Algo de lo que es "algo" si hahahahahaha pero aun busco aclararme un poco, el capítulo anterior lo escribí con algo de resaca, no quiero hacer lo mismo hehehehehhe
Algo de lo que es "algo" si hahahahahaha pero aun busco aclararme un poco, el capítulo anterior lo escribí con algo de resaca, no quiero hacer lo mismo hehehehehhe
pero te quedó genial <3 imaginarme a bill así de seductor ahhhh esa mirada y cuando le sonreía wuii moría lentamente y cuando Tom dijo "me partí el labio" pobre nene no quería decir "Me lo partiste desgraciado que te pasa vampiro" es tan lindo *-* <3 <3 <3
Pero no lo dijo por lo mismo que le gustó hahahahahahaha como hombre afrontó el hecho de que le gustó y sería de cobardes echarle la culpa al otro cuando él no se defendió
*-* entonces le gustó, wuiii el Príncipe sabe muy bien que hace
espero y ese algo crezca y se convierta en el cap Chriss! <3 suerte con eso y mucha inspiración, espero cap pronto *-*
gracias por responder mis preguntas
buenas noches aquí y buenas mafrugadas allá <3
tanto madrugadas no, es temprano pero no demasiado, o dependiendo de la persona ya tengo una hoja, eso es algo hahahahahahhaha
Hej =) Bueno no esperaba estar tan pronto aqui de nuevo pero aqui estoy con el capitulo que seguia. Quiero decir que espero en este haya mas comentario y regresen mis queridisimas lectoras
La cancion es de una banda que es un clasico para mi System of a down, se las recomiendo escuchen mientras leen el capitulo que es solo un poco mas largo que el anterior pero si es mas especifico,esta vez con versiones en primera persona, en la cual esta nuestro psicopata preferido
Disfruten
Chop Suey – Toxicity
>Corinto<
PoV Tom
¿Cómo describir mi mente tras todos los sucesos que he vivido? ¿Existe acaso un término correcto para expresar lo que siento? Me lo he planteado, he pensado en lo que me ha pasado desde muchos aspectos, algunos me son tan non gratos e imprecisos, no puedo creer que me haya tomado tanto tiempo el cavilar sobre ello pero lo ha hecho, me ha dejado tan marcado, sorprendido pero a la par confiado, el sentirme útil. Vaya patético que puedo verme pero es la verdad, saber que puedo tener sus besos y sentirme tan compacto en ese instante, perderme en él, bueno no tanto así… no es que sea dependiente de él, aunque no negaré que me irrita que me haya dejado de lado; no sé quizás esté exagerando, él debe tener responsabilidades como Príncipe, esa idea me excita, que una persona como él, que suele parecerme tan arrogante cambie de significación con mi castaño, porque se fija en mí, le preocupo, le intereso, por sobretodo eso último, le interese y vaya de qué manera…
No pudiendo soportar mi mente durante su ausencia he utilizado estos días sin él para ayudar en la cocina. No encontré otro trabajo dentro, aparte de que Gustav decía, por órdenes de Wilhelm, que permaneciera dentro de mi habitación y no hiciera nada, es imposible, no soy plasta de nadie. Lo malo del asunto era que Georg es el encargado de la cocina, así que, si quería ayudar a alguien, sería a él; lo hice sin chistar y, hasta ahora, no me ha dicho nada sobre mi castaño, y eso que le he hecho preguntas pero al parecer Wilhelm le habrá dado su lección, aunque no me lo imagino riñéndole a alguien, sería emocionante verlo en esa situación…, debo concentrarme ahora, no andar pensando con la cabeza caliente ¡pero quiero verlo! Quiero ver su estilizada figura y besarlo hasta secarle los labios carnosos que tiene, que me muerda como esa vez, no me importa que aun esté cicatrizando mi herida, la sensación de ese momento es demasiado incomparable como para renegar de ella con la insustentable justificación del dolor, el dolor viene se puede quedar pero nadie me quita el sabor de sus labios, nadie me borra la imagen de sus ojos, de su rostro sumido al succionarme el labio, del ardor intermitente, todo, todo lo que él me da me encanta. Mis lágrimas son el claro reflejo del dolor y placer entremezclado en aquella deliciosa fusión donde todo pierde el sentido lógico ¿Acaso la razón me hará sentir como me siento ahora? No, la razón está hecha para los moralistas, los que buscan sentir cosas electas, ¿Cómo elegir tu forma de percibir el mundo? El mundo es muy bello y basto como para lidiar con aquello tan materialista. No, si algo recibes es porque así debió ser, de esa forma única como te tocó… sí, porque para mí el trato que recibo de mi castaño es la gloria, es tan perfecto que me aterraría el hecho de cambiar hasta lo más ínfimo.
