Tom no quiso ir a la escuela al siguiente día. Su madre accedió, su padre no se enteró hasta que llegó a casa.
—¿Qué te pasó en la boca? —preguntó su progenitor preocupado.
Tom se enrojeció levemente. —Me lastimé sin querer —respondió en voz baja. Su padre frunció el ceño y miró de reojo a su mujer.
—Ya estoy echándole cremas y dándoles pastillas para el dolor, no sabes qué horrible estaba ayer —explicó Anémona.
—Tom, ¿podemos conversar un momento? —La mujer vio con recelo a su marido, notando esa evidente indirecta, y tras una mirada significativa, se retiró de la sala, dejándole a solas—. Tom hijo, ¿cómo te hiciste esa herida? ¿Acaso hay niños molestándote en la escuela? ¿Ellos te hicieron eso?
Tom negó con la cabeza consecutivas veces. No podía ser cierto, su padre no podía saberlo.
—… o ¿se trata acaso de una chica? ¿Alguna niña te ha mordido al besarte? —tanteó Jörg de nuevo.
Tom se enrojeció hasta la punta de los cabellos rememorando aquella vez que Bill le hizo lo mismo de forma no tan violenta y sin sangre de por medio, sus confusiones y problemas para diferenciar una mordida de un beso.
Jörg se dio por satisfecho con la reacción de Tom. —Así que fue una chica, uh —le fastidió un poco para luego darle una palmada en el hombro.
Tom volvió a negar, le temblaba el labio de lo nervioso que se sentía, tartamudeaba incluso. Se sentía tonto, absurdo, al no borrar esos pensamientos que denominaba ‘raros’ e ‘impropios’ dentro de sí después de aquel incidente que tuvo con Bill. Para qué se iría a mentir, los consideraba impropios desde el momento en que sucedieron y, por el contrario a lo lógico, eso se le hizo más llamativo y tentador.
Este Drabble lo hice para la serie De la A a la Z del grupo de Facebook Autores de Fanfiction
Espero les guste y disfruten el leerlo al igual que yo al escribirlo
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VERGESSENE KINDER
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El guitarrista recuerda a le perfección cómo fue que esa canción se compuso. Habían estado en España, tomando algunas vacaciones antes de empezar a trabajar en su nuevo disco, cuando, contra todo pronóstico, la mayor parte de las canciones vieron la luz.
Cierra los ojos y deja que los sentimientos que siente en su corazón guíen sus dedos por las cuerdas de su guitarra. En este momento siente a su hermano y comprende que la fuerza de los sentimientos que ambos tienen ha establecido la conexión.
Alza la vista y puede ver a Bill caminar por el pasillo que se adentra en el público, se arrodilla al final de éste con los sentimientos a flor de piel y empieza a cantar.
Un día completamente normal, las calles se vuelven tumbas
Los rostros se borraron, no hay búsqueda
La noche es fría, quien se congele es demasiado débil
Nadie los contará, nadie los ha visto
Solos y perdidos, nacidos Invisibles
Muertos de frío en el primer grito
Niños olvidados
Nombre desconocido, huye al infinito
Desterrados del mundo, niños olvidados
Bill había estado desolado cuando escribió esa canción, pues el único rato en el que se le ocurrió prender la televisión habían estado transmitiendo un especial sobre niños que vivían en las calles en los distintos países de Europa, Alemania incluida.
Esa misma noche escribió la canción. Tom estuvo a su lado en todo momento; la tristeza que abrumó a Bill le hizo sentir en carne propia su dolor, lo que le ayudó para componer los acordes.
Nadie sabe que, del dinero que ganó Bill con las ventas de ese disco y de la gira que se realizó, la mitad la donó a instituciones que apoyan a los jóvenes indigentes que viven en las calles de Alemania. Quiso permanecer en el anonimato, pues lo consideraba demasiado personal como para que el mundo lo supiera.
El silencio se hace en el lugar y nuevamente los acordes de Tom se escuchan en el recinto. Él observa a su hermano cuyo rostro refleja sólo una mínima parte de lo que siente en el corazón. Cuando el baterista y el bajista se unen a la parte final de la canción, él corre hacia al frente para tocar al lado de su hermano.
