olaa a todas! les traigo un oneshot que se me ocurrió hace poquito y utilicé para tomarme un descanso con mi fic.
para las que lean Intenta recuperarme... les pido perdón por la demora del capi, pero he tenido algunos problemillas personales y he estado preocupada por algunas cosas que me ha tenido lejos del pc. el capi estará acabado en un par de día máximo.
espero que les guste el one, lo he echo con mucho cariño >_<
Resumen: Para Tom, él era una obra de arte enseñado arte… y nada más importaba
Género: Romantico
Clasificación:: NC17
________________________________________________________________________
Clases, clases y más clases… maldito día que parecía no querer acabar. Aquel día, sin embargo, si tenía algo bueno… aquel día me divertiría.
La clase de historia contemporánea terminó y cerré el libro y la carpeta con un golpe, todos me miraron pero realmente no me importaba. Andy, quien se sentaba a mi lado, seguía intentando ligar con aquella chica rubia que, según decían, se había follado a medio instituto. Realmente no se que le veían de guapa… podría ser por sus tetas tamaño melones, pero la cara y la actitud no invitaban a nada más que a taparle la boca con un esparadrapo y ponerle una bolsa en la cabeza, en fin, no todos tuvimos la suerte de ganar un cerebro digno de admirar…
Me llamaréis vanidoso, más os equivocáis gratamente. Mi inteligencia, mi deducción, mi carácter… todo aquello lo había ganado a través de los años con mil pruebas que la vida había decidido ponerme delante. No era más que un joven al cual se habían dignado a putear toda su vida y el cual ahora les demostraba lo alto que podía llegar y lo pisoteados que quedarían ellos años después.
¿Y a qué venía todo este palabrerío? A nada, simplemente me gusta desvariar, me gusta escribir y con ello plasmar todos y cada uno de mis sentimientos y emociones, me gustaba componer, pasar mil tardes oyendo música, perdiéndome en cada nota, en cada verso…
Los pasillos del instituto, siempre llenos a reventar, no era más que un hervidero de putas, pijos ricachones egocéntricos como ellos solos pero más tontos que las piedras, gente que aspiraba a ser aquello que no sería nunca, y algunas personas tímidas y siempre intimidadas que rezaban por pasar un día tranquilo y no sucumbir ante todo aquel infierno. Aquellas personas eran las que valían la pena, pero no se darían cuenta de ello hasta mucho más tarde. Cerré mi taquilla y me dirigí a mi siguiente y última clase de aquella mañana, al entrar al aula ésta aún estaba vacía, así que tomé asiento y me quedé observando la nada y perdido en una continuación para mi última novela; esta trataba de un joven enamorado de alguien mayor… si soy un romanticón, siempre lo había sido y me encantaba serlo, ¿Algún problema con ello? Todos tenemos nuestros secretos ocultos…
La clase poco a poco se fue llenando, siempre tan bulliciosos, gritones… ¿acaso tenían miedo del silencio? Yo juraba que sí, pues no podían mantenerse callados más de dos minutos. Andy nuevamente se sentó a mi lado, más contento de lo normal, dejó caer su pesado libro de historia del arte y se reclinó en la silla hasta tocar la mesa de detrás.
- ¿Algo nuevo? – pregunté sin mucho interés.
- Mañana saldré con Linda.
- Oh… el zorrón de la clase. Ponte condón, no quiero que pilles nada extraño.
A él le molestó, yo sabía que iba a molestarlo, sin embargo no pude resistirme… aquella chica había intentado hasta el cansancio acercarse a mí y yo no había permitido más que una corta conversación. Después de rechazar a la susodicha, se habían dispersado por el instituto toda una serie de rumores sobre mí, a los cuales no hacía el menor caso ya que, aquellos que me importaban sabían de sobras que aquellas palabrerías no eran más que frases inventadas por un putón despechado. ¿A quién podía importarle? A mi desde luego no…
Finalmente el profesor entró a clase y yo sonreí hasta que mi cara dolió. Siempre me había gustado verle… aquella elegancia, aquella pasión al explicar su materia, aquellos ojos color chocolate, aquel piercing de la lengua que pocas veces podía verse en clase… todo él, hasta la última punta de su rubio cabello, era la perfección echa persona… ¿Su nombre? Bill Kaulitz, 28 años, recibido en bellas artes, pelo rubio rapado a ambos lados y un tupé bien peinado en medio, pasaba el metro ochenta, siempre vestía pantalones oscuros bastante ceñidos y una camisa blanca holgada que a contra luz dejaba entrever un gran tatuaje situado al costado, en sus costillas… simplemente, la perfección.
