–…lo único que tienes que hacer es tomar la oportunidad, besarlo y pedirle una relación…
Cuando su hermano empezó a revelar información de su intimidad en medio de la entrevista, no pudo más que indignarse, sorprenderse y sonrojarse; no es que no estuviese acostumbrado a esas extrañas conductas de Tom, pero no por eso era menos aturdidor cada nueva ocasión.
A su manera, Tom en su afán de presumirle al mundo, de las hermosas cosas que gozaba, no medía su lengua y hablaba y hablaba revelando demasiado, sin que hubiera poder humano que pudiera pararle. Tom sentía que no era culpable de ser el afortunado con un gemelo guapo, sexy y desquiciante… solamente compartía su dicha con el mundo, o tal vez sólo lo restregaba en la cara de los desdichados que ansiaba algo de su chico.
¡Cuán lindo! su dulce y guapo Tomi y su gran bocaza… siempre poniéndolo en aprietos; fingiendo su estupefacción y sonrojo, intentó sonreír, era una extraña mezcla entre mueca y sonrisa forzada, el mal disimulado nerviosismo en todas sus facciones.
Y aun así, fue incapaz de frenar las memorias de la noche pasada que vertiginosamente se estrellaban contra su cráneo, dentro de su mente; cada una más intoxicante que la anterior.
–Ya??... ya bebé? – en un susurro Tom le preguntó, aunque se muriera por fusionarse con su soulmate de una vez por todas, ante todo estaba su bienestar y su consentimiento.
Besos y mordidas fueron dejados en su cuello, orejas, labios; lamiendo y succionando cuanto estuviera a su alcance, cubriendo su piel con los sonidos que escapaban de sus rojos labios, hambriento se removía entre sus abiertas piernas, sus musculosos brazos sosteniendo sus muslos firmemente en torno a su cintura.
– No.. aún no.. más!… ¡más mojado Tomi! – con angustiada voz pedía la prolongación de su agonía… la de ambos, pero Tom tuvo que ceder, como en todas las ocasiones.
¡Oh, el dulce placer de la tortura!, quería llegar al limite de lo soportable, cuando el dolor besara su cuerpos sudados, y entonces entregarse a una irrefrenable pasión. Y él se lo daría, tal como le pedía entre súplicas de placer, jugando en esa pequeña área sonrosada y caliente, empujando un poco y resbalándose en su contorno, con una pizca de frustración sentía los fluidos salir de su dureza, sin su consentimiento y humedecer más la zona, justo como le pedían.
Sus labios ansiosos, acariciando con devoción los contrarios.
–...él besa bien...– reveló Tom
– ohh… Bill…Umm... dios!... ¿aún más?¬ – era peor que tortura medieval.
– tú …sabes cómo me gusta… Tomi ¬– el susurro en su oído se deslizó por toda su columna, estremeciéndole por completo
–… le gusta húmedo.
Y sin más dilación una suave resistencia fue traspasada, el intruso siendo apresado en una incinerarte presión, los escandalosos chasquidos de humedad deleitando sus oídos al igual que el afrodisíaco que en forma de jadeos emanaba de sus labios.
Y en medio de la entrevista sus miradas se encontraron… y sus alientos contenidos… sí, les gustaba húmedo.