El griterío se escucha en el lugar, pero ellos no entienden el significado de tal gesto. Tom quiere hacerle sentir a Bill que él siempre estará a su lado, que serán ellos dos siempre, no importa qué.
Todo debería ser tan diferente
Vemos, sentimos, comprendemos igual que ustedes
Reímos y lloramos
Queremos vivir
Ambos se dan la vuelta y actúan de frente, entregándose cada uno a lo que mejor sabe hacer: uno a cantar y el otro a tocar la guitarra.
Ellos ven, ellos sienten
Comprenden igual que nosotros
Ellos ríen y lloran
Quieren vivir igual que nosotros
No es necesario decir algo para sentir y comprender a alguien; basta con estar a su lado.
Lalala no tengo mi laptop, por ende, todos mis fics se han ido al carajo x) pero lo que escribo por ahora, es decir, nuevos proyectos, sí los tengo y aquí les dejo un drabble que hice para Autores de fanfics, espero les guste.
Gracias a Aelilim por el beteo y a Aliss por el banner, muah.
Umbrío
El lápiz cayó en el lavadero y lo volvió a sujetar entre sus largos dedos dirigiéndolos hacia las comisuras de sus ojos, pasándolo una y otra y otra vez, buscando alcanzar una utópica perfección ante la visión que tenía de ellos. Debía verse perfecto, estilizar sus facciones, aún más, si cabía.
Su cabello se agitaba levemente. Él no era lacio, y por más que se lo hubiese planchado el movimiento característico se mantenía. Lo tenía hasta los hombros, color azabache, pero no natural, él era rubio.
El barniz negro de sus uñas brillaba frente a cada meneo.
Se detuvo un instante para palparse el rostro después de mirarse en el espejo por un largo tiempo, lo hizo detenidamente, como si fuera la primera vez que lo sintiese, rozó sus mejillas hundidas, su mentón cuadrado, su nariz respingona, sus pómulos y comenzó a rascarse de un momento a otro, primero levemente y luego hasta ponerse rojiza la piel.
Pequeños sonidos ahogados salían de su garganta, se la sujetó a la sensación de falta de aire invadirle y luego impactó su puño contra el espejo consiguiendo que su imagen se rompiese para siempre.
—Tú no me puedes mentir, no me podrás mentir más —masculló entre dientes mientras veía curioso su reciente herida sangrante que no le provocaba dolor.
Se lavó las manos para limpiarse la sangre, se las secó y volvió a sujetar el lápiz ahora con trémulos dedos, no era por el dolor que se negaba a procesar su mente, era por algo más… ansiedad, la ansiedad que le recorría el cuerpo y le cerraba las vías respiratorias al ver objetos que reflejasen su imagen; la ansiedad que le hacía querer arrancarse la piel que habitaba, la que tanto amaba y detestaba a la misma vez. La ansiedad que le carcomía y hacía tener pesadillas vívidas, pesadillas estando despierto donde no distinguía lo que era real y lo que no.
Pintó las comisuras de sus ojos una vez más, a cada trazo pareciendo un espectro, aspecto que iría acorde a cómo se movía entre las demás personas; no podrían entenderle, él era demasiado complejo, único, especial como para que el resto pudiese comprender su naturaleza.
Debía lucir perfecto, a toda costa, por eso se echó más polvos que pudieran cubrir los recientes rasguños. Era estúpido, era tonto, un imbécil por haberse lastimado, magullado su perfecta piel, su perfecto rostro, ¿por qué lo haría? Se maldecía, lo hacía una y mil veces.
Se le cayó de nuevo el lápiz, en esta ocasión permitió que se quedara ahí y luego se aplicó el brillo en los labios con un pulso que hacía que los rededores de sus labios también se pintasen.
Todas las ropas que traía se las quitó y se puso unas que se le ceñían al cuerpo. Vio su reflejo durante un instante y sonrió complacido.
—Estás roto por mentirme, ¡soy Bill, no Tom! —gritó eufórico—. Bill nunca murió porque soy él —afirmó más para sí que para el espejo destrozado, que curiosamente lucía igual que Tom.
