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	<title>TwcKaulitz &#124; Twincest Fansite &#187; Mr. Trümper&#8230;Mr. Kaulitz</title>
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		<title>Mr. Trümper&#8230;Mr. Kaulitz Cap. 10 by Princess of Darkness</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Feb 2011 04:05:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mr. Trümper...Mr. Kaulitz]]></category>

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		<description><![CDATA[<em>Bien y no quisiera extenderme mucho, después de tanto tiempo agradezco los comentarios que me hicieron llegar las personas a las que les gustaba este fiction, así que le di respiración de boca a boca y revivió.  Así que este fiction es para ellas. Gracias.</em>

<em> </em>

Retomemos las advertencias y de donde salio la idea de este fiction.  Era un intercambio de regalos, y Vaneka (gracias sweetie you rule) me pidió esto para su fiction.

<em>Genero: AU, Drama, Romance
Advertencia: Slash, con contenido hetero, muerte, violencia, twincest, voyegurismo
Personajes: Tom y Bill Kaulitz
Clasificación:   Slash + 18</em>


Especifícaciones de Vanek para su fic:

Lo que quiero que salga en mi fic:

(Bill o Tom)es un modelo de revista, (tom o Bill) se obseciona con el, al grado de raptarlo y tenerlo en su casa como su esclavo sexual, por mas de una semana, tratandolo pesimamente, pero que al final se enamoren de verdad y alguno de los dos no sé tenga un bebe y eso los una mas. (Todo es opcional)

Bill uke/seme Tom uke/seme, que se intercambien,
Mpreg-Tom o Bill (que decida la autora)
Universo alterno.
violacion
lemon
OOC

No quiero en mi fic:
Contenido hetero.
No muertes de personajes.
no travestismos.
no yuri

<h3 style="text-align: center;">Mr. Trümper...Mr. Kaulitz
Cap. 10</h3>
Alessandra arqueó su delgado cuerpo y estiró sus brazos hasta aferrarse en cuello del muchacho, se irguió reincorporándose para quedar frente a él, buscando un poco de intimidad, lamió el sudor que bajaba por las mejillas de este y buscó los labios de su amante, necesitaba un poco de cariño, su corazón de a pocos exigía algo más que esos momentos. Los ojos de Bill centellaron en la obscuridad y le dio una fría mirada. —No lo hagas —demandó con voz severa. Se dirigió al hombro de la chica y lo besó con pericia, de forma automática, sin dejar que sus pensamientos se le fueran de control, era aquí y ahora, se estaba probando.

La chica lejos de excitarse se tensó más al sentir los brazos de este asirla enérgico, se irguió aún más al punto de que sus pechos estaban casi alineados y se agarró fuerte de la espalda de este, la embestida no sólo fue más profunda ahora era casi violenta, dejó escapar casi un grito de dolor mezclado con cierto placer, este le mordió la oreja, mientras le murmuró —Contrólate, nunca has sido una vulgar puta, no empieces ahora.

Resbaló sus manos tras las nalgas de la chica y la subió un poco más para cambiarla  de posición, deslizó su lengua desde la oreja de esta hacia el cuello, un espasmo de placer la sacudió y el aumento de sus jadeos le indicó que estaba en la puerta de un orgasmo. Bill la apretó más contra sí, no se podía hacer más por él, determinó mentalmente molesto, entonces aumento el ritmo, necesitaba quitársela de encima, buscó con técnica la entrada hacia su canal y metió uno de sus dedos. —Doble placer para mi niña —susurró al oído de la muchacha, a quien sus palabras y los sentimientos que ellas provocaban en él la llevaron a la recta final, la embistió dos veces y la chica no pudo más, se soltó agobiada de tanto, entonces este salió de ella y la tendió sobre la cama, la chica prácticamente temblaba de placer. Respiró profundo al verla tirada de esa forma.  <em>Bien soy grandioso de eso no hay duda</em>, pensó.

—Bill. —llamó la muchacha en un jadeó— Ven —pidió al ver la erección del muchacho, se sentía inútil, ya ni siquiera conseguía hacerlo terminar.

