wow si este es tu peor capitulo ...yo me muero el dia que escribas el mejor
a mi me recontra gusto
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a mi me recontra gusto
Yeeees! ahora ellos tendran qe dejarlos solos para qe los twins no rebelen su secreto
princess t pasaste con este capi me quede fascinada
ya t toka ale siguela bien plis ese final me encanto princess
besitos
¿Y dices qué no eres buena escritora?
dejaste la historia en un buen punto, ahora a esperar que tienen tramado los gemelos para ese par , supongo q algo harán para que puedan estar juntos.
Me quede con ganas de que Bill ecompense a Tom los 379 dias q no estuvieron juntos!!
una pregunta, ¿Bill forzaba a Tom antes para que le correspondiera, es decir si ya se querían o sólo lo hacía para el sexo?
¿Qué va a suceser ahora Ale?

Hola sisters, uff al fin publicando el capítulo que me corresponde por el Reto.
Debo confesar que me ha sido difícil concentrarme, y los culpables son unos nenes muy lindos de Alemania. Más difícil ha sido aún mantenerme cuerda luego de descubrir en el video de THTV que… Bleh, me dejo de disvariar, prueba del estado mental en el que he quedado, y lean este capítulo del Reto, que no salió gran cosa les diré. No me ha gustado del todo.
By Ale Littlewitch
Tom mantenía los ojos cerrados, sintiendo la fresca sensación que dejaba el agua en su piel. Un baño de espuma era una excentricidad que se permitía de vez en cuando y en secreto. Alguna vez, cuando su compañero de universidad lo había sorprendido dentro de la bañera rebosante de espuma, había tenido que soportar luego durante semanas las burlas. Se te perdió el patito de hule Tom, le decía delante de todos, luego le agregaba comentarios como: ¿y no aprovechaste para depilarte las piernas? Con el jabón la piel no sufre tanto. En fin, demasiado incómodo para arriesgarse otra vez a situaciones parecidas. Pero ahora en casa, podía darse todos los gustos que quisiera. Le ordenó a su asistente que no importaba quién, no tenía autorización para entrar.
Mientras jugaba con la espuma dio un suspiro recordando la estresante y bizarra escena en la cabaña.
—Por todo lo anteriormente expuesto —dijo Bill con solemnidad, provocando en Tom unas ganas casi incontrolables de reírse, que contenía a duras penas mordiéndose el labio inferior —lo más inteligente es que ustedes no nos vigilen, al contrario, nos advertirán de posibles espías como Peter, o las molestas visitas sorpresa de mi padre. Como también nos cubrirán en cuanto a las horas de salida, o de llegada…
—O en los momentos íntimos… —agregó conciso el mayor.
—¿Momentos íntimos? —preguntó cortado Bill con los ojos casi fuera de sus cuencas.
—Em ah pfff —resopló Tom —sí, no. Es que digo —su mente en blanco, su cara roja. Ya la cagaste Kaulitz, se pateó mentalmente el chico —me refiero a cuando uno quiere estar solo… eso.
Bill paralizado aún —ah, sí. Por supuesto —intentó recuperarse, para continuar con el mismo fingido aplomo —de hecho nos encanta compartir con mi hermano. Pero ese no es el punto. Lo que deben recordar desde ahora en adelante es que sólo nosotros les daremos las instrucciones. Dirán que sí a Peter, pero en realidad, ustedes harán lo que nosotros pidamos. A cambio de…
—A cambio nosotros guardaremos cuidadosamente su escandaloso secreto.
—Exacto —reafirmó Bill —ustedes seguirán nuestras instrucciones al pie de la letra. Y nosotros guardaremos silencio.
—¿Qué les parece? —preguntó Tom con una divertida sonrisa. Los jóvenes totalmente avergonzados respondieron con un breve —Sí, señor.
—Entonces es un trato —dijo Bill, mientras los asistentes, seguían asintiendo, sin mirarlos a los ojos, absolutamente avergonzados. Tom se dio vuelta hacia la pared para ocultar la risa ya incontenible —pueden retirarse —cuando los dos ruborizados jóvenes estaban a punto de cruzar el umbral, la voz de Bill los detuvo otra vez —¡hey, hey! —los asistentes se giraron apesadumbrados a sabiendas que aquella tortura recién comenzaba —ustedes no nos han visto para nada —Bill los observó con una ceja levantada.
—Sí, señor —los chicos desaparecieron tras los árboles reprochándose mutuamente su estúpido descuido. Dentro de la cabaña, la situación no era muy distinta.
—¿Ves Bill? ¡Nos exponemos tanto!