Quería decirle al mundo a que sabía su piel, la cual gocé de su roce mas no la saboreé pero aquello me bastó, gritarles el éxtasis en el cual uno se pierde al probar sus labios, al sentirlos contra los míos, sus movimientos y mordidas con saña, contarles que su aroma es el más delirante que se haya formado, que tan concentrada sustancia perfecta debería único regalo de los Dioses, que caprichosos dejaron que tamaño ser nos embargue con su presencia. Dichosos los ojos que lo ven, aquella figura tan fina, tan suave al tacto, tan real, tan mística, aquel ser capaz de callarte con los ojos, guiarte entre tinieblas de sus manos sin que dudes un instante ¿Cómo describirlo? No le bastan las palabras, se le quedan cortas, no puedo, anhelo verlo, esas ansias que se acumulan en mi pecho y hacen vibrar el resto de mi cuerpo me limitan al mundo de las ideas sin poder sujetarme a la realidad, la cual me parece demasiado cruel y burda sin él.
Me rasqué nerviosamente la nuca mientras el calor me hacía sentir algo sofocado. Pensar en él era demasiado excitante, recordar aquello era incluso doloroso, mis manos nunca podrán reemplazar las suyas, su recuerdo no quitará el encanto único de su presencia, esas pajas nunca me satisficieran por completo…
– ¿Podéis dejar de poner esa cara de enfermo y concentrarte en las patatas que traes en manos? Te cortarás los dedos – su voz grave me despertó de mi ensoñación y sonrojado, sin mirarlo, volví a mi labor. Por momentos desconectarse de mi realidad no era bueno si hay personas a tu alrededor.
– … – medio abrí los labios al reparar en el adjetivo que él había utilizado, fruncí el ceño y luego levanté una ceja dispuesto a reclamarle pero él alzó ambas manos por delante de mi rostro como deteniendo las palabras que aun no eran liberadas.
– No quiero problemas con él – sabía a quién se refería con “él” fruncí el ceño y junté los labios. no entendía porqué tanto miedo.
– Lo haces ver como si fuera lo peor – solté y volví a pelar las patatas, de reojo noté que Georg había detenido su trabajo antes mis palabras.
– Es lo peor, pero no escucharás. Sigues siguiéndole ese jueguito y terminarás mal, él sabe cómo piensas – ¿él sabe cómo pienso? Que bosta era aquella, ¿Qué acaso quería que yo pensara que Wilhelm es un condenado pitoniso? Bah, chasqueé la lengua en evidente incredulidad y seguí manteniendo ese desinterés en todo el asunto – Pero que mocoso más idiota sois
– ¿Qué dijiste? – me hice el desentendido diciendo esto con voz más potente para que notara que así sea menor que él podría vencerlo, bueno no, pero no dejaría que me mangonee.
– Que sois un mocoso idiota, eso he dicho ¿Qué edad tenéis?
– Ahhh, pues veréis que no soy muy “mocoso” tengo diecisiete arturos – alzó la ceja y se carcajeó en mi cara.
– ¿Sólo un año menor? Hahahahahahhahaha
– ¿Qué? ¿un año menor que quién?
– Que el… hahahahahahahahaha que… hahahahahahaha el Príncipe… – siguió con sus risotadas y yo pasé de aquello analizando la situación. ¿Él tiene dieciocho? No parece de esa edad, bueno, yo tampoco parezco de la mía, dicen que luzco menor, pero si yo luzco menor, él lucía incluso menor que yo. –… pensé que teníais menos
– No, ¿Vos creéis que mi madre me ha mentido?
– ¿A ti? Igual y sí – le codeé un costado con algo de fuerza para que parara de reírse, lo hizo y comenzó a toser sujetándose el estomago y ofreciéndome una mirada furibunda.
– No te metas con mi madre – solté categóricamente.
– Está bien… cof cof… pero deja esos jueguitos eh – estaba enojado pero aun así alzó las comisuras de sus labios en una sonrisa. – Cuando quieres cof… sacas fuerza, eso está bien, podrás huir si las circunstancias lo requieren
– ¿Huir? ¿Eso lo tomo como amenaza o qué? – se rió y solté aire por la nariz buscando controlarme, me irritaba éste.
– Tomadlo como queráis, pero no me miréis así que yo soy el que menos planea hacerte algo – inconscientemente me encontraba mirando con mi vista periférica en búsqueda de alguna persona oculta con un punzo cortante o algo. Me detuve al notar que el otro seguía cortando las verduras. ¡Se estaba burlando de mí!, lo miré para comprobarlo pero estaba concentrado en lo suyo con una mirada imperturbable, a simple vista no trasmitía ninguna sensación negativa, una persona tranquila y que sonríe, pero me era irritante quizás por la mala forma en la cual nos hemos conocido, o por su manera de habla del Príncipe, no debe ser una buena persona al pensar mal de un ser tan bondadoso y perfecto como Wilhelm.
PoV Bill
– ¿Por qué mueve sus manos? – me las habían escondido, habían cogido mi maldito hachís, también los cilindros con el mismo contenido. ¡¿Dónde mierda estaban mis cosas?!
– ¿Por qué preguntas? Te han traído aquí para otro menester, ¿no te acuerdas? – le dije fulminándola con la mirada aunque supiera a conciencia de que en este momento no surtiría efecto sobre ella al estar bajo el impacto de las hierbas que le había dado Gustav a petición mía. Quería follar y se me ocurrió elegir a esta chica ¿Por qué? porque era extranjera, nadie la extrañaría, aunque eso es lo que menos me interesa, lo curioso es que como no me conoce no me teme, es osada como… como Thomas, y eso suele gustarme. Pero ahora quisiera estar sumido en el hormigueo y ardoroso olor del hachís, pero no tengo, me lo han escondido, maldito Basilewe.
