quiero capitulo!
quiero capitulo!
como diría el fic de Ale, I´m here, waiting for the chapter!!

ALE esperala un ratito
a princess no la descalifiken
entiendala esta de cabeza con el
aniversario
post-data
yo tambien quiero capitulo
yo creo que por eso se llama reto y ami punto de vista ale va ganadooooo y prinss saabe ke la mo y la adoro péro estavez ale va ala cabeza del retoo
qiero capi plisssssssssssss!!!!!!!
Ok…si señoras soy descarada!! WAAAA no…ja ja ya pedí perdón y permiso, y Ale me dió los dos, en realidad el asunto era fácil, perdí y le tocaba a alguien retar a ALE…y cri cri cri NO PASO…entonces dije yo…y sí?? y cabal ACA VINE YO jaja mmm… chusco…si chusco pero aca vamos….love you all
Apagaron todo y se fueron. Entraron sigilosos a la mansión. Los pasillos estaban a oscuras, y se sintieron triunfantes de poder llegar a sus recámaras. Habían pasado desapercibidos. Cuando al fin cruzaron la puerta que daba a su pasillo, y encendieron la luz encontraron la estupefacta expresión de Jorg, que sin comprender el estado en el que llegaban sus hijos sólo pudo preguntar —¿me pueden dar una explicación sin que me de un infarto?
Jorg había olvidado cuán exacto era el físico de sus hijos hasta ese momento, ni bien había terminado de pedir una explicación a esos cabellos desmarañados y ropa arrugada bajo el brazo, el rostro de los chicos se había cubierto de una idéntica expresión de terror, sus hijos con una sincronía asombrosa habían girado sus rostros y se habían fundido en una mirada que no duro ni un segundo, pero fue entonces que Jorg lo supo, estaba perdido, cuando los gemelos se fundían en una mirada no importa cuán fugaz fuera el asunto ya no estaba en sus manos, por más que quisiera creerlo así.
Bill resopló y elevó su ceja de una forma descomunal mientras llevaba la mano a su cintura y cogía la actitud irreverente que le caracterizaba en algunos momentos, el sólo tomar ese porte ponía a su padre al borde de cruzarle el rostro de una bofetada. Pero ver a su hijo desnudo, tan expuesto, lo detuvo.
—Bueno, papá, no sé si puedas soportarlo, pero… venimos de matar a alguien. —contestó sonriendo. Tom cerró los ojos de golpe con clara desesperación, sabía que el de rastas iba a dar guerra.
Jorg dio un paso al frente y clavando una severa mirada en el menor de sus hijos vociferó.— No me hables así. ¡Y por favor, vístanse!
Ambos jóvenes comenzaron a vestirse rápidamente. Cuando estuvieron listos, Bill se puso de frente y sostuvo la mirada de su padre sin inmutarse, mientras ladeaba su cadera al lado opuesto. —Ok. Lo tengo ¿Sabes? Salimos de la mansión y…espera esa no te gustara. —llevó la mano a su mentón fingiendo debatirse en un profunda deliberación interna —Ya sé, fuimos a cazar cocodrilos, fue un poco desastroso eso justifi…
—Cállate en este instante. —fue el grito de Jorg que hizo palidecer a Tom, sus ojos empezaron a querer lagrimear estaba realmente asustado, imágenes de Jorg golpeando a Bill en su infancia venían a su mente descomponiéndole y por un minuto creyó que algo así pasaría de nuevo.
—Aunque papá, si consideras bien las circunstancias es probable que Tom y yo hayamos estado en una orgia…
—¿Bill?. —fue la voz temblorosa del mayor que le acotó, y éste pudo sentirlo, su chico tenía miedo.
—Está bien, lo siento papá. —musitó el de rastas logrando que su gemelo le viera ahora sorprendido, ¿Bill retractándose? …pensó que nunca lo vería. Y pensó bien —Lo que estamos evitando es el infarto cierto, mmm mejor dime, qué quieres oír.
—Ey ya. —interrumpió Tom, sabía que una palabra más de Bill le costaría algún castigo y no estaba dispuesto a ver algo así de nuevo. —Papá, si tienes espías dinos que te han dicho.