Muchas chicas no podían evitar el charco de babas que se formaba a su alrededor, pero no podía culparlas… ¿Quién podría ante semejante visión? Bill era la viva representación del arte.
- Bueno, comencemos la clase. – todos callaron, cosa que pocas veces ocurría en otras clases, y centraron su atención en el profesor. Bill tenía aquel magnetismo, aquel carácter que invitaba a seguir todas y cada una de sus explicaciones, y nadie se atrevía a hacer ningún sonido pues su oído era tan agudo que hasta el intercambio de papeles llegaba a notar.
Allí sentado en perfecto silencio, observaba como Bill trazaba definiciones en la pizarra, observaba sus finos dedos agarrar y manejar la tiza, su cara de absoluta concentración al voltear al ver el libro y para mis adentros no deseaba otra cosa que besar sus labios y sentir la suavidad de los mismos, sentir sus brazos abrazarme, sentir el susurrar de sus labios contra mis orejas, sentir sus caricias sobre cada parte de mi cuerpo… cada molécula de mi cuerpo ansiaba a aquel hombre… ¿Ahora entendéis lo de mi novela? Y como respuesta a esa pregunta no formulada, si, soy gay y me encanta serlo.
Mis desvaríos habituales parecían estar potenciados aquel día y miles de imágenes de mi cuerpo bajo el suyo afloraban en mi mente y no dejaban que me concentrase en otra cosa que no fuera en él. Le veía mover los labios pero el sonido no llegaba a mis oídos, tan solo me perdía en la suavidad de su voz…
- Sr. Kaulitz, ¿En que mundo de su maravillosa imaginación está hoy? – a, ¿no os lo había dicho? pues ahora lo sabéis, Bill es mi hermano, mi maravilloso hermano mayor… del cual llevaba enamorado más tiempo del que parecía posible… - ¿Puede decirnos que profundo pensamiento le impide prestar atención en mi clase? – mi ceja se alzó involuntariamente y una sonrisa socarrona se instaló en mis labios.
- Estoy seguro que prefiere no saberlo – hablé calmado.
- Yo creo que si.
- ¿En serio pretende meterse en la mente de un joven de 17 años? A esta edad los pensamientos no son muy… ¿Cómo decirlo? No se puede decir así al aire, pero puedo decirle algo, acabo de encontrar una maravillosa continuación para mi novela – sonreí ampliamente, Bill chasqueó la lengua y garabateó algo en un papel.
Siguió con su clase y empezó a pasearse por la misma, libro en mano y haciéndonos leer sobre la arquitectura gótica. El temario me gustaba, pero me gustaba aún más observar el vaivén de sus pasos, el ondear de su camisa, y todo pequeño detalle de él.
Siendo mi hermano, podía jactarme de conocerle mucho mejor que cualquiera de los que estuviese en aquella clase y ciertamente adoraba ver a todas aquellas muchachas muertas por sus huesos y saber que, obviamente, nunca pasaría nada entre ellos.
Un papel doblado a la mitad cayó sobre mi libro, Bill siguió su camino aún con la atención en el suyo y yo desdoblé aquella nota cuidando que nadie pudiese ver su contenido.
“sigue distrayéndote en mis clases… sigue… que sabes que en cuanto llegue a casa te quedarás sin argumentos para tu hermosa novela. En palabras simples: o atiendes o esta noche no juegas...”
Y toda la sangre huyó de mi cuerpo a una velocidad pasmosa, doblé nuevamente el papel y lo guardé entre mis cosas. Le miré y él no hizo más que dedicarme una cálida sonrisa, pero en sus ojos brillaba la lujuria a la que estaba acostumbrado… realmente Billy sabía persuadirme.
