estuvo muy bueno lo que escribiste princess..^^
esperaré a que ale lo siga =D!!..
<3
estuvo muy bueno lo que escribiste princess..^^
esperaré a que ale lo siga =D!!..
<3
Hola mis niñas. ustedes ya saben de este reto que Princess me ha planteado y que yo acepté. y de hecho no ha sido nada fácil, ya que la historia ha costado para que se meta en mi cabeza y pueda crear con ella. Todo un reto.
La cuestión ahora es que no sé si mi capítulo está a la altura del Capítulo 1 escrito por Princess, por eso mismo me siento muy insegura de éste, además aunque no queramos, la visión que tengamos de cada uno de los personajes en la vida real, afecta nuestra forma de presentarlos en un fic, es por eso, por ejemplo que no es posible para mí pensar a Tom o a Bill en una relación hetero, y mucho menos escribirlo, lo mismo que a Princess. Menuda tarea que le he dejado a mi retadora, porque deberá deshacer el entuerto de cierto personaje. Para las que acostumbran a leerme, ya saben que mis personajes tienden a hacer cosas que parecen obvias pero no lo son en realidad, y ese rasgo se repite en este Reto, así que no les extrañará, pero aquellas que nunca han leído mi fic Waiting for you, seguro darán por sentado cosas que la otra autora decidirá si son así o no. Yo dejo el camino abierto… besos a todas
By Ale Littlewitch
—Esperé tu llamado, estúpido de mí.
—Te dije que no lo hicieras. Te dije que yo no llamaría.
—Yo cumplí con mi promesa.
—Y yo cumplí con la mía.
Quedaba palpitante aquella pregunta que le obsesionó a Bill todo un largo y agobiante año. El chico había subido tras los pasos de su gemelo casi por inercia hasta su alcoba. Sus pies lo llevaban, su corazón lo alentaba, aunque su mente intentaba en vano frenar tal impulso. Se odiaba por ello, se odiaba por esperar todo el año. Se odió por cumplir con su palabra, aunque todo su ser le exigía ir hacia la fuente de sus ilusiones y alegrías. Le martirizaba no poder aparentar indiferencia. Todo el tiempo había vivido en función de este esperado encuentro. Y contrario a lo que había presupuestado, su hermano no lo expulsó de su habitación.
Bill se quedó allí sintiendo ganas de gritarle un par de cosas. Sin embargo, prefirió desviar la atención de su apesadumbrada mente hacia algo más inocuo de comentar… supuestamente.
—En tinturaste tu cabello.
—Y tú sigues con el mismo cabello de siempre. Tu estilo, tan tuyo, tan Bill. Tan predecible.
—Tom, intento conversar.
—¿Y no lo estamos haciendo? Bill… —Tom lo miró por primera vez con atención —yo no tengo ganas de conversar por ahora contigo —aquellas palabras supieron para Bill amargura pura que se quedaría en su boca sin desaparecer por muchas horas más, y que por el contrario, en vez de disminuir, seguiría acrecentándose —intento asimilar el hecho de que estaré cerca de ti todo este tiempo —Tom pensó que estas serían unas largas vacaciones.
—¿Podemos volver a ser los de antes? —un leve atisbo de esperanza en la voz de Bill, hizo empequeñecer el corazón de Tom.
—Si vuelvo a tener el mismo estilo de cabello, tal vez… ¿ podríamos?
—¡Eres insufrible!
—Eres el único que lo sabe.
—¿Que sé qué?
—Que soy insufrible. —Bill salió de la recámara dando un portazo.
