por cynical_terror y undrockroll

Al final del día, no hay razón para hablar.
Uno más de la serie Don't.
Género: Romántico.
Advertencias:Traducción, Lemon, PWP, Twincest.
Rating: NC-17.
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– Oh, Dios – exhala Bill, cerrando los ojos y sonriendo con aire atontado. Acababa de tener un endiablado orgasmo y sus extremidades hormiguean placenteramente. Alza la mirada hacia su hermano y casi bosteza; después de un orgasmo, Bill usualmente está listo para dormir.
– Quédate despierto – dice Tom lentamente, todavía moviéndose sobre Bill. Él aún no ha terminado.
Bill se arquea ante el toque con mucho esfuerzo. – Mm – responde. – Más lento.
Tom suelta una corta risita. Se posiciona sobre Bill y desliza su polla dentro y fuera del culo del pelinegro. Se siente muy bien, la acumulación de placer ha sido increíble y hace unos segundos, Bill se retorcía y gemía hecho un desastre.
– Despacio, Tomi – susurra Bill.
– Cariño – dice Tom. Está haciéndolo despacio, casi insufriblemente lento. – Sólo déjame... hacerlo.
– Lo estás haciendo.
Tom le sonríe y entierra su rostro en el cuello de Bill, inhalando su esencia y sintiendo su estómago calentarse. – No como yo quisiera – dice Tom. Bill se estremece un poco y Tom levanta la cabeza, mirándolo.
– ¿Cómo lo quieres? – pregunta Bill. Esta vez de verdad bosteza y Tom suspira.
– Biiiiill – se queja Tom, todavía embistiendo, pero ahora tan lenta y suavemente que Bill apenas se mueve ante los embates. – Sabes cómo lo quiero...
– Sólo dame un segundo – dice Bill. – Es tan, oh, Tomi, no tan fuerte. Duele mucho.
– Ugh, ¿quieres que me detenga? – pregunta Tom. Su miembro arde, el calor es casi insoportable, casi demasiado sobre sus bolas.
– No, quiero que termines – contesta Bill, bostezando de nuevo. – Mmm, sólo... – Bill levanta las caderas y Tom jadea. – Eres tan fácil, Tomi.
– Si fuera fácil ya hubiera descargado – responde Tom, haciendo una mueca. Toma las caderas de Bill y se presiona profundamente en su hermano, golpeando con su pelvis el culo de Bill. – Dios, has estado agotado todo el día.
– Lo sé – dice Bill. – Esa entrevista fue tan...
– Aburrida – termina Tom. – Mismas preguntas, mismas fotografías, mismo bla bla bla.
Bill le besa el cuello. – Debí haber tomado una siesta después de comer.
– Tus siestas duran todo el día – dice Tom, gimiendo suavemente cuando las manos de Bill le masajean la espalda baja. – Mmm, eso es agradable. Más abajo... sí. Por poco y ni te levantas esta mañana.
– Como sea – dice Bill en voz baja, sonriendo. Desliza sus nudillos por la espalda de Tom hacia abajo y descansa sus manos en las nalgas del otro. Tom comienza a moverse de nuevo, tomando ritmo. – ¿Aún no, Tomi?
– Pronto – gruñe Tom y embiste más fuerte, esta vez Bill no le pide que baje la velocidad. – Lo sabrás cuando lo haga.
– Sí – suspira Bill, temblando un poco cuando Tom golpea su próstata. Más de esos movimientos y Bill se pondrá duro otra vez. – Siempre pones esa cara de tonto.
– ¿Tonto? – Tom embiste tan fuerte que los dedos de los pies de Bill se curvan. – Tu cara es tonta.
– Uh, eres un idiota – Bill envuelve con sus piernas la cintura de Tom y levanta las caderas. Tom recuesta su cabeza mientras suelta una maldición.
– ¡Tú eres el idiota!
Bill se deshace con un puchero. – Al menos yo no pongo esa cara de tonto.
Tom gime, embistiendo más rápido. Bill deja salir un quejido y lo toma de los hombros, apretando los dientes. Se pondría duro de nueva cuenta, ya podía sentir el calor arremolinándose en su pene. Dentro de él, Tom seguía creciendo, deslizándose fácilmente fuera y después empujando hacia dentro. El pecho de Bill se sentía pegajoso y respiraba cada vez de forma más entrecortada.
Suspira y aprieta la cintura de Tom con sus muslos. – Oh Dios – susurra. – Oh, mierda, acabo de recordar que...
