Fue una semana completa de atenciones, sonrisas antes de dormir, miradas perdidas en la noche y suspiros incesantes, Tom mostrando el niño que había dentro de él y Bill por su parte mostrándose tal y como era, pero con la diferencia de empezar a sentir cosas extremadamente fuertes por el mayor, sentía cada vez que le tocaba, corrientes eléctricas que le recorrían todo el cuerpo, sentirle cerca en las noches, porque durmieron en la misma cama por ese tiempo y realmente quería descubrir que palabras ocultaba el silencio de los labios y la tristeza en los ojos de Tom.
Por Bill
Otra mañana junto a él, otro día que comienzo recordando aquel beso que hace ya hace muchos días nos dimos, como me gustaría que en esta semana que prácticamente transcurrió sin un grito ni alteración de parte de Tom, por lo menos hubiésemos tenido un acercamiento como el de ese día, pero por lo visto los sueños no se repiten más de una vez y para mí eso fue un sueño; me disponía a levantarme como los anteriores días, tomar un baño y preparar algo de comida para el dormilón de mi maestro, como me gustaba quedarme unos minutos a contemplar su fisonomía sin que obviamente lo notara, con su temperamento estoy completamente seguro que de haberse dado cuenta me habría enviado al instituto, lo cual no ha hecho hasta el momento por una razón que aun no comprendo pero que agradezco porque sé que no habría podido estar tranquilo sin saber de él, cuando cuidadosamente intentaba levantarme, sentí unos dedos rodear mi brazo, Tom había despertado y no me había dado cuenta en medio de lo embelesado que estaba viéndolo dormir, espero no se halla percatado de ello.
-Buenos Días, Bill. – Me dijo mientras giraba el rostro completamente hacia mí, prestándome toda su atención
-Hola Tom, ya me disponía a preparar algo de comer, ¿tienes hambre?.
-Si un poco, pero me preparare algo más tarde, por tu parte, tienes 2 horas más o menos, para estar listo – Me dijo mientras miraba su reloj con dificultad, los rayos de sol no le dejaban ver muy bien nada en la habitación, pero él fue el que se empeñó en dormir del lado de la cama, que da cerca a la ventana.
-¿Saldremos? – Le dije mientras me reincorporaba en la cama con algo de curiosidad.
-No, tu saldrás, es decir te recogerán de parte del instituto en un par de horas, ya es hora que retomes tus clases y por supuesto empieces a buscar un tutor que te adelante en las sesiones que te retrasaste. – Realmente no puso algún interés en averiguar que pensaba yo al respecto, por lo visto había tomado la decisión de que debía regresar a sin él y buscar a alguien más que no fuera él, pero ¿quién se creía para querer influir en lo que deseo o no?
-Si claro como tú digas, como por lo visto quien toma las decisiones acerca de mi eres tú, entonces supongo que no tengo nada que discutir al respecto.
-Recuerda que estas en mi departamento y..
-Si ya sé, es tu departamento y me puedes sacar de aquí cuando a ti te plazca, ¿verdad?, como lo estás haciendo en este preciso instante, pero lo único que no puedes hacer es decidir por mí.
-No te estoy sacando de ningún lado, solo que realmente ya estás bien y ese era el fin de que estuvieras aquí, además no sé qué hacemos aquí si tú debes estudiar y la verdad yo por el momento no puedo dar clases, debo hacer un viaje antes de ello.
-Yo te acompaño – Le dije entusiasmado – No creas, yo aún no me siento del todo recuperado, como para regresar a clases- Le dije en tono seguro.
-Ni que te hubieran trasplantado el corazón Bill, yo aún no regreso por asuntos que debo resolver, los cuales no pueden esperar pero no porque no me sienta bien de salud, la recuperación fue un éxito para ambos.
-Yo podría haberte podido dar mi mismo corazón, te lo merecerías – Mierda, no sé porque le dije eso pero simplemente a veces me sucede que dejo hablar por mis sentimientos y darse cuenta después de lo que había dicho –Bueno, pero yo quiero ir contigo, me gusta viajar, además tal vez en medio de tu compañía pueda componer la canción para el concurso, ¿ qué te parece?.- Le dije mientras veía como se quedaba en silencio por un momento, tal vez el si pensaba lo que iba a decir antes de hacerlo.
-Bill no te confundas, una cosa es que te este agradecido de alguna manera, cosa que déjame decirte pocas veces hago, por el hecho de haberme dado la posibilidad de prolongar mi vida con tu trasplante, pero otro asunto muy aparte es que seamos amigos y podamos ir y venir juntos a todas partes, tu eres mi alumno, así que te pido muy amablemente que estés listo para cuando te recojan, yo debo hacer maletas si quiero llegar lo más pronto posible a mi destino.
Por Tom
-Eres una persona fría Tom, definitivamente ni el mismo sol puede calentarte y ahora me queda más que claro que nosotros no podríamos ser amigos jamás, tú tienes un monstruo dentro tuyo que te atormenta y por alguna razón tú lo convertiste en esto que eres- El hecho de llamarme monstruo, género en mi un cierto dolor en el pecho, no sé porque lo que diga a o no este chico me afecta tanto, pero debe ser que tanto tiempo sin hacer nada me ha puesto algo susceptible, Bill por lo visto, se había alterado con lo que le había dicho, pero es que sinceramente no comprendo cómo quiere acercarse a mí un chico tan como descifrarlo, ¿afeminado?,¿indescriptible?, tal vez muchas otras palabras más, además ahora que tenía un destello de vida, debía encontrar justo la manera de buscar lo único que en mi vida importa, mi pasado, aquel que me dejo hace tanto tiempo con muchas preguntas sin solución y con muchos sentimientos enterrados en el alma.
