@Strawberry_paniC: Hahahaah creo comprenderte. Sientes una atracción a la forma que tiene Bill de desenvolverse pero no de manera completa, sólo ciertos rasgos que lo hacen seductor como todo cazador en pos de su presa =)
@Strawberry_paniC: Hahahaah creo comprenderte. Sientes una atracción a la forma que tiene Bill de desenvolverse pero no de manera completa, sólo ciertos rasgos que lo hacen seductor como todo cazador en pos de su presa =)
@Maggot! así es pequeño!!! así es! hahahahaha awww es hermoso, por eso me encanta este personaje, tiene ese poder, esa persuasión, dios! quiero tener ese poder, quiero manipular de esa hermosa forma!! hahahahahahaha (:
No lo he corregido mucho espero sea comprensible: Tras el incidente con los centinelas y el primer encuentro entre Thomas y Bill, viene el momento en el cual Thomas se percata de las cosas y, en su ignorancia, cree que Bill es el Dios Hermafrodita; conoce a Gustav y a Georg, estos últimos son pareja, y queda en manos de Andreas por órdenes del Príncipe, el cual como notarán, Thomas no sabe que es Bill, esto es importante ya lo sabrán después las que recién leen =).
Moiras, ¿Quienes son?, y no en un sentido literal porque si vamos a ello sería decir que son "las repartidoras"; al utilizar esa pregunta es para poseer una respuesta más amplia ¿Quienes son ellas para imperar en nuestra vida? , pues bien, trataré de explicaros su función: Ellas son tres y son también conocidas como las Parcas, o también aludidas con respecto al poder de Zeus al ejercer determinante papel en el destino de todos los mortales y se sospecha de hasta los mismísimos Dioses, ahí el asunto adquiere mayor interés. Sería un poco injusto que todo el poder quede en manos del Dios Zeus, las Moiras vendrían a ser sus mediadoras, así como lo fue en su momento Paris con respecto a la manzana de Discordia y bueno, aquello es otro asunto, lo que os quiero decir es que ellas tienen el poder de poseer un puesto importante en la vida de muchos seres desde en su noveno mes en vientre (para los mortales) hasta que deciden cortar su hilo de vida predisponiendo así que clase de vida llevarán los seres inferiores. Una es la que hilvana, la otra la que mide el hilo de vida y la última la que corta. Son superiores y dignas de estimación, incluso algunas culturas las adoraban dándoles el cargo del matrimonio y nacimiento dejando como función secundaria la muerte que una de ellas les ofrece. Pero sea cual sea la definición se saca algo en común: su intervención está fuertemente ligada al destino, y éste, sea favorable o desfavorable para el mortal, según se vea, es el destino y éste es incuestionable e imposible de modificar si es que ellas ya lo tienen en sus telares...
Los mortales siempre quedando en la última línea, como puestos en un juego o competencia de resistencia, quizás ha espera de la palabra final, de aquella decisión que se escapa de vuestras propias manos a pesar de estar fuertemente relacionada a nuestra vida.
Respondiendo a la interrogante, ellas son: las que debieron ser, las que son porque siempre fueron y deberán ser, las de la generación de los Titanes puestas como mediadoras, son divinas y eso basta para infundir respeto y agachar la cabeza frente a tamaña presencia. El destino está y estará predicho desde y como ellas determinen, así éste no sea quizás el mejor para algunos y siempre llanto habrá; así seamos conejillos de indias no somos quien para refutar aquello. Esa lección espero sea comprensible para vosotros y todo aquél que no reciba de buena forma el transcurso de su vida.
Lo que está escrito seguirá ahí como puesto en piedra, y ni la lluvia incesante o viento poderoso lo borrará.
