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	<title>TwcKaulitz &#124; Twincest Fansite &#187; Just Trust Me</title>
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	<description>Twincest Fansite</description>
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		<title>“Just Trust Me” Cap. 20  (Final, 1era. Parte)  by Princess of Darknes</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Mar 2011 04:13:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Just Trust Me]]></category>

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		<description><![CDATA[Bien y acá estoy de nuevo, ahora si es oficial mi nene se terminó, colocar el punto final de la historia ha sido lo que más me ha costado en los últimos meses, este capítulo se ha re-escrito un par de veces y se ha guardado otras tantas, decidí cortar este capítulo final en dos, a su vez por dos motivos, el primero resulta muy denso y largo leerlo de un tirón, y el segundo es que:  taraaaannn  cry el concurso paro desierto la la la la  (a estas alturas no se si eso es bueno o muy malo, podríamos pensar que soy un DVD más rica jaja)  bleh...ese no es el motivo, el motivo es que Vank esta preparando una sopresa para las lectoras y estara listo el miércoles entonces sera ese día que colocare la segunda parte y final...del final cri cri cri junto con el regalo.

Bien no me extiendo más, por que saben que si me pongo a divagar paro hablando de cosas que ni al caso, lo que si les puedo decir es que el final me llena de ansiedad, esta pegado a la estructura escrita ya hace más de un año, lo extrañare JTM seras siempre mi bebé, gracias a mis personajes por enseñarme que las cosas no son cuando yo quiero, gracias a las niñas hermosas del fandom que han pasado a ser mis amigas y siempre tienen una palabra de aliento sobre el fiction, a Mafe, Ale y Vank gracias por siempre ayudarme a vencer mis inseguridades, A mi cosa mona...solo por existir, este fiction es para todas las que han apreciado cada letra, a las que me han dado el honor de dejarse transportar por emociones...y a las que crean que con este primer pedazo ya entendieron...eh...sigan leyendo.

La la la la...y miéntenme la madre por loca pero este fiction es para Bill y Tom, gracias a esos niños por inspirarme y enseñarme a creer que el amor existe, y es mas real y épico de lo  que el mundo moderno cree.


<p style="text-align: center;"><a href="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2011/03/jtms.jpg"><img class="size-full wp-image-45524 aligncenter" title="jtms" src="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2011/03/jtms.jpg" alt="" width="500" height="200" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>Capítulo 20  (1ra. Parte)
by Princess of Darkness</em></strong></p>
<em>—¡Auu…! —gritó con rabia, avanzo unos pasos y se tropezó con su maleta tirada por el piso, se giró a ella y la pateó quitándola del camino mientras maldecía toda clase de improperios. </em>

<em> Bill observó la escena terminando de acomodar algunas cosas en su bolso, levantó la ceja y resopló  —¿Tom? —le llamó, este lo ignoró dirigiéndose al baño,  el menor le siguió hasta encontrarle viéndose al espejo que daba  encima del lavamanos, entró sin quitarle los ojos de encima. —¿Tom? —remarcó sin éxito, llegó hacia él y le rodeó por detrás hasta entrelazar sus propias manos alrededor del cuerpo de su gemelo. —¿Mi amor? —inquirió, recostando su mentón en el hombro de su hermano, mientras se veían por el espejo.</em>

<em>—¿Qué…?</em>

<em>—¿Puedo saber qué pasa?</em>

<em>—Nada,  ¿qué va a pasar? vamos a un campamento cada vez que hacemos algo en contra de David así nos va…</em>

<em>—¿En contra de David? Esto no es en contra de él, es una lección para el staff y no veo que eso amerite tal el drama. ¿Qué tienes? Quiero la verdad —demandó.</em>

<em>—Nada, ya te dije —respondió bajando el tono paulatinamente hasta casi volverse un murmullo, delineó con sus dedos las manos que le envolvían sin levantar el rostro, Bill odió esos largos segundos en que el rostro de su gemelo le fue ajeno por más que escudriñaba cada ángulo del espejo, le dejó estar así, no quería intervenir en sus pensamientos, esperó paciente hasta que por fin sintió cómo una gota cayó sobre su piel, y fue así como lo supo, Tom estaba llorando. Le apretó contra sí, haciéndole sentir el pecho cubriéndole la espalda, le besó el cuello sabía que algo había pasado, lo supo mientras le hacía el amor en la tarde del día anterior, lo sabía mientras este se había aferrado a su cuerpo durante toda la noche sin dejarlo separarse un segundo de él.</em>

(continuar al TAG)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Bien y acá estoy de nuevo, ahora si es oficial mi nene se terminó, colocar el punto final de la historia ha sido lo que más me ha costado en los últimos meses, este capítulo se ha re-escrito un par de veces y se ha guardado otras tantas, decidí cortar este capítulo final en dos, a su vez por dos motivos, el primero resulta muy denso y largo leerlo de un tirón, y el segundo es que:  taraaaannn  cry el concurso paro desierto la la la la  (a estas alturas no se si eso es bueno o muy malo, podríamos pensar que soy un DVD más rica jaja)  bleh&#8230;ese no es el motivo, el motivo es que Vank esta preparando una sopresa para las lectoras y estara listo el miércoles entonces sera ese día que colocare la segunda parte y final&#8230;del final cri cri cri junto con el regalo.</p>
<p>Bien no me extiendo más, por que saben que si me pongo a divagar paro hablando de cosas que ni al caso, lo que si les puedo decir es que el final me llena de ansiedad, esta pegado a la estructura escrita ya hace más de un año, lo extrañare JTM seras siempre mi bebé, gracias a mis personajes por enseñarme que las cosas no son cuando yo quiero, gracias a las niñas hermosas del fandom que han pasado a ser mis amigas y siempre tienen una palabra de aliento sobre el fiction, a Mafe, Ale y Vank gracias por siempre ayudarme a vencer mis inseguridades, A mi cosa mona&#8230;solo por existir, este fiction es para todas las que han apreciado cada letra, a las que me han dado el honor de dejarse transportar por emociones&#8230;y a las que crean que con este primer pedazo ya entendieron&#8230;eh&#8230;sigan leyendo.</p>
<p>La la la la&#8230;y miéntenme la madre por loca pero este fiction es para Bill y Tom, gracias a esos niños por inspirarme y enseñarme a creer que el amor existe, y es mas real y épico de lo  que el mundo moderno cree.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2011/03/jtms.jpg"><img class="size-full wp-image-45524 aligncenter" title="jtms" src="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2011/03/jtms.jpg" alt="" width="500" height="200" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>Capítulo 20  (1ra. Parte)<br />
by Princess of Darkness</em></strong></p>
<p><em>—¡Auu…! —gritó con rabia, avanzo unos pasos y se tropezó con su maleta tirada por el piso, se giró a ella y la pateó quitándola del camino mientras maldecía toda clase de improperios. </em></p>
<p><em> Bill observó la escena terminando de acomodar algunas cosas en su bolso, levantó la ceja y resopló  —¿Tom? —le llamó, este lo ignoró dirigiéndose al baño,  el menor le siguió hasta encontrarle viéndose al espejo que daba  encima del lavamanos, entró sin quitarle los ojos de encima. —¿Tom? —remarcó sin éxito, llegó hacia él y le rodeó por detrás hasta entrelazar sus propias manos alrededor del cuerpo de su gemelo. —¿Mi amor? —inquirió, recostando su mentón en el hombro de su hermano, mientras se veían por el espejo.</em></p>
<p><em>—¿Qué…?</em></p>
<p><em>—¿Puedo saber qué pasa?</em></p>
<p><em>—Nada,  ¿qué va a pasar? vamos a un campamento cada vez que hacemos algo en contra de David así nos va…</em></p>
<p><em>—¿En contra de David? Esto no es en contra de él, es una lección para el staff y no veo que eso amerite tal el drama. ¿Qué tienes? Quiero la verdad —demandó.</em></p>
<p><em>—Nada, ya te dije —respondió bajando el tono paulatinamente hasta casi volverse un murmullo, delineó con sus dedos las manos que le envolvían sin levantar el rostro, Bill odió esos largos segundos en que el rostro de su gemelo le fue ajeno por más que escudriñaba cada ángulo del espejo, le dejó estar así, no quería intervenir en sus pensamientos, esperó paciente hasta que por fin sintió cómo una gota cayó sobre su piel, y fue así como lo supo, Tom estaba llorando. Le apretó contra sí, haciéndole sentir el pecho cubriéndole la espalda, le besó el cuello sabía que algo había pasado, lo supo mientras le hacía el amor en la tarde del día anterior, lo sabía mientras este se había aferrado a su cuerpo durante toda la noche sin dejarlo separarse un segundo de él.</em></p>
<p><em> Le guió así hasta llegar al pie de la cama, no le buscaría el rostro sabía que si Tom estaba quebrado no podía llevarlo más abajo, —¿Qué pasó ahí? —Le susurró en la oreja mientras le soltaba sólo para señalarle la cama.</em></p>
<p><em>Tom empezó a negar con el rostro, y Bill lo supo, su conexión le dejaba sentirlo, el mayor tenía miedo.  Pero  ¿a qué? Se preguntó mil veces. —¿De qué tienes miedo, qué presentiste?</em></p>
<p><em>—No lo sé, ya te dije, siento que te voy a perder —musitó el de trenzas. </em></p>
<p><em>Bill le giro hasta que estuvieron frente a frente, le limpió las lágrimas suavemente e hizo que su gemelo reposara el rostro en su pecho.   —Y yo también ya te dije que la única forma que nos separemos es por voluntad, jamás me iría de tu lado por nada ni por nadie. </em></p>
<p><em>****</em></p>
<p>La forma en que la camioneta derrapó a toda velocidad en la curva justo antes de frenar abruptamente en la puerta del aeropuerto, llamó la atención de más de alguno, pero la sorpresa fue aún mayor cuando vieron descender de esta a Georg Listing, quien mientras sujetaba su cabello en una coleta avanzaba a grandes pasos hacia el lobby  de arribos, el guardaespaldas que le acompañaba no conseguía alcanzarle, hasta que Georg se frenó de golpe, mordió sus labios y  bajó la mirada al distinguirle sentado en un banco con la visera de la gorra baja y de brazos cruzados con ropa que difícilmente usaría si no estuviera pretendiendo pasar desapercibido, resopló tratando de encontrar las fuerzas, odiaba que sus amigos sufrieran y ahora parecía que la vida se había resumido a eso, dolor.</p>
<p>Gustav  tuvo la sensación de ser observado, despegó la mirada del libro que le tenía absorto de momento, se encontró con las orbes verdes de su mejora amigo y le sonrió,   ante esto Georg tragó en seco,  <em>¿Gustav había sonreído?</em> Indagó a su mente como sí esta quisiera engañarle. <em>¿Cómo podía sonreír en un momento así? </em> Razonó de nuevo al ver cómo el muchacho se paraba y avanzaba hacia él.</p>
<p>Se habían encontrado muchas veces en mejores situaciones, habían crecido juntos y pasado por situaciones realmente dolorosas pero era la primera vez que Georg no sabía cómo actuar, para cuando el baterista estuvo frente a él, hicieron una mueca un tanto amable pero no cruzaron palabra, caminaron hacia el auto en silencio, el rubio se sentó justo al lado de Georg e inmediatamente una atmosfera de bienestar se asentó entre ellos.</p>
<p>Para cuando el tráfico les recordó su mortalidad, Gustav volteó a ver a su amigo, la expresión amarga en el rostro de este le hizo un nudo en la garganta, le golpeó la pierna con suavidad. —Quita esa cara que no me he muerto.</p>
<p>Georg subió la ceja e intentó sonreírle pero no lo consiguió.</p>
<p>—¡Vamos! no estoy tan mal como debería ¿eh?</p>
<p>—Eso es lo que me sorprende.</p>
<p>El rubio quitó la mirada de su amigo, casi se sentía avergonzado por lo que iba a contestarle —Irónicamente a mí no.</p>
<p>Llegaron al hotel, mientras Gustav se registraba no podía evitar ver cómo Georg cancelaba varias llamadas que entraban a su teléfono —¿Con quién estás siendo tan cortés? —indagó.</p>
<p>—Es David —respondió apagando el móvil.</p>
<p>—¿No deberías contestarle?</p>
<p>El castaño negó con el rostro —Pedí la mañana libre, me la dieron y libre es libre.</p>
<p>—¿Le has dicho que venía?</p>
<p>—Aún no.</p>
<p>Gustav mordió sus labios, se sentía completamente vulnerable. —Bien lo que amo de los hoteles bar abierto las 24 horas, busquémoslo.</p>
<p>Dos tragos después, acompañados de un reconfortante silencio en el que no habían hecho más que ver el juego de futbol en las pantallas, el baterista se sintió listo para hablar. —Fue simple, rápido y hasta honesto, creo que es por eso que no estoy tan devastado —su voz se ahogó por un instante y bebió de un trago el whisky que recién se había servido.</p>
<p>Los ojos de Georg se pusieron rojos había que sacar fuerzas para comportarse como su amigo lo estaba haciendo y él se sentía completamente inútil.</p>
<p>Gustav vio la clara pena de su amigo reflejado en su rostro, no era necesario que dijera nada sabía que le respaldaba, y prosiguió —No se explicó mucho, me vio a los ojos y dijo: Gustav he dejado de amarte. —guardó silencio de nuevo mientras encendía un cigarro— Lo que me sorprendió fundamentalmente es cómo lo tomé, su mirada vacía no me hirió, sus palabras no me dolieron, su confesión no hizo mella en mi voluntad, mi cuerpo no tuvo ningún signo de pesar, al contrario en un instante me sentí aliviado, como si me hubiera librado de un terrible tormento, incluso tenía sus cosas empacadas,  fue justo cuando te llamé y…</p>
<p>—No te hagas el fuerte conmigo —interrumpió el castaño.</p>
<p>—Georg, no tendría por qué fingir contigo.</p>
<p>—Entonces no me vengas con esa mierda, tu matrimonio se fue al piso por lo que hizo esa tipeja, yo ya sé que te engañó, así que encima no me digas que te sientes liberado.</p>
<p>El rubio negó con el rostro, bien ya se sabía, Cristine le había engañado era una de las maravillas de estar en el centro de la mirilla de los medios amarillistas, sacó por la boca todo el aire que contenían sus pulmones y buscó la mirada de Georg —Yo estoy en paz, a eso es a lo que me refiero, si ella me engañó, lo confesó.  Bien, pero no me importó, en ningún momento mi cuerpo tembló, mis lagrímales no reaccionaron, en ningún momento le suplicaría que se quedara y es más, cuando la vi alejarse en el auto abandonando nuestro hogar, me di cuenta de algo, no había tal hogar, solo un montón de concreto y pintura.  No sufrí pues al fin me di cuenta de algo que con lo que ha pasado entre los gemelos, por lo que descubrimos atando cabos y juntando teorías me di cuenta …</p>
<p>—¿Te diste cuenta de qué?</p>
<p>—No sé, nunca tendré nada como lo de ellos.</p>
<p>—No seas payaso nadie en el mundo tendrá algo como lo de ellos.</p>
<p>—Bien, me refería a tú sabes… confrontas tus reacciones, contra las de ellos y sabes que de ninguna manera lo que tú sientes podría llamarse amor.</p>
<p><em>Georg acomodó la última caja dentro de la habitación del menor de los Kaulitz en su nueva casa, le buscó con la mirada y ahí estaba instalado frente a la ventana, fue a su lado y observó cómo seguía con total ahincó cada uno de los movimientos de Gustav ayudando a Tom a instalarse en la casa de al lado. —Esto es simplemente estúpido Bill.</em></p>
<p><em>El pelinegro mordió sus labios y dos lágrimas gruesas bajaron por sus mejillas mientras negaba con el rostro. —No lo es —musitó— Juro que no lo es.</em></p>
<p><em>El bajista se sintió realmente majadero no había querido lastimar a su amigo pasó su brazo por los hombros de este y le hizo girar hacia el otro lado, cerró las cortinas y le llevó hacia su cama. —No te hagas las cosas más duras.</em></p>
<p><em>El rostro de Bill estaba realmente descompuesto y un temblor comenzó a apoderarse de su cuerpo, Georg quiso creer que se debía a alguna gripe que empezaba, después de todo no estaban acostumbrados a pasar en campamentos y esa noche que pasaron fuera hacía ya diez días, podía estar haciendo mella en la salud del muchacho. </em></p>
<p><em>—¿Quieres un té? —ofreció mientras se volteaba a buscar un cobertor pero cuando se volvió para cubrirlo realmente se asustó, el delgado cuerpo del menor sucumbía en una convulsión aún más violenta, de sus ojos borbotaban grandes lágrimas mientras negaba con el rostro. —Sólo no quiero, sólo que yo no quiero —repetía una y otra vez.</em></p>
<p><em> Georg lo jaló hacia él, lo abrazó y puso su mano en la frente del chico buscando algún asomo de fiebre, Bill le tomó la mano y se la quitó de encima —No me toques —pidió casi con furia— No quiero que nadie me toque, nunca, voy a morir así. —el bajista resopló, sabía que no podía hacer nada y lo que era peor, era la primera vez que no podía llamar a Tom.  Salió de la habitación a buscar las cosas para hacer un té en las cajas lo cual le llevó más tiempo del que hubiera pensado debido a las miles de cosas aún sin ordenar.</em></p>
<p><em>Bill se giró sobre su nueva cama, le quedaba grande, pensó. Hundió su rostro en la almohada queriendo ahogar su vergüenza, le había golpeado, lo había lastimado antes de separarse y Tom no había reaccionado, su chico lo estaba enfrentando con valentía y él simplemente no quería ser valiente. </em></p>
<p><em> Se asomó de nuevo a la ventana y Tom estaba justo en el jardín se veía débil y Bill sintió cómo el dolor subía por su cuerpo la sensación que sus huesos se quebraran uno a uno le hizo dejar de verle por un instante, abrió la ventana impulsivamente —¿Y qué si por una vez quiero ser egoísta? —gritó arrancándose el relicario que llevaba en el cuello.</em></p>
<p><em>El mayor lo recogió y subió su mirada automáticamente hacia su hermano, sus ojos estaban llenos de lágrimas —¿En verdad quieres serlo? —le cuestionó de vuelta conteniendo sus lágrimas.</em></p>
<p><em>Bill negó con el rostro, sabía que no quería, la promesa era demasiado grande, y el valor de Tom era incuestionable, se había metido en esto por su gemelo, este le había casi obligado a ello, pero algo era claro, haría lo que su gemelo le pidiera, y Tom lo sabía.</em></p>
<p><em>Para cuando Georg entró a la habitación encontró al menor de los Kaulitz asomándose por la ventana moviendo su rostro en negación, llegó a su lado y pudo ver que era Tom con quién hablaba y justo en ese momento el guitarrista: —Bien, Bill entonces hagámoslo fácil, te prohíbo acercarte a mí, te prohíbo si quiera que me busques la mirada, no eres bienvenido en mi casa. Seré fuerte y lo hare, no te necesito —dijo, pero su voz se cortó una lágrima estuvo a punto de salir de su rostro y apuñó con todas sus fuerzas sus ropas levantó la vista de nuevo hacia él y agregó: —Y  Bill tú no me necesitas ¿entendido?.</em></p>
<p><em>Gustav  apareció en el jardín caminando hacia  Tom y  le jaló con violencia hacia dentro de la casa, mientras Georg hacia otro tanto ocultando al menor corriendo de nuevo las cortinas, sus ojos se abrieron descomunalmente y sintió la dureza de las palabras de Tom e irónicamente Bill sonrió —¿Ahora me va a proteger o qué? —dijo, limpiando el rastro de las últimas lágrimas que habían corrido por su rostro.</em></p>
<p><em>—¿Le rompo la cara? —preguntó el castaño.</em></p>
<p><em>Bill negó —El día que alguien le ponga una mano a Tom encima, se la arranco.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Cuatro días exactamente después con la casa totalmente acomodadas Georg hacía su maleta para por fin despedirse de Tokio Hotel, o al menos así lo veía él, habían sido días lúgubres con Bill, llenos de  largos silencios e incomodas platicas llenas de superficialidad, habían llegado al colmo de hablar del clima.  Sintió el dolor del inminente fin llegar,  fue al refrigerador y sacó unas cervezas tal vez esa sería la última noche que pasaría con Gustav, habían desarrollado esa pequeña actividad des estresante en esos días, después de estar todo el día con los gemelos, se reunían por una horas y bebían hasta que cayera completamente la noche, Georg  quería disfruta esa última velada y llevarse esos recuerdos por el resto de su vida, en caso de que el lazo que les unía se desvaneciera dejándolos en el aire, salió hacia el jardín y espero  al rubio, minutos después este apareció. —Lo siento, no tenía a Dunja que me dijera; ¡vas diez minutos tarde Schäffer!.</em></p>
<p><em>Georg esbozó una nostálgica sonrisa —Lo sé —agregó destapando una cerveza tendiéndosela a su amigo— ¡Mierda!, eso está realmente pasando —dijo, dándole un largo trago a su bebida— No sé cómo Tom pudo decirle eso a Bill… —comentó el bajista sin más.</em></p>
<p><em>Gustav trató de ignorar el comentario, le contaba de primera mano que el mayor no la estaba pasando bien —Para empezar ni idea tenemos de qué va todo esto —dijo por fin.</em></p>
<p><em>—¿Crees que deberíamos pregúntales?</em></p>
<p><em>—Creo que no tenemos derecho.</em></p>
<p><em>—¿Cuándo te vas? </em></p>
<p><em>—Mañana,</em></p>
<p><em>—Bien ¿nos hacemos compañía hacia Leipzig? </em></p>
<p><em>Gustav asintió, era probable que fuera la última vez que lo viera a él también, la noche anterior había decidido que se mudaría a algún piso lejos de todo lo que le recordara a Tokio Hotel.</em></p>
<p>Pasos fuertes llegando hacia su mesa hicieron que Gustav levantara el rostro y se encontrara con la expresión de pocos amigos de David hacia Georg.</p>
<p>—Te llamé mil veces —regañó sin siquiera detenerse a saludar al chico.</p>
<p>—¿Qué pasa?</p>
<p>—Bill es lo que pasa —contestó con semblante turbado.</p>
<p>****</p>
<p>Vio la nieve caer lentamente mecida en una dulce danza con el viento, la suavidad de los copos reventándose al contacto del pavimento le pareció un llamado a la realidad, faltaba poco, y no podía ceder a la desesperación, o explotaría antes de disfrutar el último segundo de aquella intensa agonía. La conversación con David le había dado una tremenda bofetada y hecho reflexionar, le faltaba muy poco para dejarlo todo.</p>
<p>Llevó sus dedos con agresividad hacia sus lagrimales, sus orbes se habían transformado en un par de traidoras goteras de dolor, sintió una mano posarse con delicadeza en su rodilla e instintivamente la cubrió con la suya.  Ese era todo el apoyo que necesitaba por momentos.  Bajó la mirada y apretó la mano de Dunja entre la suya, la descubrió y examinó con curiosidad una serie de pequeñas arrugas, el tiempo había pasando, y esa mano era una prueba de ello, la  jugó con la confianza que solo años de amistad le daban, y termino girando el anillo de compromiso que lucía en el anular, subió su mirada y la posó en los ojos de la mujer quería decirle tantas cosas, sabía el dolor que habían causado.<em> </em></p>
<p>—Tengo una linda mano ¿eh? —dijo esta en tono irónico.</p>
<p>—Es más bella de lo que crees —comentó el chico sonriendo— David será muy feliz contigo, puedo apostarlo.</p>
<p>Dunja mordió sus labios, quería decirle tantas cosas,  preguntar tantas otras, las miles de dudas que barajeaba en su mente solo le volvían más loca <em>¿pero qué derecho tenía?</em> se cuestionaba  obligándose a guardar silencio cuando sus labios querían esbozar alguna frase. Retiró su mano dentro de las del muchacho y la posó sobre su mejilla —Gracias —musito— Tú también serás muy feliz —dijo en un falso intento de consuelo al dolor que veía al muchacho vivir desde hacía cinco años. Y fue entonces cuando el rostro de este se iluminó y sonrió —Claro, eso lo sé de antemano —respondió,  con la convicción de lo dicho, fue ahí donde Dunja se confundió aún más, sacudió su rostros en negación espantando nuevas conjeturas y tomó la decisión de hacer lo que sabía hacer mejor, trabajar junto a él.</p>
<p>—Bien jefe, ya payaseo suficiente —dijo  irguiéndose en el asiento— Este es el punto final,  la pasarela de la nueva línea de ropa está lista, y la inauguración de sus dos tiendas en la quinta avenida no fueron más que adulaciones en los medios…</p>
<p>—Es decir el trabajo está hecho —acotó con cierta nostalgia <em>¿Qué nueva gran empresa se impondría ahora? </em>Se pregunto buscando ideas. Había hecho sus cálculos perfectos, no tenía más metas, los cinco años habían pasado y se estaban alargando ya una semana… de ahora en adelante no tenía plan al cual seguir sólo su Fe.</p>
<p>—Exacto, ahora mi pregunta es ¿volvemos a Alemania ya o…?</p>
<p>—¿O? — indagó Tom.</p>
<p>—Tenemos al menos diez medios queriéndote entrevistar y aunque he dejado correr claro que no darás una sol…</p>
<p>—Daré las diez no hay problema —cortó. De nuevo el destino parecía salvarle de caer en un abismo.</p>
<p>La sorpresa en el rostro de Dunja era clara.</p>
<p>—Es solo que no quiero regresar… —justificó, bajando a cada silaba que pronunciaba el tono de voz y de un segundo a otro se abstrajo completamente del mundo que le rodeaba.</p>
<p>Saki bebió lentamente su café mientras se paseaba por el ventanal que le daba una perfecta vista del centro de Manhattan, bostezó, el aburrimiento le iba a matar, después de diez días en aquella ciudad su reloj biológico estaba adaptado, pero él odiaba no sentirse en su ambiente, América no era precisamente su lugar soñado sobre la tierra.  Rindiéndose a la monotonía se dirigió hacia la cocina en el penthouse, atravesó la puerta encendiendo un cigarrillo y antes que diera la primera jalada fue arrebatado de sus labios por Sue.</p>
<p>—Ya te dije que cuando cocino, nada de estas porquerías  —le reprimió.</p>
<p>Una sonora carcajada de Arthur que tomaba el desayuno  le incomodó un poco más— Buenos días, supongo —saludó cortando la celebración del asistente del señor.</p>
<p>El ama de llaves le quitó al guardaespaldas la taza vacía —¿otro café? —ofreció, ahora con amabilidad.</p>
<p>Este asintió y se sentó frente a ella para observarla cocinar, era la primera vez que les acompañaba, todo era demasiado extraño en los últimos días, tal parecía que su jefe se hacía consentir, llevaba a Margaret para asuntos corporativos, a Sue para atenderle, a Dunja por placer personal y había obligado a Ebel a instalarse en el penthouse, lo cual no parecería extraño si al menos pasara tiempo con los dos últimos pero no era así, su jefe se dedicaba a trabajar con determinación, atendía medios, daba entrevistas, asistía a todos los eventos que le invitaban, cosa que no había hecho en los últimos años, <em>Tal parece que solo quiere estar ocupado</em>, caviló mientras su desayuno le era servido.</p>
<p>Pero había notado algo más, estaba paulatinamente dejando de ser el Tom que había conocido los últimos años y estaba regresando a ser el chico al que había cuidado en Tokio Hotel, sus  facciones poco  a poco se iban suavizando y el día anterior se había hecho poner aretes en los lóbulos, de nuevo, su labio había sido perforado una semana atrás.</p>
<p>Arthur dejó por un lado el libro que le tenía absorto de momento —Dios me voy a morir de tedio —musitó.</p>
<p>—Bienvenido al club.</p>
<p>—No te quejes al menos tú y los chicos hacen algo más interesante que yo, es realmente ridículo no me tiene para nada más que cargarle la ridícula maleta roja esa de un lado a otro.</p>
<p>—¿Cómo sabes que en esa maleta no está resumida la vida de tu jefe? —Indagó la voz que les llegó desde el andén de la puerta— Sabes Arthur nunca subestimes un detalle, en este momento y solo por llevar esa &#8220;ridícula maleta&#8221; de un lado a otro eres el más importante de mi personal —dijo terminando de entrar a la cocina.</p>
<p>—Yo&#8230;</p>
<p>Tom elevó la palma —No es necesario, no puedo culparte&#8230;</p>
<p>Y antes que su disertación continuara Margaret entró con el teléfono en mano —Señor es Ruppert —el rostro de Tom palideció de inmediato, arrebató el teléfono a la chica.</p>
<p>—Adelante —ordenó con la voz quebrándosele.</p>
<p>—Mr. Kaulitz —fue la grave voz que le llegó del otro lado de la línea— Está pasando&#8230;</p>
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		<title>Just Trust Me  Cap.19 by Princess of Darkness</title>
		<link>http://www.twckaulitz.com/2010/08/just-trust-me-cap-19-by-princess-of-darkness/</link>
		<comments>http://www.twckaulitz.com/2010/08/just-trust-me-cap-19-by-princess-of-darkness/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 07 Aug 2010 04:58:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Just Trust Me]]></category>

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		<description><![CDATA[Hi girls, Dios este se hizo largo y ...pues no se termino, no es que lo vaya a alargar o qué le cambie algo a la estructura original, solo paso que puliendo, puliendo me piqué y detalle más algunas cosas...jaja lo que léeran hoy estaba contado en 2000 escuetas palabras y se convirtio, en un chapter por sí solo...

No puedo hablar de JTM sin mezclarlo conmigo ... muchas de esas cosas que van o han ido son yo, y no se este fiction me ha llegado a doler de formas extrañas...ahora si el proximo es el final y no tardara mucho por que este estaba en ese es decir solo fue corte...un DEMOSLES BREAk para que descansen sus ojitos...

Este capítulo no se no se mmm estoy insegura pero lo amo...hay algo en el que amo

Dedicar este chapter ya no va...no puedo, cada letra se debe a cada coment que han escrito, a el cariño que le han demostrado, este fic va para todas y cada una de ustedes que se toman el tiempo de leerlo.  Gracias y tambien jaja si quieren me oire idiota pero es mi regalo al blog...si twckaulitz.com   gracias por traerme acá en medio de tanta gente bella y gracias por darme lecciones de vida que no hubiera aprendido en otro lado...jaja si se oye ridículo pero nadie tiene idea del mes que he pasado...bien princess no more tears my love...muah tu yo interno te ama...ya se tambien me lo quiero dedicar a mi este ultimo mes he llorado mas que en los ultimos años y no vale no more tears good vibes dont do drugs (seguido... jaja)

Gracias por los beteos desde el primero hasta este a Ale Little Witch, Vaneka y Cheza...gracias por aguantar mis errores gramaticales que no solo dan asco si no hacen plantearse como jodidos se supone que digo que soy de habla hispana ;)

<a href="../wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg"><img class="aligncenter" title="just_trust_me" src="../wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></a>
<p style="text-align: center;"><strong><em>Capítulo  19
by Princess of Darkness</em></strong></p>
<p style="text-align: center;"></p>
Dave se encogió de hombros, la desesperación le embargaba ante la impotencia de no poder aliviar el dolor de Tom. Giró sobre sus talones y con una ligera inclinación de su rostro se despidió. —Buen viaje —susurró, apresurándose a salir de la cabina, sostuvo con cuidado el sobre que el chico le había entregado, y aunque ignoraba su contenido, sabía que debería ser algo lo suficientemente fuerte para que el muchacho se hubiese obligado a ir hasta Dormund.

No habían pasado ni tres meses desde lo de los Falcons, y después de aquella noche en que Tom le había prácticamente confesado el motivo de todo aquello, el dolor del chico se le había contagiado. Ahora sentía cómo cada día su melancolía crecía; estaba devastado, ver a Tom abandonarse en sus brazos como cuando era pequeño le había golpeado el corazón, pero comprender el por qué de todo aquello de alguna u otra forma sólo le llenaba de orgullo, ese era su muchacho.

Aceleró el paso alcanzando el pasillo principal, vio su reloj y calculó que el concierto habría acabado hacía casi una hora. Emprendió camino para reunirse con los chicos, ahora venía la parte difícil: <em>Bill, </em>caviló.

Llegó a la puerta que daba al backstage la cantidad de gente ahí reunida le agobió; suspiró y se abrió paso con dificultad, fingiendo sonrisas y gratos saludos, no estaba de humor para todo aquello, pero él era quien les había enseñado a los chicos la filosofía del mundo del espectáculo: <em>No importa qué, el show debe continuar.</em>

Siguió de largo del staff quienes recogían y guardaban el equipo, algunos cruzaron algunas miradas, Dave llevaba clara preocupación retratada en su rostro; también se topó con Natalie, quien se quitó de su paso al verlo realmente turbado, pero Dave fue ajeno a la reacción que dejaba detrás. Por fin llegó al camerino de Bill y entró sin más, le encontró recostado en el sillón acompañado de Gustav y Georg, lo cual complicaba las cosas aun más.

—¿Dónde estabas? —inquirió el menor al verle, pues la desaparición de su manager un par de canciones antes de terminar el concierto le había inquietado.

Dave no reparó en el comentario del chico y se dirigió directo a los percheros, mentalmente se debatía de cuándo darle el sobre, no contaba con que Bill estaría acompañado.

—¡Ey! —gruñó el muchacho— Te estoy hablando ¿Dónde estabas? —repitió, poniéndose de pie y llegando hasta él— Me dejaste solo, te fuiste sin más.