(continuar al TAG)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Bien y no quisiera extenderme mucho, después de tanto tiempo agradezco los comentarios que me hicieron llegar las personas a las que les gustaba este fiction, así que le di respiración de boca a boca y revivió.  Así que este fiction es para ellas. Gracias.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Retomemos las advertencias y de donde salio la idea de este fiction.  Era un intercambio de regalos, y Vaneka (gracias sweetie you rule) me pidió esto para su fiction.</p>
<p><em>Genero: AU, Drama, Romance<br />
Advertencia: Slash, con contenido hetero, muerte, violencia, twincest, voyegurismo<br />
Personajes: Tom y Bill Kaulitz<br />
Clasificación:   Slash + 18</em></p>
<p>Especifícaciones de Vanek para su fic:</p>
<p>Lo que quiero que salga en mi fic:</p>
<p>(Bill o Tom)es un modelo de revista, (tom o Bill) se obseciona con el, al grado de raptarlo y tenerlo en su casa como su esclavo sexual, por mas de una semana, tratandolo pesimamente, pero que al final se enamoren de verdad y alguno de los dos no sé tenga un bebe y eso los una mas. (Todo es opcional)</p>
<p>Bill uke/seme Tom uke/seme, que se intercambien,<br />
Mpreg-Tom o Bill (que decida la autora)<br />
Universo alterno.<br />
violacion<br />
lemon<br />
OOC</p>
<p>No quiero en mi fic:<br />
Contenido hetero.<br />
No muertes de personajes.<br />
no travestismos.<br />
no yuri</p>
<h3 style="text-align: center;">Mr. Trümper&#8230;Mr. Kaulitz<br />
Cap. 10</h3>
<p>Alessandra arqueó su delgado cuerpo y estiró sus brazos hasta aferrarse en cuello del muchacho, se irguió reincorporándose para quedar frente a él, buscando un poco de intimidad, lamió el sudor que bajaba por las mejillas de este y buscó los labios de su amante, necesitaba un poco de cariño, su corazón de a pocos exigía algo más que esos momentos. Los ojos de Bill centellaron en la obscuridad y le dio una fría mirada. —No lo hagas —demandó con voz severa. Se dirigió al hombro de la chica y lo besó con pericia, de forma automática, sin dejar que sus pensamientos se le fueran de control, era aquí y ahora, se estaba probando.</p>
<p>La chica lejos de excitarse se tensó más al sentir los brazos de este asirla enérgico, se irguió aún más al punto de que sus pechos estaban casi alineados y se agarró fuerte de la espalda de este, la embestida no sólo fue más profunda ahora era casi violenta, dejó escapar casi un grito de dolor mezclado con cierto placer, este le mordió la oreja, mientras le murmuró —Contrólate, nunca has sido una vulgar puta, no empieces ahora.</p>
<p>Resbaló sus manos tras las nalgas de la chica y la subió un poco más para cambiarla  de posición, deslizó su lengua desde la oreja de esta hacia el cuello, un espasmo de placer la sacudió y el aumento de sus jadeos le indicó que estaba en la puerta de un orgasmo. Bill la apretó más contra sí, no se podía hacer más por él, determinó mentalmente molesto, entonces aumento el ritmo, necesitaba quitársela de encima, buscó con técnica la entrada hacia su canal y metió uno de sus dedos. —Doble placer para mi niña —susurró al oído de la muchacha, a quien sus palabras y los sentimientos que ellas provocaban en él la llevaron a la recta final, la embistió dos veces y la chica no pudo más, se soltó agobiada de tanto, entonces este salió de ella y la tendió sobre la cama, la chica prácticamente temblaba de placer. Respiró profundo al verla tirada de esa forma.  <em>Bien soy grandioso de eso no hay duda</em>, pensó.</p>
<p>—Bill. —llamó la muchacha en un jadeó— Ven —pidió al ver la erección del muchacho, se sentía inútil, ya ni siquiera conseguía hacerlo terminar.</p>
<p>El pelinegro resopló, buscó una coleta y recogiéndose el cabello la ignoró siguiendo su camino hacia el baño, puso llave, no quería interrupciones estúpidas, mucho menos baños a dos.</p>
<p>La frustración de no lograr terminar lo tenía obsesionado, era la cuarta vez que le pasaba desde… trató de hacer memoria, pero ya ni esta le funcionaba. Sus sentidos y su cognición simplemente se habían ido de paseo dejándolo vacio, no podría precisar el  por qué parecía que su cuerpo se negaba a darle placer, según su médico de cabecera estaba en perfectas condiciones y ahora el dejar a Alessandra retorciéndose de placer le había dado cierto alivio todo estaba bien, aunque en  realidad lo que ella sintiera no le importaba en lo mínimo, lo que él necesitaba era vaciarse, encendió la ducha dejó caer el agua fría, sabía que masturbarse no le ayudaría, lo había intentado hasta el cansancio mas sin embargo su cuerpo se negaba a dejarlo explotar.</p>
<p>Se metió de una buena vez  debajo del agua, y el jadeo de su cuerpo protestando contra el toque de el agua fría contra su piel no se hizo esperar un violento temblor lo sacudió pero lo llamó al orden, pensó, con una amarga sonrisa, acariciarse ya no sería suficiente, la furia dentro de sí le ganaba segundo a segundo, y sólo tenía un deseo alejarse de ese lugar, ya nada valía la pena si nada le satisfacía. Sentía asco de Alessandra. Lavó su cuerpo con ahínco recordar los gemidos de esta a su oído de pronto se convirtieron como chillidos agudos parecidos a los de ratas, ¿<em>Me estoy volviendo loco? </em> Se cuestionó. <em>No me vas a venir con mariconadas ahorita, </em>demandó a su propia conciencia.  Ahora resultaba que no se iba a tirar a quien quisiera y todo por el maldito… detuvo sus pensamientos de golpe, y sacudió su cabeza en negación. Sí, últimamente la culpa de todo lo malo que sucedía en su vida tenía nombre y apellido.</p>
<p>Secó su cuerpo despacio, enrolló la toalla alrededor de su cintura, salió y contempló a la chica quien fumaba en el balcón, era perfecta, la simetría de su rostro era divina, su cuerpo era exquisito  ¿<em>Qué mierdas me pasa?</em> Se preguntó de nuevo, se le acercó por detrás y la hizo sentirlo, esta sonrió, se giró sobre sí y se abrazó a la perfecta anatomía de Kaulitz, descansando su rostro sobre el pecho del chico.</p>
<p>—Prepárame algo —pidió, despegándola de su cuerpo y señalando su caja de droga en la mesa— Un par de esnifadas me vendrían de maravilla.</p>
<p>Minutos después permitió que Shuck entrara a la pieza llevándole consigo una nueva muda, no soportaba usar su ropa “pre-sexo” después del mismo.  Alessandra estaba duchándose así que por fin se sintió cómodo.  Arqueó la ceja al ver a su asistente. —¿La podemos dejar aquí tirada?</p>
<p>El asistente del señor sonrió.</p>
<p>—Por favor —pidió riendo como niño— Juro que ya no la soporto. No quiero ni…</p>
<p>El teléfono de ella interrumpió su discurso y este lo cogió, vio el identificador y le indicó que era Adriana. —La perra sin clase —masculló molesto.</p>
<p>—¿Quién es? —gritó la chica desde el cuarto de baño.</p>
<p>El rostro de este se desencajo indignado —¿Y qué soy yo tu asistente?— respondió de forma altanera.</p>
<p>—Lo siento Bill.</p>
<p>Este rodó los ojos. —Y por lo visto puede gritar por horas así, me dan ganas de ponerla en un mercado —comentó a Shuck normalizando el tono de su voz.  Su asistente le devolvió un gesto de complicidad aunque en realidad Alessandra le parecía mejor opción por sobre…</p>
<p>—La culpa es de Trümper —anunció tocándose la entre pierna— Estoy casi seguro.</p>
<p>El asistente le abrochó la camisa sin inmutarse sabía que no estaban teniendo una conversación.</p>
<p>—Quiero verle —pidió en un puchero— No puedo serle tan indiferente —dedujo en un grito.</p>
<p>Alessandra salió completamente arreglada del baño, esos meses de “relación” con Mr. Kaulitz ya le habían enseñado que para él la palabra privacidad conllevaban al menos de tres a cuatro hombres más en la pieza. Se dirigió a su móvil y la llamada perdida de Adriana le hizo esbozar una sonrisa, su amiga estaba determinada en lograr algo con Trümper y para ella eso no era menos que buenas noticias, remarcó y se enfrascó en una conversación trivial con esta, Bill fingió no escuchar, hasta que la chica pronunció el nombre cuyas tres letras le anunciaban la entrada a su infierno personal.</p>
<p>—¿Tom?  ¿Tom Trümper? —remarco la chica, soltando una pequeña carcajada fingiéndose divertida— Suena perfecto.</p>
<p>Bill arqueó la ceja evidentemente molesto, se paró y llegó hacia ella, le tomó el teléfono, lo colgó y lo tiró por la ventana. —No sé qué mierdas crees que haces, pero no lo hagas. —vociferó— No quieras hacerte la inteligente conmigo muñeca o te puedes quebrar —dijo tirándola hacia la cama— Nos vamos —instruyó a su asistente pasando frente a el.</p>
<p>*****</p>
<p>La hinchazón de su miembro le hizo consciente y despertó —¡Mierda! —masculló, deslizando su mano hacia su pene y envolviéndolo, trató de masturbarse pero la sensación de fricción le lastimó, giró sobre sí y buscó el lubricante que había dejado sobre su mesa— Es sólo por ayudarte amigo. —dijo, hablándole a su propio pene. Cerró los ojos y trató de enfocarse en su propio placer pero era inútil su erección no quería ceder y  su mano parecía no colaborar lo suficiente para lograr su cometido, se sentó fúrico.</p>
<p>— Esto es personal. —masculló, mientras veía con cierta cólera su propia erección. Cinco minutos después su mano dolía y la erección aún no cedía—  Alguien pégueme un tiro. —suplicó desconsolado, se paró y fue directo a su espejo y se jaló con precisión, mientras mentalmente cambiaba sus rastas por un largo cabello negro azabache. — Sí ahí estás hijo de puta. —masculló entre excitado y molesto, recorrió mentalmente los detalles imaginarios de Bill en el espejo y por fin el tibio semen salió expulsado hacia su propio pecho— Bien ahí tienes —dijo soltándose hastiado.</p>
<p>Una llamada al teléfono de su casa le alejó de frente del espejo, sin ver el identificador contesto. —Diga.</p>
<p>La voz de Adriana le llegó del otro lado de la línea.</p>
<p>—No —contestó de forma seca— Espera, ojalá no creas que tú y yo tenemos algo por el último par de cogidas, porque si es así… —la voz de la chica le interrumpió y le dejó sin argumentos, o más bien dicho, sin voluntad para decirlos— Bien, pasaré por ti a las siete —masculló molesto consigo mismo.</p>
<p>—¡Mierda! —gritó tirando el teléfono al sillón, la chica no había podido ni mencionarle una cena con Bill Kaulitz que él inmediatamente había cedido e incluso puesto hora— ¿Ahora qué? —se cuestionó desapareciendo hacia el cuarto de baño.</p>
<p>****</p>
<p>La chica daba vueltas desesperada en la oficina de su recién heredada empresa, había logrado enojar a Bill y eso había sido no sólo otra cosa que una estupidez, debía hacer un balance, desde el principio sabía que de él no obtendría nada, y hacerlo enamorarse de ella con el tiempo le había parecido una idea bastante razonable. —Idiota —dijo dándose un golpe con la mano en la frente.  <em>Tan ilusa no soy</em> se rebatió mentalmente. Y era cierto Bill Kaulitz no había durado ni dos meses con alguien y con ella el asunto parecía que iba cristalizando hasta que Tom Trümper se había aparecido en el camino.</p>