Él era, el anteriormente mencionado, joven que había tomado rumbo, por decisión propia pero paradójicamente forzada, en otros caminos en busca de reivindicar sus actos y maquillando aquella verdad hasta de sí mismo, diciendo que quería un futuro menos mediocre; tomando así, al vuelo, las posibilidades de sacar a su madre de aquel lugar en el que la dejó al no ser capaz de afrontar lo propio, sintiendo ya que estaba impregnado de miradas que conocían su otro rostro, su otra forma de ser en la cual es capaz de acabar con una vida. Ahora ese joven se encontraba ya más estable tras haber recibido un certero e intencionado golpe en la nuca que lo había logrado sumir en la más profunda inconciencia al haber casi dado en un punto vital, sin notar así lo objeto dúctil en lo que se había trasformado, recibiendo curaciones y siendo llevado de un lugar a otro gracias a las órdenes explícitas que había dejado cierto personaje en favor del joven, o ¿estaría mejor decir en su favor propio?
Los vanamente claros recuerdos que circundaban sus pensamientos eran los de haber visto al hijo de Hermes y Afrodita en unión con su ninfa formando un ser de lo más perfecto al poseer aquella exquisita combinación tan no natural en un ser corriente, todas aquellas facciones finas detalladas por él anteriormente. Él joven aun remembraba al ser indefinido de cabellos castaños, palidez absoluta que brinda una enfermiza belleza; perlas almendradas de color madera; aquellos labios que irradiaban tal poder, tal presencia de por sí, iluminando a su rostro de otro detalle resaltante y en función con su imposible perfección, todo de aquel ser lo extasió en tamaña magnitud que aceptó la muerte sin rechistar al conocer parte del Olimpo, según sus percepciones.
Todo perdía su secuencia, sus sentidos se iban liberando poco a poco del aletargamiento percibiendo ahora cada cosa con mayor impacto al haber acostumbrado a su organismo a la función interna mas no, dicho propiamente, externa. El primero de sus sentidos en despertarse de forma rápida fue el del olfato, llegando así a percibir en sus fosas nasales aquellos suaves y dulces aromas que lo impulsaron a desistir de la posición quieta frunciendo el ceño en disgusto al sentir pesadez y calambres en sus músculos, entumecidos por la ya mencionada falta de movimiento.
Los olores, algunos parecidos, según él, al dulce humor de aquel ser que lo salvó de la muerte; otros demasiado amargos, el puente de nariz se arrugó en señal inconciente de la incomodidad frente a la mezcla de hierbas medicinales, no le era agradable al olfato a pesar de estar acostumbrado a respirar directamente en un ambiente lleno de cadáveres y otros olores dignos de la inmundicia en la cual vivía. No toleraba ese olor y aquello lo despertó por completo, sus ojos se entreabrían acostumbrándose a la luz, y poco a poco ir relacionando formas con objetos percatándose de su cómoda posición en la cual se hallaba: sobre una cama y con sus heridas ya atendidas de cuidadosa manera.
– ¿Dónde he venido a parar?
Fue lo que dijo al notar que no solo era comodidad o heridas sanadas o el lugar donde posaba los huesos los detalles resaltantes sino que aquella sala, de un gran tamaño, altura impresionante muy propia de la clase social que vive allí, estatuas de la diosa Atenea y Eos, un lugar iluminado en toda su extensión dejando entrever cada detalle hecho en piedra y madera, cada suplica dejada sobre los muros e inclusive rastros minúsculos de sangre ya seca al en aquel sitio tener como principal función el curar heridas. Los detalles adaptados de los palacios egipcios y mesopotámicos, pero sin nada que envidiar al tener esas medidas exactas propias de una mente brillante como el que construyó el palacio por completo. Objetos que lo dejaban anonadado, en la vida él conocía por lo menos la quinta parte de los que se hallaba allí sin contar que esa habitación poseía el tamaño entero de su morada en Tebas. Sus castaños ojos revolotearon por doquier en busca de una minucia que le diera a conocer su paradero, su tronco se movía y sin importarle el dolor, incluyendo el de la espalda, siguió inspeccionando aún sin podérselo creer.
– No te mováis mucho que recién he acabado de curarte, vos has podido morir con aquel golpe mas me fío de la ignorancia de muchos frente a las zonas vitales, hacedme caso y reposa allí – el aludido dio un bote al notar que no se encontraba solo y que a su derecha se encontraba el punto de procedencia de aquel nauseabundo olor a hierbas y también el sonido: un joven de mayor musculatura que él pero en menor altura, lo notaba por lo corto de sus brazos, traía unos cabellos amarrados en coleta, menos largos y mucho más ordenados que el de él pero también en menor longitud y de diferente color, los de éste eran más claros que su castaño.