Y ante lo que podáis preguntaros… si, mi hermano y yo mantenemos una relación incestuosa, la cual ya tenía más de 3 años...
Esta historia se remontaba a mi infancia, desde que tuve conciencia de mi entorno y por tanto de Bill, no había sabido hacer otra cosa que admirarle y venerarle. Suena tonto lo se, pero mis fascinación por él era grande, muy grande, ¿Cómo no serlo? Desde siempre Bill había sido un alumno modelo, había superado todos y cada uno de os retos que se le habían puesto delante, había sacado su carrera y ahora era un profesor por el cual los colegios peleaban por tener, podía jactarse de que trabajo no le faltaría nunca. Además él siempre había sido bueno conmigo, siempre me cuidaba y velaba por mi seguridad, jugaba conmigo y me arropaba cuando no podía dormir… realmente Bill se había convertido en mi modelo a seguir en la vida.
Cuando fui creciendo aquello fue evolucionando, él me ayudaba a estudiar, me incentivaba de todas las maneras posibles y pronto yo comencé a perderme cada vez que le miraba. A los 13 años poco era lo que yo sabía del amor, pero era imposible no sentir aquel hormigueo en el estómago cada vez que me miraba, cada vez que me abrazaba… otro año pasó y yo comprendí finalmente lo que sentía cuando un día le vi entrar de la mano con una chica. Mi corazón se había casi parado y no podía moverme, los tenía a ellos de pie delante y lo único que quería hacer era correr entre ellos y cortar ese lazo de sus manos. Aquella noche lloré como un condenado y él no estuvo ahí para mí…
Tiempo pasó y nuestra relación se enfrió mucho. Un día llegó de la universidad, yo estaba en mi cuarto tumbado y escuchando música, él entró a la habitación y yo le di la espalda, él se sentó en la cama… aún recordaba aquella conversación…
Flashback
- Tom… - hice como que no le escuchaba aunque por mis auriculares no se oyese música en aquellos instantes - ¿Qué nos ha pasado Tom? ¿Cómo llegamos a esto?
Miles de lágrimas cayeron por mis mejillas, realmente no tenía valor para confesarle mis sentimientos y además el miedo a perderle me frenaba aún más en aquella lucha interna.
El me tomó del hombro para girarme, yo me resistí pero él tenía más fuerza. Finalmente me giró pero yo tapé mi cara, odiaba que él me viese llorar y yo sabía que a él no le agradaba verme así. Durante un tiempo no dijo nada, sentía su mano aun en mi hombro, dando suaves caricias a lo largo del brazo. Su contacto… siempre me había gustado el contacto de sus manos…
- Realmente no he sabido ver lo que tenía… hasta que llegó un momento en que lo perdí… ¿Me perdonas Tomi? ¿Me perdonas el haberme alejado de ti? No quería hacerlo… juro que no, pero pensé que sería lo mejor. – su voz era casi un susurro que llegaba hasta lo mas profundo de mi corazón.
- ¿Lo mejor? ¿Lo mejor para quién? – mi voz estaba ronca y seguía sin destapar mi cara.
- Realmente no lo se Tomi… se que fui un idiota, se que fui egoísta… - se quedó callado, aun sentía su mano sobre mi brazo – es que… mierda todo es tan difícil.
Le sentí tumbarse a mi lado, boca arriba, todo el costado de su cuerpo tocaba el mío. Aún con los ojos cerrados cambié de posición y quedé orientado hacia él, abrí mis ojos y le observé como tantas veces… su perfecto perfil, el perfecto tono de su piel, sus rastas, esa peca que se hallaba bajo su labio… con mi análisis noté sus marcadas orejas, sus mejillas ligeramente mas hundidas, su aspecto abatido… y mi corazón se rompió aún más… ¿Por qué estaba así él? Llevé mi mano hasta su rostro y lo acaricié con cuidado, con miedo a que se fuese a romper, él cerró los ojos y su semblante pareció tranquilizarse. Su mano cubrió la mía, la tomó y la llevó hasta sus labios, allí la besó para dejarla luego sobre su corazón… su corazón que latía fuerte y desbocado…
- ¿Cómo fui capaz de alejarme de ti? Pero es que no entiendo… no puedo manejarlo… no puedo hacer nada para frenarlo… pero está mal, se que está mal, pero mi corazón no atiende a razones… ¿Qué puedo hacer si no es dejarme llevar?