Tom sonrió amargamente. Dejando su mirada clavada en la puerta que no se volvía a abrir. Porque esperaba que regresara, que insistiera. Se había obligado a no llamarle un año entero, se había obligado a trazar un plan para soportar este verano. Se obligaría a insinuar que no le afectaba, que no le perturbaba. Había comenzado la función para la cuál se había preparado a conciencia, día tras día, ensayando en su mente todos los posibles diálogos, todos las frases que sólo él sabía que estaban ya hechas, practicadas frente a un espejo, sintiéndose ridículo por hacer algo así. Porque a pesar del tiempo y la distancia, su gemelo había seguido dictando sus actos, añorando a su pesar aquella atención que violenta o agobiante, era tan necesaria para él como el aire. Una parte de él temblaba por tenerlo cerca, tener un motivo para intercambiar aunque fueran algunas ironías. Al mismo tiempo recordaba y se repetía como un mantra aquellos objetivos que había forjado en su mente a costa de lágrimas. No cedería, no se permitiría retroceder ni un paso, no en vano había pasado más de un año de la última vez. Él era un chico normal, y había disfrutado en los meses lejos de su gemelo, entre clases, deberes, diversión y amigos, de aquella sensación de vivir sin remordimientos, sin culpas, sin tener que esconder nada, de no tener que vivir al borde del abismo. Era una carga que pesaba en su alma más de lo que podía soportar.
Y sin embargo allí estaba, quieto, conteniendo el aire, sintiendo como su loco corazón se estremecía de dolor y expectación en su pecho. Esperando, confundido, sabiendo con certeza, como única certeza, que aquellos ojos marrones le quitaban el aliento. Y seguía sin moverse, alargando en su mente los segundos para poder esperar sin arrepentimientos. Pero aquella puerta permanecía igual que él, obstinadamente inmóvil y silente.
De pronto, toc – toc. El chico se sobresaltó, dos punzadas dolorosas en su estómago aceleraron su respiración. Y a pesar de aquel torbellino de emociones, sonrió, satisfecho, al mismo tiempo maldiciéndose.
Abrió la puerta y ante sus ojos apareció la imagen alegre de su madre.
—¡Mamá! —un rictus involuntario apareció en su rostro, congelando su sonrisa.
—¡Tal parece que te desilusionara verme!
—¿Cómo puedes pensar eso? —Tom retrocedió y se fue a sentar en el sillón junto a la mesa con la intención de descalzarse.
—¿No me das un abrazo, hijo?
—Lo siento, mamá. Estoy cansado, y tal parece que he olvidado mis modales —dijo sonriendo, al tiempo que se ponía de pie para ir hacia los brazos extendidos de Simone —como siempre tú, tan bella y tan dulce.
—Eres un zalamero a veces, pero así te amo —rieron —y cuéntame de ti. Consiente a tu madre un poco, luego en la cena tu padre monopolizará tu atención y yo ya no tendré oportunidad. Además vienen tus tíos, tus amigos…
—Mucha gente, mamá. Demasiada —dijo mientras esperaba que su asistente llenara la tina para darse un relajante baño.
—Cariño, que toda la familia esté reunida otra vez es un gran acontecimiento, y tu padre, y yo también, queremos ufanarnos de los hijos que tenemos, de este maravilloso lugar que es para ustedes, que si no están aquí esta mansión me parece tan fría, infinitamente fría. ¡Dios! ¡cómo he extrañado sus peleas por los pasillos, en sus habitaciones!
—Yo no, mamá —le cortó secamente, y dándose cuenta de ello continuó —pero te he extrañado a ti —el chico de melena terminó de deshacerse de su calzado, colocándolo alineado junto con los demás. Se volvió hacia su madre y le sonrió con sinceridad.
—¡Anda! Cuéntame cómo ha sido este año para ti.
—A veces aburrido, rutinario. Otras no. Me divertí también… —se contempló en el espejo con cierta nostalgia. Extrañaba a aquel Tom relajado, despreocupado. Quería recuperarlo. Quería ser el chico jovial, alegre, natural, que vivió por un año lejos de casa, no sólo el que aparentaba serlo cuando estaba junto a su gemelo —pero ya sabes como son esas cosas, pasé muchas noches sin dormir, y no sólo por los estudios —rió, rasgando sus ojos.
—Espero que te hayas comportado Tom Kaulitz —reprendió la mujer —te dejo para que te bañes, cariño, recuerda que como siempre la cena es a las ocho. Sé puntual —Simone se acercó a su hijo y éste besó su cabellera roja con delicadeza.
—Madre. —la mujer se giró con una sonrisa en los labios —prométeme que no importa lo que diga hoy en la cena, no te vas a infartar.
—¿Decir qué Tom?
