido asombro.
Tom sonrió.
-Oh, ven aquí preciosidad – Le tomó de la cintura y le atrajo a él nuevamente, juntando sus labios en un suave beso – Por eso me gustas tanto – Reconoció.
Bill se separó de él de golpe. ¿Qué acababa de decir? ¿Había oído bien?
-¿Qué dijiste? – Preguntó con un brillo diferente en sus ojos y con la voz hasta con un poco de emoción.
-¿Qué de que? ¿Qué me gustas? – Bill chilló, besándole la mejilla varias veces y también el cuello. Tom rió - ¿Qué pasa con eso? ¿Acaso no lo sabías antes?
-Nunca me lo habías dicho – Tom puso los ojos en blanco.
Al parecer bill no sabía que Tom era un poco especial para demostrar cuando le gustaba alguien. Además de que esa era la primera vez que le gustaba tanto a alguien, por lo que no tenía experiencias anteriores, a diferencia de Bill
-Bueno ahora te lo digo – Bill sonrió.
-Tú igual me gustas. Mucho – Escondió su cara en el cuello de Tom, por lo que este no pudo ver como sus mejillas se encendía como luces de navidad.
Tom acarició su cabello lacio y negro con ternura, besándole la cabeza más tarde.
-Tú me gustas desde la primera vez que te vi
¿Qué había pasado? ¿Era el momento de las confesiones?
Bill levantó la cabeza que yacía en el cuello del de rastas, disfrutando de su aroma, para mirarle.
-¿Desde la primera vez? – Preguntó, con el ceño fruncido. ¿Por qué lo preguntaba? Como si no hubiese sido notorio antes.
-Desde que te vi entrar a casa de Georg con ese chico bajo de pelo rubio
-¿Con Gustav?
-No tengo idea como se llama –Dijo Tom encogiéndose de hombros. Tampoco es que el saber del otro chico le llamara mucho la atención. De hecho, cuando los vio llegar juntos no se fijó en nada más que era pequeño y del color de su cabello, porque las otras miradas se las había llevado Bill por completo. – Sólo recuerdo que lo único que quería es que ese chico se hiciera a un lado para acercarme a ti y hablarte – Confesó, sin ni siquiera una pizca de vergüenza.
Bill se preguntó como lo hacia para no sonrojarse. Si el hubiese sido quien diría eso, sin duda su color de piel pasaría de blanca a roja en escasos segundos.
-¿En… en serio?
-No, mentira. ¡Claro que si! – Dijo Tom poniendo sus ojos en blanco, recibiendo una mordida en su mejilla como respuesta por parte del otro chico. – Hey…
-Cuando te vi, te encontré jodidamente atractivo – También confesó el de pelo oscuro – Y era muy raro, ¿sabes? Nunca antes me gustó un chico… a pesar de las cosas que se puedan decir de mí, siempre me consideré muy… hetero.
-¿Ahora no lo eres?
-No lo sé. El querer besar o estar con un chico solo me pasa contigo… - Sus mejillas se tiñeron de carmín levemente, bajando la mirada hacia su regazo. - ¿A… ti… A ti no te pasa igual? – Preguntó elevando su mirada por un segundo.
-Me pasa exactamente igual. Es un poco obvio – Respondió sonriente. Tenía una hija y una larga lista de chicas con las que alguna vez estuvo, antes y después de Kristen. Sólo que esa lista ahora no había subido de número pues sólo había estado con Bill últimamente – Eres mi excepción – Confirmó. – Desde el primer momento – Bill sonrió y le dio un suave pico en los labios.
-Lo sé, no parabas de coquetearme cuando comenzamos hablar – Tom entrabrió la boca, haciéndose el ofendido.
-¡Claro que no!
-¡Admítelo!
-¡No! Yo soy coqueto por naturaleza, no te creas la gran cosa, eh
-Aún así soy tu excepción
-Lo eres. Además de ser mío.
-Soy tuyo.
Tom había bajado el asiento de tal manera que quedó como una especie de semi-cama. Aún tenía a Bill sobre su regazo, más bien, el chico de cabellos oscuros estaba acostado sobre él besándole y lamiéndole los labios.
Sus manos estaban puestas en la cintura de Bill, acariciando con suavidad y formando dibujos abstractos por sobre la tela de la ropa.
Bill alzó un poco la cabeza para separar sus labios en un sonido húmedo, haciendo que Tom abriera poco a poco los ojos ya que no estaba sintiendo esos roces que a él tanto le gustaban.
Un estremecimiento le invadió de pies a cabeza y se concentró en un sólo lugar cuando sintió los carnosos y húmedos labios de Bill acariciándole la tibia piel de su cuello, sintiendo la puntita de la lengua de Bill acariciar despacio. Cerró los ojos y no hizo más que disfrutar de eso.
De repente, hacia demasiado calor dentro del auto y los besos y roces genuinos pasaron a ser mucho más que simples, para volverse intensos.