—¿Acaso en esta vida todo tiene que ser fácil? Tom —Bill se dejó caer sobre el sofá, con un gesto de fastidio —Tom, todo lo has tenido en esta vida, todo lo que has querido. Sólo has necesitado decirlo, pedirlo una vez, y tu deseo se ha cumplido. Por haber nacido en la familia que naciste, no has sabido lo que es desear algo y no tenerlo.
—Claro que sí lo he sabido. Deseé tu amor.
—Y siempre lo has tenido —dijo Bill bajito —¿No crees que es justo tener que arriesgarte por algo?, ¿por algo tan sublime y hermoso como el amor? —con ojos esperanzados Bill observó a su gemelo —¿Corramos ese riesgo Tom?
Tom movió sus ojos bajos los párpados cerrados, mientras hacía figuras imaginarias con los pies bajo el agua espumosa. Recordaba cada palabra. Recordaba su respuesta, de cómo ésta salió de su boca sin permiso, escurridiza y atemorizante. Su corazón se contrajo después de oír su propia voz viajando por el aire hasta golpear los sentidos de un Bill sonriente y feliz de escucharle —Está bien. Corramos el riesgo.
—¡Señor! ¡Joven Tom! Tiene una llamada.
—¡¿Quién es, maldita sea Ryan?! —gruñó desde el baño el de melena.
—Su novia Natalie.
—¡Mierda! Entra y pásame el teléfono. —se sentó en la bañera, y con la mano húmeda tomó el inalámbrico. Esperó dos segundos que Ryan saliera, y finalmente contestó —¿aló Nat?
—Tom, hablé con Hannah. Está feliz de tener un motivo para salir de Nueva York. ¡No te habrás arrepentido!
—¡No, no! Al contrario, necesito que te vengas ya.
—¿En serio?
—Te voy a reservar vuelo para el primer avión que salga mañana a Alemania.
—¡Mañana! ¡¿Estás loco?! ¡No tengo nada listo, Tom! —chilló la chica al otro lado.
—Pues corre, inventas las excusas que necesites a todo el mundo que te espera por algo, preparas lo justo y te vienes.
—Por lo menos me explicarás qué es lo que sucede contigo ¿verdad?
—Por eso necesito que llegues antes ¿de acuerdo?
—Ok, adiós novio mío —Tom sonrió, y lanzó con cuidado el teléfono sobre la reposera que estaba a cierta distancia. Se dispuso a salir del agua, recordando de que a pesar de todo, él no tuvo su cuota de orgasmo ese día—¡qué injusta es la vida! —se quejó —¡Ryan! —llamó luego a todo lo que daban sus pulmones.
El muchacho al parecer montaba guardia muy cerca del baño porque no se demoró en llegar —realiza todas las gestiones para que mi novia y su amiga viajen mañana mismo si se puede desde Nueva York, a nombre de Natalie Stewart y Hannah Jones.
—Sí señor. Em… tiene su ropa lista esperando.
—Gracias —respondió seco el de melena, mientras se ponía una toalla en las caderas. Con otra envolvió su cabello cuidadosamente. Caminó hasta su habitación y junto a la ventana estaba la figura de su gemelo recortada por la luz de la ventana. Tom pestañeó varias veces pensando si sería otro sueño como el de la vez anterior cuando estaba dándose un baño…
—La vista es maravillosa desde aquí —la voz de Bill tan real como en su sueño no logró sacar a Tom de su estupefacción —¿te comieron la lengua los ratones? —El de rastas avanzó hacia el mayor, mientras este último sólo batía repetidamente sus pestañas aún preguntándose si todo era parte de un sueño —no me mires así que me dan ganas de tomarte por asalto —dijo el menor y sus labios chocaron suavemente con los de Tom, que sin cerrar sus ojos correspondió el beso contemplando las pestañas largas de su gemelo apretadas levemente contra la piel de su párpado inferior. Sólo entonces cerró sus propios ojos y disfrutó del dulce sabor de la lengua de su igual. Dejó que los segundos siguieran lentos el vaivén del beso, sintiendo las mariposas revoloteando en su estómago, volando juguetonas por sus entrañas. Era un sueño tan bonito. No quería despertar. El día que llegó y después de que soñó con Bill, todo se hizo amargo, y ahora no quería volver a esa amargura. Se negaba a despertar. Así que, cuando se separaron sus bocas con un húmedo chasquido, Tom sintió ganas de llorar. El pánico de despertar en la bañera otra vez, sintiendo la soledad y el frío, era insoportable. No abrió sus ojos alargando el sueño. No quería que se esfumara aquella sensación —estás tan callado Tomi. Abre tus ojos y mírame ¿ocurre algo?, ¿algo malo?