Mr. Kaulitz sintió como el tono amable de Tom por muy su favorito que fuera llevaba cierto aire de debate. —¿Es posible que me estés cuestionando Tom Kaulitz?. —preguntó con la severidad que sabía era la adecuada para someter al mayor.
—No te cuestiono papa, yo no podría pero…
Bill bajó el rostro, sentía la decepción llegarle, ahí estaba de nuevo Tom tratando de complacer a su padre no importara qué.
—¿Pero?. —le inquirió Jorg. —Pero qué Tom ya empezaste continúa.—le ordenó.
—Pero no tenemos por qué contar cada segundo de nuestras vidas… además Bill se avergonzaría por lo que estábamos haciendo y prometí no decirlo jamás.
Bill sintió como su estómago le dio vuelta, su rostro se ruborizó en un segundo y levantó la mirada del piso clavándola ahora en hermano. —¿Qué?
—Lo siento. —respondió Tom negando con su rostro .—Sabes que jamás le llevaría la contraria a papá y deberé decirle lo que hacíamos.
—Noooo.- gritó el menor con la angustia retratada en el rostro.
—Sí, qué importa ya Bill. Todo está arreglado. Papá, Bill me organizó una velada…
—Dios, Tom, no seas idiota. —interrumpió Bill creyendo ver venir el último día de su vida.
—No interrumpas a tu hermano. —reprendió Jorg al menor quien se veía realmente angustiado.
El mayor dirigió una mirada a su gemelo. —Ya para eso Bill, no veo por qué escondernos más. —volteó hacia su padre y continuo. —Una velada normal, tomamos vino, platicamos y en realidad él…se puso…en…digo se puso nostálgico, ya sabes era probablemente la última noche que pasemos como hermanos, ya sabes cómplices, ahora que me caso … y luego pensamos meternos a la piscina así sin ropa, pero como bebimos, nos arrepentimos, y preferimos venirnos a dormir…
Bill sintió como la sangre le corrió de nuevo por las venas y su piel cobraba de nuevo color, inspiró todo el aire que le había abandonado y apenas podía enfocar la mirada, la angustia le había socavado cualquier función vital mínima de momento, tanto, que apenas pudo escuchar el: ¿Y eso era todo? De su padre.
—Ehh… sí — logró musitar.
—¿Y eso te avergüenza? No sé en que fallé contigo Bill, prefieres pasar como un vástago sin modales. —decía Jorg, quien se quitaba del camino y señalaba el pasillo haciéndoles entender que la conversación había terminado.
—Yo le digo papá que siempre seremos unidos que no debe ponerse así. Que por Natalie nada va a cambiar.
—Vez, por una vez escucha a tu hermano y déjate de idioteces. Una cosa sí, nunca más inventen tonteras de nadar desnudos, ya no son unos niños. ¿Qué pasa si los ve alguien del servicio? Su madre puede salir a tomar aire o algo. Además Tom, estas comprometido no puedes hacer ese tipo de estupideces.
Bill sintió la furia venir, odiaba que estuvieran en ese descomunal aprieto si no fuera porque a Tom se le había ocurrido tremenda idea de anunciar una falsa boda con tal de hacerle sufrir un poco. Pasó en medio de su hermano y su padre alcanzando la puerta de su habitación, solo quería ignorarlos.
—¿Saben? No los entiendo. —anunció con franqueza. —Ustedes me confunden, primero se quieren patear, luego andan de club juntos, después se gritan, tienen un año que no se ven…¿cómo diablos iba a saber yo que su conexión seguía ahí?
El de rastas resopló, tenían años de no hablar del tema, el resto de los mortales, eran eso, muy mortales para entenderlo. —No papá, no es algo que se pueda sólo desenchufar.- dijo antes de girar la manecilla de la puerta.
—O en chufar en su defecto. —complementó Tom con una pícara sonrisa buscando la mirada del menor logrando que este se sonrojara irremediablemente .
—¿Y es necesario internarse en el bosque de la mansión, escabulléndose por los arbustos quien sabe a dónde tal cuales ladrones?
—¿Ladrones? Vamos papá tu asistente se luce para inútil. Estábamos en la casa de juego que usábamos de pequeños, ya sabes, nos trae recuerdos. —refutó el mayor.