– No señor, no recuerdo porqué estoy aquí, me siento mareada… quiero dormir pero el sonido de sus manos moverse me incomoda – seguía moviendo mis manos como acto reflejo sobre la mesilla esa situada junto a mis aposentos, pero no me interesaba que le moleste. Solté el aire contenido y saqué mi fusta, junto a unos grilletes y telas gruesas.
– Y a mí me incomoda soportar tu boca abrirse para algo que no sea gemir – mascullé sonriente y buscando concentrarme en su expresión confusa la tomé por el rostro para amarrarle las telas tapándole la boca, impidiéndole el habla, que ese sonido moleste irrumpa mis pensamientos y acciones, desesperada busco rasgarme la piel y sacarse la tela que le dejaba rojiza la piel, creo que le arranqué un poco de piel por la fuerza. Vaya, que descuidado soy.
Me posicioné sobre ella y le acomodé los pesados grilletes sobre sus finas y menudas muñecas, deseando que fuesen las manos que enroscaba aquellas toscas y ásperas de Thomas, que el cuerpo que se agitase bajo mío en búsqueda torpe de liberación fuera el de él. Sonreí, o hice aquel gesto que suplía la misma función. Me levanté de sobre ella con cuidado para evitar que se moviera demasiado y amarré sus piernas a las maderas de mi cama, estando ella con ambas piernas abiertas buscando flexionarse con los gritos aun sofocados en la garganta, con las lágrimas saliéndoseles por la fuerza que ejercía, con los brazos inmóviles sobre su cabeza al no poder levantarlos por el peso. Meneando la cabeza a cada tramo que me acercaba a ella, buscando eludir inútilmente mi mirada. Le sujeté la quijada incluso haciéndola sonar por la brusquedad y ese gritito entrecortado me bastó para desvestirla con rapidez.
La vi y no se me antojó apetecible sus formas, en definitiva buscaba yo algo en específico pero tendría que saciarme con lo que hay mientras. Dejé la sica a un lado, tras cortar sus ropajes, y acaricié su piel, imaginándome que fuera otra, de otra textura y color, tomé mi fusta y me alejé un poco, poniéndome de rodillas en la orilla de mi lecho, me gustaba como se movía desesperada, pero era tan rutinario que en un momento me pareció aburrido por lo que dejé un azote sobre sus muslos viendo como la piel se teñía de rojo, como un manto demasiado débil como para tolerar tan fuerte sustancia, poderosa y excitante, tan cálida, tan espesa, tan color granate que te envuelve y deja embrutecido instantes con solo admirarla, las lágrimas vuelven el momento más sublime, los sollozos y pecho que se eleva y baja, todo sincronizado, esa armonía tan grata. Aun tengo en mi lengua el sabor de la sangre de Thomas, era como beber fuego, que te deja ardor en la garganta pero esa abrasadora sensación imposible de dejar, es como adictivo, su sangre me llama, clama a gritos el ser bebida, es ahí cuando al ver esta sangre que podría haber sido llamativa momentos atrás, ya no lo es, es otro líquido más que terminará por borrarse, lavarse o quemarse.
Olisqueé la sangre y la saboreé con la punta de la lengua. No, no era igual. Chasqueé la lengua y rodé los ojos al verla, ¿Por qué siguen intentando gritar? Siempre es lo mismo, lo suele hacer agradable y excitante pero es tan repetitivo. Todos los rostros se me olvidan, mueren, se van y no regresan, pero entre todos los rostros nunca resalta ninguno, como esta mujer, tiene pecas, ojos azules y caballera negra, la piel trigueña. Facciones demasiado ordinarias para el resto de características, rostro simple, belleza insípida.
Miré mi erección, no la había notado antes. Con la sangre de ella me masajeé el miembro mientras la veía quejarse y llorar sin oportunidades de huir. La melodía que entona Thomas en el arpa se me vino a la mente y la tarareé, era tan exquisita y justa para aquel momento, con un lado brindaba el masaje acelerado y la otra la meneaba en el aire, mis dedos danzando al compás de la melodía que salía de mis labios. El ya conocido calor, el vientre que se me sume, el estremecimiento en las piernas, pero todo es tranquilo… las sensaciones tienen el tiempo que yo les determine, hago que dure como yo deseo. Sus labios castos sobre los míos, sus intenciones tan torpes… Querido Tom, sois tan tú que me empalagas. Mi mano seguía moviéndose, más rápido, sentía las mejillas calientes y yo nunca jadeaba, o al menos no siempre, ahora el aire controlado que expulsaba salía entre dientes, esa canción tan de él que me encantaba, quería que tocara para mí, él se ha ofrecido y le pediré aquel favor en cuanto lo vea. Necesito ver su cara sonrojada de nuevo, jugar más con él, manipular sus emociones y descubrir cómo es su forma de actuar, que es lo que oculta. Me servirá como despeje hasta que encuentre mi amado y tan odiado hachís.
