Hola! bueno aquí les dejo un shot que escribí en un momento de reflexión. espero que lo disfruten y que lo ayudé si se da la situación.
Es algo difícil para mi publicarlo porque ciertamente he volcado gran parte de mis sentimientos al escribirlo, pero me he dado cuenta de que guardándome las cosas no solucionaré nada.
Por eso lo publico aquí, porque se que nadie criticará, al contrario, gracias a este foro he encontrado a personas que ahora son importantes en mi vida.
disfruten!
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Resumen: ¿Alguna vez te has puesto a pensar de que depende tu propia felicidad? Bill lo hizo y entendió muchas cosas de golpe...
Género: Romance
Clasificación: G
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En la vida nada pasa por casualidad, todas y cada una de nuestras acciones están marcadas por un destino del cual no podemos huir. La vida nos da y nos quita, la vida puede aguardarte el mejor de los futuros o hundirte en la más pútrida de las miserias… y ahí es cuando te preguntas si realmente la vida vale la pena, te preguntas si servirá de algo todo ese sufrimiento que padeces, te preguntas una y mil veces si estará bien lo que haces, te preguntas si tus opiniones servirán de algo en un futuro, te preguntas muchas cosas a las cuales no encuentras una respuesta.
Muchas veces me asalta la duda de saber que se necesita para ser verdaderamente feliz, ¿Cuál es la carencia mas importante para cada una de las personas? ¿Habrá alguien en el mundo que sea inmensamente feliz? Si formulas esas preguntas en voz alta cada persona te responderá acorde a lo que en ese momento le pueda causar la felicidad.
Vivimos en un tiempo en el que las personas se han vuelto demasiado materialistas, mucha gente da mas valor a lo que se puede comprar con dinero que a aquellas pequeñas cosas, sean sentimientos, sean situaciones o sean pequeños gestos de esas personas importantes para uno mismo.
Y ahora, vuelvo a mi realidad y me doy cuenta de una cosa, nunca se podrá tener todo lo que se desea… siempre faltará algo, siempre sentirás un pequeño vacío, y ese sentimiento ya no dependerá del libre albedrío, dependerá tan solo de ti y de lo que seas capaz de hacer por conseguir lo que tu crees que en ese momento te dará la felicidad.
¿Qué me hace plantearme esto? Mis sentimientos… son tan cambiantes… pueden hacerte la persona mas feliz del mundo si son correspondidos o pueden volverse una gran carga si no lo son. ¿Pero como saber si tus sentimientos son correspondidos o no? Gran pregunta.
Lo que por ahora se es que nunca llegas a olvidar de todo a una persona, siempre estará presente en tu corazón porque te marcó en algún momento de tu vida, eso es algo que a mi me ha enseñado la experiencia. Pero nada impide que puedas encontrar a otra persona que poco a poco se vaya abriendo paso en la muralla que se forma en tu corazón. Puede que esa persona no corresponda tus sentimientos, es algo que no se sabe hasta que se pregunta, pero hay un hecho que es importante y es que ese nuevo sentimiento que nace por otra persona te hace aplacar un poco el sufrimiento por la persona anterior y, aunque en un principio no te des cuenta, a la larga ayuda.