—No te vayas, no desaparezcas —musitó sin abrir sus ojos.
—Cariño, no me iré a ningún lado sin ti —Tom abrió los ojos —aquí estoy ¿qué ha sucedido? —Bill lo miraba con ternura y curiosidad.
—Es sólo… te reirás de mí.
—¿Te parece que me fuera a reír? —Tom negó con su cabeza y por fin sonrió —anda, dime
—El día que llegué, me encerré en el baño. Me quedé dormido en la bañera, y soñé que estabas esperándome donde mismo estabas hoy, te acercabas como ahora a mí. Ese día quería que fuera real, y al mismo tiempo tenía rabia y miedo. Luego desperté en la bañera, el agua estaba helada y tú no estabas junto a mí. Pensé que ahora te volvía a soñar…
—¡Ay Tomi! Y luego no quieres que te coma a besos —lo abrazó con desesperación —Dime ¿cómo no te voy a amar de esta manera loca que me haces amarte?
—¡Señor!
—¡Maldición! —exclamó Bill. Mientras Ryan permanecía congelado en la puerta viendo como los gemelos se separaban. Tom se dio vuelta para tomar la ropa que estaba sobre su cama, sentía su cara arder —Ryan, tal vez Tom no te lo ha dicho, pero debes golpear antes. Tom y yo somos hermanos, no hay problema en eso —dijo minimizando lo más que pudo el impacto que debió causarle el ver a los gemelos abrazados —pero uno de estos días Tom puede estar con su novia y… ¡bueno, necesitas golpear antes!
—Lo siento, es que su padre viene.
Justo en ese momento, los trancos pesados y largos de su padre se hacían oír por el pasillo junto con sus gritos dirigidos a Peter y a los demás sirvientes por su incompetencia. Vociferando órdenes a diestra y siniestra, haciendo correr despavoridos a los que no eran incluidos en las amonestaciones. Cuando Jörg llegó al umbral de la habitación de Tom, su rostro estaba desencajado, de color granate hasta las orejas —¡y ustedes dónde han estado!
—Recorriendo la propiedad. Papá no necesitas alterarte tanto. Te vas a enfermar —Jörg desconcertado por la pasmosa tranquilidad de su hijo menor, resopló un par de veces, pero no volvió a gritar. Observó a su hijo mayor, que con toalla en el cabello, otra en las caderas, parecía hasta asustado mirando a su padre. Tenía sujeta una playera con la cual cubría parte de su torso.
—¿Será que ya me puedo vestir? —preguntó con tono inocente Tom —¿o mejor espero más público?
Jorg ignorando la pregunta de su hijo continuó con su idea —desde ahora en adelante, me informarán por adelantado todas las visitas de amigas, formales e informales, salidas hasta la madrugada y…
—¿Amigos también? —le interrumpió Bill.
—Por supuesto.
—Bien, porque está por llegar Evan. Lo invité a almorzar.
—¡¿Evan?! —preguntó el de melena en un tono que involuntariamente sonó a reproche. Bill iba a decirle algo, pero su padre se adelantó.
—Está bien, ¿Alguien debe informarme de algo más?
—Mi novia. Es posible que adelante viaje, aún no lo confirmo.
—Sí, cuanto antes mejor Tom. Me retiro, puedes vestirte. Bill, deja que tu hermano se vista tranquilo —el padre de los Kaulitz salió de la habitación, junto al mudo Peter, detrás iba Ryan. Bill avanzó lentamente hasta llegar a la puerta, tomó el pomo de ésta, y miró sonriente a su gemelo.
—Nos vemos cariño.
—¿Bill?
El de rastas, quien ya salía por la puerta, se devolvió un paso —¿sí?
—Me debes un orgasmo.
Bill se rió —nos debemos cariño. No te preocupes —y le guiñó un ojo —esto está recién comenzando.
Al terminar de vestirse, Tom salió de su suite sintiéndose animado por primera vez en mucho tiempo, más del que pudiera recordar. Con agrado vio que la mesa estaba elegantemente dispuesta para el almuerzo en la terraza cerca de los jardines y la piscina.
—¡Cariño! Estando bajo el mismo techo y casi no te he visto —su madre avanzó hacia él con los brazos abiertos, y luego de estrecharlo le besó suavemente la mejilla.
Tom la miró con ternura —¿cómo has estado mamá?