<p>Ahora debía pensar con la cabeza fría, si seguía enojando a Bill podía regresar a ser lo que era antes, una simple modelo, con más pena que gloria y ahora el sólo estar ligada a él le había catapultado a niveles insospechados y… —La belleza se acaba —dijo determinada, mientras se jalaba la imaginaria piel de su abdomen viéndose al espejo, ella podía tener a quien quisiera y lo que quisiera, contaba con la bendición de Mr. Kaulitz, que era más de lo que muchos podían decir de él.  Se asomó por la ventana de su edificio… y sacudió su cabeza y con esto su corazón… fue directo al teléfono, tomó un trago y se tranquilizó, debía pensar en frio, si quería triunfar en algo era hacerle creer a Bill que ella en realidad quería que él estuviera con Trümper y ahora debería probárselo.  Marcó el número de Shuck, y trató de controlar su nerviosismo al pedirle hablar con Bill, la hizo esperar diez largos minutos a la línea pero sabía que era lo mínimo que debería hacer.</p>
<p>—Cariño —fue su saludo acompañado de una sonrisa, sabía que Bill no era ningún estúpido y debía creerse su propia actuación. Un mascullido extraño que no pudo descifrar le dio pauta a que continuara— Estoy con Adriana al teléfono va a dar una cena, me preguntaba si tú y yo queríamos departir con ella y Tom.</p>
<p>—¿Trümper?</p>
<p>—Claro, sé que es tu amigo y pues él no hace mucho por disimular que quiere verte y…—una interrupción casi ansiosa le hizo ahora esbozar una autentica sonrisa.</p>
<p>—Sí, a las siete está bien —dijo colgando triunfalmente el teléfono, ahora debía poner al tanto a su amiga, conocía bien a Bill, o al menos eso creía, sabía que ver a su nueva obsesión con Adriana podría llevarlo a la perdición y más conociendo también a Trümper que parecía decidido a no ceder un poco hacia él. Además ya su amiga le había comunicado que llevaba un par de noches saliendo con Tom y esa no podía ser más que buenas noticias, al menos para ella.</p>
<p>***</p>
<p>Bill arqueó su ceja mientras inspeccionó de arriba abajo la imagen que el espejo le devolvía —Satisfactorio —dijo pausadamente mientras relamió sus labios— ¿Qué opinas? —inquirió girándose hacia su asesor de modas.</p>
<p>—¿Satisfactorio? —repitió el muchacho, cerrando los ojos, sabiendo que no habría forma que esa respuesta fuera la correcta.</p>
<p>—¿Me estás coqueteando menso? —fue la respuesta de su jefe quien posando su mano en la mejilla del joven la volteó con suavidad— Sólo para que lo sepas… —dijo señalando a Shuck para que este continuara la línea.</p>
<p>—No está a nuestro alcance.</p>
<p>—Gracias Shuck. Es algo tan obvio por Dios…</p>
<p>Ernie sonrió al menos esta vez no le había dicho…</p>
<p>—Idiota.</p>
<p>Y su sonrisa desapareció tan pronto como fue esbozada —Eres bueno chico —dijo limpiando algún rastro de salivación imaginaria en su boca.</p>
<p>Shuck desapareció de la habitación, sabía que una larga noche les esperaba, no tenía ni idea de cómo o de qué iba todo aquello, pero desde que lo oyó murmurar cerca de mil veces —Tom —de su ansiedad, sabía que nada apuntaba a ser una noche tranquila. Discutió con Frank todos los pormenores de seguridad del lugar en que Miss Adriana había coordinado la sala y había reducido la cantidad de invitados a las dos parejas, a gusto del jefe de seguridad de Mr. Kaulitz, todo estaba completamente calculado… <em>Si algo podía calcularse</em> ironizó dijo para sí mismo el asistente.</p>
<p>Regresó a la habitación sólo para cerciorarse que su jefe estaba bien.</p>
<p>—¿Todo bien? —inquirió Bill, al verlo aparecer.</p>
<p>Este asintió pero no pudo dejar de mencionar el detalle —Sorprendentemente ahora sólo serán ustedes cuatro, a gusto de Frank.</p>
<p>—Sorprendentemente, ¿Para quién?  Para ti o para algún tarado cómo Trümper o peor aún a una planer de poca monta como Alessandra.</p>
<p>Shuck arqueó la ceja, había metido la pata hasta el fondo por lo visto, y lo peor es que ni aún caía en cuenta en qué específicamente.</p>
<p>—Increíble, pero te falta aprender —agregó el joven acercándose al espejo mientras delineaba su parpado inferior haciendo una línea delgada— Fuera — gritó para que saliera el resto, lo cual no incluía a Shuck que debía quedarse para escuchar lo que aparentemente era obvio. Soltó el lápiz y llegó hacia él.</p>
<p>—Alessandra tiene un problema: me ama —gesticuló de forma despectiva y continuó— Así que sabe que si me crispa los nervios debe compensarme si aún quiere tener la oportunidad de verme, entonces hizo lo que su desesperación le dictó, arrastrar a Trümper hacia mí.</p>
<p>***</p>
<p>La escalade se deslizaba por la carretera con total suavidad, Tom veía a Adriana mover los labios incansablemente en su pene mientras manejaba. —No vas a sacar nada de ahí —advirtió en voz fría— Simplemente no tengo ganas —guardó silencio, no sabía en qué momento todo aquel mundo lo había sumido en tanta vulgaridad. Enredó con suavidad su mano en el cabello de ella y la quitó de él. No quería ser grosero, y mucho menos conseguir pelea antes de tan siquiera verlo. —No ahora muñeca. —dijo, fingiendo algún grado de empatía que denotara más allá del asco que sentía y le guiñó el ojo.</p>
<p>Trató de fingir el sobre salto que sintió al ver como la limosina de Kaulitz le rebasaba en la carretera, su estomago dio una vuelta, subió el volumen de la música no quería comentarios imprudentes y sobre todo quería llenarse de barullo la mente, recobrar la confianza en sí mismo, una línea de pensamiento le llevo a otra, para eso tenia a Adriana…para que le recordara lo fabuloso que era, estiro su mano hacia la de ella y la tomo entre la suya, buscó entrelazar sus dedos con los de la chica.  <em>Es inútil </em>caviló.</p>
<p>Al llegar notó que sólo habían dos autos más en el parqueo, los de la seguridad de Kaulitz y la limosina. —Bien, mandó a vaciar el lugar —comento en voz alta.</p>
<p>Adriana asintió, su suerte iba mejorando según ella, ahora se rozaba nada más y nada menos que con Bill Kaulitz, si sus contratos no se iban a la estratósfera con esto no sabría que lo haría. Al bajar del auto sintieron como algunos flashes de lejos les tomaban. —¡Mierda, paparazzis! —masculló Tom tapándose el rostro. Corrió hacia la puerta de la chica y le tomó la mano.</p>
<p>Entraron al lugar e intercambió un seco saludo con Shuck —Arriba por favor. —le indicó este caminando delante de él. Ahora Tom sintió cómo los nervios le traicionaban tenía exactamente dos semanas de no saber nada de él, de no permitirse siquiera ojear una revista, encender un noticiero, había pasado sus vacaciones encerrado en su apartamento.</p>
<p>Alessandra se paró y fue junto a su amiga y se fundieron en un abrazo, tomó la mano de Tom y dándole un pequeño jalón lo bajó a su altura para depositar un suave beso en su mejilla, pero se percató de algo, el chico no estaba ahí, sus ojos ya se habían clavado en los de Bill quien le observaba con cierta ansiedad.</p>
<p>—Trümper —dijo este moviendo su barbilla a forma de saludo.</p>
<p>El de rastas arqueó la ceja y esbozó una sonrisa —Kaulitz. —respondió caminando hacia este tendiéndole la mano, una autentica carga eléctrica fluyó en los dos cuerpos chocando y les obligó a soltarse tan pronto se habían rozado. Sus rostros se desencajaron de igual sorpresa pero decidieron no darle mayor importancia al asunto.</p>
<p>La cena fue servida y mientras las jóvenes hablaban sin parar los muchachos estaban dispuestos a no abrir la boca más de lo necesario, sus miradas subían de intensidad y por segundos parecía hasta que sus rostros iban a suavizarse pero eso no pasó, al menos no, hasta que el plato principal había sido retirado y la cuarta copa de champagne era servida. Y fue ahí mientras en medio de una platica tan vana el pie de Bill rozó el de Tom y este sintió cómo de un segundo a otro el latido de su corazón aumentaba, la sangre corría más rápido por su cuerpo y su rostro se llenaba de esta provocándole un inevitable sonrojo. Tomó de un trago la copa y quitó el pie rápidamente. —¿Podemos tomar algo de hombres? —inquirió levantando el rostro y vio a Bill sacando toda la seguridad que mostraba en la pasarela— Digo no que tenga nada en contra de Crystal —dijo levantando la botella leyendo el nombre de forma burlona— Pero estas bebidas mariconcitas me cargan.</p>
<p>Bill se mordió los labios fúrico pero no iba a dejar que ese patán le descontrolara, no era idiota y sabía que la reacción de Trümper no era más que una reacción ante la evidente excitación que provocaba en él. Se paró y llegó hacia atrás de él, bajó y justo en el oído le susurró —¿No te gusta? Pero si esa mariconada la traje especialmente para ti. Pero si estás jugando a chico duro podemos ir por una cerveza —dijo dejando escapar su tibio aliento en la oreja del muchacho quien sintió un escalofrió recorrerle por toda la espalda.</p>
<p>Tom sabía que eso era exactamente lo que Bill buscaba, dejarlo ahí en ridículo petrificado demostrando su poderío, así que su orgullo pudo más, se paró y se plantó frente a este —Te sigo, ahora el que me preocupa eres tú.</p>
<p>—¿Yo? —remarcó Kaulitz, caminando frente a él dirigiéndose al bar en la planta baja seguido del muchacho.</p>
<p>—Sí tú, yo puedo beber mariconadas, soy modelo, pero tú niño bonito vas a tomar una cerveza por mí, una bebida tan vulgar. Digo Kaulitz POR MI, vaya que me conmueves. —dijo con arrogancia acelerando el paso y tomando asiento en la butaca.</p>
<p>Bill sintió el último comentario como un autentico golpe al hígado, a su orgullo, arqueó la ceja y sonrió <em>Este imbécil vaya que vale la pena </em>meditó. Aceleró el paso y se sentó a su lado, su pierna quedó justo contra la de Trümper y se negó a quitarla, el cobarde ahí no era él. El chico se sujetó en una coleta alta sus rastas y dejó por un segundo a la vista del pelinegro su cuello, este se relamió al ver un poco de piel.  Llamó con una seña a Shuck y pidió su caja con droga, le ofreció éxtasis a Tom y  tragó una para sí mismo. Frank tragó en seco esa noche habrían problemas determinó viendo el reloj.</p>
<p>Minutos después la música del lugar golpeaba sus sentidos con la vigorosidad que la droga permitía, el bajo se marcaba más y sus piernas aún se rozaban sin menor disimulo, no hablaban sólo se sumían en largas miradas, pero ninguno iba a ceder.  Adriana bajó junto con Alessandra tenía ya un tiempo solas y la preocupación les había ganado no sabían que tan prudente había sido juntarlos en el mismo lugar.</p>
<p>Adriana avanzó hacia donde Tom estaba sentado y se abrazó de la espalda de este, arriesgándose más de lo que debería, pero para su sorpresa el chico se volteó y la refugió en su pecho, sin despegar la mirada de Bill, elevó la ceja y le dedicó una sonrisa llena de ironía.</p>
<p>Kaulitz mordió sus labios con furia y esperó que su chica llegara hacia él pero Alessandra nunca lo hizo, y esto sólo le enfureció más. —Bien, la cena termino —dijo parándose de la butaca— Buenas noches —se despidió dándoles la espalda.</p>
<p>Tom sintió cómo su cuerpo se tensaba de nuevo, no quería dejarle ir. —Espera. —pidió en contra de su voluntad— ¿A dónde vas? —le inquirió, siguiéndolo hacia su limosina.</p>
<p>—No te importa.</p>
<p>—Si no me importara no preguntaría, imbécil.</p>
<p>Bill sonrió sin volver a verle, su impulsivo Trümper estaba desquiciándose. —Por ahí.</p>
<p>—¿Solo? -</p>
<p>—Es lo mejor que tienes para decir. —inquirió girándose para verle.</p>
<p>Tom bajó su mirada sintiéndose al descubierto, sabiéndose débil.</p>
<p>—¿Me acompañas? —le invitó abriendo la puerta de la limosina.  El chico asintió subiendo.</p>
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		<title>Mr. Trümper&#8230;Mr Kaulitz  Cap. 9 by Princess of Darkness</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Jan 2011 15:01:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mr. Trümper...Mr. Kaulitz]]></category>