¿Pero que se puede hacer cuando no sabes lo que siente esa persona, cuando tienes miedo de lo que puedas descubrir, cuando lo que tienes es miedo al rechazo, nuevamente el rechazo que te destruyó la vez anterior? Es posible que no quieras enfrentarte a esa realidad por miedo a la respuesta, es normal, porque las heridas del corazón son las que más duelen y las que más tardan en sanar, y tenemos cierta tendencia a querer esquivar ese dolor, pero no siempre es posible…
¿Qué como he llegado a todo esto? Descubriendo ese nuevo sentimiento por una nueva persona que a entrado en mi vida, es atenta, es dulce, tiene su parte dura y su parte tierna, es especial en todos los sentidos… pero, como ser humano que soy, tengo miedo a enfrentarme a la verdad, tengo miedo a abocarme por el precipicio y que esa persona no esté allí para detenerme. Mis inseguridades me condicionan muchas veces y hacen que calle cosas, que no me exprese con libertad y, por culpa de ello, me quede con la duda de saber que hubiese pasado si hubiese hablado… ¿Alguna vez os a pasado? A mi muchas, y estoy harto de esto, estoy harto de vivir con miedo, estoy harto de callarme, estoy harto de que los demás hablen por mi, estoy harto de todo. Quiero que despierte esa parte de mí que me lleva a querer comerme el mundo, quiero sacar mi potencial, quiero que la gente note que estoy allí, que existo y que mis sentimientos son verdaderos. Quiero que se me escuche, quiero influir en algo, ser algo importante y hacer algo importante con mi vida…
Y todo eso no lo lograré si no soy ni capaz de formular una simple pregunta… no lo lograré si no empiezo a ser más impulsivo y a creer que tengo posibilidades, porque las tengo, todo el mundo tiene la posibilidad de hacer mucho pero la gran mayoría no se da cuenta. Así que me enfrentaré a esa realidad, a la que ahora me rodea, seré impulsivo por primera vez en mi vida y me haré cargo de la situación…
Sonó el timbre y volví a la realidad. La clase se historia había terminado y la gente empezaba a salir del aula. Lentamente recogí mis cosas y me mentalicé para lo que estaba por hacer, estaba por dar el paso más importante de mi vida.
Escuché un silbido y levanté la vista. Allí, en la otra punta de la clase estaba él, mirándome con sus bonitos ojos marrones, dedicándome la más hermosa de las sonrisas y levantando su mano para despedirse de mi. Alcé mi mano y le devolví el gesto, luego me acordé de lo que quería hacer y me pateé mentalmente por haber reaccionado tan tarde. ¿Y ahora que haría?
Me quedé congelado en mi sitio, no podía esperar a mañana, porque quizás mañana no tendría en valor suficiente para decir lo que quería decir. En ese momento mi móvil comenzó a sonar. ¡Claro! ¡El móvil! ¿Por qué no se me ocurrió antes? Colgué la llamada de mi madre sin contestar y me apresuré a escribirle un mensaje de texto. Lo releí varias veces.
“¿Podemos encontrarnos en la parte trasera del instituto antes de que te marches? Es importante… cuídate. Bill”
Apenas mandé el mensaje salí corriendo de la clase y del edificio hasta que llegué a la parte de atrás de ese gran edificio. Me apoyé en la pared y esperé, pero cada minuto me parecía una hora, él no llegaba, yo esperaba impaciente y él no llegaba… ¿Será que sabe lo que quiero decirle y por eso no viene? Pensé, pero sacudí mi cabeza para espantar la idea, no había forma de que lo supiese ¿verdad?
Miré mi reloj y solo habían pasado cinco minutos. Me senté a esperar, estaba ansioso tengo que reconocerlo, pero ¿Cómo no estarlo? Pasaron otros diez minutos pero el seguía sin llegar… otros diez minutos y decidí que no valí la pena seguir esperando, él no vendría…
Me levanté y caminé con la cabeza gacha en dirección a la salida, no quedaba nadie en el recinto. Salí por la puerta de rejas y giré a la derecha para ir hacia mi casa, al poco de salir escuché algo pero seguí mi camino.
- ¡Bill! – esta vez me giré y le vi corriendo hacia mí. ¡Había venido! Mi corazón saltaba de alegría, una sonrisa se dibujó en mi cara y paré mi paso para esperarle – perdona que no haya llegado antes, pero vi el mensaje cuando llegué a mi casa y no es que quede precisamente cerca, aparte no podía llamar
- No importa – le disculpé – gracias por venir.
- ¿De que querías hablar? – preguntó directamente y yo empecé a temblar, pero me animó ver el brillo de curiosidad que tenía en los ojos.