—Muy bien, sabiendo que aunque no los vea, los tengo cerca —Tom perdió algo de brillo en su semblante al ver que Evan conversaba animadamente con Bill cerca del jardín —ve a compartir con los chicos —dijo su madre, haciendo una leve presión en su espalda para que caminara en aquella dirección. Tom de malas ganas obedeció. No le entusiasmaba la idea de tener que conversar con Evan. Lo conocía hace tantos años, aunque nunca se habían llevado del todo bien. Tom siempre tuvo celos de él. Al mismo tiempo que le hacía aquellas molestas bromas, insinuándose, flirteándole. No sabiendo nunca con absoluta certeza, de si Evan era un bromista excéntrico y algo desubicado, o bien no era del todo hetero. Con esa duda permanente en sus pensamientos, le producía mucha rabia, esa exagerada confianza que Evan se tomaba con su gemelo. La forma de tocarlo mientras hablaban, la forma de mirarlo, ese brillo de sus ojos verdes, la forma en que acercaba su rostro a Bill, y luego lo miraba a él y le decía cosas, Bill se terminaba enojando. De pronto pensó, ¿acaso Evan lo utilizaba para celar a Bill?. Sumido en sus pensamientos, el de melena no se dio ni cuenta cómo ya estaba junto a los chicos, y Bill lo observaba con un gesto interrogante.
—¿No vas a saludar Tom?
La pregunta de su gemelo lo hizo consciente del momento, y con una sonrisa justificadora, por fin habló —Hola Evan ¿cómo estás?
—Pues emocionado, de saber que lo de tu noviazgo va en serio. De hecho he venido para ver los detalles de lo que haremos el fin de semana.
—¿Haremos? —preguntó el de melena. Bill carraspeó y Tom supo que su gemelo odió la falta de discreción de Evan —¿de qué va todo?
—Tom, Tom —dijo Bill riendo nerviosamente. Estaba enojado consigo mismo por no decirle antes a Tom sobre la fiesta —nuestro padre decidió que sería apropiado realizar una especie de fiesta de compromiso. Y bueno yo estoy encargado junto con mamá de organizarla, así que he pedido la colaboración de Evan y…
—Y se ve que eso te hace muy feliz ¿no Bill? —Tom se cruzó de brazos —tal parece que no hayas la hora de verme con ella. ¡Por lo visto todos toman decisiones por mí, sin preguntarme siquiera! —se dio media vuelta y se fue llamando a su asistente —¡Ryan! ¡Ryan!
—¡Mierda! —dijo Bill con ganas de arrojarse de un puente —de cada cuatro veces, tres meto la pata —suspiró con tristeza, observó que Tom algo le decía a Ryan, y Bill presintió que las instrucciones que le daba, no eran las mejores para él —tengo que arreglar esto.
—Debo admitir que a pesar del tiempo transcurrido, ustedes siguen siendo un enigma para mí. La mayoría de las veces no entiendo sus peleas y berrinches —dijo tranquilo Evan, dando luego un sorbo a su vaso de agua mineral. Bill no respondió, con tranco largo y enérgico avanzó hacia su gemelo.
Al llegar junto a su hermano, Bill con los ojos vidriosos y suplicantes lo miraba —Tomi, Tomi.
Pero Tom le seguía hablando a Ryan —y no harás nada distinto a lo que te indiqué.
—Sí señor —dijo el chico rubio y se retiró.
—Tomi ¿qué le has indicado? —el de melena negra, lo miró con curiosidad —¿puedo saber qué le has dicho a Ryan?
Tom se puso a reír a carcajadas, desconcertando al de rastas —no soy idiota Bill, ya sé que cuando mi padre decide algo nada podemos hacer para cambiarlo —Bill soltó el aire que se acumulaba en sus pulmones, relajando su rostro —no tengas miedo ahora tú de mí. No me voy a retractar. Ya te di mi respuesta.
—Entonces, ¿qué le has dicho a Ryan?
—Siempre he dejado que tú decidas. Ha sido culpa mía, no es un reproche. Nunca tomé el control de lo que sucedía entre nosotros y dejé que manejaras todo, para luego hacerme la víctima.
—¿Le dijiste eso a Ryan? —el mayor volvió a reír a carcajadas.