Drabble basado en una hermosa canción de mi grupo favorito, al final el video. Esta es una cuasi segunda parte de otro shoot que hice también basado en otra cancion de PSB(se nota que me gusta el grupo) y que algunas me pidieron una segunda parte http://www.twckaulitz.com/2010/08/i-made-my-excuses-and-left-one-shoot-by-me/ Miracles happen when you are around, es lo que podía pensar Tom de Bill en esos momentos mientras caminaba por el West End, en su cara se notaba la alegría y expectativa pues sería uno de los actores principales para el nuevo musical llamado CLOSER TO HEAVEN y sus piernas lo llevaban presuroso hacia el “Savoy Teather “donde se llevaría a cabo.
Mientras esperaba su turno para la audición, sintió su móvil vibrar, lo sacó y leyó el mensaje que le llegaba “Buena suerte, sé que Neil y Chris te escogerán, eres el perfecto para el papel, Quiébrate una pierna. B.” en su cara se dibujó una sonrisa que duró hasta que la audición terminó.
Bill se mordía las uñas ansioso esperando comunicación de Tom, pues estaba completamente seguro que la conseguiría, pero sabía que debía esperar. Pasadas eternas horas, el móvil de Bill vibró y en su cara apareció una gran sonrisa al leer el mensaje “Fue un éxito, tengo el papel, T. Q. T” y en su corazón explotaron todas las mariposas del mundo.
Habían pasado varias semanas donde se veían muy frecuentemente, se cruzaban llamadas, e mails y mensajes y de nuevo sentían que sus corazones renacían como aves Fénix y en sus miradas el brillo que los caracterizaba, aunque aún no se habían dado su primer beso, Tom estaba seguro que Bill era el elegido.
La mente de Tom sólo voló a aquel día gris donde se sintió humillado por su ex, pero que al final de una tormenta, llega la calma y esa calma fue Bill; en un principio le extrañó que aquel personaje que no conocía le entendía, pero después de ir a aquel café donde se habían tropezado alguna vez, hablaron de ellos, de sus vidas junto a una taza de un caliente y humeante café; Desde ese momento no se separaron ya que al final de aquel día, no sólo se sentían que no podían hacerlo, si no que fue como si siempre se hubieran conocido.
—Eres uno de mis milagros — pensó Tom al recordar aquel día — el milagro de volver a amar y sanar heridas.
Bill llegó emocionado a su apartamento que estaba en un 20vo piso, lo que mas le gustaba era la vista, esa noche sería la primera velada con Tom como algo más, pues por fin se decidió a declarársele.
Ya no había impedimentos y tabúes de por medio, para él sólo era Tom, el milagro de su corazón, ese milagro quien le llenaba su vida; con este pensamiento y después de decorar el apartamento con velas y olores deliciosos, se dispuso a arreglar. Al rato escuchó el timbre de su portería que le anunciaba la llegada de Tom y puso las luces tenues.
Un Tom hermosamente vestido era recibido por un Bill en un efusivo abrazo del cual no querían despegarse, pero el pelinegro fue el primero en soltar esa deliciosa sensación para pasarle una copa y así brindar por el recién éxito de Tom.
— Vamos a olvidar toda tristeza esta noche Tomi y a celebrar — le dijo chocando su copa suavemente con la del de trenzas.
— Me gusta la vista — dijo mirando hacia el ventanal — me siento como un príncipe viendo todos sus dominios.
A Bill le pareció lo más hermoso y tierno y le abrazó por detrás también admirando la hermosa vista que se apreciaba de Londres con sus luces que parpadeaban ante sus ojos.
— Cuéntame en un susurró algo que necesite escuchar — le pidió de igual manera en un susurró con sus ojos cerrados, a pesar de estar solo ellos, el ambiente se sentía tan íntimo que Tom sentía que si hablaba en un tono normal podría romper el hechizo que se percibía en ese instante.
Bill sintió su corazón hincharse, era el momento.
— El cielo es azul cuando estas a mi alrededor, No importa donde, pero siempre traes un día brillante.
Diciéndole esto, le volteó para mirarle esos ojos que lo habían cautivado desde un principio, le acaricio la mejilla donde estaba aquel lunar sexy y con un poco de timidez, acercó sus labios a los del otro y le besó, sabiendo que no necesitaban más palabras por que ese beso era el sello de algo que duraría para siempre.