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Hi girls, Dios este se hizo largo y &#8230;pues no se termino, no es que lo vaya a alargar o qué le cambie algo a la estructura original, solo paso que puliendo, puliendo me piqué y detalle más algunas cosas&#8230;jaja lo que léeran hoy estaba contado en 2000 escuetas palabras y se convirtio, en un chapter por sí solo&#8230;</p>
<p>No puedo hablar de JTM sin mezclarlo conmigo &#8230; muchas de esas cosas que van o han ido son yo, y no se este fiction me ha llegado a doler de formas extrañas&#8230;ahora si el proximo es el final y no tardara mucho por que este estaba en ese es decir solo fue corte&#8230;un DEMOSLES BREAk para que descansen sus ojitos&#8230;</p>
<p>Este capítulo no se no se mmm estoy insegura pero lo amo&#8230;hay algo en el que amo</p>
<p>Dedicar este chapter ya no va&#8230;no puedo, cada letra se debe a cada coment que han escrito, a el cariño que le han demostrado, este fic va para todas y cada una de ustedes que se toman el tiempo de leerlo.  Gracias y tambien jaja si quieren me oire idiota pero es mi regalo al blog&#8230;si twckaulitz.com   gracias por traerme acá en medio de tanta gente bella y gracias por darme lecciones de vida que no hubiera aprendido en otro lado&#8230;jaja si se oye ridículo pero nadie tiene idea del mes que he pasado&#8230;bien princess no more tears my love&#8230;muah muah tu yo interno te ama&#8230;ya se tambien me lo quiero dedicar a mi este ultimo mes he llorado mas que en los ultimos años y no vale no more tears good vibes dont do drugs (seguido&#8230; jaja)</p>
<p>Gracias por los beteos desde el primero hasta este a Ale Little Witch, Vaneka y Cheza&#8230;gracias por aguantar mis errores gramaticales que no solo dan asco si no hacen plantearse como jodidos se supone que digo que soy de habla hispana <img src='http://www.twckaulitz.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /> </p>
<p><a href="../wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg"><img class="aligncenter" title="just_trust_me" src="../wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>Capítulo  19<br />
by Princess of Darkness</em></strong></p>
<p style="text-align: center;">
<p>Dave se encogió de hombros, la desesperación le embargaba ante la impotencia de no poder aliviar el dolor de Tom. Giró sobre sus talones y con una ligera inclinación de su rostro se despidió. —Buen viaje —susurró, apresurándose a salir de la cabina, sostuvo con cuidado el sobre que el chico le había entregado, y aunque ignoraba su contenido, sabía que debería ser algo lo suficientemente fuerte para que el muchacho se hubiese obligado a ir hasta Dormund.</p>
<p>No habían pasado ni tres meses desde lo de los Falcons, y después de aquella noche en que Tom le había prácticamente confesado el motivo de todo aquello, el dolor del chico se le había contagiado. Ahora sentía cómo cada día su melancolía crecía; estaba devastado, ver a Tom abandonarse en sus brazos como cuando era pequeño le había golpeado el corazón, pero comprender el por qué de todo aquello de alguna u otra forma sólo le llenaba de orgullo, ese era su muchacho.</p>
<p>Aceleró el paso alcanzando el pasillo principal, vio su reloj y calculó que el concierto habría acabado hacía casi una hora. Emprendió camino para reunirse con los chicos, ahora venía la parte difícil: <em>Bill, </em>caviló.</p>
<p>Llegó a la puerta que daba al backstage la cantidad de gente ahí reunida le agobió; suspiró y se abrió paso con dificultad, fingiendo sonrisas y gratos saludos, no estaba de humor para todo aquello, pero él era quien les había enseñado a los chicos la filosofía del mundo del espectáculo: <em>No importa qué, el show debe continuar.</em></p>
<p>Siguió de largo del staff quienes recogían y guardaban el equipo, algunos cruzaron algunas miradas, Dave llevaba clara preocupación retratada en su rostro; también se topó con Natalie, quien se quitó de su paso al verlo realmente turbado, pero Dave fue ajeno a la reacción que dejaba detrás. Por fin llegó al camerino de Bill y entró sin más, le encontró recostado en el sillón acompañado de Gustav y Georg, lo cual complicaba las cosas aun más.</p>
<p>—¿Dónde estabas? —inquirió el menor al verle, pues la desaparición de su manager un par de canciones antes de terminar el concierto le había inquietado.</p>
<p>Dave no reparó en el comentario del chico y se dirigió directo a los percheros, mentalmente se debatía de cuándo darle el sobre, no contaba con que Bill estaría acompañado.</p>
<p>—¡Ey! —gruñó el muchacho— Te estoy hablando ¿Dónde estabas? —repitió, poniéndose de pie y llegando hasta él— Me dejaste solo, te fuiste sin más.</p>
<p>El manager ignoró el cuerpo del muchacho que estaba justo a su lado, cerró la caja cromada del micrófono y lo dispuso encima de la mesa donde los técnicos recogerían el equipo.</p>
<p>Gustav y Georg intercambiaron una mirada, toda la escena carecía de sentido, Dave jamás ignoraba a Bill y el menor nunca había parecido necesitar tanto la atención de éste.</p>
<p>—¿Dave?  Ten la decencia de verme —vociferó, perdiendo la paciencia— Eres mi…</p>
<p>—Fui por regalo que te trajeron —interrumpió, fijando su mirada en él, odió el severo tono de voz que había usado para responderle.</p>
<p>—¿Un regalo? Ay, por favor… si estás enojado por haberme desconectado el apuntador, está bien, pero no me vengas con que mi manager trae regalos de mis fans porque…</p>
<p>—Bill —apresuró a cortarlo de nuevo, extendió la mano con el sobre y se lo entregó.</p>
<p>El menor tomó el paquete sin mayor apuro. —No tiene remitente —señaló, mientras se percataba que ni siquiera estaba sellado, chupó sus labios como acto reflejo, ahuecó el sobre y sacó el contenido sin más— ¿Es una foto? —señaló sin tan siquiera verla, mientras con ironía posaba sus ojos en los de su manager.  Regresó su mirada a aquel papel que sostenía casi con desprecio e inmediatamente la imagen cobró sentido, su rostro se torno pálido y se balanceó perdiendo el equilibrio, Georg llegó a su lado y pasándole el brazo por la cintura le obligó a sentarse.</p>
<p>—Bill —le llamaba Gustav, tratando de llamar su atención mientras le tomaba de los hombros— ¿Bill? —le llamó de nuevo, pero el muchacho estaba totalmente conmocionado, su mirada no se apartaba de aquel papel viejo y maltratado que sostenía entre sus ahora temblorosas manos. Dave llegó hacia él y se arrodilló, le tomó de las manos e hizo que bajara la fotografía de su vista, y por fin el menor levantó la mirada hacia él, sus ojos estaban llenos de lágrimas. Cerró con fuerza sus párpados tratando de evitar quebrarse— ¿Quién te dio esto? —indagó.</p>
<p>—Un mensajero —respondió el manager.</p>
<p>—Dave …  No me mientas ¿sí? —pidió casi en una súplica.</p>
<p>—No era nadie —mintió de nuevo mientras se ponía de pie.</p>
<p>—No, me mientas. ¿Estuvo aquí?  —Le inquirió con desesperación yendo tras él— Estaba en la cabina ¿cierto?</p>
<p>Dave no pudo negarlo más y asintió.</p>
<p>El menor dejó que un suspiro le aliviara la opresión que sentía en el pecho, grandes lágrimas se deslizaron por su rostro, observó la foto de nuevo y la estudió a detalle, la volteó y sintió cómo su corazón se aceleró sólo al leer la leyenda. <em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p>—¿Malas noticias? —indagó Gustav, señalando lo que el muchacho sostenía en sus manos.</p>
<p>El menor negó con el rostro y en medio de sus lágrimas se esbozó una sonrisa. Con un gesto hizo que Georg se sentara a su lado y le tomó de la mano recostando su cabeza en el hombro de su amigo.  —¿Sabes hobbit? —Dijo con la voz cortada—Soy tan promedio —añadió sonriendo en medio de sus lágrimas.</p>
<p>El bajista apretó su mano y sonrió. —No digas estupideces ¿Qué paso?</p>
<p>—No puedo creer que yo necesitara esto —dijo entregándole la foto, pasando por alto lo que arriesgaba.</p>
<p>Georg la sostuvo por un par de segundos antes sus ojos y un gesto de sorpresa fugaz le cruzó por el rostro, sintió cómo su garganta automáticamente se resecaba y el frío de la piel de Bill se convertía en el propio. Inspeccionó con cuidado los detalles de aquella fotografía, y repasó con cuidado la leyenda, sintió cómo de pronto su corazón empezaba a acelerarse y la devolvió de inmediato a Bill. —Eres el colmo de excéntrico —dijo en tono burlesco— Quien sea la loca que te dio una foto vieja de regalo, parece haber quedado mejor contigo que la chica que le pusó a una estrella tu nombre —vociferó soltando al muchacho.</p>
<p>Bill sonrió con tranquilidad al parecer Georg tenía la peor memoria del mundo y él había podido desahogarse un poco de todo aquello que llevaba cargando solo durante ya casi cinco años. —¿Me perdonan si no quiero salir a celebrar hoy? —dijo el menor limpiando el último rastro de lágrimas en su rostro.</p>
<p>—Claro, no saldría con un loco como tú a ningún lado. Das vergüenza Bill estás realmente chiflado —rió Georg mientras se dirigió a la puerta.</p>
<p>Gustav llegó hasta el menor y extendiéndole los brazos le dio un fraternal abrazo anunciando —Mañana me voy para Italia. Cuídate y déjate de tanto drama.</p>
<p>El chico sonrió, soltando a su amigo. —Gusti gracias por este fin de semana, no sé qué hubiera sido sin ustedes.</p>
<p>—¿Qué te acabo de decir, tarado? —dijo asestándole un suave golpe en la cabeza—. Que te dejes de dramas, mejor dedícate a ser feliz ¿quieres?</p>
<p>—Lo seré —dijo sonriendo mientras apretaba la fotografía contra su pecho— Sé que así será.</p>
<p>Gustav sonrió fingiendo una mueca. —Me encantas Bill, deberías de ser actor y no cantante —dijo, tratando de que el ambiente se relajara—. Ahora te dejo, mi novia me espera —sonrió burlonamente mientras caminaba en dirección de Georg, quien había salido tan sólo segundos antes.</p>
<p>El menor dejó caer su cuerpo pesadamente en el sillón mientras veía desaparecer a sus amigos.  El manager se sentó a su lado y le observó de hito en hito, el chico parecía empezar a debilitarse de nuevo, era <em>como ser espectador de la agonía de un amanece</em>r.  Se paró indignado consigo mismo, necesitaba darle espacio, guardó las últimas pertenencias regadas por el camerino del chico.</p>
<p>—No nos iremos de aquí hasta que ese avión haya despegado —determinó Bill en un tono débil de voz. <em>No quiero cometer una estupidez,</em> pensó.</p>
<p>—No le pregunté cuándo se iba. —le refutó su agente.</p>
<p>—Es fácil, yo te lo diré —respondió mientras fue sintiendo cómo su piel iba perdiendo la cómoda temperatura y se iba tornando de nuevo fría—. Es cuestión de unos minutos dijo cubriéndose con una mantilla.</p>
<p>****</p>
<p>Saki trató de disimular la incomodidad que le producía el móvil vibrando ajustado en el cinto de su pantalón. Pasó su mano por detrás de su jefe y le hizo pasar hacia delante, mientras le cubría el rostro de la luz de los flashes que se disparaban tratando de tomar alguna buena foto para vender a los medios. Logró llevarlo hacia la camioneta, le hizo entrar y cerró la puerta.</p>
<p>—¿Cómo mierdas pasó eso Arthur? —cuestionó el jefe de seguridad en un severo tono de voz, sin parecer descontrolado.</p>
<p>—Yo&#8230; es que yo…</p>
<p>—Está bien Saki, déjenlo así —se apresuró Tom a cortar la discusión, no estaba para escuchar alegatos, ya se podrían matar después, pero en ese instante sólo quería un poco de paz.</p>
<p>Minutos después arribaron directo a la pista en el aeropuerto de Dortmund donde no hacía ni cuatro horas había aterrizado, pero ahora la situación era totalmente diferente, sus signos vitales empezaban a normalizarse, pero lejos de sentirse bien unas lágrimas asomaron por sus ojos. Levantó la solapa de su abrigo y se encogió de hombros, mientras subía por la escalinata al avión que ya le esperaba. Se paró abruptamente y se giró antes de entrar por completo, quería observar el cielo estrellado que les cobijaría esa noche. —Ya falta poco —musitó con tono esperanzado. Giró de nuevo y se encaminó a su asiento llamando a su jefe de seguridad para que fuera a su lado, no quería charlas imprudentes, ni preguntas estúpidas y el único que le podía garantizar una adecuada compañía era Saki.</p>
<p>Se abrochó el cinturón y alcanzó una mantilla cubriéndose el cuerpo. El despegue había sido tranquilo, la luz en la cabina fue remplazada por una más tenue para que los pasajeros pudieran descansar. Tom sintió cierta paz al estar a obscuras, entonces permitió que las lágrimas corrieran suavemente por su rostro, odió cómo su cuerpo dejaba de doler, sintió su corazón latir perfectamente controlado y cómo la opresión que le había acompañado las últimas horas se alejaba de su pecho&#8230; fue entonces que la desesperación le ganó, sabía de antemano que todas esas sensaciones iban directo a Bill, era él quien ahora se iba a quebrar.</p>
<p>Respiró profundo buscando tranquilizarse, el dolor que sentía lo podía llevar al grado del sollozo y no quería hacer ningún tipo de bulla. Volteó a ver a saki y para su tranquilidad estaba completamente dormido. El destello que venía de su cinto le llamó la atención, el teléfono satelital de éste lanzaba una luz que indicaban una serie de llamadas perdidas, deslizó su mano con cuidado hasta quitárselo y el presentimiento que le acompañaba desde hacía unas horas al entrar a la casa de su gemelo fue confirmado, las últimas llamadas venían del teléfono de Bill.</p>
<p>Su rostro se tiño de rojo, la furia le ganaba. Dio dos suaves golpes en el brazo a su jefe de seguridad y sin voltearlo a ver, le extendió el teléfono en silencio.</p>
<p>La puerta de la mansión se abrió de par en par, ni bien se habían estacionado los autos,  ahí estaba Sue haciendo galantería de por qué ella ocupaba el lugar privilegiado en el servicio. Ni bien hubieron entrado todos, llegó ella con tazas rebosantes de café y pequeños bocadillos, pero Tom había pasado de largo hacia el sillón del rincón que daba con la piscina y se sumergió en sus pensamientos, su rostro cambiaba al compás de las emociones a través de las cuales era guiado según los caprichos de su mente. Sintió la presencia de Sue sólo porque tomó de una bandeja su taza de café con un toque de leche, la observó por unos instantes y le volteó a ver, con expresión de ironía. —¿Sabías que tuve una época en la que no tomaba café sino me lo llenaban de cosas infantiles como crema de chantilly o cualquier otra estupidez? —inquirió con la voz llena de amargura, pero la mirada que clavaba en ella estaba lejos de ser amarga, era totalmente severa.</p>
<p>—Lo ignoraba señor —fue la breve respuesta de la chica quien bajó el rostro.</p>
<p>—Increíble… ¿Será lo único que no sabes entonces? —indagó. Se sentía traicionado, su madre ya le había confesado que tanto ella como Magui recibían instrucciones de su gemelo, y ahora Saki recibía llamadas de Bill.</p>
<p><em>El problema no es ella,</em> se reprochó, Es<em> más… ¿había algún problema con la supuesta traición? </em>Se cuestionó.  —Puedes retirarte —indicó, mientras se paraba tras ella y llegaba al frente del equipo.</p>
<p>—Creo que es momento de descansar señores, ya saben, acá nada cambia, a las ocho en punto salimos a la empresa —dijo mientras cruzaba hacia las escaleras que le conducían a su habitación.</p>
<p>—Saki ven conmigo —ordenó, este le siguió de cerca sin inmutarse, utilizó todos los ejercicios que le servían para concentrarse cuando realizaba tácticas cuidando al mayor de los Kaulitz. Desocupó la mente de cualquier banalidad y llevó a un grado racional a su jefe y lo bajó a Tom, en su mente lo situó a los quince años cuando le cargaba por la cintura y lo metía con facilidad a donde necesitara, lo vio así de niño, así de frágil, recordó sus demandas de comida chatarra en hoteles cinco estrellas, sus enojos descomunales por no evitar que le tocarán de más ó que alguna fan le besara a la fuerza, lo bajó mentalmente de príncipe empresarial a chico revoltoso, y así, sólo así podría manejarlo.</p>
<p>Tom entró yendo directo a la ventana como lo hacía desde más de cuatro años atrás. Como acto reflejo, observaba desde ahí por algunos segundos las luces apagadas en la recámara de Bill antes de acostarse, no importaba si estaba o no, si dormía o si veía su silueta destacarse tras el cortinaje de la sala de estar en la primera planta, sólo con ver el ambiente que rodeaba a su razón de vivir le recordaba el dulce susurro de Bill en sus oídos; <em>Buenas noches Tomi, </em>creía escuchar<em> </em>a través del tiempo.</p>
<p>Saki carraspeó intencionalmente para hacerle notar su presencia, cerró la puerta tras de sí y esperó parado al margen de la misma.</p>
<p>Tom cayó en un juego de pensamientos, y de conversaciones mentales, trataba de hilvanar las palabras adecuadas, buscaba la manera apropiada de sostener la charla que se negaba a llevar a cabo con aquel hombre que se entregaba a su servicio con más voluntad de la que debía, que le cuidaba más allá de lo que incluso él esperaba, pensó tanto la forma adecuada, pero el día había sido demasiado pesado para él, sin embargo, después de debatirse en sus pensamientos fijó su mirada en los ojos cansados de Saki  —¿Me has traicionado? —preguntó sin más.</p>
<p>—Señor… me ofende…</p>
<p>—¿Me has traicionado? —interrumpió, cuestionándole de nuevo, sin poder evitar subir su tono de voz.</p>
<p>Saki guardó silencio sin bajar la mirada —Sería incapaz, usted me conoce —mintió.</p>
<p>—Dame una razón lógica para que confíe en ti, cuando vi diez putas llamadas del maldito número de mi hermano —vocifero— ¿Me crees estúpido acaso?  Pones un código por nombre y pensarías que el número no me lo sé de memoria. ¿Qué diablos dices de eso?</p>
<p>—No tengo idea —negó incluso con el rostro, sabía que con su porte convincente y totalmente relajado harían mella en la terquedad de su jefe. —De ese número fue que me llamó Dave al llegar a las cabinas en el Arena.</p>
<p>Tom levantó la mano pidiendo silencio, cerró los ojos, se sentía como un imbécil, <em>Claro que Saki no me traicionaría,</em> razonó.  ¡<em>Dios, es Saki!, </em>se reprochó de nuevo, era evidente que tanta mierda en el último año le estaba pasando la factura, cada vez faltaba menos, y ello sólo alargaba su agonía haciéndola aún más dolorosa.  <em>La eternidad estaba a la vuelta de la esquina y él se empeñaba en verla más lejana que nunca</em>, este último hilo de pensamiento le hizo esbozar una sonrisa, se sentía completamente idiota, qué mierdas hacía reclamándole a su jefe de seguridad ese tipo de tonterías. —Dios… Saki lo siento soy un idiota —se justificó— Puedes retirarte —le indicó con un gesto.</p>
<p><em>Vaya Tom, hoy sí que has hecho galantería de que te has vuelto loco,</em> se dijo mientras buscaba la fotografía enmarcada del roble que guardaba en su cómoda.</p>
<p>******</p>
<p>Caminó a lo largo del pasillo observando la silueta del bajista, iba desgarbado, con las manos dentro de los jeans, podía ver que llevaba la cabeza hacia abajo, caminaron hacia un chico de seguridad e inmediatamente los escoltó hacia la camioneta para sacarlos del Arena junto con toda la banda. Se sentó al lado de su amigo tratando de ignorarle lo mejor que podía, sabía que si Georg iba a decirle algo, no era el momento ni el lugar. Le observó con los brazos cruzados, y con un gesto que casi podría jurar era un infantil puchero; le acompañó en su silencio, no haciendo más que entregarle una botella de agua y unas gafas. Cuando el auto llegó al hotel pudieron sentir cómo el momento se acercaba.</p>
<p>—¿Tu habitación o la mía? —masculló  Georg.</p>
<p>—La mía, tengo que empacar.</p>
<p>Pidieron servicio a la habitación y cenaron en silencio. Gustav se caracterizaba por algo, sabía darles espacio a sus amigos y era por eso que ellos le adoraban, la cordura del chico les había ahorrado unos cuantos problemas y otros tantos golpes.  Sirvió dos tragos más de la botella que casi iban a finalizar cuando Georg por fin salió de su mutismo.</p>
<p>—¿No viste la foto verdad? —comentó llevando sus manos hacia su cabeza, las deslizo hacia atrás e hizo una coleta.</p>
<p>El rubio pudo distinguir el temblor en la mano de su amigo, pudo ver que Georg se iba a soltar en una confusa disertación y él no pensaba impedírselo.</p>
<p>—Bill cree que <em>él</em> vino… —musitó.</p>
<p>—¿Quién?</p>
<p>—Hablo de Tom, Gustav.  ¿Quién más?  Gracias al cielo nos creen ajenos a todo, viste cómo lloró cuando preguntó que si había estado aquí. Eso aclararía muchas cosas…  Bill cantó hacia una de las cabinas, la energía del show… —dijo bajando el tono de su voz mientras divagaba, buscaba explicarse mejor, pero todo aún le daba vueltas— ¿Sabes Gustav? Tom fue quien pidió que incluyera 1000 Oceans y ¿viste? Bill habló de la canción después de que nunca había querido tocarla, hoy sin embargo, no le importó la guitarra de Frank, que estaba cansado o que habíamos dejado de ensayarla desde el inicio del tour, él no quería 1000 oceans y luego viene y…</p>
<p>—Sí, Georg sí —interrumpió Gustav la verborrea nerviosa en la que había caído su amigo— …Tom estuvo aquí, yo lo vi, si a eso es a lo que vas, lamento no habértelo dicho, sólo pensé que era innecesario hasta este momento, entonces sí, es completamente lógico pensar que fue Tom quien entregó ese sobre. Lo que quiero que me digas es qué putas contenía el sobre de una buena vez.</p>
<p>—¿Qué contenía Gustav? Una fotografía, vieja y amarilla, lo viste, ¿de quién? Nunca lo hubiera sabido hasta que leí el pie de la misma “Marie y Taylor Relhor, 1929”  Y fue ahí cuando todo se me hizo claro, cuando la última duda que podría aguardar se aclaró.</p>
<p>Gustav sintió un escalofrió recorrerle por toda la espina dorsal, se llevó automáticamente la mano a la boca como si temiera decir algo.  —Oh por Dios, Bill te dijo <em>No puedo creer que yo necesitara esto</em> —parafraseó— Georg, él ni siquiera estaba seguro de todo…</p>
<p>—No, ha sido Tom…</p>
<p>—Dios eso explica tanto…</p>
<p>—Eso explica todo Gustav, absolutamente todo.  ¿Sabes algo? llevo pocas horas con la idea en la cabeza y ya me estoy volviendo loco, gracias al cielo soy un promedio porque de haberlo sabido antes, no sé cómo lo hubiera tomado. —dijo, moviendo su rostro en negación, con la mirada perdida.</p>
<p>—No seas idiota Georg, eres mejor de lo que te atribuyes, ya lo sabías hoy cuando te subiste a la camioneta y le dijiste que lo admirabas, ya lo sabías cuando le buscaste en el camerino. Eres un alma buena hobbit, no por nada eres lo más cercano que tengo a un hermano.</p>
<p>Georg se recostó en el sillón de la estancia, estaba agobiado, tratando de acallar los cientos de conversaciones que venían a su mente, recordó a los gemelos evitando una mirada en el show de Kerner, en su necedad por quererlos juntar en la boda de Gustav, en las lágrimas de Bill al ver a Tom quemar sus guitarras, pero sobre todo la entereza del mayor al hacerlo.</p>
<p>****</p>
<p>Bill apareció en la plataforma central con las manos hacia arriba, se movió con el ritmo de la batería imaginaria, que sonaba clara en su mente, su perfil fue delineado por la luz blanca que le enfocaba contra el cortinaje, movió los hombros de forma sugerente y llevando el micrófono hacia sus labios gritó con energía haciendo retumbar el Arena vacío. Georg volteó a ver a Frank con extrañeza, definitivamente ese aullido no lo habían esperado.</p>
<p>—Alto, alto —fue el grito de Mark que se escuchó desde la cabina de sonido.</p>
<p>Las luces se encendieron iluminando el lugar, los chicos dejaron de tocar abruptamente y Bill sonrió mordiéndose los labios, mientras apagaba el micrófono.</p>
<p>—¿Se puede saber qué estás haciendo Bill? En qué pedazo Sacrifice pide tremendo grito y sobre todo ¿baile? —inquirió de nuevo el productor de la disquera por el altavoz.</p>
<p>—Eh… yo, lo siento, sólo tenía otra canción en mi cabeza —se disculpó Bill sonriendo.</p>
<p>—Pues concéntrate muchacho ¿Qué diablos piensas?, ¿que tenemos todo el día…?</p>
<p>—¡Ey! —levantó la mano Dave llegando al escenario y quitándole el micrófono a Bill— Mark ¿lo estás regañando? —indagó molesto— Más te vale que no —sentenció. —Diez minutos de descanso chicos. —gritó girándose hacia los músicos, y con un gesto en los dedos hizo que el menor de los Kaulitz le siguiera, éste le siguió tomándole la mano y caminando detrás de él, como un niño de parvulario, su humor estaba por demás extraño—. Creo que me llevan a la oficina del director- gritó, fingiendo que lloraba mientras pasaba de Natalie quien reía a carcajadas.</p>
<p>Dave hizo que le soltara sacudiendo la mano sin poder contenerse la risa, abrió la puerta del camerino y le hizo entrar.</p>
<p>—¿Estoy en problemas? —preguntó el menor con la ironía en el rostro.</p>
<p>—Claro que no, sólo tenía que sacarte de la vista de Mark, este ensayo ha estado por demás accidentado —dijo el manager mientras se sentaba en el sillón—. Digamos que tu concentración está en menos veinte y pones un poco ansiosa a la gente cuando estás así.</p>
<p>—¿Ves? los tengo tan mal acostumbrados a que yo sea tan perfecto que con cualquier cosa los desubico —ironizó.</p>
<p>Dave sonrió divertido. —¿Estás de especial humor hoy? —indagó— Tienes una energía que no te veía desde…</p>
<p>—¿Desde hace cinco años? —interrumpió el muchacho— Bueno, esos malditos años terminaron hoy —dijo en un tono de voz que denotaba estar lleno de esperanza, acarició como reflejo el relicario que llevaba en el cuello, mientras caminaba hacia la puerta dejando solo a Dave.</p>
<p>El manager sonrió con la sorpresa cubriéndole el rostro, estaba feliz porque aunque Bill lo ignorara le acababa de dar la noticia.  Era momento de que la familia se reuniera de nuevo.</p>
<p>****</p>
<p>Pudo distinguir cómo el palpitar en su pecho se aceleraba de golpe, despertándole, ahora su corazón le anunciaba un nuevo día y temió abrir los ojos, porque ese no era un día cualquiera, era el día que había esperado desde hacía cinco años. Se llevó las manos a los ojos y rodó sobre sí por lo ancho de la cama, hasta subir su cuerpo sobre la almohada que ocupaba <em>su lugar </em>desde la última vez que habían estado juntos, trató de conciliar el sueño de nuevo, pero no podía, su cuerpo tenía la certeza que el final había llegado y ahora este iniciaba una revolución por dentro, cada uno de sus órganos se oponía a esperar un segundo más, el palpitar de su corazón agitado dentro de su pecho le exigía calmarle, sus labios reclamaban ser bebidos, mordidos y besados, su piel estaba ansiosa de ser tocada, sus dedos se movían automáticamente delineando su propio rostro con ansiedad. <em>Ya todo estaba hecho</em>.</p>
<p>Abrió con sigilo sus párpados y con miedo vio a su alrededor, todo estaba igual a la noche anterior, —¿Y qué esperabas Tom? —se preguntó en tono irónico. De un brinco se levantó de la cama, con la energía que sólo la desesperación extrema que sentía le podía inyectar.</p>
<p>Fue al espejo y se contempló desnudo por largos minutos, pudo distinguir como el color de la piel le había cambiado en esos años, ahora se veía pálido. Se perdió por largos segundos en enfocar sus propios ojos, eran dos cuencos vacíos sin destello mínimo de vida dentro de ellos, bajó la mirada con espanto, así era su pobre y maltratado cuerpo que ahora le pedía… no, le exigía ser resarcido de todo el sufrimiento, del castigo, de haberlo privado de Bill durante esos años.</p>
<p>Su cuerpo cobraba autonomía ese día, su cerebro no podía ordenarle gran cosa a sus órganos, por irracional que fuera nada dentro de sí obedecía a su conciencia, su espíritu se confabulaba con su materia, y estaba claro, necesitaban<em> sentirlo.</em> Se habían auto-convencido y sometido a aquel suplicio por voluntad propia, pero ahora su cuerpo ya había registrado cronológicamente cada día, cada hora, cada minuto sin Bill con exactitud asombrosa. Los cinco años habían terminado,  y ahora su cuerpo había despertado; necesitaba una caricia, verle a los ojos, sus manos hormigueaban ante la necesidad de ser estrechadas por las de su igual, su cabellos exigían ser revueltos, su torso demandaba los suaves besos de su dueño… su gemelo.</p>
<p>Tom desde siempre se sabía propiedad de Bill, no como algo que se adquiere ó se compra, era su naturaleza, él era de Bill y sólo por eso Bill era de él, así que su cuerpo, su propio cuerpo no le pertenecía, y era por eso que reclamaba con tal beligerancia ser amado por su verdadero y único dueño, del que le habían separado con total crueldad.</p>
<p>Tomó aquel saco de de piel y huesos a los que se resumía su cuerpo, y contra la voluntad de éste, se obligó a ir la ducha.</p>
<p>—A seguir la rutina hasta nueva orden —musitó al silencio. De pronto eso también lo extrañó, ser escuchado. Los últimos cinco años no había hablado mucho, o al menos no en términos profundos o sinceros, su cerebro estaba entumecido con las miles de conversaciones que tenía pendientes con su amor, no habían sido pocas las noches que se había ido a la cama con ganas de sostener una simple charla, hubiera podido coger el teléfono y llamarle, pero jamás se hubiera permitido parecer débil, aunque eso en algún momento le hubiera podido hacer creer a Bill que el <em>sacrificio </em>no existía y por lo tanto todo era mentira. Su gemelo sabía por medio de su sufrimiento que esto valía la pena y ahora todo estaba consumado.</p>
<p>Necesitaba ser escuchado, contar sus más profundos miedos y celebrar sus éxitos, había logrado conquistar tantas cosas y sin embargo no se creía nadie, porque sin Bill nada estaba completo. <em>Hablar, </em>pensó, eso necesitaba, simplemente hablar, era algo que no hacía con cualquiera, al menos no sin cuidar y estudiar cada una de sus palabras, sólo con él podía ser auténtico y todo eso lo había sacrificado. Dio un golpe a la pared cubierta de loza mojada, pasaron varios minutos hasta que cobró conciencia de sí mismo, descubriéndose arrodillado en el piso de la ducha, recostado contra la pared ahogando sus sollozos, ¿a<em>caso no debería estar feliz?</em> Cuestionó su lógica.   —No, Tom, aún no —se dictaminó. Sólo faltaba una señal y esa no dependía de ellos. <em>Si quieres sobrevivir apégate a la rutina, </em>concluyó.</p>
<p>****</p>
<p>El auto se detuvo justo en la entrada principal de K.T Enterprises, la puerta fue abierta por el chico del ballet parking —Miss Margaret —saludó con una leve inclinación de rostro.</p>
<p>—Paul, buenos días —contestó amable la nueva mujer de hierro, como era conocida ahora dentro de la corporación, a su paso saludó a varios empleados con un amable gesto, fue conducida por un agente de seguridad directo al ascensor que le llevaba a la planta principal, y para cuando las puertas de este se abrieron de par en par, dejó el porte y el glamour que venía destilando desde el lobby tiró su bolso y corrió hacia la máquina de café, encendió todas las pantallas de seguridad, activó la planta telefónica mientras se daba un ligero vistazo en el espejo, así era, se negaba a creer que desde dos semanas atrás ya no era la simple asistente de Mr. Tom Kaulitz, ahora era la gerente general de la corporación, pero se negaba a aceptarlo, incluso no había dado la orden de remodelar el despacho vacío frente a la oficina de Mr. Kaulitz y que éste le había asignado. La luz que le indicaba que el señor había llegado al edificio se encendió, y como parte de la rutina, tomó la taza de café y esperó a que las puertas se abrieran. Con una exactitud automática estas lo hicieron y Tom apareció.</p>
<p>—Señor, buenos días —saludó la chica, mientras le tendía el café y recibía de éste la carpeta que traía en sus manos.</p>
<p>—Margaret —contestó su jefe con una mueca inentendible para otros, pero clara para ella. Ya llevaba unos años a su servicio, y  al parecer del propio Tom, eran un equipo excelente. Le conocía de maravilla, sabía cuándo hablar, cuándo no, cómo darle su espacio, disponerle todo de una forma rutinaria y exacta, no le gustaban las sorpresas y mucho menos los cambios.</p>
<p>Tom caminó directo a su despacho seguido por la chica, pulsó el botón que abría el mueble de madera labrada del frente de la sala, de éste se descubría una pantalla plana formada por ocho pantallas pequeñas, encendió el sistema satelital y en cada una aparecieron los principales canales del clima del mundo.</p>
<p>—Interesante ¿cierto? —le dijo con la ironía del caso, se sentó frente a ella mientras daba un ligero vistazo a cada uno de los canales poniéndose al corriente—. Creo que no has entendido Maguie, te ascendí —señaló con total vaguedad—. ¿Por fin seleccionaste asistente para mí entre las chicas que estás entrenando? —inquirió.</p>
<p>—He visto una.</p>
<p>—¿Quién?</p>
<p>—Scarlet señor</p>
<p>—¿Scarlet?</p>
<p>—Sí, la chica que vino hace casi un mes recomendada por su her&#8230;</p>
<p>—Ya sé quien —interrumpió, de pronto su piel empezaba a hormiguearle de nuevo, mientras la tristeza crecía dentro de él, apoderándose de cada uno de sus poros, la incertidumbre del <em>¿cuándo? </em>le consumía sin piedad. Estaba tratando de contenerse, había logrado una perfecta actuación en el desayuno, su interpretación magistral del perfecto y controlado Tom le merecería un Oscar, pero de pronto ya no se le daba la gana contenerse, es más, <em>ya no lo logré, </em>pensó al sentirse a punto de quebrarse. —Vete —ordenó en un hilillo de voz casi inaudible.</p>
<p>—Señor sólo tenemos que ver…</p>
<p>—Margaret —le acotó clavando una severa mirada en la chica— Quiero que te vayas y me dejes solo.</p>
<p>Repasó de nuevo una parte del perfil del mural con la yemas de los dedos, cerró los ojos, respiró profundo y creyó sentir el aire fresco del bosque.  —Mierda, ya me estoy volviendo loco —dijo, esbozando una sonrisa mientras vaciaba el último resto de whisky del fondo de la botella, la tomó por la boquilla y la tiró con furia.  Se dejó caer en el sillón, estaba completamente abatido, sus ojos le ardían, había llorado más durante las últimas horas que en los últimos años.  Tenía miedo ¿y si se había equivocado? Se cuestionaba minuto a minuto, pero en lo profundo de su ser sabía que no lo había hecho, era sólo que esto último no dependía de él. Era realmente estúpido si pensaba que todo terminaría ya, de cuando en cuando volvía a la televisión, sólo para que sus ojos se llenaran de lágrimas nuevamente al no ver lo que quería y era cuando empezaba de nuevo, iba por otra botella de licor y le daba rienda suelta a su desesperación.</p>
<p>*****</p>
<p>Para cuando el avión de Benjamin Ebel aterrizó en Berlín, el cataclismo en la oficina de Tom Kaulitz ya se había desatado, pero esto lo ignoraba Dunja quien le esperaba embargada de la felicidad por el encuentro. Cuando le vio aparecer después de la puerta de migración se abalanzó a sus brazos.</p>
<p>—Dios Benji —dijo, tomándole el rostro besándole las mejillas— ¿Podrías estar más guapo? —le halagó.</p>
<p>—Futura señora de Jost. —comentó el muchacho, mientras le guiñaba el ojo— Claro que podría, pero se me ocurrió la tontería de enamorarme y después de eso todo se ha ido abajo ahora tengo un par de arrugas, un poco menos de pelo y sobre todo peligro de morir por exceso de bilis fuera del lugar de donde debería estar.</p>
<p>Dunja se rió hasta casi llorar, había extrañado tanto el humor del chico, abordaron la limosina de la empresa.</p>
<p>—Te he extrañado tanto —musitó la chica con nostalgia— Te juro, si no fuera por los mails hubiera muerto de tristeza.</p>
<p>—Dunnie era tan fácil como tomar un vuelo trasatlántico ir directo a Nueva York, tomar una copa conmigo en el aeropuerto y volverte de regreso —comentó el muchacho sonriendo, sus agendas les habían separado e inevitablemente habían pasado de ser mejores amigos a simples compañeros de trabajo— ¿Te está tratando bien Jost? —inquirió, fingiendo una mueca amenazante.</p>
<p>—De maravilla.</p>
<p>—Puedo preguntar… ¿qué harán para verse más de dos veces al mes con los jefes que se andan cargando?</p>
<p>La chica se hundió en el sillón y resopló desviando la mirada —No tengo idea, David está seguro que podrá hacer algo, yo con Tom no estoy tan segura, he pensado en renunciar…</p>
<p>—¡No! ¿Cómo? Ahora ni correos me enviarías —reprochó el chico— Lo siento tendré que hablar con ellos, verte me ha puesto el corazón pequeño y ahora exijo secuestrarte por lo menos una semana y llevarte conmigo.</p>
<p>—¿Estás de broma?</p>
<p>—Claro que estoy de broma, esos tipos sin ti se hunden en una semana, pero se me ocurría pedirle a Tom que te lleve con nosotros al lanzamiento de las nuevas líneas en América.</p>
<p>Dunja sonrió, se pegó más al muchacho en el sillón y recostó su cabeza en el pecho del rubio, quien con su mano acariciaba el cabello de la chica.</p>
<p>Saki fingió una sonrisa cuando en la planta principal de K.T Enterprises apareció Dunja con Benjamin Ebel, saludó a este último con un apretón de manos, pero el ruido de un cristal haciéndose añicos sobresaltó a los recién llegados al piso.</p>
<p>—¿Qué fue eso? —indagó Dunja, llevándose la mano a la boca.</p>
<p>—Sería mejor que regresaran en otro momento el señor está ocupado —pidió Margaret con una sonrisa, como si no escuchara nada.</p>
<p>—Como si fuera a hacerte un pelo de caso —ironizó la productora, molesta— Ese chico no está bien.</p>
<p>—Muy bien señora Petchner ¿qué quiere escuchar? ¿La verdad? Bueno, el señor  lleva cinco horas encerrado, escuchamos que quiebra algo, luego viene el silencio, un ruido más fuerte después y luego silencio otra vez.</p>
<p>—¿Y qué?,  ¿van a esperar a que se mate ahí dentro? —inquirió Dunja, cruzándose de brazos.</p>
<p>—¿Alguna propuesta? —rebatió Margaret.</p>
<p>Saki tomó el teléfono y realizó la llamada que había pospuesto durante la mañana.</p>
<p>—¿Dave? —preguntó, al escuchar que el teléfono le daba línea.</p>
<p>****</p>
<p>Hizo el nudo de su corbata y se dio un último vistazo al espejo subió la ceja viendo el reflejo que le devolvía el espejo el pantalón de corte inglés le sentaba de maravilla, pero ese no era él, había algo en esa imagen que por momentos se le tornaba nauseabundo como un uniforme de guerra lleno de méritos y honores, pero la sangre del sufrimiento que le pringaba por las últimas batallas, le hacía sentir tanto asco de sí mismo.</p>
<p>Fue hacia su caja de joyas, sacó unos gemelos y los ajustó en su camisa, sonrió suavemente a la imagen que le devolvía el espejo. Lucía totalmente diferente al día anterior, sin la llamada oportuna de Dave aún estaría consumiéndose en su miseria, ahora todo lo veía con nuevos ojos, tan sólo debía entregarse a los preparativos de la eternidad.</p>
<p>Se dirigió su closet y caminó hacia el último pasillo, se hincó y esta vez tomó con decisión la muda de ropa que tenía lista desde hacía más de un año, la colocó sobre su cama y regresó por la maleta roja que había sacado de la villa el día que se despidió de Bill, <em>ahora era diferente</em>, pensó mientras la abría. No pudo evitar la tentación y se dirigió al espejo tratando de ponerse la bandana negra que tanto le gustaba. —Eres guapo Kaulitz —musitó, girando sobre sus talones y la guardó en la del equipaje.  Hizo otro tanto con un juego de playeras negras.</p>
<p>—Dios, no puedo creer que estos tuvieran que esperar cinco años para estrenarse —dijo, mientras guardaba con cuidado la última sudadera negra que Bill le había regalado al terminar el tour de Humanoid por América. Buscó su único par de jeans <em>tamaño original, </em>ironizó, metiéndolos en la maleta. Guardó todo lo que necesitaba para volver a sentirse él y cerró la maleta.</p>
<p>Minutos después Arthur entró con los guardaespaldas tomando el equipaje del señor, compuesto por seis maletas plateadas, un largo vuelo a Nueva York les esperaba.  El asistente no pudo evitar la sorpresa cuando su jefe le señaló una maleta roja totalmente a desjuego de su sobrio equipaje.  —Esa también —le indicó el mayor de los Kaulitz, mientras desaparecía de la habitación.</p>
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		<title>Just Trust Me Cap. 18 by Princess of Darkness</title>
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		<pubDate>Fri, 14 May 2010 23:10:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Just Trust Me]]></category>

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		<description><![CDATA[Heme aquí mordiendome de puro desespere, ya no se que es lo que me da, me muero de puros nervios por que no se si el chapter les gustará, luego por que es el penultimo capítulo, el siguiente es el final y me debató entre tirarlo largo o partirlo en dos...¿después sera pura tristeza?  amó este fic y lo qué me a dado.

Cómo siempre este fic va dedicado a todas y cada una de las chicas que lo léen o lo han leído en algun momento, gracias por dedicarle su tiempo.

Pero hoy este capítulo va en especial para Vanke...why?  Por que empezo y terminara contigo!  Por que este capítulo es un ejemplo de cuando escribo no me gusta lo borro y lo escribo de nuevo te hago leer mil veces cada parrafo y lo escribo en msn, en imvu o donde sea con tal de medir las emociones que pueda causar en tí y eso me da un termometro para seguir...danke!!!  Love you!

To Zack and Mike i know you cant read it, but just that you answer about the BIG THREE makes me feel happy and valuated love you guys, thanks for the friendship and the trust...I trust you!
<p style="text-align: center;"><a href="../wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg"><img class="aligncenter" title="just_trust_me" src="../wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></a></p>

<h2 style="text-align: center;">Capitulo 18</h2>

Tom miró con desesperación el reloj, hacía más de cinco minutos que Saki le había notificado que estaban listos para alzar el vuelo. Respiró hondo una vez más con la esperanza de lograr controlar el temblor que azotaba su cuerpo. ¿<em>Acaso tienes miedo</em>? Se cuestionó, viéndose al espejo. Se concentró en la mirada onda y vacía que le devolvían sus propios ojos a través de su reflejo y apartó la mirada casi con horror.  Eso era su vida de momento, una espiral honda y vacía, ahora hasta su propio espejo se encargaba de recordárselo, pensaba.

Jugó por unos segundos con el arete en su lengua, el contacto con el metal mojado con su saliva le recordó algo, entre ellos nada era vacio, y mucho menos los últimos años.  Esta última línea de sus pensamientos pareció actuar como un bálsamo en su agitado corazón y de momento le calmó, aprovechó esto último y se dirigió a la puerta de su habitación.   

Bajó por las escaleras concentrándose a cada paso en los logros de los últimos años, se recordó al frente de sus empresas, necesitaba darse ánimos tenía que ponerse en control de sí mismo, en realidad no sabía qué hacer, Bill siempre era quien le rescataba de aquellos abismos de tristeza, ahora él por primera vez decidía correr hacia él y ser su roca, pero no tenía idea de cómo hacerlo sin echar todo a perder. Mordió sus labios con ansiedad, tragó saliva y respiró, quería controlar el tono de su voz y no lucir quebrado en ningún momento ante nadie.

Para su alivio la sala de estar era una verdadera revolución a tal grado que nadie se había percatado de su presencia. Los guardaespaldas revisaban sus armas mientras Saki por primera vez en años perdía la compostura al teléfono, lo cual le llamó la atención, su jefe de seguridad era un hombre completamente controlado. Llegó hacia él y le pidió con un gesto que interrumpiera la llamada.

—¿Qué diablos te pasa? —preguntó sin más.

—Es Rupert señor, insiste en verlo y no hay forma que entienda un no… —Saki guardó silencio de momento, mientras vio cómo el rostro de su jefe se tornaba pálido.

[Sigue en el tag...]]]></description>
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<p>Cómo siempre este fic va dedicado a todas y cada una de las chicas que lo léen o lo han leído en algun momento, gracias por dedicarle su tiempo.</p>
<p>Pero hoy este capítulo va en especial para Vanke&#8230;why?  Por que empezo y terminara contigo!  Por que este capítulo es un ejemplo de cuando escribo no me gusta lo borro y lo escribo de nuevo te hago leer mil veces cada parrafo y lo escribo en msn, en imvu o donde sea con tal de medir las emociones que pueda causar en tí y eso me da un termometro para seguir&#8230;danke!!!  Love you!</p>
<p>To Zack and Mike i know you cant read it, but just that you answer about the BIG THREE makes me feel happy and valuated love you guys, thanks for the friendship and the trust&#8230;I trust you!</p>
<p style="text-align: center;"><a href="../wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg"><img class="aligncenter" title="just_trust_me" src="../wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></a></p>
<h2 style="text-align: center;">Capitulo 18</h2>
<p>Tom miró con desesperación el reloj, hacía más de cinco minutos que Saki le había notificado que estaban listos para alzar el vuelo. Respiró hondo una vez más con la esperanza de lograr controlar el temblor que azotaba su cuerpo. ¿<em>Acaso tienes miedo</em>? Se cuestionó, viéndose al espejo. Se concentró en la mirada onda y vacía que le devolvían sus propios ojos a través de su reflejo y apartó la mirada casi con horror.  Eso era su vida de momento, una espiral honda y vacía, ahora hasta su propio espejo se encargaba de recordárselo, pensaba.</p>
<p>Jugó por unos segundos con el arete en su lengua, el contacto con el metal mojado con su saliva le recordó algo, entre ellos nada era vacio, y mucho menos los últimos años.  Esta última línea de sus pensamientos pareció actuar como un bálsamo en su agitado corazón y de momento le calmó, aprovechó esto último y se dirigió a la puerta de su habitación.   </p>
<p>Bajó por las escaleras concentrándose a cada paso en los logros de los últimos años, se recordó al frente de sus empresas, necesitaba darse ánimos tenía que ponerse en control de sí mismo, en realidad no sabía qué hacer, Bill siempre era quien le rescataba de aquellos abismos de tristeza, ahora él por primera vez decidía correr hacia él y ser su roca, pero no tenía idea de cómo hacerlo sin echar todo a perder. Mordió sus labios con ansiedad, tragó saliva y respiró, quería controlar el tono de su voz y no lucir quebrado en ningún momento ante nadie.</p>
<p>Para su alivio la sala de estar era una verdadera revolución a tal grado que nadie se había percatado de su presencia. Los guardaespaldas revisaban sus armas mientras Saki por primera vez en años perdía la compostura al teléfono, lo cual le llamó la atención, su jefe de seguridad era un hombre completamente controlado. Llegó hacia él y le pidió con un gesto que interrumpiera la llamada.</p>
<p>—¿Qué diablos te pasa? —preguntó sin más.</p>
<p>—Es Rupert señor, insiste en verlo y no hay forma que entienda un no… —Saki guardó silencio de momento, mientras vio cómo el rostro de su jefe se tornaba pálido.</p>
<p>Tom cerró los ojos tratando de mostrarse inalterable e internamente se llamó a la mesura, no podía darse el lujo de dejarse notar quebrado, sabía que en algún momento sería inútil fingir en aquella travesía hacia Dortmund, era un hecho que a cada milla que avanzaran hacia Bill, se pondría débil.</p>
<p>—Saki dame el teléfono, por favor. —pidió.</p>
<p>Caminó con el auricular al oído hacia el bar y se sirvió un trago, mientras era evidente escuchaba a su interlocutor. Se bebió de un sorbo dos onzas de whisky puro y por fin tomó la palabra. —Si logras estar aquí en diez minutos, olvidaré que han pasado tres años y no descontaré un dígito de lo que te ofrecí. —sentenció, colgando la llamada. Ajustó el cronometro en su reloj y se dirigió a la ventana.</p>
<p>Era un hecho, Rupert regresaba y Saki no pudo menos que sentir que todo su trabajo se desmoronaba, nunca podía precisar los “por qué” de su jefe. Cuando Tokio Hotel se había desintegrado el mayor de los Kaulitz había hecho lo imposible para que fuera su jefe de seguridad, era lógico le había visto crecer sabía cómo cuidarlo, pero lo irónico de todo era Rupert, su hombre de confianza quien era un completo desconocido. Por otro lado tenía a Dunja a quien le había suplicado trabajara para él, pero quien le manejaba todo era Margaret, otra desconocida. Todo era una gran contradicción, parecía que quería cerca a la gente con la que había crecido pero no los quería <em>tan</em> cerca. </p>
<p>El chillido de unos frenos acercándose a la última curva le hizo ver el reloj, habían pasado ocho minutos desde que habían colgado la llamada. Lo sabía no había forma de que Rupert fallara.</p>
<p>Y ahí estaba haciendo su entrada triunfal, a treinta segundos que el cronometro de Tom Kaulitz se detuviera. </p>
<p>—Señor. —fue todo el saludo que dio mientras caminaba hacia Tom, quien le salía al encuentro.</p>
<p>—¿Qué tienes? —preguntó el muchacho, sin ocultar ansiedad en su voz.</p>
<p>Como respuesta recibió un sobre, lo abrió con sumo cuidado y lo ahuecó para ver en su interior, sintió cómo su corazón se aceleraba, mordió sus labios. —¿Es autentica? —preguntó, cerrando de nuevo el sobre.</p>
<p>—Si no lo fuera hubiera regresado a los tres meses, no a los tres años. —fue la insolente respuesta que recibió del hombre quien con suma confianza abría la puerta del mini-bar y sacaba una cerveza.</p>
<p>Eran ese tipo de actitudes que descomponían a Saki, quién mierdas se creía ese tipo que era.  </p>
<p>—Llama a Margaret ella sabía que hacer contigo cuando volvieras. —instruyó el muchacho, quien girando sobre sus talones salió de la casa y subió al auto.</p>
<p>*****</p>
<p>Abrió la llave de la ducha y la puso a presión alta, dejó que el agua le golpeara en el cuello y sintió cómo esto iba relajándole poco a poco. Se giró inmediatamente al sentir cómo una lágrima iba a caer por sus mejillas y dejó que el agua le enjuagara su conato de llanto.    <em>Brother mejor pensemos que estás borracho y no que eres un marica sentimental</em>, se dijo así mismo mientras se apuraba a coger una toalla. Faltaba sólo una hora para el concierto y quería estar cerca de Bill cuando despertara.  </p>
<p>Unos golpes a la puerta sólo le apresuraron más, subió con rapidez sus jeans y los ajustó en sus caderas, abrió con el pecho aún desnudo. Era Dave. —¿Estás listo? —preguntó el manager, y lo único que recibió por respuesta fue a Listing dándole la espalda, yendo de nuevo hacia el baño.</p>
<p>—Supongo que eso es un NO. —dijo cerrando la puerta tras el— ¿Llorando? —preguntó de nuevo, al toparse con los ojos del muchacho.</p>
<p>—Bebiendo. —contestó el bajista, mientras ajustaba su cabello mojado en una coleta, ya Natalie se ocuparía de su cabello.</p>
<p>Georg salió tras el manager, sabía que le había buscado para ir por Bill. Últimamente los chicos habían afianzado más su lazo y el estado anímico en el que habían dejado al menor de los Kaulitz le preocupaba de sobremanera, y si tenían que cancelar el concierto no habría ser humano después de Tom que le ayudara mejor para convencerlo.</p>
<p>Llegaron a la puerta del camerino y entraron, pero el chico no estaba ahí, intercambiaron una mirada con la duda retratada en el rostro de pronto la suave voz del menor que provenía del baño les hizo sentir nostalgia, ese chico no era Bill, al menos no el  Bill de los últimos años, ese era el de Tokio Hotel, la voz suave y completamente afinada que se elevaba por sobre el ruido de la ducha les arrulló, tal parecía que se habían metido a una máquina del tiempo, Georg no pudo evitar recordar cuando el menor vocalizaba junto con Tom, la voz en esos momentos siempre le salía relajada y modulada, de hecho Bill jamás había ensayado con la fuerza que proyectaba en los escenarios con la banda, siempre su gemelo le obligaba a ensayar algunos tonos abajo para que no esforzara sus cuerdas, y  ese mágico momento viajaba a través de los tiempos y ahora se hacía presente en el camerino. </p>
<p>—Juro que casi podría escuchar los acordes de la guitarra de Tom. —murmuró Dave, intercambiando una mirada con Georg, quien pudo darse cuenta que no era el único que se percataba de ello.</p>
<p>Diez minutos después el camerino se veía envuelto en una algarabía incontrolada. Bill no paraba de decir bromas a cada momento y no había rastros de cansancio en su rostro.  Natalie terminaba de peinar a Georg e inmediatamente se ocupaba del maquillaje de Bill, quien por primera vez en hacía más de cinco años bromeaba con ella, mientras ella deslizaba sus brochas con pálido maquillaje por el rostro del chico.</p>
<p>—Bill, ¿acaso te drogaste? —rió Natalie, mientras se cubría la cara de los dedos del menor, que llenos de sombra negra le manchaban el rostro a la chica.   </p>
<p>—¿Acaso te drogaste? —le remedó el muchacho, sonriendo, levantando las manos en señal de rendirse— ¡Ya! Ya, lo siento. —se disculpó fingiendo comportarse.</p>
<p>—Sigue así y atrasamos el concierto otra hora. —dijo Georg, golpeando suavemente al muchacho en el rostro.</p>
<p>—Georg, necesito pedirte algo.</p>
<p>—Habla Kaulitz. —dijo ajustándose la correa del bajo por la espalda.</p>
<p>—Crees que podrían tocar hoy 1000 oceans.</p>
<p>—¿Qué?  No Bill, no hay forma…</p>
<p>—Así como la tienen Georg, lo juro, así me gusta. —interrumpió el menor, sabiendo que el único impedimento para la banda con esa canción había sido él mismo.</p>
<p>—Y quién te va a decir que no a ti, Kaulitz, déjame coordinarlo con Dave y la banda. —respondió el muchacho, saliendo del camerino.</p>
<p>Dave cerró los ojos al escuchar las demandas de Georg. —Y… ¿qué más? —dijo en forma de resignación. Cambiar el setlist de un concierto no era como cambiarse de ropa, había demasiada gente que coordinar pero qué más daba, Bill parecía tener toda la energía que hace años le había ido abandonando lentamente y si eso quería, eso se haría.  </p>
<p>*****</p>
<p>Tom se llevó la mano a la frente sintiéndola perlada de sudor frío, cada milla que el avión se desplazaba, sentía literalmente morirse, su corazón contrario a lo que había previsto latía lentamente, tal parecía que la sangre no quería bombearle y a cada latido el pecho le dolía de una forma inexplicable. Saki iba a su lado tratando de ignorar lo mejor posible a su jefe, pero por momentos no podía evitar angustiarse.</p>
<p>—Estoy bien. —murmuró el chico. Tomó una botella de agua y al serle imposible abrirla su guardaespaldas lo hizo por él, se mojó un poco los labios su garganta estaba seca, trató de tomar un sorbo pero derramó un poco de agua y la impotencia que esto le hizo sentir lo hizo abandonar su tentativa.</p>
<p>Trató de despejar su mente, respiró profundo.</p>
<p>—Señor ¿se siente bien? —indagó Arthur, en contra de las instrucciones que previamente le había dado Saki, quien sólo cerró los ojos ante la imprudencia del muchacho.</p>
<p>—NO. —contestó de tajo Tom— ¿Sabes? tengo mareos y siento los pies pesados, es curioso la sangre pareciera que no está circulando por mi cuerpo, el aire no llega a mis pulmones y por lo tanto siento el pecho oprimido, siento la piel fría y por si fuera poco no encuentro comodidad en ninguna posición y ¿sabes qué es lo peor Arthur? que si llamas a un doctor dirá que nada de esto está pasando en realidad, y que todo está en mi puta y desquiciada mente, pero ¿qué mierdas sabría él? —gritó por fin el muchacho.</p>
<p>Apartó la vista de sus asistentes y se colocó las gafas, se odiaría si en algún momento soltaba alguna lágrima. Tomó un sorbo más de agua y apretó contra sí el sobre que Rupert le había entregado, él no necesitaba eso, jamás lo había hecho y no sería ahora, pero no podía negar que el momento en que su hombre de confianza había parecido era el justo, no tenía un plan para ir a rescatar de su dolor a Bill, pero ahora ya lo tenía, el regalo que deseaba tanto hacerle desde hacía unos años, en ese momento estaba en sus manos.</p>
<p>El aterrizaje fue tranquilo, pero para Tom nada lo sería, su dolor sólo se incrementaba a cada segundo más, bajaron a la pista y estaba listo el auto que lo llevaría a la arena.  </p>
<p>—¿Está listo mi palco? —indagó.</p>
<p>******</p>
<p>Gustav caminaba junto con Andreas por los pasillos de atrás del estadio era realmente un lugar desolado a contraste de lo que sucedía al frente, pero ese era el único acceso seguro para llegar al palco que Dave les había designado para presenciar el concierto. De camino se toparon con algunos reporteros que se dirigían a las cabinas designadas para los medios, de muy buena gana intercambió comentarios con algunos y se dejó tomar otras cuantas fotos, en realidad no era que Schäfer fuera muy accesible a la prensa, pero de momento lo único que ocupaba su mente eran hechos, lugares, palabras sueltas que ahora encajaban perfectamente y justificaban todo lo que entre los gemelos estaba pasando.</p>
<p>Entraron al palco central, que era una cabina dispuesta en los graderíos, recubierta de vidrio polarizado, eso le tranquilizó, al menos sabía que vería el concierto sin sentirse vigilado desde afuera. Andreas le dio una cerveza y le presentó al resto de los chicos ahí reunidos, la gran mayoría amigos en común entre el chico y los gemelos.  </p>
<p>Media hora después Gustav vio con desesperación el reloj el concierto debería empezar en cualquier minuto y aunque ya no era el mismo anti social de otros tiempos, los amigos de Andreas no eran precisamente el tipo de personas que le hacían sentirse cómodo.  —Saldré a fumar. —anunció sin más. Alcanzó el pasillo y no pudo evitar caminar a lo largo de los veinte palcos privados que se situaban hacia la otra ala del estadio, en algunos la puerta estaba abierta y observaba los medios trabajar, otros estaban cerrados y al llegar al último pudo ver cómo habían miembros del staff de K.T Enterprises. </p>
<p>—¿Qué hay, eh? —indagó llegando hacia el palco.</p>
<p>—Nada señor, le pido que por favor regrese a su cabina o deberemos sacarlo del estadio —contestó automáticamente un muchacho que ni siquiera se molestó en verle.  </p>
<p>—Y yo que pensé que era VIP. —ironizó Gustav, apagando el cigarro.</p>
<p>—¿Mr. Schäfer? —indagó el muchacho, que por fin dejó lo que hacía y le volteó a ver.</p>
<p>—Bueno, al parecer tan anónimo no soy.</p>
<p>—No, no, le ruego me disculpe.</p>
<p>—Sí, sí, ya sé, sólo hacías tu trabajo. ¿Y quién viene que hay tanto alboroto?</p>
<p>—No tengo idea señor, son ordenes desde Berlín, pidieron el palco más cercano al escenario y el pasillo despejado en… —hizo una pausa y vio el reloj a tiempo que palidecía.</p>
<p>—Sí, sí, ya entendí que me vaya porque la Reina Isabel seguro viene a ver a Bill y ella sí que es VIP.  —bromeó, girando sobre sus talones y regresando por el mismo pasillo que hacía segundos había recorrido. Escuchó gritos en las afueras del recinto y su curiosidad pudo más, se hizo a un lado y trato de confundirse entre la utilería que habían dejado en los corredores, cuando el barullo se incremento dirigió su mirada hacia el pasillo y justo ante sus ojos pasó Tom, con la mirada clavada en el piso rodeado por cuatro guardaespaldas, le pasaron a una velocidad casi vertiginosa y no había podido establecer contacto visual si quiera. Encendió otro cigarro y decidió en ese mismo instante no comentar nada al respecto.</p>
<p>*****</p>
<p>Bill se estiró por última vez, mientras el alambre que se deslizaba por su espalda le hacía cosquillas. Se colocó el apuntador, lo probaron un par de veces. Salió del camerino, en el pasillo podía oír a su equipo que siempre salían a desearle suerte, sonrió, esa noche había algo especial en el ambiente, pensó. Sentía cómo inexplicablemente la adrenalina que necesitaba para subir al escenario llegaba mucho antes de hacerlo. Generalmente sobrellevaba los shows por la interacción con el público, ahora una sensación de bienestar se alojaba en su pecho. Su mirada se perdió por un instante, mientras a su mente llegaba el recuerdo de Tom besándole antes de un concierto, la sensación era esa, eso era justo lo que sentía, el bienestar de Tom a su lado. Sacudió suavemente su cabeza no quería ponerse nostálgico, le debía un gran show a ese público. </p>
<p>—Te veo brother. —le dijo Georg, subiendo al escenario dándole un pequeño golpe en el hombro. </p>
<p>La banda empezó a tocar un solo, creando expectativa. La arena quedó totalmente obscura. Bill volteó a ver si ya estaba Dave, el chico había desarrollado casi una obsesión con su manager lo necesitaba a su lado en todo el concierto, había algo en la mirada de Dave en los últimos meses que le tranquilizaba por momentos, parecía que le comprendía, lo cual era imposible nadie jamás lo haría, pensó, mientras chequeaba por última vez su cabello en el espejo que Natalie ponía enfrente de él. </p>
<p>—¿Probaron bien los apuntadores? —preguntó Dave, al ingeniero de sonido quien asintió inmediatamente dándole el equipo que usaba para comunicarse con Bill durante el show.</p>
<p>El menor se acercó a él y le dio un pequeño abrazo, giró sobre sus talones y desapareció abajo del escenario, Toby le siguió repasándole como rutina las medidas de seguridad que debería seguir en el escenario y por primera vez Bill en realidad le escuchó. Se subió a la pequeña tarima que lo elevaría hacia el escenario y besó el relicario que llevaba en el cuello se lo entregó al muchacho y encendió el micrófono. —¿Dortmund están listos para rockear? —preguntó, y la arena estalló en gritos.</p>
<p>Las pantallas del fondo no dejaron un segundo de proyectar imágenes, pero sobre ellas una esbelta figura se irguió por encima, la pose patentada de Bill hizo que los chillidos de las muchachas aumentaran, su mano elevada hacia el cielo y sus ojos perdidos en la nada se iluminaron por una luz blanca. La batería le marcó el compás y a ese ritmo movió sus caderas, paró de golpe y señaló al público. —¡Vamos Dortmund! hagamos esta noche inolvidable. —gritó de nuevo, y bajó corriendo por la rampa hasta llegar al principio de la pasarela y a su momento la pirotecnia hizo lo suyo. </p>
<p>Para la tercera canción la atmosfera de intimidad que se vivía en la arena era acogedora, parecía que las 13,000 personas allí situadas y Bill participaban en perfecta sincronía. Dave no podía menos que mostrarse sorprendido, el chico siempre daba un buen show, pero sus interacciones con el publico eran casi rutinarias, las mismas palabras y los mismos gestos estudiados, pero esta vez no, parecía que en realidad se estaba disfrutando el concierto.</p>
<p>—¿Se la están pasando bien? —gritó, señalando al publico un sí al unísono le hizo sonreír.   No podía evitar cómo sus ojos involuntariamente se dirigían una y otra vez al vidrio obscuro del palco del lado del escenario. Fueron pasando las canciones una tras otra, los cambios de vestuario sucedían con rapidez pero su corazón latía extraño cada vez que posaba sus ojos en aquella cabina, era estúpido allí no podría haber nadie, esa área estaba bloqueada, era imposible ver el show desde allí, era por eso que los palcos que se asignaban a la prensa estaban al centro, se razonaba una y otra vez.  </p>
<p>Las luces bajaron por un momento y aprovechó tomar agua.</p>
<p>—Vamos con 1000 Oceans. —le indicó su manager por el apuntador. </p>
<p>Bajó su rostro tragó en seco y sintió cómo su nerviosismo iba en aumento. Encendió de nuevo el micrófono y llegó al centro del escenario.</p>
<p>—Dortmund hay algo mágico esta noche, ese algo que me hace sentirme en casa, tengo que confesarlo, hasta el aire que respiro me parece más puro. Es la cuarta vez que estoy aquí como solista, pero ustedes y yo —dijo señalando al público y así mismo— Nosotros tenemos una historia ¿cierto? —los gritos le hicieron sonreír. </p>
<p>—Y claro que la tenemos, así que en honor a todos esos años que estuvimos juntos como Tokio Hotel, hay una canción que sé quieren escuchar. —los gritos de nuevo le interrumpieron. </p>
<p>Con un gesto pidió silencio para continuar. —¿Saben? esta noche les contaré uno de los secretos mejor guardados por Tokio Hotel, la historia va más o menos así, resulta que hay una canción que canté durante años y la he escuchado otros tantos y pareciera que nunca la entendí. —hizo una pausa observando el desconcierto del público y sonrió, esa era la expectativa que quería crear.</p>
<p>—Estoy hablando de 1000 Oceans la canción más incomprendida en nuestra historia, puedo apostar que la cantaron mil veces con tristeza y no fueron las únicas, yo también lo hice.  —dijo, tratando de controlar su voz— Nunca la comprendí porque no fui yo quien la compuso, fue Tom. —hizo una pausa sonriendo al publico fingiendo una sonrisa, odiaba cómo su voz se había quebrado al pronunciar su nombre.</p>
<p>Pudo distinguir cómo la voz de Dave le llegaba por el apuntador. —¿A dónde vas? Aterriza ya, y preséntala. —demandó el manager.</p>
<p>Bill suspiró y decidió ignorarlo. —¿Saben? Tom a veces no sabe explicar las cosas que siente y es entonces cuando él hace canciones. Fue así como compuso 1000 oceans.  Hoy sobre estas palabras, por fin la comprendo, luego de tantos años, díganme si eso es no tener cabeza de piedra. —ironizó hacia el público tratando de calmar un poco su propia tensión— Esta canción habla de una esperanza, cuando las cosas parezcan inalcanzables es porque vale la pena luchar por ellas, 1000 océanos se ven como infinito, pero no lo es, el agua del océano es lo que no se puede medir&#8230; como el amor. Pero mil es sólo un número podrían ser obstáculos, días o incluso&#8230; algunos años, pero los contarías muerto de la risa si tienes la esperanza que al final vas a sumergirte en el agua del océano, o a disfrutar del amor. Bueno… me he extendido demasiado, entonces ha llegado el momento que revivamos este éxito de Tokio Hotel en honor a Tom… —se cortó, mientras alejaba el micrófono de su boca no quería que se escuchara cómo trataba de aclarar su garganta o arruinaría todo.</p>
<p>Sus ojos eran dos presas tratando de explotar, jamás sabría describir lo que sentía al estar cantando aquel lazo de salvación que Tom le había tendido a través de los años, y al cual nunca se había aferrado. No era tristeza lo que sentía, sentía la emoción de la primera vez que se habían tomado de las manos, el dolor de la primera noche que habían pasado separados cuando les habían cambiado de habitación, todas las cosas infantiles que en otros momentos les habían agobiado y de momento eran sólo pequeños luceros en su cielo estrellado. De pronto se descubrió caminando hacia el costado del escenario, había algo en aquella cabina que llamaba su atención, su corazón latía más fuerte a cada paso que daba hacia ella.  </p>
<p>—¿Qué estás haciendo? Bill. —indagaba su manager por el apuntador— El público está al frente, Bill voltea hacia el público… —Dave pudo observar por el monitor cómo el menor desconectaba el apuntador y se entregaba a sus sensaciones. Cerró los ojos, no podía precisar a dónde iría todo aquello.</p>
<p>El menor de los Kaulitz sintió cómo sus lágrimas por fin rodaron al llegar justo enfrente del palco. Recordó con sus propias lágrimas el llanto de Tom, el día que se habían separado, y cerró sus ojos tratando de perdonarse por habérselo hecho tan difícil. Llegó al tercer estribillo de la canción y no soportó más su propio peso, cayó de rodillas, hacía un esfuerzo casi sobrehumano por no desafinar una nota, no podía arruinar su canción, no se lo permitiría, se demandaba a cada segundo.</p>
<p>Cada línea la entonaba con la pasión de la primera vez que habían hecho el amor, con la ansiedad que habrían tenido sexo en alguna ocasión, y con el deseo que se guardaban en la adolescencia, deseo que sólo pudiera ser igualado con el amor que se tenían.</p>
<p>—<em>Just Trust Me… </em>—cantó, sintiendo cómo su corazón perdía fuerzas, Tom lo había sabido siempre ¿Quién era el más débil ahora? Se cuestionó. Era él acaso quien había tomado una decisión tan difícil, no, él jamás habría tenido el valor para dejarlo ir. Recordó el cuerpo desgarbado de su gemelo, el temblor de su cuerpo entre lagrimas la última vez que le había hecho el amor ¿Acaso se podría no confiar en alguien quien tenía el coraje para abandonarlo aún teniendo el miedo que había sentido?<br />
<em><br />
I know somewhere<br />
We’ll find a little place<br />
For you and me<br />
It all turned out<br />
A different way<br />
Can’t feel the pulse<br />
In our veins<br />
So weak today<br />
We’ll let our heartbeat<br />
Guide us through the dark<br />
Just trust me<br />
</em><br />
Se recordó parado ante el roble que había maldecido mil veces, y sintió cómo sus lagrimales automáticamente se secaron. Era cierto, habían encontrado su lugar y en ese mismo instante sus corazones habían dejado de latir, estaban débiles hoy, pero su futuro les aguardaba.  </p>
<p>Terminó la canción sintiendo su cuerpo recobrar su temperatura normal en años,  desde que se habían separado su piel siempre estaba fría y por primera vez, sintió el calor producido por su cuerpo, mordió sus labios y dio una última mirada hacia la cabina. —I trust you.  —musitó suavemente.</p>
<p>*****</p>
<p>Bajó la mirada clavándola al piso, no quería ver a nadie y sobre todo no quería que nadie le viera, dio estrictas órdenes a Saki para que le cubrieran para entrar a la arena.  El sobre que llevaba pegado al pecho ocupaba todos sus pensamientos, y la suave línea de sudor que descendía por su rostro le lastimó los ojos. No supo cuánto caminó guiado por sus guardaespaldas, pero el cerrar la puerta de la cabina tras él le reconfortó de cierta manera.</p>
<p>Abrió el mini bar y se aseguró que todo estaba dispuesto como lo había pedido, sacó a todo su sequito de seguridad y quedo solo. Suspiró con cierto alivio mientras desabotonó la chaqueta tratando que le llegara al menos un poco de aire a los pulmones, se permitió lagrimear un poco estaba realmente asustado. <em>Así que por esto es que pasas cada vez que vas a salvarme</em>, le dijo al recuerdo de su gemelo llegando visiblemente agotado a su lado cada vez que la tristeza le consumía. </p>
<p>Hubiera querido poder disfrutar del concierto pero cada paso que Bill daba le desgastaba, se llevaba toda su energía y él sólo debía dejarse consumir por él. Las luces se bajaron por un instante, y repentinamente sintió cómo su corazón empezaba a latir con normalidad, el dolor que le oprimía el pecho desaparecía sin dejar rastro y casi pudo sentir las manos de su gemelo acariciando su rostro.</p>
<p><em>—¿Saben? Tom a veces no sabe explicar las cosas que siente y es entonces cuando él hace canciones. Fue así como compuso 1000 oceans.  Hoy sobre estas palabras, por fin la comprendo.</em></p>
<p>Se paró de golpe y pegó su cabeza contra el vidrio, mordió sus labios con ansiedad, sintió cómo por primera vez podría echar a perder todo, cómo quería correr a sus brazos, sus ojos se abrieron descomunalmente no quería perderse detalle de él, atesoraba cada una de sus palabras, de sus gestos. Con la mano arrugó con impotencia su propia camisa al oírlo cantar por primera vez con conciencia la canción que le habría compuesto, preparándolo para ese momento que jamás imaginó, serían años.</p>
<p>—Sólo confía en mí. —musitó con delicadeza, como si le estuviera susurrando al oído, limpió las lágrimas que habían rodado por su rostro y tomó valor, era el momento, salió del palco y pidió a Saki que llamara a David. </p>
<p>&#8230;.</p>
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		<title>Just Trust Me Cap. 17 by Princess of Darkness</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Apr 2010 22:44:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Just Trust Me]]></category>