Bill, quien estaba sobre Tom, comenzó a mover su cadera de arriba a bajo, frotándose lenta pero intensamente sobre la entrepierna de Tom a la vez que le besaba el cuello como si fuera el mejor de los caramelos. Como si fuera un rico helado sabor a fresa y chocolate. Aunque Bill prefería simplemente el cuello de Tom, el aroma de éste y la suavidad de su piel, le encantaba. Podría estar horas eternas besándole el cuello a su chico y también, frotándose contra él.
Mordió sin querer el cuello de Tom cuando sintió un calambre de placer y cosquillas en el estómago cuando el chico de rastas rubias alzó un poco su cadera en busca de más contacto.
Ambos querían más fricción entre sus cuerpos, más roces, más besos, más contacto y lo pedían cuando sus erecciones cubiertas por la ropa chocaban entre sí, haciéndoles ver las putas estrellas.
Tom estaba deseando tumbar a Bill y hacérselo ahí mismo, sin importarle quien pudiera estar viendo o sabiendo que el lugar en el que estaban no era el indicado. Pero nada le importaba, estaba demasiado caliente como para ponerse a pensar lo que seria adecuado o no.
Bill mordió, esta vez con suavidad, el cuello de Tom, quien soltó un gemido ronco que, como si fuera poco, puso más caliente al pelinegro.
Sintió como las grandes manos de su chico bajaban de su cintura hasta su trasero y lo acariciaba despacio, acercándolo más a su pantalón, más a su erección.
¿Cómo habían llegado a eso? Simples besos y caricias que rápidamente se convirtieron en algo más que eso.
Bill buscó con desesperación la boca de su chico, quería besarle, lamerle y morderle, no sólo los labios, sino que también estaba deseando probar algo más que eso.
-Hm... - Gimió en el beso Bill, mordiendo el labio inferior de Tom y tirándolo solo un poco por puras ganas.
Mierda, Tom estaba tan duro que el hecho de estar frotándose contra él le encantaba.
Estaba amando ese vaivén que le hacia sentirse como nunca antes... y eso que estaban con ropa.
Tom coló una mano por debajo de la camiseta de Bill y comenzó a acariciar. Su piel era tan suave y también blanca, que le encantaba.
Le tenía ahí, sobre él, frotándose y besándole como nunca antes. No podía creerlo. Si ese era un sueño, sin duda alguna era el mejor sueño húmedo que estaba teniendo en su puta, porque le encantaba. Mierda, le encantaba sentir a Bill de esa forma.
Le encantaba ese vaivén de caderas, le encantaba sus besos y sus caricias, le encantaba sentirlo tan duro como el lo estaba, le encantaba Bill.
Le encantaba el atrevimiento de Bill de bajar su mano y posicionarla sobre el bulto de sus pantalones. Le encantaba sentir la presión que Bill ejercía en ese lugar, que le hacía gemir ronco. Le encantaba sentir como Bill pasaba la palma de su mano por la erección que escondía bajo sus pantalones. Mierda, como le encantaba
-Tom... estás tan duro - Gimió contra sus labios, acariciando incansablemente la dureza que estaba tras esas ropas anchas.
-Mierda, Bill... Me estás volviendo loco - Gruñó, tomando la mano de Bill sin mucha delicadeza y aplastándola más contra su erección. Cerró los ojos y estiró el cuello hacia atrás cuando Bill acaparó todo lo que pudo con su mano y apretó casi dolorosamente.
Quitó la mano de ahí en el momento en que Tom menos quería que lo hiciera, pero a cambio le entregó un placentero vaivén que le gustaba más aún.
Alguna vez se imaginó a Bill en esa forma, pero rápidamente deshacía esos pensamientos de su cabeza. No creía que estuviera bien pensarlo... Pero, comparando las imágenes que el mismo se creaba a verlo así, de esa forma... Mierda, lo que el alguna vez imaginó no le llegaba ni a los talones a lo que estaba viviendo realmente.
Bill tenía su cabello desordenado y su frente un poco sudorosa, seguramente el debía estar igual. Sus labios carnosos e hinchados por el magreo anterior.
Era una belleza. Y él lo tenía sólo para él.
Quería disfrutar eso al máximo.
Escucharon un leve sonido, que ni siquiera les hizo inmutar. Ambos seguían frotándose, tocándose y besándose cuando sintieron un toque en el vidrio.
Ambos se sobresaltaron un poco cuando este fue más fuerte.
Sin separarse más de lo que realmente deseaban, miraron hacia donde provenía el ruido y si ya no estaban ruborizados, ahora sí que lo estarían y más.
Un policía estaba al otro lado de la ventana esperando a ser atendido.
Se miraron con los ojos muy abiertos, para luego separarse con rapidez.
Bill volvió a su puesto arreglándose la ropa y ocultando su cara en su bolso, haciendo como que buscaba algo.
Tom enderezaba el asiento y se arreglaba también su vestimenta para bajarse del auto y hablar con el policía.
Mierda, ahora si que se habían metido en un rollo más o menos...