– Tarara tararara tararara tararara... –venía un agudo por lo que mi voz se disminuyó un poco y sentí a aquel líquido asomarse por la punta, ajám, ya estaba a punto. La miré de reojo y ella estaba espantada, gimoteando y dejando perderse el brillo azulino de sus orbes.
Posicioné la punta en los labios de su querida entrada e ingresé mientras la sentía enderezarse frente a mi intromisión sin preludios. Gritó, y si no fuera por esa preciada tela, mis tímpanos quizás hubiesen explotado, para que me permita el movimiento la volví a azotar, aun aturdido por esa sensación de calidez dentro de ella, sus terminaciones nerviosas la volvían más estrecha y para mí, eso es excelso. Sus brazos flácidos buscaban moverse pero el peso seguía siendo superior a su resistencia por lo que seguía mi vaivén rápido, el roce piel a piel contra ella, contra sus muslos y caderas, su cuerpo buscando la liberación sin conseguirla, tan sometida, tan preciosa con esa sangre manando de ella. Entraba y salía más rápido al seguir pensando en la sangre, no en la de ella, en la de mi Thomas, como me gustaría que te comieses mi polla Tom, que te atragantases con ella, llenarte de mi esencia, vaciarme en ti y ver tu expresión sumisa, ver el miedo en ti, ver la excitación entremezclada con dolor, verte sufrir, que cierres los ojos y frunzas el ceño entre abriendo los labios, ohh esa boca, esa boca tuya Thomas. Seguí tarareando dentro de ella hasta que llegué a su límite justo al final de la canción, salí de nuevo y miré complacido la sangre que salía de ella, una preciosa inmaculada, le guiñé un ojo e ingresé de nuevo impulsándome con sus caderas, viendo su rostro llorar pero su cuerpo que ya no se agitaba, se había rendido. ¿Qué le sucede a la gente que ya se rinde demasiado pronto? ¿y si yo le perdonaba la vida por seguir reticente con su actitud? Bueno, no lo habría hecho igualmente.
La azoté una vez buscando su movimiento pero sólo conseguí abrirle otra herida y que se moviera casi imperceptiblemente, hecho que no pasó desapercibido para mi polla que seguía dentro suyo, seguí la penetración. Seguía con aquel calor, con el estremecimiento y el cúmulo de cosas que buscan ser expulsadas pero se concentran en mi vientre, principalmente en mi miembro.
Arremetía contra ella, el vientre lo tenía atestado de sensaciones profusas, me iría a correr pronto y lo curioso es que no sería por obra directa del cuerpo que me ofrece la cavidad húmeda y caliente sino por la evocación de cierto rubio de ojos brillantes y labios dulces… humnnn dulces, ¿dulce? Sí, su sangre es de agradable sabor, y su lengua es tan inexperta que es imposible resistirse a corromperla con mis métodos, convencerlo de que mi mundo es el mundo que lo debe guiar, instruir por sobre todo en el ámbito de lo prohibido, donde los placeres se explotan al máximo para el mayor deleite; sé que a él le gusta aquello, lo sé y eso me es aun más estimulante, saber que él está donde yo indique y obedecerá sumiso a mis órdenes, oh Tom, Tomi, pobre Tomi…
– ¿Te habéis desmayado? – le digo a la mujer sin esperar respuesta. Sé que se está haciendo la dormida, con la intención de que me detenga, se equivoca si piensa aquello. Le quito la tela que cubre su boca y entro más profundamente logrando que su actuación se deshaga por el grito desesperado que soltó entre dolor por la estocada y búsqueda de ayuda – nadie te escuchará
– ¡Ahhhhhh!... ¡Ahhhhh!... ¡Ahhhh…! – sus gemidos iban perdiendo el volumen por lo que utilizaba más fuerza y azotes.
– ¡GRITA! ¡GRITA! – la miré directamente a los ojos pero los cerró y perdió la conciencia tras un molesto estertor… – tararara tararara… ¡OH! – dejé mi esencia dentro de ella y salí frunciendo el ceño al ser muy rápido el movimiento.
Me dejé caer a un lado con el pecho elevándose y bajando a velocidad ya conocida. Mis pálpitos hasta en la cabeza, resonando, tronándome los oídos, una sonrisa dibujada en mi rostro el cual sentía como superpuesto, la visión borrosa y el habitual letargo que te viene tras bajar violentamente de aquella nube. Mi nube, mi reino, mi poder, mis dominios… tus ojos almibarados y con forma de avellana en todo momento, fijos en mi mente, con esa dulce ingenuidad y confusión, ¿dulce de nuevo? ¿Desde cuándo aquella palabra osa cubrir mis expectativas para con algo? No quiero pensar ahora… sólo sentir como este clímax me ha dejado agotado y el percibir esa sangre es algo que me calma, ese líquido que frente a mis sentidos agudizados es más ostensible… quiero dormir, cuando despierte lo hará esta mujer también, si no es antes, entonces le abriré el canal y luego veré a mi arpista, a mi pequeño juguete…
PoV Tom
– ¿Qué? ¿En serio? – ya el almuerzo estaba listo y servido sobre la mesa del Rey. Georg me había avisado que nos retiráramos antes, que su hijo le iría a acompañar. Ahora me estaba contando cómo era su relación con Gustav, y al pensar en idilio, pienso en mi castaño así que oía atento.