—Haré un anuncio, y necesito tu apoyo.
—¿Me puedes adelantar algo?
El joven negó con un suave movimiento de su cabeza —lo siento, necesito que sea en ese momento —era hora de empezar con su plan.
La mujer esbozó otra sonrisa, pero no pudo ocultar su preocupación. Una leve sombra en la mirada de su hijo la intranquilizó. Pero como siempre acostumbraba a ceder, no lo forzaría a decirle nada más. Ya había sido bastante insistente con él.
—Su baño está listo señor —dijo el chico rubio.
—Gracias. Puedes retirarte, por ahora estaré bien. —el joven se inclinó levemente antes de salir de la habitación. Tom, se detuvo en el umbral de su baño, sintió cómo su garganta se apretaba contra su voluntad, luego ignorando aquellas señales de su cuerpo y de la misma forma en que lo había hecho su gemelo, se metió a la bañera dando un suspiro, ignorando lo similar que seguía siendo a Bill en infinidad de detalles como ese, y sin duda si fuese del todo consciente de ello, estaría intentando luchar contra su naturaleza sólo para no ser tan igual a él. No quería nada que lo recordara cada instante, pero allí estaba entre esas paredes cargadas de recuerdos húmedos y cálidos. Deslizó suavemente un dedo índice por la extensión de su pene, repitiendo el suspiro. Su cuerpo reaccionó al instante una vez más, volcando cada palpitación hacia ese punto, llenando su miembro de sangre caliente. Humedeció sus labios lentamente, cerrando sus ojos. No quería verse, no quería saber que sus manos estaban acariciándose, recordando cómo otras parecidas a las suyas hicieron lo mismo tanto tiempo atrás. Su garganta dejó escapar un ronco gemido cuando deslizó su dedo por el glande. Arqueó su espalda con cierta fuerza dejando caer agua hacia el piso. Esto está mal, se reprochó, pero su cuerpo había comenzado aquella labor y él no sabía cómo detenerla. Tampoco sabía si quería hacerlo realmente.
—¡Tom! —aquel llamado seguido de dos golpes lo paralizaron. Asustado no supo qué responder, no seas ridículo, se regañó. De pronto cayó en la cuenta que su miedo era irracional. Él no tendría cómo saber lo que estaba sintiendo hacía unos segundos, ni lo que su mano estaba haciendo mientras recordaba aquellas sensaciones.
—¿Qué deseas? Me estoy dando un baño, ¿que no pueda estar en mi puta tina sin tener que ser interrumpido? Por favor vete, lo que sea que tengas que decirme estoy seguro que puede esperar.
—Sólo quería recordarte del aniversario de nuestros padres.
—Bill por favor, falta para eso ¿o acaso a tu calendario le falta alguna página?
Bill bufó al otro lado de la puerta —lo siento —y sus pasos se alejaron. ¿Lo siente?, se cuestionó el chico en la tina. Sin considerar el agresivo recibimiento de su gemelo, podría decirse que Bill aparentaba ser más complaciente que antes. Era incluso humillante que se acercara a su habitación con una excusa tan estúpida como esa. Pero no se dejaría engañar. Seguramente Bill escondía alguna otra intención.
Tom miró su cuerpo semi cubierto por el agua enjabonado. Su erección había cedido ante el sobresalto y de pronto sintió frío. Frío de estar solo.
Decidió salir de la tina y se puso una toalla en sus caderas. Su cuerpo estaba brillante a causa de miles de gotitas en su piel desnuda, sus cabellos empapados caían por sus hombros, espalda y pecho dejando surcos de agua que corrían por su cuerpo. Despreocupado, salió de su baño sintiéndose por fin totalmente relajado. Dos, tres pasos desde la puerta, y se detuvo en seco. La tarde dejaba entrar el sol por la ventana con pocas restricciones, los cortinajes filtraban la luz, y recortada en ella estaba la silueta inconfundible de su gemelo.
—¿En serio pensaste que me iría?
—¿Y por qué crees saber todo lo que pienso?
—Porque eres mi gemelo e incluso has sido más que eso —Bill resopló y Tom tragó saliva —además tu cara me lo dice todo.