Cerré los ojos y me dispuse a intentar ignorarlo mientras se retiraba y yo podía hacer una maleta de viaje ligera e ir a buscar a Simona, ¿qué sería de su vida?, ¿aun viviría con esa familia que me robaba tanto tiempo sin ella? y ¿ese chico que me había quitado mi niñez de juegos y cuentos con mi abuela?, ¿seguiría aun allí?, tenía que llegar para comprobarlo, pero por lo menos era mejor no pensar en tantas cosas y preguntas que mi cabeza me hacía; en medio de tantas cosas que pasaban por mi mente, no me di cuenta en que momento recogieron a Bill de la academia, no me despedí de él, pero bueno es que ¿desde cuando yo me despido de alguien?, Bill no tiene que ser la excepción, desapareció de mi mente instantáneamente al mirar el reloj y darme cuenta que si no me apresuraba, no conseguiría un vuelo a Alemania.
Por Bill
-¿Hola? – Respondí después de dar aceptar una llamada en mi móvil, realmente pocas veces me llaman, por no decir que nunca, hasta había olvidado que tenía móvil.
-Bill hablas con Gustav, ¿cómo estás? – Mi mejor amigo de la infancia, se notaba algo alterado, pero bueno me interesaba más en ese momento su saludo que su estado de ánimo.
-Hola Gusti, ¿cómo va todo por halla?, ¿me han extrañado?, ¿cómo están los niños del convento y mi nana? – Quería preguntarle muchas cosas, hace mucho no escuchaba su voz, desde hace una semana Tom era mi presente y realidad, lo cual me hacía sentir algo culpable por no haberlos recordado ni un instante, pero esta semana junto a él, sentí como si el tiempo se hubiese detenido.
-Calma Bill, ya tendremos tiempo de hablar de ello, son muchas preguntas para una sola persona y más para mí, bien sabes que primero debo procesarlas bien para que mi cerebro las conteste.- Me dijo en tono burlón.
-Ja, si tienes razón Gusti, me emocione simplemente de escucharte-
-A mí también me alegra escucharte y saber de ti, te llamo para recordarte que tu nana estará cumpliendo años en un mes y queremos darle un sorpresa-
-¡Oh! Gusti, claro que lo recuerdo no me lo debes ni recordar, sabes muy bien que Simona es como mi madre y me parece una excelente idea lo de la sorpresa, dime en que puedo ayudar o que has pensado.
-Pues la sorpresa eres tú, quiero que vengas y podamos organizar una fiesta para ella, muy privada claro está, sabes muy bien que ella no es de ese ambiente, pero creo que será divertido.
-Si, tienes razón pero amigo, esta vez deberás organizarla tu solo, sabes bien que con la academia aquí no puedo viajar por el momento para ayudarte, pero en un mes nos dan receso e iré, ahora debo reponer clases.
- ¿Reponer?, ¿acaso estas atrasado en tus clases Bill? ¿por qué? –
- ¿Bueno ahora el de las preguntas eres tu Gusti?, jaja.
-Si tienes razón, después me contaras.
-Tienes razón, te dejo porque estoy a punto de entrar a la academia.
-Cuidate, Adios.
Por Tom
Realmente estos aparatos siempre me han dado mucho susto, no entiendo como una cosa de estas pueda mantenerse en el cielo sin caerse pero bueno confío en que si nadie se ha caído en los últimos años, yo no seré al excepción a la regla, además si es necesario volar para llegar a mi realidad, lo hare.
Mi abuela cumplirá años en un mes y quiero hacer de ese día una ocasión especial, tal vez valla con ella a algún lugar o empleare mi escasa imaginación para sorprenderla, en dos horas llegaría y buscaría información acerca del viejo convento, supongo que todo el mundo sabe de el por su antigüedad.
-Hola, ¿cómo te llamas? – Me saludo una linda niña, ojos avellanas y largas pestañas como las de Bill, ¿porque vino a mi mente Bill?, ¿qué me pasa con este chico, que aunque me sea difícil aceptar, se entromete en mis pensamientos a cada segundo?.
-Hola, Tom y ¿tu? – Le salude mientras le regalaba una sonrisa en respuesta a su inocente rostro.
-Chantalle, tienes un bonito nombre, se parece al de los cuentos que me contaba Simona en el convento.
-Espera, ¿Simona?, ¿convento? –
- Si, veraz lo que pasa es que soy huérfana pero necesitaba de unas vacunas y pues en el único lugar en donde eso podía ser posible es en Rusia entonces pues ahora que ya las tengo regreso con los otros niños del convento y Simona es la anciana que nos cuida allí, es como una abuela para todos y uno de los personajes de los cuentos para dormir es Tom, por eso me parece especial que tú lo tengas, que casualidad, ¿no crees?.
-Pues veraz Chantalle, yo también conozco a esa anciana, ella también me contaba hace mucho tiempo cuentos para dormir a mí, si quieres te puedo acompañar al convento y de paso encuentro allí a una persona que no veo hace mucho tiempo, ¿te parece?- Le dije a la chica mientras veía que asentía con los ojos cerrados sobre mi hombro, había sido abrazada por los brazos de Morfeo y por lo visto el destino me la había puesto para llevarme hacia mi abuela.
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