Resumen: "...así son estos encuentros,no sabemos como comenzaran, ni como terminaran, solo estamos seguros de que es lo que implicaran"
"Bill... me vuelves loco"
"Y mas loco te voy a volver... ya lo veras"
Género: Romance, Amor
Clasificación: NC17
Nota: Al fin me he decidido subir uno de mis fics al foro, verán soy un tanto insegura y penosa con lo que escribo y por eso me lo he pensado tanto XD. Este ya esta publicado en algunos sitios y quizá algunas lo hayan leído, pero acá también se los comparto, espero que sea de su agrado, ha sido hecho con mucho cariño :3
Una brisa de aire helado golpeo con delicadeza mi cuerpo, no era una molestia, en absoluto, el sentir la frialdad del ambiente arremetiendo contra mi ser no hacia mas que otorgarme la bendición de sentirme vivo, de convencerme que esto era real y no una mera proyección de mis sentimientos, una mala jugada de mi imaginación. Soportaría vientos, tormentas, remolinos, con tal de estar aquí hoy, no me importaría cruzar cielo, tierra y mar para llegar hasta a ti.
A lo lejos puedo divisar su figura atravesar las capas de densa neblina, tiene una sonrisa juguetona en los labios y una mirada lasciva que es capaz de alejar el frío de mi cuerpo y sembrar el calor hasta hacerme arder en las llamas del mismo infierno.
-¿Te hice esperar mucho?-Pregunta sonriendo de lado, sabe cuanto puede provocarme de esa forma y hacer que todo lo demás se me olvide.
-Unos cuantos minutos, la verdad estuve a punto de irme.-Le vi abrir los ojos exorbitantemente a causa de la sorpresa de mi respuesta, a pesar de saber perfectamente que no seria capaz de marcharme sin antes verle, aun que hubiera tenido que permanecer una eternidad de pie en medio del frío esperando por el. Así que finalmente sonríe y decide dar el primer paso de esta noche, rodea mi cuello con sus brazos y en un movimiento rápido, ágil y con un toque brusco pega su cuerpo al mío, haciéndome sentirle a la perfección, su pecho subir y bajar en cada respiración pegado al mío, su pelvis rozando con la mía, y sus piernas buscando espacio entre las mías, todo tan sutil, provocándome un prolongado suspiro.
-Mentiroso.-Dice uniendo sus labios con los míos, sin importarle estar en medio de un lugar publico como lo es este parque, pero que a estas horas se encuentra vacío, reservado solo para los dos, en lo que decidimos a donde ir en esta ocasión, espontáneo, como nuestro amor y muestras de cariño, así son estos encuentros,no sabemos como comenzaran, ni como terminaran, solo estamos seguros de que es lo que implicaran.
-Te necesito.-Murmura al separarse unos cuantos centímetros de mi boca, sin perder el contacto que mantienen nuestros cuerpos.-Traje la camioneta... esta estacionada en un callejón.-Sin decir mas se separó de mi y comienza a andar por donde llego, no me hizo falta mas para saber lo que quería decir, comencé a caminar tras el, no importaba el lugar, a donde fuera le seguiría, sonreí con picardía al imaginarme lo maravilloso que estaba apunto de experimentar, metí las manos en los enormes bolsillos de mi amplia sudadera y concentre mi mirada en el contonear de sus caderas. La sensualidad encarnada, con su caminar, con sus gestos, con cada movimiento era capaz de provocar un incendio en el interior de cualquier persona, y yo, yo era el único privilegiado de poder poseer enteramente aquel ardiente y perfecto ser.
Giro el rostro para mirarme, sus ojos brillaban de pasión, su lengua repasaba sus labios resecos por la falta de mis besos, me guiño el ojo y siguió a paso mas rápido su camino, haciendo que yo apresurara el mio.
Llegamos hasta aquel callejón oscuro del que hablo, un callejón para nada de mala muerte por pertenecer a uno de los barrios mas prestigiosos de Alemania, era curioso de que forma nos gustaba arriesgarnos, pensando que eso era lo mas seguro en nuestra situación, saliendo de nuestras vidas cotidianas, escapando de nuestra realidad, fabricando nuestro propio mundo en medio de aquella cruel sociedad.