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		<description><![CDATA[Mis estimadas niñas... Por Fin!  JTM 17.   El capítulo más largo de estar gracias al TOUR...bien el tour ya se termino y mi tarea esta hecha 3 ultimos capítulos despues de este es lo que restan.  Así que agradecere su fidelidad públicando los lunes, a ponernos juiciosas y darle fin al fiction que me hizo dejar de escribir 3 más.  Puff vanke we are a Team again hun and i think we do it just great!  Love ya amora!

Mil gracias a Ale por estar siempre ahí para el chapter y para cubrirme las espaldas con mis inseguridades. Este capitulo va para todas las twc sisters que me hacen el favor de leerlo  LOVE YOU GIRLS y en especial para mi linda Hikari por su cumpleaños...gracias linda no sabes lo feliz que me hacen tus coments eres tan relajada y tan perv aveces que es justo lo que necesito en medio de todo el drama diria don Zack.

Mi slave i love you, y a la twin de site mis mafer.

Para las que quieran refrescarse la memoria aca les dejo el link de JTM 16

http://www.twckaulitz.com/2010/01/%E2%80%9Cjust-trust-me%E2%80%9D-cap-16-by-princess-of-darkness/

<a href="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-9754" title="just_trust_me" src="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></a>
<h2 style="text-align: center;">Just Trust Me
Capítulo 17</h2>
Gustav caminó tras Georg, quien a su vez tomó una botella de whisky y un pack de cervezas, mientras se alejaban del camerino del menor de los Kaulitz.  El ambiente pesado en el que estaba sumido desde el día anterior le empezaba a pasar la factura a su paciencia.   En momentos como ese extrañaba el ambiente relajado de su nueva banda.  En In.fake nada era tan intenso ni extremo, los fans amaban su música no a él, su admiración se traducía en chochar puños, o pedir un autógrafo, así que ver de lejos a las fans de Bill acampando por días, llorando por no verle un par de horas antes, gritando descontroladas cualquier cantidad de cosas sin sentido, todo eso no le hacía extrañar ni por un segundo a Tokio Hotel.  Inspiró profundamente tratando con eso despejar las ideas tontas de su cabeza y concentrarse en lo que de momento le preocupaba, Georg.

Los marcados cambios del bajista siempre le eran claros, él en sí no era un enigma, era muy fácil descifrar sus estados de ánimo y establecer qué los provocaban, era esto lo que le inquietaba.  Por primera vez en años Gustav no sabía qué diablos le había descompuesto de un momento a otro en el vuelo.  Le siguió por lo largo de los pasillos del backstage donde buscaban un lugar para hablar, abrían y cerraban puertas de los camerinos, el cuarto de ensayo, la sala de catering, hasta que por fin llegaron a una sala, supuso que sería donde Bill debería de haber dado la conferencia de prensa horas antes y por obvios motivos había sido cancelada.

Georg destapó la botella de whisky y dándole un trago la pasó a su amigo que imitándole dio un fuerte trago de la botella. —¿Por qué brindamos? —preguntó, queriendo llegar ya al tema.  La respuesta que tuvo a cambio fue Georg bebiendo una lata de cerveza de un tirón.

—Supongo que no brindamos, sólo nos emborrachamos. —se contestó así mismo, al darse cuenta cómo su amigo mezclaba las bebidas, era evidente quería ponerse realmente idiota, o al menos anestesiar un poco la angustia que traía retratada en el rostro.

—Exacto Gus, sólo nos emborrachamos. —contestó con la mirada perdida viendo al horizonte.

Una lata de cerveza vacía cayendo al piso, fue lo que por fin rompió el silencio que se había instalado entre ellos, no hacía más de media  hora.  Automáticamente observaron la lata y luego se vieron por un instante.  Gustav respiró profundo, destapó un par de cervezas más y mientras le tendía una lata a su amigo inquirió —¿Me vas a decir qué diablos te pasa?

—Nada.

—¿Nada?  Georg a mí no me vengas con pendejadas, y mejor me dices porque tú y yo no tenemos tal conexión.

El bajista sonrió amargamente y dio otro trago a su bebida. —No sé cómo decirlo, estoy hecho mierda no me logro quitar a Bill de la cabeza.

(continuar al TAG)]]></description>
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<p>Mil gracias a Ale por estar siempre ahí para el chapter y para cubrirme las espaldas con mis inseguridades. Este capitulo va para todas las twc sisters que me hacen el favor de leerlo  LOVE YOU GIRLS y en especial para mi linda Hikari por su cumpleaños&#8230;gracias linda no sabes lo feliz que me hacen tus coments eres tan relajada y tan perv aveces que es justo lo que necesito en medio de todo el drama diria don Zack.</p>
<p>Mi slave i love you, y a la twin de site mis mafer.</p>
<p>Para las que quieran refrescarse la memoria aca les dejo el link de JTM 16</p>
<p>http://www.twckaulitz.com/2010/01/%E2%80%9Cjust-trust-me%E2%80%9D-cap-16-by-princess-of-darkness/</p>
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<h2 style="text-align: center;">Just Trust Me<br />
Capítulo 17</h2>
<p>Gustav caminó tras Georg, quien a su vez tomó una botella de whisky y un pack de cervezas, mientras se alejaban del camerino del menor de los Kaulitz.  El ambiente pesado en el que estaba sumido desde el día anterior le empezaba a pasar la factura a su paciencia.   En momentos como ese extrañaba el ambiente relajado de su nueva banda.  En In.fake nada era tan intenso ni extremo, los fans amaban su música no a él, su admiración se traducía en chochar puños, o pedir un autógrafo, así que ver de lejos a las fans de Bill acampando por días, llorando por no verle un par de horas antes, gritando descontroladas cualquier cantidad de cosas sin sentido, todo eso no le hacía extrañar ni por un segundo a Tokio Hotel.  Inspiró profundamente tratando con eso despejar las ideas tontas de su cabeza y concentrarse en lo que de momento le preocupaba, Georg.</p>
<p>Los marcados cambios del bajista siempre le eran claros, él en sí no era un enigma, era muy fácil descifrar sus estados de ánimo y establecer qué los provocaban, era esto lo que le inquietaba.  Por primera vez en años Gustav no sabía qué diablos le había descompuesto de un momento a otro en el vuelo.  Le siguió por lo largo de los pasillos del backstage donde buscaban un lugar para hablar, abrían y cerraban puertas de los camerinos, el cuarto de ensayo, la sala de catering, hasta que por fin llegaron a una sala, supuso que sería donde Bill debería de haber dado la conferencia de prensa horas antes y por obvios motivos había sido cancelada.</p>
<p>Georg destapó la botella de whisky y dándole un trago la pasó a su amigo que imitándole dio un fuerte trago de la botella. —¿Por qué brindamos? —preguntó, queriendo llegar ya al tema.  La respuesta que tuvo a cambio fue Georg bebiendo una lata de cerveza de un tirón.</p>
<p>—Supongo que no brindamos, sólo nos emborrachamos. —se contestó así mismo, al darse cuenta cómo su amigo mezclaba las bebidas, era evidente quería ponerse realmente idiota, o al menos anestesiar un poco la angustia que traía retratada en el rostro.</p>
<p>—Exacto Gus, sólo nos emborrachamos. —contestó con la mirada perdida viendo al horizonte.</p>
<p>Una lata de cerveza vacía cayendo al piso, fue lo que por fin rompió el silencio que se había instalado entre ellos, no hacía más de media  hora.  Automáticamente observaron la lata y luego se vieron por un instante.  Gustav respiró profundo, destapó un par de cervezas más y mientras le tendía una lata a su amigo inquirió —¿Me vas a decir qué diablos te pasa?</p>
<p>—Nada.</p>
<p>—¿Nada?  Georg a mí no me vengas con pendejadas, y mejor me dices porque tú y yo no tenemos tal conexión.</p>
<p>El bajista sonrió amargamente y dio otro trago a su bebida. —No sé cómo decirlo, estoy hecho mierda no me logro quitar a Bill de la cabeza.</p>
<p>—No es feo, pero no es mi tipo. —bromeó de vuelta, tratando de relajar el ambiente para su amigo.</p>
<p>—Bueno, ya. —cortó el bajista mientras se reincorporaba en el asiento donde estaba totalmente desgarbado— Mierda, Gustav, es que no sé por dónde empezar, sólo tengo mil ideas sueltas en la cabeza, nada pega pero mi mente ya hizo una novela.</p>
<p>—A ver, tírame las piezas y veamos si miró lo mismo que tú. —contestó, mientras daba un trago a la botella de licor y se la regresaba a su amigo.</p>
<p>—¿Viste a los gemelos hoy?</p>
<p>—Mira Georg, mejor vas al grano y dime cosas puntuales. Claro que los vi.</p>
<p>—A lo que voy es ¿los observaste?  Sólo estaban ahí, bien, en un momento hasta parecían cómodos, sólo evitaban contacto de más.</p>
<p>—Ajá no soy fan esperando un roce, pero puedo decir que eso fue lo que vi. —respondió Gustav, siguiendo el hilo de la conversación.</p>
<p>—Dime ¿Cuántas veces los hemos visto pelear desde que los conocimos?</p>
<p>—Miles. —contestó rápidamente.</p>
<p>—Exacto miles, lo cual llevaba golpes, gritos y… ¿10 minutos después, Gustav?</p>
<p>—Todo estaba olvidado… —complementó el baterista, tratando de encontrarle sentido a la plática.</p>
<p>—¿Los has visto pelear en los últimos años?</p>
<p>—Así de golpes y gritos, no, pero es obvio algo tuvo que pasar para que todo se haya acabado.</p>
<p>—¿Qué todo? —le atajó Georg.</p>
<p>—¿Cómo que, qué todo? no me jodas.</p>
<p>—Te estoy llevando al punto donde estoy yo para que entiendas. —apresuró el bajista explicar— Ves. Tú los percibes como un todo y ése todo está separado.</p>
<p>—Mierda estoy peor que hace veinte minutos, no te entiendo nada. —dictaminó Gustav.</p>
<p>—A ver te lo pongo de otra manera, Gustav ¿Tienes una idea de cuándo cambió ese “todo”?</p>
<p>Gustav guardó silencio, tratando de recordar, un golpe en la cabeza le hizo reaccionar —Te juro que si no me dices, Gus, te parto la cabezota. —le amenazó Georg, con claras intensiones de llevar a cabo su amenaza.</p>
<p>—¿Cuando se desintegró la banda? —preguntó.</p>
<p>—¡Mierda! Bueno, si y no tarado.  Fue unos días antes, justo cuando regresamos del campamento.</p>
<p>—Ajá ¿y qué? a mí eso no me dice nada.</p>
<p>—Puta madre contigo Gustav, ya sé que siente Bill con la gente promedio.  Ata cabos Gusti, ata cabos. Empieza por: ¿Qué había en el campamento?  El roble. —se contestó así mismo.</p>
<p>—¿Qué roble? para empezar.</p>
<p>—El roble del bosque Gustav, el roble del campamento, el roble de…</p>
<p>—Oh por la puta madre. —le interrumpió el baterista, levantando la mano, no quería oír una palabra más. Dio un trago muy largo a la botella.</p>
<p>—Analiza. Tom tiene un mural no de cualquier roble Gustav, es ese Roble estoy seguro.  Y Bill tiene una foto del mismo roble en su relicario.</p>
<p>—¿Cómo sabes?</p>
<p>—Registrando, ¿Cómo más?</p>
<p>—Mierda, Georg.  Mierda ¿sabes lo que significaría eso?</p>
<p>Ante la última frase cayeron en un inevitable silencio, sus ojos bailaban por la habitación evitando contacto visual con el otro. Cada uno caía en un recuerdo diferente, casaba la idea a la actual situación y todo coincidía.</p>
<p>Georg dio un trago a la botella de whisky y suspiró. —Supiste lo del Falcon.</p>
<p>—Claro, al fin entiendo “Este premio es para Marie y Taylor. Te amo.”  ¿Georg?  Creo que me voy a volver loco con esto.  Ahora entiendo por qué le dijiste a Bill que le admirabas.   Mierda siempre hemos estado ahí.  ¿Recuerdas el día que se mudaron?</p>
<p>—Cómo olvidarlo.  Ahora todo ese drama, Tom quemando todo, Bill gritando paralizado, todo cobra sentido.</p>
<p><em>Georg conducía a lo largo de la autopista, mojada por la brisa que no se quitaba desde hacía más de tres días en toda Alemania.</em></p>
<p><em>—El cielo está llorando. —comentó Bill vagamente, mientras tomaba un trago de ron puro de la botella que sostenía en sus manos.</em></p>
<p><em>El bajista siguió conduciendo sin contestarle, sabía que no estaban por iniciar ninguna plática. Bill ahora hablaba solo, desde la conferencia de prensa donde habían anunciado que por razones personales Tokio Hotel llegaba a su fin, Bill hablaba solo.  Le vio de reojo sólo para divisar como el menor se ajustaba las gafas y jugaba con el relicario que pendía de su cuello.</em></p>
<p><em>—¿Bill? —llamó la atención de este, sin obtener respuesta. Georg tomó aire y lo soltó suavemente por la boca. Era increíble cómo la conferencia de prensa había sido una nada, a comparación de la tensión de este momento— ¿Bill? —le inquirió de nuevo.</em></p>
<p><em>El menor volteó a verle indicándole con esto que le prestaba atención.</em></p>
<p><em>—Estamos en el último cruce. —le anunció.</em></p>
<p><em>—Conozco el camino a la villa Georg. Gracias. —ironizó el muchacho.</em></p>
<p><em>—Bill, no tenemos que estar aquí, lo sabes. —le razonó su amigo mientras bajaba la velocidad del auto y se ahorillaba en la carretera.</em></p>
<p><em>—Hay muchas cosas que no deben ser, pero aún así son. —contestó, haciendo una pausa, tratando de disimular cómo su voz se quebraba— Conduce. —ordenó.</em></p>
<p><em>Georg respiró profundo, no sabía lidiar con la situación. —Tom dijo claro que no debíamos regresar Bill, en cuestión de horas Gustav lo llevará al condominio. —trató de razonarle, para evitar un problema mayor— ¿Bill?</em></p>
<p><em>—¿Bill qué? éste era mi hogar también. No entiendo por qué Tom insiste en ser quien entregue las llaves a los nuevos dueños, no entiendo por qué… —calló abruptamente al ver descender del camino que llevaba a la villa un camión de mudanzas— ¡Qué mierdas! —gritó, llevando su mano al pecho y quitándose las gafas, como para constatar que no había alucinado. ¿Porque mierdas había un camión saliendo de la villa? se pregunto.</em></p>
<p><em>—Georg Listing. —dijo, ya sin disimular más su llanto— Conduce, por favor. </em></p>
<p><em>El bajista suspiró, al menos lo había intentado, se incorporó de nuevo a la carretera y tomó el cruce hacia la villa. Era un largo camino lleno de arboles, los Kaulitz se habían lucido con esa propiedad, no había forma de verlos en ella, eran kilómetros de kilómetros de espeso bosque. </em></p>
<p><em>Llegaron al primer portón de seguridad. Georg se identificó, en el segundo Bill puso la clave en el sistema electrónico y ya estaban dentro. La escena que se descubrió ante sus ojos era patética, Andreas y Gustav fuera de la casa paseaban por todo el lado de enfrente fumando.</em></p>
<p><em>—¿Qué mierdas es eso? —gritó el menor bajando del auto, tirando la botella de ron, mientras señalaba una fumarola de humo negro que se levantaba en el bosque detrás de la casa.</em></p>
<p><em>—Bill —dijo Andreas, avanzando hacia él, extendiendo los brazos haciéndole entender que no le dejaría pasar.</em></p>
<p><em>—Hey  ¿Qué putas crees que haces? —gritó el menor, empujando a su amigo sin poder librarse de Gustav,  quien lo atajó por la cintura— Tom pidió que nadie pasara. —se explicó.</em></p>
<p><em>—Yo no soy nadie imbécil. —gritaba el menor, tratando de zafarse del baterista inútilmente.</em></p>
<p><em>—Tom está muy borracho, déjalo estar. —buscaba razonarle su amigo.</em></p>
<p><em>—¡Hey!  —gritó Georg, llamando la atención de los tres— Suéltenlo. —pidió, mientras iba hasta donde sus amigos y le ayudó a zafarse.</em></p>
<p><em>Bill aprovechó lo último y se dirigió corriendo hacia donde vio el humo elevarse por los aires, rodeó por  fuera la casa hasta que llegó al bosque de atrás, y pudo divisar la figura de su hermano que movía una fogata con un palo a lo lejos. Avanzó lentamente hacia él. —¡Tom! —gritó, tratando de llamar su atención inútilmente, rodeó la fogata para verlo de frente.</em></p>
<p><em>—Tomi ¿Qué haces? —preguntó con temor, por primera vez en su vida no sabía qué estaba sintiendo su gemelo, lo bloqueaba, éste no se quería dejar leer, sus ojos vidriosos danzaban junto a las llamas que observaba, le asustaban.</em></p>
<p><em>—No me digas Tomi. —pidió en un murmullo sin dejar de ver la fogata— Vete. —demandó.</em></p>
<p><em>—Yo, Tom… —dijo avanzando hacia él.</em></p>
<p><em>—Si das un paso más te vas a arrepentir. —gritó el muchacho, por fin clavando sus ojos marrones en los de su gemelo.</em></p>
<p><em>—Tom, no entendiste, no puedes estar sin mí, es suicidio. —le razonaba el menor bajando la voz, mientras seguía avanzando despacio pero a paso firme.</em></p>
<p><em>El mayor blandió el palo en el aire y lo estiró a la distancia de sus cuerpos moviéndose hacia atrás rápidamente —¿Qué? ¡No entendiste! —gritó. </em></p>
<p><em>Bill quedó petrificado ante aquella imagen, sus gruesas lágrimas corrían sin tregua, bajó su rostro, la confusión de su propia mente le atormentaba, no podía leerlo.  Tom le hablaba con ese tono, esa fuerza, esa disposición a no dejar que se le acercara. Secó sus lágrimas sin poder evitar recordar las veces que había golpeado a Tom y cómo éste sólo se dejaba, jamás se defendía, nunca tenía una actitud agresiva, y ahora el roble lo había cambiado. Por un instante casi se sintió orgulloso de él.  —¿Estás quemando tu ropa? —preguntó, al ver cómo Tom se agachaba y tiraba mudas de ropa completas.</em></p>
<p><em>—No quiero nada que me recuerde a ti. —contestó, tratando de imprimir frialdad en su voz pero era imposible. Bill le conocía, eran más que una puta conexión.</em></p>
<p><em>—¿Pero? Es tu ropa…</em></p>
<p><em>—Exacto, todo yo, soy tú. Si pudiera quemarme un poco, lo haría.—  le sostuvo la mirada por un instante para ser consciente que el menor no le entendía. —Dime Bill ¿Hay alguna prenda que no me hayas quitado? ¿Alguna de esas playeras a la que no te hayas aferrado? —le inquirió viéndolo con los ojos llenos de lágrimas.</em></p>
<p><em>—No. —respondió Bill, mientras miraba cómo su gemelo se quitaba la sudadera que cargaba puesta y la echaba a la hoguera.</em></p>
<p><em>—Ahora Bill, ten un poco de compasión de tu hermano y lárgate de una buena vez.</em></p>
<p><em>—Vine porque, quería que al menos cerráramos por última vez juntos la villa. —justificó, bien sabía que no podían estar cerca, su gemelo prácticamente se lo había suplicado.</em></p>
<p><em>—Ya entregué las llaves, nunca dijimos que lo haríamos juntos. —respondió el mayor, volteando la cara hacia el fuego, bajó el palo y movió más el sudadero asegurándose que se consumiera todo aquello.</em></p>
<p><em>Un golpe en las hojas secas llamó su atención, era Bill cayendo de rodillas. –Dime que no es cierto Tomi. —murmuró— Dime que no diste las llaves sin dejarme verla por última vez. —acertó al decir, antes que su voz se convirtiera en un inentendible sollozo.  El mayor volteó a ver hacia la fogata, esta vez no cedería.</em></p>
<p><em>—Bill ¿Estás bien? —fue la voz que los sacó de ese momento, voltearon a ver, era Georg que corría en dirección de ellos. La forma en que los encontraba no era nada menos que para alarmarse, Tom sostenía un palo y el menor lloraba hincado unos pasos atrás. Ayudó al menor a levantarse.</em></p>
<p><em>—Dime que no lo hiciste. —preguntó el menor mientras tanto. </em></p>
<p><em>—Georg, mejor váyanse ya. —pidió el mayor, ignorando a su gemelo. </em></p>
<p><em>Tom sintió cada paso de Bill alejándose literalmente, pues su cuerpo iba perdiendo sensaciones lentamente. Inhaló profundo y se dio cuenta que el aroma a humo dejaba de molestarle. </em></p>
<p><em>Llevaba así una hora respirando fuerte, para tratar de sentir mejor los olores, dando largos tragos a la botella de whisky que tenía atrás y ya ni siquiera sintió su garganta raposa. Respiró profundo y roció gasolina sobre una última montaña de cosas para quemar, le tiró un cerillo y dejó que sus lágrimas corrieran. —No puedo ver esto. —murmuró al ver cómo el fuego empezaba a consumir todo. </em></p>
<p><em>Se dio la vuelta y caminó hasta llegar a la puerta trasera de la casa. Sintió cómo su mirada perdía claridad, mordió sus labios los sentía dormidos. —¿Acaso me voy a enfermar? —se preguntó. </em></p>
<p><em>Tomó la pequeña maleta roja que había arreglado unas horas antes y su guitarra favorita y caminó rodeando la casa por fuera a paso lento. Era la última vez que la vería.  Llegó al porche sólo para constatar que aún seguían ahí los cuatro, sacó aire por la boca y sintió su rostro hervir de furia. Bill no se la iba a poner fácil. Fue directo al auto de Gustav y guardó la maleta y su guitarra.</em></p>
<p><em>—¿Que más te llevarás? —le preguntó su amigo antes de cerrar el maletero.</em></p>
<p><em>—No necesito nada más. —contestó girando sobre sus talones, pasando de largo al lado del menor.</em></p>
<p><em>—Claro que no necesitas nada más. —gritó Bill, a sus espaldas.</em></p>
<p><em>—No sé a qué mierdas te refieres.  Que te vaya bien. —contestó el mayor, volteándose hacia él, señalándole el camino hacia la salida de la villa.</em></p>
<p><em>—¿Qué iba  en ese puto camión?</em></p>
<p><em>—Nada.</em></p>
<p><em>—Dime. </em></p>
<p><em>—Nada que te importe.</em></p>
<p><em>Bill odió el tono de voz de su gemelo, sabía que no podría hacerle entrar en razón así que corrió hacia las ventanas de la casa y observaba por ellas, quería ver qué faltaba. Habían sido claros, no se podían repartir los muebles.  Era su vida ¿cómo dividirla?  El menor sintió un punzón en el corazón al ver abierta la puerta de su habitación…</em></p>
<p><em>—¡Tom! —gritó, volviéndose hacia donde estaba su hermano— ¿Dónde están los muebles de la habitación?</em></p>
<p><em>—Ya cállate. —fue toda la respuesta que recibió de su hermano, el singular en sus palabras de pronto le preocupó, pero el rostro de sus amigos permanecía impasible.</em></p>
<p><em>—¿Dónde está la cama?  Estaba claro que no nos llevaríamos nada.</em></p>
<p><em>—El nuevo dueño se los llevó, es su problema qué hace con todo lo que está dentro ahora. No me jodas. —una pequeña explosión les calló de momento y los cinco voltearon a ver hacia la fumarola de humo, corrieron temiendo que el fuego se saliera de control.</em></p>
<p><em>Gustav, Georg y Andreas se frenaron de golpe al ver que era lo que ahora consumían las llamas. </em></p>
<p><em>—¡Mierda! Tom se volvió loco. —murmuró Georg, sin poder apartar la vista.</em></p>
<p><em>Bill pasó de ellos corriendo peligrosamente hacia el fuego, Tom le siguió de cerca.</em></p>
<p><em>—Tomi quemaste… las quemaste. —gritaba Bill, corriendo hacia el fuego, a lo que su gemelo muy en contra de su voluntad lo tomó por el brazo y lo hizo girar hacia él— Quemaste tus guitarras Tom.  —continuó gritando el menor entre lágrimas.</em></p>
<p><em>El mayor le sostuvo de los brazos esperando que se calmara —Mírame. —le pidió. </em></p>
<p><em>Bill sintió todo esto extraño, generalmente sería al revés, el que pediría calma seria él. Obedeció y posó su vista en los ojos marrones de su gemelo— Bill, esta es la despedida —dijo sin que su voz se cortara —No puedes pensar que hay un Te amo más grande que este —dijo señalando los escombros de lo que en otros tiempos era su más preciada posesión, su colección de guitarras —No me vuelvas a obligar a verte o a hablarte, no es justo. —puntualizó soltándole despacio— Como ya te dije, te amo. —dijo señalando nuevamente el fuego, se dio la vuelta y se dirigió al auto de Gustav. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Los ojos de Gustav se encontraron con los de Georg, era inútil ninguno encontraría respuestas a sus preguntas por mucho que le dieran vuelta al asunto.</p>
<p>La puerta se abrió de golpe sacándolos de su aturdimiento.   Andreas entro a la sala  –De que se esconden eh- pregunto sonriendo, tratando de parecer simpático.</p>
<p>¿Sabría el algo de todo aquello? Se preguntó Georg pero antes que esto se convirtiera en algo que le interesara sonrió de vuelta y apresuro una respuesta aleatoria –Fans locas brother, en cualquier minuto te saltan por los camerinos así que no hay mejor lugar que este para esconderse y beber un poco- dijo tendiéndole la botella de licor.</p>
<p>-¿Un poco?- ironizó el rubio, mientras daba un trago.  –Bien, venia por ti- dijo dejando la botella en el suelo dirigiéndose a Gustav. –Tenemos un palco y debemos irnos antes que sea imposible para la seguridad sacarnos de aquí.</p>
<p>El baterista asintió tal cual autómata, su mente divagaba examinando situaciones, lugares, conversaciones y sobre todo imágenes de los últimos años junto a Bill y Tom.   Se pararon con fin de abandonar la habitación pero antes de salir cruzo una mirada con Georg y fue obvio para los dos, esa platica no había terminado.</p>
<p>****</p>
<p>La mirada perdida de Tom no lograban enfocar nada, sus ojos temblaban ante la imposibilidad de frenar sus lagrimas, trato de aliviar todo el miedo que sentía en un suspiro, pero fue inútil.</p>
<p>Se mordió los labios y se dejo caer en la cama, en esa cama que no se permitía usar a menudo, ese nido de amor, ese refugio de sus frustraciones, ese colchón de juegos, se sentía egoísta al conservar esa habitación,  le había mentido a Bill sin titubear años atrás sobre el destino de sus muebles, y ahora Bill lo sabía y no le había reprochado nada, empuño sus manos y pudo sentir el olor de su gemelo aun en la cama, hacia tan solo unas horas había estado ahí, podía imaginar su delgada figura reposando en su lado de la cama, podría adivinar hasta la cantidad de vueltas que habría dado tratando de conciliar el sueño y lo inútil que esto le había sido.</p>
<p>Respiro de nuevo el olor de su hermano y de dejo embriagar por la dulce sensación de un imaginario beso, se aferraba a cada pensamiento con la ansiedad de un suicida antes de saltar, tal vez pensando en el único memorable recuerdo que le impediría tomar tan drástica decisión.  Pero este no sería su caso el está dispuesto a hacerlo, no importaba lo que doliera, era momento de ser la roca de Bill.  Era su turno de no dejarlo caer.</p>
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		<title>“Just Trust Me” Cap. 16 by Princess of Darkness</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Jan 2010 22:15:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Just Trust Me]]></category>

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		<description><![CDATA[Ok...puff mi bebé se nos va...

Dos capítulos más y esto se acabo, mil gracias a todas por leerlo, por sus coments y  gracias a las que comparten conmigo los días duros de JTM Vanke gracias por mi regalo del fiction, Ale gracias por aguantar mis desmadres con esto.

Cheza...bleh palabras bonitas para ti?  pues no tengo, sabes que no hay forma de describir todo lo agradecida que estoy contigo y por la amistad tan linda y pura que tengo contigo  I JUST LOVE YOU

Aelilim ya sabes yo a ti te admiro a otro nivel, gracias por todo.

Y bueno sisters no me pongo con cada una pero ya saben que las adoro, si me tardo a veces es por que soy una shit de insegura para escribir, creo que si este capitulo no se armo 4 veces no se armo una... Bueno me dan ganas de morirme a pasitos...recuerdan donde nos quedamos...Exácto en Bill y Tom despidiéndose en el aeropuerto!

<a href="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-9754" title="just_trust_me" src="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></a>

La forma en que su amigo se desplomó en el asiento del avión no pudo menos que alarmar a Georg, quien vio cómo el rostro de Bill cobraba un color cenizo y la sonrisa de no hacía cinco minutos en la pista, era remplazada por una mueca de abatimiento. Buscó con su mirada los ojos del cantante tratando de descubrir la verdad, no iba a permitir que le mintiera, y justo cuando logró contacto visual le preguntó — ¿Estás bien?

—De maravilla—contestó el muchacho. Su voz era un quejido lastimero, nada parecido al energético grito que había dado a la puerta del avión, cuando se despedía de su gemelo.

—Déjate de boberías. ¿Te sientes mal? —dijo al tiempo que llevaba su mano a la frente del menor de los Kaulitz para constatar que éste no tuviera fiebre. Pero no, estaba fresco.

Gustav se unió a la preocupación de su amigo cuando vio cómo el cuerpo del menor se sumía en un temblor. —No hemos despegado, si te sientes mal, es mejor no volar.

—No, no chicos, sólo estoy cansado —les razonó mientras giraba su cuerpo ligeramente hacia la ventana. Esa era su forma de pedir que le dejaran en paz, imperceptible para cualquiera pero no para ellos, que habían compartido tantos vuelos y horas de viaje. Entendían perfectamente esas cosas, esos pequeños signos que pedían a gritos un poco de privacidad.

—Si te sientes muy mal, avisa ¿eh? —le pidió Gustav mientras extendía su chaqueta sobre el cuerpo de su amigo, cubriéndolo. —Trata de dormir.

Bill cerró los ojos, fingiendo descansar mientras hacía un esfuerzo casi sobrenatural para controlar el temblor de su cuerpo. Ahora su tristeza había alcanzado un nivel físico y no sabía si iba poder con todo eso más tiempo, si bien era cierto que confiaba en Tom, en el roble y en toda esa mierda por la que habían pasado esos años. Pero… <em>¿Quién le razona a su corazón?</em> pensó extendiendo la mano sobre su pecho, tratando de consolarse, como si pudiera acariciar ese órgano que, afortunadamente, latía de forma automática, porque si él debiera ordenarle que latiera por segundos, temía que le obligaría a pararse.

—Ya falta poco—murmuró en voz alta involuntariamente.

Minutos después, Georg  se volteó hacia el asiento de atrás, quería comprobar si el menor estaba bien.  Lo vio dormido, con la mano aferrada al relicario que pendía de su cuello. El bajista movió ligeramente su rostro en negación, no podía entender de qué iba todo aquello. Su mente a cada momento le jugaba sucio, dándole ideas que parecían absurdas. Mil recuerdos regresaron, agobiándole uno tras otro sólo al mirar el relicario.

Y entonces lo vio.

Marie, Taylor, el roble... Y sobre todo, los gemelos. Los pensamientos le golpearon fuerte los sentidos y se dejó caer rendido en su asiento. ¿Cómo había podido estar tan ciego? ¿Cómo no lo había visto desde el principio? Pudo sentir cómo su estomago se revolvía, y un sentimiento parecido a la angustia, mezclado con incertidumbre, le embargó. Cerró los ojos de golpe, tratando de procesar todo aquello. Ahora era él quien temblaba. Inspiró y expiró, buscando tranquilizarse, pero parecía que nada iba a funcionar. Era demasiado para un solo instante.

