Hola a todos, tenemos el agrado de presentarles un fic de a dos, lo planificamos hace algunos meses atrás, y lo hemos ido escribiendo de acuerdo al tiempo e inspiración que hemos tenido.
Es un fiction que casi calculamos más de 20 capítulos (no es cierto, no sabemos cuántos tendrá), una historía de romance de nuestros hermosos Kaulitz.
Pink Girl: Para mí a sido un reto hacer una parte de este fic, y se lo debo a Melody Fliegen a quien aprecio demasiado <3. Gracias cariño
Melody Fliegen: Hallo, espero este fic les agrade mucho, agradezco la compañía Pink Girl en este fic, sin ella no habría sido lo mismo. Danke.
Disfruten!

Título: Broken Teddy
Género: Romance, Angustia, Drama
Clasificación: NC-17
Advertencias: Incesto/twincest, lemon, Lenguaje explícito.
Resumen:
Uno al cuidado de su padre, el otro de su madre... Luego de tres años de ausencia, una simple cena de compromiso podría volver a juntarlos... ¿Podría?
Uno se esconde en máscaras, el otro, demasiado sincero...
Ambos aún llevaban consigo aquel regalo infantil, aquel regalo... ¿los habrá destruido?
“Un regalo infantil, puede significar más que sus propias vidas…”
----------------------------------
Menú de Capítulos:
Capítulo 1: "Invitado Especial"
Capítulo 2: "Máscaras"
Capítulo 3: "Lágrima"
Capítulo 4: "Vergüenza"
Capítulo 5: "Inesperado"
----------------------------------
Invitado Especial
"Nadie podía tocarlo... pero él... yo ya no lo amaba, ¿o sí?"
By Tom
Tuve que pasarme tres años diciéndome que era sucio, inhumano, que no podía amarlo, que era algo inmoral, que no me serviría para formar una familia… y miles de cosas más para que me entrara en la cabeza que ya no lo amaba, que era cosa del pasado… un “amor juvenil”, “amor de verano” o ese tipo de cosas que le dicen a niños de mi edad.
Mis padres me lo repitieron hasta que en mi cabeza decidí alojar sus palabras, aunque en un principio me dolieron y me hicieron llorar… no era fácil no llorar por tu primer amor cuando tienes trece años.
Tantos “ensayo y error” buscando alguien que se le pareciera, siempre buscando alguien con quién olvidarlo… con quién eliminar mis frustraciones.
Lo único que me quedaba de él era un lindo peluche de un león, suave y con una carita de “abrázame” que me hacía sonreír cada vez que lo sacaba cuando mi madre no estaba, sólo para sentir la suavidad que me atraía a los recuerdos más hermosos que mi mente tenía. Era de color café, y tenía una melena electrizante que le daba un aspecto de Rockstar. Esos ojitos de plástico, para mí, eran los ojos de él, lo único que me quedaba de él.
Irónico, yo se lo había regalado. Y ahora volvía a su dueño ese lindo leoncito, y el muy lindo le había puesto Tomi… A veces no sabía si hablaba de mí, o del lindo peluche cuando estábamos juntos.
Era su favorito, me lo dio para que no nos olvidáramos, aunque eso era lo que deseábamos, era lo que nos habíamos prometido ambos. Habíamos intercambiado algo tan simple como unos peluches… pero ese peluche era tan importante para mí… me recordaba que era al único que en algún momento le entregué todo lo que tenía.
Pero eso era historia pasada… ambos lo habíamos decidido entre besos y llanto…
Flash Back
- Tomi… Tomi tenemos que hacerlo… tenemos que… - sabía que ninguno de los dos podría pronunciar esas palabras con facilidad. Nos abrazábamos desesperados, me apretaba la polera con sus manos, rasguñándome con sus largas uñas mi espalda.