– ¿Qué? – Tom lo mantiene abajo, ajustando su polla e inclinándose hacia delante otra vez.
– Le dije a Andi que lo llamaría esta noche, ¡oh! – sisea, cerrando los ojos. – Joder, no tan fuerte... como sea, le dije que lo llamaría para hacerle saber dónde nos hospedamos.
– ¿Viene de visita?
– Sí – responde Bill, frunciendo el ceño y bajando una mano para frotar su miembro, que ya vuelve a la vida. Gime un poquito; de verdad se siente increíble.
– Nadie me dice nada – gruñe Tom, bajando la velocidad de sus movimientos.
– No te enojes, sólo que él y yo hablamos más – dice Bill, rodando los ojos y envolviendo con una mano la base de su polla. El estómago de Tom le acaricia de la manera correcta. – ¿Por qué? ¿Celoso?
– ¿De que te vas a correr otra vez o de que hablas más que yo con Andi? – pregunta Tom, riendo.
Bill sólo gime y oprime el miembro de su hermano. – De acuerdo, no más plática – dice, serio. – Sólo... fóllame.
Tom bufa y va más despacio, resistiendo la urgencia de cargar con todo contra su hermano. – Oh, ¿así que cuando tú quieres correrte se vuelve en serio? Tú ya tuviste tu orgasmo, Bill, esto ya no se trata de ti.
– Dios, nunca te callas – Bill aprieta a Tom dentro de sí, gimiendo en aprobación cuando Tom lo penetra con fuerza.
– Oh, joder, Bill, me vas la vas a romper – exhala Tom. Bill sonríe y lo hace de nuevo. – ¡Ah!
– ¿Se siente bien?
– Mm... sí – responde Tom. – Dios, sí, se siente muy bien.
Bill sonríe dulcemente. – Somos buenos – dice.
– A pesar de que probablemente preferirías estar al teléfono con Andreas justo ahora – masculla Tom. La cabeza de Bill se levanta y lo fulmina con la mirada. – ¿Qué?
– Dije que dejes de hablar – se queja Bill, arrugando la nariz. – ¿Y qué si quisiera estar al teléfono?
– ¡Bill!
– Oh Dios, ya córrete.
Tom siente una fuerte explosión de calor en su estómago y se coloca firmemente sobre Bill, forzando a su polla entrar, duro. Bill libera un agudo grito y Tom sonríe, inclinándose hacia abajo y mordiéndole la oreja. El pene de Bill está duro entre ellos, Tom puede sentirlo curvado contra su estómago. Desliza una mano entre ambos cuerpos y toca las bolas de su hermano. Están suaves y calientes en sus dedos.
– Tomi – gime Bill. – No tan fuerte…
– Ríndete, es mi turno – responde.
– Pero yo también quiero – suspira Bill, mordiéndose los labios.
– Dios, no puedo decirte que no – dice Tom. Se hace hacia atrás y empuja lo justo para hacer soltar un chillido a Bill. Sabe cómo golpear la próstata de su hermano con puntería y lo hace hasta que Bill está gritando y enterrándole las uñas en los brazos.
– Oh, sí, sí – gime Bill. – Sí, Tomi, oh... ¡oh!
Tom no va a durar mucho tiempo y mantiene a Bill cerca, levantándole ligeramente y aplastando sus torsos juntos. Gime en la boca de Bill, besándolo y moviendo sus caderas más y más rápido.
Bill jadea en su boca y se estremece. Tom sabe que se ha corrido, lo sabe por la manera en que Bill aprieta su miembro y agarra sus brazos.
– Joder, no es justo – se queja Tom, de verdad se queja.
Bill sólo sonríe tontamente y se empuja contra Tom, alejándolo. – Oh, Dios, eso fue tan bueno... – cierra los ojos y su cuerpo se pone pesado y flácido.
– No – gruñe Tom. – Bill. ¡Bill!
– Mmm – los labios de Bill estaban entreabiertos y su respiración se volvía más pesada. Estaba dormido, ligeramente.
Tom rueda los ojos y se introduce en su cuerpo, empujando su pene profundamente, y Bill despierta con una mueca de dolor, sus ojos abriéndose y jadeando. – ¡Tom-i!
Tom sonríe de lado. – Bienvenido a la fiesta.
– Estoy… – suspira Bill, su cabeza girando hacia un lado. – Oh, Dios mío... ¿todavía no terminas?