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Ok&#8230;puff mi bebé se nos va&#8230;</p>
<p>Dos capítulos más y esto se acabo, mil gracias a todas por leerlo, por sus coments y  gracias a las que comparten conmigo los días duros de JTM Vanke gracias por mi regalo del fiction, Ale gracias por aguantar mis desmadres con esto.</p>
<p>Cheza&#8230;bleh palabras bonitas para ti?  pues no tengo, sabes que no hay forma de describir todo lo agradecida que estoy contigo y por la amistad tan linda y pura que tengo contigo  I JUST LOVE YOU</p>
<p>Aelilim ya sabes yo a ti te admiro a otro nivel, gracias por todo.</p>
<p>Y bueno sisters no me pongo con cada una pero ya saben que las adoro, si me tardo a veces es por que soy una shit de insegura para escribir, creo que si este capitulo no se armo 4 veces no se armo una&#8230; Bueno me dan ganas de morirme a pasitos&#8230;recuerdan donde nos quedamos&#8230;Exácto en Bill y Tom despidiéndose en el aeropuerto!</p>
<p><a href="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-9754" title="just_trust_me" src="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></a></p>
<p>La forma en que su amigo se desplomó en el asiento del avión no pudo menos que alarmar a Georg, quien vio cómo el rostro de Bill cobraba un color cenizo y la sonrisa de no hacía cinco minutos en la pista, era remplazada por una mueca de abatimiento. Buscó con su mirada los ojos del cantante tratando de descubrir la verdad, no iba a permitir que le mintiera, y justo cuando logró contacto visual le preguntó — ¿Estás bien?</p>
<p>—De maravilla—contestó el muchacho. Su voz era un quejido lastimero, nada parecido al energético grito que había dado a la puerta del avión, cuando se despedía de su gemelo.</p>
<p>—Déjate de boberías. ¿Te sientes mal? —dijo al tiempo que llevaba su mano a la frente del menor de los Kaulitz para constatar que éste no tuviera fiebre. Pero no, estaba fresco.</p>
<p>Gustav se unió a la preocupación de su amigo cuando vio cómo el cuerpo del menor se sumía en un temblor. —No hemos despegado, si te sientes mal, es mejor no volar.</p>
<p>—No, no chicos, sólo estoy cansado —les razonó mientras giraba su cuerpo ligeramente hacia la ventana. Esa era su forma de pedir que le dejaran en paz, imperceptible para cualquiera pero no para ellos, que habían compartido tantos vuelos y horas de viaje. Entendían perfectamente esas cosas, esos pequeños signos que pedían a gritos un poco de privacidad.</p>
<p>—Si te sientes muy mal, avisa ¿eh? —le pidió Gustav mientras extendía su chaqueta sobre el cuerpo de su amigo, cubriéndolo. —Trata de dormir.</p>
<p>Bill cerró los ojos, fingiendo descansar mientras hacía un esfuerzo casi sobrenatural para controlar el temblor de su cuerpo. Ahora su tristeza había alcanzado un nivel físico y no sabía si iba poder con todo eso más tiempo, si bien era cierto que confiaba en Tom, en el roble y en toda esa mierda por la que habían pasado esos años. Pero… <em>¿Quién le razona a su corazón?</em> pensó extendiendo la mano sobre su pecho, tratando de consolarse, como si pudiera acariciar ese órgano que, afortunadamente, latía de forma automática, porque si él debiera ordenarle que latiera por segundos, temía que le obligaría a pararse.</p>
<p>—Ya falta poco—murmuró en voz alta involuntariamente.</p>
<p>Minutos después, Georg  se volteó hacia el asiento de atrás, quería comprobar si el menor estaba bien.  Lo vio dormido, con la mano aferrada al relicario que pendía de su cuello. El bajista movió ligeramente su rostro en negación, no podía entender de qué iba todo aquello. Su mente a cada momento le jugaba sucio, dándole ideas que parecían absurdas. Mil recuerdos regresaron, agobiándole uno tras otro sólo al mirar el relicario.</p>
<p>Y entonces lo vio.</p>
<p>Marie, Taylor, el roble&#8230; Y sobre todo, los gemelos. Los pensamientos le golpearon fuerte los sentidos y se dejó caer rendido en su asiento. ¿Cómo había podido estar tan ciego? ¿Cómo no lo había visto desde el principio? Pudo sentir cómo su estomago se revolvía, y un sentimiento parecido a la angustia, mezclado con incertidumbre, le embargó. Cerró los ojos de golpe, tratando de procesar todo aquello. Ahora era él quien temblaba. Inspiró y expiró, buscando tranquilizarse, pero parecía que nada iba a funcionar. Era demasiado para un solo instante.</p>
<p>Sintió la mano de Gustav en su brazo, llamando su atención en silencio.</p>
<p>—Tenemos que hablar—fue lo único que el bajista le ofreció como explicación.</p>
<p>****</p>
<p>Tom elevó sus manos al cielo en un gesto triunfal, giró sobre sus talones y caminó de regreso al auto. No había nada que pudiera borrarle la sonrisa que se había instalado en su rostro. Lo había logrado. Al fin había podido ser lo que Bill siempre había sido para él: su roca.</p>
<p>Caminó a paso rápido hacia el Chrysler y buscó en la guantera el papel donde Bill le había escrito minutos atrás. Sin leerlo, lo dobló y lo metió en la bolsa de sus pantalones, no quería verlo aún. Quería atesorar cada objeto, cada segundo y cada gesto de su gemelo que había presenciado en las últimas horas, y repasarlos una y otra vez hasta embriagarse de todo lo que le llevara hacia el par de ojos marrones en que se había refugiado tantas veces.</p>
<p>El ruido del motor del Jet despegando sobre su cabeza le golpeó de pronto el corazón. Hizo caso omiso a esto, era obvio. Bill se estaba yendo, no podía esperar no sentir de nuevo ese dolor físico que le producía esta nueva separación. Se dedicó a contemplar cómo el avión desaparecía en el horizonte. Dortmund nunca le había parecido tan lejano y a la vez era lo más cerca que estaban de terminar.</p>
<p>Se dirigió a una de las camionetas, no tenía ganas de conducir. Dio instrucciones de regresar al condominio, iba a dedicar esa tarde a fantasear con la maravillosa vida que le esperaba, estaba totalmente esperanzado. Sabía que iban por buen camino y sólo a un paso de terminar con todo aquello. Los calendarios ya no serian nada más que un chiste porque sólo faltaba un par de  hojas por arrancar de aquellos eternos 60 meses. Después, ya únicamente quedaría esperar.</p>
<p>—Saki, esto no es un funeral—gritó desde el asiento de atrás para llamar la atención de su encargado de seguridad. —Pon algo de música—pidió, hundiéndose en el asiento mientras observaba en detalle cada matiz de los colores en el camino.</p>
<p>Amaba cómo parecía que sus sentidos nuevamente funcionaban al cien por cien. Sentía la vibración de la música, clara y fuerte y estaba dispuesto a disfrutar de todo aquello. Llevaba cinco años viviendo en un continuo letargo. Hoy, había despertado.</p>
<p>Segundos después, fue cobrando conciencia de cómo se le nublaba la vista, y cómo su frente se sentía perlada de sudor frio. <em>¿Acaso era Bill?</em> se preguntó inmediatamente.  <em>Lindo momento para que mí parte de la conexión empiece a funcionar,</em> se reprochó. Sintió cómo su garganta se secaba y estrechaba, haciéndole imposible respirar con libertad. Se desabotonó los botones altos de la camisa para intentar refrescarse un poco.</p>
<p>— ¿Está bien, señor?—llamó su atención Saki, quien le veía por el espejo.</p>
<p>—De maravilla—contestó él, hundiéndose aún más en el sillón.</p>
<p>Un dolor en el pecho le estaba matando y se agudizaba a cada segundo. De pronto, el cansancio que sentía se convirtió en una fatiga pesada y profunda, donde sólo moverse le llenaba de dolor.</p>
<p>Arthur, quien iba a su lado, trató de reincorporar a su jefe cuando vio cómo éste se desvanecía sin tan siquiera poder sostenerse derecho en el asiento. Sacó un paño húmedo del bolso del muchacho, el cual cargaba, y se lo pasó por el rostro para tratar de refrescarlo. Tom le apartó suavemente. No quería que nadie se hiciera cargo de él, ya era un hombre lo suficientemente fuerte. Llevaba cinco años demostrándolo.</p>
<p>Saki le lanzó una mirada a Arthur, indicándole que dejara a Mr. Kaulitz. Él sabía cuánto se esforzaba Tom por mantenerse bajo control, así que, si no lo estaba, lo menos que podían hacer era fingírselo, tal como Bill le ordenaba cada vez que le abordaba en secreto.</p>
<p>Tom posó los dedos sobre sus parpados cerrados, estaba agobiado. Ahora sabía lo que había sentido Bill cuando él se ponía mal y le extrañaba en las raras veces que le dejaba.</p>
<p><em>La suite del hotel jamás le había parecido tan inmensa a Bill Kaulitz porque Tom la llenaba toda con su presencia. Pero hoy, que estaba sin él por órdenes del managment, sentía que todo le quedaba grande, que él en sí no daba la talla. Sentía que sus comentarios no eran lo suficientemente divertidos y sus pensamientos ni siquiera eran iluminados. Todo lo hacían juntos, todo. Cuando él doblaba, Tom estaba en el lobby del estudio, aburrido, jugando con su DS. Cuando estaban en el estudio, Tom le indicaba hacia dónde llevar su voz. Y hoy… Hoy no era ni la sombra de sí mismo sin él.</em></p>
<p><em>— ¿Podrías quitar esa cara?—le pidió David mientras entraba a la suite con un latte en la mano. —Bill, es el lanzamiento de una película, no un funeral.</em></p>
<p><em>—Pues pareciera el mío.</em></p>
<p><em>—Esto es absurdo.</em></p>
<p><em>—No es absurdo.  No entiendo por qué no pudimos traerlo. No sería la primera vez que viajo y él se queda en la habitación. Además…</em></p>
<p><em>—Bill, no me hagas dramas—sentenció el manager. —Estamos a unas horas en auto, y mañana temprano estarás en la villa con tu hermano.</em></p>
<p><em>— ¿Por qué no podía traerlo?—preguntó por octava vez en el día.</em></p>
<p><em>—Exigencias de los publicistas de Universal, ya te lo repetí hasta el cansancio.</em></p>
<p><em>— ¿Y desde cuando tú les pones asunto?</em></p>
<p><em>—Bill, es a lo que me obligan después de que tu hermano golpeo a una tipa en el rostro y que ni siquiera pudiera fingir una cita con Chantelle Paige—contestó, harto, el manager. —Así que les pongo asunto desde que yo no puedo hacerme cargo de la imagen sin ayuda de la disquera.</em></p>
<p><em>—Perrine se lo merecía—respondió el menor bajando la voz. El por qué se lo merecía, sería un secreto que se llevaría con Tom a la tumba. —Dave, lo hecho, hecho esta, pero no dejaré que la disquera siga disponiendo cuando estoy con Tom y cuando no. </em></p>
<p><em>—Bill, debes entender que hay gente maliciosa. Ya sabes,  piensan cosas, de ti y de él. Es mejor mantener las cosas a raya y, ya sabes, “No hacer cosas buenas que parezcan malas”.</em></p>
<p><em>—Sí, ir con mi hermano a la premier sería darle material al diablo, claro—rebatió el menor en tono irónico mientras se dirigía a los percheros para seleccionar la ropa que usaría. — Entonces ¿Qué? ¿Acaso es más razonable que vaya solo?</em></p>
<p><em>—No iras solo.</em></p>
<p><em>— ¿Ah, no? ¿Y qué maravillosa idea tenemos ahora?—inquirió mientras sacaba una camiseta blanca que se pegaría perfecto a su torso.</em></p>
<p><em>—Irás con Natalie—dejó caer el manager de golpe.</em></p>
<p><em>— ¿Qué?  No David, no.</em></p>
<p><em>—Dijiste que serías el próximo cuando le pedimos a Tom salir con Chantelle, y con Natalie ni siquiera lo manejamos, así es sólo una sutil insinuación.</em></p>
<p><em>— </em><em>¿Sutil? ¿Después de que me la meten al auto donde no va ni mi madre, eso es sutil para ti?</em></p>
<p><em>— ¡Hey!—gritó la maquillista, que trataba de permanecer al margen de la discusión. —Bill, yo no estoy más cómoda con esto que tú.</em></p>
<p><em>El móvil del menor sonó, interrumpiendo la escena. </em></p>
<p><em>— ¿Quién es? —preguntó a Alex, su guardaespaldas personal. </em></p>
<p><em>—Es el móvil de Andreas.</em></p>
<p><em>—Rechaza la llamada, no tengo tiempo-contestó de vuelta mientras seleccionaba un pantalón de cuero blanco.</em></p>
<p><em>— ¿Y esa ropa es para…?</em></p>
<p><em>—Es mía, David, no te hagas el gracioso.</em></p>
<p><em>—Digo, arregla de una vez toda la ropa que necesitarás: Una muda para la alfombra roja, otra para las entrevistas y la que usarás en la premier. </em></p>
<p><em>—No, creo que hoy sólo usaré un cambio.</em></p>
<p><em>— ¿Sólo un cambio?</em></p>
<p><em>—Sí, ya sabes quiero estar más… —dijo Bill pensativo. —Podríamos decir, un poco más recatado.</em></p>
<p><em>— ¿Tú, recatado? No me jodas la vida, Bill, hoy es mi día de descanso-le dijo el manager, mientras cogía una hoja que detallaba las actividades que habían programado con el menor para ese día.</em></p>
<p><em>Bill rodó los ojos en un gesto exagerado, se dejo caer en un sillón y, con la mirada perdida, empezó a observar con detalle todo lo que pasaba a su alrededor. Natalie arreglaba el tocador donde le maquillaría, los chicos de seguridad repasaban una y otra vez los accesos hacia los lugares a los que le conducirían, Benjamín y David estaban en conferencia telefónica ultimando detalles de la premier… </em></p>
<p><em>¿Y él? se preguntó. </em></p>
<p><em><span style="text-decoration: underline;">Él</span></em><em>, seguramente estaría en pijamas, recorriendo la casa vacía. Saldría unos minutos a jugar con sus perros, pero antes de dar una vuelta completa a la villa, regresaría a encerrarse bajo mil cerrojos. Tom odiaba estar solo, y para su gemelo la soledad se definía de una sola forma: estar sin Bill.</em></p>
<p><em>—Mierda—masculló en medio de un suspiro. </em></p>
<p><em>Se paró y se dio cuenta de cuan invisible era en la habitación. Parecía que cada quien estaba sumergido en su propio mundo, todos hacían su trabajo. Lo irónico, era que todo giraba a su alrededor en ese momento, y quien menos importaba en realidad ahí era él mismo. Caminó hacia Alex y, con un gesto, le pidió que le devolviera su móvil. Giró sobre sus talones y, antes de que Natalie se lo pidiera, se sentó como un autómata en la silla para que le maquillara. No tenía muchas ganas de hablar. Al menos, no con cualquiera. </em></p>
<p><em>Marcó el número de la villa. Por razones de seguridad, jamás guardaban nada en la memoria de los teléfonos. Puso la llamada en altavoz y, mientras la crema humectante se deslizaba por su rostro a través de los dedos de Natalie, su corazón latía al mismo ritmo que cada tono que el teléfono daba.</em></p>
<p><em>— ¿Bill?—fue el grito eufórico que le contestó del otro lado de la línea.</em></p>
<p><em>—Tomi, estás en altavoz—le indicó de inmediato, para evitar cualquier indiscreción. — ¿Cómo estás?</em></p>
<p><em>—De maravilla, mi nena y yo vamos a salir de paseo.</em></p>
<p><em>—Ya te dije que no la consientas tanto. Son cuatro, Tom, no sólo ella.</em></p>
<p><em>—Sí, si lo sé, pero ella es mi nena.</em></p>
<p><em>—Y Scotty es mi muchacho, y si se pone celoso, ya sabes.</em></p>
<p><em>—Lo sé, lo pagan mis calcetines.</em></p>
<p><em>—Exacto.  ¿De veras estás bien?</em></p>
<p><em>—Sí, me estaba arreglando. Voy a por una pizza con Andreas.</em></p>
<p><em>—Perfecto. Tom, voy a la premier con Natalie—anunció.</em></p>
<p><em>—Oh, qué bien, digo, ella se ve bien. Ya sabes, es una chica linda, rubia… Se verá bien en la alfombra roja.</em></p>
<p><em>—Sólo se sentará a mi lado durante la función.</em></p>
<p><em>— ¿Idea de Universal?</em></p>
<p><em>—Exacto.</em></p>
<p><em>— ¡Qué maravilla! Son tan buenos para el mercadeo que estaba pensando en sugerirles que, para promocionar el próximo single, deberíamos rifar orgías con Tokio Hotel.</em></p>
<p><em>—Tom—llamó su atención Bill, tratando de frenar la verborrea en la que sabía estaba por caer su hermano.</em></p>
<p><em>— ¿O sabes qué? Sería increíble que Tom Kaulitz lavara el inodoro de alguna fan afortunada.</em></p>
<p><em>—Tomi— repitió Bill al ver cómo todos en la habitación de pronto guardaban silencio y volteaban a ver en dirección al teléfono.</em></p>
<p><em>—Claro, prostituyamos a los cuatro mocosos de Tokio Hotel. ¿Qué jodidos da con tal de que se vendan los discos y se cree morbo?  Ahora hagamos que el pequeño Bill se tire a su maquillista, que le lleva más de trece años.</em></p>
<p><em>—Hey, ya cállate—le ordenó Bill en tono enérgico al ver cómo Natalie soltaba una de las brochas y cerraba los ojos, expresando su molestia.</em></p>
<p><em>— ¿Quieres que me calle?</em></p>
<p><em>—Sí, quiero que lo hagas.</em></p>
<p><em>—Pues cuelga, tarado, y no llames más. Que te la pases lindo al lado de tu managment y de las tres mil imbéciles que quieren que te las cojas. Ah, y de tu maquillista, que pareciera que el cirquito este le viene en gracia. </em></p>
<p><em>Bill respiró profundo al escuchar cómo su gemelo le colgaba el teléfono. Mordió sus labios con rabia. Quería decir tanto… y no podía. Odiaba las inseguridades de Tom, sus irracionales celos y cómo perdía el control.</em></p>
<p><em>— ¿Y para eso le querías traer? ¿Para pelear como siempre y poner el ambiente incomodo? Felicitaciones, lo lograron a distancia- fue el comentario, por demás inoportuno, de David, quien cogió el teléfono y lo apagó. —Hora de trabajar, Bill, suficiente tengo por hoy—sentenció abandonando la habitación.</em></p>
<p><em>Se hizo un silencio incómodo tras la salida del manager y Bill miró a Natalie, cuya expresión seguía turbada.</em></p>
<p><em>—Natalie, yo…</em></p>
<p><em>—Sólo no digas nada, Bill, por favor—pidió la muchacha, que se puso de nuevo a trabajar. Era irónico cómo mientras mil niñas querrían estar por un segundo en su lugar, ella a veces sólo quería alejarse de ellos.</em></p>
<p><em>Bill se sentía morir, y, debía admitirlo, no sentía la menor pena por ella. Su verdadera preocupación estaba a varias horas de él. Tom había tratado de lucir despreocupado pero se contradecía en sus palabras y actitudes, primero decía que saldría con su cachorrita y luego a comer con su amigo, no resistió más y  tomó el teléfono de nuevo y marcó a Andreas.</em></p>
<p><em>— ¿Bill?</em></p>
<p><em>—Sí, oye, ¿vas a salir con Tom a algún lado?</em></p>
<p><em>—Yo también estoy bien, gracias—dijo el muchacho en un sarcasmo.</em></p>
<p><em>—Lo siento, sólo contesta lo que te pregunté, por favor.</em></p>
<p><em>—No Bill, le he marcado un par de veces y no contesta las llamadas.</em></p>
<p><em>—Está bien, hablamos luego—dijo a modo de despedida y apagó de nuevo el teléfono.</em></p>
<p><em>Veinte minutos después, Bill Kaulitz salió de la habitación justo para encontrarse de frente con el staff.</em></p>
<p><em>— ¿Nos vamos?— preguntó sin inmutarse por las miradas fijas en su ropa.</em></p>
<p><em>— ¿Qué mierdas traes puesto?—masculló David con los dientes apretados de la furia.</em></p>
<p><em>—Ya sabes, yo y mi sentido de la moda, que no perdonan.</em></p>
<p><em>—Bill, traes un suéter tamaño payaso.</em></p>
<p><em>—Hace frío.</em></p>
<p><em>— ¡Son las cuatro de la tarde!—gritó el manager, ya sin poder contenerse.</em></p>
<p><em>—Ahora se enfría el ambiente más temprano ¿no?</em></p>
<p><em>—Hace unos días, te tenía a las 3 de la mañana, borracho por todo Berlín en camiseta. ¿Qué mierdas crees que haces con esa ropa?</em></p>
<p><em>—David, creo que habíamos quedado que con mi ropa no te metes.</em></p>
<p><em>— ¿Y los cambios?</em></p>
<p><em>—Te dije que no iba a usarlos. Me siento cómodo así, gracias—cortó el menor, caminando hacia la camioneta que lo llevaría, junto a su staff, a la premier.</em></p>
<p><em>El ambiente dentro del auto era realmente tenso. David repasaba el programa una y otra vez y Bill le daba miradas retadoras de cuando en cuando. Minutos después, empezó a creer que había sido un terrible error usar camisa de cuello alto, porque sentía cómo su garganta se estrechaba, haciéndole imposible respirar con libertad. </em></p>
<p><em>Cerró los ojos y quiso pensar por un segundo que era ansiedad por el estreno, pero era inútil tratar de engañarse.  Respiró profundo, tratando de llenar sus pulmones al máximo.  Sintió cómo su frente estaba perlada de sudor frío y le comenzó un dolor en el pecho que poco a poco fue volviéndose más agudo. Ya no podía ignorarlo aunque quisiera. Y lo peor es que sabía perfectamente lo que era.</em></p>
<p><em>—Ay Tom, no ahora, por favor—murmuró.</em></p>
<p><em>— ¿Qué dices?- cuestionó David.</em></p>
<p><em>—No, nada—contestó, tratando de normalizar el tono de su voz.</em></p>
<p><em>—Estás sudando—le señaló Natalie, soplándole un poco para volver a matizarle el rostro con los compactos.</em></p>
<p><em>— ¡Ah!—gritó llevando su mano al pecho.</em></p>
<p><em>— ¿Bill?</em></p>
<p><em>—En serio, no es nada—dijo tratando de incorporarse. —Sólo necesito un poco de silencio— pidió cerrando los ojos. </em></p>
<p><em>Esos eran los momentos en que odiaba la conexión. Tom estaba mal y él se sentía morir. Pidió el teléfono de nuevo y marcó a la villa.</em></p>
<p><em>— ¿Tomi? —preguntó al escuchar que descolgaban el teléfono.</em></p>
<p><em>—Lo siento—fue la respuesta que le llegó del otro lado del teléfono.</em></p>
<p><em>—No, me cuelgues ¿sí? —pidió el muchacho.</em></p>
<p><em>Y estuvieron así en silencio por largos minutos, escuchando sus respiraciones. </em></p>
<p><em>Todo en la camioneta volvió a la normalidad. Sólo en el último asiento seguía Bill, con el teléfono en el oído, en silencio.</em></p>
<p><em>—Hemos llegado—anunció Bill a su gemelo segundos después, colgó el teléfono sintiendo alivio al menos físico le llegaba lentamente.</em></p>
<p><em>****</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Bill sentía las horas hacerse eternas, y ahora que estaban a tan sólo minutos de la villa, la ansiedad crecía en su pecho. Una vez más, habían confirmado lo que ya sabían: No podían vivir el uno sin el otro. No podrían alejarse, o el dolor les consumiría, matándolos lentamente. </em></p>
<p><em>Presionó el código de seguridad de la reja y la camioneta entró hasta dejarlo frente a la puerta. Bajaron sus maletas y el cantante aprovechó para patear la bolsa de regalos que le había dado la cinematográfica. Nunca hubiera pensado que odiaría tanto a los Minimoys como ese día.</em></p>
<p><em>Giró la manecilla de la puerta principal con cuidado y entró, sintiendo cómo la casa estaba envuelta en un lúgubre ambiente. El silencio en que todo estaba sumido no le asustaba, no, sólo le preocupaba. Corrió el grueso cortinaje de la sala y vio cómo sus perros jugaban en el jardín. Se quitó los zapatos y la chaqueta y, sin esperar un segundo avanzó con paso rápido hacia la recamara principal.</em></p>
<p><em>Ahí lo divisó cubierto por las sabanas y fingiéndose dormido. ¿Acaso Tom aún creía que podría engañarle?</em></p>
<p><em>Llegó hasta el pie de la cama y se paró en ella. Caminó al lado del cuerpo de Tom y se sentó con la espalda pegada a la cabecera. Sintió el estremecimiento que recorrió el cuerpo de Tom al notarle cerca, y sin perder un segundo, abrió sus piernas y jaló con fuerza la almohada donde Tom tenía apoyada su cabeza, la tiró al piso y le jaló de los brazos. Tom no se opuso a ninguno de sus movimientos y sólo se dejó hacer cuando Bill hizo que recostara su cabeza en su pecho. El menor sintió cómo la respiración de su gemelo se agitaba al solo contacto de su piel. Acarició con suavidad la cabeza de su amor y se inclinó para depositar un beso en el pómulo de su hermano.</em></p>
<p><em>—No has dormido nada, ¿verdad?—preguntó mientras acariciaba con suavidad aquel rostro, casi idéntico al suyo.</em></p>
<p><em>Lo único que obtuvo de él fue un ronroneo extraño, mientras se acurrucaba más en su torso. </em></p>
<p><em>Bill amaba sentirse tan necesario, saberse tan indispensable y saber que todo era mutuo.</em></p>
<p><em>—No puedes hacerme esto, Tom. Por poco me matas con ese dolor que me provocas en el pecho cada vez que te pones así—le reprendió mientras repasaba con las yemas de sus dedos la espalda desnuda del mayor.</em></p>
<p><em>Tom buscó la mano de su gemelo y entrelazaron sus dedos.</em></p>
<p><em>—Me encantó ese enorme suéter y la camisa holgada. Me hubiera terminado de morir si te hubiese visto con los pantalones de cuero ajustados, sabes que me matarías de celos.</em></p>
<p><em>—No me los quise poner. No me quiero ver bien para nadie excepto para ti.</em></p>
<p><em>—Gracias—respondió Tom con una sonrisa. —Pensé que no vendrías hasta la noche. ¿Qué hiciste? —preguntó intrigado Tom.</em></p>
<p><em>—Un escándalo marca Kaulitz. Por cierto, yo no sé cómo vas a hacer para que David me vuelva a soportar, pero por ahora ten seguro que me odia.</em></p>
<p><em>—Ya dime ¿qué fue lo que hiciste?—indagó en medio de un bostezo. </em></p>
<p><em>—Es una larga historia, Tomi, y tú tienes que dormir—dijo estirándose un poco mientras cubría la espalda desnuda de su hermano, aún aferrado a él. —Pero ya lo sabes, haría lo que fuera por ti, así que, en resumen, David lo pasó mal. </em></p>
<p><em>Tom sólo se aferró a su pecho en respuesta y, segundos después, cayó por fin en un profundo sueño. Bill sonrió. Amaba tenerlo dormido entre sus brazos.</em></p>
<p>Dio un largo suspiro.  Aun a través de los años, podía sentir el confort de estar recostado en el pecho de Bill. Inhaló profundamente, podía incluso sentir su olor.</p>
<p>Una nueva punzada directa al corazón le hizo regresar al presente. Llevó su mano al pecho y se incorporó con la poca fuerza que lograba sacar del orgullo propio. Abrió sus ojos, fingió que podía ver bien y giró su cabeza hacia la ventana. En realidad, ante su mirada nada tenía forma, eran sólo manchas de mil colores. Parpadeó un poco, tratando de enfocar mejor su vista y lo hizo varias veces hasta que enfocó a la perfección el camino. “<em>Al fin un pequeño triunfo” </em>pensó.  <em> </em></p>
<p>Bajó la mano de su pecho lentamente, no tenía la menor intención de hacer gestos rápidos. Amaba matar los segundos, uno a uno. Tal vez así el tiempo pasaría sin doler tanto.</p>
<p>Buscó en sus bolsillos el papel doblado y lo tomó entre sus manos. No quería verlo, sólo amaba sentir la energía que Bill había dejado en él. Acarició el papel con los dedos, tocándolo con un cuidado muy próximo a la devoción.  “<em>Es suficiente” </em>se ordenó antes de soltarlo. Y era cierto. No podía tirarse ahí a sufrir como un cobarde, debía hacer algo. No iba a dejar que su gemelo se hundiera ante sus ojos sin mover un dedo. Bill nunca lo había hecho y él no lo haría.</p>
<p>—Es un puto y soleado día —comentó con débil voz, tratando de sacar a su hermano por un segundo de sus pensamientos, pero era inútil. Incluso si el día era soleado o no, el pensamiento lo llevaría irremediablemente hacia él.</p>
<p>—Excelente clima para volar. Su hermano estará pronto en Dortmund sin novedad. —dijo Arthur sin que Saki pudiera evitar ver cómo el rostro de su jefe se descomponía de inmediato.</p>
<p>—No estoy hablando contigo —cortó Tom antes que el muchacho creyera que estaban conversando.</p>
<p>Se cruzó de brazos y se sumió de nuevo en sus pensamientos. Mordiendo sus labios con ansiedad, buscó de nuevo el papel doblado en su bolsillo y lo abrió. Ahí estaba el nombre de la canción que había escuchado una noche antes, “<em>Blind”,</em> y justo al lado Bill había agregado  “= <em>¿1000 Oceans?” </em>con el trazo tembloroso.</p>
<p>Tom sintió cómo de nuevo su vista se nublaba. <em>“¿Qué pasa? ¿Acaso Bill no ha entendido nunca?”</em> se pregunto con furia.  “<em>Sería el colmo</em><em> si así fuera”</em>, reflexionó mientras arrugaba el papel dentro de su mano.</p>
<p>Su corazón empezaba a agitarse de nuevo, ahora el dolor se multiplicaba por dos. Lo que sentía su amor en ese momento y su propio malestar por el mensaje que éste le había dejado.  Mil cosas le atormentaban  y todas se resumían a eso. Tom nunca le había explicado a Bill la canción que le había escrito. A veces era tan estúpido que confiaba en la conexión más que en las palabras en voz alta y clara.</p>
<p>Desde pequeños, Bill le leía a la perfección, y él, a su vez, presentía todas aquellas cosas que a éste le pudieran perturbar y entonces actuaba antes. Fue por eso que había golpeado a Perrine, por eso viajaba incluso antes que Bill a algún lugar donde éste fuera a tener un problema. Tom tenía la capacidad de sentir antes lo que a su gemelo podría pasarle, y era por eso que había escrito “1000 oceans” desde siempre sabía que en algún momento se iban a separar aunque fuera temporalmente. Y ahora sabia que él ni siquiera la había entendido nunca.</p>
<p>Dio un puñetazo con furia al sillón de delante.</p>
<p>—Conduce más rápido —ordenó a Saki mientras su pupilas se dilataban.</p>
<p>Se sentía aprisionado en aquel auto. Todo era una sospecha y sólo había una forma de comprobar de una vez si se estaba dejando  envolver en un juego de su mente o si en realidad Bill lo estaba pasando muy mal. Y para eso necesitaba <em>sentirlo, </em>por mucho que lo debilitara.</p>
<p>Bill era para él como una esponja que le absorbía, sin dejarle un poco de energía siquiera para vivir. Así había sido toda su vida, y Tom había pasado cuatro años tratando de bloquearlo todo. Por ello no veía fotos y odiaba escucharle. Era por eso  que ni siquiera podían estar en el mismo lugar, pues entonces se dejaba envolver por él y en ese momento todo pesaba y dolía a otro nivel.</p>
<p>Un nuevo sonido le obligó a prestar atención. Los portones del condominio les franqueaban el paso. “<em>Por fin”, </em>pensó.</p>
<p>Saki condujo a la velocidad permitida dentro de los residenciales, tratando de hacer caso omiso a las miradas de clara molestia de su jefe. De estacionó en el garaje de la casa y, antes que pudiera apagar el motor, vio cómo Tom descendía de la camioneta y atravesaba corriendo el jardín hacia la casa de al lado. Le siguió junto a Arthur a una distancia prudente. No podían intervenir, pero su trabajo era estar ahí. Vio cómo el muchacho estaba parado frente a la puerta principal, observándola como si no supiera que Bill no estaba ahí.</p>
<p>Tom giró sobre sus talones y, con mirada ahora controlada, anunció —Quiero entrar.</p>
<p>—Mr. Kau&#8230;</p>
<p>—Bill me dio permiso —interrumpió.  Y, con mirada atónita, vio cómo su guardaespaldas sacaba una llave de su bolsillo y le abría la puerta.</p>
<p>—¿Cómo diablos tienes eso? —preguntó por demás asombrado. Pero no esperó respuesta, la ansiedad de <em>sentirlo</em> era mucho mayor en ese momento. Entró y cerró la puerta tras de él.</p>
<p>Respiró profundo y se llevó la mano al pecho, percibiendo de inmediato el dolor que había quedado en la estancia. Cerró los ojos, tratando de impedir que alguna lágrima cayera. Agachó su cabeza, permitiéndose tan solo un segundo de debilidad. Bill estaba mal y él debía ser su roca.</p>
<p>Dejó salir todo el aire de sus pulmones por sus labios entreabiertos de forma lenta y abrió lentamente los ojos. Observó la sala y caminó hacia la mesa de centro. Había varias latas de cerveza aún con rastros del suave labial de su hermano. No pudo evitar pasar sus dedos por una de ellas y colocarlos en su boca, dando un suave beso.</p>
<p>Aún le podía sentir, la tristeza era casi palpable. Vio la pantalla encendida del sistema de sonido y  buscó el control.</p>
<p>—¿Qué escuchabas cuando estabas sumido en esto, mi amor? —preguntó a la nada.</p>
<p>Quitó el botón de pausa y a sus oídos llegaron los acordes de su propia guitarra tocando 1000 oceans.  “<em>¿Así es entonces? </em><em>No, Bill nunca la ha entendido”</em> reflexionó sentándose en medio de aquel lúgubre lugar. Respiró profundo y vio su reloj, no tenía mucho tiempo.</p>
<p>Salió y fue directo a Arthur. —Necesito un vuelo privado a Dortmund ahora mismo —ordenó mientras caminaba directo a su casa.</p>
<p>—Está bromeando ¿cierto? —fue el cuestionamiento de su asistente que le terminó de crispar los nervios. Giró sobre sus talones y clavó sus ojos marrones en él.</p>
<p>—¿Desde cuándo bromeo contigo? —le preguntó dirigiéndose paso a paso hasta llegar frente a él.</p>
<p>****</p>
<p>Bill sintió cómo el descenso de altura le revolvía el estómago y se incorporó en el asiento. Constató con sorpresa que el cinturón de seguridad lo tenía puesto y aún permanecía cubierto por la chaqueta de Gustav.</p>
<p>Miró por la ventana, estaban aterrizando en Dortmund. Un silencio irreal se había apoderado de la avioneta, cosa por demás extraña para él. Buscó con su mirada a Georg y el rostro casi cenizo de su amigo le recordó su propia palidez.</p>
<p>—Buenos días, bella durmiente —fue el comentario del bajista, quien fingía molestarlo, pero su tono de voz era por demás extraño.</p>
<p>Ignoró esto y observó a Gustav, sumergido en sus propios pensamientos. Todo el cuerpo de su amigo iba inclinado hacia Georg, como cuando eran niños y recién los había conocido. Siempre refugiándose en el otro. Alguna vez pensó que tal vez también tendrían algo, pero había sido sólo una tontería infantil al querer sentir que no solo él y Tom tenían una relación así.</p>
<p>Por el altavoz escuchó una grave voz, pero no entendió nada de lo que decía, estaba demasiado ocupado tratando de respirar. Se quitó el cinturón y trató de pararse, pero inmediatamente se desvaneció en el asiento del avión. Su rostro cobró un ligero tono rojizo, estaba realmente apenado, se había dejado vencer. El dolor lo estaba por fin golpeando y él estaba cediendo.</p>
<p>Georg vio la escena. —Bill, espera ahí.</p>
<p>Pero el menor intento de nuevo pararse sin éxito.</p>
<p>—¿Que no escuchaste?  Quédate ahí —repitió en tono enérgico.</p>
<p>Los ojos de Gustav se descompusieron ante la actitud de Georg, pero no iba a cuestionarlo, sólo calmaría los ánimos. Se paró y fue hacia el menor de los gemelos.</p>
<p>—Bill, escucha —dijo mientras abría una botella de bebida energética y le obligaba a darle unos pequeños sorbos. —Tom dispuso que abrieran el área diplomática para la disquera, no vamos a pasar migración ni nada. Ahora espera que venga Dave y vamos a ayudarte a bajar.</p>
<p>Bill soltó una carcajada amarga —¿Ayudarme a bajar?  ¿A mí? Soy el maldito Bill Kaulitz, en cualquier momento sale una fotografía en un puto periódico y…</p>
<p>—¿Y? —le inquirió Georg.</p>
<p>—Y… —repitió el menor bajando la voz, mientras buscaba algún juego de palabras para salirse de ese aprieto.</p>
<p>—Y Tom no puede saberlo —terminó el bajista.</p>
<p>—¿Ah?  Cállate imbécil ¿qué sabes…?</p>
<p>—Por Dios, veinticuatro horas sin mis angelitos —dijo la voz que irrumpió en la cabina.</p>
<p>En medio de todo aquello ni siquiera habían notado que Dave entraba seguido por Dunja, quien fue directo a Bill y con una dulce sonrisa le pasó un paño por la frente, limpiándole el sudor. Ella al contrario que el manager, nunca había tenido favoritos, pero el menor de los Kaulitz al menos se dejaba cuidar, cosa que con Tom era imposible y ella adoraba sentirse útil a esos cuatro hombres que para ella nunca dejarían de ser los mismos mocosos.</p>
<p>—No estás bien querido —le señaló al menor, que ponía su cuerpo rígido al sentir como Dave le pasaba la mano por la frente, queriendo constatar si tenía fiebre.</p>
<p>—Sólo estoy cansado —justificó bajando la mirada.</p>
<p>—Bill, nunca te diría esto si no creyera que fuera necesario.  Suspendamos el show —dejo ir el manager, que tenia al teléfono a Natalie, que esperaba recibir instrucciones para hacerlo.</p>
<p>—¿Qué? No, ¿estás loco? ¿Qué culpa tienen las fans de que yo este cansado? No, no suspendemos nada</p>
<p>—No seas testarudo ¿quieres? —dijo Georg, por fin saliendo del silencio en que se había sumido.</p>
<p>—No voy a suspender el concierto, soy un profesional, no voy a hacer eso, Dave.</p>
<p>—Bueno, superman, entonces al menos retrásalo un par de horas —sugirió Gustav. —No habrá fan que no te perdone esto, sólo anúncienlo y asunto arreglado.</p>
<p>Bill asintió en silencio, esa idea parecía ser lo mejor para todos. Dave giró las instrucciones y diez minutos después el menor de los Kaulitz bajo a paso lento, pero por sí mismo, del avión y se recostó en el ultimo sillón de la camioneta. Volteó a ver cuando cerraron la puerta, estaba sólo.  Trató de incorporarse, pero su debilidad era demasiado grande.</p>
<p>—Georg —llamó con suave voz.</p>
<p>Dave, quien iba adelante con el chofer, con un gesto llamó al bajista y le indicó que Bill le buscaba. Éste abrió la camioneta y con la mirada le hizo saber que ahí estaba.</p>
<p>—¿Me van a dejar sólo? —preguntó el menor de los Kaulitz. Georg sintió dolor en su corazón, jamás le había parecido tan indefenso.</p>
<p>—Claro que no, tarado.  Jamás —dijo mientras se subía a la camioneta, seguido por Gustav. Se volteó hacia él menor y lo observó por largo rato. —Bill, ¿recuerdas lo que dije en el show de Kerner?</p>
<p>—Georg ¿por qué no te callas y lo dejas dormir? —cortó el baterista cogiendo del brazo a su amigo, obligándole a sentarse bien. El resto del camino transcurrió en silencio, pero a Bill la pregunta del  bajista le bailaba en la mente. —No, no recuerdo qué dijiste —respondió minutos después.</p>
<p>—Solo te admiro —fue todo lo que dijo el muchacho mientras abría la puerta de la camioneta y bajaban llegando a la arena.</p>
<p>La confusión en el rostro de Gustav era un poema. Ayudó al menor de los Kaulitz a bajar y lo llevaron hacia su camerino. Insistió en oír la reacción del público mientras anunciaban el retraso y sonrió, sus fans lo habían tomado bien, como siempre. Sólo en ese momento por fin se dejo guiar, se recostó en el sillón y pidió que le dejaran  sólo. Dio orden que lo regresaran a buscar en una hora, dando otra para arreglarse y dar el show después. Tenía la certeza que no dormiría ni un segundo, pero, minutos después, un calor suave fue invadiendo su débil cuerpo, primero lentamente, después un aire de confort fue llevándolo a un dulce sueño, hasta que cayó profundamente dormido.</p>
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		<title>“Just Trust Me” Cap. 15 by Princess of Darkness</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 04:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Just Trust Me]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy si, cada vez siento mas cerca el final y duele feo.   Gracias a todas las que han seguido el fiction, y mil gracias más a Cheza, por el tiempo qué le a puesto a JTM 15 ( y a otros mas) a pesar que mi niña linda esta enfermita.   Así que merecido y tarde si quieres pero te dedico este capítulo.

Claro acompañada la dedicación para toda la sisterhood, cada vez somos más y me hace muy feliz que vayamos descubriendo amigas y hermanas acá, ya cuando ni de twc hablamos si no de nuestros problemas personales y nuestra rutina diaria...Ashh ya me puse de ridícula.  Gracias a Vanke por el artwork que me regalo para el fic, ya lo postie si no lo han visto, mañana lo pongo de nuevo sip?  y a moon mil gracias tambien por el blend de JTM...Kisses.

Besos y gracias por leerme, ya saben preguntas y dudas pues acá no.
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg"><img class="size-full wp-image-9754 aligncenter" title="just_trust_me" src="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></a></p>

<h2 style="text-align: center;">Capítulo 15</h2>
<h2 style="text-align: center;">Just Trust Me</h2>
Justo en ese momento, Tom entró con el móvil en la mano y su rostro lucía reconfortado.

-Todo solucionado-exclamó entregándole el teléfono a su amigo.- Tengo un jet privado ya dispuesto para salir en un par de horas-anunció.

-Puff… Ahora sé lo que se siente al presumir de influencias- dijo Georg sonriendo. -Tom, mi amigo el multimillonario… -empezó a decir con un tono de voz pretencioso, lo que los hizo de nuevo carcajearse.

-Gracias, Tomi- fue la débil voz de Bill, que llamó su atención.

Tom sintió literalmente un jalón en su corazón. El ánimo de Bill no había mejorado ni un ápice, por mucho que quisiera disimularlo, y él no se permitiría más debilidades. Se había acostumbrado a volver a ser el cómodo, pero esta vez no sería así, determinó en su interior.

*****

Bill endureció su expresión. Sabía que Tom le había leído, y se odiaba por ello.  Faltaba muy poco y se habían desgastado lo suficiente en esas horas como para hacer la carga aun más pesada.  Pero era inevitable, jamás habían pensado en despedirse, y ahora resulta que se separarían en un par de horas.

¿Cómo decir adiós?  Eso era lo que rondaba en  sus pensamientos.  <em>¿Adiós? </em>De hecho, esa palabra nunca la habrían usado en su vocabulario, al menos no entre ellos… Sólo una vez se habían despedido, y el recuerdo de ese amargo momento los perseguía día tras día. Ese dolor se había convertido ya en parte de sus vidas. Habían aprendido a vivir con eso, pero esto no lo habían planeado. Encontrarse de nuevo, dormir bajo el mismo techo, compartir una comida… Nada de lo sucedido estaba planeado y  eso hacía que la agonía de decirse adiós de nuevo fuera insoportable.

Los chicos seguían contando historias y reían a carcajadas, pero los gemelos eran ajenos a ellas. Contestaban como autómatas, sus sonrisas eran fingidas y sus rostros estaban apagados,  situación que no había pasado por alto a sus amigos, para quienes entender a Bill y Tom jamás sería un objetivo, pues sabían  que era totalmente imposible; así que se limitaban a servir de distracción, a relajarlos y, sobre todo, a apoyarlos cada vez que venía un momento así.

-…y claro, todo fue por culpa de Bill y el plumero- remató la anécdota Georg, que era consciente de que sólo Gustav le escuchaba. El baterista se carcajeó efusivamente, pero no logró sacar de su estupor a los gemelos.

Arthur irrumpió en la estancia con el teléfono en una mano y una agenda en la otra.-Señores, buen provecho- dijo en forma de saludo, inclinando levemente el rostro, y luego, prosiguió hasta la cabeza de la mesa, donde se encontraba su jefe.

-Mr. Kaulitz, todo está dispuesto  para transportar a sus amigos. El jet está siendo revisado por última vez por cuestiones de seguridad; sólo necesito los documentos de quienes viajan para acelerar el trámite de salida y podremos partir en una hora, como lo pidió.

-Dije dos- masculló Tom cerrando en un puño la mano.

-Señor, yo…

-¡Ahórratelo!  ¡Dije que partían en dos horas!- fue el grito con el que interrumpió al muchacho y llamó la atención de todos.

-Tom, así está bien- dijo Bill, buscando la mirada de su gemelo.

-No, así no está bien y tú lo sabes.  ¿O acaso quieres que pretenda que no te conozco? – respondió el mayor, quien fue bajando poco a poco su voz y evitó la mirada fija de su gemelo.

-Tom, comprende, cuanto antes, mejor- argumentó el menor, quien no daba crédito a sus propias palabras.

Él no creía en eso… ¿no? ¿Cuánto antes mejor?  Claro que no, quería alargar cada segundo que pudiera al menos respirar el mismo aire que su amor. Pero sabía que no podía hacerlo. Para Tom, cada segundo dolería más y debía protegerlo así que sí, <em>cuanto antes</em> mejor.