- Te… tenemos que hacer… - tartamudeaba, apenas podía decirlo, no podía decirlo. Lo amaba demasiado – por favor Bill… - no podía decirlo… pero como era el mayor, era el responsable de decírselo - tenemos que…- me estremecí cuando las palabras salieron amargas de mi garganta – tenemos que hacerlo… - mis lágrimas no paraban de salir, a pesar de que no me gustaba mucho llorar
- No… no quiero… no quiero… - lloraba sin parar, ambos llorábamos sin contenernos, nuestras mejillas ya estaban cenicientas. Volví a tomarle las mejillas con ambas manos y lo miré con dificultad a esos hermosos ojos chocolate mientras nuestras lágrimas se unían cuando junté ambos labios
- No… no lo hagamos más difícil… Bill… - No quería decirlo, no quería que nos separáramos… - te… te amo – volví a besarlo en los labios con suavidad, sin llegar a algo más – te amo, te amo Bill…
- Te amo Tom… - esta vez fue él quién me besó, me tocaba los rastas con suavidad y desesperación, queriendo hacer más profundo el beso… yo no quería…
- Por favor… no lo hagamos más difícil… o me voy contigo… - lo estrujé entre mis brazos mientras lo seguía besando. No quería, pero esos labios me lo exigían.
- No me olvides… no me olvides nunca Tom… - lloraba mientras me entregaba su aliento a través de sus labios
- Nunca Bill… nunca… sólo tenemos que prometernos que vamos a ser felices… cada uno con una linda chica, ¿bueno? – le tomé el mentón con mis dedos, con suavidad, mirándolo a los ojos con dolor
- Con una linda chica, sí… pero nunca nos vamos a olvidar de lo que vivimos. Nunca. – me miraba con una intensidad que me ponía los pelos de punta, casi tanto como su peinado de puerco espín por detrás y un mechón extremadamente alisado por delante. Me encantaba. – ¿cierto?
- Prométeme que vas a ser feliz Bill. Si tú lo vas a ser sin mí, yo también lo voy a lograr… - lo abracé por la cintura
- Es… es lo mejor para todos… tenemos que pensar en qué hicimos mal y que vamos a ser felices cada uno por su lado… aunque… - me miró a los ojos – es algo de lo que no me arrepiento…
- Yo tampoco mi lindo – le rocé lo labios.
- Pero prométeme que no te vas a olvidar de mí… - me hablaba con una seriedad… yo le besé los labios por última vez en ese momento, sintiendo su inocente tacto en mis lujuriosos labios
- Eres mi hermano – le dije seguro. Nunca lo olvidaría. Pero teníamos que dejar de amarnos. Dicen que el amor se va tan fácil como llega. Si es así, no va a ser difícil olvidar al amor de mi vida… ojala fuera verdad
- Prométemelo…
Se lo prometí… le dije que no lo olvidaría.
Y no lo he hecho. Está en mi retina su rostro angelical.
Recuerdo el primer año. Sólo llanto, gritos, mal genio, que hicieron que mi madre me enviara a un psicólogo cuando se aburrió de responderme a la pregunta de todas las mañanas desde que Bill se había ido lejos con mi padre: “¿cómo está? ¿Pregunta por mí? ¿Aún me ama? Dí que me ama mami…”, le pedía suplicante agarrándola de las mangas de su ropa.
Siempre me respondía lo mismo… que Bill me odiaba por haberlo dejado, que preguntaba por mi, pero que sólo era por lástima, y que él estaba perfectamente bien, feliz.
No le creí ninguna palabra. Nunca. Lo único que me gustaba creerle era que estaba bien y feliz, aunque yo no lo estuviera.
Llevaba tres años sin verlo, así que sentía que ya no lo amaba. Era un sentimiento distinto el que tenía hacía él, solo sentía un “amor” de hermanos, hacia mi gemelo menor, nada más que un simple amor de gemelos.
Nos prometimos avanzar y vivir el presente. Nos teníamos que dejar de amar y así yo lo había hecho los últimos años, o intentado…
Bueno no años, quizás más de nueve meses.