Se detiene frente a su camioneta, sonríe deslumbrante y teniéndome a unos pasos de el, estira sus manos cerrándolas en torno a mi playera a la altura de mi pecho y me jala hacia el, uniendo nuevamente sus labios con los mios, esta vez con mas pasión, ya no había nada que lo pudiera contener... y eso me encantaba, esta noche el estaba impaciente.
Lo acorralo entre la camioneta y mi cuerpo, situando mis manos a cada lado del suyo, apoyándolas a en la camioneta, aguantando el peso de mi cuerpo, comencé a restregarme contra el, haciéndole sentir la tensión de los músculos de mi cuerpo, la dureza de mi sexo, causada solo por el.
Mi pelvis oscilaba contra la suya, provocando que nuestros miembros se rozaran, acción que nos deleitaba con un inmenso placer.
-Te amo.-Suspiro contra mis labios, haciéndome sentir su cálido aliento, me estremecí, no había cosa que me prendiera mas que sentir su aliento sobre cualquier parte de mi anatomía, escuchar su voz ronca o en susurro, y recibir esas palabras que hacían que mi vida cobrara sentido, aparte mis manos de la camioneta para afianzarlas en tu estrecha cintura y pegar mi pelvis completamente contra la suya.
-Yo también.-Pronuncie en medio de un ronco gemido.
Sus manos se dirigieron a sus bolsillos, comenzando a buscar algo entre ellos, después de unos segundos me tendió las llaves de la camioneta, le sonreí picaramete, sin soltarlo nos arrastre hasta la altura de la puerta de esta, clave mi mirada en la suya mientras la abría, sabia lo que pensaba y sentía en esos momentos, por que nuestras mentes se conectaban a un nivel mas profundo en esos momentos. Nuestros corazones latían desbocados ante las expectativas del momento, no era la primera vez que lo hacíamos, pero siempre era como si lo fuera, sus manos comenzaron a pasearse por toda mi espalda, frotándola una y otra vez, su rostro se dirigió inmediatamente a mi cuello, acariciándolo con su helada nariz, para después presionar sus húmedos y tibios labios contra mi ardiente piel, haciéndome estremecer y dificultandome mas el abrir la puerta, cuando lo logre me separa de el, alejándome completamente de su cuerpo.
-¿Tomi?-Susurro con gesto inocente, con expresión aparentemente confusa, para después morderse el labio inferior en un gesto mas que sensual, ronroneando, comprendiendo el objetivo de mi repentina separación, me mordí el labio inferior mientras mis ojos se paseaban por toda su figura, contemplando a detalle cada facción de su rostro, cada linea de su cuerpo, era como una preciosa escultura, labrada con devoción y dedicación.
El calor comenzaba a asfixiarme, la ropa cada vez era mas insoportable, me saque la sudadera de un movimiento ágil y preciso, aventandola al interior de la camioneta.
-Te va dar una pulmonía.-Dijo en tono burlón.
-Tengo mi abrigo personal.-Mis manos volvieron a su cintura, estrujando la tela bajo mis manos con ansiedad.-Contigo, soy inmortal.-Me apodere de nuevo de sus labios, no mentía, junto a el me sentía omnipotente, nada jamas nos podría tocar, nada jamas nos podría separar, esa noche seriamos nuevamente uno solo, como hace algunas noches atrás, desde que aceptamos nuestros sentimientos y nos dispusimos a luchar por nuestro amor, nada mas que una mera simbolización de lo que era nuestra relación, una sola alma, esta noche también un solo cuerpo.
Levantándolo por la cintura hice que rodeara mí cadera con sus piernas, mis manos abandonaron su cintura, resbalando por su cuerpo en direcciones contrarias, una hasta posarse en su trasero, estrujándolo con suavidad, haciéndole suspirar una vez mas, y la otra viajo hasta su espalda, recorriendo aquella prominencia perteneciente a su espina dorsal.
-¿Listo para la diversión?-Murmure contra su oído, sintiendo como se estremecía, para después separarme un poco de el y mirarlo intensamente, penetrante, nos desnudábamos el alma completamente, todo era tan transparente.
-Nací listo para esto.. solo para ti.-Y con esa respuesta me incline hacía adelante, sosteniendo todo su peso equilibradamente en mis brazos, para introducirnos a ambos dentro de la camioneta, lo apoye sobre el largo asiento trasero de esta, posicionándome con dificultad sobre el, en la misma posición en la que nos encontrábamos antes, yo entre sus delgadas piernas.