(continuar al TAG)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy si, cada vez siento mas cerca el final y duele feo.   Gracias a todas las que han seguido el fiction, y mil gracias más a Cheza, por el tiempo qué le a puesto a JTM 15 ( y a otros mas) a pesar que mi niña linda esta enfermita.   Así que merecido y tarde si quieres pero te dedico este capítulo.</p>
<p>Claro acompañada la dedicación para toda la sisterhood, cada vez somos más y me hace muy feliz que vayamos descubriendo amigas y hermanas acá, ya cuando ni de twc hablamos si no de nuestros problemas personales y nuestra rutina diaria&#8230;Ashh ya me puse de ridícula.  Gracias a Vanke por el artwork que me regalo para el fic, ya lo postie si no lo han visto, mañana lo pongo de nuevo sip?  y a moon mil gracias tambien por el blend de JTM&#8230;Kisses.</p>
<p>Besos y gracias por leerme, ya saben preguntas y dudas pues acá no.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg"><img class="size-full wp-image-9754 aligncenter" title="just_trust_me" src="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></a></p>
<h2 style="text-align: center;">Capítulo 15</h2>
<h2 style="text-align: center;">Just Trust Me</h2>
<p>Justo en ese momento, Tom entró con el móvil en la mano y su rostro lucía reconfortado.</p>
<p>-Todo solucionado-exclamó entregándole el teléfono a su amigo.- Tengo un jet privado ya dispuesto para salir en un par de horas-anunció.</p>
<p>-Puff… Ahora sé lo que se siente al presumir de influencias- dijo Georg sonriendo. -Tom, mi amigo el multimillonario… -empezó a decir con un tono de voz pretencioso, lo que los hizo de nuevo carcajearse.</p>
<p>-Gracias, Tomi- fue la débil voz de Bill, que llamó su atención.</p>
<p>Tom sintió literalmente un jalón en su corazón. El ánimo de Bill no había mejorado ni un ápice, por mucho que quisiera disimularlo, y él no se permitiría más debilidades. Se había acostumbrado a volver a ser el cómodo, pero esta vez no sería así, determinó en su interior.</p>
<p>*****</p>
<p>Bill endureció su expresión. Sabía que Tom le había leído, y se odiaba por ello.  Faltaba muy poco y se habían desgastado lo suficiente en esas horas como para hacer la carga aun más pesada.  Pero era inevitable, jamás habían pensado en despedirse, y ahora resulta que se separarían en un par de horas.</p>
<p>¿Cómo decir adiós?  Eso era lo que rondaba en  sus pensamientos.  <em>¿Adiós? </em>De hecho, esa palabra nunca la habrían usado en su vocabulario, al menos no entre ellos… Sólo una vez se habían despedido, y el recuerdo de ese amargo momento los perseguía día tras día. Ese dolor se había convertido ya en parte de sus vidas. Habían aprendido a vivir con eso, pero esto no lo habían planeado. Encontrarse de nuevo, dormir bajo el mismo techo, compartir una comida… Nada de lo sucedido estaba planeado y  eso hacía que la agonía de decirse adiós de nuevo fuera insoportable.</p>
<p>Los chicos seguían contando historias y reían a carcajadas, pero los gemelos eran ajenos a ellas. Contestaban como autómatas, sus sonrisas eran fingidas y sus rostros estaban apagados,  situación que no había pasado por alto a sus amigos, para quienes entender a Bill y Tom jamás sería un objetivo, pues sabían  que era totalmente imposible; así que se limitaban a servir de distracción, a relajarlos y, sobre todo, a apoyarlos cada vez que venía un momento así.</p>
<p>-…y claro, todo fue por culpa de Bill y el plumero- remató la anécdota Georg, que era consciente de que sólo Gustav le escuchaba. El baterista se carcajeó efusivamente, pero no logró sacar de su estupor a los gemelos.</p>
<p>Arthur irrumpió en la estancia con el teléfono en una mano y una agenda en la otra.-Señores, buen provecho- dijo en forma de saludo, inclinando levemente el rostro, y luego, prosiguió hasta la cabeza de la mesa, donde se encontraba su jefe.</p>
<p>-Mr. Kaulitz, todo está dispuesto  para transportar a sus amigos. El jet está siendo revisado por última vez por cuestiones de seguridad; sólo necesito los documentos de quienes viajan para acelerar el trámite de salida y podremos partir en una hora, como lo pidió.</p>
<p>-Dije dos- masculló Tom cerrando en un puño la mano.</p>
<p>-Señor, yo…</p>
<p>-¡Ahórratelo!  ¡Dije que partían en dos horas!- fue el grito con el que interrumpió al muchacho y llamó la atención de todos.</p>
<p>-Tom, así está bien- dijo Bill, buscando la mirada de su gemelo.</p>
<p>-No, así no está bien y tú lo sabes.  ¿O acaso quieres que pretenda que no te conozco? – respondió el mayor, quien fue bajando poco a poco su voz y evitó la mirada fija de su gemelo.</p>
<p>-Tom, comprende, cuanto antes, mejor- argumentó el menor, quien no daba crédito a sus propias palabras.</p>
<p>Él no creía en eso… ¿no? ¿Cuánto antes mejor?  Claro que no, quería alargar cada segundo que pudiera al menos respirar el mismo aire que su amor. Pero sabía que no podía hacerlo. Para Tom, cada segundo dolería más y debía protegerlo así que sí, <em>cuanto antes</em> mejor.</p>
<p>-Además, tenemos hasta que abordemos el avión-le razonó fingiendo una sonrisa, mientras luchaba con todas sus fuerzas por que su voz no se quebrara.</p>
<p>-¿Tenemos? Tú. Tú eres el que tiene una hora, porque yo no voy a ningún lado- dictaminó Tom, endureciendo su voz.  Se levantó de la mesa y una clara expresión de ira tomó lugar al dulce y relajado rostro que había tenido minutos atrás.  –Arthur-masculló.- Trata entonces que el vuelo salga cuanto antes, y ponte a disposición de mi hermano- indicó. Bajó su rostro y respiró profundamente, tratando que el aire le llenara el pecho. Tal vez, así engañaría a su corazón, que lo sentía tan vacio&#8230;</p>
<p>Fingió una sonrisa y al mismo tiempo levantó el rostro. -Gustav, Georg, un placer, como siempre- dijo cual autómata, como cuando terminaba una reunión de negocios. –Que tengan un buen viaje-remató, girando sobre sus talones.</p>
<p>Los ciento veinticinco pasos que dio, contándolos uno a uno mientras se dirigía a su habitación, totalmente concentrado en ello para no quebrarse, le supieron eternos.  Cada pisada parecía un golpe directo a su pecho. De un tirón, cerró la puerta y le puso llave. Esta vez, no abriría por nada del mundo, se prometió.</p>
<p>***</p>
<p>El corazón de Bill latía a una velocidad vertiginosa. Bajó su rostro, no quería que sus ojos se cruzaran con los de nadie. No quería hablar con nadie, no quería comentarios ni preguntas. Sabía que jamás podría explicar nada, y cuanto más duro se veía Tom, era porque la misma cantidad a la inversa estaba quebrándose en su interior.</p>
<p>Se levantó de la silla mientras dijo: &#8211; Sé que no están preguntando nada, pero les agradecería que nunca piensen mal de él, es lo único que les pido.- Bajo la voz, no podía hablar más. Sentía que todo lo que decía carecía de sentido, y sólo sonaría estúpido a los oídos de cualquier simple mortal. Tomó su bolso y, a paso rápido, salió del comedor, cuando cayó en la cuenta de que alguien caminaba a su lado.</p>
<p>-Scotty, no es nada. Ve con papá- le ordenó antes de llegar a la puerta principal para salir. Vio cómo su perro le obedecía y desaparecía escaleras arriba. Ahora ya podía marcharse.</p>
<p>Aceleró de nuevo el paso y se dirigió a su casa. Tiró el bolso con furia. La tristeza mezclada con la impotencia  que le hacía sentir Tom lo estaba sumiendo en un vacio del que no creía poder salir, y estaba luchando con todas sus fuerzas, pero no creía ser capaz de resistir un minuto más. Fue al mini bar y tomó una cerveza.</p>
<p>-¡¡Si, una cerveza!!- le gritó al reflejo de su rostro en la refrigeradora. -Hasta eso, Tom, hasta lo que bebo se debe a ti-murmuró con dolor.</p>
<p>Fue directo al sillón, agarró el control e inmediatamente activó el circuito cerrado. La música invadió toda su casa y se permitió, por fin, llorar.  “<em>Qué más da” </em> pensó.  -Ya me leyó, sabe que estoy mal. ¿Qué más da? Húndete Bill, sólo hazlo-murmuró sollozando.</p>
<p>No supo precisar cuantas canciones escuchó, ni mucho menos cuánto tiempo lloró abrazando un cojín,  pero sí pudo precisar el instante en que el latir de su corazón empezó a regularse y dejo de temblar. Había sido justo en el momento en que escuchó la pista que Tom había grabado de 1000 Oceans,  que empezó a sonar aleatoriamente y le envolvió, llenándolo poco a poco de confort. Y antes de que la canción terminara, estaba completamente controlado y sereno.</p>
<p><em>“¿Por qué 1000 Oceans?” </em>se preguntó.  Habían mil canciones que podrían significar miles de cosas entre ellos, pero Tom había escogido esa.  “<em>¿Por qué?” s</em>e preguntó de nuevo. No podía ser el “Just trust me” claro que no. Tom sabía que confiaba en él, así que no podía ser esa simple frase.  Y ¿por qué ahora?  ¿Por qué no se la había hecho llegar justo cuando se separaron? No era justo que lo hubiera hecho ahora, que estaban a un paso de terminar… Si es que todo aquello terminaba.</p>
<p>Un suspiro salió de lo más profundo de su ser.  Fuera como fuera, el cielo se veía soleado… Para su desgracia.</p>
<p>***</p>
<p><em>“Y pensar que somos como dos gotas de agua…”</em> pensó el mayor mientras acariciaba su propio rostro, viéndose al espejo.  Pero claro que no lo eran. Todo en lo que se parecían era solamente físico. De ahí para dentro, eran totalmente diferentes. Una mezcla de sentimientos y emociones que, lejos de parecerse, eran complementarias.</p>
<p>Muchas veces había pensado, cuando era niño, que en realidad eran una sola persona, y a la naturaleza se le había olvidado juntarlos en un mismo cuerpo.  Pero claro que no era así. &#8211; Si no, jamás nos podríamos haber amado-dijo en voz baja, sonriendo.</p>
<p>Respiró profundo. Necesitaba controlarse, debía ordenarse. Tenía una mezcla de emociones completamente contradictorias entre sí que batallaban en su pecho y, lejos de poder hacer una catarsis y liberarse, parecía que su único objetivo era lastimarse.</p>
<p>-Claro que no somos iguales.- dijo de nuevo mientras parecía que iniciaba una conversación con la imagen que le devolvía el espejo.</p>
<p>Su mayor diferencia era como enfrentaban las cosas. Él siempre huía. En cambio, Bill siempre se quedaba esperando hasta el final, no importando cuanto doliera…  Y eso era lo que le había enojado minutos atrás. Bill sabía cuánto le había costado tomar la decisión de ser su roca y esperar junto con él hasta el último minuto posible a que abordara el avión, y,  por el contrario, Bill le daba la oportunidad de huir.</p>
<p><em>“¿Por qué no confías en mí?” </em>le reprochó a su gemelo desde el fondo de su pensamiento.  Ya le había demostrado que tenia las agallas, desde el momento en se habían dicho adiós, hacía cinco años ya. Bill debería de confiar más en él, ya se lo había probado, podía sobrellevar eso y más, si era lo que tocaba.</p>
<p>Abrió por completo el cortinaje de su habitación y pegó su cabeza contra el vidrio, posando sus ojos en la  casa de su gemelo. Le iba a ver partir, lo iba a poder llevar, se determinó.</p>
<p>-Voy a poder decir adiós otra vez, claro que si- dijo fuertemente, como si en la fuerza de su voz se jugara la fuerza para enfrentar el momento.</p>
<p><em>-Ya Dave, deja el drama que no eres ningún viejo- sonó la voz de Dunja que, junto con un pequeño golpe en el hombro, sacó al manager de la banda de su pose desgarbada al pie de un árbol. </em></p>
<p><em>-Si te doliera el cuerpo la mitad de lo que me duele a mí, no andarías tan fresca.</em></p>
<p><em>-Bueno, tú no estás viejo, pero yo, definitivamente, estoy más joven tú.  Así que tampoco, no te compares, Jost.- El comentario de su amiga le hizo sonreír, mientras recibía de manos de ella unas aspirinas y una botella de agua. </em></p>
<p><em>La rubia recogió su cabello en una coleta y su rostro pareció brillar.</em></p>
<p><em>-Mierda, como te ves de bien- murmuró Dave, en contra de su voluntad, pero parecía que después de tanto pensárselo, no podía guardárselo más. Le parecía simplemente hermosa.</em></p>
<p><em>-Gracias Dave, tú no te ves nada mal tampoco- respondió la chica, tratando de controlar una risita estúpida que quería ganarle, así que, antes de que el asunto se pusiera mal, decidió cambiar el tema.- A pesar de lo mucho que disfrute este sutil flirteo, me temo que debemos hablar sobre la próxima semana.</em></p>
<p><em>-Lo sé y no quiero.  Voy a odiar mi vida segundo a segundo hasta que no firmen de nuevo el contrato con Universal. Por de pronto, aquí nos tienes, de esclavos de los tres chiflados.</em></p>
<p><em>-¿Los tres chiflados?  ¿De casualidad no te falta uno?</em></p>
<p><em>-Claro que no, Tom no es ningún chiflado, y te puedo asegurar que ese niño no daría ningún problema si no fuera por…</em></p>
<p><em>- Sí, sí tu pequeño angelito- apresuró a interrumpir Dunja, antes de que el manager soltara algún discurso de por qué Tom no podía ser culpable ni de que se rompiera un plato. Y ya estaba un poco harta del tema, pues lo cierto era que la mayoría de problemas mediáticos de la banda siempre se debían al mayor de los Kaulitz.-  Oye, ¿pero en serio se creerán tan inteligentes que pensarán que no sabemos que nos tienen de sus sirvientes?</em></p>
<p><em>-Pues quien sabe, pero tan inocentes no somos.  Sea como sea, queremos manipularlos para que firmen de nuevo con Universal y ni consideren las ofertas de las otras disqueras, así que toca seguirles el juego.</em></p>
<p><em>-Lo único que te digo es que fue un poema verles la cara cuando les anunciamos que salíamos de campamento, tal y como lo pidieron.  Bill se vio las uñas y por poco llora- comentó la rubia, cayendo presa de un ataque de risa. </em></p>
<p><em>-Bueno, pero afortunadamente esto ya terminó- dijo Dave, mirando cómo la camioneta cargada de las tiendas de campaña y demás equipo era cerrada.</em></p>
<p><em>Benjamín hablaba por teléfono sin parar. De hecho, parecía que no había colgado en las 28 horas que llevaban en aquel bosque. Movía un dedo señalando cosas y retomaba sus conversaciones, una y otra vez.  Así que, cuando vio que la camioneta que transportaría a los chicos abría sus puertas para que abordaran, colgó y respiró aliviado.</em></p>
<p><em>-¿Qué te pasa?- le preguntó Dave al ver por fin cómo su amigo se relajaba.</em></p>
<p><em>-Me pasa que ya nos vamos, eso me pasa.  No sé a qué hora decidiste que se hacía esta tremenda estupidez, pudo pasar cualquier…</em></p>
<p><em>-Pero no paso nada, cálmate. Dunja ya fue a por los chicos y en menos de veinte minutos esto terminó-dijo dándole un suave golpecito en el hombro a su amigo. </em></p>
<p><em>Bill caminaba a paso firme hacia la camioneta. Paso a paso, mordía más duro sus propios labios. La desesperación parecía querer ganarle, pero debía controlarse. De cuando en cuando, volteaba a ver si Tom venia tras él y, al ver la silueta completamente desgarbada de su hermano, que estaba determinado a no alcanzarle, respiraba profundo y seguía su camino para asegurarse de que llegarían en algún momento.  Subió en silencio y fue hasta el último asiento. Ahí podría intentar hablarle.</em></p>
<p><em>Segundos después, entró Tom, quien se quedó en el primer asiento al lado de Georg; y tras él, entró Gustav, que, ante la sorpresa de ver al mayor de los Kaulitz en su lugar, no le quedo más remedio que ir a sentarse al lado de Bill.</em></p>
<p><em>La camioneta arrancó y el ambiente se tornaba pesado a cada minuto que pasaba. Esa era una característica única de los Kaulitz, quienes podrían convertir en un funeral la fiesta más animada si estaban distanciados. Gustav suspiró, ya estaba acostumbrado a todo el torbellino emocional de los Kaulitz, así que sabía que no podía hacer nada más que presenciar todo aquello. </em></p>
<p><em>Pero la situación, que era sólo incómoda para los demás, se convertía en el momento más doloroso de la vida de los gemelos. Bill cada vez hacia más fuerza para respirar, pues parecía que iba a ahogarse si no jalaba más aire incluso por la boca. Gustav trató de ignorar ese hecho, sabía lo que pasaba cuando el menor respiraba así.</em></p>
<p><em>-Deja de respirar así-gritó Tom sin voltear a verlo. Cerró sus ojos, como si en realidad pudiera evitar enterarse de lo que pasaba atrás.</em></p>
<p><em>-Esto no es justo- fue lo único que pudo decir Bill antes de que por sus mejillas comenzaran a   correr gruesas lagrimas que salían sin cesar de sus ojos.</em></p>
<p><em>Un sentimiento de impotencia se fue apoderando de Gustav, Georg, Dunja y Dave por igual, mientras que los chicos de seguridad permanecían impasibles como siempre, aunque no dejaban de cruzar de cuando en cuando alguna mirada.  En el tiempo que tenían de ser un todo, el staff sabía que debían respetar al máximo a los chicos, y dado que la privacidad era algo con lo que no contaban, ellos callaban y se hacían los invisibles lo mejor que podían.</em></p>
<p><em>-Tom…- sonó la voz de Bill, quien le llamaba minutos después. -Tom- repitió un poco más fuerte el menor, tratando de controlarse, pero las lágrimas no dejaban de brotar.-Tomi- pidió de nuevo. – Tom, podemos solucionarlo. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-No hay nada que solucionar- masculló el mayor en medio de una maldición, y cubrió con sus manos sus oídos, tratando de ignorar lo mejor que podía a Bill. ¿Acaso no veía cuánto daño le hacía cada vez que le llamaba? se preguntaba una y otra vez.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>En un segundo, Tom pudo sentir cómo los ojos de todos los presentes se posaban sobre él, dejándole claro que, ante sus ojos, se estaba comportando como un verdadero idiota.  Y éste, en respuesta, rompió el silencio sólo para decir: &#8211; Georg ¿podríamos cambiar de habitación?</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-No- fue la determinada respuesta del castaño que, por primera vez, no sabía de dónde sacaba la fuerza para ver de frente a Tom en una de esas situaciones.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-Georg, no seas imbécil, sólo hazlo.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-Ya te dije que no. En dos minutos solucionarán sus problemas y yo ando de imbécil, con mis cosas de un lado a ot…</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-Tomi… No, por favor-interrumpió Bill. Ya no importaba nada, no quería controlarse, no podía.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-Déjate de dramas, Bill Kaulitz- sentenció el mayor con voz grave.-  Georg, confía en mí, esto es definitivo.- la seriedad en su rostro demostraba una convicción irrefutable de que así sería. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Bill no dejó de sollozar un segundo hasta que estuvieron a pocas cuadras del hotel. Veía a Tom tan determinado que, si estuvieran en otra situación, estaría orgulloso de él.  Pero este no era el caso, en ese momento sólo quería molerlo a golpes y hacerle entender que no podía hacer aquello. Se limpió las lágrimas y abrió su bolso, buscando sus cosméticos para disimular un poco el desastre que se anunciaba en su rostro. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Abrió el compartimiento de su bolso donde cargaba las cosas de Tom, lo revolvió buscando el bálsamo labial de su gemelo, sabía que tendría los labios agrietados, se lo tendió a Georg y con una seña le indicó que se lo diera a su hermano. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Tom se lo aplicó y lo dio de vuelta, sin tan siquiera voltear a ver.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Bill sintió su corazón empezar a descontrolarse de nuevo. Tom tenía “esa” actitud cuando le ignoraba, se cerraba y era capaz de aislarse de tal forma que no había forma pacífica de sacarlo de ese estado si no quería.  Y lo sabía, Tom no quería. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Las manos del menor se sumieron en un temblor, odiaba que su gemelo lo pusiera en ese estado. En esas ocasiones le costaba demasiado controlarse, se ponía muy agresivo para obtener de Tom una reacción. A veces, llegaba inclusive a golpearle y no quería eso, claro que no. Pero simplemente, no podría manejarlo bien, no así, no en ese estado, no en esta situación.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Continuó registrando las cosas de Tom que llevaba consigo. Sus ojos se toparon con el piercing que recién le había regalado a Tom, tres días antes. ¿Había sido ese el preámbulo de su despedida? se preguntó.  ¿Era eso lo que tenía a Tom tan mal acaso? </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-¡Tom, eres un idiota!- le gritó desde el último asiento. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Los ojos de Bill se llenaron de lágrimas de nuevo, pero esta vez no se permitió llorar. Tom sabía, de algún modo, que algo así iba a pasar, la conexión se lo había hecho saber y  éste se lo había ocultado. ¿Era por eso que le había pedido que le hiciera el amor, con ese dejo de dolor? ¿Desde cuándo su gemelo se quería hacer el valiente?  Sus roles estaban definidos, él lo protegía y Tom fingía hacerlo, no estaba dispuesto a cambiar… Pero parecía que Tom no estaba pidiendo su permiso.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Dave no podía dejar de ver a Tom de cuando en cuando. No estaba bien, era obvio, no necesitaba saber qué diablos estaba pasando para deducir que de los dos era evidente al menos para él que quien más sufría era el mayor, le conocía demasiado bien.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Tom sintió la mirada de su manager, pero no pudo verle. Si lo hacía, sabía que se quebraría y no se lo podía permitir. -Si Georg no quiere cambiar, ¿me puedes dar una habitación para mí solo?- pidió, sin poder ocultar el tono de familiaridad que usaba con Dave.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-No hay problema- fue la respuesta del manager, quien al mismo tiempo pudo sentir la furia de Bill en una mirada que, podría jurar, le traspasaba como un puñal de dos filos.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>La camioneta fue disminuyendo de velocidad hasta entrar al sótano que Saki había pedido  por radio previamente que se despejara para que entraran los integrantes de la banda. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>El primero en bajar, casi corriendo, fue Gustav. Odiaba ese ambiente y el sentimiento de impotencia al que los gemelos los arrastraban en algunas ocasiones. Le siguió Georg y se adelantaron con dos guardias por las escaleras, sólo querían alejarse de todo aquello.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Segundos después bajó Bill, se colocó las gafas y tras él bajó, Tom quien irónicamente no había salido. Por muy cerca que estuviera de la puerta, él nunca bajaba antes que su gemelo.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Bill abrió su bolso nada más bajar y volteó, estrellándole en el pecho a Tom su i-pod.-Carga tus propias porquerías- masculló, tratando de imprimir cierta severidad en su voz.  Giró sobre sus talones y aceleró el paso, tratando de alejarse un poco de Tom, pero éste le seguía a menos de un metro de distancia, con el rostro bajo y su cuerpo totalmente desgarbado, lucía totalmente abatido. </em></p>
<p><em>Llegaron al elevador y junto a ellos entraron Dave, Dunja y Saki. El mayor no podía dejar de posar su mirada en todos, había aprendido a observar durante muchos años, siempre examinaba el terreno y actuaba,  pero esta vez no pudo más. Se estiró un poco hacia adelante y se agarró de la mano de Bill. ¡Qué le importaba si los veían! Nadie iba a pedirle explicaciones de por qué cogía la mano de su hermano. Inmediatamente, sintió cómo al contacto de la tibia piel de su gemelo, su propio cuerpo parecía recargarse de esa energía que le mantenía vivo.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-Suéltame- fue el grito de Bill, quien, sacudiendo con fuerza su mano, obligó a que el mayor le soltara, y con esa misma fuerza, le empujó contra la pared.-Es esto lo que quieres ¿no Tom? Pretender que no me conoces-le gritó de nuevo, haciendo que todos se sobresaltaran de la furia que irradiaba el menor de los Kaulitz. Pero a él no le importaba quien se sorprendía o quien no, fueron los ojos de Tom, inyectados de sangre y rebosando lágrimas, los que le castigaron. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-Tomi no, no te asustes- le dijo Bill en medio de un tartamudeo, tratando de tomarle las manos. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Pero el mayor estaba demasiado agitado, tanto que, cuando la puerta del ascensor se abrió en el piso donde estaba su habitación, le arrebató las llaves a Dave y salió corriendo por el pasillo. Sólo quería  empacar y largarse, no podía soportar un momento más así. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Entraron a la habitación casi al mismo tiempo, y Bill cerró la puerta tras de sí de un somatón. Tiró su bolso al piso y lo pateó cuantas veces necesito para controlarse. Al mismo tiempo, Tom recogía todas sus cosas, que estaban regadas, y las metía a las maletas.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>El momento era realmente patético. El menor se dirigió al mini bar y tomó una cerveza, se sentó en un sillón, y clavó sus ojos en Tom, esperando el segundo en que este se quebrara. Su gemelo no era tan valiente, no sería capaz de atravesar esa puerta y simplemente dejarle.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-¿Podrías darme mi piercing por favor?- fue el susurro que emitió la garganta del mayor. Su voz estaba quebrada, era imposible escucharle.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-No te oigo, habla más fuerte por favor- le pidió Bill, con su rostro lleno de ironía.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>La boca de Tom se secó inmediatamente, sabía lo que pasaría: Bill caería preso en la desesperación de hacerlo reaccionar y eso llevaba mucho más que palabras. Era seguro que, según el grado de impotencia que pudiera llegar a sentir, se tornaría realmente violento.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-Que…que si…</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-Deja de tartamudear, Tom. ¿Qué putas quieres?  No te escucho-gritó Bill, haciendo que el corazón del mayor empezara a latir fuertemente. Sus manos empezaron a sudar y sus cuerdas vocales parecían conspirar contra él y no dejarle emitir una sola silaba. Tom empezó a respirar hondamente, cada inspiración era más fuerte que la anterior y cada expiración más lenta. Quería controlarse, si no podía ni siquiera largarse sin quebrarse, Bill no podría confiar en él.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-Bill, ¿podrías darme el piercing que me regalaste?- pidió con voz fuerte y clara.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>El menor sintió su cuerpo clavarse al sillón donde estaba sentado. La seguridad en la voz de Tom le había dejado por demás perplejo, y por primera vez cayó en la cuenta de que aquello realmente estaba pasando. Ahora era él quien no tendría el valor de vivir todo aquello. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Trató de mover su cuerpo pero éste no le obedeció. Estaba aterrado, pero no podía demostrarlo, tenía que persuadirlo. Se paró en cuanto pudo y pateó el bolso una vez más en dirección a Tom. -¡Tómalo si tanto lo quieres!- le gritó. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Y fue en ese instante que pasó: El mayor por fin se quebró, dejándose caer en la cama de la habitación, y lloró, lloró con una desesperación que trataba de ahogar contra la almohada.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Esa era la primera y última vez que Bill observaría llorar a Tom sin intervenir. Permaneció paralizado al lado de la cama donde su gemelo yacía, no podía moverse, no podía siquiera pensar. Trataba de ordenar su mente y estructurar algo para lograr convencerlo que todo aquello era una estupidez, pero  ¿y si no lo era?</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Minutos después, el llanto de Tom pasó a ser un lastimero sollozo, acompañado por las lágrimas que rodaban por las mejillas de Bill.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>La habitación quedó completamente a oscuras. No supieron cuanto tiempo habían pasado llorando en silencio, hasta que Tom por fin se paró, abrió el bolso de Bill y de ahí sacó el piercing. Lo colocó en el bolsillo de su pantalón, caminó directo a sus maletas y las cerró sin apresurarse. Cogió aire profundamente, quería sentir por última vez el aroma  de su hermano en la misma habitación.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-Tomi, no lo hagas- pidió el menor.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-Te voy a probar que si puedo hacerlo, voy a sobrevivir sin ti…</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-No, cállate- le interrumpió Bill.- Sabes por qué estoy así ¿verdad Tom? Lo sabes ¿verdad?  Dime que no te lo tengo que explicar. Tú sabes que no puedes estar sin mí, sabes que te amo igual, pero tú no puedes vivir sin mí-le razonaba el menor, hablando rápido por la desesperación. Tomó las manos de Tom, mientras éste abrió los ojos, observando aquel contacto. Parecía querer archivarlo en su memoria, estaba paralizado, sólo observando cómo su roca… se derrumbaba. -Tomi  ¿Quién te va a proteger?  No puedo permitir que te hagas esto, es como un suicidio. ¿Acaso no tienes miedo?- preguntó, para al fin cederle la palabra a su gemelo.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-¿Miedo? &#8211; repitió el mayor con la amargura impregnada en su cara.- Estoy aterrado.  Es por eso, Bill, que no quiero volver a verte. No quiero vivir contigo, no quiero tener nada tuyo o en cualquier momento lo echaré todo a perder.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>El menor se limpió las lágrimas y respiró profundo. Usaría su última carta, le obligaría a quedarse.- Tom, estas mal, aquí alguien va a tener que decir adiós.  Y ese no seré yo, y tú no serás lo suficientemente fuert…</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-Adiós Bill –sonó la voz fuerte del mayor, quien interrumpió el discurso desesperado de su gemelo.- Te amo-finalizó.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Y esa había sido la despedida entre ellos.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Abrió los ojos rápidamente, que se habían cerrado al recordar el dolor de todo aquello.  Vio como Bill salía de su casa hacia la camioneta que lo llevaría al aeropuerto, junto con Georg y Gustav.  <em>¿Pero qué mierdas estoy haciendo? </em>se cuestionó Tom.  ¿Había regresado a ser el cobarde acaso?  Ahí estaba Bill, yéndose sin verle y él… ¿Estaba allí, escondido como un vil cobarde?  Giró sobre sus talones y salió corriendo por el pasillo, bajó las escaleras a una velocidad vertiginosa y alcanzó al grupo antes de abordar la camioneta.</p>
<p>-Conduzco yo- gritó haciendo salir a Bill de su estupor. El menor de los gemelos no necesitaba nada para saber de quién era esa voz. Volteó a verle con una sonrisa en su rostro.</p>
<p>-Después de todo, media hora son… Ciento ocho mil segundos que me gustaría estar a tu lado-dijo Tom en voz baja, pero perfectamente audible para el corazón de Bill.</p>
<p>-Saki-llamó Tom.- Traigan mi auto, salir en dos camionetas del condominio es casi como salir gritándole a los paparazzis “Hey, aquí va Bill Kaulitz”- indicó con voz irónica.</p>
<p>Diez minutos después, el Chrysler de Tom se deslizaba por las primeras cuadras para abandonar el condominio… y el asiento del copiloto lo ocupaba Bill, como era la costumbre hacia algunos años.</p>
<p>En el asiento de atrás, Georg y Gustav hablaban sin tregua. No sabían si eran los nervios los que les llevaban sumidos en un ataque de verborrea tipo Kaulitz, pero no había poder humano que los callara por un segundo, contándole a Tom los pormenores de la fiesta de despedida  de Dave en el Decay Club, no hacia ni veinticuatro horas, y de cómo todo había degenerado hasta llegar a eso: Un viaje en avioneta que los dejaría con los minutos contados para llegar a la arena y que Bill diera el concierto sin provocarle un paro cardiaco a su manager.</p>
<p>Los gemelos participaban amenamente de la conversación, pero el mayor no pudo dejar de pasar por alto cómo Bill abría cada compartimiento del auto a su alcance.</p>
<p>Tom sonreía al ver el afán de su gemelo.- ¿Qué haces?- preguntó al fin, cuando le vio abrir la guantera.</p>
<p>-¿Qué mas podría estar haciendo Tom?  Registrando- respondió Bill de lo más natural, mientras revolvía los papeles que encontraba hasta que vio un papel con la letra de su hermano. Sonrió y cruzaron una mirada.</p>
<p>El mayor se sintió intrigado al ver que Bill cogía un lapicero y escribía algo en el trozo de papel en el que él había escrito la noche anterior el título de la canción que le había puesto al borde de  las lágrimas.</p>
<p>Tom sintió cómo su ánimo empezaba a descender de nuevo justo cuando atravesó el portón del área diplomática y pudo estacionar su auto a menos de un kilómetro del jet que se llevaría a su gemelo.  Paró y sus amigos bajaron rápidamente del auto,  siendo  guiados por Arthur hacia una pequeña sala donde esperarían unos minutos antes de abordar.</p>
<p>Bill y él permanecieron aún en el auto en silencio, en total quietud. Esta vez no habría lágrimas ni palabras hirientes, cada vez faltaba menos y eso les esperanzaba. Tom sacó de su bolsillo el relicario que Bill había dejado tirado en el baño de <em>su habitación </em>y se lo tendió.</p>
<p>-Gracias Tomi- fue la respuesta del menor, quien se lo colocó inmediatamente, se estiró y guardó en la guantera el papel en que recién había escrito.</p>
<p>Justo en ese momento, vieron cómo sus amigos abordaban el Jet. Había llegado el momento.</p>
<p>Abrieron al mismo tiempo la puerta del auto y bajaron. Tom aceleró el paso para llegar al lado de su gemelo. -Dame eso- pidió a su hermano al tiempo que le quitaba el bolso y lo cargaba en su hombro, ante la sonrisa de Bill. Caminaron hasta el Jet y se pararon frente a frente.</p>
<p>-Creo que no debemos volver a vernos- murmuró Tom con la mirada fija en el piso.</p>
<p>El menor asintió con un gesto y los ojos llenos de lágrimas.</p>
<p>-Por lo menos no hasta que…</p>
<p>-Nos vemos pronto- fue el grito del baterista que los interrumpió, mientras  descendía para despedirse de Tom. Éste avanzó hasta la puerta del Jet, se fundió en un fraternal abrazo con sus amigos y le tendió el bolso de su gemelo a Georg para que él lo subiera.</p>
<p>Tom respiró profundo. Todo aquello era una lenta agonía. Bajó su rostro, no sabía de donde estaba sacando las fuerzas pero sentía quebrarse.  Aunque pasará lo que pasará, no se lo permitiría. Por una vez sería lo que Bill era para él: su roca.</p>
<p>Se dio la vuelta y buscó la mirada de Bill, quien caminó lentamente hasta él y así permanecieron: Viéndose en silencio por un espacio de tiempo que nadie pudo precisar. Querían decirse tanto y no podían hacerlo… No había palabras que pudieran encerrar todo aquello que estaban sintiendo.</p>
<p>Ante los ojos de Georg y Gustav, algo realmente importante estaba pasando ahí. No que lo comprendieran, claro que no, pero sí eran parte de toda aquella sinergia. Era algo extraño que les había enseñado a estar siempre para ellos, no importaba qué, ni mucho menos cuándo.</p>
<p>-¿Tienes miedo?- fue la pregunta de Tom, que rompió el silencio.</p>
<p>-¿Miedo? No… Estoy aterrado- respondió Bill bajando su rostro, pero inmediatamente esbozó una sonrisa. No iban a despedirse así, no con esa tristeza y no ahora, se razonó.  Faltaba poco y ya no lo dudaba un segundo. No sabían precisar fechas, pero la fe de Tom era inquebrantable, le trasmitía seguridad a cada segundo, y él confiaba en su Tomi.</p>
<p>Bill dibujó en su rostro otra pequeña sonrisa y se la regaló a su gemelo, haciendo que él sonriera también. Caminó hacia la escalera del Jet y justo antes de subirse le gritó- Entonces ¿cuándo hacemos la próxima fiesta, Kaulitz?-preguntó con gesto animado mientras acariciaba el relicario que pendía de su cuello.</p>
<p>-¿Cuándo? No sé. Pero dónde, al parecer, sí lo sabes- contestó Tom sonriendo.</p>
<p>Las puertas del jet se cerraron y Tom abandonó la pista… Pero la dulce sonrisa que su gemelo había provocado en él, no le abandonó.</p>
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		<title>&#8220;Just Trust Me” Cap. 14 by Princess of Darkness</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Jan 2010 20:28:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Just Trust Me]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy si voy a llorár, cada vez falta menos...puff!

Gracias a Cheza por betearlo y a ustedes por leerlo my loves.
<h2><a href="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-9754" title="just_trust_me" src="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></a></h2>
<h2>Just Trust Me</h2>
<h2>"Capítulo 14"</h2>
De un trago vació su copa y observó el contenido de la botella. Otro día la hubiera terminado, pero no ese día. No necesitaba ningún calmante, ningún ansiolítico. No necesitaba más que saber que escaleras abajo estaba él.

Tom dio un suspiro y se decidió a dormir bien por primera vez en hacía ya casi cinco años. Parecería ilógico pero hasta sus funciones básicas de sueño dependían de Bill.

Fue a su closeth y buscó una pijama. <em>Es idiota buscarse ropa de dormir si casi son las nueve y media de la mañana</em> pensó, así que dejó su torso desnudo y se colocó el pantalón suave. Ajustó las cintas que lo sostenían en su cintura y esbozó una sonrisa al recordar a Bill minutos antes contoneándose coquetamente mientras le exigía enseñarle el piercing.

-Mierda, mi amor, eres tan bueno- dijo a su propia sombra.

Solo Bill era capaz de convertir un momento de debilidad en una sonrisa.  Sacudió su cabeza en forma de negación, parecía que con ello pudiera alejar cualquier fantasma del pasado que regresara a torturarle.

-No, no me voy a dejar joder la poca tranquilidad que por fin tengo- murmuró como si con ello pudiera hacerlo.  Abrió su cama y se metió en ella. Habían pasado años desde la última vez que se había permitido sentir algo, y no pensaba en Bill, se refería en realidad a dejarse sentir, porque desde el momento en que se habían separado, él había perdido cualquier capacidad de sentir.

Al principio, creyó que era solo un chantaje emocional de su propio ser, alguna jugarreta psicológica para auto obligarse a regresar a Bill, pero con los días, se fue dando cuenta que no era eso, Tom ya no sentía igual las cosas. Incluso los dolores físicos jamás tenían la intensidad de otros tiempos, solo había algo que sentía su corazón.

Incluso ese desagradable olor a miedo se había ido esa noche. La estancia había quedado cubierta con el aroma de su gemelo. <em>La gente no es consciente de nada</em> pensó. Nunca el muerto en vida era él y los que vivían como unos eran los demás. No asociaban una caricia a un olor, o un olor a un sentimiento. Tom si lo hacía, podía describir a la perfección como a cada golpe de su pie en la acera, su corazón se sentía golpeado. No sabría precisar cuántas pisadas le habían alejado cada vez más de Bill, pero si sabía dar cuenta de su golpeado corazón.

Se cubrió con una sabana y se permitió sentir la delicia de la seda de la misma rozándole la piel, sonrió, su cuerpo al menos ya le respondía como debía.  Giro sobre sí mismo y tomó una almohada a la que abrazó, pegándola contra su pecho. <em>¿Algún día volveremos a estar así?</em> se preguntó.