– ¿Quién sois vos? Y ¿Qué hago aquí? – esto último lo emitió algo a la defensiva. Ahora unía todas las piezas percatándose que había sido atacado sin razón aparente por los encargados de resguardar el fuerte real.
– Mi nombre es Gustav, uno de los del séquito del Príncipe Wilhelm y no poseo en mi conocimiento el porqué estáis aquí, sólo sé que el mozo mandó a sanar tus heridas y eso me basta para hacerlo, aquello debería bastarte a vos también. Conmover al mozo no es algo visto antes ¿le ha encontrado afuera del palacio? – él trataba en todo lo posible de asimilar cada frase pero la frialdad con lo que lo decía le afectaba en demasía, era como percibir un viento frío rozando en lo más profundo, percibió dolor en aquellos ojos.
De pronto otra persona dio con su presencia en aquel lugar y fue como si una presión se posará sobre él al sentirse incómodo, como sobrante en ese intercambio dulce de miradas ¿cómo el estoico podía ser afectivo? No cabe en la mente de nadie aquella idea. El personaje que entró en escena, al parecer, poseía un mayor rango en esa historia, o al menos así lo sentía Thomas que prefirió obviar aquello mirando a otro lado en busca de respuestas…
PoV Tom
¿Príncipe Wilhelm? No recuerdo haber visto a algún miembro perteneciente a la realeza, quizás en mi inconciencia tras haber observado a esa perfecta formación divina, pero,… ¡claro!, todo posee un sentido, ahora está iluminado frente a mí. Puedo ver el Sol brillar en lo alto, al alcance de la omnipotente presencia de los Dioses, de los cuales el máximo Dios Zeus me ha brindado otra oportunidad, me mostró a Hermafrodita como señal de cambio, de transformación, ahora una segunda oportunidad dada de manos divinas. Recibí un poco de lo que di a mi padrastro, sentir su miedo, resignarme a morir a manos de un contrario, ser atacado por sorpresa pero conmigo será distinto pues los Dioses me han abierto otra puerta…
– …era él, el de melena rubia estuvo con el Príncipe…
– No puede ser… ¿vos los dejasteis solos? – esos murmullos provenían de ellos: Los del séquito del Príncipe. El castaño me miraba de reojo como advirtiéndome de algo pero ¿qué podría pasarme?, debería agradecerle a su señor por no dejarme morir en la arena.
– ¿Podéis dejarme pasar? – esa voz aguda era del de cuencas azulinas, estoy seguro. Tras el sirviente, que logró ponerle brillo en las cuencas del insensible, permitir la entrada a mi acompañante, éste se acercó a mí, denoté que un fuerte pesar venía consigo, solo se me ocurrió dejar despacio unas palmadas en su hombro, al estar en un estado débil él y que decir de mi persona.
– Agradecido estoy con la buena voluntad y la benevolencia de su señor, prometo no dejar de lado este favor, trataré de recompensaros… – sentí una leve presión en mi brazo obligándome a voltear encontrándome con el blondo: una expresión de culpabilidad se formaba en su rostro y terminó por alejar sus ojos de mi vista, yo, sorprendido frente a lo sucedido, buscando alguna clase de explicación o forma de expiar las culpas sin fundamento de mi acompañante, puesto que más culpable soy yo al haberlo hecho pasar por peligros y agresiones sin razón válida, miré a los ojos del resto y una fuerte mirada pesó sobre mí: los ojos fríos del sirviente Gustav, y la persistente advertencia en las cuencas…verdosas del castaño – no tengo que más deciros, os marchamos – dado aquel asunto como finiquitado sujeté, con la poca fuerza disponible, al ojos azules.
Este asunto no hacía más que ponerme de los nervios: los sirvientes con su trato cambiante, el blondo con una variedad de sentimientos reprimidos y yo aún desconociendo todo aquello. Aminoré el paso al percibir aun algo de debilidad y cansancio en consecuencia de el enfrentamiento; antes de partir de allí, y recibir un reverencia por parte de los centinelas, observé por última vez el cuarto que se encontraba con una maravillosa vista, non grata fue mi sorpresa al reparar en que de allí nadie podría poseer una vista al estar cubierto por telas por todos lados ¿Quién había cometido tamaño desperdicio? Seguro que el Rey.