Yo le miraba confundido, al oír aquello solo una idea cruzaba mi mente, pero tampoco quería equivocarme, ilusionarme para nada… pero no podía evitar el querer acortar distancia y besarle. Tanto tiempo hasta darme cuenta… tanto dolor aquel año… y ahora no sabía que hacer.
Bill se giró y me encaró, sus ojeras verdaderamente me asustaban, mi mano seguía puesta en su corazón, este seguía latiendo rápido y fuerte. Como tantas veces me perdí en la inmensidad de sus ojos, aquellos que parecían chocolate fundido, aquellos siempre llenos de sabiduría… no podía evitar caer en un mar de sensaciones cada vez que le miraba… Su mano rozó mi mejilla, posándose en ella y acariciándome con el dedo pulgar, cerré mis ojos ante el contacto y alguna lágrima traicionera cayó.
- ¿Me perdonas Tomi? ¿Perdonas al idiota de tu hermano por alejarse de la persona a la que mas ama en el mundo? – al abrir mis ojos vi que el también lloraba.
Me acerqué todo lo que pude a él, abrazándome a su cuello, escondiendo mi rostro y liberando todo el dolor. Bill abrazó mi espalda y me pegó a él, no hizo falta mucho más… nos conocíamos como a la palma de nuestra mano, alcé mi rostro y le miré a los ojos, él acortó aquella pequeña distancia y me besó.
Mi percepción del mundo cambió, allí, acogido por la calidez y suavidad de sus labios… sentí que el tiempo paraba, que nada importaba… solo importábamos él y yo… solo él y yo en aquel momento que nos acompañaría por el resto de nuestras vidas…
Fin del flasback
Sentí una sacudida en mi hombro y mis ojos enfocaron, encontrándome con la mirada extrañada de la chica que se sentaba delante de mí. Parpadeé para librarme del escozor de mis ojos, al mirar al frente me encontré con el rostro de Bill contraído por la preocupación. Al hacer contacto visual no pude evitar apartar mi mirada, la de él era demasiado fuerte.
- Kaulitz, al acabar la clase te quiero en mi despacho. – yo me tensé.
- D-de acuerdo.
La clase continuó pero era obvio que no podía concentrarme. Mi mente vagaba a todos los recuerdos que tenía con Bill, analizándolos puntillosamente, no sabía porqué pero hacía días que una extraña sensación se había instalado en mi pecho y por más que lo había intentado no había podido descubrir el porqué.
Recordando nuestra declaración de amor había echo un esfuerzo sobrehumano para no llorar, aquello me hundiría completamente, pero notaba que algo había cambiado entre Bill y yo, y la incertidumbre de no saber parecía querer matarme. Constantemente pensaba en que haría si Bill decidiese dejarme, estaba seguro que mi vida carecería de sentido si aquello pasaba…
El timbre sonó y recogí lentamente mis cosas, me despedí de Andy y salí del aula. Bill había salido poco antes y sabía que me estaría esperando ya en su despacho. Fui al lavabo y lavé mi cara, me veía pálido y un tanto ojeroso; me sequé y salí nuevamente al pasillo repleto de gente. Caminé en dirección opuesta a muchos de ellos hasta que llegué a la puerta del despacho de Bill. Piqué dos veces y entré, cerrando la puerta tras de mí, sin atreverme a alzar al mirada y encontrarme con la suya.
- Siéntate Tom – llegué hasta la silla dispuesta en frente de la mesa y me senté, seguía mirando el suelo.
- ¿Por qué me has llamado?
- Quería hablar contigo y hoy tienes clase a la tarde así que no te iba a ver hasta más tarde y esto no podía esperar.
- Ah.