Tom se había quedado dormido sobre la carpeta, había sido amonestado por ello y ahora se encontraba en el patio, y se había ubicado contra la verja por costumbre. Cerró los ojos. Si por él fuera seguiría durmiéndose, sin importar la incomodidad de la posición. Toda la maldita noche había recibido llamadas del número desconocido, y no fue hasta las cuatro de la mañana en que se le ocurrió apagar su móvil. Al despertarse a las seis se sentía adormilado y sin ganas de salir de su cama.
La cruel realidad era que tenía que ir a la escuela. Y poco le importaba ahora que estuviese castigado, solo pensaba en una almohada suave y en Morfeo esperándole. Una corriente le azotó el cuerpo y dio un brinco, casi soltó un grito por el susto cuando reparó en que provenía de su móvil. Lo había cambiado a modo vibrador y ahora le molestaba en plena escuela. Corrió al baño para ver si era una emergencia, y al ingresar al cubículo se dio con la sorpresa de que otra vez era ese número desconocido.
Soltó un gruñido en frustración y apagó su celular. Salió del baño antes de que su maestra le aumentase el tiempo de castigo por no cumplirlo.
Mientras ideaba una forma de erradicar esas llamadas se volvió a dormir. No fue hasta que sintió que le agitaron el brazo cuando despertó de forma súbita y con un susto que lo había dejado con el corazón en la boca. La imagen del rostro preocupado de su profesora fue lo primero que vislumbró.
—Trümper, tenemos que hablar. —Tom odiaba ese tono, sin embargo asintió y, con los nervios a flor de piel, siguió a su profesora hacia su oficina.
¡¡Perdón por recién venir!! Soy muy mala al momento de actualizar u_u Ok, espero entiendan que los títulos de los capítulos son nombres de canciones, en esta ocasión es la canción Modern Love del señor David Bowie *-* -mira hacia el horizonte con la baba cayéndosele- ejem ejem lol en fin, aquí les dejo el capítulo, no sin antes agradecerle a Selina (PrincessOfParadise) por el regalito que nos dio a Maggot y a mí, aquí se los dejo para que los disfruten -de paso que presumo mis regalos lol-.
Agradecimientos también a Aelilim, mi querida C, que espero esté recuperándose, por el beteo.
Modern Love
Bill bajó las escaleras de forma sigilosa, según él, no queriendo ser descubierto al bajar por agua, ya que a Tom recién le había venido el bajón y tenía mucha sed. Ya era otro día, sin embargo, el asunto en su casa no había quedado olvidado y su madre observaba a Bill con ropas anchas y caminando de puntillas. Simone suspiró, ¿en serio creía que nadie lo escuchó si antes de bajar gritó un: ‘¡mierda!’?
Bill siguió sus planes de lucir camuflado tras la refrigeradora mientras servía agua en un vaso. Luego salió de la cocina y volvió a caminar de puntillas mientras se cubría el rostro con el vaso. Simone no supo si reírse o enojarse.
—Bill—llamó Simone desde el sillón.
Bill se detuvo y se planteó el huir. Se maldijo internamente y fue a donde su madre. Ella le preguntó con la mirada, él señaló hacia arriba y luego su rostro. Su madre supuso que se refería a que le llevaba agua a Tom.
—¿No piensas hablarme, jovencito?—preguntó Simone. Bill se quedó estático.
Los escalones sonaron por la presión de unos pasos presurosos. Tom apareció con ropas más anchas de lo normal y se situó junto a Bill.
Ady, este fic fue para ti. Agradezco el regalo que has enviado. Ojalá que este fic haya estado a la altura de las expectativas.
QUANTUM
CAPÍTULO 10
—Tom, ¿no querías ir al zoológico?
—Primero vamos por Gato.
El día había amanecido más tranquilo. No había nubes en el cielo, y la nieve y el hielo brillaban bajo el sol matutino.
En algún momento, durante la amanecida, Bill había visto un par de llamadas perdidas de un número desconocido, y otras dos de Georg y Gustav. Pero durante las llamadas Bill le había estado dando amor a Tom, y ambos estaban demasiado concentrados en ello como para escuchar nada más que sus propios sonidos.
Pero no se inquietó. Seguramente sus amigos querían saber dónde estaba, y probablemente ellos disfrutaban de alguna fiesta y les había faltado otro amigo para sus juergas.