– Sí, ya sé que no parece una persona muy efusiva pero… siempre es tan cuidadoso conmigo – se sonrojó un poco y ladeó la cabeza mirando al aire, de seguro se imaginaba en su amante, podría asegurarlo, su sonrisa me lo confirmaba.
– ¿Y… cómo… cómo se conocieron? – me daba pena cotillear pero la curiosidad me picaba, quería ir teniendo conocimiento sobre aquel ámbito que recién experimentaba… aunque no hayamos dejado dicho que éramos algo serio, no debo pensar en eso ahora, ¡por los Dioses! He de verme tan débil ahora
– Pues… – sonrió una vez y miró a un lado evocando aquel momento. Esperé con los labios estirados para no emitir ruido alguno – yo llegué a palacio al tener apenas once arturos, él ya estaba aquí para ese entonces. Es un año menor que yo pero tenía siempre ese rictus en el rostro que lo hacía ver mayor, ese gesto se acentuó más al fallecer su madre. –tragué saliva pero no interrumpí, eso justificaría en parte su forma de ser tan fría – Yo, como mencioné, era neófito en todo esto, mis padres habían muerto y me vendieron como esclavo llegando aquí, tuve que romper los pensamientos de la vida en la que estaba habituado a vivir, todo era… diferente, tan… no sabría describirlo. Gustav me ayudaba con los quehaceres que me daban, me curaba las manos cada vez que me lastimaba al hacer algo – le brillaban los ojos al hablar del estoico que sonreí en comprensión a aquella sensación de dicha al hablar de la persona que amas – cuando su madre murió, él se rompió, nunca lo había visto tan lastimado, no me separé de él ni un instante, lo apoyé y odié al responsable desde ese momento – fruncí el ceño ¿al responsable? ¿acaso habían matado a la madre de Gustav? ¿sería la misma persona que él decía me lastimaría? Quise preguntar pero él seguía hablando – … tras unos meses del suceso, lo besé, porque se me antojó. Él me golpeó, era más bajo que yo pero me dio un manotazo – sonrió – y… me besó después. Supongo que ahí empezó todo, yo tenía dieciséis y él quince, éramos aun pequeños pero nos gustábamos, hasta ahora no nos separamos… ya llevamos con nuestra relación tres hermosos arturos – su sonrisa se ensanchó más y sus orbes verdes centellaron. Le correspondí a la sonrisa. Era una historia algo triste pero bonita a las finales, llevar juntos bastante tiempo después de un larga amistad… me sonrojé al notar que no llevaba yo mucho tiempo de amistad con mi castaño y ya nos habíamos dado el primer beso. Agité mi cabeza y me dio un escalofrío al recordar. Preferí centrarme en la otra duda.
– Hey y… ¿Quién mató a la mamá de Gustav? – quizás fui un poco directo y sin tino pero es que los nervios me juegan en contra.
– … – vi como se enderezó y tensó al instante – no preguntes – soltó con voz cortante. Elevé mis hombros y asentí, restándole importancia aunque tenía curiosidad, quizás era mejor no saber, total, no son mis asuntos… pero ¡qué condenadamente interesante se ve lo ajeno!. Le vi levantar el rostro y abrir los ojos, por instinto agudicé el oído apreciando que se encontraba oyendo algo; era la voz de un hombre, llamándolo – El Basilewe… – dijo para levantarse y desaparecer rápidamente por la abertura que permitía la salida de la cocina.
Lo que alcancé a oír también fue una voz grave pero baja, ese tono modulado era tan familiar pero… ¿de dónde?... escuché unos pasos acercarse y detenerse abruptamente al estar más cerca a mí. Temí voltear a fijar mis ojos en aquella presencia desconocida que se hallaba detrás de mí, esperé paciente a que dijera palabra alguna, igual y era Georg o Gustav o… el tipo que había asesinado a la mamá de Gustav. ¡Maldición! ¿Cómo espero dormir con todas estas interrogantes martillándome la mente?
– Humnnn Thomas, aquí estabais – esa voz apacible era la de mi castaño. La tranquilidad me abrasó y me animé a voltear. Su figura menuda estaba frente a mis orbes, pero preferí no centrar mi vista en los de él, porque me resultaba algo incómodo, era tan penetrante su mirada, tan oscura, ¿Qué le habría pasado para que tenga tal semblante? Me sonreía pero sus ojos no mostraban felicidad, ¿Por qué nunca lo hacían?
– Hemnnn… Bill – me tapé la boca inmediatamente y lo sentí golpear contra mí. Su cuerpo se impactó contra el mío, nuestros rostros unidos por los pliegues de nuestros labios, me había sujetado el rostro con fiereza y rozado los labios con tan poca delicadeza que ni alcancé a cerrar mis ojos, al reparar en ello recién los cerré y sujeté también el rostro, sonriendo mientras podía hacerlo al separar nuestras bocas para profundizar más en el contacto.