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		<description><![CDATA[HI, y al fin subo el cap. 9 que eso solo indica una cosa...el 10 esta listo para publicarse mañana, gracias a las que lo han seguido y me han hecho recobrar la pasion y las ganas de este fic so...refresquemos la memoria y esperemos unas horas para el nuevo...muah


Autor: Princess of Darkness
Beta:  Aelilim ( sí. I´m a lucky girl)


<em>Gracias por leer el fic, espero que les guste a todas y lamento que la espera haya valido la pena.</em>

<em>Besos</em>


<strong>Mr. Trümper...Mr. Kaulitz  "Capitulo 9"</strong>

by Princess of Darkness (Bright Light o Cruella como quieran)


Las puertas del hotel  se abrieron de par en par, el rostro descompuesto de Tom quedó frente a las cámaras de los medios que cubrían la alfombra roja. Gritos y flashes le aturdieron por espacio de un minuto hasta que reaccionó.  <em> Es una mierda</em>, maldijo mentalmente.  Había olvidado que gracias a Bill Kaulitz ya no era libre, era una de sus nuevas “posesiones” y por lo tanto gozaba de la atención y el morbo que eso le brindaba.  

Giró sobre sus talones para entrar de nuevo, justo ahí estaba Adriana pegada a su trasero. La tomó de brazo y la dirigió frente a él acelerando el paso hasta que entraron, quedando lejos de las miradas de los curiosos.

-¿Qué mierda crees que haces?

-Voy contigo.

-No seas necia, no me das ganas -dijo tocándose la entrepierna vulgarmente.

-Tom…

-Qué Tom, ni que Tom –interrumpió-. Muévete y déjame pasar -dijo a tiempo que la quitaba del camino.  

Mil improperios cruzaban por su mente. -Soy la puta de Kaulitz -masculló, mientras buscaba con la vista a su agente.  <em>Sí, la puta sin los obvios beneficios</em>, pensó. 