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy si voy a llorár, cada vez falta menos&#8230;puff!</p>
<p>Gracias a Cheza por betearlo y a ustedes por leerlo my loves.</p>
<h2><a href="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-9754" title="just_trust_me" src="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></a></h2>
<h2>Just Trust Me</h2>
<h2>&#8220;Capítulo 14&#8243;</h2>
<p>De un trago vació su copa y observó el contenido de la botella. Otro día la hubiera terminado, pero no ese día. No necesitaba ningún calmante, ningún ansiolítico. No necesitaba más que saber que escaleras abajo estaba él.</p>
<p>Tom dio un suspiro y se decidió a dormir bien por primera vez en hacía ya casi cinco años. Parecería ilógico pero hasta sus funciones básicas de sueño dependían de Bill.</p>
<p>Fue a su closeth y buscó una pijama. <em>Es idiota buscarse ropa de dormir si casi son las nueve y media de la mañana</em> pensó, así que dejó su torso desnudo y se colocó el pantalón suave. Ajustó las cintas que lo sostenían en su cintura y esbozó una sonrisa al recordar a Bill minutos antes contoneándose coquetamente mientras le exigía enseñarle el piercing.</p>
<p>-Mierda, mi amor, eres tan bueno- dijo a su propia sombra.</p>
<p>Solo Bill era capaz de convertir un momento de debilidad en una sonrisa.  Sacudió su cabeza en forma de negación, parecía que con ello pudiera alejar cualquier fantasma del pasado que regresara a torturarle.</p>
<p>-No, no me voy a dejar joder la poca tranquilidad que por fin tengo- murmuró como si con ello pudiera hacerlo.  Abrió su cama y se metió en ella. Habían pasado años desde la última vez que se había permitido sentir algo, y no pensaba en Bill, se refería en realidad a dejarse sentir, porque desde el momento en que se habían separado, él había perdido cualquier capacidad de sentir.</p>
<p>Al principio, creyó que era solo un chantaje emocional de su propio ser, alguna jugarreta psicológica para auto obligarse a regresar a Bill, pero con los días, se fue dando cuenta que no era eso, Tom ya no sentía igual las cosas. Incluso los dolores físicos jamás tenían la intensidad de otros tiempos, solo había algo que sentía su corazón.</p>
<p>Incluso ese desagradable olor a miedo se había ido esa noche. La estancia había quedado cubierta con el aroma de su gemelo. <em>La gente no es consciente de nada</em> pensó. El muerto en vida era él y los que vivían como unos eran los demás. No asociaban una caricia a un olor, o un olor a un sentimiento. Tom si lo hacía, podía describir a la perfección como a cada golpe de su pie en la acera, su corazón se sentía golpeado. No sabría precisar cuántas pisadas le habían alejado cada vez más de Bill, pero si sabía dar cuenta de su golpeado corazón.</p>
<p>Se cubrió con una sabana y se permitió sentir la delicia de la seda de la misma rozándole la piel, sonrió, su cuerpo al menos ya le respondía como debía.  Giro sobre sí mismo y tomó una almohada a la que abrazó, pegándola contra su pecho. <em>¿Algún día volveremos a estar así?</em> se preguntó.</p>
<p>Dejó que sus pesados parpados se cerraran, llevaba más de 24 horas sin dormir y ese día por fin parecía que descansaría al menos un poco.</p>
<p>Después de diez minutos tratando de conciliar el sueño, tiró la sábana, descubriendo su cuerpo bañado en sudor. Era inútil por más que tratara de ignorarlo o bloquearlo&#8230;</p>
<p><em>Mierda, mierda, no puede ser, debo ser yo</em>-se razonaba.  <em>-El debe estar dur&#8230;</em></p>
<p>-Ahh- gimió de golpe al sentir el sabor del pene de Bill en su boca. Era extraño, tenía sensaciones pero no le parecían nuevas. Lo tenía era un recuerdo. <em>Sí es eso</em> pensó. Bill estaba recordando.</p>
<p>-Mierda, no nos jodas así- murmuró recogiendo de nuevo la sabana y tapándose la cara. Como que pudiera evitarle, lo podía sentir incluso dentro de él.</p>
<p>-¡Mierda, Bill, duérmete de una puta vez!- gritó jadeando mientras sentía como su piel se enchinaba, &#8220;sintiendo&#8221;  a su gemelo, invadiéndole en su estrechez.</p>
<p>-Debo pararlo- dijo gimiendo mientras se estiraba por una sudadera y alcanzaba el pasillo.</p>
<p>-Bill, si sigues así echaremos todo a perder, cálmate- murmuraba con la respiración agitada.</p>
<p>Bajó y alcanzó el jardín, atravesó todo el tramo a una velocidad vertiginosa y justo cuando su mano rodeó la manecilla para abrir la puerta de las gradas que le llevarían a <em>&#8220;su habitación&#8221; </em>se detuvo. La soltó y dio grandes pasos hacia atrás, se giró y se sentó en la orilla de la piscina.</p>
<p><em>¿Quién mierdas te crees Tom?</em>, se cuestiono.  ¿<em>Por qué crees que tienes derecho a impedirle esto?</em></p>
<p>Empezó a respirar profundo y logró controlar su propia excitación sin tan solo rozarse siquiera. Bill ya le había hecho terminar, su conexión estaba más allá de la materia.</p>
<p>Jugó con su arete un segundo mas, recordando cómo ese simple objeto había pasado de Bill a él y cómo eso significaba más de lo que cualquiera creería. Tenía emociones encontradas por todo aquello, por lo que Bill estaba recordando, era increíble cómo era esa <em>última vez</em> la que tanto atesoraban.</p>
<p><em>&#8212;&#8212;-</em></p>
<p><em>-¿Cómo mierdas puedes olvidar lo maravilloso que eres?  -preguntó Bill mirando asombrado a su gemelo. Por su mente ni siquiera pasaba la idea de que algo así pudiera suceder, Tom no podía sentirse tan débil como para pensar algo así. </em></p>
<p><em>Pero así era. Su hermano mayor, su gemelo, su mitad, estaba allí, acurrucado junto a él, pidiendo protección y cariño sólo por temor a perderle. Bill lo miró y comprendió. Algo como lo que tenían ellos dos era demasiado… Perfecto. Y por eso mismo, era frágil. El amor que vivían ellos dos era algo casi imposible de vivir, muy poca gente lo lograba. Simplemente, Tom temía que, tras haber alcanzado lo más cercano a la completa felicidad, alguien se lo arrebatara bruscamente.</em></p>
<p><em>Bill observó a Tom, sin saber muy bien qué hacer. A veces, ser el fuerte, el ancla de una relación era difícil. Pero también sabía que era él quien sostenía a Tom en los momentos de debilidad. Y ese era uno de ellos.</em></p>
<p><em>Lo que Tom necesitaba era algo a lo que aferrarse cuando no pudiera aferrarse a él físicamente. Algo que le recordara a cada instante que, aunque estuvieran separados, aunque el mundo pensara que no eran más que simples hermanos, que aunque las disimuladas tácticas del managment los intentaran separar, lo que tenían entre ellos era mucho más fuerte que cualquier adversidad. Era un sentimiento que lo superaba todo. </em></p>
<p><em>El problema de los sentimientos es que son como las ideas. No se pueden coger y atesorar, no se pueden guardar, no te puedes aferrar a ellos. Pero sí puedes hacerlo a un símbolo.</em></p>
<p><em>Bill tuvo una idea. Lentamente, apartó los brazos de alrededor de su gemelo y se llevó las manos a la boca. Con cuidado, se sacó el piercing de la lengua y se lo puso en la mano a un confuso Tom, que no sabía muy bien lo que estaba haciendo.</em></p>
<p><em>-¿Sabes? Cuándo se te olvide quien eres, sólo siéntete a través de mí –dijo Bill suavemente mirándole a los ojos.</em></p>
<p><em>Tom miró la palma de su mano, en la que destacaba el piercing reluciente. Eran muy cuidadosos a la hora de entregarse regalos como joyas o ropa porque rápidamente aparecían en las revistas y no deseaban llamar la atención sobre lo que se regalaban entre ellos dos, era parte del secreto. De hecho, Tom había regalado pocas cosas a Bill después del anillo de diamantes.</em></p>
<p><em> Pero aquel, aquel no era un regalo cualquiera. Era el mudo testigo de los miles de besos que Bill y Tom habían compartido, de cada vez que habían explorado sus cuerpos. Había estado en los primeros, tímidos y aún culpables. Había estado en los apasionados, en los dulces, en los tristes y en los felices. Era guardián de la miel que probaban al probar al otro y de las lágrimas caídas y recogidas con sus labios. Un pedacito de metal que había formado parte de Bill durante muchos años, una parte de Bill que ahora pertenecía a Tom. El muchacho de trenzas lo entendió. Bill no le estaba entregando un objeto, con el objeto venía una parte de él. Una parte de Bill a la que aferrarse cuando las cosas se pusieran difíciles. Algo que le recordara que eran uno.</em></p>
<p><em>Una cosa pequeña, insignificante a primera vista, pero para Tom y Bill, en realidad, era la representación de todo lo que les importaba. Era un símbolo de su amor.</em></p>
<p><em>Tom alzó la mirada, mudo ante el regalo que le había hecho su gemelo. Bill le miró de vuelta. No había que decir nada, todo quedaba dicho. Cualquier palabra hubiera sido menos elocuente que los ojos castaños que se fijaban en los contrarios con intensidad.</em></p>
<p><em>Tom se recostó de nuevo sobre el pecho de su gemelo, abrazándole y apretando al mismo tiempo en su puño cerrado el piercing. Bill sonrió y también se echó, dispuesto a dormir, poniendo un brazo sobre la espalda del mayor y la mano del otro brazo sobre el puño cerrado de Tom.</em></p>
<p><em>El menor besó los hombros de su hermano a tiempo que le razonaba. -Tomi, es un campamento, no un viaje al Amazonas. Relájate, no creerías que Dave nos arriesgaría, recuerda que si algo nos pasa eso incluye que su niño favorito, o sea, tú, que ya todos sabemos que los ojos de Dave se llaman Tom y se apellidan Kaulitz, no se le arruine pero ni una rasta. Vamos, sólo por ti seria incapaz de meternos siquiera a algún lugar donde hubiera una araña. </em></p>
<p><em>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</em></p>
<p>El ruido del pasto cediendo ante el peso de alguien atravesando el jardín le transportó de nuevo al presente. Giró la vista hacia el sonido y divisó a su gemelo, quien se veía realmente cansado. Este camino sin prisa, llegó a su lado y se sentó.</p>
<p>Permanecieron en ese reconfortante silencio por unos minutos, sentían cómo se recargaban de energía mutuamente. Instintivamente, buscaron la mirada del otro y se observaron por largos instantes en silencio.</p>
<p>-No descansaste ¿cierto?- le preguntó Tom.</p>
<p>-No- respondió el menor, agregando palabras con las cuales su hermano le entendería.- Estuvo realmente difícil.</p>
<p>-Dímelo a mi- contestó el chico bajando la mirada.- Mierda Bill, fueron buenos tiempos.</p>
<p>-Vendrán mejores, tú lo dijiste en los Falcons… y por los mil más…</p>
<p>-… que vendrán- complementó Tom.- Si, lo sé, vendrán muchos más y mejores, estoy seguro de ello. Sólo que a veces se vuelve más duro…- su voz fue bajando hasta concluir en un inaudible sonido. Ahora evitaron contacto visual, eso parecía sólo incrementar más el dolor, al menos de momento.</p>
<p>Bill suspiró, lo que menos quería era dejar a Tom así, entonces debería recurrir a su “especial” sentido del humor.</p>
<p>-Eres tan descarado Kaulitz- refunfuñó Bill en un fingido tono de molestia.- ¿Cómo te atreves a preguntar “DESCANSASTE” luego que solo de recordarte me dejaste muerto?-agregó tal cual regaño.</p>
<p>Tom bajó el rostro y se sonrojó en medio de una sonrisa.</p>
<p>El sonido del timbre principal irrumpió en medio de ese momento que los sumergía en un sentimiento de nostalgia.  Y como impulsados por un mismo resorte, se levantaron corriendo hacia la sala, debían salvar el momento.</p>
<p>Un silencio invadió la habitación, el rostro de Georg y Gustav, que recién entraban no podía explicarse, los Kaulitz estaban ahí frente a ellos como si nada en pijamas.  Los cuatro tragaron saliva al mismo tiempo. Nadie, absolutamente nadie fuera de ellos, sabía cuanto se extrañaban. No importaba lo que los medios en su momento hubieran tratado de insinuar acerca del papel que jugaban el bajista y el baterista en la banda, ese cuarteto era más que eso, eran una familia.  Una familia que, por fin, después de cinco años, estaba en la misma habitación.</p>
<p>Un ladrido irrumpió en el lugar, mientras Scotty entraba ladrando corriendo por todo el recinto.</p>
<p>-Ven acá muchacho- dijo Georg, quien se arrodilló pasando la mano por el pelaje de este.- Así que estás bien ¿eh? Tus padres deberían darte una tunda por esto ¿Lo sabías?- Fue el regaño a Scotty, que relajó por un momento el ambiente de confusión que se vivía entre ellos.</p>
<p>Gustav también se inclinó a acariciar al perro, y no era que le gustaran los animales, pero Scotty era como una constante para ellos. El primer día del ensayo como banda, los chicos lo habían llevado recién lo habían rescatado. La vez que escucharon por vez primera su sencillo en la radio, iban en el auto de Simone y Scotty viajaba con ellos. -Buenos tiempos….- murmuró el baterista con un dejo de tristeza en la voz.  Todos decidieron ignorar esto último y como autómatas se sentaron frente a frente en los sillones de la sala.</p>
<p>El ambiente no sólo era extraño, sino que se sentían realmente incómodos y claro que los chicos querían estar juntos, todos y cada uno habían fantaseado secretamente con el día que eso llegase a ocurrir, pero habían pasado casi cinco años desde la última vez que habían estado juntos y que parecía podían sentirse cómodos en la misma habitación, sin coacción, sin jugarretas y sin más gente.  Pero dos días después de esa ocasión, los Kaulitz habían hecho hasta lo imposible para encontrar excusas y que eso no sucediera.</p>
<p>-Por Dios- pronunció Georg suspirando, esbozó una sonrisa y continuó.-  Esto es más incómodo que ver las fotos de Bill con el plumero en la cabeza.- Una carcajada unánime estallo en el lugar.</p>
<p>-Sabia que ibas a mencionarlo, simplemente no puedes superarlo, tarado.</p>
<p>-Bill, perdóname pero ¿Cómo superar eso?- continuó Georg la broma, y en ese preciso instante todos agradecieron en silencio el ingenio de su amigo.</p>
<p>***</p>
<p>Sue sonreía en la cocina mientras preparaba  “la receta”.  Debía admitirlo, en la casa se respiraba otro aire. Desde que los amigos del señor habían llegado, se escuchaban risas por todos lados.</p>
<p>-Quita esa cara, por Dios- dijo Saki mientras tomaba un refresco del refrigerador y ejecutaba las órdenes que su jefe le había girado segundos antes.</p>
<p>-No sabía que el señor riera así, siempre es tan serio, tan al punto y hoy es como un chico más, eso es todo- justificó la muchacha mientras picaba cebolla y la mezclaba con salsa kétchup.</p>
<p>-No seas tan sentimental,  yo siempre te lo dije, solo no me creías. El patrón que tú conoces no es para nada el mismo chico que yo conocía, además…</p>
<p>Saki guardó silencio abruptamente al observar cómo el ama de llaves se daba la vuelta con una clara expresión de asco al terminar de revolver algo en la sartén.</p>
<p>-¿Qué te pasa?</p>
<p>-Eso me pasa- dijo señalando la salsa de la receta que su jefe le había ordenado preparar hacia una hora ya.</p>
<p>-Deja, veo-comentó Saki mientras ojeaba la comida.- Oh, por Dios, tengo bastantes años sin probar eso.</p>
<p>-¿Eso es comestible?  Debo admitir que  por un segundo guardé la esperanza de que el señor se hubiera vuelta gracioso y me gastara una broma al momento que me dictaba como prepararla.</p>
<p>-Deben estar realmente nostálgicos, esa receta la inventaron cuando empezaban con la banda.  Se llama “spaguettis a la Kaulitz”- dictaminó el guardaespaldas, que con un cucharon probaba la salsa para darle el visto bueno. – Está perfecto Sue, creo que te vas a ganar esos corazones.</p>
<p>-Me gustaría más ganármelos con mis impecables platillos gourmet de comida internacional- dijo mientras se estiraba al teléfono y ordenaba a alguien del servicio que dispusiera la mesa principal para cuatro.</p>
<p>****</p>
<p>Los chicos comían en medio de una carcajada, la cual les había ganado  desde que Georg había roto el hielo en la sala, y ahora eran un imparable anecdotario viviente que se tornaba en sus respectivos pechos como una deliciosa sensación de calidez y pertenencia, ellos inevitablemente eran eso, un todo.</p>
<p>-Oh por Dios, estos “Spaguetti a la Kaulitz” estuvieron deliciosos- comentó Georg mientras daba un trago a su copa de vino.- Es en serio, me puso nostálgico esto de comer la receta que tantas…</p>
<p>-Deja la niñería y sentimentalismo o te vas a ver peor que Bill con el plumero-le interrumpió Gustav. No era necesario ni siquiera mencionarlo, y debían evitar arruinar el momento.</p>
<p>Pero el daño estaba hecho y cada uno se sumergió recordando en su interior los últimos días que habían sido Tokio Hotel, y como habían pasado su última semana juntos.</p>
<p><em>Georg estiró las piernas, terminando de un trago casi media lata de cerveza.</em></p>
<p><em>-¿Cuatro putos días?- fue el comentario de Gustav que rompió el silencio en el que había caído el resto de la banda desde el momento que habían “decidido” subir a sesionar en la habitación del bajista. </em></p>
<p><em>-Cuatro- afirmó en un murmullo Tom, quien se paraba hacia el minibar y repasaba el contenido del mismo.</em></p>
<p><em>-¿Saben?  Todo esto es estúpido- comentó por fin Bill, quien había sido el más controlado de los cuatro veinte minutos atrás, cuando querían matar a su staff.</em></p>
<p><em>-A ver,  oh gran jefe plumas altas, ilumínanos con tu sabiduría- comentó Georg soltándose en una carcajada a tiempo que recibía un puño de parte de Tom.</em></p>
<p><em>-¡Ay brother, relájate!- gritó el castaño.</em></p>
<p><em>-No le digas así- le exigió el mayor de los Kaulitz. </em></p>
<p><em>-Yo no posé con un florero en la cabeza sin saber lo que eso le hacía a mi hombría- fue la respuesta del bajista, quien dirigía una retadora mirada a su amigo.</em></p>
<p><em>-Hey, hey, hey… Nos estamos perdiendo un poco aquí ¿no creen? Regresemos al punto. Luego nos burlamos de Bill- intervino Gustav, tratando de contener su risa.</em></p>
<p><em>-Sí, sí muy graciosos. Síganse burlando, es obvio que somos diferentes: Yo tengo clase, ustedes no, yo voy a ser un icono de la moda, ustedes no…</em></p>
<p><em>-Yo voy a ser un gran músico, tú no…-rió Georg imitando a su amigo, parándose frente a él y contoneando las caderas de forma coqueta.</em></p>
<p><em>-Lamento infórmate, Georg, de que a nuestras fans lo que menos les gusta es la música- fue el comentario de Tom, quien se puso en medio del cuerpo de su gemelo y su amigo para despegarlos un poco, dicha situación le estaba molestando de más, sus ojos se cruzaron con los de Bill. </em></p>
<p><em>“No seas tarado Tom ¿cómo te vas a poner celoso por esto?”  le razonó Bill sin abrir la boca, pero los G´s habían comprendido  desde que les conocían que cuando los gemelos se miraban así, era porque una gran plática se estaba llevando a cabo por la dichosa  “conexión”.</em></p>
<p><em>-¿Interrumpo?- preguntó Gustav chasqueando los dedos frente a los ojos de Tom, y una vez que tuvo su atención continúo.- Miren, el problema aquí no somos nosotros, si seguimos sacando nuestra frustración en estas cuatro paredes… Esto no va a salir bien- dijo mientras destapaba una lata de cerveza y se sentaba  en el sillón frente a los gemelos.</em></p>
<p><em>-¿Está bien?- inquirió Bill a su gemelo pero se refería a los celos de este. Tom asintió mientras se sentaba frente al baterista. </em></p>
<p><em>-Bueno, Gusti tiene razón.  Muy enojados podemos estar pero fastidiándonos mutuamente  no solucionamos nada, así que razonemos: no hay posibilidad alguna de que volemos a casa, eso es un hecho.  Es tonto y  estúpido pedirle al staff que nos vayamos,  por las diferencias horarias llegaríamos al aeropuerto en  unas 14 horas y luego deberíamos dar vuelta y venir de regreso … Así que entonces tenemos que partir del punto de que estamos cuatro días sin nada que hacer. Ahora viene la pregunta del millón ¿Cómo los castigaremos?- preguntó con su rostro volviéndose malicioso.</em></p>
<p><em>Y ante esto, los ojos de los otros tres chicos se iluminaron. Claro, ese era el punto, castigar al staff, y  al instante todos cayeron en una profunda reflexión de ¿Qué hacer? Cinco minutos habían pasado y lo único que se escuchaba en la habitación era el sonido de la refrigeradora en el  minibar. </em></p>
<p><em>Georg se levantó de un salto  y tomó el teléfono de la habitación.</em></p>
<p><em>-¿Dave?   Sí es, Georg… No, no hemos terminado de hablar…  ¿Podrían enviarnos a mi habitación un menú y unas dos botellas de whisky etiqueta dorada?&#8230;  Bien, gracias.</em></p>
<p><em>Colgó el teléfono y esbozó una sonrisa.</em></p>
<p><em>-¿Qué mierdas te pasa?- fue la pregunta de Tom.</em></p>
<p><em>-Ya esta, los tenemos a nuestros pies.</em></p>
<p><em>-Y deduces eso de…- dijo Tom bajando el tono de voz y haciendo  un ademán de cederle la palabra a su amigo.</em></p>
<p><em>-Lo deduzco desde que Dave parecía mi mesero y no el manager al teléfono.  Miren chicos, razonemos como dice Bill: ¿desde cuándo al staff le importa cometer un error con nosotros y nuestro tiempo?- les inquirió viendo el rostro de cada uno de sus amigos.- Exacto, nunca- continuo.-  Es obvio que hay algo por el cual nos convocaron, nos contaron “el problema”  y llevan unas semanas tratándonos con pincitas…</em></p>
<p><em>-Ajá, no te hagas el interesante, ¿cuál es ese algo?- le inquirió Bill arqueando la ceja, no pudiendo disimular lo interesado que estaba.</em></p>
<p><em>-El contrato, si ¿no han visto en el programa mensual que maneja Dunja? En dos semanas nos reunimos con Universal y firmamos la renovación del contrato.</em></p>
<p><em>-Mierda es cierto, ¿cómo no se me ocurrió antes?- fue el grito que lanzó Bill. –Wow Georg, hoy si te luciste, es cierto, Dave cuando pedimos algo excesivo según él siempre lanza su comentario de  “¿Lo descuento de tu cheque?”</em></p>
<p><em>-Exacto… Mierda, nuestro propio staff es una puta interesada.</em></p>
<p><em>-Vamos, tampoco es tan así.</em></p>
<p><em>-Yo sé, pero necesito seguir enfadado.</em></p>
<p><em>-Bueno, los hechos los tenemos a nuestros pies, pero ¿de que nos sirven cuatro putos días encerrados?  Vamos, no podemos llegar ni al segundo piso sin que hayan gritos, jalones y más de alguna chica que se ha colado.</em></p>
<p><em>-Pues eso, vamos a abusar. Beberemos lo que nos plazca, pediremos lo que queramos y … </em></p>
<p><em>-¿Y?</em></p>
<p><em>-Y no se me ocurre nada.</em></p>
<p><em>-A mi sí, que nos lleven a algún lugar turístico.</em></p>
<p><em>-¿Ah?</em></p>
<p><em>-Sí, no sería mal para variar que conozcamos algún lugar, en toda esta gira no hemos hecho más que lo de siempre: hotel-aeropuerto-arena-tv y aeropuerto de nuevo. Hoy, que se las ingenien y nos lleven de paseo.</em></p>
<p><em>-Bueno, no suena mal, pero…</em></p>
<p><em>-¡Se los haremos pasar mal!-  gritó Tom complementando a su gemelo. –Bill, eres un genio, lástima que fuera mi idea.</em></p>
<p><em>-Lo pensé yo, Tom</em></p>
<p><em>-No, fui yo, tú me leíste…</em></p>
<p><em>-Ey, niñas- interrumpió de un grito Georg llamando la atención de los gemelos, quienes inmediatamente le voltearon a ver con rostros idénticamente furiosos.- Ya que tengo su atención&#8230; -continuó el castaño.- Digo un paseo turístico, claro, pero pidamos cosas imposibles.</em></p>
<p><em>-Sí,  algo que no se…</em></p>
<p><em>-Miren, lo primero que hará el cómodo de Dave será llamar a alguien en el hotel que nos recomiende los sitios turísticos más famosos de la región.</em></p>
<p><em>-Y no querremos esos, claro que no, ya saben, argumentamos cualquier cosa pero queremos algo más…</em></p>
<p><em>-Querremos algo exclusivo,  algún lugar donde solo estemos nosotros- complementó Tom a Georg.</em></p>
<p><em>-Ya estuvo, cierran un spa…</em></p>
<p><em>-No queremos un spa… Queremos…</em></p>
<p><em>-¿Karts?</em></p>
<p><em>-NO, Gusti, no.</em></p>
<p><em>-¡Queremos algo al aire libre!- gritó Georg.</em></p>
<p><em>-Suena bien, al aire libre.</em></p>
<p><em>-Mierda, van a llorar sangre consiguiendo algo así al aire libre, donde no haya gente, no queremos fans y encima…Vamos a querer compartir con nuestro staff.</em></p>
<p><em>-¿En qué mierdas estás pensando?</em></p>
<p><em>-Gente clave, ya sabes &#8211; continuó con aire de malicia. -Queremos que nos acompañe gente clave, si, si, no queremos ir solos.</em></p>
<p><em>-Hoy si no entendí para que queremos al staff ahí.- pregunto Gustav.</em></p>
<p><em>-Porque los cuatro días los tenemos nosotros, no ellos, ya saben, deben atender todo y seguro lo harán en tiempo record para descansar.</em></p>
<p><em>-Y no podemos permitir eso.</em></p>
<p><em>-Claro que no, los obligamos a que se vengan con nosotros y que miren a ver cómo demonios sacan sus obligaciones extras.</em></p>
<p><em>-Perfecto.</em></p>
<p><em>-Hey, no se pierdan ¿quieren?- pidió Bill tomando la palabra.- Recuerden, pediremos cosas imposibles así que no se hagan ilusiones, que del hotel no saldremos, es solo el placer de hacerlos pasar estrés.  Pero por otro lado… ¿oyeron lo que planearon? Chicos, estoy tan orgulloso de ustedes que casi podría llorar- exclamó Bill en un exagerado gesto,  simulando que limpiaba lagrimas de su rostro.</em></p>
<p><em>-Bleh… Ya somos tan malos como tú- continuó Georg sonriendo.- Nada que le gustaría ver a mi madre, te lo aseguro.</em></p>
<p><em>-Bill no es malo, solo es creativo- murmuró Tom sin darse cuenta que lo decía en voz alta y no solo estaba pensando.</em></p>
<p><em>-Bill es creativo… ¿Cómo es Bill creativo, Tom?- inquirió Georg con cierto dejo malicioso en su voz, mientras miraba fijamente al mayor de los Kaulitz.</em></p>
<p><em>El rostro de Tom inmediatamente se tiñó de rojo.</em></p>
<p><em>-Creativo como de: Te parto la cara si lo sigues fastidiando- amenazó Bill.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>El celular de Georg sonó y le sacó de sus pensamientos, justo cuando el rostro del bajista se tornó blanco y una clara expresión de angustia le ganó.- Es Dave- anunció viendo el identificador. Contestó y puso el altavoz.</p>
<p>-¿Dave?- preguntó como si no lo supiera.</p>
<p>-El mismo, Listing- dijo la voz claramente seria del manager que le llegaba a través de la línea.</p>
<p>-¿Cómo estas?</p>
<p>-Esto no es una llamada social. ¿Me puedes decir donde jodidos están?</p>
<p>-En Berlín…</p>
<p>-¿En dónde?</p>
<p>-Berlín…</p>
<p>-Te oí la primera vez.  Por la puta más grande del mundo, ¿qué jodidos creen que hacen? Tienen loco al staff y no digamos al representante de K.T  Enterprises… ¿de casualidad recuerdan que tiene concierto a las ocho?</p>
<p>-Eh, yo Dave… en realidad…</p>
<p>-No, no, nada de “Yo Dave”.  Están a cinco horas de aquí, dime ¿cómo putas se metieron en tremendo lío?</p>
<p>-Te comunico a Bill, él te explicara- dijo Georg extendiéndole el móvil a su amigo, a lo cual el vocalista se negó a tomar el teléfono y lo que iba camino a convertirse en una escena de pre-adolecentes evadiendo el regaño telefónico de su madre fue salvada por Tom, que cogió el teléfono y se puso al habla.</p>
<p>-Dave, que gusto escu…</p>
<p>-¿Tom?  Hijo, ¿Como estas?</p>
<p>-De maravilla, ¿y tú? ¿cómo va el fin de semana con Dunja?</p>
<p>-Perfecto, no pudiste darme mejor…</p>
<p>Tom apagó el altavoz y se alejó del lugar, hablando por el móvil.</p>
<p>Los chicos cruzaron una mirada entre ellos. – ¿Qué querían? Si Tom es la niña de sus ojos…- comentó Gustav, a lo que Georg y Bill asintieron sonriendo.</p>
<p>Saki atravesó la estancia junto con el asistente del señor, que se veía realmente aturdido hablando por la radio y dando mil instrucciones.</p>
<p>-Pobre tipo, este si se le nota el estrés- dijo Gustav al ver como una verdadera revolución empezaba a formarse en el lobby de la casa.</p>
<p>Justo en ese momento, Tom entró con el móvil en la mano y su rostro lucía reconfortado.</p>
<p>-Todo solucionado-anunció entregándole el teléfono a su amigo.- Tengo un jet privado ya dispuesto para salir en un par de horas-anunció.</p>
<p>-Puff… Ahora sé lo que se siente al presumir influencias- dijo Georg sonriendo.- Tom, mi amigo el multimillonario&#8230;-empezó a decir, con un tono de voz pretencioso, lo que los hizo de nuevo carcajearse.</p>
<p>-Gracias Tomi- fue la débil voz de Bill que llamó su atención.</p>
<p>Tom sintió literalmente un jalón en su corazón. El ánimo de Bill no había mejorado ni un ápice, por mucho que quisiera disimularlo, y él no se permitiría más debilidades, se había acomodado mucho a volver a ser el cómodo, esta vez no sería así, determino en su interior.</p>
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		<title>&#8220;Just Trust Me&#8221;  Cap. 13 by Princess of Darkness</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 16:25:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Just Trust Me]]></category>

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		<description><![CDATA[Hola mis vidas, laménto el atrazo como nadie tiene idea...¿por que no lo publique antes?  Por que no sé...lo perdí, lo re-escribi,  me lo llore...y es el capítulo al que mas miedo le tengo (despues de el final al que le tengo pavor por anticipado cabe la pena mencionar)   Hay una fina linea que queria no pasar...y cuando lea los reviews (si me hacen el favor de darme uno mis amoras) ahí me dare cuenta si lo logre.

Les doy el link del 12 por si necesitan refrescar memoria

http://www.twckaulitz.com/2009/08/just-trust-me-cap-12-by-princess-of-darkness/

Cómo siempre este chapter se lo dedico a todas y en especial a Cheza, sí alguien no cree en su abnegación para JTM ... dejen que les cuente que beteo esto con una sola mano por que tiene golpeada la otra. Gracias por tomarte las molestias.

Espero les guste mis vidas y gracias por leerme, me quedo un poco largo yo diria que demaciado largo sorry, preguntas y dudas  aqui mis vidas!

<a href="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-9754" title="just_trust_me" src="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></a>

Capítulo 13  " Just Trust Me"

Tom quería abrazarle y Bill quería que lo hiciera, sin embargo, el mayor abrió sus ojos. No podía huir más, no podía seguir siendo cobarde, debía dejar de fingir ser fuerte y serlo.

En una mirada supieron que no podían permitirse un segundo más cerca, o de lo contrario estarían perdidos.

-Tomi, ¿puedo usar nuestra habitación?

Tom asintió, se dirigió hacia su closeth y en unos minutos le preparó una pijama y se la entregó.  Luego, le acompañó en silencio hasta la puerta de su recámara. Le vio bajar las gradas hacia <em>su habitación.</em> Era la primera vez después del roble que pasarían la noche bajo el mismo techo.

****

En el momento justo en que Bill Kaulitz giró sobre sí para dirigirse a su habitación, sintió una descarga de adrenalina, esa adrenalina irracional que libera una madre cuando defiende a su hijo contra un atacante, el tipo de adrenalina que convierte a un simple tipo en un héroe al meterse en una casa en llamas y salvar a un desconocido. Esa adrenalina que convierte a un simple mortal en un ángel.

Tragó saliva y empezó a sudar, sabía que no podía hacer nada por él, más bien sabía que no podía permitirse hacer nada aún.  Estrechó en sus brazos la pijama que recién Tom le había dado, sintiendo abandonarse en la impotencia que le embargaba ese momento. Respiró profundo mientras daba los primeros pasos hacia las escaleras, podía sentir la mirada fuerte de su gemelo sobre su nuca; también casi podía sentir el propio corazón de Tom acelerado, fue entonces que Bill recordó para qué era bueno en la vida.

Bill Kaulitz jamás se consideró así mismo un hombre excepcional, los gritos histéricos que lanzaban sus fans en los conciertos de hecho le incomodaban por momentos.  Él se observaba en los videos y no veía nada espectacular en él, excepto una cosa. A Tom.

Desde el justo momento que fue consciente de su propia existencia, sabía que lo que le hacía especial era Tom, cualquier cosa que hacía era por él, y Dios sabía cuanto había tratado de cambiar eso.

Cuando fueron creciendo, Bill fue el primero que sugirió habitaciones separadas. Creyó que con eso se aliviaría en algo la sombra que su gemelo proyectaba sobre él. Fue inútil, pues en el justo momento en que la puerta de la habitación de enfrente se cerraba, mordiéndose los labios de desesperación, Bill supo que jamás podría estar lejos de él.  ¿Por qué?  Era algo realmente idiota tratar de comprenderlo, la magnitud del amor que sentía por su gemelo era solo un reflejo de lo mismo a la inversa.

Siguió caminando hasta llegar al borde de las escaleras y escuchó como su gemelo cerró la puerta. Se sentó justo ahí, en el piso. No tenía la menor intención de alejarse dejándolo así.  Cerró sus ojos y quiso ordenarse mentalmente, estaba muy confundido y mil emociones más chocaban entra sí dentro de él.  Parecía que iba a implosionar y simplemente desaparecer, o al menos esa era la sensación que habitaba en su alma. Una lágrima bajó por su mejilla y Bill estuvo a punto de golpear la pared. Estaba demasiado molesto, había dejado que Tom le viera quebrarse y ese para nada había sido el plan. Apoyó su cabeza contra la pared mientras se reprochaba a sí mismo su debilidad.

Bill sabía perfectamente que necesitaba su gemelo y cuando lo necesitaba, ese era su mayor orgullo. Nunca le importó parecer una diva berrinchuda y menos un perfecto patán. Si eso debía parecer para complacer las exigencias de Tom, lo haría, claro, y lo había hecho durante todo Tokio Hotel.  Ahora, estaban a tan solo dos meses de lo que podría ser su triunfo final y era justo en los últimos días en los que él parecía no poder soportar más la carga.  Respiró profundo y sonrió, sabía qué carta jugar. No lo podía dejar triste, entonces iría directo a él, le cambiaría el ánimo y luego iría a la “habitación”, a recargar baterías para sobrevivir los próximos meses sin él.

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola mis vidas, laménto el atrazo como nadie tiene idea&#8230;¿por que no lo publique antes?  Por que no sé&#8230;lo perdí, lo re-escribi,  me lo llore&#8230;y es el capítulo al que mas miedo le tengo (despues de el final al que le tengo pavor por anticipado cabe la pena mencionar)   Hay una fina linea que queria no pasar&#8230;y cuando lea los reviews (si me hacen el favor de darme uno mis amoras) ahí me dare cuenta si lo logre.</p>
<p>Les doy el link del 12 por si necesitan refrescar memoria</p>
<p>http://www.twckaulitz.com/2009/08/just-trust-me-cap-12-by-princess-of-darkness/</p>
<p>Cómo siempre este chapter se lo dedico a todas y en especial a Cheza, sí alguien no cree en su abnegación para JTM &#8230; dejen que les cuente que beteo esto con una sola mano por que tiene golpeada la otra. Gracias por tomarte las molestias.</p>
<p>Espero les guste mis vidas y gracias por leerme, me quedo un poco largo yo diria que demaciado largo sorry, preguntas y dudas  aqui mis vidas!</p>
<p><a href="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-9754" title="just_trust_me" src="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></a></p>
<p>Capítulo 13  &#8221; Just Trust Me&#8221;</p>
<p>Tom quería abrazarle y Bill quería que lo hiciera, sin embargo, el mayor abrió sus ojos. No podía huir más, no podía seguir siendo cobarde, debía dejar de fingir ser fuerte y serlo.</p>
<p>En una mirada supieron que no podían permitirse un segundo más cerca, o de lo contrario estarían perdidos.</p>
<p>-Tomi, ¿puedo usar nuestra habitación?</p>
<p>Tom asintió, se dirigió hacia su closeth y en unos minutos le preparó una pijama y se la entregó.  Luego, le acompañó en silencio hasta la puerta de su recámara. Le vio bajar las gradas hacia <em>su habitación.</em> Era la primera vez después del roble que pasarían la noche bajo el mismo techo.</p>
<p>****</p>
<p>En el momento justo en que Bill Kaulitz giró sobre sí para dirigirse a su habitación, sintió una descarga de adrenalina, esa adrenalina irracional que libera una madre cuando defiende a su hijo contra un atacante, el tipo de adrenalina que convierte a un simple tipo en un héroe al meterse en una casa en llamas y salvar a un desconocido. Esa adrenalina que convierte a un simple mortal en un ángel.</p>
<p>Tragó saliva y empezó a sudar, sabía que no podía hacer nada por él, más bien sabía que no podía permitirse hacer nada aún.  Estrechó en sus brazos la pijama que recién Tom le había dado, sintiendo abandonarse en la impotencia que le embargaba ese momento. Respiró profundo mientras daba los primeros pasos hacia las escaleras, podía sentir la mirada fuerte de su gemelo sobre su nuca; también casi podía sentir el propio corazón de Tom acelerado, fue entonces que Bill recordó para qué era bueno en la vida.</p>
<p>Bill Kaulitz jamás se consideró así mismo un hombre excepcional, los gritos histéricos que lanzaban sus fans en los conciertos de hecho le incomodaban por momentos.  Él se observaba en los videos y no veía nada espectacular en él, excepto una cosa. A Tom.</p>
<p>Desde el justo momento que fue consciente de su propia existencia, sabía que lo que le hacía especial era Tom, cualquier cosa que hacía era por él, y Dios sabía cuanto había tratado de cambiar eso.</p>
<p>Cuando fueron creciendo, Bill fue el primero que sugirió habitaciones separadas. Creyó que con eso se aliviaría en algo la sombra que su gemelo proyectaba sobre él. Fue inútil, pues en el justo momento en que la puerta de la habitación de enfrente se cerraba, mordiéndose los labios de desesperación, Bill supo que jamás podría estar lejos de él.  ¿Por qué?  Era algo realmente idiota tratar de comprenderlo, la magnitud del amor que sentía por su gemelo era solo un reflejo de lo mismo a la inversa.</p>
<p>Siguió caminando hasta llegar al borde de las escaleras y escuchó como su gemelo cerró la puerta. Se sentó justo ahí, en el piso. No tenía la menor intención de alejarse dejándolo así.  Cerró sus ojos y quiso ordenarse mentalmente, estaba muy confundido y mil emociones más chocaban entra sí dentro de él.  Parecía que iba a implosionar y simplemente desaparecer, o al menos esa era la sensación que habitaba en su alma. Una lágrima bajó por su mejilla y Bill estuvo a punto de golpear la pared. Estaba demasiado molesto, había dejado que Tom le viera quebrarse y ese para nada había sido el plan. Apoyó su cabeza contra la pared mientras se reprochaba a sí mismo su debilidad.</p>
<p>Bill sabía perfectamente que necesitaba su gemelo y cuando lo necesitaba, ese era su mayor orgullo. Nunca le importó parecer una diva berrinchuda y menos un perfecto patán. Si eso debía parecer para complacer las exigencias de Tom, lo haría, claro, y lo había hecho durante todo Tokio Hotel.  Ahora, estaban a tan solo dos meses de lo que podría ser su triunfo final y era justo en los últimos días en los que él parecía no poder soportar más la carga.  Respiró profundo y sonrió, sabía qué carta jugar. No lo podía dejar triste, entonces iría directo a él, le cambiaría el ánimo y luego iría a la “habitación”, a recargar baterías para sobrevivir los próximos meses sin él.</p>
<p>Así que empezó a respirar profundo y se estiró, dejando la pijama en el piso. Con ello, simbólicamente hizo a un lado su propio dolor y con paso resuelto se dirigió rumbo a la habitación de Tom. Si lo iba a dejar esa noche, al menos lo haría con una sonrisa, y aunque había decidido no mencionar lo que observó en Tom de nuevo, debería usar esa carta para al menos hacer que regresaran al juego.</p>
<p>*****</p>
<p>Dio un largo suspiro mientras le vio salir abrazando la pijama. No podía dejar de contemplar esa figura que se alejaba y justo cuando alcanzó el pasillo principal, empujó la puerta, cerrándola suavemente. La sostuvo con la palma de sus manos, con fuerza; cualquiera pensaría que quería derribarla, pero no era así.  Tom sintió cómo su pulso se aceleraba y la imagen de Bill llorando segundos atrás frente a él regresaba a su mente de nuevo. Su roca había pedido una tregua y él había sido un completo inútil. “<em>Ni siquiera pudiste decirle una puta palabra”</em>, se reclamaba una y otra vez.</p>
<p>Las lágrimas  peleaban por salir, cerró los ojos fuertemente como si eso pudiera frenar su dolor.  “<em>Esa es la diferencia entre él y yo: Soy un maldito inútil que ni sabe cuando decirle que”</em>, se dijo apoyando su frente contra la puerta.  Su cuerpo empezó a ceder ante un temblor en su desesperación, mordía sus labios para obligarse a callar sus sollozos.  Tom estaba tratando de contenerse a toda costa, no quería que Bill le sintiera así, sería el colmo. Ya se lo había dicho, necesitaba ser débil por una sola vez, y él lo sabía, era casi inhumano pedirle a Bill ser fuerte todo el tiempo.</p>
<p>Por fin, Tom no pudo más y gruesas lagrimas se colaron debajo de sus parpados bajando por sus mejillas. Se mordió los labios con desesperación, lo menos que podía hacer era ahogar su dolor…</p>
<p>Y así permaneció por un tiempo que no sabría determinar. Pero de pronto empezó a ser consciente de un calor que le llegaba del otro lado de la puerta. Abrió los ojos sin despegar su frente, y pudo sentir un suave peso apoyándose en el pecho, se sentía como cuando Bill le calmaba en momentos difíciles. Su respiración fue tornándose regular  y limpió sus lágrimas, que habían dejado de caer segundos atrás. Tom no daba crédito a lo que le pasaba, él jamás se tranquilizaba solo, siempre caía en un vacío de dolor y lágrimas y no paraba hasta cansarse, pero esta vez había sido tan…”<em>Tan como cuando Bill me calmaba” </em>pensó de inmediato, trayendo a la mente el recuerdo de las miles de veces que su gemelo ponía su mano en el pecho y le obligaba a abrir los ojos y verle. Y con sólo eso la desesperación se iba, el miedo cedía y las inseguridades parecían un chiste para Tom. Luego podían reírse como si nada hubiera pasado, pues Bill jamás mencionaba de vuelta un gesto de dolor o debilidad, era como su código de honor. Sabía que le heriría mucho más si le hacía consciente de lo débil que era sin él.</p>
<p>Pasó así unos minutos y, cuando se sintió totalmente calmado, se aventuró a comprobar lo que sospechaba.</p>
<p>-Bill ¿estás ahí?- gritó para asegurarse de que el calor que sentía provenir del otro lado, traducido en materia como su gemelo, le escuchara.</p>
<p>El pelinegro sonrió con satisfacción y retiró su mano del otro lado de la puerta limpiándose el sudor. Lo había logrado nuevamente y a distancia había sido la roca de su amor.</p>
<p>-Tom Kaulitz, abre la puerta en este instante- le gritó demandante.</p>
<p>-Pensé que te habías ido.</p>
<p>-Pues a menos que yo sea un fantasma, ya ves que no.</p>
<p>-¿A qué volviste?</p>
<p>-Tengo que comprobar algo.</p>
<p>-No voy a abrir.</p>
<p>-Mierda Tom. ¿Todo hay que analizártelo?  Abre la puerta.</p>
<p>-Mierda Bill.  ¿Todo hay que repetírtelo? Dije que no.</p>
<p>-¿Me vas a obligar a dar una patada a la puerta? Ya sabes, lo más seguro es que me golpee, grito,  me caigo, luego lloro…Y entonces de todos modos vas a abrir.  ¿Dónde está la lógica en esto?</p>
<p>Una carcajada emitida por los gemelos al unísono invadió el pasillo principal.</p>
<p>-Como quien dice: abro o abro ¿cierto?- dijo el mayor girando la manecilla de su recamara lentamente. Pasó su mano libre rápidamente por sus mejillas, tratando de borrar las últimas evidencias de sus lágrimas.</p>
<p>Justo cuando la puerta por fin los dejó frente a frente, Bill esbozó una dulce sonrisa y le guiñó el ojo suavemente.</p>
<p>-No podemos seguir así- gritó Tom, quien automáticamente apretó la manecilla de la puerta, tratando de cerrarla de nuevo.</p>
<p>–Ya vas de payaso. Si ya la abriste ¿cómo crees que me la vas a cerrar?- exclamó mientras de un empujón tiró la puerta, dejándola abierta de par en par.</p>
<p>Tom se sonrió y sintió cómo sus mejillas estaban a punto de quemarse. Su gemelo lo había logrado de nuevo: Se había sonrojado.</p>
<p>-Verás Tom, regresé porque hay algo que tengo que confirmar- dijo Bill haciendo una larga pausa caminando alrededor de su hermano, a quien los ojos se le habían desorbitado y su pulso tomó de nuevo la vía rápida al sospechar qué era lo que su gemelo quería averiguar.</p>
<p>-¿Tienes idea de lo que es, Tom?- le inquirió arqueando la ceja mientras se ponía frente a él.</p>
<p>Todo lo que obtuvo fue una larga inhalación, tal parecía que su gemelo iba a necesitar todo el oxigeno de la habitación.</p>
<p>-Ni idea- murmuró en respuesta, encogiéndose de hombros. Giró sobre sus talones, pero antes de que se hubiera dado vuelta por completo, Bill ya estaba frente a él. Tom hizo un exagerado puchero y dejó caer sus manos en signo de rendición y con un gesto le indicó a Bill que procediera.</p>
<p>-Tom, voy a decirlo solo una vez- comenzó a decir Bill mientras llevaba su mano a la cadera y se ladeaba.- Saca la lengua- le ordenó a su gemelo, pronunciando cada sílaba lentamente.</p>
<p>El mayor no pudo evitar sonreír, pero apretó sus labios con dureza y clavó su vista en el piso.</p>
<p>- Tom Kaulitz, saca la lengua en este instante-fue el grito que le hizo levantar la mirada de nuevo y posarla en su gemelo, quien lo observaba con cierta ansiedad. No pudo más. Se sonrojó de nuevo y sin poder evitarlo sacó la lengua.</p>
<p>-Oh, por Dios- dijo con una sonrisa de morbo en su rostro. –Gané.- exclamó acto seguido Bill mientras elevaba las manos al aire y daba vueltas por la habitación.-Te lo dije Tom, te-lo-di-je.   Gané, gané, gane….- Era el vitoreo de Bill, que no dejaba de celebrar por toda la habitación.</p>
<p>-Hey, ya cállate ¿no?</p>
<p>-¿Tienes miedo de tu penitencia?</p>
<p>-No, la penitencia no será el problema- dijo el mayor fingiendo ponerse serio.- Oír tu barullo, ese es el castigo- le señaló sin poder evitar sonreír.</p>
<p>-Como sea, Tom, que no se te olvide que perdiste, así que voy a pensar qué quiero para castigarte- dijo mientras le veía, fingiendo cavilar alguna maldad al tiempo que se acariciaba la barbilla y ladeaba su rostro.</p>
<p>-Bill, ya vete- sonrió  su gemelo abriéndole la puerta.</p>
<p>-Que rudo me saliste.  Bien, buenas noches Tomi- dijo caminando hacia fuera y parándose justo frente a su gemelo.- Por cierto, lindo piercing, guapo- dijo mientras salía corriendo hacia el pasillo recogiendo la pijama.</p>
<p>Tom le vio hasta que desapareció camino del jardín y no pudo evitar sentir que lo invadía una deliciosa sensación: confort.</p>
<p>Bill tenía esa capacidad. Lo llevaba de un extremo a otro, por él había sido capaz de todo, su gemelo lo provocaba de formas en que nadie se atrevería. Le retaba, lo empujaba a tomar desafíos. Tom era consciente de algo, su completa existencia se debía a Bill. Sus metas en los últimos cuatro años las había trazado en base a él, a cuando llegara el momento. Sacudió su cabeza, tratando de alejar la melancolía que quería ganarle de nuevo la batalla a su mente a través de los recuerdos. Caminó hacia su minibar y sonrió al ver una botella de Merlot de 20 años. Hasta eso se lo debía a Bill, lo que veía y lo que soñaba, lo real y la fantasía, sus momentos de divagación y la maldita rutina…</p>
<p>Se sirvió una copa y no pudo evitar suspirar al recordar cuantas veces Bill en Tokio Hotel se mofaba de él una y otra vez, cómo le provocaba enfrente de los demás, mofándose de él sabiendo que no podía hacer nada.  Llenó de nuevo la copa, pero negando con el rostro la dejó en la mesa. No necesitaba emborracharse para conciliar el sueño ese día, su refugio estaba en casa.</p>
<p>*****</p>
<p>En el momento justo en que Tom esbozó una sonrisa y le echó de la habitación, Bill supo que había ganado. Sí, nuevamente lo había logrado y fue cuando se reafirmó su valor primario, lo que le hacía especial era Tom.</p>
<p>Trató de inflarle un poco más el ego y agregó a su reclamo sobre sus modales a su gemelo -<em> </em><em>Por cierto, lindo piercing, guapo- </em>justo antes de alcanzar el pasillo. Escuchó cómo este cerró la puerta de un somatón y sintió la calma llegar, ahora podía marcharse tranquilo. Recogió la pijama y bajó corriendo a la planta baja, su respiración ahora se iba acelerando y no era para nada por la carrera. Era más bien por la imagen de la lengua de Tom con el arete, que le perseguía para torturarle.</p>
<p>Alcanzó por fin “la habitación”, la cual cerró con llave, y no porque temiera que alguien entrara. En realidad, lo usó de arma de persuasión en caso de que en algún momento de debilidad quisiera volver a salir corriendo hacia la recamara de su gemelo.  <em>Un simple cerrojo para el mundo y un: “no lo eches a perder ahora” para mí</em>, reflexionó.</p>
<p>Empezó a ser consciente de lo que su cuerpo le pedía, inhaló profundamente y sintió como su miembro empezaba a excitarse. -Necesito darme un baño.- declaró casi de un grito a tiempo que caminaba de forma curiosa, tratando que el roce contra el pantalón le calmara. Sabía que si acaso se excitaba, había una ligera posibilidad de que Tom <em>le sintiera así, </em>por la conexión<em>, </em>así que debería controlarse.  Atravesó la estancia directo al baño y puso a llenar la tina, se desnudó lentamente, tratando de obviar cómo el roce de sus dedos le provocaba escalofríos.  <em>Mierda, debo controlarme, </em>masculló, cuando por fin cayó en la cuenta de qué era lo que le excitaba aparte de la imagen mental de la lengua de Tom, que no lo había dejado de seguir un segundo. <em>El puto espejo, </em>pensó a tiempo que le daba la espalda tratando de vencer la tentación de voltear a ver de nuevo; claro, nada peor que un espejo que le recordara perfectamente las formas de su amante.</p>
<p>Elevó su cabello y lo sostuvo con una coleta, resbaló sus manos hacia su cuello y se quitó el relicario, lo abrió y contempló la imagen del roble lentamente. -Maldito árbol.- murmuró con un dejo de dolor en su voz, lo cerró de un golpe y lo tiró contra la pared.</p>
<p>Acarició sus propios hombros desnudos, sabía cuánto amaba Tom besárselos, y un escalofrío le recorrió el cuerpo entero mientras evocaba la última vez que Tom se los había besado.  <em>Mierda, si sigo así esto no va a terminar bien, </em>pensó entrando de una buena vez a la tina y sintió cómo al contacto del agua tibia, poco a poco fue cediendo la excitación, al menos la física.</p>
<p>No habían pasado ni cinco minutos cuando el timbre de su móvil le sacó de su letargo. Decidió ignorarlo por un momento, pero cuando se cortó la llamada por segunda vez, se estiró,  resignado a contestar. Vio el identificador. Era Georg, la persona con quien, desde que habían iniciado el tour, su amistad se había tornado más profunda, aunque no sabía explicar por qué siempre terminaban discutiendo.</p>
<p>-¿Georg?- indagó al contestar.</p>
<p>-Él mismo, Kaulitz.</p>
<p>-¿Qué pasa?- preguntó sin poder ocultar lo imprudente que le parecía la llamada.</p>
<p>-Wow… ¿Interrumpo algo?</p>
<p>-¿Y qué vas a interrumpir?</p>
<p>-Cierto, Kaulitz equivocado.</p>
<p>-Ya, no seas tarado. ¿Qué pasa?</p>
<p>-Pasa que tengo que avisarte de que llego en un par de horas a por ti, no se te olvide que tienes concierto a las ocho… Y además, quiero saber si todo está bien con Scotty.</p>
<p>-Aw, Georg, ¿ves? Somos buenos amiguitos.</p>
<p>-Ya, déjate de estupideces y contesta a la pregunta.</p>
<p>-Pues Scotty está bien y si te digo lo que pasó, no me crees- dijo haciendo una pausa, y claro que jamás lo contaría.- Pero ya habrá tiempo para que te diga todo el cuento.  ¿Cómo esta mama Listing?</p>
<p>-En <em>su</em> casa, con un enojo de cuidado.</p>
<p>-¿No fuiste a verla, Georg?</p>
<p>-No, me desvié un poquito…</p>
<p>-¿Un poquito a dónde?- interrumpió con una sonrisa en los labios. Tenía cierto presentimiento de dónde estaba su amigo.</p>
<p>-Estoy con Gretchen… y no sabes.</p>
<p>-Bien viejo, al fin dejaste lo promedio, lo machote, lo menso, lo…</p>
<p>-Ya Bill, para, entendí tu punto.</p>
<p>-Cuéntame más.</p>
<p>-Bueno, ya, estuvo asqueroso, así de película cursi: vine, hablé y tuvimos sexo, creo que…</p>
<p>-¿Cómo que tuvimos sexo, tarado?-le interrumpió Bill casi de un grito.- Si la quieres de vuelta Georg, ve y hazle el amor.</p>
<p>-Vamos Bill, sólo fue una palabra, no me vengas con tus novelitas rosas ¿quieres? Claro que hacemos el amor ¿no ves que la amo?</p>
<p>-Cállate. Eres más menso de lo que creí, ¿ves? Eres tú el de las novelitas rosas. Hacer el amor no es de amarla o no, o de si es mi novia o la puta de la esquina, es más que eso.</p>
<p>-Bueno, y a todo esto ¿tú que sabes del tema? Yo creo que hasta virgen eres- argumentó Georg subiendo el tono de voz. La conversación estaba lejos de terminar bien.</p>
<p>-No soy virgen. Que no le rinda cuentas a nadie de mi vida privada, no significa que no la tenga. Y regresando al tema, ya te dije, deja de ser tan…</p>
<p>-La única relación que te conozco fue falsa y la monto el managment, así que insisto ¿tú que sabes del tema? Deja de aconsejar con tanta propiedad de algo en lo que no tienes ni la más mínima idea.</p>
<p>-No te digo, eres puff… ¿sabes?&#8230;Ahh, sé más del tema porque he hecho el amor mil veces y he tenido sexo con la misma persona otras mil, hacerle el amor tiene que ver más con sus necesidades emocionales.</p>
<p>-Bill, escúchame bien y agarra este consejo, tómate un trago y deja de ver tanta puta peliculita de comedia romántica. Llego por ti en dos horas- remató su amigo colgando el teléfono.</p>
<p>-Ahh….- fue el grito corto y de indignación que apenas pudo emitir el menor de los Kaulitz. Inhaló profundo, pudiendo sentir cómo su rostro ardía de furia, se levantó y envolvió su cuerpo en una toalla, saliendo hacia la habitación principal.</p>
<p>-Sé más de lo que crees, imbécil- murmuró mientras se tiraba en la cama y no podía evitar cómo el recuerdo de <em>la última vez</em>, regresaba a su mente.</p>
<p><em>Bill sintió cómo el sopor del sueño aún estaba apoderado de él. Se dio la vuelta, buscando aferrarse a la espalda de Tom, pero sólo sintió su lado vacío. Trató de espabilarse un poco mientras vio de reojo el despertador, indicaba apenas las tres de la tarde. Habían tenido sexo maratónico la noche anterior y sus energías aún no las había recuperado.</em></p>
<p><em>Trató de incorporarse, pero al divisar la imagen de su gemelo fumando en el balcón, se tranquilizó. </em></p>
<p><em>Se dejó caer de nuevo en la cama, abrazando la almohada, y fue entonces que la inconsciencia del sueño le atrapó de nuevo. Llegó a un punto que no sabría descifrar si soñaba o era realidad, pero de la conexión que tenía con su gemelo sólo le invadía un dolor profundo en el pecho, era algo casi físico. Tom estaba triste… </em></p>
<p><em>No sabría precisar cuánto tiempo paso en ese estado de inconsciencia y lamió sus labios siendo cada vez más consciente de su miembro envuelto por una tibia sensación.</em></p>
<p><em>-Mmmmm-suspiró aún con los ojos cerrados, cobrando conciencia de lo que sucedía. -Ahhh- gimió al identificar plenamente el cálido aliento de Tom sobre su erección.</em></p>
<p><em>-¡Ahhhh!-El alto gemido que le había causado la sensación de una nueva lamida le convenció de que no estaba dormido. Abrió los ojos lentamente, sintiendo su corazón latir en éxtasis. Sonrió en medio de una respiración que se le entrecortaba por el placer. Sonrió mientras corría la sabana que lo cubría para descubrir bajo ellas el bien formado cuerpo de su gemelo. De su Tom.</em></p>
<p><em>-Buenos días, mi amor- logró pronunciar Bill.</em></p>
<p><em>Tom seguía subiendo y bajando su boca por la dureza de su gemelo, y al escucharle alzó la mirada para clavarla en los ojos marrones de su amante. </em></p>
<p><em>Bill quedó paralizado ante esos ojos, al contrario de Tom, que siguió lamiendo el pene de su gemelo con ansiedad.</em></p>
<p><em>El menor, en cambio, sentía también un peso en el corazón. Podía distinguir sensaciones de angustia, de preocupación, de dolor… Y sabía que aquello no era suyo, no salía de su alma. Salía de la de su gemelo.</em></p>
<p><em>Con una de sus manos le recogió las trenzas, tratando de subirlo hasta la altura de su rostro, pero Tom por el contrario intensificó el ritmo en que su lengua y labios trabajaban, haciendo que el menor se derritiera sin poder evitarlo, aunque seguía sintiendo el dolor de las tristes emociones de su gemelo.</em></p>
<p><em>Bill sentía morirse de placer, su hermano era demasiado experto en hacerle gozar, conocía sus puntos débiles demasiado bien. Le estaba costando un mundo no perderse en las sensaciones y dejarse llevar por la experta lengua de él que ahora estaba entre sus piernas. Parecía que cada vez que se entregaban el uno al otro, daba igual la manera, era la última vez, pero Bill era consciente de que eso no era así. Tenían toda una vida para amarse el uno al otro. Desde el momento en que se besaron por primera vez, fue consciente de que no quería besar otros labios. Sólo los labios de su Tomi. De la persona a la que amaba con todo lo que su cuerpo y su alma le ofrecían.</em></p>
<p><em>Éste último hilo de pensamiento fue el que hizo que Bill recobrara un poco la cordura. El problema que pudiera tener Tom era infinitamente más importante que su propio placer por lo que, usando toda su fuerza de voluntad, se esforzó en dejar a un lado las intoxicantes ganas de venirse en la boca de su gemelo y comenzó a sobarle el rostro y a tirar levemente de las trenzas para obligarlo a levantarse. Tom alzó la cabeza y dejó de lamer, mirándolo confundido.</em></p>
<p><em>-Ven-le pidió Bill con una sonrisa.</em></p>
<p><em>Tom también sonrió. La sonrisa de Bill le tenía totalmente hechizado y haría lo que fuera con tal de seguir viéndola. No podía negarse a lo que sea que su hermano le pidiera si era con aquella sonrisa, por lo que gateó sin perder tiempo hasta llegar a la altura del rostro de Bill colocándose encima de él.</em></p>
<p><em>El menor aún seguía sonriendo cuando Tom llegó hasta él. </em></p>
<p><em>Tom sólo se quedó embobado, mirándole y sin siquiera pensar se inclinó para besar los dulces labios de su gemelo. No era algo que hiciera conscientemente, no tenía que darle a su cuerpo la orden de inclinarse y besarle. El beso era dulce, pausado, tranquilo. Sus lenguas recorrían la boca del otro con el conocimiento que da la experiencia. </em></p>
<p><em>Bill abrazó a Tom aún dentro del beso e hizo un poco de presión en la espalda de su igual para obligarle a pegarse a su pecho. Tom no se resistió y dejó que sus manos y rodillas se deslizaran para caer suavemente sobre el liso abdomen de Bill, apoyando al mismo tiempo su cabeza en el hombro de Bill y dando dulces besos en el cuello de éste. Bill disfrutaba del contacto mientras acariciaba con las yemas de sus dedos la espalda de Tom.</em></p>
<p><em>-Te amo-susurró Bill mientras Tom le besaba ligeramente el cuello e iba subiendo hacia el lóbulo.</em></p>
<p><em>El cantante sintió los labios de su gemelo sonreír mientras seguía besándole, pero Bill no podía entregarse a las sensaciones aún. Daba igual que su mente estuviera llena de pensamientos lujuriosos hacia su hermano o que su miembro estuviera aún furiosamente duro debido a la boca de Tom chupándole momentos antes y aunque se moría por tener sexo desenfrenado en ese instante, la conexión seguía estando ahí y le decía que algo malo le pasaba a Tom. </em></p>
<p><em>Tom se levantó un poco, finalizando el beso, y se quedó sentado sobre él, mirándole. En sus ojos se veía claramente la necesidad de amor dulce que necesitaba y Bill no pudo resistirse. Sólo con Tom era realmente tierno, sólo él había visto su lado más sensible, porque Tom necesitaba de esa ternura cuando se sentía triste para ser feliz y Bill moría cuando Tom no era feliz. Así que también se levantó un poco, quedando sentado con su gemelo encima, sin apartar los ojos de Tom, esperando a que el mayor quisiera contarle. </em></p>
<p><em>El de trenzas sólo siguió mirándole, como si no se decidiera a contarle, y sin decir nada volvió a besarle, suave como un suspiro. Sin poder contenerse, Bill bajó sus manos por la espalda de Tom hasta llegar a sus nalgas. Volvió a mirarle a los ojos, perdiéndose en esas lagunas profundas, y sintió que lo único que Tom necesitaba en ese instante era amor. Ni desahogo, ni hablar, ni nada que no fuese amor, de ese tierno y suave que sólo Bill podía darle. La confirmación a esto llegó cuando Tom comenzó a frotarse suavemente sobre la aún dura erección de Bill. El menor se dio cuenta de lo que pretendía hacer su gemelo y con un gesto rápido pero preciso volteó a ambos quedando él sobre el mayor.</em></p>
<p><em>-¿Quieres que te haga el amor, mi vida?-susurró Bill en el oído de Tom.</em></p>
<p><em>Tom se volvió de gelatina en el preciso instante en que el aliento de Bill rozó su oreja. Responder era vergonzoso y el rubor subió a sus mejillas, pero necesitaba de Bill, así que asintió en silencio, con la cabeza medio escondida entre las sábanas. Bill le miró sonriendo, Tom tímido sólo era más adorable todavía.</em></p>
<p><em>Lentamente, Bill agachó su cabeza para besar dulcemente los labios de Tom, que lo recibió como un sediento recibe agua fresca. El mayor pasó distraídamente sus manos sobre la espalda de Bill, dibujando la fina forma de sus omoplatos mientras que el cantante iba bajando lentamente por su cuello hacia su clavícula con lentos besos que iban formando un camino que Tom sentía como fuego en su piel.</em></p>
<p><em>-Mmm… Bill-dijo Tom perdido en la suavidad de su gemelo sobre su piel. </em></p>
<p><em>Bill siguió bajando en su recorrido haciendo una larga parada en los pezones, besándolos, lamiéndolos, pellizcándolos… Todo para causar la tortura del pobre cuerpo que tenía bajo el suyo y que se encontraba totalmente sometido a los toques que le daba. Tom gemía cada vez más alto, susurrando su nombre de vez en cuando, y Bill se ponía más duro cada vez que eso sucedía.</em></p>
<p><em>El menor continuó su camino de besos hasta llegar a la entrepierna de su gemelo, que ya estaba increíblemente dura y necesitada de roce. Pero Bill sabía que en cuanto le tocase ambos se correrían a los pocos segundos y él no quería eso. Aquella noche, su Tomi necesitaba amor, necesitaba dulzura y eso es lo que le iba a dar.</em></p>
<p><em>Pasó con cuidado sobre el erguido miembro de Tom, que lo miraba sin entender. El guitarrista necesitaba con urgencia atención ahí pero Bill se dirigió directamente a su entrada y, tras darle al de trenzas una mirada llena al mismo tiempo de amor y deseo, se enterró entre las nalgas de Tom, lamiendo con suavidad su entrada.</em></p>
<p><em>Tom abrió mucho los ojos al sentir a su gemelo en un lugar tan íntimo y a la vez tan suyo. Se sentía tan vulnerable… Pero no había sensación más placentera que aquella. La lengua de su hermano era húmeda y cálida y podía hacerle llegar al punto más alto y hacer que se estremeciera y al mismo tiempo sumergirle en un calor abrasador. Comenzó a gemir sin poder evitarlo, la lengua de Bill era demasiado para su razón.</em></p>
<p><em>Bill se tomó su tiempo en preparar a su gemelo ya que él seguía tan duro como cuando Tom dejó de lamerle, la excitación que le había causado era mucha. Dejó que sintiera las caricias de su lengua lo más profundo que podía llegar dentro de él y cuando eso no fue suficiente,  comenzó a introducir dedos bien lubricados gracias a la pomada que guardaban en la mesilla. Lo penetró con los dedos con lentitud, queriendo que Tom notase cómo lo iba tocando tan íntimamente, queriendo demostrarle a cada roce lo mucho que le importaba.</em></p>
<p><em>Tom, que ya no podía gemir más alto ni más fuerte, cogió la mano de Bill y suavemente la apartó de su interior. Bill le miró, sabía lo que quería decir. </em></p>
<p><em>-Ven conmigo-dijo Bill sonriendo después de haberse sentado en el borde de la cama. Tom no se hizo de rogar y pronto se sentó sobre Bill a horcajadas, con las rodillas pegadas a las caderas de su hermano. Comenzó a moverse en un suave vaivén que hizo que sus miembros se rozasen cuidadosamente, sacando gemidos de las bocas de los dos. Se miraron a los ojos y descubrieron idéntica pasión, las mismas ganas de entregarse plenamente al otro y de demostrarse todo el amor que se tenían.</em></p>
<p><em>-Tom yo…-decía entre gemidos Bill.-…voy a…</em></p>
<p><em>-Sí-asintió Tom también jadeante.-Hazlo. Necesito sentirte dentro.</em></p>
<p><em>A Bill no se le pasó el tono suplicante que había usado su gemelo para pedirle que se introdujera en él, pero aún así no dijo nada más y lentamente se metió en la dilatada entrada de su hermano.</em></p>
<p><em>-Ahhhhh…-El gemido de Tom al sentirse penetrado tan suavemente sólo podía compararse al de Bill al sentirse totalmente rodeado por Tom. </em></p>
<p><em>Ambos se quedaron quietos, acostumbrándose a las sensaciones, pero pronto Tom comenzó a moverse erráticamente de arriba abajo, empalándose él mismo en el duro miembro de Bill una y otra vez, buscando llegar a ese punto que le hacía olvidarse de todo. Mientras tanto, Bill le abrazó fuertemente contra su pecho al tiempo que le embestía. Tom sintió que algo cálido se le formaba en el pecho cuando Bill le estrechó. ¿Se podía amar más de lo que él amaba y era amado? Lo dudaba. Lo suyo era simplemente perfecto.</em></p>
<p><em>Mientras tanto, Bill se esforzaba en alcanzar con su miembro ese punto que llevaba a la locura a su Tomi sin olvidarse de besarle y abrazarle con cuidado. Intentaba no concentrarse sólo en su placer mientras Tom subía y bajaba, penetrándose más profundo con cada caída, sino en demostrarle que aquello no era un simple acto físico. Era mucho más. Era la demostración de amor más pura que se le ocurría. Lo era todo.</em></p>
<p><em>-Oh Bill… mm sí… así…-jadeaba Tom totalmente perdido en las oleadas de placer que traía aquella espiral de deseo.</em></p>
<p><em>Bill escogió justo ese momento para rodear la cintura de Tom con un solo brazo mientras dedicaba su mano derecha a darle atención a la goteante erección de Tom, que sólo con el suave roce contra el abdomen de Bill estaba a punto de estallar. El de trenzas sintió cómo su consciencia y su lucidez se iban lejos cuando el agarre de Bill se volvió más fuerte y el movimiento más rápido. Él mismo se alzaba hasta casi hacer que el miembro de Bill saliera de él sólo para lograr que llegara más profundo que nunca. Sentir cómo su gemelo le llenaba era una sensación que le agotaba no sólo físicamente sino mentalmente y aún así no podía evitar desearlo más y más. </em></p>
<p><em>Los espasmos de placer que Tom sentía gracias a las caricias de su hermano en su miembro le hacían contraer los músculos que en ese momento rodeaban el pene de Bill. El menor dio un jadeo ahogado al notar cómo el interior del guitarrista se volvía aún más estrecho y caliente e hizo una mueca al intentar controlar su orgasmo.</em></p>
<p><em>-Tomi… oh, Dios…-jadeaba Bill casi descontrolado.-N-no… no hagas…eso, mi vida, espera.- decía mientras siguió, mirándole fijamente a los ojos por unos instantes.-No aguantaré más-terminó con un susurro.</em></p>
<p><em>Por toda respuesta, Tom le dio una sonrisa y sin dejar de mirarle fijamente, contrajo aún más su interior al tiempo que se empalaba con más velocidad. Bill puso los ojos en blanco. </em></p>
<p><em>-¡Mmm Ahhh!- fue el grito del menor corriéndose dentro de su gemelo, llenando todo su interior de tibio semen.</em></p>
<p><em>El guitarrista no podía apartar sus ojos de Bill, amaba verlo así. Tom dudaba que hubiera algo más hermoso en el mundo. Se quedó contemplándole, sin darse cuenta de que Bill también le miraba a él y sus ojos estaban rebosantes de amor, exactamente igual que los suyos.</em></p>
<p><em>Pasaron unos minutos sólo observándose en silencio, sin decir nada porque no hacía falta. Bill aún sentía que algo malo le pasaba a Tom, pero ahora no era el momento de preguntar. Tom le diría cuando se sintiera listo. Sabía que si le presionaba, al de trenzas le costaría mucho más responderle y en ese momento le preocupaba más hacerle sentir bien. Le subió un poco para salir de él sin lastimarse y vio el pene de Tom hinchado al máximo. Aún no habían terminado. Presionando un poco los glúteos de su gemelo, consiguió que el mayor avanzara sobre su torso hasta casi llegar a sentarse en su pecho. Le miró de arriba abajo, finalmente fijando sus ojos en el erecto miembro de Tom que goteaba y que estaba casi rozando su boca. Lo lamió un poco y buscó mayor comodidad para los dos. Hizo que Tom se recostara y lo acomodó a la perfección, poniendo un cojín bajo la cintura de su gemelo y arrodillándose ante él. -Quiero beberte…-le anuncio.</em></p>
<p><em>-No- fue lo único que pudo pronunciar Tom antes de sentir cómo uno de los dedos de su gemelo se colaba dentro de su entrada y le estimulaba suavemente llegando hasta su próstata.-  Ah…Bill.-pudo gemir antes de  ver como su gemelo abría sus labios y se metía su miembro entero en la boca. Cerró los ojos y gimió  aún más fuerte al notar cómo otro dedo de su hermano se introducía dentro de él y sincronizaba los movimientos al ritmo de su boca, succionándole. </em></p>
<p><em>-Ahh…mierda, como te amo- logró gritar, Tom quien apenas aguantó unos segundos más. Los repetidos estímulos a su próstata, junto al vaivén de su pene dentro de la boca de su hermano, le habían hecho llegar a un punto en el que necesitaba correrse para respirar, el deseo por llegar le estaba asfixiando. Con un gemido agudo, Tom tomó su pene, logró sacarlo de la boca de Bill y por fin se corrió fuertemente, salpicando un poco a su gemelo.</em></p>
<p><em>-Quiero Tom, dame- dijo Bill debajo de él.</em></p>
<p><em>Este no podía reaccionar, su cuerpo no estaba en condiciones de contestar siquiera y observó con los ojos muy abiertos cómo Bill separaba los labios y se concentraba en limpiar su pene de los restos de la eyaculación. Cerró los ojos y gimió suave al notar sobre la zona sensible la lengua del menor al recoger las gotas de semen que aún permanecían ahí. Volvió a abrir los ojos para observar como Bill se relamía y gimió un poco más alto. No había nada más erótico que Bill Kaulitz así, estaba seguro.</em></p>
<p><em>-Tomi…mi amor ¿por qué no comprendes que eres delicioso?-volvió a llamar Bill haciendo que apartara la mirada de sus labios y la subiera a sus ojos. -¿Quieres probarte en mí?-preguntó. </em></p>
<p><em>El mayor no se resistió a ese llamado y se inclinó para besar profundamente a Bill. Introdujo su lengua en la boca del cantante, moviéndose sincronizadamente contra la lengua de su igual, jugando con el piercing que Bill aún tenía en la lengua y disfrutando del sabor amargo de su propio semen, que se volvía dulce en la boca de su gemelo.</em></p>
<p><em>Por fin, se acomodaron uno al lado del otro. El cansancio les consumía. Bill se estiró por la sabana y cubrió sus cuerpos. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Habían pasado cinco minutos en el más profundo silencio y Bill empezaba a inquietarse. Era obvio que su gemelo no estaba durmiendo. </em></p>
<p><em>Algo no estaba bien, lo sabía. Sentía el cuerpo de Tom moviéndose inquieto a su lado.</em></p>
<p><em>-Tomi ¿estás temblando?</em></p>
<p><em>-Sí, ya sabes cómo me excitas.</em></p>
<p><em>-Mi amor no&#8230; No me estas mintiendo ¿verdad?</em></p>
<p><em>-Claro que no.</em></p>
<p><em>-Deja de darme la espalda, ven acá. </em></p>
<p><em>-En serio, no quiero- dijo con tono de voz casi inaudible.</em></p>
<p><em>Bill sabía cuando presionar y cuando no hacerlo. Tom jamás era así después que lo hacían, o era extremadamente cariñoso o era un juguetón incansable, así que no pudo evitar preocuparse. Pegó su cuerpo al de su gemelo y le abrazó por la cintura buscando su mano. Entrelazaron sus dedos. Bill depositó suaves besos sobre su hombro y así estuvieron en silencio por largo rato. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>-No trates de leerme- pidió Tom con la voz quebrada.</em></p>
<p><em>-Lo siento ¿Puedes culparme?</em></p>
<p><em>-No, esta vez no funcionará Bill, porque ni yo mismo sé qué me sucede.</em></p>
<p><em>-Odio cuando te cierras y me bloqueas- dijo Bill soltándole y recostándose boca arriba mientras trataba de repasar las últimas horas junto a él, tratando de descifrar si había hecho algo que lastimara a su gemelo. </em></p>
<p><em>-No hiciste nada y yo también me odio-dijo Tom volteándose, bajando su cuerpo para recostar su cabeza en el pecho de su gemelo.</em></p>
<p><em>Bill aceptó de buena gana el gesto –Amo tus trenzas, guapo, lo juro- dijo mientras besaba la cabeza recostada en su regazo.- Voy a hacerme unas- declaró sin más.</em></p>
<p><em>-No lo hagas- murmuró Tom.</em></p>
<p><em>-¿Por qué, mi amor?</em></p>
<p><em>-Te vas a ver más bello y odio que te veas más guapo, la gente te come con los ojos. Es tan ofensivo…</em></p>
<p><em>-¿Ves? Por eso lo hago, cada vez cuesta más quitarles la atención de ti, si sigues así no quiero saber a dónde vamos a llegar con tal de hacer que se fijen en mí y no en ti. Yo puedo con miradas lascivas hacia mí, pero nunca puedo lidiar con miradas de deseo que te lanzan a ti. </em></p>
<p><em>-Que injusto, yo aguantando que te miren así…</em></p>
<p><em>-¿Por eso estas así Tomi?</em></p>
<p><em>-Claro que no, no soy una niña.</em></p>
<p><em>-Tienes razón, no eres una niña, eres mi princesita-dijo mientras pasaba su mano por las mejillas de su hermano. </em></p>
<p><em>Tom pellizcó suavemente el pezón de su gemelo. -No digas eso- exigió con el rostro teñido de rojo.</em></p>
<p><em>-Ya, no seas de drama. ¿Nos damos un baño?- propuso Bill mordiéndole los labios.</em></p>
<p><em>-No quiero-gruño el mayor.</em></p>
<p><em>-Tom, me lleva la puta contigo, estás tan berrinchudo hoy… A ver, dime, ¿quieres que cenemos algo rico?</em></p>
<p><em>-No tengo apetito. </em></p>
<p><em>-¿Que mierdas quieres entonces? </em></p>
<p><em>-Nada. ¿Por qué tengo que querer algo? Me gustaría quedarme abrazado a ti, cerrar los ojos  y convertir cada segundo en años.- Quedaron en silencio otros largos minutos y Bill no podía ignorar la ansiedad de su gemelo. Sabía que cuando Tom se ponía así era porque presentía que algo le pasaría a él, pero tampoco podía obligarle a hablar.</em></p>
<p><em>-Ya sé que quiero- irrumpió en el silencio la grave voz de Tom.- Hazme el amor otra vez ¿sí?- le  pidió su gemelo aferrándose a su pecho.</em></p>
<p><em>Bill sintió la tristeza en el corazón de Tom. Algo no estaba bien.</em></p>
<p><em>-Sabes que hare lo que quieras, pero ten la decencia de decirme qué mierdas te pasa.</em></p>
<p><em>-Solo tengo un mal presentimiento, tengo miedo. Ya ves, las exigencias del managment cada vez se ponen peor, y eso que no lo saben.  Ahora que Dave dijo que mañana iremos al campamento ese, sólo estoy…No sé, más…- dijo dejando rodar una lagrima por su mejilla.-Siento siento que voy a perderte-susurró por último en voz baja.</em></p>
<p><em>-Tom, mírame- exigió Bill a su gemelo.- Mi amor, es un presentimiento, no hay nada que podría separarnos, lo sabes.  La única forma que tú y yo estaríamos lejos es porque lo decidamos y eso no va a pasar-dijo envolviéndolo entre sus brazos. </em></p>
<p><em>A veces se le olvidaba la realidad: que Tom era el más frágil de los dos. Se odiaba por olvidar por momentos que todo era una actuación de mercadeo, se odió por olvidarse de protegerlo. </em></p>
<p>Bill abrió los ojos de golpe, estaba bañado en sudor, trato de regular su respiración poco a poco.</p>
<p>-Felicitaciones Bill eres un desastre.- se dictamino así mismo al sentir sus manos llenas del liquido blanco que estaba esparcido por todo su vientre y su entrepierna.- Por favor que no me haya leído.- repetía una y otra vez mientras iba al baño a asearse, busco la pijama.- Perfecto momento para recordar eso y que la puta conexión le turbara.- mascullo buscando la pijama.</p>
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		<title>&#8220;Just Trust Me&#8221;  Cap. 12 by Princess of Darkness</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 15:04:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Just Trust Me]]></category>