Los primeros años solo buscaba lo carnal con cualquiera, aunque tuviera catorce o quince, para sacar todo lo que quedara de Bill de mi mente, de mis labios, de todo lo que respectara a su recuerdo…
Por eso recurrí también a no verme tanto al espejo, para no encontrarme con su mirada, con su rostro, con sus ojos tan hermosos y perfectos, con sus labios que antes anhelaba…
Ambos actos no habían funcionado del todo, aunque sí habían servido bastante, ahora cada vez que lo recordaba, él era sólo mi hermano. Nada más que eso, sólo mi simple hermano gemelo, mi mitad no, sólo mi gemelo.
Ya he madurado, lo dieciséis llegaron sin hacerse de rogar y yo ya tengo una novia “estable”. Por lo menos habíamos pasado el récord de las dos semanas juntos. Pero ahora creo que ella es la correcta, me hacía sentir… distinto. No llegaba a hacerme sentir como lo hacía Bill sólo con una sonrisa, pero por lo menos intentaba…
Mi madre, Simone, esperó a que le dijera que ya no lo quería para que me sacara las sesiones del psicólogo, que, siendo sincero, creo que se volvió loco con lo que le conté, aunque ellos tratan tantas cosas… que esto debe ser normal…
¿Normal amar a tu hermano? ¿Normal tratar de olvidarlo haciendo cosas absurdas? ¿A tu gemelo?
Sí, claro… es muy normal.
Mm… creo que cualquier persona que no entendiera cómo me sentía podría volverse loca apenas le dijera que cometo incesto a la edad de trece… pero, ¿qué más le podía decir? Era la verdad. Yo cometía incesto con mi gemelo porque lo amaba, pero eso quedó en el pasado…Junto con bastantes sentimientos míos.
Al parecer se enterraron sin querer junto al amor de Bill. Ahora era mucho más frío sin desearlo, daba respuestas precisas y era calculador… tenía buenas notas, desde que dejé de pensar en Bill como mi amor… cuando lo olvidé… me convertí en un ser distinto. Casi sin sentimientos…
Aunque no me preocupaba mucho. Era mejor así, eso me alejaba más de los sentimientos erróneos…
Bill es cosa del pasado, un mero recuerdo. Ahora sólo tenía de él un peluche. Algo de hermanos, sólo hermanos… sólo hermanos, nada más.
Cerré los ojos abrazando el leoncito contra mi pecho, ese lindo leoncito sólo mío…
Ni siquiera noté cuando mi madre entró a mi pieza, que se podría decir que en ese momento era el desastre más grande que había visto… nunca la tenía así… sólo las veces que una extraña nostalgia me ponía demasiado cabizbajo como para no mover nada
Prendió la luz y mis pupilas se pusieron pequeñas por la luz que no entraba hacía días a mi pieza, haciéndome cerrar los ojos y taparme la cara con lo único que tenía en mis manos… ese peluche de León que me llevaba a los mejores recuerdos de mi vida con sólo acariciar ese pequeño cuerpo felpudo…
Mierda… el peluche de Bill. Había olvidado por completo esconderlo… Mamá me mataría… y yo que pensé que no volvería hasta la noche como me lo había dicho… ¿por qué había llegado tan temprano?
- Hijo, te tengo una sor… - no supe qué iba a decir, ya que su vista supe que se había posado en el peluche que tenía entre mis manos - ¿qué es ese peluche?
- Yo… - la miré a los ojos cuando me acostumbré a la luz de mi cuarto - mamá…
- Hijo – me miró con seriedad - ¿crees que no sé de quién es el peluche que tienes?
- Oh… yo…
- Creí que habíamos avanzado… – esta vez si que no sabía cómo explicar… aunque… era fácil…
- Mamá… entiende que no lo amo… no es nada más que mi hermano…
- ¿entonces qué haces con su peluche? – me miraba interrogativamente, acercándose cada vez más a mí, llegando a sentarse al lado mío en la cama. Bajé la vista.