—No —hizo una breve pausa que casi mató al menor —Bill, no quiero repetir los mismos errores, no puedo controlar los tuyos, pero los míos puedo evitarlos, hacer por lo menos el esfuerzo —Tom se acercó sugerente al de rastas —por eso quiero saber qué se siente cuando uno decide el cómo y el cuándo en una relación —observó para todos lados comprobando de que nadie les estuviera poniendo atención. Su madre daba las últimas indicaciones para el almuerzo. Su padre había llegado ya y conversaba con Peter. Y Evan los observaba de vez en cuando, pero luego se había acercado a Simone para comentarle algo. El de melena giró su rostro con lentitud. Estaba peligrosamente cerca, y eso inquietaba al de rastas. Era como si de pronto le hubieran cambiado a su Tom. Éste leyendo la incertidumbre de su gemelo sonrió de lado, feliz de causar aquel estado mental en el menor, y luego de ese silencio que mantenía al borde del precipicio a Bill, congelado y expectante, Tom habló al fin —así que le di instrucciones a Ryan de preparar todo para esta noche porque la quiero pasar con mi hermano sin ser molestado —Bill abrió los ojos como plato y se le cayó la mandíbula inferior.
—¡¿Que le dijiste qué?!

OMG...Dios yo amé esta chapter ALE...voy a morir por que hoy si tengo la mente más en blanco que la semana pasada...Tom quiere controlar esta vez...Dios Tom! ¿por qué nos metes en estos problemas gordo?...Bill iluminame...
Muah great Ale!! Just Great!

Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh yo estoy esperando por el capi de Princess! como lo dejara, que pondra aahhh! hermoso!! awwwwww! hahaahh Ale te qedO de mil maravillas xD en verdad que me ha encantadO!
Ok...corre y va de nuevo, ya se me hizo costumbre eso de publicar al filo de la media noche...
Muero de pena con este capítulo, talvez con los otros exagere pero creo que hoy si me he visto chusca ...chusca...
Esto del reto es una maravilla, no saben me ha impulsado a cumplir, a presionarme, a salir de mi punto de confort a la hora de escribir. Gracias a Ale por que es increible lo que me has enseñado atravez de tus capítulos, y por tu constancia con el reto, espero estar a la altura, por que eres una gran contrincante.
by Princess of Darkness
Tom sostuvo la mirada de su hermano por unos segundos, una dulce sonrisa asomó por su rostro mientras acomodaba su liso cabello en una coleta —Dios, Bill eres tan...
—Tan qué —apresuró el menor en interrumpir.
—Menso, sí, menso es la palabra correcta, pregunto ¿me crees capas de venir y decir: Oye Ryan necesito una noche romántica con mi hermano, ya sabes me debe un orgasmo?
—Eh bueno es que tú...
—Tonterías, por momentos pareciera que ni me conoces, soy Tom cariño, el suave y correcto Tom —dijo acortando la distancia entre los dos —¿Me crees capaz de tremenda cabronada?
Bill sintió como de inmediato la sangre se le congelaba y volteó a ver por instinto en dirección de la mesa para asegurarse que nadie les prestaba atención, mientras tanto decía —Pero le pediste algo obviamente.
—Claro, pero ahora te aguantas por impetuoso y venir a hacer galantería de tus miedos, ¿no confías en mi? —hizo una estratégica pausa mientras chupaba sus labios de forma sugerente —ahora todo es diferente, además ¿sabes? tengo todo planeado para que saldes tu deuda…
—¿Deuda? ¿Un hijo mío tiene una deuda? —inquirió Jorg haciendo galantería de su buen oído, llegando al jardín desde el lado opuesto de dónde se encontraban sus hijos.
Los gemelos cruzaron una mirada y una idéntica expresión de terror se esbozó en sus rostros.
Qué exactamente habría escuchado, se preguntó Tom, mientras siguió a su padre camino a la mesa y le dio una suave sonrisa —Sí papá, Bill ha perdido en una apuesta en mi contra — afirmó el mayor.
—Bill ya sabes, los Kaulitz somos familia de palabra y honramos nuestras deudas, es parte de los valores que creo me he encargado de inculcarles —dijo seriamente, con un ademán hizo que todos los presentes ocuparan sus puestos en la mesa y con un par de palmadas al maître le indicó que podían empezar a pasar los platos.
Simone sorbió vino de su copa —Querido, no te preocupes estoy segura que eso de la apuesta es una tontería entre los niños —afirmó guiñándole el ojo a su esposo.
—Tontería o no, Bill, saldas la deuda ¿entendido? —sentenció Jorg de forma severa, elevando la ceja al menor de sus hijos.
—Claro papá, no habrá problema en ello. Lo pagaré con intereses. —dijo pasando su lengua entre sus labios humedeciéndolos, vio de reojo a su hermano y sonrió con satisfacción. Pudo darse cuenta cómo el pequeño coqueteo no había pasado desapercibido.