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		<description><![CDATA[Hola mis vidas, laménto el atrazo como nadie tiene idea...¿por que no lo publique antes?  Por que lo re-escribi 2 veces, irónico pero cierto...Cheza lo comprendió cuando leyo el ultimo borrador...por que hice un drama y me dice PERO ESTA BIEN y yo le dije NO LO SIENTO...

Y ella así de o.O  ¿no lo sientes?  Y yo le digo NO...

Bueno este sí lo senti...pero por el mismo atrazo tal vez sea bueno que recuerden el Capitulo 11, aquí el link!

http://www.twckaulitz.com/2009/07/just-trust-me-cap11-by-princess-of-darkness/

Cómo siempre este chapter se lo dedico a todas y en especial a Cheza, no puedo creer soportar dos semanas sin tí online ok!  Asi que haz lo que tengas que hacer para volver a estar bien!  Sí soy egoista y demándante, te quiero lo que no sabes, eres de esas personas que me deja ser como soy con quien reimos a lagrimas y de mis lagrimas me haz hecho reír...contigo no se admiten hipocrecías ni mascarás y amo eso de tí.  Gracias por todo y pls come back soon.

Espero les guste mis vidas y gracias por leerme, me quedo un poco largo sorry, preguntas y dudas  aqui mis vidas!

<a href="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-9754" title="just_trust_me" src="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></a>

Capítulo 12  " Just Trust Me"

Bill se desplazaba sonriendo entre los invitados, trago en mano. En algún momento de su vida había amado ser el anfitrión de las fiestas que daba en casa junto con Tom. Levantó la ceja y se empinó de un trago el contenido del vaso, esos habían sido otros tiempos, pensó con nostalgia.

Ahora sólo trataba de ser amable y pedía al cielo que esa noche terminara cuanto antes.

-Por un instante jure que nos llevabas a un desfile de modas- fue el comentario que le lanzó Georg, quien automáticamente consiguió un pequeño golpe por parte de Gustav en el hombro.

-¿Qué viejo? Eso era lo que yo pensaba- justificó su comentario.

-Pues no. Y ya ves donde estas, así que solo disfrútalo ok.- contestó el Kaulitz menor guiñándole el ojo a su amigo, que ya se veía en camino a una buena borrachera.

Unas horas atrás, cuando las limosinas en que viajaban se desplazaban por la zona roja más exclusiva de la ciudad, aún no sabían de lo que Bill era capaz, hasta que el sonido de potentes motores hizo que guardaran silencio y vieran hacia los vidrios. Divisaron una caravana de motocicletas conducidas por chicas disfrazadas de policías, enfundadas en trajes de cuero negro, gafas obscuras y de sus cinturones colgaban esposas que se movían sugerentemente en sus piernas.

-Mi madre ¿Qué es eso?- preguntó Gustav sin salir de su asombro.

-Nuestra seguridad- respondió Bill sonriendo.

Y justo en ese momento la velocidad de los autos empezó a disminuir lentamente hasta llegar a la entrada del club más cotizado para caballeros en Europa. “<em>Decay”</em> rezaban luminosas letras del único lugar donde todo hombre no podía irse sin haber entrado al llegar a la ciudad.

-Mierda- masculló Frank.- ¿Estamos? ¿Acaso estamos en…?

-Sí, estás en el Paraíso-terminó Bill la frase, mientras le daba suaves golpes en la espalda al guitarrista de su banda.

(continuar al TAG)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola mis vidas, laménto el atrazo como nadie tiene idea&#8230;¿por que no lo publique antes?  Por que lo re-escribi 2 veces, irónico pero cierto&#8230;Cheza lo comprendió cuando leyo el ultimo borrador&#8230;por que hice un drama y me dice PERO ESTA BIEN y yo le dije NO LO SIENTO&#8230;</p>
<p>Y ella así de o.O  ¿no lo sientes?  Y yo le digo NO&#8230;</p>
<p>Bueno este sí lo senti&#8230;pero por el mismo atrazo tal vez sea bueno que recuerden el Capitulo 11, aquí el link!</p>
<p>http://www.twckaulitz.com/2009/07/just-trust-me-cap11-by-princess-of-darkness/</p>
<p>Cómo siempre este chapter se lo dedico a todas y en especial a Cheza, no puedo creer soportar dos semanas sin tí online ok!  Asi que haz lo que tengas que hacer para volver a estar bien!  Sí soy egoista y demándante, te quiero lo que no sabes, eres de esas personas que me deja ser como soy con quien reimos a lagrimas y de mis lagrimas me haz hecho reír&#8230;contigo no se admiten hipocrecías ni mascarás y amo eso de tí.  Gracias por todo y pls come back soon.</p>
<p>Espero les guste mis vidas y gracias por leerme, me quedo un poco largo sorry, preguntas y dudas  aqui mis vidas!</p>
<p><a href="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-9754" title="just_trust_me" src="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></a></p>
<p>Capítulo 12  &#8221; Just Trust Me&#8221;</p>
<p>Bill se desplazaba sonriendo entre los invitados, trago en mano. En algún momento de su vida había amado ser el anfitrión de las fiestas que daba en casa junto con Tom. Levantó la ceja y se empinó de un trago el contenido del vaso, esos habían sido otros tiempos, pensó con nostalgia.</p>
<p>Ahora sólo trataba de ser amable y pedía al cielo que esa noche terminara cuanto antes.</p>
<p>-Por un instante jure que nos llevabas a un desfile de modas- fue el comentario que le lanzó Georg, quien automáticamente consiguió un pequeño golpe por parte de Gustav en el hombro.</p>
<p>-¿Qué viejo? Eso era lo que yo pensaba- justificó su comentario.</p>
<p>-Pues no. Y ya ves donde estas, así que solo disfrútalo ok.- contestó el Kaulitz menor guiñándole el ojo a su amigo, que ya se veía en camino a una buena borrachera.</p>
<p>Unas horas atrás, cuando las limosinas en que viajaban se desplazaban por la zona roja más exclusiva de la ciudad, aún no sabían de lo que Bill era capaz, hasta que el sonido de potentes motores hizo que guardaran silencio y vieran hacia los vidrios. Divisaron una caravana de motocicletas conducidas por chicas disfrazadas de policías, enfundadas en trajes de cuero negro, gafas obscuras y de sus cinturones colgaban esposas que se movían sugerentemente en sus piernas.</p>
<p>-Mi madre ¿Qué es eso?- preguntó Gustav sin salir de su asombro.</p>
<p>-Nuestra seguridad- respondió Bill sonriendo.</p>
<p>Y justo en ese momento la velocidad de los autos empezó a disminuir lentamente hasta llegar a la entrada del club más cotizado para caballeros en Europa. “<em>Decay”</em> rezaban luminosas letras del único lugar donde todo hombre no podía irse sin haber entrado al llegar a la ciudad.</p>
<p>-Mierda- masculló Frank.- ¿Estamos? ¿Acaso estamos en…?</p>
<p>-Sí, estás en el Paraíso-terminó Bill la frase, mientras le daba suaves golpes en la espalda al guitarrista de su banda.</p>
<p>El club había sido cerrado exclusivamente para ellos, algo que en la historia del lugar no se había visto; eran políticas internas de la empresa, claro, eso hasta que un día antes y un numero de varios ceros hacia la izquierda hicieran al dueño del club replantearse las <em>políticas absurdas</em> que, según Bill Kaulitz, merecían ser rediseñadas.</p>
<p>Así que ahí estaban ellos, con el Decay completo a su disposición. La sorpresa de entrar escoltados por semejante “seguridad” había pasado.  La ambientación del lugar era perfecta, un DJ amenizaba y, esporádicamente, bailes eróticos se realizaban en el escenario principal. Los invitados eran atendidos por meseras ataviadas con disfraces de lencería, simulando ser sirvientas francesas.</p>
<p>-¿Quieres quitar esa cara?- era la voz de Andreas que sacó a Bill de su aletargado estado mientras se sentaba al lado del solitario sillón que su amigo había ido a ocupar casi veinte minutos atrás.</p>
<p>-Es la única que tengo.  Pero si quieres le pido a Tom la suya- contestó fingiendo una sonrisa.</p>
<p>-No se te dan los chistes Kaulitz, lo siento por ti- comentó el rubio guiñándole el ojo.</p>
<p>Pasaron unos minutos en silencio mientras Bill se empinaba dos onzas de whisky puro de un trago.</p>
<p>-Si sigues bebiendo así, estarás tan borracho que no vas a poder salir en dos pies – le llamó la atención Andreas, quien le quitaba a Bill el vaso que recién llenaba de licor y se llevaba a los labios nuevamente.</p>
<p>-Bla bla bla, qué horror ¿puedes imaginarlo?  El perfecto Bill Kaulitz haciendo un escándalo-respondió el pelinegro con voz burlona tomando el vaso.- Ahora, si me permites, necesito olvidar un poco, gracias &#8211; dijo mientras bebía un poco más.</p>
<p>Permanecieron en un incómodo silencio poco común entre ellos. Sus muy parecidas y explosivas personalidades que no les daban tregua para silencios hacía unos años parecían no ser compatibles desde hace algún tiempo, Bill se había vuelto más callado, reflexionaba Andreas.- ¿Sabes Bill?</p>
<p>-Dime.</p>
<p>-Me haces sentir inútil.</p>
<p>-¿De qué hablas?</p>
<p>-Recuerdo cuando me llamabas y en dos minutos te podía decir algo o ayudarte en lo que te estuviera pasando y así podía sentir que te era útil.</p>
<p>-No seas tonto.  Los amigos no se resumen en ser útiles o no, y aunque no lo creas estás haciendo más de lo que crees.</p>
<p>-¿Ah sí? Y dime, qué hago tan maravillosamente bien.</p>
<p>-Es obvio el solo hecho de que hayas…-el muchacho guardó silencio al ver cómo una mesera se acercaba a limpiar la mesa y les ofrecía algo más tendiéndoles el menú sin quitarle los ojos de encima un segundo.  Bill evitó el contacto visual que la chica pretendía establecer y se cruzo de brazos esperando que se fuera, claramente incómodo.</p>
<p>-Wow, esa chica te iba a comer con la mirada- rio Andreas golpeando la rodilla de su amigo.</p>
<p>-Es su trabajo.</p>
<p>-No, no, qué mierdas, su trabajo es servir las mesas, no comerte con los ojos.</p>
<p>-Igual, ya déjalo.</p>
<p>-Vamos, pídele su teléfono.</p>
<p>-¿Para qué?</p>
<p>-¿Cómo que para qué Kaulitz? Ya sabes, establecer un primer contacto, luego flirtean un poco y boom, te la llevas al hotel.</p>
<p>-Ajá, claro. Para que el siguiente contacto que tenga que hacer sea con algún puto paparazzi al que le tenga que pagar una fortuna para que no venda la historia de: “<em>Bill Kaulitz se lleva a steaper de club nocturno a su hotel”. </em>Además Andreas me asustas, parece que no me conocier…</p>
<p>Las luces se encendieron de golpe y el sonido de una estruendosa alarma les interrumpió.</p>
<p>-Buenas noches- dijo la voz que llegó a ellos por los altavoces. –Soy la agente 69 del Decay Police. Por favor, permanezcan en sus sitios, este es un allanamiento de rutina. Si hay algún chico malo, será duramente castigado y llevado a una celda privada- anunció con un sensual tono en su voz.</p>
<p>Inmediatamente, del piso empezó a emerger humo rosa y la música invadió los sentidos de cada uno de los chicos.  Catorce bailarinas entraron al lugar con idénticos uniformes de policía, bailaron al centro realizando piruetas con fuego y dejando ver una agresividad sugerente hacia los presentes.  La melodía cambió y cada una sacó un juego de esposas dirigiéndose a algún invitado en específico, paulatinamente la luz se fue volviendo tenue y cada uno estaba aislado en su propio mundo.</p>
<p>Bill evitaba lo mejor que podía la mirada de la chica que le bailaba y cuanto más la evitaba, esta remarcaba más sus movimientos sensuales; la muchacha dio un paso adelante y quedó parada en el espacio entre sus rodillas, al ritmo de la música bajaba sosteniéndole la mirada.  Bill chupó sus labios, cerró los ojos y en un segundo fugaz los abrió de golpe –Ey linda-susurró levantándole la ceja.  La chica sonrió, había triunfado, no existía quien se le resistiera. El chico le pasó la mano por la nuca y le habló al oído.-Si te me acercas un milímetro más, habrá problemas- dijo en tono serio.</p>
<p>-Yo me encargare de ellos.- respondió la chica guiñándole el ojo mientras daba la vuelta y se sentaba en sus piernas.</p>
<p>El pelinegro cerró los ojos de nuevo respirando profundo.  Empezó a ver como a su alrededor todos desaparecían esposados a las salas aledañas para bailes privados.  Buscó con la mirada a Andreas pero era muy tarde, solo vio como su amigo desaparecía de la mano de una preciosa morena.  Sintió como el trasero de la chica se movía encima de él buscando excitarlo, levantó la mano y en dos segundos el dueño del lugar estaba ahí.</p>
<p>-Scarlet- dijo apretando los dientes en clara señal de furia.</p>
<p>-Señor, yo…</p>
<p>-Tú nada, estás despedida – reprendió a la chica, quien abandonó la sala inmediatamente.</p>
<p>-Mr. Kaulitz, le ruego…</p>
<p>-Déjalo, está claro en el contrato- le interrumpió Bill molesto.-Te lo dije, fue lo único que pedí, que nadie me pusiera un dedo encima, acabas de perder un cero en el cheque.</p>
<p>Giró sobre sus talones, estaba demasiado molesto como para seguir con el tema, además tampoco le apetecía dar un espectáculo. Recorrió el lugar con la mirada asegurándose de que nadie se hubiera percatado de la situación.</p>
<p>Agarró una botella de whisky y se encaminó al jardín de atrás, buscó un sillón y su mirada se perdió viendo las estrellas mientras daba tragos directos de la botella.  Sacó un cigarro y lo colocó en sus labios, y, mientras buscaba en sus bolsillos con qué encenderlo, apareció Gustav, quien inmediatamente le dio su encendedor, se sentó a su lado y le quitó de las manos la botella de licor dando un largo trago.</p>
<p>-Y Andreas dice que el borracho soy yo.- comentó Bill arqueando su ceja.</p>
<p>-Tu amigo dice muchas estupideces Kaulitz- contestó Gustav encendiendo un cigarro al que le dio un largo chupón y dejó salir el humo suavemente.  –Mierda, esto es tan liberador- comentó dando un trago más de la botella.</p>
<p>-Dímelo a mí- agregó el pelinegro arrebatándole la botella y haciendo lo propio.</p>
<p>-¿Sabes, Bill? Hay algo contigo endemoniadamente extraño.</p>
<p>-A ver, dime.</p>
<p>-Fíjate, te ves tan débil y no lo eres, proyectas una fuerza que hace que cualquiera se mire como cucaracha a la par tuya.</p>
<p>-Gracias…supongo.</p>
<p>-No, espera, a lo que voy es que por más que quiero entenderte no consigo hacerlo. Has hecho la despedida más impresionante a la que he ido, y a ti se te ve como que te estuvieran torturando, debes estar muy mal para que yo note eso.</p>
<p>Bill tragó en seco, sabía a lo que se refería.-Siento ser un aguafiestas- justificó dando un trago más.</p>
<p>-¿Qué jodidos tienes? ¿Es por Tom?</p>
<p>Bill sintió sus ojos llenarse de lagrimas, se estaba debilitando, no podía dejarse desestabilizar así tan solo al escuchar su nombre.</p>
<p>-¿Por qué todo el mundo supone que cuando algo me pasa es culpa de Tom?- devolvió la pregunta junto con la botella.</p>
<p>Gustav la tomo pero viéndole directamente a los ojos le inquirió -¿No es por Tom entonces?</p>
<p>-Mierda, eres bueno en esto- exclamó sonriendo sin poder esconder cierta amargura en su rostro. –No es nada Gustav, lo prometo…es solo que estoy preocupado.</p>
<p>-¿Por qué?</p>
<p>-No te podría decir exactamente, es confuso.</p>
<p>-Inténtalo.</p>
<p>Bill analizó por un momento, no le iba a decir nada pero si podría compartirle lo que de momento le pasaba. –Bueno, tiene que ver con la conexión.</p>
<p>-La bendita conexión, si funciona, lo sabré yo- dijo Gustav sacando una bocanada de humo por sus labios.-Esa cosa es como que tuvieran la misma mente.</p>
<p>-O la misma alma- interrumpió Bill.- El asunto es este, la conexión no funciona igual en los dos, yo puedo leer a Tom con más facilidad de lo que él me puede leer a mí.  ¿Por qué? Te preguntaras. Bueno eso es algo que nunca sabremos.</p>
<p>-¿Y ahora lo sientes mal?</p>
<p>-Sí y no, espera, déjame continuar.  Tom tiene un sentido diferente, él puede sentir segundos antes cosas que me pasen a mí, no lo creerás pero…</p>
<p>-Mierda- interrumpió Gustav.- Claro que lo creo, cuando se te fue la voz en un concierto y Tom te volteó a ver segundos antes con miedo.</p>
<p>Bill se sorprendió, no creía que nadie se hubiera percatado de eso.</p>
<p>-También cuando estábamos grabando un video y te agarró un segundo antes que te fueras a caer del vagón.</p>
<p>-Bueno, pues eso, a Tom ahora mismo le pasa algo y me tortura no saber qué, y cuando no sé que es, pues tiene que ver conmigo.</p>
<p>****</p>
<p>El último trago de otra cerveza resbaló por su garganta. El tiempo pasaba lento, una lágrima estaba a punto de caer pero no se lo permitió. Si lloraba, Bill sabría que algo estaba mal y esa noche no podían permitirse ningún tipo de debilidad, estaban muy cerca de llegar al final.  Acarició el pecho de Scotty, su respiración estaba agitada, lo sabía y debía aceptarlo, estaba realmente mal.</p>
<p>-No me hagas esto, viejo. No hoy.- le pidió a su perro viéndolo a los ojos.- Debes esperar a papá. Scotty, por favor- dijo con dolor.</p>
<p>Tom lo estrecho entre sus brazos; mucha gente no comprendería nunca su amor hacia Scotty, no era un simple perro, era quien había salvado la vida de Bill cuando aún eran pequeños. Le apretó un poco más contra su pecho y el temblor del cuerpo de Scotty se torno aun más violento.</p>
<p>No podía dejar que sufriera. Lo dejó acostado en el sillón y corrió a ponerse unos tenis. Su cabeza daba vueltas, mil pensamientos le golpeaban una y otra vez, no podía pensar con claridad.  Lo cargó y corrió con él en sus brazos escaleras arriba alcanzó el jardín.</p>
<p>–¡Saki!- grito.  Y antes que pudiera repetirlo de nuevo su guardaespaldas estaba a su lado, dejó a su jefe sentado y tomo control de la situación, llamó al veterinario y éste les pidió que llegaran de inmediato.</p>
<p>Arthur salió de su habitación corriendo hacia el living al escuchar tanto barullo.  Sintió un shock al ver a su jefe vestido en tremenda facha y cómo permanecía sentado en la sala con los ojos clavados en el piso y en su regazo, su perro.  La imagen que tenia frente de sí no le daba tregua a su razón, Tom Kaulitz el perfecto y controlado hombre de negocios para el que trabajaba, el tipo que no dejaba que nada en el mundo empresarial le venciera, que absorbía ferozmente cuanto negoción se proponía  ¿ese era acaso el hombre que estaba sentado allí?</p>
<p>-Vamos- índico Saki, quien ya tenía la camioneta afuera lista para llevarlo.</p>
<p>Arthur se dirigió a él para ayudarle pero Tom no dejó que le quitaran a su mascota, él mismo iba a cargarlo. Subió a la camioneta y su respiración se hacía pesada, sus ojos parecía que iban a explotar, estaban rojos y cargados de lagrimas. Saki no dejaba de observarle por el retrovisor, no sabía qué hacer.</p>
<p>-Señor ¿necesita que llame a alguien?- le preguntó su asistente mientras sacaba su teléfono y agenda.</p>
<p>-No, aun no.</p>
<p>****</p>
<p>Bill exhaló satisfecho mientras entraba de nuevo al salón. A fin de cuentas, parecía que todo había salido justo como lo había planeado.</p>
<p>Fue directo a donde estaba el DJ y tomó el micrófono. –Espero que estén disfrutando la noche- dijo fingiendo una sonrisa.- Ha llegado un regalo especial para Dave.- anunció.</p>
<p>-¿Otro?- preguntó su manager sin poder ocultar su sorpresa.</p>
<p>-Sí, otro, así que sígueme.</p>
<p>Caminaron saliendo de la sala principal hasta alcanzar la puerta del lobby.  Bill encendió un cigarrillo. No tardaría en aparecer el auto.</p>
<p>-Gracias por todo- dijo Dave.</p>
<p>-No me lo agradezcas, te queremos mucho. Ya sabes que si Tom no pudo venir, al menos estuvo pendiente de todo, en especial de esta parte de la noche, este es su regalo- dijo señalando el auto que recién aparecía por el camino.</p>
<p>-¿Será un auto?- bromeó Dave, sin comprender del todo.</p>
<p>-Mira bien Jost, es un auto de alquiler-río Bill.- Lo que viene dentro, eso es lo que planeó Tom.-Guardó silencio mientras un vidrio se bajaba dejando ver a Dunja sonriéndole a su futuro esposo.</p>
<p>-Mierda, Bill- musitó Dave sonriendo sorprendido.- No sabes lo que esto significa para mí.</p>
<p>-Creo tener un ligera idea de lo que es ver a alguien que amas después de algún tiempo-dijo el pelinegro bajando el rostro, pero en el acto lo subió inmediatamente.- Bueno, que tengas un buen fin de semana- se despidió abrazando a su manager.</p>
<p>Vio como el auto se alejaba y regresó de nuevo al salón donde el ambiente estaba demasiado pesado, las chicas demasiado provocativas y él empezaba a sentirse muy borracho y la combinación de eso no podía ser nada bueno, así que se encamino con la idea de ir al jardín que había abandonado media hora antes pero antes de llegar vio una estancia mucho más pequeño y una banca.</p>
<p>Se acercó preso de la curiosidad, distinguió la silueta de una chica sentada  fumando y bebiendo,  tenía una camiseta pegada al cuerpo y unos pantalones que parecía se sostenían milagrosamente en sus caderas, eran unas tres tallas más de lo que calculo le entallarían a la chica, sonrió mientras pensaba que solo Tom en otros tiempos usaría cosas así.</p>
<p>La muchacha sintió como una mirada estaba clavada en ella e instintivamente volteó a verlo. Inmediatamente dejo de verle mientras su rostro se llenaba de clara desaprobación.</p>
<p>Bill no pudo evitar sentir curiosidad y fue directo a ella.</p>
<p>-Este lugar no es para clientes, jardín de empleados- casi le gritó con furia señalándole el camino de vuelta.</p>
<p>-Estoy bien aquí-contestó el muchacho sentándose a su lado.</p>
<p>-Eres un estúpido ¿lo sabes al menos? ¿O acaso eres de los niños bonitos que andan jodiéndole la vida a todo el mundo y ni siquiera se percata de ello?- le reprendió la muchacha corriéndose al otro extremo de la banca, dejando claro que no le quería cerca.</p>
<p>Los ojos de Bill se abrieron descomunalmente mientras reconocía a la chica. &#8211; Scarlet ¿cierto?</p>
<p>-Wow, que gran honor, al menos recuerda el nombre de la chica a la que le quitaron el trabajo por su culpa, eso debería de tener un merito al menos, claro- ironizó la muchacha mientras una lagrima de rabia bajaba por sus mejillas.</p>
<p>Bill no supo cómo pero la botella de whisky seguía en sus manos y dio un largo trago. No era que lo trataran con dureza seguido, así que se sentía realmente afectado por las palabras de la chica quien seguía fumando y lagrimeando a su lado.  Pasados unos minutos en aquel silencio, le extendió la botella y esta llenó el vaso del licor.</p>
<p>-¿Acaso soy tan fea?-  fue la pregunta que rompió el hielo.</p>
<p>-Bromeas ¿cierto?  Eres preciosa- contestó Bill sin verla.</p>
<p>-Y entonces…¿Qué mierdas te paso ahí adentro?  Digo, sólo hacia mi trabajo.</p>
<p>-Estaba en el contrató, era claro que nadie me podía poner…</p>
<p>-…Un dedo encima, lo leí- complemento la chica.- ¿Qué clase de clausula es esa, de todos modos?- comentó mientras bebía de un trago el contenido en su vaso.</p>
<p>-Déjame explicarte.</p>
<p>-¿Qué vas a explicar?  ¿Que eres demasiado bueno para que una puta te ponga un dedo encima? Para tu información, sólo bailo, si alguien más te ofrece algo en los salones privados ese es su problema no el mío.</p>
<p>-Me pusiste el trasero encima.- le refuto el muchacho subiendo el tono de voz.</p>
<p>-Solo porque representa mejor propina, eso no significa que moriría porque me cogieras.  No eres tan irresistible, además…</p>
<p>-No es por eso-le interrumpió el chico.- Mira, comprende, a ver deja te explico ¿tú amas a alguien?</p>
<p>-Sí.</p>
<p>-Bueno, yo también.</p>
<p>-Ajá y en todo esto ¿dónde queda tu estupidez?- le inquirió la muchacha.</p>
<p>-Deja, continuo ¿estás con ese alguien?</p>
<p>-Vivimos juntos- respondió la chica sin que Bill pudiera dejar de notar cómo se le iluminaba el rostro a la muchacha.</p>
<p>-Yo no, mi “alguien” sabe de mí sólo por revistas, fotos y noticias.</p>
<p>-¿Es una fan?- interrumpió la muchacha no pudiendo evitar sentirse intrigada.</p>
<p>-Bueno, no es una fan, es mucho más que eso, pero irónicamente todo lo que sabe de mí es como si fuera una.  De hecho, físicamente hay fans que están más cerca de mí, que mi “alguien”- dijo guardando silencio, mientras se hacía consciente de cómo la inquietud en su pecho crecía. –El punto es que: sé que confía en mí, pero si ve algo como eso de tu sentada en mi le dolería mucho.</p>
<p>-Pero es un streap club, por Dios, ¿qué espera?</p>
<p>-No importa qué espere, es solo que se cuan débil es, y sé que aparentará que no por no verse frágil ante mí y hacer que yo me quiebre. -Bill guardó silencio, tratando de entender él mismo el enredo que había dicho.- Olvídalo, sé que no tiene sentido.</p>
<p>La chica clavó sus ojos en el cielo, parecía que estaba pensando y después de unos segundos habló.</p>
<p>-¿Sabes? Comprendo a tu “alguien” entonces- sentenció.- Es como yo, me veo fuerte, independiente, que voy a comerme al mundo y en realidad él es mi roca, si sus brazos no fueran mi refugio cada día, por idiota y cursi que se oiga, yo moriría.  Pero nadie se percata de ello, a los ojos de los demás soy la que lleva la batuta.</p>
<p>-¿Qué tu lo mandas?</p>
<p>-No lo mando, pero yo soy, ya sabes…la que trabaja y lleva el dinero a casa.</p>
<p>-¿Él no trabaja?</p>
<p>-No puede, tiene una enfermedad. Entonces, por eso escogí este trabajo. Gano lo suficiente para mantenernos a los dos y el horario es bueno para poder cuidarlo en el día.</p>
<p>-Mierda, haces muchos sacrificios por amor.</p>
<p>- No, en el amor no existen los sacrificios.</p>
<p>-¿Ves? ¿Y preguntas si eres hermosa? Ese tipo te ha de ver con veneración.</p>
<p>-Es ciego- dijo con voz apagada tragando saliva, ajusto su coleta y de sus grandes pantalones saco un cigarro.</p>
<p>El chico no pudo dejar de ver tras ella un gran parecido a la actitud de Tom, aparentando ser fuerte y sólo necesitando a su alguien para recargar baterías y continuar.  Y luego, los sacrificios. No mucha gente se sacrificaba por nadie y menos por amor, de hecho las parejas que él conocía se separaban al menor índice de que habría que hacer un pequeño esfuerzo, no digamos un sacrificio.</p>
<p>-¿Conoces a Tom Kaulitz? –dijo por fin.</p>
<p>-Claro, es tu copia al carbón -sonrió la muchacha mientras encendía el cigarro.</p>
<p>-¿Crees que puedes ir a Berlín?</p>
<p>-¿Y para qué haría yo eso?</p>
<p>-Vamos, está a solo cinco horas en auto.</p>
<p>-Claro que está a un paso, nada más que, por favor, ordena que muevan esa limosina porque está bloqueando la salida de mi Mercedes -contestó en tono de burla.</p>
<p>-Dame un poco de tregua, estoy haciendo un esfuerzo aquí -puntualizó el muchacho.</p>
<p>-Si tuviera un auto, ya me hubiera ido. Espero a alguna chica que quiera compartir un taxi de regreso al centro -dijo ella-.  Además únicamente bromeaba, continúa suponiendo que puedo ir a Berlín…</p>
<p>-Bueno, mi hermano tiene una de sus oficinas aquí, pero la gente que las maneja puede ser una inepta por momentos, así que quiero que te conozca y seguro te puede dar un buen trabajo aquí mismo.</p>
<p>-Oh, por Dios, ¿bromeas? –fue lo único que la chica pudo decir al mismo tiempo que una sonrisa cruzó su rostro–. No sabes el peso que me quitas de encima, muchas gracias, eres un…</p>
<p>-No me lo agradezcas, es lo mínimo que puede hacer un <em>niño bonito –</em>contestó sarcástico, bajando el tono-. Gracias por eso.  Dame un minuto, ahora vuelvo –añadió, desapareciendo del lugar.</p>
<p>Diez minutos después, regresó con un sobre perfectamente sellado.</p>
<p>-¿De dónde sacaste eso? -preguntó la chica, intrigada.</p>
<p>-Pues le ofrecí el cero devuelta a tu jefe con la condición que me diera un sobre y una hoja.  Créeme que las he conseguido más baratas -responde esto último en tono de fingida confidencialidad-. Ahora escucha, vas el lunes después de las dos de la tarde y te anuncias con Margaret, es su secretaria le dices que llevas una carta de parte de Bill Kaulitz que debes entregar personalmente, y si te cuestionan algo más, dices que tiene que ver con el roble. ¿Entendido?</p>
<p>-Memorizado más bien dicho, de entenderlo tengo mis dudas.</p>
<p>-Bueno, memorizado funciona. -dijo el muchacho, entregándole el sobre y cien euros.</p>
<p>-¿Para qué el din…?</p>
<p>-Si yo pudiera estar ahora mismo con mi alguien, no podría esperar un segundo más.  Fue un gusto conocerte, Scarlet.</p>
<p>Volvió hacia el salón, buscó con la mirada a sus amigos, pero parecía que la tierra se los había tragado. Segundos después sintió como una mano le tomó por el brazo, era Georg.</p>
<p>-Ya estás borrachito, eh -dijo el castaño en tono suave mientras lo guiaba a un apartado donde  desde hacía un momento atrás se habían instalado junto con Andreas y Gustav.</p>
<p>Bill se sentó con una gran sonrisa en el rostro.</p>
<p>-¿De qué nos reímos, Kaulitz? -preguntó Andreas ayudando a Georg a acomodarlo a su lado.</p>
<p>-¿Y de qué más?  Del puto y maldito amor -dijo tomando una bebida de tequila que Gustav recién le había servido.</p>
<p>Georg, quien había dejado de beber desde hacía más de dos horas, observaba sin intervenir como sus amigos tomaban alcohol sin tregua.  Una botella de tequila después la voz rasposa y nada clara de Bill le sacaba de sus pensamientos. &#8211; Hobbit, estás muy sobrio para mi gusto.</p>
<p>El castaño le devolvió una sonrisa no tenía la menor idea de cómo actuar. Su conciencia no lo dejaba tranquilo desde meses atrás, y aunque Tom ya no hubiera tenido la confianza para pedirle que él cuidara a su gemelo, lo haría, se lo debía.</p>
<p>Bill empezaba a hablar incongruencias, lo que Gustav no dejó pasar, haciéndole preguntas a las que obtenía las respuestas más absurdas del caso,  sin embargo, no importaba. Si algo les divertía de cuando el menor de los Kaulitz se embriagaba, era de cómo se le soltaba la lengua.</p>
<p>-¿Saben, chicos? –logró decir en medio de un eructo-. Hagamos un brindis.</p>
<p>-A ver, Bill ¿por que brindamos? -inquirió Gustav.</p>
<p>-Por los más grandes hijos de puta que jamás hayan existido. -Los rostros de todos se tornaron serios. Bill continuó-: Por esos dos, Marie y Taylor –terminó de decir empinándose una onza de tequila más.  Los ojos de el resto de los chicos se buscaron  instintivamente, estaban confundidos ¿Quién diablos eran esos dos? Era la pregunta que flotaba en el ambiente.</p>
<p>Georg pudo sentir como su teléfono vibraba y al ver el identificador no pudo evitar anunciarlo: -Es Tom -dijo sin más, antes de contestar con un “¿Tom?”</p>
<p>-Oye, qué pasa con todos, llevo un buen rato y nadie me contesta.</p>
<p>-Están un poco borrachos, no creo que sientan.</p>
<p>-¿Y tú?</p>
<p>-Yo qué.</p>
<p>-¿Y tú no estás borracho? -preguntó incrédulo.</p>
<p>-Te debía una Tom, y aunque no me lo hubieras pedido, pues…</p>
<p>-Momento perfecto para que me la debas hermano, lo digo enserio.  Ahora necesito hablar con Bill, comunícamelo.</p>
<p>Georg no podía fingir lo extraño de la situación. –Te habla Tom -dijo dándole el teléfono al pelinegro.</p>
<p>-¿Tomi? -gritó el menor con una sonrisa en los labios-. ¿Tomi, está lloviendo?</p>
<p>-No. Bill, cállate, no digas idioteces ¿sí?  Hay mucha gente ahí, ahora quiero hablar contigo- hizo una pausa mientras tomaba aire.</p>
<p>-No, tú no me llamas solo así. ¿Qué mierdas pasa?</p>
<p>-Respira profundo, Bill -ordenó a través del teléfono a su gemelo, cerrando los ojos y recordando las instrucciones que años atrás su gemelo le daba cuando afrontaban algo que le aterrorizaba-. Respira de nuevo y lleva tu mano al pecho, ¿está bien? –No esperó respuesta, sabía que Bill le estaba obedeciendo, no importaba la distancia ni la situación, sabía que se obedecían ciegamente. -Vas a venir a Berlín, Scotty está agonizando.</p>
<p>Tom sintió como su corazón se quebraba podía sentir el dolor de Bill,  la línea del teléfono quedó muda.  Había temido ese momento toda la noche, había pospuesto esa llamada hasta que le fue imposible, cerro su móvil y regresó dentro de la clínica solo para ver como inyectaban una vez más a su perro.</p>
<p>****</p>
<p>Un bache en la carretera hizo que la camioneta brincara moviendo a todos en su interior. Bill se despertó de lo que creyó había sido un mal sueño, pudo distinguir perfectamente a Georg conduciendo y Gustav en el asiento del copiloto que hablaba sin parar, más el no entendía nada se sentía como un zombie,  con trabajo se incorporó y automáticamente un sobre de aspirinas  mas una botella de agua le fue entregada por Gustav. No intercambiaron palabra siquiera, no sabían que decir.</p>
<p>-¿Cuánto falta? -preguntó casi media hora después.</p>
<p>-No más de una hora y minutos -le respondió Georg, viéndolo por el espejo.</p>
<p>Pararon a una estación de servicio y compraron café.</p>
<p>-Gracias, chicos -dijo Bill bajando la mirada. Se sentía realmente débil.</p>
<p>-Ni lo digas -fue la respuesta de Georg que le llegó con un suave golpe en la rodilla.</p>
<p>*****</p>
<p>Tom bajó con Scotty en los brazos y entró a su casa acompañado por Saki y Arthur. Ahí le esperaba su madre.</p>
<p>Sus ojos casi llorosos se encontraron y, antes que pudiera desahogarse, esta le anunció -Bill no tarda en llegar, llamó hace un instante y le dije que el doctor te había recomendado traerlo de vuelta. Está a pocos kilómetros.</p>
<p>Simone erróneamente creía que sus palabras reconfortarían a su hijo, pero el efecto fue el contrario al que esperaba.</p>
<p>Tom no pudo frenar sus lágrimas y depositó a Scotty en un sillón del living, abrazó a su perro y rápidamente deposito un beso en su cabeza, le jugo las orejas mientras le decía.-Gracias por todo.</p>
<p>Y sin decir más, giró sobre sus talones  tomó las llaves de su Chrysler y salió corriendo del lugar.</p>
<p>***</p>
<p>Georg vio como un Chrysler de lujo pasó por el camino contrario, casi podía jurar que había visto a Tom, pero era obvio que el sueño le estaba jugando mal, se restregó los ojos de nuevo y negó con el rostro claro que ese chico con una bandana  en la frente y una gorra no era Tom, pensó.  Decidió no mencionar nada y llegaron al portón principal cruzaron la seguridad del condominio y antes de que se estacionara correctamente.  Bill había bajado del auto corriendo hacia la casa de su gemelo, tocando desesperadamente el timbre Saki le abrió de inmediato y entró como loco, buscando con la mirada a Tom, sin embargo, todo lo que encontró fue a su madre, quien le señaló con la mano el sillón donde su perro estaba echado.</p>
<p>Bill se aproximó a él esbozando una sonrisa llena de ternura, pero sus lágrimas no dejaban de caer.</p>
<p>-Ey, campeón -le llamó con dulzura-. Papá está aquí -dijo sin poder evitar que su voz se quebrara al oír como su mascota lloraba. Lo cargó, pero inmediatamente Scotty saltó de su regazo al piso y empezó a brincar como loco de donde Bill se encontraba a la puerta que daba a la piscina mientras ladraba sin tregua.</p>
<p>-Díganme loca pero ese perro se ve mejor que yo -dijo Simone, levantando la ceja.</p>
<p>Bill no daba crédito a lo que sus ojos veían, su perro corría hacia él y, jalándole el pantalón, le guiaba hacia la puerta de la piscina. Le siguió. Detrás de él, iban su Madre y Saki, pero Scotty ladró con furia.</p>
<p>-Ok -dijo Bill, sonriendo y haciéndoles una señal de alto-. Creo que es privado.</p>
<p>Siguió a su perro atravesando el jardín y pasando derecho la piscina hasta que llegaron a una puerta blanca. Bill la abrió y descubrió unas gradas que le llevaban a un sótano. Scotty bajó en una carrera y se detuvo tras una segunda puerta mientras brincaba de un lado a otro.</p>
<p>El chico le obedeció y abrió la puerta. Sus ojos se desorbitaron mientras un submundo se develaba ante él: era una réplica exacta de <em>su habitación. </em>Sus ojos lagrimearon de nuevo, era ese el lugar sagrado para ellos, el único refugio que habían llevado consigo a través de toda su historia desde la primera vez que habían decidido vivir como pareja.</p>
<p>Bill se llevó la mano al pecho para calmarse, pero no podía, su Tomi aún la tenía. Pasó la mano por su cama… cuantas noches de pasión habían compartido en ella, cuantas eternas sesiones de cosquillas y juegos habrían visto esos muebles que complementaban la estancia.</p>
<p>Secó sus lágrimas y sonrió. -Gracias -dijo a Scotty mientras le acariciaba-. Ahora ven, ayuda a papá a deshacernos de todos.</p>
<p>Subió por las escaleras con una sonrisa a flor de labios y fue directo al living.</p>
<p>-Pues yo creo que todo está de maravilla –anunció. Tenía un plan y no podía darse el lujo que algo saliera mal-. Mamá, ¿podrías llamar a Tom y decirle que me llevaré a Scotty a casa? -pidió.</p>
<p>Comenzó a fingir guardar todas las cosas del perro en un bolso que Tom tenía a disposición justo a un lado del sillón en el que previamente había encontrado a Scotty echado.</p>
<p>-Creo que pueden retirarse -instruyó a Saki y a Arthur que todavía rondaban por ahí.</p>
<p>-Ya viene en camino, entonces -comentó Simone respecto a su gemelo.</p>
<p><em>Perfecto</em>,<em> </em>pensó sonriendo.</p>
<p>-Bueno, mama creo que deberías irte a descansar también -dijo dándole un suave beso en la mejilla-. Georg y Gustav te llevarán, de todos modos van para casa de mamá Listing.</p>
<p>Diez minutos después, Bill se paseaba en el living de la casa de Tom satisfecho: había logrado que no hubiera nadie en casa. Se sentó en un sillón de esquina donde pudiera divisar cuando Tom entrara a la casa, cosa que no tardaría en suceder pues escuchó como un auto se estacionaba y un vuelco en el corazón le confirmó que su gemelo llegaba.</p>
<p>Tom giró la manecilla de la puerta y la cerró inmediatamente. Pasó la entrada principal e instintivamente volteó a ver justo hacia el sillón de esquina y ahí estaba él, sus ojos se llenaron de lágrimas y bajó la mirada. No se podía mover, estaba petrificado.</p>
<p>Bill se mordió los labios al mirarlo con sus grandes pantalones negros y su playera amarilla que tanto significaba para ellos. No era en sí la ropa, sino el hecho. Corrió hacia él, parándose abruptamente y quedando frente a frente, hasta que el menor habló, mientras le jalaba la playera suavemente a Tom: -¿Me estabas esperando?</p>
<p>Tom asintió con un gesto y quedaron en silencio.  Se sentó a su costado, procurando mantener la distancia prudente. Scotty entró del jardín ladrando directo hacia Tom, éste sonrió y se arrodilló al piso para acariciarlo.</p>
<p>-Nos engañó -señaló al ver como el perro daba la vuelta alejándose de nuevo.</p>
<p>-No Tom, no nos engaño.  Scotty me volvió a salvar esta noche -le corrigió Bill frenando el movimiento de su mano que buscaba tocar a su hermano.</p>
<p>-Ven -le llamó Tom caminando a la cocina. Bill le obedeció y se sentó en el desayunador mientras su gemelo preparaba café, lo bebieron en silencio,  evitando verse o tan solo rozarse.</p>
<p>-Vi nuestra habitación -anunció Bill.</p>
<p>El mayor no pudo más que sonrojarse. Dejó la tasa por un lado y salió de la cocina, y corrió escaleras arriba, llegando a su recamara. Era idiota huir de su gemelo, porque antes que siquiera intentara cerrara la puerta, Bill ya estaba dentro.</p>
<p>Tom se detuvo frente a la ventana, dándole la espalda. Había defraudado a Bill, se sentía realmente avergonzado ya que se había permitido ser débil, y ahora su gemelo lo sabía.</p>
<p>-No seas tonto. Crees, acaso, que ese es un signo de debilidad después de estos cuatro años -le reprimió Bill que por lo visto, le leía claramente. Caminó hacia donde estaba su hermano y se puso frente a él.-  No tienes idea de nada entonces Tom, eso no fue un signo de debilidad, eso solo es un signo más de nuestro amor.</p>
<p>El mayor trato de controlar el latido violento de su corazón, y cerró los ojos, no podía verle siquiera.</p>
<p>-Tomi, ahora soy yo -dijo en tono de confesión-. Dame tregua, no puedo ser el fuerte todo el tiempo, me estoy desgastando –siguió diciendo, tratando de contener sus lágrimas pero fue inútil-Necesito tomar fuerzas, me estoy desgastando cada segundo más…</p>
<p>Tom quería abrazarle y Bill quería que lo hiciera, sin embargo, el mayor abrió sus ojos no podía huir más, no podía seguir siendo cobarde, debía dejar de fingir fuerte y serlo.</p>
<p>En una mirada supieron que no podían permitirse un segundo más cerca, o de lo contrario estarían perdidos.</p>
<p>-¿Tomi, puedo usar nuestra habitación?</p>
<p>Tom asintió, se dirigió hacia su closeth y en unos minutos le preparó una pijama  se la entregó, luego le acompaño en silencio hasta la puerta de su recámara. Le vio bajar las gradas hacia <em>su habitación.</em> Era la primera vez después del roble que pasarían la noche bajo el mismo techo.</p>
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		<title>&#8220;Just Trust Me Cap.11&#8243; by Princess of Darkness</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Dec 2009 01:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Just Trust Me]]></category>