Mi arpa me fue entregada y el silencio se hizo más latente hasta ser incómodo, por lo menos quisiera estar informado de un lugar al cual acudir en busca de trabajo. Entre tanto ajetreo no tuve oportunidad de hablar con el Príncipe sodomita. Algo cansado y aun adolorido detuve la marcha de aquel buen hombre…
– ¿no conocéis algún sitio donde poder….
– Vos te quedaréis conmigo – sin aún poder rozarlo en toda regla y sin tener el panorama de su mirada recibí esa frase, pero soy hombre y no una plasta la cual mendiga compasión, o será que en estos momentos no estoy de más ánimos de soportar tratos condescendientes.
– Hombre, que no soy inútil, si le pregunto esto a vos es porque necesito donde trabajar, que no quiero incomodaros en vuestra morada – mantener un control significa tener un equilibrio y con aquello he vivido bien hasta ahora, o al menos he sido un hombre decente. Los impulsos son dejes del hombre, y yo no soy uno así.
– Son…órdenes del mozo – ¿órdenes del mozo? Y ¿ese tonito lastimero por qué? Yo pensé que éste disfrutaba con aquel…personaje. Pero debo aclarar esto, primero me manda a curar, tras eso me pide posada.
– ¿Qué quiere a cambio? – pude notar como se espigó en un instante encontrándose con mis cuencas.
– Nada – su tono poseía la seguridad de la palabra de todo hombre y por sobre todo eso, no pude sentirme confiado, había algo, mi orgullo como hombre estaba en juego. No quería terminar como mi padrastro, dependiendo del resto sin dar algún beneficio, de mi boca salé la profanación a un muerto, perdonadme Dios Zeus que has dejado sobre mí el alivio de ser deseado en tierra a cumplir una misión.
– Trabajaré y le devolveré todo, y en cuanto al mozo… ¿podríais llevadme a una de las celebraciones para dar el pago de mis cuentas con el Príncipe como un arpista que busca entretener en un banquete, o en lo que haya? – sus cuencas eran más visibles frente a la incredulidad hacia mis palabras supongo presto que a mis espaldas no había que temer.
– Síii… – el temblor en su voz y luego una aclaración de garganta me hizo posible discernir en algo su comportamiento: estaba nervioso, como cuando vez a un Dios cara a cara, o quedas deslumbrado como yo frente a Hermafrodita o te espantas como él – y… ¿vos tenéis familia? – ahora el incrédulo debía ser yo pero opté por ofrecer una sonrisa y dejar de lado los impulsos, ya no; solo pregunta por mi familia, no desea atacarme por lo que no lo atacaré.
– Pues mi familia…tengo a mi madre, ella está muy enferma en Tebas y…mis deseos son traerla aquí y desaparecer sus padecimientos – la sonrisa se tornó más sincera al recordar a mi madre: sus ojos tiernos que aún recuerdan cada facción del mío rostro, su paciencia divina, su abundante amor que no tiene límites, es por ti madre, por ti.
– Ohh… ¿y vuestro señor padre? – un vacío, una…culpa, un testimonio grabado en mi piel, aquel aroma a muerte y sin remembranzas del verdadero.
– Nunca lo conocí – responde solo lo que te compete, ni una palabra más que sus ojos llenos de curiosidad mutarán en unos llenos de miedo, de pavor, no serás considerado humano y las puertas divinas se clisarán frente a ti, sin recibir sepultura serás muerto en vida.
– Ya veo… – y los pasos fueron el sonido determinante en el resto del camino, al parecer la molestia frente a aquel tema era muy notoria por mi parte, desdichado soy al no poderlo ocultar.