- ¿Qué te ocurre Tom? Mírame – alcé la vista y le miré, su preocupación se veía bien marcada – sabes que no me importa que te distraigas en mi clase, pero otros profesores me han dicho que has bajado un poco tu rendimiento. ¿Pasa algo Tomi? – mis ojos se aguaron y bajé la vista nuevamente. Él se levantó y fue hasta la puerta para poner el seguro, luego llegó hasta mí y se acuclilló. – eh Tom, ¿Qué pasa? Si no me cuentas no puedo ayudarte.
- N-no es nada Bill, solo estoy cansado – tomó mi barbilla entre sus dedos y me obligó a mirarle
- No me mientas Tom, te conozco demasiado bien. – las lágrimas cayeron y el se sorprendió, comenzó a secarlas pero yo no podía parar.
- N-no se que me pasa… t-tengo miedo… siento que… q-que algo va mal – tartamudeaba entre sollozos, Bill tenía ambas manos tomando mi rostro, intentando tranquilizarme – s-siento c-como que no te merezco, q-que cuando encuentres a alguien te iras… y… y y-yo… yo no puedo v-vivir sin ti Bill… si t-tú… si tú te f-fueses… c-creo q-que no sería c-capaz de soportarlo y… no p-puedo d-dormir y… y…
- Eh, shh Tom tranquilo – se acercó a abrazarme – eso no sucederá… nunca podría dejarte, no otra vez… - volvió a tomar mi rostro entre sus manos - ¿Me oyes Tom? Yo no podría dejarte – besó mis labios, con la suavidad que le caracterizaba - ¿Entiendes? Nunca.
Volvió a abrazarme y yo me pegué a él, se me hacía insoportable tenerle lejos, más en aquellos momentos. Mi llanto se fue calmando y mi respiración se regularizó, Bill acariciaba mi espalda con ambas manos, se alejó y me observó.
- Nunca vuelvas a pensar eso Tom, nunca – yo bajé la mirada, cohibido – ven, ponte de pie – hice lo que me pidió y Bill me atrajo por la cintura, yo me abracé a su cuello. Se acercó a besarme como hacía tantas veces, pausadamente, haciendo que notase su característico gusto a café. Su lengua juntamente con su piercing, parecían querer inspeccionar toda mi boca sin dejar lugar intacto, me hacían viajar a otro mundo, a aquel que todo era perfecto… Cuando se separó para tomar aire me acercó más a él y pegó sus labios a mi oreja, susurrando casi imperceptiblemente – dicen que sonreír alarga la vida… sonríe Tomi porque quiero tenerte a mi lado todo lo que resta de vida. – con aquello era imposible no sonreír.
Bill siempre sabía… siempre había sabido sacarme una sonrisa aunque pensase que todo iba a acabar. Él había sido quién había sonreído por los dos cuando papá se había ido, él había logrado que lo olvidase y perdonase, solo él me había echo sonreír después de todo aquel sufrimiento. Porque Bill era así, a Bill no le gustaba vernos tristes, consideraba que la vida era demasiado corta como para desperdiciarla llorando.
Después de aquello ninguno de los dos dijo mucho más. Bill volvió a besarme y luego salí del despacho murmurando un te amo, oyendo de respuesta otro.
Llegué a la cafetería, abarrotada como siempre y busqué a Andreas, le encontré en una mesa apartada besuqueándose con Linda así que opté por juntarme con otros amigos. La comida transcurrió tranquila, respondí con mentiras a las preguntas que me hacían mis amigos respecto a mi charla con Bill y logré convencerlos de que solo había sido una charla por mi distracción, ellos eran fáciles de engañar así que no me costó mucho.
El timbre de la última hora sonó y recogimos, me dirigí a la salida a paso tranquilo y al poco tiempo fui alcanzado por mi rubio amigo.