- ¿Vamos al parque que hay aquí cerca?
- Vamos.
Hicimos el resto del camino callados, no quedaba muy lejos pero ninguno se atrevió a romper el silencio.
Mi cabecita carburaba a mil por hora, ¿Y ahora que le decía? ¿Cómo podía explicare todo lo que sentía? Tenía tantas ganas de ser correspondido…
Llegamos al pequeño parque y nos sentamos en uno de los pocos bancos que quedaban si ocupar.
- ¿Qué es eso tan importante que quieres decirme Bill? – preguntó seriamente – te he visto pensativo hoy en historia.
- Mas que pensativo yo diría ido, no tengo ni idea de lo que ha dicho hoy la profesora.
- Me he dado cuenta – sonrió – si puedes puedo darte clases particulares – y al tiempo que decía eso jugaba con el piercing de su labio y me miraba directamente a los ojos. Que alguien me diga ¿Cómo no sucumbir ante esto?
- Es difícil de decir – enfoqué mi vista en el suelo – ¿Nunca te ha pasado que te sientes invisible ante el mundo? ¿Qué te das cuenta de que nadie repara en ti? A mi eso me pasa mucho… nadie se da cuenta de lo que siento y me hacen daño continuamente – callé un momento y le miré, el desvió su vista a sus manos – pero hoy, pensando en todo eso me he dado cuenta de una cosa, nadie verá lo que siento si yo no me expreso. Quiero ser valiente por una vez en mi vida y enfrentar mi realidad. Quiero dar el paso decisivo aunque ello me aboque a un abismo. Quiero que por una vez en mi vida alguien se de cuenta de cómo me siento y quiero ver la reacción…
- Bill tratas de decir…
- Si… quiero que sepas lo profundamente enamorado de ti que estoy, quiero que sepas que por ahora tu eres la felicidad que busco… tengo miedo a la respuesta, siempre lo he tenido, pero si no pregunto nunca sabré la respuesta y es posible que en un futuro me arrepienta de no haberlo preguntado. Tu dime ¿Correspondes mis sentimientos?
Levanté la vista nuevamente del suelo, él observaba el cielo como si en realidad no lo viese. Su mirada estaba perdida, su mente absorta en sus pensamientos… y pasó eso a lo que yo tenía miedo… él se levantó y salió corriendo.
Mi corazón se fracturó en mil y un pedacitos, las lágrimas corrieron libres y la desilusión se instaló en mí. Lloré, lloré como nunca había llorado en mi vida, la gente me miraba al pasar pero a nadie le preocupaba un pobre niño de 17 años que lloraba en un banco, cada uno tenía sus propios problemas como para intentar solucionar los de los demás.
Cuando el torrente de lágrimas se calmó, me levanté para volver al instituto. No tenía ganas… me sentía la persona mas desgraciada del mundo, pero era mi deber. Me limpié la cara y caminé de vuelta al colegio.
La gente empezaba a llegar, tranquila, cada una metida en su propio mundo, en sus pensamientos. Caminé lento…
- ¡Bill! – volví a girarme y le volví a ver. ¿Qué haría ahora? ¿No me había echo bastante daño ya? – se que soy un idiota, pero en mi defensa diré que no me lo esperaba.
- ¿De que habl… - no pude acabar la pregunta.
El llegó hasta mí y con el más tierno de los gestos tomó mi barbilla y mi cintura y me besó.
Con esto aprendí mucho. Vale la pena arriesgarse, vale la pena darlo todo porque el resultado puede ser muy positivo. Puede que la vida te dé muchos problemas pero al final siempre te recompensará con la felicidad. Dadlo todo, siempre, porque si os quedáis callados temiendo al mundo, el mundo os acabará dañando de verdad.
Vivid la vida porque solo hay una, es corta pero intensa y vale la pena.
- Te quiero Bill… – susurró y todo el colegio estalló en aplausos.
- Te quiero Tom…