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			<content:encoded><![CDATA[<p>HI, y al fin subo el cap. 9 que eso solo indica una cosa&#8230;el 10 esta listo para publicarse mañana, gracias a las que lo han seguido y me han hecho recobrar la pasion y las ganas de este fic so&#8230;refresquemos la memoria y esperemos unas horas para el nuevo&#8230;muah</p>
<p>Autor: Princess of Darkness<br />
Beta:  Aelilim ( sí. I´m a lucky girl)</p>
<p><em>Gracias por leer el fic, espero que les guste a todas y lamento que la espera haya valido la pena.</em></p>
<p><em>Besos</em></p>
<p><strong>Mr. Trümper&#8230;Mr. Kaulitz  &#8220;Capitulo 9&#8243;</strong></p>
<p>by Princess of Darkness (Bright Light o Cruella como quieran)</p>
<p>Las puertas del hotel  se abrieron de par en par, el rostro descompuesto de Tom quedó frente a las cámaras de los medios que cubrían la alfombra roja. Gritos y flashes le aturdieron por espacio de un minuto hasta que reaccionó.  <em> Es una mierda</em>, maldijo mentalmente.  Había olvidado que gracias a Bill Kaulitz ya no era libre, era una de sus nuevas “posesiones” y por lo tanto gozaba de la atención y el morbo que eso le brindaba.  </p>
<p>Giró sobre sus talones para entrar de nuevo, justo ahí estaba Adriana pegada a su trasero. La tomó de brazo y la dirigió frente a él acelerando el paso hasta que entraron, quedando lejos de las miradas de los curiosos.</p>
<p>-¿Qué mierda crees que haces?</p>
<p>-Voy contigo.</p>
<p>-No seas necia, no me das ganas -dijo tocándose la entrepierna vulgarmente.</p>
<p>-Tom…</p>
<p>-Qué Tom, ni que Tom –interrumpió-. Muévete y déjame pasar -dijo a tiempo que la quitaba del camino.  </p>
<p>Mil improperios cruzaban por su mente. -Soy la puta de Kaulitz -masculló, mientras buscaba con la vista a su agente.  <em>Sí, la puta sin los obvios beneficios</em>, pensó. </p>
<p>-Jeff.</p>
<p>-Dime.</p>
<p>-Me quiero ir.</p>
<p>-Para variar aguando la fiesta.</p>
<p>-No voy a discutir.</p>
<p>-Contigo nadie discute, tú mandas -contestaba el agente; que por una módica cantidad y la promesa de ser el nuevo gerente administrativo de la agencia, manejaba a Trümper según las ordenes de Mr. Kaulitz.</p>
<p>Hizo una señal llamando a Shuck.</p>
<p>- ¿Qué se supone que estás haciendo? -casi gritó Tom al ver el gesto.</p>
<p> -Hay gente designada para trasladarte.</p>
<p>-Trasladarme… ¿a mí? ¿A dónde?</p>
<p>-A tu apartamento.</p>
<p>-Jeff, no seas tarado, lo haremos como siempre. Llama a mi guardaespaldas y que traigan mi auto -ordenó colocándole el teléfono en las narices.</p>
<p>-Tom, las instrucciones son irrefutables -dijo quitándole el teléfono a Trümper de las manos-. El señor Valdenberg tiene instrucciones de cómo transpórtate.</p>
<p>-¿Otra idea brillante de Kaulitz, acaso?</p>
<p>-No sé de quien venga la orden, tu jefa es Alessandra. Dios, parece que no te lo quitas de la mente un segundo, Trümper. Ten vida.</p>
<p>-¡Mierda! –gritó, dejando caer su mano en la mesa y causando que más de algún curioso volteara a verle sin disimular.</p>
<p>-Te callas y conservas la calma -exclamó Jeff tomándolo de la mano y sentándole a su lado-. Es suficiente. Ese tipo es el dueño del mundo y cuando juegas con él pones en peligro mi cabeza y a la agencia, ¡así que no lo enojes! Además, no veo cuál es tu problema.  Ve al baño relájate y actúa como siempre. </p>
<p>Tom no pudo suavizar la molestia en su rostro: -Lo que me faltaba, ahora me sermoneas. ¿Se te olvida quién paga tus comisiones, Jeff? –inquirió, sin esperar respuesta.</p>
<p>Fue a grandes pasos al baño y se detuvo frente al espejo. Sus ojos se movían de un lado a otro al compas del <em>“tengo que pensar algo” </em>que invadía su mente. La indignación que sentía era demasiada, Bill se creía su dueño y  para el colmo, ahora todos los que trabajan para él, también. </p>
<p><em>Y por si fuera poco, te das el lujo de no venir, idiota</em>, pensó iniciando una caminata en círculo. Estaba desesperado. Encendió un cigarro dando grandes bocanadas, necesitaba aclararse.  </p>
<p>Respiró profundo, dándole vueltas al asunto en su cabeza, segundos después su rostro de fastidio cambió a júbilo.  -Te salió mal la trampa, imbécil,  uno cae una vez, no dos -masculló dejando correr el agua del lavamanos mientras recordaba lo que había acontecido en el aeropuerto.  </p>
<p>Bill le había hecho creer que no estaba y él había caído en su juego actuando como una niñita llorona. <em>Esta vez me las vas a pagar Kaulitz,  te lo juro&#8230;</em> Arregló sus rastas con cuidado, extrañaba el tipo controlado que era hace apenas un par de meses.</p>
<p>-Ese tipo eres tú –se dijo viéndose al espejo-. Si Bill quiere jugar, vamos a jugar.  Y voy a ganar -sentenció. La puerta se abrió, un rostro conocido apareció: era Fabio, otro modelo de la firma. </p>
<p>-¿Tenso, Trümper?</p>
<p>-Algo -contesto vagamente.</p>
<p>-¿Por qué? </p>
<p>-Es solo tensión… </p>
<p>Una sonrisa coqueta se reflejó en el rostro del muchacho que ocupaba el segundo lugar en popularidad en la agencia, solo después del de rastas.</p>
<p>-Dime que no es tensión sexual Trümper, solo dímelo -exclamó esto último en una súplica burlesca.</p>
<p> Tom sonrió chupándose los labios.</p>
<p>-Vamos, todo el mundo en el modelaje y fuera de él quiere acostarse contigo, es solo cuestión de que lo pidas -se aventuró a insinuar, guiñándole el ojo.</p>
<p>Trümper se acercó y le dio un suave topón en los labios. -Sé que te puedo pedir lo que quiera, para algo somos amigos, ¿no? -dijo levantando la ceja-. Hoy mi apetito no es solo sexual, necesito algo más público ¿entiendes?</p>
<p>-Sé a qué te refieres hermano, PUBLICIDAD, igual yo estoy con Mónica.</p>
<p>Tom se dirigió a la puerta pero el otro se interpuso en su camino y lo pegó contra la pared.</p>
<p>-No me resigno. Igual no olvides que me debes una cogida -murmuró encima de los labios del de rastas que permanecía encantado al contacto de la piel con su amigo-. Trümper, te estás volviendo ausente, todos lo comentamos -dijo chupando el labio inferior de Tom. Se separó un poco y continúo hablando-: Haz lo que tengas que hacer para volver a ser el pesado que no habla y que se tira a alguien del medio de vez en cuando y luego finge no conocerlo. Porque, guapo, me estás decepcionando. </p>
<p>Salió del baño molesto consigo mismo.<em> Soy un asco</em>, se reclamó. Tom Trümper le había dicho no al sexo con uno de sus mejores amigos de cama.  <em>Mierda, algo realmente malo me está pasando y todo se lo debo a Bill Kaulitz&#8230;</em>, pensó amargamente.</p>
<p>-Mr. Trümper, su auto está listo –fue la voz del asistente de Kaulitz quien le sacó de sus pensamientos. </p>
<p>Tom sonrió, no señor esta vez no iba caer tan fácil.</p>
<p>-La fiesta apenas empieza, Shuck, no soy ningún aguafiestas. ¿Cómo diablos crees que me voy a ir ya? A menos que me quieras llevar de compras –se mofó del hombre de confianza de Kaulitz.</p>
<p>Shuck respiró profundo mientras los músculos de su rostro se le tensaban, odiaba a Tom como no odiaba a nadie, representaba gastos innecesarios, trabajo extra y encima su jefe, gracias a él, era otro.</p>
<p>Tom aceleró el paso y entró de nuevo a la fiesta. Fue por una cerveza en el camino de regreso a la mesa donde los demás modelos platicaban animadamente. Adriana intentó ignorarlo de la mejor manera posible. Tom, sin importarle eso, bebió mientras clavaba sus  ojos marrones de forma descarada en las perfectas piernas. Una idea vino a su mente, siguiendo perfectamente su plan. Sonrió por su astucia. Era fácil: se la llevaría con él y con eso le daría un revés a Bill en el propio escenario que éste había creado para hacerlo su presa.</p>
<p>Empezó a chuparse los labios sin quitarle los ojos de encima a la modelo, Adriana sintió su mirada y volteó su rostro. Tom no era al único del mundo del modelaje que se la tiraba y no podía tratarla como se le daba la gana.</p>
<p>Fabio llegó a su lado. Era normal en el mundo de ellos flirtear, besarse, acostarse y seguir como si nada hubiera pasado.</p>
<p> -Entonces,  ahora estás con Mónica –fue el comentario que lanzó al azar el de rastas, y no porque le importara.</p>
<p>-Hace como tres meses.</p>
<p>-Mierda, eso es mucho.</p>
<p>-Lo sé, creo que sentare cabeza ahí.  ¿Y tú?</p>
<p>-Nada solo flirteando aquí y allá. Hoy creo que voy por Adriana.</p>
<p>-Eso vi hace un par de horas, ahora ya no me lo parece tanto -río cuando vio como la chica soltaba una mirada de auténtica furia a Trumper.</p>
<p>-Es parte del juego.</p>
<p>Tom se corrió al lado de Adriana, apoyó su barbilla en el hombro desnudo de la modelo, colocando sus labios en la oreja de la chica…<br />
-No sé qué mierda haces Trümper,  pero no lo hagas –advirtió ella  moviendo el hombro.</p>
<p>-Vamos, era parte del juego.</p>
<p>-No seas idiota. </p>
<p>-Adri, tú me deseas, no finjas.</p>
<p>-Tom, por favor, bájale a tu seguridad y no seas tan impertinente.</p>
<p>-¿Bailamos? -preguntó ignorando toda la conversación. Le tendió la mano de forma teatralmente caballerosa, dirigiéndole una encantadora sonrisa.</p>
<p>-No. </p>
<p>-Bien -dijo mientras la cogía del brazo y la conducía hacia la pista casi a empujones. </p>
<p>-No voy a gritarte, no quiero hacer un numerito.  Pero no oíste que dije NO &#8211; la voz molesta de la chica comenzaba a sobresalir entre el gentío.</p>
<p>-Soy sordo -se excusó, pasándole la mano por la cintura y jalándola hacia su pelvis. </p>
<p>Bailaron en silencio, Adriana miraba al frente y trataba lo mejor que podía de ignorar los ojos de Tom que la miraba sonriendo una y otra vez. El chico la levantó por el aire y le dio una vuelta.</p>
<p>-Vamos, no seas payaso -rió la chica golpeándole el hombro. Era obvio empezaba a ceder, era imposible no querer sexo con él. Tom sonrió, ya había ganado, lo sabía. Tomó la barbilla con cierta ternura-. Esa es mi chica.</p>
<p>-¿Tu chica? –coqueteó con voz infantil. Era cierto, ella moría por ser a novia de Tom, todos lo sabían, incluso él y por eso se aprovechaba.<br />
-Bueno, no literalmente MI CHICA pero sí mía, por esta noche al menos.</p>
<p>-Wow, tú sí que sabes ser romántico -exclamo subiéndole la ceja.</p>
<p>-¿Qué? ¿Quieras que te mienta?</p>
<p>-Tom, mejor no hablemos más, o de otra manera tendremos que masturbarnos solos en casa por idiotas.  Solo no nos compliquemos &#8211; razonó la muchacha, molesta consigo ya que cada vez caía más bajo por Trümper. </p>
<p>Shuck sudaba frío viendo la escena de los tortolitos a la mitad de la pista. No estaba tan seguro de reportar lo que estaba viendo, pero los medios seguramente al día siguiente le darían un buen lugar a la noticia.  Debía analizar bien que haría, el objeto de obsesión de su jefe estaba prácticamente tirándose a esa chica, y su jefe seguramente reventaría y eso no podría ser bueno bajo ningún  punto de vista.</p>
<p>Minutos después Tom tomó a la chica de la mano y  caminó hacia él. </p>
<p>-Nos vamos, Shuck -ordenó.</p>
<p>-Tengo instrucciones de ir directo a su apartamento -exclamó el asistente de Kaulitz en un arranque de improvisación. No tenía idea de cómo proceder, eso definitivamente no lo había visto venir.</p>
<p>-Obviamente –afirmó Tom, abrazando a la chica.</p>
<p>Shuck era un manejo de nervios, no había preparado mentalmente al señor de lo que había ocurrido en la fiesta y tenía instrucciones de no apagar las cámaras que filmaban el interior del auto,  sabía que su jefe estaría viendo ahora mismo eso de sorpresa y que iba a estar hecho un energúmeno total. </p>
<p>El trayecto en el auto transcurrió en silencio. La mano de Tom masajeaba el muslo de la modelo descaradamente y Shuck no les quitaba los ojos de encima. </p>
<p>El de rastas sentía la presión de los ojos de Shuck. -¿Y tu jefe?- preguntó.</p>
<p>-¿Por qué pregunta,  acaso quiere verle?</p>
<p>-¿Para qué quisiera verle?</p>
<p>-Usted es el que pregunta por él cada vez que me ve, lo cual me lleva a volver a lo anterior: ¿Acaso quiere verle?</p>
<p>-No seas idiota, preguntarte a ti por tu jefe es como preguntarle a un extraño por el clima, no que me importe.</p>
<p>-Mr. Kaulitz es mi jefe… -El sonido en el radio lo obligó a callarse abruptamente.</p>
<p>-¿Shuck? -fue la voz de Bill que salió del radio.</p>
<p>-Adelante, señor.</p>
<p>-Apúrate o llama Frank para que traiga a mi prometida rápido, estoy jodidamente caliente.</p>
<p>-Inmediatamente señor.</p>
<p>En ese momento Tom sintió literalmente agua fría cayéndole en el cuerpo. Prometida era la palabra que le rebotaba una y otra vez, de una sien a otra.</p>
<p>****</p>
<p>-¿Que putas se supone haces, Tom? -gritó en la obscuridad apagando el sistema de circuito cerrado con el que vigilaba al de rastas. La furia que lo invadía era abrumadora, Tom lo estaba humillando frente a sus empleados. No podía ni siquiera pensar en Shuck sintiendo pena por él. </p>
<p>Bill fue directo a su caja de drogas.<em> Ya pensarás en algo, si pierdes el control pierdes la batalla</em>, se repetía una y otra vez mientras aspiraba dos filas de coca en cada una de sus ventanas nasales. Cerró los ojos y se dejó caer en el sillón mientras respiraba profundo. Necesitaba solo un poco del temple que había tenido hace unos años atrás.</p>