-Vaya que si te gustan los retos.-Dije al sentirme con poco espacio en aquella camioneta que bajo otras circunstancias sería calificada como espaciosa, el soltó una risa casi infantil.
-¿Qué sería de esta vida, sin los retos que vivo contigo día a día?-Asentí con la cabeza y le devolví la tierna sonrisa que me había entregado.
-Tienes razón, a estas alturas ya debería de saber que no hay imposibles entre nosotros.-Me incorpore lo mas que pude y cerré la puerta de la camioneta para tener una intimidad que a estas alturas parecía mas que absurda, y rápidamente volví a centrar mi atención a el. Nos fundimos en un beso mas que apasionado, fogoso, deseoso, desesperado, pero por sobre todas las cosas, plasmado de aquel sentimiento que no hacia falta repetir para saber que lo sentíamos, mis manos pasearon libremente por todo su cuerpo, mejillas, cuello, pecho, las curvas de su cintura y cadera, sus muslos firmes, sus glúteos redondos, parte a parte, mis manos iban reconociendo ese cuerpo que tan bien me sabía de memoria, el se retorcía debajo de mi, soltando suspiros que poco a poco iban tomando forma de gemidos.
Sus manos también estaban muy inquietas, recorrían mi torso con desenfreno por debajo de mi amplia camiseta, de mi pecho a mi espalda y viceversa, entreteniéndose de vez en cuando con uno de mis pezones, acariciándolo y pellizcandolo, me estaba enloqueciendo con cada toque, mis manos se asieron del borde de su playera, buscando sacársela, comencé a levantarla lentamente mientras besaba cada tramo de piel que quedaba descubierta, delineando su estrella con mi lengua, jugando con su ombligo, su vientre plano me fascinaba, no tenia ni un músculo marcado en el abdomen, pero aun así veía su cuerpo perfecto, tan fino y frágil, cuando por fin me deshice de su diminuta playera, me dirigí inmediatamente al cinturón, sin miramientos, comience a desabrocharlo, moría por sentir su piel junto a la mía, su intenso calor, avente el cinturón a cualquier parte de la camioneta, ya nos encargaríamos de buscarlo mas tarde, ahora no importaba. Al mirarle a los ojos, pude notar como la desesperación le comenzaba a embargar, buscando como despojarme de mi ropa al mismo tiempo, nos hicimos un enredo, sus manos luchando por sacar mi playera, las mías intentando desabrochar su pantalón, aun así después de algunos minutos, cuando menos nos dimos cuenta ya estábamos completamente desnudos, ¿Como lo logramos?, no se, el caso es que ahora podía sentir lo que tanto anhelaba.
Ambos teníamos ya una enorme erección producto de la enorme excitación, ahora sus gemidos eran mas consistentes, mas ruidosos y prolongados, cada vez que nuestros sexos se rozaban, hacía movimientos pelvicos circulares, buscando una fricción cada vez mas placentera, me restregaba completamente en su cuerpo, mientras besaba alguna parte de su área superior.
Sus brazos se enredaban en mi cuello, acariciaba la parte superior de mi espalda con el filo de sus uñas, tan despacio que me causaba escalofríos, se sentía tan delicioso.
-Bill... Bill-Pronunciaba entre suspiros.-Dios Bill...te quiero ahora... joder me vuelves loco.-Cerré mis ojos con fuerza, el dolor era insoportable en mi entrepierna, estaba al limite de la excitación de tan solo rozarlo contra su suave piel y erguido miembro.
Bill que hasta ese momento mantenía la cabeza hacia a tras y los ojos cerrados, se enderezo abriéndolos con lentitud y mirándome fugazmente, dibujando una sonrisa llena de malicia.
-Y mas loco te voy a volver... ya lo veras.-soltó mi cuello paseando sus manos desde el hasta colocarlas con firmeza sobre mi pecho y desenredando sus piernas de mi cintura me empujo hacia a tras, cambiando de posición, ahora el dominaba la situación, me dejo medio sentado sobre el asiento, recargando mi espalda sobre la puerta, nuestros ojos estaban conectados, y podía percibir claramente la lujuria que ardía en ellos, sin borrar aquella sonrisa se coloco entre mis piernas, relamiéndose los labios, Oh dios, esto iba a matarme!.