—¿Qué quieres Bill?
—A ti —dijo acercándose con lentitud.
—Ya hablamos de ello.
—Pero no dijiste que sería para siempre.
—¡Yo dije que no volveríamos a…!
—¿A qué? —ahora el aliento de su gemelo rozaba su piel húmeda, y su nuca se erizó bajando luego una corriente eléctrica por su espina dorsal cuando sintió los dedos gráciles de Bill rozar sus abdominales. Su miembro volvía a revivir con aquellas caricias suaves y sugerentes, sintiendo el calor de su gemelo, demasiado cerca, demasiado prohibido para que estuviera allí con los dedos contra su piel, que se hacía de fuego al sentir su tacto.
—Bill vete de aquí, déjame sólo, por favor —suplicó al borde del sollozo. Dos nuevos golpes en la puerta, lo liberaron de aquel ensueño tortuoso y asfixiante.
—¿Señor está usted bien? —de improviso el frío se hizo insoportable.
—¿Señor? —aún estaba en la tina, el agua se había enfriado, y sus manos estaban arrugadas. No sabía en qué momento se había quedado dormido.
—¡Estoy bien!
—Creí que estaba llorando…
—¡Estoy bien! ¡Ya lo dije! ¡Puedes retirarte! Gracias —se sentó en la tina con las rodillas alzadas y apoyó su cabeza por un momento en sus manos. ¿Lo había soñado todo? Instantes después salió. Ya era hora de arreglarse para aquella cena familiar, con amigos. Porque sin importar quién estuviera allí, su plan sería llevado a cabo, no podía permitirse un solo día de aplazamiento. Luego sería más difícil, sabía que buscaría miles de excusas para no hacerlo. Y aunque pareciera un acto cobarde y ruin, en esta guerra todo estaba permitido. Sólo había un pequeño detalle, aunque no tan pequeño, se dijo advirtiendo aquel punto débil de su plan. Tom sabía que podía engañar a todo el mundo, incluso a su gemelo, por algo se había entrenado con rigurosidad. Sin embargo, no podía engañarse a sí mismo. Aquello que lo perturbaba, que lo desgastaba, que hacía que su corazón brincara de pura felicidad, aquello que lo hacía acariciarse buscando un leve consuelo que no llegaba, seguiría allí en su piel, en sus huesos, en sus músculos, en su psiquis, en su alma. Y no había peor carcelero que él mismo, no importaba qué estrategia usara, seguiría prisionero, aunque lejos de allí pudiera sentirse diferente, era prisionero de la lejanía, de su propio exilio para no pensar, para no sentir, para no vivir lo que todo su ser gritaba muy a su pesar.
Una vez listo, resopló, se infundió valor y salió de su habitación.
Caminó luego por los pasillos desentonando con sus ropas la decoración neoclásica que tanto molestaba a los gemelos. Con las paredes llenas de cuadros y retratos familiares, como si no fuera suficiente tener que mirarse a las caras o al espejo cada día. Faltaban cinco minutos para la hora de la cena, y aún así estaba ligeramente atrasado para los estándares de su padre. Sabía que le reprocharía que no se hubiese acercado a su despacho para hablar de cosas de hombres, de su año lejos de casa y cosas así.
—¡Al fin apareces! —Bill lo contemplaba desde un rincón con cierto reproche. Jorg le dio a Bill una mirada severa, pero no le dijo nada esta vez.
—Hijo ¿por qué no te he visto en estas tres horas?
—Porque mi hermanito estaba tratando de comprobar cuánto se puede llegar a arrugar una piel bajo el agua —así que era verdad, Tom no lo había soñado todo, por lo menos una parte no.
—Bill, no interrumpas, yo estoy hablando con Tom.
—Discúlpame papá, me quedé dormido —respondió el joven de melena lacia.
—Está bien, comprendo que estés cansado. Fue un largo viaje. Ven saluda a tus tíos.