Aun no sabía cómo mover mi lengua, es que él era tan rápido, tan ávido… tan condenadamente bueno en esto. Besarlo era sentir lo inimaginablemente suave de manera rápida y desenfrenada que no sabes cómo responder, como seguir ese ritmo frenético que suele estar sincronizado con mi lentitud, siendo diferente a mí hasta en este aspecto, jalando mis cabellos y sentándome sobre mis muslos mientras siento su lengua pasarse suavemente por mi paladar, haciendo que me dé temblores y baje las manos a sus costados. Nunca pensé que podría tenerlo sobre mí, bueno, ha pasado antes, pero ahora es distinto, está sentado sobre mí mientras nos besamos ansiosos, peleando con las lenguas y tragando nuestros fluidos, siendo todo tan asquerosa y placenteramente húmedo, tan mojado, tan delicioso. No me iría a cortar las rastas pro nada del mundo si mi querido castaño me las jala cada vez que puede como ahora, me hace lagrimear pero es rico sentir sus dedos acariciar mi cuero cabelludo hasta rasgarlo.
Le hinca el diente a mi labio de nuevo, esta vez si dolió más por lo que me alejé quejándome.
– Gustav me lo ha curado y ahora me arde, no… no muerdas – le brillaron los ojos y siguió dejando escapar aquel aliento de entre sus labios provocativos.
– No me llames Bill, no lo hagas nunca… no me gusta, llámame Príncipe, Wilhelm, Mozo, si es que deseáis, pero NUNCA Bill, y si quiero te rompo la trompita en dos y me la trago con miel – alcé una ceja y sonreí ante su frase. ¿Romperme la boca y comérsela? Mi sonrisa se congeló en mi rostro al ver su expresión, por un instante me dio miedo y le creí su amenaza.
– ¿Es broma no? – sus ojos brillaron y se acomodó sobre mí, sobándose sin querer contra mi regazo. Aturdido, volteé el rostro, esto era incómodo, y…me gustaba.
– Ahhh ¿Broma? – masculló sobre mi lóbulo del oído, como la vez pasada, acariciándolo con sus palabras.
– … – quería decirle que se parara pero iría en contra de lo que pensaba así que no dije nada. Sus amenazas eran juegos, su forma de mirar igual, me confunde mucho esto pero no negaré que me sigue pareciendo atrayente.
– Sí, lo es – me confirmó contra la oreja para luego sentir esa humedad allí coloreándose más mis mejillas. Me había lamido la oreja. ¿Existe acto más incitante que aquél? Sí, esa expresión con lasciva que puso tras aquello.
PoV Bill
Me miras y te quedas pasmado. Que curiosas expresiones las tuyas. Me gustaría decirte cuánto me excitas que pongas esa cara asustada o sorprendida con los labios entreabiertos formando un círculo con esa piel brillante por la humedad, esa rugosidad que ya he probado.
¿Por qué me miras así Thomas? ¿te gusto? Claro que te gusto, te encanta que despierte en ti lo que el resto ha mantenido enjaulado, ¿tu madre quizás fue la que te impidió actuar a tu gusto? Es lo más probable, pero no noto cólera contra ella, le tienes estima, ¿Por qué? Se supone que le mantendrías odio reprimido al no darte libre albedrío para con tu vida. Eres demasiado complicado, pero eso me gusta.
¿Por qué te aferras a mí? Mantienes tus manos en mi cintura, pasas los dedos y me irrita la lentitud con lo cual lo haces ¿no quieres follarme? Claro que quieres, entonces ¿Por qué el trato lento? Lo había olvidado, eres un primerizo, pero todos lo son eh. La mayoría tiende a tocarme con violencia, luego les doy su escarmiento pero mientras lo disfruto, y tú no haces eso, sólo la vez en el baño lo hiciste pero no en demasía. Es por tu madre, sí, acaricias como una nenita, oh mi nenita…
Veo tus ojos y ladeo la cabeza, tienes las mejillas rosadas y las alzas un poco, quieres reírte. Siempre ríes, tu ensoñación me es grata, quiero encargarme de que la pierdas de a pocos conmigo Tomi. Estás fácil e imposiblemente ligado a mí, como queriendo huir de algo, ¿Qué esconde tu cabeza rubia? ¿Qué cosa no te deja soñar? ¿Qué cosa amarga tus días? ¿Por qué estabais tan temerario el día que te conocí?
– ¿Qué sucede? – me espigué aun sobre tus duros muslos y alcé una ceja, siempre hablando cuando no te lo pido.
– ¿A qué te referís? – miras a un lado. No soportas mi mirada y sonrío, me gusta intimidarte.
– Me miras fijo de nuevo – musitas y sonrío más aún. Claro que te observo así, no te das cuentas por mi expresión pero puedo saber lo que sientes, eres demasiado legible.
– Es que me gusta verte – te sonrojas más. Que fácil eres de engañar. Lo que quiero es saber qué es lo que habéis hecho para venir aquí – … Thomas, ¿estáis bien?
– ¿yo? – frunces el ceño ahora mirándome. Escruto tu mirada en busca de vacilación, no tienes idea a lo que estoy yendo, es mejor así, detectaré con mayor facilidad si me mientes.