—¿Ahí estaban? .—profirió Mr. Kaulitz con sorpresa. —Ese Peter me va a oír.—dictaminó sintiéndose como un imbécil.—Haber chicos, por qué no siguen la velada vayan a su habitación beban algo duerman juntos y mañana vayan a comer a algún lugar lejos, desen un tiempo a solas como de pequeños.
—Claro, a solas, suena de maravilla, bien privado, súper increíble. —decía Bill en tono irónico mientras desaparecía dentro de su habitación .—Tom, yo, diez guardaespaldas y dos asistentes será maravilloso Tomi, un momento de gemelos inolvidable.—dijo imprimiendo un aire de ironía a cada frase.
El mayor entró tras el de rastas a la habitación sintiendo como su pulso se normalizaba, habían estado cerca de nuevo en menos de veinticuatro horas, puso llave a la puerta y se dirigió hacia su gemelo, apoyó la cabeza en la espalda de éste y llevando las manos a la cintura de su igual le hizo un poco de cosquillas hasta que el menor no pudo más y le empujo, Tom sonrió, le clavó la mirada y con la fuerza de su cuerpo le llevó contra la pared haciéndole sentir su cuerpo .—Ves cariño, si he cambiado —dijo guiñándole el ojo —nos conseguí una noche juntos. —Cosa que tú con tus berrinches no has logrado.
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Bill bailaba al ritmo de la música que sonaba en su mente, caminó directo a su closet mientras frotaba su cuerpo con la toalla blanca, la ajusto a su cintura cuando fue consciente que tenía compañía, entonces aflojó la misma y dejó que ésta le resbalara por la cintura y que cayera hasta el piso, dejando su sexo al descubierto. —¿vendrás a cenar esta noche?. —inquirió mientras se chupaba los labios con coquetería. Su gemelo acortó el espacio entre los dos y calmó los labios de su hermano con un suave beso, de pronto le mordió el labio de arriba y mientras lo soltaba por segundos contestaba. —Bien sabes que no me despegaría de ti un segundo.
Bill le colocó una mano en el pecho y lo empujó hacia atrás sonriendo, sabía que si ese beso se profundizaba sería inútil, no iban a parar y Tom jamás llegaría al aeropuerto con la escolta. Se ajustó de nuevo la toalla y le dio vuelta cubriendo con su espalda la de su gemelo, entrelazo sus manos rodeando la cintura de éste, y apretándolo un poco, le besó la oreja. —Vete ya, tu rubia oxigenada te aguarda. —dijo sonriendo mientras le llevaba así hasta la puerta principal de su habitación.
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Simone temblaba de los nervios mientras bajaba las gradas de la mano de Ingrid, quien junto a Klaus habían sido invitados para recibir a la novia de su hijo, nunca había tenido claro el por qué, pero ver a uno de sus pequeños con una chica era algo que jamás le había pasado por la cabeza, lo sabía era natural, pero los chicos nunca habían manifestado interés en alguna chica, de hecho habían pasado toda su adolescencia rodeados de sus amigos y compartiendo el tiempo entre ellos. Y ahora lo sabía, todo eso había acabado y su Tom se casaba. —Ya quita esa cara Simone. —dijo Jorg en tono galante mientras le extendía la mano al pie de los escalones imitando a la perfección el gesto que Claus hacía al mismo tiempo.
—Viene una chica, no sé por qué nos tenemos que alterar tanto. Sabes la probabilidad que encaje con la familia. —inquirió Mr. Kaulitz viendo a su esposa.
—Cero. —interrumpió Klaus con satisfacción.
La voz de Bill irrumpió en el vestíbulo cruzándolo rápidamente —Mejor nos apuramos por que las chicas ya están en la puerta.
—¿Cómo? ¡¿Ya están aquí?! —exclamó con sorpresa la madre de los gemelos, ni siquiera habían salido a recibirlas.
—Sí, estoy diciendo que están en la puerta, justo a eso va mi asistente, a abrirles.