Tom se encoge de hombros y sigue follándole constantemente. Puede sentir su orgasmo, está justo en el borde de la caliente, delirante sensación, pero Bill se quejaba y quería que se detuviera. Sólo un poco más.
– Dios, en serio… duele – dice Bill, sus ojos entrecerrándose. – Tomi, me dio un calambre – Bill lo empuja de los hombros y Tom, con mucho esfuerzo, se detiene y sale.
Aunque piense que Bill sólo le está molestando, aunque lo único que quiera sea venirse ya, ama demasiado a su hermano como para lastimarlo. Acaricia suavemente los muslos del menor y le frota el vientre.
– ¿Te lastimé? – pregunta. Bill hace una mueca. – ¿Bill?
– Me diste un poco duro – admitió Bill, sonrojándose. – No te viniste. Lo siento.
– Mierda, yo también – Tom le acaricia el trasero, frotando suavemente su entrada. Bill se estremece y Tom le besa el cuello. – ¿Vas a estar bien?
Bill sonríe, mirando hacia abajo y enfocando la polla de Tom. Todavía está dura, se ve a punto de reventar. – ¿Tú?
– Ugh, quería correrme dentro de ti – responde Tom. – ¿Tendré que usar mi mano ahora?
– Debería obligarte a hacerlo, me lastimaste – dice Bill.
– Está bien – chasquea Tom, haciéndose hacia atrás y poniendo una mueca. – Jesús, no puedo creerlo.
Bill se estremece pero baja la cabeza. – Va a ser fantástico cuando te corras, Tomi – murmura adormilado.
– Sí, joder, maravilloso – responde Tom. Envuelve una mano alrededor de su pene y sólo con eso, amenaza con explotar y derramarse entre sus dedos. Suspira entrecortadamente y mueve la mano, suave al principio, pero después más rápida y firmemente. Gime en voz baja; mirando a Bill, quien está recostado y de ojos cerrados. – Típico.
– ¿Mm? – Bill se estira, recostando la cabeza entre sus brazos. – Hazlo, Tomi.
Tom siente humedecerse en la punta, y con los pulgares esparce el fluido, siseando una grosería por lo bajo. Cierra los ojos y aprieta su mano más fuerte. Hay algo que no le deja terminar esta noche, de verdad está trabajando duro por su orgasmo.
No mucho tiempo después su mano es apartada y algo húmedo y caliente rodea su miembro. Jadeando, los ojos de Tom se abren rápidamente y ve a Bill chupándole con gula.
– Bill, ¿qué…? – Tom traga duro, sus caderas removiéndose hacia enfrente, los dedos de sus pies curvándose.
– Córrete en mi boca – murmura Bill con los labios alrededor de su pene. – Mmm.
– Oh, mocoso caprichoso – gime Tom.
Bill toma su erección más profundo y después la deja salir, lamiendo la punta. Tom tiembla. – Acabas de tener esto en mi culo y te la estoy chupando, creo que soy un muy buen hermano – vuelve a chupar.
– No hables – gime Tom. – Sólo... chupa – le toma la cabeza y empuja sus caderas hacia delante. Bill traga a su alrededor hasta que todo termina. Tom se viene con un grito ronco, llenando la boca de su hermano y embistiendo sin ritmo.
Bill traga de nuevo y acuna sus pelotas.
– Mmm, joder, eres un muy buen hermano – dice Tom, dejándose caer en la cama al lado de su gemelo. – Pero igual eres un mocoso caprichoso.
Bill se acerca y le pellizca el hombro. – Probablemente debería llamar a Andi – dice en medio de un bostezo.
– No – replica Tom.
– Celoso…
Tom arruga la nariz. – Llámale mañana.
– Pero mañana no tendré tiempo – refunfuña Bill.
Tom se frota la frente, cansado. – Tendrás tiempo.
Bill sonríe, recostándose en el costado del de rastas. – ¿Me quieres para ti solito?
Tom le abraza de regreso y bosteza. – Andi puede tenerte por un día.
– Ugh, eres un mal hermano – dice Bill.
Tom sonríe, le agarra de las caderas y lo acerca aún más. Se siente cálido y con sueño, todo es más pesado ahora que se ha corrido. – Bill.
– Mocoso caprichoso.
– Bill – Tom coloca una mano sobre la boca del pelinegro.
– ¿Qué? – pregunta Bill, su lengua saliendo a lamer los dedos del mayor.
– No hables.