Durante todo el trayecto a casa insistió en que le contase que me pasaba, al ver que yo no estaba dispuesto a abrir la boca con ese tema empezó a contarme sus grandes avances con Linda. No hará falta decir que mi atención era casi nula, realmente poco me importaba que aquella chica tuviese un tatuaje en la baja espalda o que tuviese un piercing en sus partes… ¿Por qué creía Andreas que necesitaba saberlo? Siempre me lo he preguntado, pero me daba pena destruirle la ilusión así que opté por hacerle creer que le escuchaba y me limitaba a responder con monosílabos. Al llegar a mi casa me despedí rápido para que no se metiese él por detrás de mí y corrí a la puerta. Al entrar lo noté todo en silencio, dejé mis cosas sobre el sofá y fui a la cocina, me serví un gran vaso de zumo y empecé a pasearme a ver si daba con Bill. Entré a su habitación pero no estaba así que fui a la mía y allí lo vi, tumbado boca arriba en mi cama.
Sonreí ampliamente al verle y me acerqué, dejé mi vaso encima de la mesilla y luego me incliné sobre él para dejar un beso en sus labios. Me sobresalté al notar sus brazos rodearme la espalda y hacerme caer sobre él, rodó en la amplia cama conmigo en brazos hasta dejarme debajo de su cuerpo.
- Te esperaba – murmuró bajito, intentado no romper el silencio que invadía la casa – acaba de llamar mamá diciendo que iba a pasar el fin de semana con Gordon en un hotel cercano a la playa.
- ¿Eso quiere decir que…?
- Tenemos la casa para nosotros solos
Bill atacó mis labios sin esperar a que yo dijese a algo, sus labios mordieron, lamieron y jugaron con los míos hasta dejarlos rojos e hinchados, sentía su lengua jugar con la mía como aquella misma tarde en el despacho, solo que con más pasión y desesperación. Bill se acomodó entre mis piernas y posó ambos brazos a los lados de mi cabeza, levantándose momentáneamente, viéndome con aquellos ojos llenos de pasión. Yo solo podía respirar agitadamente, con mis brazos inertes a ambos lados de sus manos. Bajó nuevamente el rostro y atacó mi cuello, nuevamente mordiendo y lamiendo, luego quedarían marcas pero eso ya no importaba.
Noté sus manos inmiscuirse por debajo de mi camiseta, tanteando toda la piel que quedaba a su alcance. Subió poco a poco la pieza de ropa hasta que me obligó a quitármela, volvió a besar mis labios, esta vez con tranquilidad, haciéndome caer en aquella espiral de deseo que siempre provocaba en mí, logrando que me perdiese y que dejase de ser consciente de que hora era y de donde me hallaba.
Dejó un camino de besos por el borde de mi mandíbula, por mi cuello, fue bajando por mi plano pecho, deteniéndose largo rato en mis pezones, lamiéndolos con avidez. Siguió su camino hasta llegar al borde de mi ropa, tanteó lentamente la piel de debajo, haciéndome sufrir a cada roce de su piel con la mía.
Cambié de posiciones, quedando sentado encima de Bill y saqué su camisa de un solo tirón. Me incliné sobre su desarrollado cuerpo y volví a besarlo, noté sus manos recorrer toda mi espalda hasta quedar posicionadas sobre mi baja espalda, tanteando nuevamente la zona aún cubierta por el pantalón y los bóxers. Lamí su cuello a gusto, hasta ver las pequeñas marcas que lo identificaban como mío.
Desabroché sus pantalones al tiempo que el hacía lo mismo con los míos. La ropa sobraba hacía ya tiempo así que seguimos despojándonos de ella hasta notar nuestras pieles en contacto. Nos abrazamos disfrutando del calor que expedía el otro, Bill me colocó debajo de él nuevamente e inició un leve vaivén, haciendo fricción entre nuestros cuerpos, arrancándome suaves gemidos de placer…
Bill me conocía tan bien que sabía que puntos rozar, tocar, acariciar y besar para que mi cuerpo se encendiese, el calor aumentaba…
Se volvió a colocar entre mis piernas, ensalivando sus dedos mientras me observaba con mirada lujuriosa, se acercó a besarme a tiempo que sentía un dedo acariciar y tantear mi entrada. Un gemido profundo rasgó mi garganta al sentir la suave presión y la intromisión, mis ojos se cerraron fuertemente… siempre era incómodo al principio, pero luego era lo mejor que se podía sentir. Bill era cuidadoso en su trabajo, rozaba los puntos exactos mientras me dilataba lentamente; volvió a centrarse en besarme mientras un segundo y un tercer dedo entraban en mí, en aquellos momentos ya me hallaba gimiendo alto y moviéndome sobre sus dedos.