—Bill, ven acá. —demandó Jorg en un controlado timbre de voz, no iba a perder el control, se prometía internamente, su hijo no iba a hacerle perder el control esa noche se dictaminó. —¿Me puedes decir por qué no salimos a recibir a la chica? Te dije que coordinaras todo
—Y lo hice, sólo que si no estoy mal, esa recepción es para un Kaulitz ¿me equivoco?
—No, no te equivocas.
—Bien, ella no es una de nosotros. —dijo guardando silencio de golpe al ver entrar al vestíbulo a una rubia de mediana estatura, enfundada en una minifalda de jeans, con un pequeño top con tirantes negros, gafas al sol y calzando sandalias. Bill hubiera querido ver el rostro totalmente desencajado de Klaus, pero no podía permitirse quitar los ojos de tremendo espectáculo, en un momento y sólo para que la vergüenza de su hermano no fuera mayor, deseo que la dueña de la voz de la chica que aún no había entrado fuera la tal Natalie. Pero no, su cabello la delataba, pues detrás de ella entró una muchacha un poco más alta con cabello negro aunque vestida en forma similar, y una sonrisa triunfal le cubrió el rostro, la cena iba a ser un éxito, pensó animado. —Oigan, qué linda ¿no? La típica chica californiana. —declaró avanzando hacia ella mientras Jorg le tendía la mano a las muchachas, y Simone desorbitaba los ojos al sentir como éstas le besaban en la mejilla con total confianza.
—Hola, yo soy Natalie. Pero no soy de California de hecho soy de New York. —Bill levantó la ceja dejando clara su sorpresa en medio de una mueca extraña. —Peor aún querida, en América, New York me parece que es el centro de la moda. —declaró sonriéndole a Hannah, quien le sonrió de vuelta casi con complicidad, hecho que pasó desapercibido para todos, quienes estaban más absortos en la presentación de la novia del mayor a cada uno de los integrantes de la familia. El menor se escurrió hacia el lado de la pelinegra, con quien había hablado seriamente acerca de su novia fingiendo ser novia de su hermano y de cómo provocar un cataclismo rápido le valdría su inmenso cariño y cualquier cosa que le pidiera. —Creo que nos vamos a divertir. —le murmuró, pasando al lado de ella, no quería verse con mucha confianza pues se supone era la primera vez que tenían contacto.
Jorg sintió que le iba a dar un derrame en el ojo cuando sugirió a las chicas pasar a refrescarse antes de la cena y estas se negaron de la forma más relajada del mundo, aun no concebía tremendas fachas en su mesa, Simone le apretó ligeramente el brazo dándole una suave sonrisa, era por eso que la amaba, era su muñeca, sabía cuándo y cómo tranquilizarle sin mover los labios, y él deseaba eso para su hijo, no tremenda fresca que al parecer ni vestirse decentemente para llegar a la mesa de una casa ajena sabía. —Entonces pasemos a la mesa. —dijo señalando la puerta que se habría al comedor principal, y esperando que todos pasaran delante, se empinó de un trago dos onzas de coñac, lo iba a necesitar.
Mr. Kaulitz pretendió dirigir la plática en la mesa como siempre con total control de la situación, hacía preguntas claras y le tomó poco tiempo y sobre todo pocas palabras, descubrir que las muchachas hablaban hasta por los codos, sin controlar su tono de voz, el volumen de éste y respondían todo lo que les preguntara, así que mientras hizo una simple pregunta a Natalie cómo ¿qué estudias en la universidad? Se enteró que la chica compartía apartamento con Hannah su mejor amiga quien la acompañaba, que le faltaban 3 años para graduarse, lo cual a Jorg le sonó alarmante porque eso significaba que la muchacha a lo menos le llevaba unos cuantos años a su hijo. Esta y otras ideas lo hacían divagar la mente cuando pudo divisar como Gregor el asistente del menor de los gemelos irrumpía en la comida y hablaba con este. —¿pasa algo? —inquirió llamando la atención de todos al ser concientes que se dirigía al de rastas.
—Nada, sólo me informa que el equipaje de las señoritas ya está dispuesto en el Hilton, les pedí una suite doble con las mejores comodidades para nuestras invitadas. —guardó silencio mientras tomó su sopa como si no supiera que todos los comensales le observaban con una expresión de confusión generalizada. ¿Hotel?