-Quiero escucharte gritar Tomi.-Acaricio mis piernas de abajo hacia arriba, deteniéndose en mis muslos y ejerciendo un poco de presión, subiendo cada vez mas lento hasta posarlas en la base de mi miembro.-Quiero saber lo mucho que te hago sentir... quiero oírte suplicar.
-Oh dios Bill.-Susurre entrecortadamente al sentir sus manos moverse por toda la longitud de mi pene y sin decir mas se inclino sobre mi siguiendo el mismo recorrido de sus manos, pero ahora con sus labios y su traviesa lengua, hasta llegar a su objetivo, lamiendo desde la base hasta la punta con una tortuosa lentitud, haciendo a mi cuerpo vibrar y removerse del insoportable placer que tan solo eso podía ocasionar, delineo la punta con su lengua, sin perder el contacto visual que manteníamos, estaba haciendo un enorme esfuerzo por que los ojos no se me fueran y quedaran en blanco, amaba verlo comérmela.
Dedicándome una ultima sonrisa se lo introdujo entero en la boca, y en ese momento me perdí, al ver su cabeza subir y bajar frente a mi, mis manos se aferraron a ella, estrujando su sedoso cabello, y eche la cabeza hacia a tras, recargándola contra el empañado vidrio de la ventanilla, comenzando a gemir ruidosamente, casi llegando a los gritos, sin dejar de repetir su nombre y rogarle por mas. No iba a soportar mucho así, terminaría demasiado rápido, y aun no quería hacerlo, no, quería estar dentro de el, quería que fuera mio, una vez mas.
Reuniendo todas las fuerzas posibles le detuve, poniendo las manos en sus hombros y alejándolo de mi sexo, el me miro con los ojos entrecerrados, y con la duda presente en su rostro.
-Quiero... quiero...-Trate de decir una oración completa fracasando, tenia la respiración bastante irregular, y aun estaba bajo los efectos cegadores del placer producto de la boca de mi hermano.
-¿Quieres...?-Pregunto con una sonrisa burlona alzando una ceja, pero con la respiración igual de agitada que yo.
Sin decir mas hice lo mismo que el conmigo minutos antes, lo regrese a su posición inicial con un ligero empujo, separando sus piernas inclinándome sobre el y colocándolas sobre mis hombros, ya no soportaba mas, no tenia mucho tiempo, así que sin decir nada mas, dirigí mi rostro a su perfecto trasero, y comencé a prepararlo para mi, comencé lamiendo el contorno de su estrecha entrada, encargándome de humedecerlo bien, para después comenzar a introducir mis dedos, uno a uno, Bill se retorcía del placer, y lanzaba uno que otro gritito en medio de sus gemidos.
-Tom... mierda Tomi... ya!.. oh... hazlo ya!.-Suplicaba mientras comenzaba a jalar de mis rastas, no me podía negar ante sus ruegos, no lo haría esperar mas, me separe de el quien retiro sus piernas de mis hombros, iba a colocarlas alrededor de mi cintura pero el me detuvo.
-No espera... quiero... quiero otra posición... quiero... sientate.-Me ordeno incorporándose en el asiento, lo obedecí de inmediato, estaba tan ansioso que no me detuve a preguntar, solo quería tenerlo en ese instante, el se coloco sobre mi con sus piernas a cada lado de mi cuerpo, recargando sus peso sobre sus rodillas apoyadas en el asiento, y entonces comprendí la posición que estebamos adoptando, quería tener esta noche el control, por primera vez en lo que llevábamos de relación, quería montarme.