—Oh por Dios, qué vergüenza, Evan, hijo no te he saludado como es debido, un gusto que nos acompañes en la mesa —dijo Jorg en tono ceremonioso.
—Mr. Kaulitz. —dijo el muchacho haciendo una exagerada inclinación de rostro, la cual Jorg aceptó con una mueca que el mismo hubiera jurado era una sonrisa. De los amigos de sus hijos el chico era el único que le agradaba auténticamente, tenia excelentes modales y pareciera ser el único que lejos de incitar a Bill a descarriarse más, le ayudaba a mantenerse con los pies en la tierra.
Tom resopló con clara molestia —¿A quién viste Evan? ¿A Dios?- ironizó el mayor en un susurro.
—Solo estoy siendo educado —se justificó el muchacho.
La comida transcurrió sin mayor sobresalto, tal como podía predecirse desde hacia veinte años en la familia Kaulitz, hasta las pláticas eran estudiadas, amables y amenas, el señor de la casa mantenía la comunicación a raya, y aunque a los ojos de los demás era un snob, él simplemente presumía de los perfectos valores y modales que se vivían en su hogar. Observó al resto de comensales, orgulloso de su mesa, hasta que sus ojos se toparon con su hijo menor y un punzón visceral le recordó el comportamiento de éste la noche anterior al llegar con los puños heridos y por si fuera poco, la escenita que había tenido que contemplar en la mañana cuando le había descubierto con una cualquiera en la cama. —Bill . —dijo clavando su mirada en el de rastas para llamar su atención.
—Padre. —contestó el muchacho devolviendo la mirada como era su costumbre.
—Estas en problemas.
—Lo sé.
—Al terminar la comida, vienes conmigo al despacho
—Pero papá, está Evan..
—Bill. —masculló Jorg imprimiendo aun más severidad a su tono de voz, haciéndole saber que no iba a permitir ningún tipo de refutación —Evan es como de la familia puede esperarte sin problemas.
El mayor trago en seco odiaba cada vez que su padre le hablaba a Bill de esa manera, le dolía, y aunque nadie se percatara de ello, le lastimaba, sus corazón se aceleró, estaba realmente molesto, sus ojos se llenaron de lágrimas, las cuales controló sin problemas, sabía que su padre hería a su hermano, aunque este jamás aceptara que le necesitaba tanto como él mismo; mordió sus labios con furia para no intervenir, odiaba ser tan cobarde su gemelo siempre le defendía incluso de pequeños.
Un recuerdo le cruzó la mente en un segundo, aun eran unos niños, tal vez tendrían alrededor de los seis años y su madre tenía esa maldita costumbre de vestirlos igual; se habían metido en problemas y su padre les había sentenciado a unas cuantas nalgadas después de la cena, él había llorado en silencio mientras Bill con el miedo reflejado en el rostro le tranquilizaba tomándolo de la mano guiándolo hacia el despacho de su padre -Es mejor que termine rápido con nosotros Tom – le había razonado antes de golpear la puerta del despacho para que les anunciaran. El mayor tragó en seco, le parecía estar viviendo de nuevo ese momento. Entraron y su padre se dispuso a tomar la vara, Bill había dado un paso adelante y soportó los tres golpes con sus ojos fijados en Tom quien lloraba tapándose la boca con la mano, pues si hacia excesiva bulla fastidiaría más su padre, cuando Jorg hubo terminado con el menor este se abalanzó sobre él dando confusas vueltas aun aferrado a su cuerpo. —¡ Paren! —había gritado Jorg haciendo que el temblor en los chicos sólo aumentara; Bill le musitó al oído —Vete, él ni siquiera puede diferenciarnos —sentenció empujándole. —Es mi turno —dijo de nuevo y fue cuando Tom comprendió todo, Bill había tomado su turno. Sintió como su corazón de nuevo palpitaba con terror al recordar a su gemelo soportar sus tres golpes.
—¿Tom? ¡Tom! Hijo ¿Dónde estas? —fue la voz que le trajo a la realidad y le hizo alejarse de ese horrible recuerdo.
—Dime mama lo siento. —se disculpó fingiendo una dulce sonrisa a Simone.
—Te decía que tú podrías hacerle compañía a Evan mientras Bill habla con tu padre.
—Eh… yo
—Además estoy segura que tendrán mucho de qué hablar sobre la fiesta para tu novia.
—Excelente idea.— apuró a interrumpir la palabrería de su madre que por primera vez le molestaba, sólo escuchar la palabra novia le sacaba de sí. —¿Puedo invitarte a una copa después? —inquirió dirigiéndose al chico.