– A veces, te vas…, no físicamente, pero te siento distante, ¿estáis bien? – bajo el tono de voz, te acomodo un mechón de cabello tras la oreja, se tacto es determinante para hacerte sentir confianza.
– Sí-í… – estás pensando en lo que te atormentas porque tu rostro se pone inescrutable y no me observas, al perder el contacto visual significa que no quieres que yo sepa lo que ocultas, que tonto mi querido Thomas.
– Si no queréis hablar de ello conmigo lo entiendo – volteó el rostro pero de reojo veo tu expresión frustraba, como haces amago de morderte el labio inferior mas de desiste de la idea al recordar que lo tienes herido. Menciono conmigo para dejar en claro que me está excluyendo, no te agrada eso, porque eres demasiado ingenuo que quieres compartir conmigo lo tuyo, esos pensamientos tan absurdos.
– No… no es eso. No puedo decirlo ahora, temo te alejes de mí – te sigues aferrando a la idea de mantenerme a tu lado, esa pequeña dependencia que tiene que ver con como te he tratado, tus hormonas, y aquel asunto secreto. Esto se vuelve demasiado fácil.
PoV Tom
Yo… yo no había pensado en aquello. No se me había pasado por la cabeza aquel acontecimiento. Fue como ser jalado a la tierra de una manera violenta, como si hubiera estado tan arriba, tan alto, donde no existe remordimiento, donde los pensamientos se basan solamente en sentir el aire rozarte las mejillas, azotar contra tu cuerpo, sólo sentir, ahora no. Ahora había caído. ¿Cómo él lo sabía? No, él no sabía, él quería saber; no pudo decírselo ¿Cómo decir aquello en voz alta? ¿Cómo saldrían aquellas palabras teñidas de sangre de mis labios? Que he matado a un hombre… que le he quitado su hálito de vida, que él era mi padrastro y que soy peor que él, no sólo por haberlo matado, sino por vivir plácidamente sin pensar en aquello, ocultar en mi mente retorcida la verdadera razón que me ha traído a Corinto, el huir, porque sé que no lo hago para formar una nueva vida, lo he hecho para escapar de una, de la que tenía en Tebas, de que sería tildado de por vida, de no poder volver a mi madre de la misma manera, de que ella me rechace… te miro, tus ojos inquisidores, tú no, ¿Por qué cada vez que te veo pienso en ella?
– Perdonadme, permiso – captas mi petición y te levantas de sobre mis muslos permitiéndome el salir de aquel lugar.
Siento que la culpa me cala en lo más hondo de mi ser. Trato inútilmente de borrar mis pensamientos con el aire que me pasa por sobre el rostro al caminar con prisa. Es como querer huir de nuevo, pero no hay a donde ir. Por mucho que corra, tantos caminos que se formen bajo mis pies, mi mente no se desconectará de mi cuerpo, nunca existirá algo que acabe con este castigo continuo que invade mi ser, que se posa bajo mi piel y me estruja el pecho, ahí dentro, para luego bajar por mi vientre y caer con pesadez sobre él. La boca del estomago la siento trabada, esta ese algo que me impide si quiera tragar saliva, me detengo y derrumbo sobre el suelo con todos mis malestares rodeándome, el polvo se levanta por el peso de mi cuerpo, mis lágrimas son atraídas a aquel árido suelo. Que ser más detestable soy, no debería estar aquí, quizás mi lugar es en Tebas, debo afrontar aquello, ser responsable.
Mis puños se crispan, la visión está borrosa por culpa de ese líquido incriminatorio.
Hoy me iré de aquí. Hablaré con el Príncipe, le pediré disculpas y me iré. Tengo que dejar mi cobardía y autocomplacencia por un instante.
Me echo en el suelo, miro al cielo que de a pocos se apaga. Todo termina por acabarse. Así no lo desee, deberá dejar a mi castaño y regresar a mi tierra.
Me impulsó para sentarme y retrocedo instintivamente al verlo parado frente a mí, con un brazo extendido en mi dirección. Me seco las lágrimas con rapidez aunque sé que inútil, ya me habrá visto minutos atrás en aquel estado sollozante. Eso me enoja un poco, la gente no suele verme llorar.
Algo cálido se instala en mi pecho al verlo, algo me hace sonreír con esfuerzo al ver su mano extendida la cual cojo y me levanto, quedando frente a frente con él. A sabiendas de que no vería aquel hermoso rostro nunca más, quisiera besarlo, estaba apunto de hacerlo pero sus brazos me envolvieron y mi rostro automáticamente se perdió en su cuello. Las lágrimas brotaron solas. Nunca una presencia había tenido el poder de romper con mis barreras de forma tan repentina, nunca nadie aparte de mi madre lograba trasmitirme esa paz que me deja sollozar a pierna suelta como ahora. Sujeté sus hombros, creando ese abrazo compacto, sintiendo su aroma perderse en mi nariz, no casi apreciando aquel hermoso cuello por las lágrimas. Quería llorar, y sé que está mal pero ahora no quiero pensar en ello.
…
– Tom… ¿ya estás mejor? – su tacto era algo torpe pero se lo agradecía de igual manera. Asentí y me alejé de su cuello viendo algo avergonzado como había mojado su ropaje.