-Joder Bill... -Gemí de pura excitación ante la idea, lo tome con firmeza por la cintura, el sonrío, apoyo las manos en mis hombros y alzándose un poco sobre mi, tomo mi miembro para dirigirlo a su entrada, sentándose lentamente en el, ambos gemimos al unison cuando estuve completamente dentro de el, nos miramos intensamente y unimos nuestros labios besándonos apasionadamente, de una forma tan pausada y profunda, que termino siendo necesitada, al finalizar el beso comenzó a moverse lentamente, sin separarse mucho de mis rostro, sentía su aliento sobre mis labios, quemándome, hasta que comenzó con movimientos mas bruscos y rápidos, alzándose haciéndome casi salir de el, para volver a sentarse sobre mi, provocando que me hundiera con mayor profundidad en el, la camioneta se lleno de intensos gemidos, no dejábamos de pronunciar nuestros nombres, en cada uno de ellos, los vidrios estaban completamente empañados, me sentía en el paraíso, estaba que me moría del placer, extasiado con su rostro y la expresión que tenia, su boca entreabierta, y sin romper el contacto visual en ningún momento, luchando por no dejar los ojos en blanco ahora ambos, con la respiración acelerada, al igual que nuestros corazones, sentía que en cualquier momento se saldría de mi pecho de lo desbocado que latía. Comencé a acariciar su cintura, casi frotándola con una mano, mientras la otra se dirigía a su pene que estaba entre nuestros vientres, para ayudarlo a llegar al clímax junto conmigo, comencé con movimientos suaves, acariciando desde la base hasta la punta donde ejercía presión con mi dedo pulgar, hasta tomar el ritmo de sus movimientos sobre mi, estebamos apunto de colapsar.
-Te amo.-Gritamos al mismo tiempo antes de terminar, yo dentro suyo y el entre nuestros cuerpos, cayó rendido sobre mi abrazándome por el cuello y ocultando su rostro precisamente ahí, mientras yo acariciaba mas delicadamente desde su cintura hasta sus muslos.
-Dios estuvo genial.-susurro contra mi piel después de unos segundos, yo aun no recobraba el aliento, simplemente asentí con la cabeza y bese su hombro.
-Después de todo la camioneta no resulto tan incomoda para esto.-Dije una vez sintiéndome mas estabilizado, el solo se rió, se separo de mi sin dejar de abrazarme y me miro para después besar mis labios, solo un pequeño roce, pero que transmitía tanto.
-Estamos realmente locos ¿Sabes?-Me dijo sonriendo y jugando con una de mis rastas.- buscamos lugares para poder disfrutar “libremente” de nuestro amor sin que nos descubran, y terminamos haciendolo en los lugares mas desapropiados y peligrosos
-Lo se... pero es realmente divertido e irónico.
-Si muy divertido.-Sonrió ampliamente y me beso nuevamente.-Aun que a veces me gustaría poder gritarlo a los cuatro vientos.-Menciono recargando su frente sobre la mía, yo torcí el gesto, era realmente difícil tener que vivir fingiendo y escondiéndonos, pero sería mucho peor tener que separarnos.-oh no Tomi, no pongas esa carita, no es que me moleste, solo que a veces estoy que no me aguanto de la felicidad de tenerte conmigo, y lo mas común es que quiera gritarlo, pero no me importa tener que cayarlo, por que lo mas importante es que esto es real y que tu y yo sabemos cuanto nos amamos.
-Y que estamos juntos y disfrutamos al máximo de ello. -Finalice yo tomando su cara entre mis manos y besándolo con toda la ternura que pude.-¿Ves?, me pones cursi, despiertas el peor lado de mi.-Ambos reímos.
Permanecimos unos cuantos minutos mas en esa posición, brindándonos relajadas caricias, disfrutando del otro, hasta que el intenso calor que abrazaba a nuestros cuerpos se fue calmando, y comenzamos a sentir frió, buscamos nuestra ropa, tratando de arreglarnos como si nada hubiera pasado.
-¿Quien llegara primero esta vez?-Preguntó mientras acomodaba su cabello.
-No lo se... tu, y un poco mas tarde llego yo.
-¿Donde estaras?-Pregunto desconfiado, yo solo sonreí
-Tal vez buscando a una linda rubia a la cual subir a mi auto.-El frunció el ceño y me dirigió una mirada asesina, yo solté una carcajada.-¿Cómo crees?, voy a estar a unas cuadras del departamento, seguramente tumbado en mi auto escuchando música, no seas celoso, no podría estar con alguien mas, ni podría ir a ningún lado sin ti.-El sonrió
-Entonces sera mejor irnos ya, esta comenzando a hacer mas frío.-Asentí
-Nos vemos al rato.-Me acerque a el besándolo por ultima vez “libremente” en ese día, y abrí la puerta para salir.
-Te amo-Dijo antes de que saliera.
-Yo más.
Y cerré la puerta comenzando a caminar hacía donde había dejado mi auto.
Así era y sería siempre, pero no importaba mientras estuviéramos juntos.
Fin.