Engulló un par de cucharadas más y levantó la vista con una ligera satisfacción, la disimuló lo mejor posible y esbozando una sonrisa. —Es obvio que no iba a permitir que las señoritas se sintieran ofendidas trayéndolas a casa, es la prometida de mi hermano. ¿Qué imagen daríamos de nuestros valores?
Klaus cruzó una mirada con Jorg dejando ver el por qué era claro que para él Bill había crecido mucho más el año anterior, y ahora era un perfecto modelo de etiqueta dentro de la familia, el padre de los gemelos no pensaba lo mismo, todo aquello le parecía demasiado extraño.
—No sé, bueno si tienes razón. Pero no veo por qué no las instalaste en las cabañas para huéspedes. —refutó Mr. Kaulitz con serenidad, ya después se encargaría de arreglárselas con su hijo. —Peter, coordina todo para instalar a las chicas ahí.
—Lo siento señor, eso no es posible. Las habitaciones fueron desmanteladas y están en proceso de empezar la remodelación y por eso no están disponibles.
El rostro de Jorg se tiño de furia, debía sentar un precedente. Qué diablos estaba ocurriendo. —¿con permiso de quién?
—Mr. Bill lo ordenó apenas hace dos días señor.
Las miradas de todos de nuevo se posaron en el menor de los Kaulitz quien comía despreocupado sosteniendo la plática como si hablara del clima. —Sí, no me lo agradezcan, decidí desbaratarlo todo para que Tomi no se aburriera en vacaciones y demuestre lo que ha aprendido en la universidad.
—Bill, estudio arquitectura no decoración.
—¡Dios, qué vergüenza! Pensé que era lo mismo, yo diseño ropa y me da igual si es hombre o mujer, chango o platillo volador.
—Bill —llamó su atención Jorg tratando de contener su ya descontrolado tono. —Qué te pasa, me parece una descortesía.
—Ups, igual todo es gratis.
—Bill.
—¡Dios! qué tensión está bien me callo. Que se queden aquí y ya. Igual yo sólo pensaba en hacerlo cómodo para ellas sin olvidar nuestros valores.
—Piensas mucho Bill… ¿qué propones? Eres tan brillante piensas en todo… di qué propones.
Bill torció los labios y llevándose la mano a la barbilla fingió pensar en una solución.
—Papá, y si Bill…
—Que tu hermano lo resuelva Tom, ya da órdenes de tirar abajo parte de la mansión sin mi permiso es porque el chico tiene las agallas así que…Bill resuélvelo, di qué propones.
—Está bien, seré sincero. No sé qué tan bien se porte Tom, papá, ha vivido en América y tú sabes lo que pasa ahí, así que yo creo que es mejor si llegan vírgenes al matrimonio.
Tom se ruborizó de inmediato, mientras el resto trataba de contener la carcajada ante el comentario del menor de los gemelos.
—Y como tío Klaus sabrá, lo único que a mí me interesa es mantener a raya los valores en esta familia, y no quería que las chicas se lleven una impresión equivocada, así que lo único que se me ocurre es que ellas se hospeden en la habitación de Tom, y él que se quede conmigo en la mía, y así lo vigilo de cerca.
—¿Tú me cuidaras el trasero a mi? —murmuró el mayor.
—Supongo hermanito.
—Ve a ver las ironías de la vida.
—Exacto, tú consigues un día, yo una semana. ¿Ves? No hemos cambiado nada. Yo y mis berrinches Tom, movemos al mundo—dijo Bill esbozando una suave sonrisa antes de sorber un trago de su copa de vino en gesto triunfal.

Extrañabamos tus capitulos princess!!
Tom un dia y Bill una semana!!
¿q haran en esa semana'? Ale ¿q harán?
wiiiiiiiiiiii *se pega por no encontrarlo antes* pensé que esto estaría en los fanfics con actualizaciones >.< recién me entero e_e ya me actualiceeee y *drool* quiero saber también que harán en esa semana Ale aparecete!!!!!

Oyé Ale, no debería de haber capi ya? y también lo digo por Waiting for you
Ok...resulta que tenemos una crisis de inspiración...gracias por su comprensión volveremos tan pronto T&B nos lo permitan...danke
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