El sonido de las respiraciones y de la arpa al chocar de vez en vez contra el suelo en un descuido formaban un ambiente tenso pero asimilable, deberé tratar de sobrellevar esto debido a que no poseo información sobre cuanto más tendré que estar al lado del blondo. Debo mantener el control sin cometer más actos impíos dignos de Hades. Debo centrarme en otro asunto el cual no involucre los sucesos que me han traído hasta aquí, el peso del arpa y mis heridas recientes deben bastar para ocultar mi mente aunque también se me ocurre pensar en las razones que tiene para conmigo aquel Príncipe Misterioso, supongo que podré conocerlo su Majestad en alguna otra ocasión. Prometo cumplir con mi promesa y acatar todas mis responsabilidades al recibir facilidades para todo siendo un extranjero en tierras suyas, aunque de seguro es muy joven y no posee aún la capacidad de gobernar tan amplio territorio, el tiempo y la madurez ojala y lo bañen en conocimientos y enseñanzas que le permitan hacer mejores obras que su padre. Viéndolo bien, si él hace esto por mí es buena señal ¿no? Se empieza con pequeño deseo egoísta de recibir entretenimiento en un banquete y luego prosigue con ofrecer una equidad: dar para recibir. Todo esto dice mucho de usted mozo.
Las Moiras, el destino. los griegos, la perfeccion!! todo ha comenzado verdad?
con lo que me habías mencionado anteriormente, lo de los psicópatas, ya no sé si tendré q compadecerme de Tom!
¿Bill, Bill que tramas en tu perturbada cabecita?. Creéme que ya deseo saber como se llevará ese proceso, de seduccion, sumision, de locura, a caso algo de ¿amor?

yo muero por tener más tiempo para leerme este fic que parece prometer... este fin de semana me lo leo, la trama suena genial!
me lo acabo de leer, me gustaaa, y ya quiero ver qué le dirá bill a tom cuando lo vea de nuevo!!, lo tratará igual que a sus sirvientes?? amm no lo creo o quizá si?? aaahhh tengo muchas preguntas y ganas de leer, porfa actualiza prontiux, saludos, y escribes de poca.

Ehmn acá son las 00:50, básicamente dos de Setiembre, me muero de sueño y eso que suelo dormirme en ocasiones hasta más tarde-temprano, pero al parecer la cafeína hoy no me funcionó. Siempre hay gratas sorpresas al visitar este foro =) y porqué no mencionar que allá en donde viven aún es primero del mes y se les saluda a los Kaulitz, sí, porque de ellos no me puedo olvidar.
@Ady: Te recomiendo eleves tus súplicas a los Dioses porque el que no oye las de nadie es Bill y aquí no se sabe que sucederá. ¿Qué es lo que tendrá Bill en su cabeza en sí? Lo quiere poseer, por lo que significa, lo que es, tan puro, o quizás por lo que él no es. Has descrito con claridad y certidumbre lo que vendrá =) Pero ¿este juego implicará amor?
@Pink Girl: Bienvenida, espero te tomes tu tiempo para que puedas comprender bien esta trama algo confusa y no te desintereses.
@Love Kaulitz: Gracias =) Ya pronto pondré los capítulos que siguen aunque sigo trabajando en el nueve, no tengo idea de porqué me he estancado allí. El trato es único de acuerdo a la persona pero los psicópatas poseen lo llamado "cosificación" en la cual convierten o ven a las personas en cosas, las cuales manejan en su beneficio, Bill ve como cosas a Gustav y a Georg.
AHHHHH!!!! CARAJO MIERDAAAA DXXXX XD Hola e_e seh soy yo Nadir, ahora me pongo Nadir a secas por entrar en "madurez" (sé sincera coño que querías que no te encuentren fàcilmente en google xD) bueno!!! ehmn aquì tengo regalos, me gustaría que los apreciaran, no sólo tú sino también el resto e_e porque me esforce y tiene las cosas que quisiera que pasaran en el fic, porque así como Serena yo también quiero mi escena romántica en el bosque >.<
Bueno miren mis hijos xD ya saben, estàn señalados para que sepan quièn es quièn pero no puse el nombre porque otras personas me vieron hacerlos






aww que monos dibujos
te han quedado hermoso lo digo en serio.
Muy bonitos regalos, ahora yo también estoy haciendo uno para Destino.
Chris, ya sube el siguiente capi!!
Debes conectarte para enviar un mensaje.