- Ya Bill… aah…
Él entendió el mensaje y retiró sus dedos, se acomodó mejor entre mis piernas y acarició mis muslos para tranquilizarme. Guió su erección hasta mi entrada y enganchó nuestros cuerpos. Sentía el escozor característico y un poco de dolor, dolor que fue aplacado al sentir su mano acariciar suavemente mi miembro. Bill era un experto… realmente lo era.
Entró del todo y se detuvo un momento, tomando aire y besándome. Asentí con mi rostro y el comenzó a salir lentamente para luego empujar e iniciar así un vaivén que iba acelerando poco a poco. Sentía todo su cuerpo rozar el mío a cada segundo, los latidos de mi corazón estaban desbocados y perfectamente acompasados con los suyos. Sus ojos cerrados, su boca ligeramente abierta, sus expresiones de placer… para mí ver aquello era un regalo que agradecería al destino durante toda mi vida.
Sus estocadas eran fuertes y certeras, sus manos entrelazaron las mías por encima de mi cabeza, mis piernas rodearon su cintura para dar otro ángulo y fue aquel el momento en que Bill rozó aquel punto que me hacía enloquecer. Pedí más, jadeando sonoramente al recibir otra vez aquel contacto… era como una fuente de placer. A cada estocada me hacía rozar las estrellas, llegar al punto álgido de una montaña rusa y volver a bajar continuamente.
- Oh cielos… más por favor.
No atinaba a pensar más allá del placer que me daba, mi mente hacía rato que se había nublado, se hacía cegado de tanto placer.
Sus estocadas se volvieron más rápidas, sus gemidos recayeron directos en mis oídos e hicieron que yo mismo gimiese más alto, sin importarme quien fuera a escuchar ¿Qué más daba en aquel momento?
- Dios… te amo Bill… ahhh… te amo más de lo humanamente posible…
- Yo… aaahm… también te amo bebé.
Una de sus manos tomó las mías y colocó la otra entre nuestros cuerpos, dando atención a mi erección. Placer… placer el único que sentía… sus estocadas aumentaron de ritmo, si eso era posible… cada una dando en ese lugar exacto. Sentía el orgasmo llegar, sentía mis músculos tensos, sentía que quería liberar todo… tres veces más y mis espalda se arqueó al correrme fuertemente, tensando al máximo todos mis músculos, sintiendo a Bill gemir sonoramente y correrse dentro de mí.
- Ahhhh dioos… - gemimos a la vez, sintiendo una flojera repentina en el cuerpo
Y luego el mundo volvió a hacerse visible, sentí el peso de Bill al caer sobre mí, sentí su respiración agitada, su cuerpo sudado… mis párpados pesaban, y me sentía el ser más afortunado del mundo al ser capaz de vivir aquello cada vez que tuviese ocasión.
Respiré una gran bocanada de aire y liberé un sonoro suspiro. Mi hermano se acomodó a mi lado y tapó nuestros cuerpos con la manta, se tumbó boca arriba y me acomodó en su pecho.
- Te amo… - susurré cansado.
- Yo más – me respondió abrazando mi cuerpo.
Era pronto, pero estábamos exhaustos. Nos dejamos llevar por el sueño que nos apresaba y caímos en un profundo letargo.
En aquel momento mis temores desaparecieron, todas aquellas sombras de duda que me habían asechado se convirtieron en viento y volaron por la ventana.
Daba igual si mis pensamientos me inducían a pensar así, Bill siempre estaría ahí para borrar toda huella de incertidumbre que se me creara. Él era mi hermano, mi novio, mi mundo y nada podría cambiarlo.
Desperté y le observé a la suave luz que se colaba entre las cortinas, su perfil perfecto, su semblante tranquilo, su piel que parecía porcelana de la mejor calidad… una obra de arte… mí obra de arte.
El era mío, así como yo era de él y me sentía afortunado.
_________________________________________________________________
espero que les haya gustado, es mi primer lemon no sean crueles conmigo si? >_<
cuídense!! <3<3