El pintor lo olvidó. Estaba más enfocado en la terquedad de Tom de querer ir a buscar a Gato, antes de ir al zoológico, aún cuando eso no tenía lógica para Bill. Bien sabía que no dejarían entrar a la mascota al recinto, y deberían dejarlo en el auto alquilado, que además, en unas horas tenían que devolver.
Y este fic va llegando a su fin. Estamos en el penúltimo capítulo.
Este tiene varios elementos. Algunos de ellos los explico al final del capítulo. Y además para el gusto de varias tiene lemon. Un lemon de 5 páginas, así que necesitan oxígeno y agüita al lado por si acaso.
A estas niñas corresponde agracer sus comentarios, algunas se repiten otras no, un beso a todas.
anita hor – Crazy4Bill – Luna – Kassy – Jokatz – kennia – Ady – yumi – jessy – sully – Tania – Jossi – Crissk
QUANTUM
CAPÍTULO 9
CAPÍTULO 9
Tom dejó que Bill le quitará la ropa. Una a una sus prendas iban quedando en el piso. Un temblor recorrió la espina dorsal del muchacho. Intentaba aparentar tranquilidad, pero no sabía exactamente lo que estaba pasando, ni lo que implicaba, ni lo que requeriría de él. Sin embargo, lo deseaba. Quería toda esa atención de Bill. Miraba sus ojos con ese brillo extraño, su boca húmeda de tanto robarle besos. Sus mejillas encendidas, y ese calor que expelía el cuerpo semi desnudo del pintor.
Las manos de Bill recorrieron su rostro, su cabello, sus hombros y sus brazos. Dibujaron círculos en su vientre. Y Tom se estremecía a cada tacto.
Sin duda aquello era tan diferente al concepto que había tenido sobre lo que llamaban sexo en su tiempo.
La mañana había llegado más pronto de lo que Bill y Tom imaginaron. Llenaron bolsos con algo de ropa, pues posiblemente no regresaran al departamento esa noche. Tom había guardado su obsequio como primera prioridad, y luego había tomado algo de ropa que aún quedaba en su loft. La metió en el bolso sin mucha prolijidad. Tom no sabía qué era empacar. Un poco a regañadienteshabía aceptado ir a buscar la ropa a su antiguo closet, y el pintor tuvo que insistir mucho para que lo hiciera.
Bill se había preocupado muy temprano de rentar un automóvil, y a pesar de ser temporada festiva, había conseguido un buen todoterreno con el cual no tendría dificultades para conducir por carreteras heladas. En algún momento en el camino tendría que ponerle cadenas a los neumáticos, pero Bill todo lo aceptaba con una sonrisa en los labios.
Cuando había despertado por la mañana, lo primero que hizo fue ir a cerciorarse de que Tom aún estuviera allí, o mejor aún, corroborar que nada había sido un sueño, que todo lo que recordaba era real. Ver a Tom allí durmiendo relajadamente fue un momento de felicidad para el pintor. Se acercó muy despacio, y se inclinó para besar los labios del muchacho. Tom, luego del segundo beso, sonrió abriendo los ojos, y sólo diciendo una palabra —¡Hambre!
Bill abrazó al muchacho otra vez —Tom, por favor, no digas nada en casa de la abuela Astrid que pueda ser peligroso.
—Yo sé. Soy tu amigo que vino de lejos, que entiendo poco idioma.
—Mañana vamos a Klosterseestrand. Es una playa bonita aunque es posible que el mar sea más hielo que agua…
—Y te enseñaré a hablar Bauka.
—De acuerdo.
En una hora estuvieron en la casa de la abuela Astrid. Tom jamás se lo había pasado tan bien. Bill estaba feliz de verlo tan alegre. Se lo pasó toda la tarde conversando con la abuela.
El pintor le dio una bocanada a su cigarrillo, luego se quedó mirando las formas graciosas que hacía el humo en el aire gracias a la brisa helada. Ambos, Georg y él, estaban en la pequeña terraza que daba hacia una placita cuyos jardines y árboles se arqueaban levemente ante el peso de la nieve. La calle lucía entre plateada y blanca por el hielo, y tal parecía que el mundo entero se había encerrado en sus casas. Todo parecía tan desierto.
—Me preocupa amigo, porque si es verdad, tú también estás en peligro.