<p><strong>FLASHBACK</p>
<p></strong></p>
<p>-¡Bien, Shuck!- dijo mientras sacaba un cigarrillo y lo ponía en sus excitantes labios-. Nos vamos a dejar de pendejadas y empezaremos a hablar claro.  Tengo tu cabeza en mis manos, desfalcaste por millones a mi padre -sentenció con un rostro impasible, tal parecía que contaba una historia y no que le acusaba.</p>
<p>Dio un trago su Martini, escudriñando la expresión del secretario de su padre, quien estaba a punto de echarse a llorar al sentirse descubierto. </p>
<p>-Falsificaste, mentiste, traicionaste, Shuck eso es caer bajo. Pero todos tienen un precio y el trabajo de ese contador tuyo no estuvo tan bien hecho para que un “mocoso”, como insistes en llamarme a mis espaldas,  lo descubriera. No te sobresaltes, ya está muerto si quieres vengarte, te hice el favor –hizo una pausa, guiñándole el ojo e indicándole la silla frente a él: le ofrecía un trago con un gesto.<br />
No aceptó la negativa y esperó que el secretario de su padre lo bebiera para continuar.</p>
<p>-Hazme un favor y cálmate, que no te estoy acusando. Aún, claro está.  Mi padre es “uno de los hombres más ricos del mundo” porque es un estúpido, si fuera un poco inteligente sería el más rico. Es obvio que te haya sido fácil verle la cara. Te comprendo, mi padre no sabe que un hombre como tú se valora y no se sub-paga. Tú no puedes ser simplemente un secretario, yo te veo más bien como la segunda cabeza de todo.</p>
<p>Shuck ahora sí que se sentía confundido. ¿Acaso el hijo del hombre al que había estafado estaba halagándolo?</p>
<p>-Mira, toda situación tiene dos lados y esta no es la excepción. De ser un ruin imbécil traidor puedo convertirte en la segunda cabeza de Kaulitz Enterprises y olvidarnos de este pequeño “error en los números”. Claro, todo esto con un pequeño acto de lealtad hacia mí, o si decides no hacerlo una muerte segura, tú decides -terminó su discurso con una sonrisa. </p>
<p>Todavía sonriendo, Bill sacó una caja de cocaína y dio una esnifadas.</p>
<p>- Así que este es mi plan: convertirme en el hombre más rico del mundo. ¿Cómo? Bueno, no hay que ser genio para eso debo matar a mis padres. ¿Y cómo va eso? Fácil, tú me vas a ayudar. ¿Aceptas?</p>
<p>Un mes después en el Hampt Hotel se celebraba el evento anual de recaudación de fondos para el Hospital Nacional, la limosina Kaulitz se estacionó y del auto descendió, la imagen del hijo de Mr. Marshall Kaulitz  hizo que los gritos estallaran, los periodistas estaban locos. ¿Acaso el pequeño Bill no era más el chico que se escondía tras su padre? Era la primera vez que iba en representación de la dinastía más importante de la ciudad. Estaban fascinados con el chico.  </p>
<p>-Bill Kaulitz un gusto en verte.</p>
<p>-El gusto es mío, definitivamente -respondió guiñando a las cámaras.</p>
<p>-¿Tu primer evento en nombre de la familia Kaulitz?</p>
<p>-Sí, cosa que me agrada mucho, pero vamos odio quedarme al frente de todo me siento tan, ya sabes, pequeño –sonrió haciendo sentir al reportero su cómplice.</p>
<p>-Que lo pases muy bien.</p>
<p>-Eso haré –contestó- y es un gusto estar aquí. Haré que papá se arrepienta, donaré media fortuna… -bromeó a las cámaras en medio de un aplauso de los presentes. </p>
<p>Ya se ganó a los medios, pensó Shuck al lado de su nuevo jefe.</p>
<p>-¿Cómo te pareció? &#8211; pregunto el chico a su secretario personal</p>
<p>-Señor, es usted fascinante.</p>
<p>-Acostúmbrate, Shuck, acostúmbrate.</p>
<p>La cena iba de maravilla. Bill había logrado mantener a todos los empresarios de la ciudad fijos en él, era simplemente encantador.  Y entonces sucedió, justo en media cena entró uno de los guardaespaldas con una nota para Valdenverg  quien de inmediato se acercó al señor.</p>
<p>-¿Bill?</p>
<p>-No fastidies, ahora estoy hablando.</p>
<p>-Debo decirle algo.</p>
<p>-Shuck, te juro que si sigues interrumpiendo…</p>
<p>-El avión de sus padres explotó -dejó caer tal como lo habían planeado una y otra vez.</p>
<p>El silencio se instaló en la mesa, los ojos de todos los presentes se posaron en el chico que hacía menos de cinco minutos los había hecho reír y estar a sus pies.  Sus ojos se llenaron de lágrimas. </p>
<p>-Shuck, hay alguna posibilidad…-dejó que su voz se quebrara.</p>
<p>-No, señor, lo lamento.</p>
<p>El muchacho se levantó tragando en seco y dejando correr unas gruesas lagrimas.</p>
<p>-Señores, si me disculpan, ha sido un placer -se despidió abandonando la habitación.</p>
<p>-¿Como lo hice? –preguntó rato después, ya lejos de todos y todo.</p>
<p>-Magnifico.</p>
<p>-¿Shuck?</p>
<p>-Señor.</p>
<p>-Sé que la situación lo ameritaba, pero no vuelvas a llamarme Bill. Soy tu jefe, no lo olvides.</p>
<p>-Entendido. Mr. Kaulitz.</p>
<p>-¿Averiguaste quién llevara las investigaciones?</p>
<p>-El comandante Frank Kreiner.</p>
<p>-Dale un mes, luego contrátalo. Lo quiero al frente de mi seguridad.  Ahora necesito calmarme un poco.</p>
<p>Se dirigieron al baño y se quedó solo. La imagen que el espejo le devolvió le excitó de sobremanera. </p>
<p>-Felicitaciones. Billi –dijo al reflejo-. Siempre lo supiste, todo iba a ser tuyo, es de idiotas sentarse a esperar.</p>
<p><strong>FIN FLASHBACK</p>
<p></strong></p>
<p>Abrió los ojos, borrando rápidamente de su mente los recuerdos en los que estaba sumergido. Se encontraba desesperado, Tom estaba jugando sucio.</p>
<p>-Control, Bill ya te lo dije, CONTROL -gritó lo último en la sala.<br />
Sacó una botella de whisky del mini bar y se sirvió un trago, mientras su radio empezó a trasmitir.</p>
<p>-¿Señor? Es Frank.</p>
<p>-¿Qué quieres?</p>
<p>-¿A dónde llevo a Miss Alessandra? </p>
<p>-¿Y para que mierdas quiero verla yo?</p>
<p>-Señor, Shuck dijo que…</p>
<p>-Entendió mal. Piérdela que estoy ocupado, y no más interrupciones. ¿Se entendió, Frank?</p>
<p>-Sí, Mr. Kaulitz.</p>
<p>Todos son una mierda pensó, tomo dos tragos más y dio largos respiros.  <em>Vas a ser totalmente objetivo, Bill, si te enfureces pierdes</em> se instruyó sentándose con la botella en una mano y  el control de las pantalla que vigilaban a Trümper en la otra.  Respiró profundo mientras veía pantalla tras pantalla hasta que logró verlos estaban en la sala.</p>
<p>-¿Qué mierda hacen?  ¿Platican? Qué forma de perder el tiempo, por Dios -dijo haciendo que la imagen se ampliara en todos los monitores y subió el volumen.</p>
<p>Tom iba a la cocina y traía unos tragos.</p>
<p>-¿Acaso necesitas estar borracho, Trümper?- se mofó Bill  dando otro trago a la botella de whisky. Su corazón latía a la expectación de lo que veía.</p>
<p>La chica se puse de pie quitándole las bebidas de las manos, era claro no tenía intención de beber.  Se abalanzó a los labios del de rastas mientras lo obligaba a sentarse en el sillón. Ella se colocó encima, besándole el cuello y Tom puso sus manos en su trasero de Adriana mientras ella comenzó a frotarse contra la erección de su amante aun con ropa.</p>
<p>-Espera –gimió el chico y la cargó, llevándola hacia la habitación.</p>
<p><em>Te quieres ver muy macho, ¿no Tom?  Wow cargándola y todo.<br />
Aprende Trümper, uno no mete putas a su cama,</em> pensó Bill a la vez que apretaba las combinaciones en el control para que la imagen ahora fuera del dormitorio de Trümper, hasta que al fin encontró el ángulo perfecto.</p>
<p>La chica estaba realmente en lo suyo, se subió encima de Tom y besó el cuello de éste mientras  seguía frotándo su entrepierna con la del muchacho. El chico de rastas apenas participaba, estaba como ausente, todo era mecánico.  Estiró las manos hacia las piernas de la chica y le subió la falda hasta la cintura. </p>
<p>-Quítate eso -ordenó en medio de un gemido.</p>
<p>El trasero perfecto con una tanga de encaje rosada quedó a la vista del monitor.</p>
<p>- Que mierda más incomoda y nada sexy en un trasero como el de esta -sentenció Bill, mordiéndose el labio.</p>
<p>Tom se incorporó abrazándola más hacia su cuerpo. Parecía querer perderse en ella, cerraba los ojos como que si quisiera ignorar todo lo que sucedía… colocó su boca en los pechos de la chica mientras esta se zafaba el sostén y lo tiraba, este los delineo con su lengua sin verlos siquiera, su mano jugando con el pezón del otro pecho libre de su boca.  Adriana gemía descontrolada.  </p>
<p>Trümper la movió para un lado y se sentó a un lado de la cama mientras se quitaba los zapatos y calcetines, Adriana pasó sus manos por la cintura baja despojándolo de las camisas y besó su espalda casi con devoción.  Y Tom solo quería terminar ya. Se volteó y paró al lado de la cama mientras ella gateó desnuda hacia él, desabrochándole el pantalón. Besaba y mordía alrededor del brief sin atreverse a bajarlo… el olor de él la tenia totalmente embriagada.</p>
<p>-Bájaselo de una vez, no estés de payasa, quiero ver ese pene a la de ya –gritó Bill desde la comodidad de su sala, dando otro trago.</p>
<p>Tom se bajó el mismo los pantalones quitándose el brief, mientras una semi-erección invadía la pantalla de Bill quien se chupó los labios. Qué rico, pensó, consolándose con un trago más de whisky puro.</p>
<p>-Trümper, penétrame ya, por favor -casi suplico Adriana.</p>
<p>-Ponla más dura si la quieres -fue la respuesta del de rastas llevándole su sexo a la chica a la boca.</p>
<p>-Mierda, mierda, MIERDA, qué bien estás -decía Bill tapándose los ojos por segundos-. Vamos, chúpasela bien, no seas inútil -reclamó viendo al monitor. Quería quitar a la tipa de ahí y enseñarle cómo tratarlo.</p>
<p>Tom gemía mientras se estiraba hacia su mesa de noche.</p>
<p>-¿Qué mierdas haces, Trümper? -indagó Bill prestando atención a lo que hacía el chico-. Oh, oh, Adriana, lo siento –dijo en tono burlesco- Tom solo come roast beef.  Lo siento, nena, eso no le veías venir, ¿verdad? -sonrió al ver que el objeto de su obsesión sacaba una botella de lubricante.</p>
<p>Tom humedecía sus dedos en el lubricante mientras se estiraba al trasero de Adriana, quien sacó de su boca el falo de Tom ya duro al sentirse sorprendida por la invasión sorpresiva en su trasero.</p>
<p>-¿Qué, que haces? -preguntó agitada.</p>
<p>-Te voy a dar duro como te lo prometí -respondió sacando el dedo de entre la chica-. Sé buena niña, Adri, no me hagas enojar.</p>
<p>-Tom, yo…</p>
<p>-Si te quieres ir eres libre de hacerlo -dijo alejando su cuerpo de la chica.</p>
<p>-No, Tom, ven acá –suplicó Adriana-. Ya sabes, pensé que…</p>
<p>-No quiero nada más que tu trasero esta noche, si no puedes darme eso…</p>
<p>La chica inmediatamente se hincó frente a él, dándole la espalda. -Cógeme como quieras…</p>
<p><em>Vaya que si eres una puta arrastrada sin un ápice de autoestima, </em>pensaba Bill sonriendo ante la patética escena.</p>
<p>Bill veía los dedos de Tom trabajar a la chica mientras ésta gemía de dolor. Minutos después la embestía metiendo todo su miembro dentro de la chica que cerraba los ojos y buscaba el orgasmo.</p>
<p>-Puta, Tom, ¿qué te pasa? Vamos, hace un buen rato tuviste que haberte corrido -pedía Bill. Era obvio que Tom no estaba del todo excitado y menos concentrado en lo que hacía. Solo su cuerpo estaba presente.  </p>
<p>Tom la tomó más fuerte de la cintura y la montó con fuerza y a ritmo desesperado. Sintió el orgasmo venir y salió de ella, dejando caer todo su semen en el trasero de la muchacha. Bill se estremeció ante la imagen de la leche de Trümper resbalando por su pene. Le atormentó hasta lo más profundo de su ser.  </p>
<p>Bill sudaba su desventura.-Yo quiero, por favor-pidió en voz baja, chupando su dedo. </p>
<p>El de rastas se acostó al lado de la muchacha.</p>
<p>-Eres hermoso -dijo ella chupando el abdomen del muchacho, buscando excitarlo de nuevo.</p>
<p>-Gracias -fue la respuesta que obtuvo a la vez que trataban de alejarla.</p>
<p>-¿Y yo?</p>
<p>-¿Qué contigo?</p>
<p>-¿Soy linda?</p>
<p>-Claro, muñeca -respondió casi con compasión. Sabía que se había visto como un macho con ella-. El día que dejes de serlo dejas de ser modelo –rió Tom, sobándole el cabello.</p>
<p>-¿Quieres más? -preguntó ansiosa, masajeando el pene del chico con sus manos.</p>
<p>-No, estoy cansado fue un largo día -dijo volteándose mientras le daba la espalda a la chica.</p>
<p>-Así que eres un imbécil, Tom -sonrió Bill, triunfante-. No te sabes tirar a una mujer, eres jodidamente egoísta en la cama y demasiado marica… Eres TODO LO QUE YO NECESITARIA -dijo chupando sus labios con deseo-. Vamos, deshazte de esa perra y duerme desnudo para papá… &#8211; pidió. Y como que si el de rastas pudiera oírle eso fue exactamente lo que sucedió minutos después.  </p>
<p>-Nena el chofer te espera en recepción para llevarte a casa, ahora vete gracias por todo -dijo sacándola prácticamente de la cama.</p>
<p>Bill sonrió extasiado al otro lado de la pantalla –Ahora si Tom, vamos a divertirnos. -exclamó estirando su propia erección. </p>
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		<title>Mr. Trümper…Mr. Kaulitz” Cap. 8 by Princess of DArkness</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Dec 2010 15:50:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mr. Trümper...Mr. Kaulitz]]></category>