– Perdón – se tensó pero sonrió.
– No te preocupéis, ¿en serio no quieres hablar? – quería decírselo. A las finales me iré de aquí y prefiero ser sincero antes de dejar de verlo.
– Yo… tenía un padrastro, él insultó la memoria de mi padre y dijo que mi madre era una hetaira
– ¿y también te pegaba, verdad? – lo miré sorprendido. No lo había mencionado pero él lo sabía, asentí medio idiotizado.
– Yo… yo lo maté – esa simple frase me costó decirla como nadie se podría imaginar. Era como si voz temblara en mis labios, no pude mirarlo, temía ver miedo en sus grandes ojos. Quería irme sin decir más en ese preciso instante…
– Ohh… pero si te hizo tanto daño no tienes porque lamentarte, ¿Qué acaso no hubiera pegado a tu madre si no lo hubieras matado? En venganza, digo – lo miré inmediatamente. Lo que había mencionado era algo que no me había planteado, era posible que así se haya suscitado, que enojado por el intento de asfixia hubiera ido a desahogar su furia con el cuerpo enfermo de mi madre, y eso no hubiera podido soportarlo. De alguna u otra manera lo hubiera matado, él nos lastimaba – creo que era mejor así ¿tu madre está enferma, no? No creo que hubieras preferido que la que muera fuera tu madre ¿no? – abrí la boca para decir algo pero la cerré, eso no podía imaginármelo. Fruncí el ceño. – Si creabais que por eso me alejaría de vos estáis muy mal, hubiera obrado igual si era en defensa de mi progenitora – lo miré fijamente buscando rezago de alguna sensación de repudio a mi persona pero no. Él hablaba en serio.
Me estaba mostrando otro ángulo del asunto, algo que me hacía responsable pero con justa razón. Dice que él hubiera hecho lo mismo pero lo creo incapaz de dañar a alguien.
¿Cómo es posible que el peso se haya desvanecido con sus palabras? ¿sería posible acaso que las pesadillas se disiparían?
– … –sentí la calidez de su palma posarse sobre la mía. Lo observé una vez más, él era lo más hermoso que he visto, lo mejor que me ha podido pasar en mi miserable vida – quiero que toquéis para mí – dijo con su melodiosa voz. Asentí y me dejé guiar, mientras me sujetara de la mano creo que todo estaría bien… sí, con él todo estaría bien…
Oh mi nenazo precioso, me he leído todo el fic hasta este ultimo y he delirado, y he alucinado al sentir en carne viva esta :-*historia tan original, por dios estos niños son tan ……………….. Dios pues como te dije anoche xd mis comentarios son muy intensos y debo controlarme porque son twc+18 pero me quedo con las ganas de expresar lo que siento ¡Oh si¡ pero debo decir que este capítulo fue romántico y muy sensual
Ya no diré más Chris no quiero incomodar a nadie pero me has dejado con ansias de más hahahahahhaah xd.
Espero volver encontrarte en línea eres un chico genial wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii te quiere Billakaulitz.
NO NO NO NO NO
me he perdido 2 capisss que desgracia
pero aqui me tienes nene XD
x fis no te demores con el otro capi
suena un poco descarado x no haber leido el anterior XD
BESOS NENE bye
*-* eso fue romántico, la úñtima parte me refiero, Bill consolando a Tom ahhhhhhh <3 <3 <3 fue tierno, así quiero creerlo yo *-*
aunque u.u ya sabes, Bill es tan calculador, todo lo analiza hasta psicológicamante, Chriss què significa eso? XD
Mi Tomi ayudando en la cocina ahh <3 tan lindo y no creyendo lo que le dicen los demás jajaja creyendo que su castaño es tan dulce :3 como él.
el Princiè es... a veces es... >.< ahhh no sé, es cruel!!! u.u pobre chica extranjera, seguro ha muerto Crhiss!!! podrá cambiar con Tom?? no creo que la gente pueda cambiar del todo u.u es una realidad, nadie cambia por otra persona, solo puede aprender ciertas cosas de como modificar su conducta... pero cambiar no u.u solo espero que no haga daño a Tom, aunque por lo visto Bill está preparando su terreno *cejas* tan lindo <3
gracias por el cap, lo disfruté mucho, me encanta Tom, definitivamente la última parte, cuando se siente aliviado, es mi parte favorita, lo hecho está hecho pequeño Tom, el padre no volverá a la vida, así que como dice el príncipe, no tiene por qué lamentarse wuiiiii
espero con ansias el próximo capítulo :3
Un abrazo <3 y mucha inspiración =)
Yo sabia.. yo sabia que Bill esta un poco confundido no es la palabra, quizás atraído por lo que Tom desancadena en él, o Tom pobre aun en su mundo de maravilla, no sabe lo que le espera, como se sentirá al darse cuenta que todo es mentira, ese tipo de caidas son peores que las fisicas. Me dio mucha risa cuando Georg hablaba de su relación con Gustav jajajajajajaja... fue tan cursi y tierno a la vez, fue la cosa mas femenina que pude leer, quizás no soy tan sentimental xD Bueno espero más cap y rapido chico ^w^
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