El matrimonio se acercó sonriente al joven. El tío Klaus era en realidad hermano del abuelo. La tía Ingrid, era una mujer dulce dueña de una natural elegancia, llevaba casada con el tío Klaus toda una vida, una eternidad, solía decir Bill. Junto a ellos estaban tres de los mejores amigos de Tom. Georg, Gustav y Andreas. Se acercaron a saludarlo entre risas y bromas —esto sí que es sorpresa, verlos a ustedes montón de vagos con dinero. ¡Cuánto los extrañé!
—Si crees que dejaste de ser un vago como nosotros sólo porque estás estudiando, estás muy equivocado. El ser vago es una vocación de vida —replicó un alegre Georg.
—Cierto, uno nace vago, no se hace —sentenció Andreas.
Su gemelo seguía observándolo sin moverse de su posición. A Tom le parecía un depredador esperando por su presa. Tenía en sus manos un martini, aperitivo que todos estaban ya bebiendo y que pronto fue a dar a las manos de Tom gracias a Klaus —bebe Tom —le dijo jovial el anciano —hay que abrir el apetito.
El chico bebió esperando que le supiera más fuerte de lo que realmente era ese licor. Su estómago estaba apretado y sabía bien que no importaba cuántos aperitivos se tomara, indudablemente no sentiría ni una pizca de hambre. Tragó de manera rasposa. Klaus y Jorg conversaban animadamente, sobre todos los preparativos de la llegada de sus retoños.
—¡Qué grandes y hermosos están tus hijos Simone! Has de estar muy orgullosa —Ingrid se acercó a Bill para abrazarlo efusivamente, provocando la risa de éste. Tom lo miró por un par de segundos perdido en el gesto de su gemelo. Cambió la mirada, prometiéndose no hacerlo más de lo que fuera estrictamente necesario.
—Lo estoy, Ingrid.
Mientras todos tenían algo que decir, incluso Bill que ahora conversaba con Andreas. Tom llenaba de aire sus pulmones como cuando alguien se prepara para una carrera, o antes de saltar hacia un enorme precipicio. Su plan.
—Tengo algo que comunicarles a todos —dijo con voz fuerte, llamando la atención —¿Me permites padre?
—Claro hijo. Por todos los cielos, siéntete cómodo de decir lo que te plazca.
—Quiero que sepas papá, primero que todo que no abandonaré mis estudios.
—De acuerdo —dijo Jorg cada vez cada vez más perplejo, sin entender el sentido de aquella declaración. Tom miró a su madre que de pronto lucía pálida. Los ojos de Bill estaban abiertos, casi sin pestañear, expectante.
—Quiero comunicarles oficialmente que tengo novia, y que nos vamos a casar.

Oh por dios!!! Oh por dios!!! @Ale Littlewitch y estabas insegura por este capitulo! como es eso posible!! Muchas felicidades!!!!!! me has dejado..... sin palabras! no puedo esperar por mas! dios!! pero es que.... ohhhhh no puedo decir mas! las emociones invaden mi cuerpo!! mi ser! mi mente!! ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!
wow.... sin palabras mi Ale...
Ahora mi Slave como arreglarás esa estupidez que está haciendo Tom jiji
Ale, me dejaste con cara de What?
Nuestro Tom, bueno de Bill se piensa casar? supongo q es para poder resistirse a los encantos de Bill, pero no Tomi, el amor es algo inevitable... bueno en este caso depende lo q diga princess, excelente capitulo y narracion Ale

Ale...te odio!
**princess corre a esconderse a llorar a una esquina

Mori
¿Tom se va a casar?
¿Quien lo va a sacar de esa? -Oh yo se quien ¡princess!
-
Los ame ♥.♥, es una mezcla tan encantadora :3!

oooooooooh x diios D: me qieren provokar un paro kardiiakoo ><' me encanntoo *.* JOODER priincees has tu magiia ♥__♥ liinda algo tiienes que hacer con esa booodaaaa :O :O haha muuy buueno Ale (:
has tu magiia ♥__♥ liinda algo tiienes que hacer con esa booodaaaa
y así dices que estabas insegura del capítulo ale??
si ha sido un capítulo buenísimo!!
no puedo creer que tom se vaya a casar.. O_O
dejas el capítulo en lo más interesante..
veremos como lo sigue princess..=D!!
besos <3
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