Evan asintió por demás sorprendido, no era que se llevaran mal, pero en algunas ocasiones le parecía que su presencia a Tom le era más impuesta que por afinidad.
Una camioneta gris blindada se deslizaba lentamente por el centro de Hamburgo, seguida por un auto lleno de guardaespaldas, la caravana se detuvo por un momento frente al Bloom Room Bar y la seguridad del muchacho bajó a inspeccionar el lugar, minutos después regresaron al auto indicándole a Tom que era seguro entrar. Subió seguido de Evan al segundo nivel del local que no abriría hasta dentro de cinco horas, pero cuando el administrador recibió una llamada de Peter el asistente del dueño del lugar supo que tenía media hora para tener todo a disposición del mayor de los hijos de Mr. Kaulitz quien ocasionalmente llegaba sólo y bebía hasta ponerse inconsciente para luego abandonar el lugar con total discreción.
Tom se dejó caer con pesadez en el sillón negro del fondo mientras Evan ocupó justo el lugar frente a él, no supieron precisar en qué momento cayeron presos de una seria mirada.
—¿Whisky? —indagó el mayor de los Kaulitz.
—como quieras —respondió el chico de los ojos verdes mientras encendía un cigarrillo.—¿Sabes Tom?, ni siquiera tienes que hablarme, poco le faltó a tu madre para doblarte el brazo y obligarte a distraerme.
—¿Obligarme?…tonterías, es un placer.
—No finjas sé que no te soy simpático del todo. Creo que ni tema tendríamos de conversación así que dediquémonos sólo a emborracharnos ¿qué te parece? —dijo enfatizando esto último, al ver cómo les disponían los tragos en la pequeña mesa que les separaba.
Tom esperó que les dejaran solos para retomar la conversación, tomó de un trago la bebida y se sirvió una medida más, que vació de nuevo en su garganta. Evan sería el único en conocer lo que 365 días lejos de Bill le habían cambiado. —Te equivocas…¡claro que tenemos tema de conversación!
—Lo sé, tú chica de ensueño ¿eh? —interrumpió el chico sonriendo mientras dibujaba una silueta femenina en el aire. —a ver dime, qué debo saber sobre ella.
—Nada en especial, rubia, buenas curvas, en fin, californiana…si quieres te la tiras.- enfatizó el muchacho sin tan siquiera inmutarse, automáticamente se sirvió otro trago y lo bebió.
Evan no pudo ocultar la sorpresa reflejada en el rostro.—Vamos, qué te pasa, pregunté por educación. No celes hasta tu novia, la cual ni conozco.
—Bueno punto de partida…no celes hasta. ¿A qué te refieres con ese hasta? —le inquirió el mayor de los Kaulitz.
—Vamos no seas aprehensivo, es sólo una expresión.
Tom hizo una pausa, parecía que sólo habría logrado enredar todo y los juegos de palabras no eran lo suyo, ese era terreno de Bill, a él le quedaba su imagen y aprovecharse de ella.
—Evan mírame —pidió fijando sus ojos en los de su interlocutor —¿te gusta Bill?
El muchacho tubo que escupir el trago que tenía en la boca por la sorpresa y buscando una servilleta se aseó en silencio, mientras podía sentir cómo Tom no le dejaba de observar un segundo.—Responde. —exigió el de melena con impetuosidad.
—Tom, tengo novia.
—No te pregunte eso. Lo haré de nuevo ¿te gusta Bill?
Evan respiró profundo y sacó todo el aire por sus labios con suavidad —No, no me gusta. Porque en ese caso hasta me podrías gustar tú.—hizo una pausa mientras encendía un cigarro, Tom sintió llegar la calma hasta que el muchacho continuo hablando —No, me gusta…creo que lo amo.
—¡Dios! —gritó el mayor de los Kaulitz parándose, llevo las manos a su cabello y lo agitó hacia atrás.
—¡No te enojes! es sólo que…es magnifico
—No me digas.—respondió el muchacho en un tono irónico que pasó desapercibido para el amigo de su hermano.—¿ha pasado algo entre ustedes? —inquirió maldiciéndose internamente por ello, el sabía que su gemelo jamás había estado con nadie más que él, Como me atreví tan solo a sugerirlo, se reprochó.
