Bueno pues decidi subir mi nuevofic aquí xD.
Veamos que tal me va aquí con las sisters ajuaaaa!!!
Este fic lo hice con la loca idea de que uno de mis "amigos" empezo a besar a su guitarra y dijo que estaba enamorado de ella xD
Ok empezemos.

Categoria: Slash
Personajes: Bill, Tom, Andreas, Georg, Gustav.
Advertencias: Incesto no relacionado
Género: Misterio, Romntico, Universo Alterno.
Resumen:
Aquéllos eran simples sueños ¿verdad? Todo era fantasía.
Entérate y entra a ver el misterio detrás de un simple sueño.

Otro día más en aquél bosque que profesaba paz, dando ése respiro que te impregnaba los pulmones de una tranquilidad sobrenatural.
Aquél muchacho pelinegro, único en aquél tranquilo y sereno bosque, caminaba entre las raíces salidas de la tierra, mirando cómo las pequeñas mariposas revoloteaban en su alrededor.
Seguía admirando las cosas mientras caminaba: el atardecer ya estaba por esconderse, y dar paso al cielo oscuro que venía acompañado gratamente por ésos pequeños puntos brillantes llamados estrellas.
La verdad, ahí el tiempo se pasaba volando.
El pelinegro, cansado de caminar, se sentó en una piedra que estaba apoyada en un árbol.
Cerró los ojos lentamente, tratando de llenarse más con la paz de aquél lugar. Estaba a punto de ponerse a dormitar cuando llegó a sus oídos una hermosa y melodiosa… ¿Canción? No estaba seguro del todo, lo único que pudo distinguir era que la “canción” era producida por una guitarra.
Esa canción despertaba sentidos, que en ningún futuro pudo imaginarse; le llenaba de paz, emanando un sentimiento raro que le hacía sentirse protegido.
Levantándose de la piedra, ése chico se dirigió hasta donde parecía producirse tal melodía.
Caminando con paso firme, y un poco rápido, iba en busca de la canción, esperando encontrarse a quien la producía.
Una vez empezaba a caminar, la música se acercaba, pero aún así sentía que estaba lejos de su alcance. La desesperación creció en su interior y comenzó a correr, tropezándose con ramas caídas, raíces salidas de la tierra, e incluso con hojas, haciéndole caer al suelo, pero él se levantaba en seguida, buscando llegar más cerca de aquélla música.
Después de correr, sentir que no podía más y que el aliento se le iba, él decidió parase por un momento sobre un árbol. Cuando se recargo en él, la música, misteriosamente, se apagó.
En el momento en que la canción se apagó, el muchacho sintió que algo le faltaba, así que, dirigiendo la vista al camino que le faltaba recorrer, se puso de pie y caminó hacia ése destino incierto.
Esperaba poder encontrarse nuevamente con el origen de la canción.
Faltaba poco camino por recorrer, eso lo supo cuando la melodía volvió a escucharse entre sus oídos, y se escuchaba más fuerte por cada paso que daba.
Estaba cerca… ya podía distinguir la imagen de un chico sentado con una guitarra. No se veía muy bien, pues aún estaba lejos. De pronto, el pelinegro sintió la necesidad de correr… estaba a menos de 80 metros cuando el destino le jugó una mala pasada y terminó tropezándose con una raíz salida del suelo.
Al tocar el chico al suelo, la canción cesó.
Levantándose, miró a lo lejos, y pudo visualizar a un chico que, supuso, era el mismo que tocaba la canción, pero ahora estaba más lejos.
Corrió más para poder alcanzarlo, sin embargo, a la mitad y cuando ya estaba cerca de él…
— Joven Bill, ya es hora de levantarse—a lo lejos sonó la voz de una mujer.
— Sí, ya voy Celeste, gracias —cuando el joven intento incorporarse, enmudeció gracias las sábanas que estaban enredadas en sus pies.
Bill (así se llamaba el muchacho pelinegro) se duchó y se vistió.
— ¿Por qué siempre termina ahí el sueño? Dios tú me odias —dijo Bill cuando terminaba de aplicarse el delineador negro sobre sus párpados—. ¿Por qué nunca permites que pueda ver quién es la persona que toca?
Evidentemente, la respuesta nunca llegó, quedándose un silencio como respuesta divina de “Dios”.
Bill Caminó por el pasillo, y bajó las escaleras, de la casa en la cual vivía; luego se dirigió al comedor, para encontrarse sólo con un servicio puesto en la mesa.
— Otra vez desayunaré solo—suspiró, mientras que Celeste (la doméstica de la casa) le servía unos hot cakes con miel.
— Perdónelos joven Bill, sabe que ellos siempre están fuera—dijo la mujer, refiriéndose a los padres ausentes del chico.
— Ya…no importa. Estoy acostumbrado.
Terminado el desayuno, Bill se dirigió a su camioneta, y se puso en marcha hacia su único destino a ésa hora: el colegio.
Y así comenzaba el día, de Bill. Siempre era lo mismo: desayunar solo e irse directo al colegio.
¿Acaso sólo en sueños se podía sentir bien? Bueno, eso hasta hace unos meses, antes de que tales sueños cambiaran drásticamente, empezando a soñar lo mismo de siempre: un bosque, aquélla melodía preciosa y su intérprete, a quien, por azares del destino, nunca le era concedido el privilegio de conocer.
¿Alguna vez lo descubriría?
¿Por qué exactamente soñaba con ésa melodía?
¿Por qué era un chico el que la tacaba?
¿Sería él, Bill, en el futuro? Esa pregunta se le hizo ridícula, simplemente porque él no sabía ni tenía el gran talento para tocar la guitarra.
Entre tantas preguntas y con una sola respuesta concreta, llegó al colegio en menos de lo que habría pensado.
¿Es que pensar te roba tanto el tiempo? Se preguntaba Bill.
Bajó de su camioneta, y se dispuso a sacar su bolso de la parte trasera cuando unas manos le taparon sus ojos.
— ¿Quieres divertirte un rato? —le preguntó una voz masculina. Era él. Era…

Y bueno ahí esta, este es el primer capí ¿me gané un comen?
Digan que sí hehe xD.
Bueno muchos besos a tod@s
Oh yse me olvidoalgo, estoy proponiendo algo, dedicare al primer comentario a la primera o pimero *ahora que se que hay homres hehe* el siguiente capi. Si entendieron hehe xD bueno a modo facil, el siguiete cpi estara dedicado a quien comente primero.
Esto lo hago como algo así un estimulante para que salgan y comenten(? haha xD y bueno tambien como un soborno.
Ok Dita ya se va adiós.