¿Cómo no se pararon a pensar antes? ¡Estaban cerca de un parque! ¡En la vía pública!
-Hola señor, ¿Me puede mostrar sus documentos por favor? - Saludó el policía una vez Tom se bajó.
Estaba sudoroso, rojo como un tomate y recuperando la normalidad en sus respiración.
-Buenas tardes, claro que sí - Dijo Tom, entrando nuevamente en el coche y sacando su licencia de conducir, ficha y otras documentos del auto que guardaba en su guantera.
-Quería informarle que usted está estacionado en un lugar prohibido. El estacionamiento se encuentra en la otra calle - Informó una vez el policía revisó todos los documentos que estaban al día. Tom estaba nervioso - Está todo al día, pero de todas formas debería sacarle un parte. - Mierda, no... - Aquí cerca hay un parque y lo que usted estaba haciendo con su novia no está correcto. - Tom volvió a ponerse tenso...
Esperen, ¿Su novia?
-Lo siento mucho, de verdad, no me fijé antes - Se excusó.
-Claramente no lo hizo. - Tom se pasó la mano por el cabello, en gesto apurado. ¿Y ahora, que pasaría? El policía tenía cara de ser severo y de no perdonárselas a nadie. Pero este fue la excepción - Que nunca más vuelva a ocurrir, ¿está bien? - Tom sonrió.
-Si, señor. Procuraré tener más cuidado, no volverá a ocurrir.
-Eso espero. Y lleve a su novia a un motel - Dijo lo último en un susurro.
Tom soltó una fuerte carcajada, sin vergüenza alguna.
-No sé si a mi chico le gusten esos lugares, ya veré ahí donde me lo llevo... Además mi novio se merece lo mejor, así que... Bueno, muchas gracias por todo. Y disculpe - Se despidió Tom con una sonrisa triunfante al verle la cara que le quedó al policía. ¿Había oído bien? ¿Mi chico, mi novio?
El policía se hizo a un lado medio en shock y Tom arrancó el auto, aún con la sonrisa en sus labios. Había disfrutado al decirle eso a ese señor.
-¿Así que no lo haremos nunca más? - Preguntó Bill, juguetón. Obviamente el también había oído la conversación.
Tom sonrió.
-¿No quieres hacerlo nunca más? - Bill bajó la cara, ruborizado. Había disfrutado tanto esos roces... era obvio que quería volver a repetirlo.
-Si tú no quieres...
-No he dicho eso. Claro que quiero volver a repetirlo - Dijo Tom rápidamente, con su vista puesta fija en la carretera, desviándola de vez en cuando para mirar a Bill - Quiero hacerte el amor, Bill.
Bill sintió como millones de mariposas revoloteaban por su estómago, haciéndole estremecer. Sentía su cara caliente, debía estar tan rojo... pero eso ¿qué importaba? Con lo que le acababa de decir Tom...
-Yo también, Tom.
El mencionado desvió la mirada de la carretera por un momento y le miró a los ojos sonriendo, sintiendo también un estremecimiento.
De sólo imaginárselo... se ponía mal.
Bill se acercó hasta él y le beso la mejilla levemente
-Me gustas tanto, Kaulitz - Susurró cerca de su oído.
-Tú no tienes idea de cuanto me encantas, Billy. No tienes idea...
Wkjakjaka que Buen Capi :] ... ya te extrañaba *O*
Y.. ese policía, ¬¬ pero que inoportuno
No me lo esperaba D:
Weeno Nena, es Verdad... Acá en Chile super revolucionados en los colegios, xD yo tampoco tengo clases por lo mismo :S... Pero si el paro ayuda a que subas capi, que se mantenga así XDDDDD
Publica pronto, eh?
BsitOOs.!
Escribes lindo!!! no me canso de repetirlo!
No te preocupes, llevatela relax, la prioridad es tu escuela! nosotros sabremos esperar, aunque de verdad necesito mi dosis de este fic, lo amo!!
Tom se me hace tan tierno! es el personaje mas lindo que he visto de Tom
"Quiero hacerte el amor Bill" YO TAMBIEN QUIERO
ok fue un momento de debilidad de mi parte jaja
Que todo marche bien linda, un abrazo!
¬¬ A ese policia no se le pudo ocurrir otro momento para interrumpir verdad?... dios y la cara que tuvo que poner cuando Tom le dijo que a su NOVIO le gustaba solo lo mejor xDD jajaaj... Pero en si, el capi estuvo muy HOT! y yo que queria que terminara en otra cosa (morbid so ignition xDD).. okno, pero en otras palabras amé el capi!! fue una convinación de romantico, sexy... fue BUENISIMO!
Espero la conti pronto! Bye!
waaaa osea nooooooooooooo pero q policia par lo mas inoportuno hah ya me inagino con su cara de poker cunado tom le dijo chico haha lol con el buahh lindo capi y quiero massssssssssssssss
Hola! Ainss Amo este fick.. la manera en que lo narras, es genial ^-^ Sube el proxx!! Besitos :33 Bye!!

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