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		<description><![CDATA[***Nota de la despistada de la Princess:   Mis niñas lindas les pido mil disculpas no había subido el final del chapter.  Ahora sí completo con ustedes el Capítulo 8.

Autor:       Princess of Darkness
Beta:        Aelilim ( sí.  I´m a lucky girl)
Fic para:    Vanek


<strong>"Capítulo 8"</strong>

Ser rechazado entraría automáticamente en la lista de cosas que nunca le pasarían a Bill Kaulitz, y ser rechazado por un hombre, frente a Shuck y Frank era un hecho que no cabía en su cabeza, algo que lo había dejado por demás atónito.  Tom se las pagaría, una por una, se prometía internamente.  Pero por ahora soportaría la humillación, sólo para dejar de pensar en el alocado latido de su corazón.

-Bueno, van a pasar o qué -gritó señalándoles el camino a sus asistentes quienes veían confundidos a su jefe… En otros tiempos, Tom ya sería historia.

Bajaron por las gradas al piso inferior. Bill iba detrás, no quería que le vieran la expresión del rostro.  De pronto escuchó unos pasos tras él, casi podría adivinar quién era.  Aceleró el paso y se colocó delante de Shuck y Frank, sabía que no lo dejarían pasar.

-Bill -llamó. Aquel tono que minutos atrás había sonado quebrada, ahora denotaba total seguridad.
Mr. Kaulitz ignoró la voz del responsable de su furia en ese momento.