—Claro que no, Bill está demasiado…no sé, no sabría precisar qué mierdas le pasa, no es gay porque estaría conmigo y tampoco es hetero, porque, créeme he visto a las mujeres más sensuales de Alemania pasarle por enfrente y para el todo es como ver llover, además…
Una amarga carcajada interrumpió el discurso del chico mientras Tom repasó en voz alta las palabras del muchacho —Si fuera gay estaría conmigo…— resopló con furia —¿Quién mierdas te crees Evan? —vociferó sin guardar la compostura que le caracterizaba, movió la pequeña mesa que les separaba y le tomó de la camisa empujándolo hacia atrás —¡responde! ¿quién te crees que eres? —gritó de nuevo, lo cual alarmó a sus seguridad, quienes entraron y observaron la escena sin inmutarse sabiendo que no podían intervenir.
Evan le tomó las manos para suavizar la presión que las manos del chico ejercían sobre su pecho, tenía más fuera que él y si quisiera ya le habría derribado, pero estaba demasiado desconcertado con todo aquello.
—Fuera —demandó Tom sin apartar la mirada del muchacho, a quien sometía con su cuerpo —¡Dije que fuera! —vociferó de nuevo, los guardaespaldas tuvieron que abandonar la sala y cuando cerraron la puerta, el chico acercó su rostro hacia el de Evan —escúchame bien, si te veo cerca de Bill con alguna intención mas allá que la de ser su amigo, te parto el alma.
—Bueno ya —masculló el muchacho que con facilidad se lo quito de encima y le sentó en el sillón de enfrente —No seas estúpido Tom, no me amenaces. Deja tus escenitas de machito desquiciado, tu hermano puede ser tan gay como quiera, y el día que se dé cuenta estará conmigo, tú te deberás tragar toda esa tu mierda de los Kaulitz inmaculados.
—¿Los Kaulitz inmaculados?
—Si la familia perfecta y tú el idiota que calca en todo a su perfecto padre ¿tienes personalidad Tom?, ¿eres alguien? Digo, alguien aparte de ser el chico que camina a la sombra de papá…sabes, me sorprende lo de la rubia californiana, pensé que te conseguirías una pelirroja igual a tu madre, ya sabes, para ser la imitación perfecta de Jorg Kaulitz.—Evan guardó silencio al sentir como un puño le cruzaba el rostro en repetidas ocasiones, sintió como sangre tibia salía de su nariz resbalándole por el rostro.
—Escúchame bien una vez en tu vida, Evan —advirtió el mayor de los Kaulitz sosteniéndolo contra el piso. —Bill es mío, siempre lo ha sido y eso no va a cambiar, no ahora y no cambiará nunca. Ten cuidado con lo que haces y cómo lo haces, porque si te intentas propasar con él de alguna forma, te mato.
Bill salió del despacho de su padre luciendo realmente agotado, por un segundo cerró los ojos necesitaba descansar su cerebro, se había debatido con su padre en laberintos de palabras sin sentido, había mentido, se había justificado y por si fuera poco hasta se había disculpado. Cualquier cosa con tal que cierre la boca, pensó de momento, odiándose por haber dejado a su padre con el ego aun más elevado. Se encaminó hacia el lobby de la casa con planes de alcanzar a su gemelo a donde quiera que hubiera ido cuando se topó con Ryan.
—Ey —le llamó haciendo un gesto con los dedos —¿Qué diablos haces en la mansión si mi hermano no está? —preguntó con cierta altanería.
—Señor, su hermano me ordenó que me quedara.
—Bien, averigua dónde está y coordinas con Gregor para que me lleve… —guardó silencio de golpe al ver cómo los autos de su hermano llegaban a la mansión. Salió al encuentro de los chicos viendo el reloj, no hacia ni dos horas que se habían ido. Vio bajar de la camioneta a Tom con una expresión fúrica en el rostro, camino hacia él y antes que dijera nada, éste le habló —Un tipo golpeó a Evan, pero no te preocupes los chicos intervinieron y está bien, te veo luego. —dijo desapareciendo hacia su habitación.
El menor avanzó hacia la camioneta y vio con sorpresa como su amigo bajaba del auto de atrás, corrió hacia él. —Dios ¡¿qué diablos te ha pasado?!
—¿Qué diablos me ha pasado?… tu hermano me ha pasado.
—Dios no seas idiota, Tom es incapaz de hablarte mal menos te golpearía.
—Bill, es enserio, tenemos que hablar. —sentenció su amigo.
woo! *O* Si Tomi cuida lo que es suyo! xD Ok no mejor me callo .__. Estuvo genial!
o por dios yo no habia leido el reto aww esta de ptm nenas me encanta ya kiero capi
pero joder ccon tom ke le salio lo furioso y ahora el tal evan se va a r de bocafloja o lo tendremos ke matar
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