- Me lo regaló… ¿tiene algo de malo? – volvía a ser frío con ella. Y no me importaba. - ¿qué quieres que te diga? – levanté los hombros.
- ¿Por qué lo abrazabas? – miré el peluche y sonreí
- Me relaja – le respondí secamente
- ¡¿Te relaja?! – se alteró bastante al parecer. No quería alterarla – no debí… - se tocaba la cabeza revolviéndose todo su cabello, ¿qué le pasaba ahora? – dime que no lo amas…
- No lo amo
- Mentira – ¿no me cree?
- Mamá, no lo amo – soné convincente… no era mentira… no lo veía en años, ¿Cómo iba a perdurar el amor así?
- Si no lo amas… demuéstralo – me miró seriamente. Yo no pude hacer más que sonreír.
- Ya… ¿y qué quieres que haga? – me sonrió.
- Tira ese peluche – apuntó al leoncito “Tomi” que sin notarlo tenía abrazado entre mis brazos. No, no podía tirar el único recuerdo de Bill.
- No… eso no – negué con la cabeza.
- Entonces lo amas Tom – no sentía nada por él… no sentía nada por culpa de ella y de todos los que no nos aceptaban. ¡Por eso lo había olvidado! Por eso mi corazón ya no latía por él.
- No… no lo amo… sólo es mi hermano – quería tirar algo… ¿por qué ahora todos dudaban de mí siempre? Nunca me creían a la primera, siempre tenía que decirlo como treinta veces para que me creyeran. O para que recién pensaran en si creerme o no… quería tirar algo… – no…
- Tom…
- No mamá… no entiendes… - miré el suelo con impotencia, si hasta llegué a creer que lloraría. Pero no… creo que mis lágrimas se acabaron el día que le dije adiós a Bill de forma interna… cuando me decidí a olvidarlo, no como los primeros años.
- Hijo… - su voz dulce no me controlaba… nunca lo hacía.
- ¡No lo amo! ¡NO LO AMO!
Y lo hice.
Tiré a “Tomi” hacia cualquier lugar con toda la fuerza. Cuando lo noté seguí su trayectoria con mis ojos al igual que mi madre, yo odiándome por haber hecho semejante idiotez… pero la rabia me había ganado… hace tanto que no sentía rabia… ni impotencia por algo que no tenía sentido
El peluche llegó al suelo chocando con unas delgadas piernas tapadas por un pantalón negro de cuero, bastante ajustado a ese cuerpo. ¿Había alguien más en casa?
Levanté la vista para observar mejor a esa persona. Alta, delgada estilizada, vestido con ropas extremadamente ajustadas, y con un pelo electrizante… como el que tenía “Tomi”...
No alcancé a verle el rostro, ya que se agachó a recoger mi peluche. ¡No! ¡Nadie lo podía tocar! ¡Menos un desconocido! Una vez lo tomó una amiga cuando vino a casa a estudiar, y sentí como si desfalleciera, como si me ultrajaran el alma… pero con esa persona se sintió cálido, como si me reconfortara.
Me paré de mi asiento hasta que noté algo extraño en ese personaje cuando alzó la vista. Tenía el rostro maquillado con mucho delineador negro en sus ojos color chocolate. Me quedé frío… yo conocía esa vista traviesa y dolida en ese momento…
No me miró, sólo miró a mi leoncito. Le sonrió y susurró:
- Hola Tomi…
Yo… yo conocía esa voz…
- ¿B… Bill?
----------------------------------------------------
Comentarios, críticas, saludos, sugerencias, todo es bienvenido!
Se les quiere mucho! Küsses y abrazos!
Next Cap: La vida de la otra mitad y su llegada luego de tres años...
Y... FELIZ AÑO NUEVO

