Dispénseme la tardanza querida Ady. Me he tomado la molestia de apuntar las ideas para no perderle el sentido:
Pensé que aquello lo habría notado antes. La fascinación e idolatría que Tom demuestra no es una que nace de él de la nada, posee una motivación. Bill es un personaje persuasivo, dominante, capaz de hacerte callar sin palabras hirientes o inclusive sin palabras; Tom lo ve y se queda anonadado por su belleza física, por su porte desgarbado y frágil, por la voz pausada que utiliza, ese tono tranquilizador que oculta a la perfección sus intenciones, esconde cautelosamente su sentir, incluso en situaciones de riesgo o de tensión, para nosotros aquéllas nos harían exudar en demasía sin saber como proceder, cegados por los nervios y desesperación, para él no. Creo que esto se resume a una de las características que un profesor mío me mencionó una vez: “Son manipuladores y controladores por su naturaleza”
Por lo tanto no podríamos ver a este Bill como una persona normal que siente, que se reforma de acuerdo a lo que le sucede, que se inmuta frente a algo, que reacciona frente al dolor (sufrimiento), que se permite amar y ser amado, Bill, este Bill, no es así.