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		<description><![CDATA[Hi darlings lamento el atrazo y espero les guste este chapter. Este se lo dedico como siempre a todas mis sisters y a Vanke, a mi rana saltando debajo del agua ( muah muah have a nice vacations darling) ¿por qué todo el mundo tiene vacaciones y yo no? Bueno ya me tocará.

<img class="aligncenter size-full wp-image-9754" title="just_trust_me" src="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" />

Gustav cerró tras de sí la puerta de su suite en el hotel. Bajó por el elevador rumbo al bar y justo antes de entrar fue detenido por fans de In.fake con los que se tomó fotografías y repartió autógrafos. Georg reía desde dentro viendo a través del vidrio el asedio hacia su amigo.

El baterista logró por fin entrar al bar tras casi diez minutos despidiéndose de sus seguidores. Fue rumbo a la barra y le dio un golpecito en la espalda a su amigo. Éste se giró y se dieron un fraternal abrazo. En un instante regresaron a su mente las tardes que corrían por la ladera frente a la casa de Gustav. No tendrían más de ocho años cuando se conocieron. 

Se guardaban un profundo cariño. Más de una vez habían pensado que su amistad hubiera sido mil veces más fuerte de no haber estado en Tokio Hotel. Eran amigos mucho antes de conocer a los Kaulitz y sin embargo desde el momento en que les conocieron su amistad se había ido disolviendo. No era nada que hubieran planeado,
simplemente la intensidad de los gemelos era una carga densa que era capaz de atropellar los sentidos de cualquiera que estuviera a su lado.   

Fue en el show de Kerner cuando la nostalgia les había ganado y cada uno se había prometido en silencio recuperar al hermano que tenía en el otro, no importaba cómo y sin excusa. Desde entonces no pasaba semana sin que Gustav supiera de la vida de Georg y lo mismo pasaba al contrario. Por eso se habían citado una hora antes en el bar en el que Bill les había citado para la fiesta sorpresa para Dave. 

Bebieron en silencio el primer whisky. Gustav tenía tanto que decirle a su amigo que no dudó en ir al punto que le preocupaba así que tomó la palabra. 

-Georg, debes regresar por ella, haz algo.

-¿De qué hablas?

[Sigue en el Tag]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hi darlings lamento el atrazo y espero les guste este chapter. Este se lo dedico como siempre a todas mis sisters y a Vanke, a mi rana saltando debajo del agua ( muah muah have a nice vacations darling) ¿por qué todo el mundo tiene vacaciones y yo no? Bueno ya me tocará.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-9754" title="just_trust_me" src="http://www.twckaulitz.com/wp-content/uploads/2009/05/just_trust_me.jpg" alt="just_trust_me" width="400" height="300" /></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Gustav cerró tras de sí la puerta de su suite en el hotel. Bajó por el elevador rumbo al bar y justo antes de entrar fue detenido por fans de In.fake con los que se tomó fotografías y repartió autógrafos. Georg reía desde dentro viendo a través del vidrio el asedio hacia su amigo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">El baterista logró por fin entrar al bar tras casi diez minutos despidiéndose de sus seguidores. Fue rumbo a la barra y le dio un golpecito en la espalda a su amigo. Éste se giró y se dieron un fraternal abrazo. En un instante regresaron a su mente las tardes que corrían por la ladera frente a la casa de Gustav. No tendrían más de ocho años cuando se conocieron. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Se guardaban un profundo cariño. Más de una vez habían pensado que su amistad hubiera sido mil veces más fuerte de no haber estado en Tokio Hotel. Eran amigos mucho antes de conocer a los Kaulitz y sin embargo desde el momento en que les conocieron su amistad se había ido disolviendo. No era nada que hubieran planeado, simplemente la intensidad de los gemelos era una carga densa que era capaz de atropellar los sentidos de cualquiera que estuviera a su lado.<span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Fue en el show de Kerner cuando la nostalgia les había ganado y cada uno se había prometido en silencio recuperar al hermano que tenía en el otro, no importaba cómo y sin excusa. Desde entonces no pasaba semana sin que Gustav supiera de la vida de Georg y lo mismo pasaba al contrario. Por eso se habían citado una hora antes en el bar en el que Bill les había citado para la fiesta sorpresa para Dave. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Bebieron en silencio el primer whisky. Gustav tenía tanto que decirle a su amigo que no dudó en ir al punto que le preocupaba así que tomó la palabra. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Georg, debes regresar por ella, haz algo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¿De qué hablas?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Has estado hecho mierda los últimos meses y no necesito más de cinco minutos a tu lado para constatarlo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><span> </span>-Por la puta madre Gustav<span> </span>¿tenías que sacar ese tema? </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-No me interesan los formalismos con mis amigos, así que voy a hablar de lo que realmente importa para asegurarme de que estés bien ¿Entendido?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Bueno… Dime qué quieres saber.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¿Qué putas vas a hacer?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-No sé. -fue la duda que salió del castaño, quien sabía que había perdido a la mujer que, estaba seguro, amaba.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¿Cómo que no sé? -preguntó Gustav-. Arriésgate un poco como mínimo. Digo, Georg, el imbécil aquí fuiste tú, lo menos que puedes hacer es rogarla, no sé, luchar por ella.<span> </span>Además si te sirve de algo, ella te ama. -le afirmó con seguridad.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¿Cómo sabes eso? </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Digamos que tuve que meterme a lugares impensables, buscar un informante de la calle y&#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Y ya déjate de tonterías. -interrumpió el castaño con la ansiedad reflejada en su rostro. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Está bien, no soy tan interesante. ¿Recuerdas que mi esposa y Gretchen se llevaron de maravilla en la boda?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Claro que lo recuerdo. De hecho, pienso que tu puta boda fue la que le metió ideas de altar en la cabeza.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-El asunto es que ahora se escriben mucho por correo, y ya sabes… Robé la contraseña y algo he leído. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Oye que perro eres. -rió Georg.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Algo aprendí de Bill de cuando le registraba todo a Tom.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-No seas tarado. Tom es su hermano, tú espías a tu esposa. Que bajo caíste.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¡Mi madre Georg! de veras que eres menso, cómo comparas que alguien vigile a su hermano a que yo me mantenga informado sanamente de lo que mi esposa habla con la mujer que mi mejor amigo ama, para ayudarlo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¡Ay Gustav! cuando dices cosas así me dan ganas de abrazarte.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-No te emociones, un abrazo por encuentro me parece razonable.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Va, ya se te pegó lo metalero. -se burló el muchacho, dándole un golpe en la espalda a su amigo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¿Y a ti lo pegajoso a lo Bill? Si empiezas a dar besos en las mejillas me voy a asustar.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Calmaron sus risas un instante mientras les servían otra ronda de tragos. Georg clavó la mirada en su vaso, era el tercero de la noche. Su corazón estaba acelerado. Si pudiera salir corriendo hacia Gretchen, como en las malas películas románticas que ella misma le había obligado a ver, lo haría. Pero eso sólo pasaba en las películas.<span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Muero por ver a Tom. -dijo Georg, tratando de cambiar el tema. Esa noche iba a pasárselo bien y al día siguiente seguiría el consejo de su amigo y pensaría en algo para recuperarla.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Consíguete unas fotos porque no vendrá.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Claro que va a venir, es Dave de quien hablamos.<span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Acabo de hablar con él, me llamó desde Berlín.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¡Mierda! Quería hablarle, la última vez que conversamos el asunto no fue muy bien.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Dímelo a mí, la última vez que hablé con él me dejó hablando solo en su piscina.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Sí, te fue peor, quién te lo niegue. Pero no entiendo. A tu fiesta fueron los dos, de la forma más ridícula eso sí, pero los dos. Cómo olvidar tremendo papelazo: Bill entró por la puerta principal dos horas después de iniciada la fiesta, e inmediatamente su gemelo desaparece por la puerta de atrás. Hazme el favor… </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-No va a venir. Además, ésta vez el anfitrión es Bill, así que ni modo que vaya.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Ese par de payasos ya me tienen a raya.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Bebieron un poco más simulando ver el fútbol en la pantalla frente a ellos pero en realidad cada uno estaba sumergido en sus propios pensamientos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Georg soltó una sonora carcajada que sacó a su amigo de sí mismo. Le lanzó una mirada con la interrogante clara en su rostro.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Debes admitirlo Gustav ¿Bill anfitrión de una despedida de soltero? No me cuadra. Creo que nos llevará a ver algún desfile de diseñador de alta costura y a cenar en algún restaurante de moda.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-No seas payaso.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Estuve en su casa un mes antes de la gira y te juro por Dios que el día que le sugerí llevar mujeres por poco me mata de una patada.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¡Wow! No que yo quiera ver nada pero&#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Pero nada, señor, ya sabe que se comete adulterio hasta con los ojos. Así que tomar té en alguna salita snob pero muy “in”, eso sí, con quince amigos a tu lado debería de sonarte como un buen plan.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Guardaron silencio al ver a Andreas aparecer en la puerta del bar. Nunca les había caído completamente bien, siempre parecía ser un intruso entre los gemelos más que un amigo. Llegó hasta ellos y se saludaron. Al tiempo apareció el resto de la banda que dirigía Georg para la gira de Bill y diez minutos después los mejores amigos de Dave arribaban al lugar. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Pasó el grupo a una mesa más grande cuando al final del pasillo se oyeron gritos de féminas histéricas. Era un signo evidente de que Bill andaba por allí. Apareció al final del pasillo escoltado por dos guardaespaldas y Georg dio un codazo a Gustav.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Te lo dije, mira como viene vestido. Algo me dice que la sorpresa son quince entradas en primera fila para la pasarela de Dolce &amp; Gabbana.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Bill entró al lugar, saludó y llegó hasta ellos. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¿Empezaron sin mí? -sonrió, levantando la ceja expresivamente viendo los vasos de tragos de sus amigos. Levantó la mano y ordenó una ronda de tragos para toda la mesa.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">****</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Dave no estaba del todo convencido de salir con el antipático Mark Graham, representante de la disquera, pero después de haber vivido el día más aburrido de su vida, eso se asemejaba más a un plan que quedarse viendo alguna película. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Su selecto grupo de amigos lo había mandado a la mierda cuando les llamaba proponiendo algún tipo de salida, todos y cada uno tenía distintos compromisos. Bill no había fastidiado ni un poco todo el día y para colmo Dunja andaba en América y por culpa de la diferencia horaria no podía hacerle ni una puta llamada telefónica aún.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Tomó resignado su abrigo y sonrió hipócritamente en dirección al joven que le esperaba en la sala de la suite con un trago en la mano. Se veía tan feliz que casi sintió lastima por él.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><span> </span>-Estoy listo. -anunció.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Bajaron hacia el lobby por el elevador.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Vamos por un trago primero. -sugirió Mark.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Caminaron en silencio hasta llegar al bar del hotel y al abrir la puerta, el rostro de Dave se iluminó con una sonrisa de oreja a oreja. Justo ahí estaban sus trece borrachos favoritos gritando tal cuales trogloditas. Recorrió en un segundo todos los rostros, solo faltaba uno: Tom. Tragó saliva y sonrió de nuevo, tratando de apartar los fantasmas.<span> </span>Inmediatamente lo obligaron a sentarse y un trago doble de tequila inmediatamente apareció enfrente de cada uno.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Bill se levantaba al frente de la mesa, todos guardaron silencio entre risas y murmuraciones.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¿Vas a hacer un brindis acaso? -preguntó Georg, mofándose de su amigo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Cállate tarado. -sonrió Bill, al tiempo que Gustav y Andreas cruzaron sus ojos en una mirada. Ambos sabían que deberían mantener cada uno a su amigo a raya.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Después de la interrupción. -prosiguió Bill, elevando su ceja descomunalmente-. Quiero que recuerden una regla: Hoy no hay barreras de ningún tipo. Sólo somos chicos disfrutando. Espero que estén listos para la noche salvaje que les espera. Y Dave, esto es sólo una pequeña muestra del cariño de Tom y mío. -dijo elevando su tequilero. Todos le imitaron y lo bebieron de un trago.<span> </span>Cinco botellas después del mejor tequila importado directamente desde México estaban listos.<span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Ahora por favor síganme. –pidió, mientras todos los invitados cruzaban sus miradas sonriendo. Bill se estaba haciendo el interesante.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¿No nos quedamos aquí? -preguntó Mark.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¿Aquí? Vamos niños, no se asusten, nada les va a pasar, yo los voy a cuidar. -se burló el Kaulitz menor mientras jalaba la mejilla burlonamente al representante de la disquera.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Georg reía divertido mientras codeaba a Gustav.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- “Esta noche sólo somos chicos disfrutando” -imitó con voz ruda-. Por favor, algo me dice que lo más extremo que haremos será ver la pasarela de maquillaje gótico, lo juro.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Hobbit, te estoy oyendo. -aseveró Bill, desde delante.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Mierda, tiene un oído&#8230; -fue el comentario del bajista, elevando sus hombros.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Le siguieron al Lobby y pudieron divisar por el vidrio dos limusinas estacionándose al frente.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Bill tomó la delantera y distribuyó al grupo. Cada uno de los invitados abordó según las indicaciones del muchacho, este subió junto a Georg, Gustav, Andreas y el resto de la banda.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Eres un infeliz. -comentó Gustav, codeando al cantante. Este le volteó a ver-. Eres tan evidente, Bill, mejor hubieras dicho viejos en esta y el resto conmigo. -El grupo estalló en una carcajada.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-No pensé que fuera tan obvio. -sonrió el muchacho. Se inclinó hacia adelante para sacar una botella de whisky, no había mejor plan para él que embriagarse pronto. Sirvió unos tragos mientras evadía lo mejor que podía las preguntas de a dónde los llevaría.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Observó al grupo que hablaba y bromeaba sin parar. Se sentía fuera de lugar. Nunca había vuelto a sentirse cómodo con nadie desde que Tom no estaba junto a él, incluso en Tokio Hotel, podían no estar en el mismo lugar pero él siempre estaba <em>ahí.</em> Recordó cuando grababan los nuevos singles y su gemelo debía estar en el estudio. Esa era su única regla, tenerlo cerca le hacía sentir totalmente cómodo. Su voz salía libre, pura y él podía jugar con ella tanto como le apeteciera.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¿Qué te pasa, eh? -preguntó Andreas, dándole un pequeño golpe en la rodilla.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Nada, ya sabes.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¿Tom?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Siempre Tom. -contestó suspirando.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-No entiendo cómo es anfitrión de una fiesta y no viene a ella.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Esta vez me toco a mí, soy el gemelo designado. -sonrió. Era una amarga realidad, el gemelo designado, era un término idiota para definir cuál de los dos debía sacrificarse por el otro y esta vez le había tocado a él.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Pegó su cabeza contra<span> </span>el vidrio y llevó la mano hacia su pecho tomando entre sus manos el relicario. -Mas te vale que me esperes despierto, Kaulitz. -murmuró, antes de beber un trago puro, era momento de anestesiarse un poco el dolor.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">*****</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">El auto se deslizaba en majestuoso silencio sobre el asfalto mojado. Aparcó frente a la misma casa a la que había jurado mil veces no regresar y que esa noche afortunadamente lo había hecho. Todo fue muy intenso y sus labios iban sellados, no quería hablar más, él sólo aparentaba ser fuerte pero no lo era. Esa noche venía golpe tras golpe y se sentía cada vez más débil. Primero la canción, luego ver<span> </span>a sus perros, Scotty muriendo y luego la plática con su madre… Era demasiado. Salió del auto y lo rodeó para abrirle la puerta, le tendió caballerosamente la mano y le llevó hasta la puerta.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Ven acá. -le pidió, abriendo sus brazos para que su madre se refugiara en ellos-. Lo siento tanto,<span> </span>mamá…</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-No lo sientas mi amor, todo sucede cuando debe suceder. -respondió ésta, separándose de él y sobando el rostro tan diferente al de Bill. Sí, idénticos para el mundo, pero no para ella, quien podría señalar cada matiz diferente en sus miradas. Se puso seria mientras le jalaba duro la mejilla.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¡Ay! -fue el grito de sorpresa de Tom mientras sobaba su piel, ligeramente adolorida.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-No te creí la historia del piercing en la lengua, mentiroso. -le señaló guiñándole el ojo-. Sólo espero que la razón verdadera sea más interesante. -dijo metiendo la llave en la cerradura.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Oh, claro que lo es, mamá, pero empecemos desde el punto de que este arete no es mío.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¿Ah, sí? ¿Y de quién es?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-De Bill.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-No te creo, si nunca se ven…</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Lo sé, por eso volé hasta donde estaba para quitárselo. Ya sabes, mamá, algo totalmente de novela. Bajé del avión, corrí hacia él y le grité que me lo diera.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Tom Kaulitz, si no quieres contarme está bien, sólo no me mientas. -le sermoneó Simone-. Conduces con cuidado por favor. -pidió, mientras se fundían en otro abrazo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">La vio entrar a su casa y fumó en silencio un cigarrillo apoyado en su auto. Su mente estaba en blanco. Sacó una última bocanada de humo, tiró el cigarrillo contra el pavimento y lo aplastó. Todos sus movimientos eran lentos, quería evitar lo que venía. En los años que había pasado sin Bill no había llegado más que cuatro veces a una crisis como esa en la que estaba a punto de caer. <span> </span>Deslizó su mano contra la cadena de su reloj guardado en el bolsillo de su pantalón.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- Mierda, esto apenas empieza para él. -dijo mordiéndose los labios-. ¡Saki! -llamó, con una voz casi inaudible. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Su jefe de seguridad llegó ante él y sin que este le hablara tomó las llaves del auto del señor y se las dio al chófer. Tom giró sobre sus talones y se dirigió a la camioneta. Se sentó en el último asiento, buscó a Scotty, quien iba aún en el auto y lo abrazó contra su pecho. Su mirada se perdió a través del vidrio pero en realidad no miraba nada, sólo quería ser fuerte pero al parecer iba a caer otra vez. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">En la camioneta, el silencio de la noche se había colado sin dejar espacio para el menor ruido. Saki volteó a ver a su jefe. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¿Podrías pedir que me preparen todo, por favor? -pidió Tom, al sentir la mirada sobre él. No podía evitarlo, debía dejarse llevar.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Sue, por favor, prepara la habitación del sótano y además lleva… -La voz de Saki fue extinguiéndose suavemente para el oído de su jefe, que dejó caer sus parpados y los abrió inmediatamente. No podía darse ese lujo. Sólo Bill sabía que él evadía al mundo cerrando los ojos y sólo Dave sabía que de esa forma también evadía el dolor.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Veinte minutos después los autos se estacionaron frente a la casa del señor. Saki bajó rápidamente, entrando a la casa, mientras Tom quedaba en el auto. Incluso parecía que no había caído en la cuenta de que ya habían llegado.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Su jefe de seguridad hizo que cualquiera del personal que se encontrara por ahí se retirara excepto Sue, con quien bajó a confirmar que todo estuviera dispuesto como su jefe lo necesitaba. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Todo está perfecto, muchas gracias, puedes retirarte. -despidió a la chica, quien obedeció desapareciendo del lugar inmediatamente.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Saki regresó a la camioneta.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><span> </span>-Señor, todo está listo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Todo ¿cierto? No quiero salir por nada.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-No señor, incluso las cosas de Scotty están dentro.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Tom bajó de la camioneta y entró. Caminaba a grandes pasos, cruzando toda la planta baja, cuando a su encuentro salió Arthur. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Señor, buenas noches, puedo ofre…</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Ahora no por favor. -contestó Tom con el rostro rojo de furia. Se suponía que no debía haber nadie en su camino. Volvió a ver a Saki y este sólo se encogió de hombros. Era obvio que su nuevo asistente no había acatado las reglas y era más que obvio que no sabía lo incómodo que había hecho sentir a su jefe en un segundo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Tom siguió caminando y atravesó toda el área de la piscina con Scotty tras él, llegó a una puerta blanca al fondo y vio como su perro dejó de seguirle cuando éste abrió la puerta del lugar.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Ven acá. -pidió agachándose, pero su mascota no se movió un centímetro-. Vamos Scotty, espera que entres, vas a amar el lugar, lo prometo. -dijo estirándose hacia él, cargándolo. Desaparecieron tras la puerta y bajaron unas gradas que lo llevaron a otro lugar, a un submundo solo conocido por él y por su equipo de confianza, pero nadie sabía qué era en realidad o qué significaba siquiera.<span> </span>Otra puerta apareció ante él y la abrió. Fue ahí cuando Scotty brincó de sus brazos y corrió a su cama.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¿Ves? No creerías que no tendría tu cama favorita aquí ¿verdad? -dijo llenándole un plato con agua. Tom podía sentir la felicidad de su perro, que brincaba por todo el lugar. -Lo reconoces ¿cierto?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">****</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Saki se dirigió a la cocina para prepararse un té, Arthur le esperaba ahí.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">- ¿Puedo saber qué hice de mal?-preguntó el asistente.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Todo y nada. Es simple, aquí las instrucciones se siguen al pie de la letra y cuando dije “todo el mundo, desaparezcan” eso te incluye.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Es mi jefe, sólo iba a ofrecerle algo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-No Arthur, él decide cuando ve y cuando no ve gente, así de sencillo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-¿Al menos puedo preguntar qué es eso a dónde fue?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Claro, eres su nuevo asistente, deberás saberlo en algún momento. Es sólo una habitación subterránea, está decorada de una forma especial y se va allí cuando le apetece.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Arthur no pudo evitar la mueca de extrañeza que se dibujó en su rostro, todo ese drama había sido demasiado ridículo. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">-Bueno, me retiro, que descanses Saki, te veo por la mañana. -se despidió.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">****</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Tom fue directo al mini-bar a por una cerveza. La tristeza estaba dispuesta a vencerlo ese día, pero al menos tenía ese refugio para cuando<span> </span>no soportaba más. Él era así, una mezcla de contrastes que chocaban entre ellos. Era el día y la noche conviviendo juntos en un mismo espacio, el bien y el mal, el ángel y el demonio, y era en esa mezcla donde daba órdenes de que no quería saber nada de él y por otro lado tenía un altar de él, de su relación.<span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Caminó directo al pequeño closet<span> </span>y se observó por largo momento frente al espejo. Sus ojos no le devolvían la mirada. “<em>Es irónico”</em> pensó mientras se quitaba el reloj de cadena que ahora era parte de él. Claro, ahora necesitaba saber el tiempo, cada minuto que pasaba era uno menos y cada minuto menos era una bocanada de oxigeno para sus pulmones y eso era lo único que le mantenía vivo en días como ese.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Empezó a desvestirse lentamente mientras contemplaba<span> </span>su imagen en el espejo. Se quitó el cincho y vio la marca mientras esbozaba una sonrisa. Hubo un tiempo en que ni mencionar esas tonterías podía. Luego desabotonó su camisa y rozó con sus dedos la piel que iba quedando desnuda, se descalzó y por fin quedo completamente desnudo contemplando la ropa tirada a su lado. Abrió el último cajón y sacó una bolsa en la que guardaba una muda de ropa en especial. Sacó una playera 3XL negra y la cubrió inmediatamente con una 2XL amarilla. Respiró aliviado, se sentía cómodo. Tomó el pantalón negro que le caía a la cadera y lo ajustó lo mejor que pudo. En realidad no recordaba cómo en otros tiempos lo había logrado mantener en su cuerpo “<em>¿o acaso estaba más delgado?” </em>se preguntó. Dejó sus pies descalzos y caminó hacia el sillón no sin antes llevar con él un pack de cervezas completo, le esperaba una larga noche.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Tomó asiento y bebió la primera cerveza contemplando una cortina gigante frente a él. Por fin se paró y la corrió. Era una réplica exacta del mural del roble de su oficina.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Regresó al sillón y bebió un poco más. -¡Scotty ven! -llamó, buscando con la mirada la cama de su perro-. Acompáñame a esperar a papá.</span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-¡No, no y no lo haré! -gritó Tom, respondiendo a Dave junto con media disquera frente a él.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-Tom…</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-¿Tom?<span> </span>Tom…ningún Tom, señor. -aseveró, arqueando su ceja en un ángulo que, de no ser un Kaulitz, no es humanamente posible imitar. -¿Qué mierdas creen que soy?<span> </span>No señores, soy el guitarrista de Tokio Hotel, no la prostituta de Universal. -puntualizó.<span> </span></span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Los rostros de todos los representantes de la disquera reflejaban una uniforme molestia con la actitud de Tom, después de todo no tendrían que hacer nada si no fuera por levantar la imagen de la banda, si no fuera por el comportamiento del temperamental muchacho.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-Tom, te recuerdo que Tokio Hotel está metido en un lío mediático por tu culpa, así que es lo menos que puedes hacer por nuestra filial en Los Ángeles.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">El rostro del mayor de los Kaulitz se desfiguró del enojo en un segundo y antes de que pudiera pronunciar palabra Bill se levantó. -Necesitamos hablar. -dijo dirigiéndose a su gemelo ignorando a las veinte personas restantes en el lugar.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-¿Bill? -llamó su atención Benjamín, el manager corporativo de la banda-. Estamos en medio de…</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-No me importa en medio de qué estemos. ¿Quieren soluciones? Voy por ellas. -dijo tomando del brazo a Tom empujándolo a la sala contigua, cerrando la puerta tras ellos.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Tom se dejó caer en un sillón, hundiendo su rostro con desesperación en sus manos. Bill caminó hacia él y se hincó frente a él apoyando sus codos en las piernas de su gemelo.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-Tomi, abre los ojos. -le pidió.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-No quiero hacer eso.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-Debes hacerlo.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-Es estúpido. ¿Quieren que me exhiba con una tipa sólo porque la filial necesita publicidad para una banda?</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-Me importa una mierda el por qué, a estas alturas no hay alternativa, Tom. Recuerda que dijimos que no podíamos poner en riesgo la carrera de tanta gente por nosotros. Tom, golpeaste a una fan. -Bill cerró los ojos y con furia dijo-. La maldita lo merecía después de lo que te hizo, pero ¿quién iba a ponerse de nuestro lado? Tenemos que borrar esa imagen y eliminar el chismerío del por qué lo hiciste y si esta es la única forma, lo debemos hacer.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-Pero Bill…</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">El menor acercó sus labios a su gemelo obligándolo a callar y los pegó a los de él diciendo. -No estás solo, lo llevaremos juntos mi amor. -Calló su voz para fundirse en un largo beso.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Minutos después regresaron a la sala y Tom anunció que estaba dispuesto a fingir la cita con Chantelle Paige.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-¿Ves? Es sólo de…</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-…momento no hemos puesto nuestras condiciones. -La voz de Bill la llamó la atención hacia él-. La cita es aquí, no en Los Ángeles y procuren que esta vez las fotos paparazzi parezcan al menos eso y no una sesión de fotos en un bar. ¿Están tomando nota? -fue la pregunta que lanzó al grupo que lo observaba. Si ellos creían que Tom haría lo que dijeran, estaban equivocados, las reglas las ponía él.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Tres días después, Tom salía de su casa rumbo al muelle donde se encontraría con la rubia integrante de Flipsyde que de hecho, no le había caído mal cuando le había conocido en los estudios, hasta el momento en que la filial de Universal dispusiera tremendo circo mediático para beneficio de “ambas partes” y le propusieran bajar al bar a tomar algo con ella.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-Ya vete. &#8211; dijo Bill, que le ajustaba la sudadera mientras le besaba antes de subir al auto, ese maldito auto que tanto odiaban ahora.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Cinco horas después, el motor del Audi R8 casi rugía con odio, rompiendo el silencio de la madrugada. Tom respiró profundo apagando el auto, tragó saliva y vio la luz de su habitación apagada, seguro Bill estaba durmiendo.<span> </span></span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Entró en silencio a casa y en el living pudo contemplar la figura de su hermano, que bebía una cerveza con Scotty en su regazo y tenía puesta su playera amarilla y sus grandes pantalones negros.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Sus ojos se encontraron, mas no hablaron, no era necesario. Bill se paró cargando a Scotty mientras le hablaba. -¿Ves? Nada de qué preocuparse, papá ya regresó. –dijo, dejando a su mascota en su cama, dispuesta a un lado del living.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Tom observó todo en silencio hasta que Bill regresó a él y se sentó en sus piernas, nuevamente perdiéndose en los ojos del otro. </span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-¿La besaste? -preguntó con sus ojos llenos de lagrimas, a lo que el gemelo mayor sólo asintió con un movimiento de cabeza. Bill le abrazó, queriendo fundirlo en su pecho-. Lo siento, mi amor.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-Bill, júrame que no dejas que algo así vuelva a pasar. &#8211; le pidió Tom sin despegarse de su gemelo. Este como respuesta sólo le tomó de la mano y le guió hacia su habitación, ese perfecto refugio que llevaban a todos lados, ese altar sagrado que habían reproducido en todas y cada una de sus casas: El mismo color en las paredes, la misma cama, la misma sobria decoración… Era lo mínimo que podían hacer por ellos, ya que dejaban a todo el mundo hurgar en su vida. Su sagrado lugar de amor era lo único que llevaban consigo.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Tom cerró sus ojos como siempre que quería huir. -Ábrelos, no es de mí de quien quieres huir. -le llamó la atención su gemelo. Tom obedeció al instante mientras observaba como Bill le desvestía con cuidado y luego se despojaba de sus propias ropas. Posó las manos sobre el pecho de Tom y las<span> </span>deslizó hacia abajo, delineando con las puntas de sus dedos cada una de las líneas que marcaban el abdomen de su gemelo.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Apoyaron sus frentes el uno en el otro.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-Gracias por esperarme despierto. -pronunció Tom en voz baja.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-No mi amor, gracias a ti por hacerlo. -contestó Bill acariciando el rostro de su Tom-. Mi Tomichu. -dijo sonriendo.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-¿Tu Tomi qué? -sonrió el mayor con confusión en el rostro.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-To-mi-chu. No me preguntes de dónde lo sacaron, lo leí en algún lado. &#8211; le explicaba mientras se metían a la cama.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Tom apoyó su cabeza en el pecho de Bill mientras éste jugaba con sus trenzas. -Se van a arrepentir de haberme pedido eso. -sentenció Tom.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-Ni que lo digas, llamé a Bild…</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-¿Que hiciste qué?</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-Llamé a Bild y les di una agenda con hora y lugar exactos para que los siguieran.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-¡Pero si la disquera contrató a los supuestos paparazzis!</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-Lo sé, pero imagina como lucirán de ridículos cuando todo se sepa.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Tom se levantó del pecho de su gemelo y le besó. -Amo cuando estás a cargo.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-Siempre lo estoy. -contestó su gemelo devolviéndole otro beso-. Ahora dime ¿hiciste tu parte?</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">-Claro, fui un verdadero patán.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Los dos esbozaron idénticas sonrisas en su rostro antes de caer en un profundo sueño.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Tom suspiró tratando de aliviar el dolor que sentía. Una lágrima quiso asomar a sus ojos pero la reprimió. -No seas cobarde, él lo hizo muchas veces por ti, es tu turno. <span> </span>-se razonó.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><span> </span>Scotty se acomodó en su regazo, tiró la lata de cerveza que recién finalizaba y destapó otra mientras sus ojos se perdían contemplando el roble en el mural. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
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