-Te estoy hablando, Kaulitz -le reprendió de un gritó.   (continuar al tag)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>&#8220;Capítulo 8&#8243;</strong></p>
<p>Ser rechazado entraría automáticamente en la lista de cosas que nunca le pasarían a Bill Kaulitz, y ser rechazado por un hombre, frente a Shuck y Frank era un hecho que no cabía en su cabeza, algo que lo había dejado por demás atónito.  Tom se las pagaría, una por una, se prometía internamente.  Pero por ahora soportaría la humillación, sólo para dejar de pensar en el alocado latido de su corazón.</p>
<p>-Bueno, van a pasar o qué -gritó señalándoles el camino a sus asistentes quienes veían confundidos a su jefe… En otros tiempos, Tom ya sería historia.</p>
<p>Bajaron por las gradas al piso inferior. Bill iba detrás, no quería que le vieran la expresión del rostro.  De pronto escuchó unos pasos tras él, casi podría adivinar quién era.  Aceleró el paso y se colocó delante de Shuck y Frank, sabía que no lo dejarían pasar.</p>
<p>-Bill -llamó. Aquel tono que minutos atrás había sonado quebrada, ahora denotaba total seguridad.<br />
Mr. Kaulitz ignoró la voz del responsable de su furia en ese momento.</p>
<p>-Te estoy hablando, Kaulitz -le reprendió de un gritó. </p>
<p>Bill cerró sus ojos tratando de controlarse y giró sobre sus talones respirando profundo y repasando mentalmente su mantra de tranquilidad; quería lucir indiferente.  Frank y Shuck le franqueaban el paso así que con una seña hizo que se quitaran de enfrente.</p>
<p>-¿Qué demonios quieres?</p>
<p>Tom avanzó hacia él y del brazo lo jaló hacia las gradas de nuevo al resguardo de las miradas de la seguridad.</p>
<p>Los labios del de rastas llegaron en un fuerte choque hacia la boca de Kaulitz. No fue un contacto suave, ni romántico y mucho menos amable. Era dientes, saliva y rabia. Mordeduras por doquier y sangre mezclada.  El cuerpo de Tom se pegó aún más a Bill, haciéndole sentir su entrepierna frotándose suavemente,  mientras seguía besándolo a ese alocado ritmo, sus ojos ni siquiera estaban cerrados. Sostuvo los brazos de Bill con fuerza contra la pared.</p>
<p>-¿Eso era lo que querías? -le preguntó con los labios a menos de un centímetro de distancia-. Ahora te ordeno que desaparezcas de mi vida -exclamó.  Se despegó de éste y, sin voltear a ver, desapareció camino a su apartamento.</p>
<p>Bill tragó en seco. Cómo se había dejado tratar así, se reprochó en silencio a punto de las lagrimas, aún refugiado en las gradas y fuera de la vista su seguridad, los cuales, se podía escuchar, caminaban de un lado a otro con los seguros de sus armas desactivados, impacientes por deshacerse del desconocimiento de lo que pasaba con su jefe.  </p>
<p>Mr. Kaulitz respiró una y otra vez rítmicamente. Pensó en los ejecutivos que enfrentaba a diario y cómo éstos le besaban los pies, en las personas que había matado sin ningún problema; pensó en Alexandra, quien horas antes había llorado por tan solo besarlo. Sí, eso necesitaba, pensar en todas aquellas cosas que él controlaba.  Sonrió y apareció en el pasillo demostrando total control de sí mismo.  </p>
<p>Frank le vio a los labios confundido pero sabía que no podía cuestionar a su jefe,  le cedieron la puerta del elevador y Shuck le tendió un pañuelo. </p>
<p>-Para qué mierda me das un… -Guardó silencio abruptamente cuando al voltear vio su reflejo contra el espejo del asesor, sus labios estaban llenos de sangre. Se  limpio y tragó en seco. Ahora sí su furia no tendría medida.  </p>
<p>Llegaron a la mansión y subió directo a su habitación, no quería que nadie le viera así; había sido el día más frustrante de su vida.  Somató la puerta tras él, se dirigió a la tina y la llenó de agua tibia. Quería darse un largo baño y olvidarlo todo.  Un par de tragos y el valor regresó a su pecho.  Quería llorar pero no lo iba a hacer, no se lo permitiría.   Se colocó sus pijamas, sin poder dejar de pensar en Tom, y en el dejo de sabor a sangre que aun sentía en la boca que le recordaba la noche que había pasado y cómo había sido humillado…</p>
<p>Shuck llamó a la puerta suavemente y sin esperar respuesta entró, él no era cualquier empleado y lo sabía: prácticamente era el único al que Bill se le dejaba ver como lo que era, un simple chico con miedos y sueños.  Llegó hacia el sillón donde su jefe veía por la ventana con la vista perdida en el horizonte.  Colocó unos trozos de hielo dentro de una toalla y la puso en los labios de su jefe, quien al contacto cerró los ojos.</p>
<p>-¿Qué piensas de lo que pasó? -preguntó a su empleado después de unos minutos en silencio.</p>
<p>-Nada, Mr. Kaulitz.</p>
<p>-Dilo.</p>
<p>-Señor, no…</p>
<p>-Es una orden Valdenverg, dime qué mierda piensas ahora de mí.</p>
<p>-Solo fue un hecho…</p>
<p>-¿Acaso piensas que me estoy ablandando? -inquirió viendo directamente a los ojos de su empleado.</p>
<p>-Eso sería un&#8230;</p>
<p>-Mierda -interrumpió tirando el hielo por la ventana-. Gustav también lo piensa.  </p>
<p>-Señor, lo que…</p>
<p>-No digas tonterías ahora.  Que te quede claro algo,  el metal se ablanda para moldearse y luego vuelve a su estado. ¿Se entendió, Shuck?</p>
<p>-Sí, señor.</p>
<p>-Ves, hoy aprendiste algo nuevo -dijo guiñándole el ojo-. Llévame champaña. Estaré viendo qué hace ese idiota -masculló, esta vez sin dejar ver un ápice de emoción.</p>
<p>*****<br />
La adrenalina fluía tan violentamente en Tom que entró casi temblando a su apartamento.</p>
<p>-Adiós, testosterona -dijo dando un puñetazo en la pared.</p>
<p>“¿Llorar, Tom? Llorar. Podría acaso haberme visto un poco menos marica”, se reclamó, dirigiéndose a la nevera.   </p>
<p>Abrió el whisky  y se sirvió un trago tratando de calmar la agitación que sentía.  Un ardor en los labios le recordó las mordidas y sintió una leve excitación, lamió sus propios labios con desesperación. Todavía tenían gusto a la sangre de él, recordó la textura y casi podía recordar con exactitud cada una de las comisuras de los deliciosos labios de Bill.</p>
<p>Un calor se apoderó de su cuerpo sintiendo la angustia crecer dentro de él.</p>
<p>-Fue una muy mala movida, Kaulitz -dijo por fin a la soledad de su apartamento</p>
<p>Se sirvió un trago más cayendo en cuenta que sostenía  su teléfono en la mano, como si esperase algo importante; viéndolo con añoro como si con su mirada fuera a hacer que timbrara indicándole alguna llamada entrante.</p>
<p>-Vamos, Bill,  llama -susurró finalmente, hablándole al teléfono-. Sé que vas a llamar, lo sé, te tengo a mis pies. -Al instante, su teléfono empezó a vibrar, lo cogió en el acto y casi gritó con ansias un -Hola.</p>
<p>-Qué energías,  muchacho -rió su manager</p>
<p>-Mierda -masculló, dejando notar que no era la voz que quisiera escuchar.</p>
<p>-Sí, sí, también para mí es un placer. </p>
<p>-¿Qué quieres? Apenas dos horas que no te veo y ya estás de faldero -dijo pesadamente.</p>
<p>-Ya me conoces, Trümper. Seguramente extraño nuestra buena amistad los dos segundos que no estoy contigo -devolvió Jeff con tono irónico</p>
<p>-Lo siento.</p>
<p>-Tengo a  la agencia en la otra línea.</p>
<p>-¿Y?</p>
<p>-Te necesitamos, hay una marca que está suplicando que tú aparezcas en la presentación de…</p>
<p>-¿De qué mie…?</p>
<p>-Te prometo que tendrás vacaciones -interrumpió, tratando de convencerlo.</p>
<p>-Más te vale. Ahora dime de qué estamos hablando.</p>
<p>-Van a anunciar el lanzamiento de una nueva marca de cosméticos.</p>
<p>-¿De cosméticos?  ¿Qué quieren? ¿Que me coja una modelo recién maquillada  o qué? ¿Yo ahí qué pinto?</p>
<p>-Lanzarán una  línea para caballeros.</p>
<p>-Perfecto, no suena mal. Mañana hablemos de…</p>
<p>-He ahí el problema, mañana es la fiesta para anunciar el lanzamiento. -El chico negó de inmediato-. Vamos, Tom.</p>
<p>-No –se negó nuevamente-. Si piensas que voy a ir, estás soñando.</p>
<p>-Por favor, Tom, no vas a modelar ni nada así. Es ir a la fiesta, divertirte y ya.</p>
<p>-¿No hay nadie más, Jeff? Por favor.  Vamos, Fabio es guapo, además es medio marica así que quedaría muy bien en el papel.</p>
<p>-La dueña quiere que tú seas la imagen de la línea -seguía insistiendo.</p>
<p>-Está bien. ¿Le diste mi nuevo precio?</p>
<p>-Más un veinte por ciento</p>
<p>-Y qué dijo.</p>
<p>-Te dará el 30 por ciento más.</p>
<p>-Wow, sí que me quiere ahí.</p>
<p>-Ni que lo digas, lleva una hora suplicando en el teléfono.</p>
<p>-Está bien, mañana temprano afinamos detalles. Solo garantízame que no es ninguna vieja sesentona  queriendo que me la coja.</p>
<p>-No, créeme no es ninguna sesentona, y ya se la coge el tipo más codiciado del planeta, así que no te sientas violado. Te quiere por tu trabajo. </p>
<p>Quién se la podría estar tirando. ¿Bill, acaso?, pensó.</p>
<p>-Ya, dime quién es mi nueva jefa y nos dejamos de payasadas, es tarde.</p>
<p>-Alessandra…</p>
<p>-Ambrosio -interrumpió en una exclamación. Jeff le confirmó-. Bueno, pues… por ella lo que sea -logró terminar bajando la voz, tratando de ocultar su sorpresa. Colgó.</p>
<p>Nuevamente sintió una revolución en el estómago. Bill estaría ahí. Una sonrisa se dibujó en su rostro.  Dejó la botella por un lado mientras le hablaba coquetamente: “Lo siento, querida, hace mucho tiempo que no siento lo mismo cuando estamos juntos”, dijo burlonamente tirando el contenido en el fregadero.   Fue directo a la cama, debía verse bien para trabajar al día siguiente.</p>
<p>*****</p>
<p>-¡Shuck! -Era el grito que retumbaba en el radio del asistente de Mr. Kaulitz, apenas eran las siete de la mañana, pero él ya iba directo a la habitación del señor con un par de aspirinas. </p>
<p>Su jefe sufría las consecuencias de tres botellas de champaña mientras había estado observando a Trümper por el sistema de circuito cerrado.</p>
<p>-Me odio, me odio -repetía dando vueltas en las sábanas-. Ya no vuelvo a excederme así.</p>
<p>-Comer le vendrá de maravilla, señor -dijo Shuck, ordenando por radio la comida de su jefe.</p>
<p>Dos horas después y Bill Kaulitz era el mismo de siempre, derrochaba una energía que parecía querer comerse el mundo, no era ni la sombra del zombi humillado de la noche anterior. El único doloroso recuerdo de eso era su labio, todavía inflamado pero cuidadosamente maquillado para disimularlo lo mejor posible.</p>
<p>Se sentó frente a su equipo,  jugando con su teléfono.  ¿Qué? ¿Esperas una llamada de Tom acaso?, pensó burlándose de sí mismo, lo que le provocó una interna molestia por haberse permitido traer a su mente al único ser humano que parecía moverle el piso.   </p>
<p>Golpeó el teléfono contra la mesa.  La mirada de todos se posó en él casi con miedo.  Sonrió, sintiendo que aún comían de su mano.</p>
<p>-Buenos días, empecemos, por favor.</p>
<p>-Buenos días, señor, quisiera que… </p>
<p>Frank se vio interrumpido cuando Mikel que entró sin anunciarse,  estaba visiblemente nervioso con revistas y periódicos en las manos.  La imagen del señor en los medios era su responsabilidad y con lo que llevaba en mano no tenía ni idea de cómo proceder.</p>
<p>-Hey, no seas impetuoso -le reprendió Mr. Kaulitz y señalando a su jefe de seguridad le indicó que prosiguiera-. Continúa, Frank. </p>
<p>-Señor, de verdad es urgente -dijo Mikel, nuevamente.</p>
<p>-Mierda, habla de una vez.</p>
<p>-Daily News tiene fotos…</p>
<p>-Más te vale que sea bueno, Mikel, si no te juró que yo mismo te mato –amenazó el señor-. Siempre salgo en esa porquería amarillista. ¿Cuál es el relajo?</p>
<p>-Esta  vez es diferente, Daily News sacó esto -siguió, tendiéndole la edición del matutino a su jefe, quien de un manotazo lo alejó. </p>
<p>-No me hagas ver tonterías, lee el titular.</p>
<p><em>&#8220;La seguridad de Mr. Kaulitz escolta a Tom Trümper en el aeropuerto internacional,  los rumores más sórdidos empiezan a girar alrededor…&#8221; </em>En la portada había una foto Tom y la seguridad comprando en el aeropuerto.</p>
<p>Bill corrió hacia Mikel arrebatándole el periódico con mil cosas pasando por su cabeza. Buscó desesperadamente las páginas centrales que cubrían la historia,  el recuerdo Tom y él besándose le golpeaban una y otra vez los sentidos. </p>
<p>Encontró el reportaje estaba lleno de fotos de Trümper caminando libremente mientras toda la seguridad le cargaba los paquetes de las compras. “Vaya, me gusta un diva en potencia”, pensó. </p>
<p>Nada se mencionaba del asunto del beso para su tranquilidad. Encontró un recuadro amarillo que rezaba: “Hacemos la aclaración de que la seguridad personal de Mr. Kaulitz fue quien escoltó a Tom Trümper. Sin embargo, una fuente fidedigna nos citó la presencia de Bill Kaulitz en un reconocido hotel de la ciudad con su novia, la famosa modelo Alessandra Ambrosio”. </p>
<p>El aire volvió a llegar a sus pulmones y exhaló con tranquilidad, fue de nuevo a su sillón y se sentó dándole la espalda a todos. Era claro que no quería ver a nadie, excepto Shuck quien era “su nadie”.<br />
El asistente del señor abrió la puerta.</p>
<p>-Que tengan un buen día -les despidió Shuck.  </p>
<p>El equipo del señor empezó a abandonar el lugar hasta que repentinamente Bill gritó: -¡Mikel!</p>
<p>-Dígame, señor.</p>
<p>-Es Mr. Trümper.</p>
<p>-Perdón, señor, no le comprendo.</p>
<p>-Que no te vuelvas a referir a Tom con esas confianzas, es Mr. Trümper para ti -explicó volteando de nuevo.</p>
<p>Shuck cerró la puerta tras Mikel dándose cuenta que la obsesión de su jefe por el de rastas era peor de lo que imaginaba.</p>
<p>-Mierda, Shuck, el dolor  me está regresando -se quejó cerrando los ojos mientras se frotaba las sienes con los dedos. -Su asistente le tendió un vidrio con cocaína inmediatamente-. ¿Qué diablos hago? Esto ya alcanzó otro nivel. Shuck, manéjalo tú, sácame de este relajo -casi confesó.</p>
<p>-Para empezar hablaré con  Mr. Trümper  y le daré directrices claras de qué hacer si le contactan los medios. </p>
<p>Bill se dirigió a la sala donde observaría a Trümper, recogió una botella del mini-bar en el camino. Encendió el sistema y se instaló cómodamente en la butaca a observar a la única persona que parecía poder hacerle mierda la vida.  </p>
<p>******<br />
Tom caminaba por la sala con unas pesas que levantaba cómodamente.  Se veía en el espejo de cuando en cuando, sonriéndole a la imagen que le devolvía el reflejo. Se sentía especialmente confiado,  lo iba a ver esa noche.</p>
<p>Su móvil sonó,  corrió a contestar.  Era uno de esos días que no dejaría que nada se le pasara, iba a disfrutarlo al máximo. Vio el identificador y contestó con una sonrisa triunfante.  Lo tenía a sus pies.</p>
<p>-Sí, Shuck.</p>
<p>-Mr. Trümper.</p>
<p>-Si llamas para que vea a tu jefe, la respuesta es no -dijo sonriendo mientras veía su imagen deliciosamente marcada después de tres horas de arduo ejercicio. “Lo sabía, Bill no iba a soportar lo que había pasado, lo tengo a mis pies”, pensó.</p>
<p>-Mr. Trümper, le hablo por lo de Daily News.</p>
<p>-¿Daily News? No sé de que hablas, ya les dije una vez que no veo noticias -respondió cortante, a la vez corría a la puerta a buscar la edición de la revista de la cual ya era suscriptor.</p>
<p>-Mr. Trümper, hay especulaciones del porqué la escolta de Mr. Kaulitz estaba con usted en el…</p>
<p>-Ya lo dije Shuck, no me interesa -dijo ojeando el artículo.</p>
<p>-¿Los medios lo contactaran?</p>
<p>-No hablaré.</p>
<p>-Señor, por favor, comprenda que necesitamos que dé declaraciones según yo se lo indique. La imagen pública del señor corre peligro.</p>
<p>-Tu jefe, Shuck, no estaría en esos problemas si su imagen pública fuera la misma  que en privado, si entiendes lo que quiero decir -dijo chupándose casi con deseo los labios.  </p>
<p>-Mr. Trümper, por favor, el morbo de los medios…</p>
<p>-Shuck.  Entiende de una vez,  por mí los medios pueden pensar lo que se les dé la gana,  yo no voy a hablar ni a favor ni en contra. No voy a declarar nada.  Ahora, si me permites, tengo cosas que hacer -finalizó colgando el teléfono  triunfalmente.</p>
<p>Sí señor, esa noche Bill lo iba a ver y él lo torturaría lentamente, pensó mientras se pasaba las yemas de los dedos por sus marcados abdominales. Un escalofrío le ganó y su miembro se endureció.</p>
<p>***<br />
-Lo siento, Mr. Kaulitz -se disculpó Shuck sonando impotente. Siempre conseguía  lo que su jefe  quería, para él no había imposibles. </p>
<p>-No lo sientas.</p>
<p>-Señor, perdóneme.</p>
<p>-Shuck,  no seas idiota. Trümper está justo donde quiero y en la actitud que quiero que esté -dijo sonriendo, al ver al de rastas tocándose el abdomen, observando cómo se estremecía al contacto de su propia piel-. No lo veas -ordenó apagando los monitores-. Él es mío. </p>
<p>***</p>
<p>La alfombra roja estaba a reventar a pesar que el evento se había realizado con menos de 24 horas de anticipación.  Pero si la novia de Bill Kaulitz anunciaba que era la nueva dueña del imperio de cosméticos más grande de Europa,  heredada nada más y nada menos que por el mismo Kaulitz, era un hecho que “el mundo entero se iba a mover”.</p>
<p>El intercomunicador de Shuck le dio señal.  -Que entre primero él. -Era la voz de su jefe quien le ordenaba-. Si se da cuenta antes, es capaz y se larga.</p>
<p>Shuck se movió por la alfombra roja, los carros por la pista se hicieron a un lado de modo que el auto donde llegaba Tom Trümper fuese el primero en llegar.  Bajó y automáticamente a su lado se instaló Frank, quien lo condujo hacia el  lugar para que posara.</p>
<p>-¿Hablará con los medios? –preguntó, probándole tal y como se lo había ordenado su jefe.</p>
<p>-Dije que no –remató, dejando que las cámaras lo fotografiaran.  Vio directamente enfrente y levantó la ceja, los flashes le deslumbraron una y otra vez, mientras los gritos de los reporteros le aclamaban.  Oía los cientos de gritos sin prestar atención siquiera, sus ojos voltearon a ver hacia la fila de carros. ¿En cuál estaría Bill?  Era lo que le inquietaba de momento.</p>
<p>Los reporteros especulaban todavía más después que Tom entró al lugar.  Un auto clásico rojo hizo su triunfal entrada… ahí estaba puesta la verdadera expectativa: todo el mundo esperaba ver a la pareja del momento. ¿O acaso deberían de referirse a ellos como los futuros Sres. Kaulitz? Ese era el rumor que empezaba a flotar en el ambiente.</p>
<p>Las puertas del auto se abrieron y Alessandra bajó sonriente, miles de cámaras se dispararon una y otra vez pero ella estaba acostumbrada así que solo dio coquetas sonrisas, saludando a todos los presentes.  </p>
<p>Las miradas se dirigieron al auto de nuevo, la perspectiva de que Mr. Kaulitz bajara de uno a otro momento crecía. Un murmullo se acrecentó en el ambiente cuando el auto se alejó.  Bill Kaulitz no estaba ahí.</p>
<p>Alessandra seguía sonriendo, escoltada por Shuck que le indicaba qué hacer y qué no.  </p>
<p>-Vas a hablar solo con un medio -indico Shuck-. ¿Ves la chica de azul? Es uno de nuestros medios, ella ya sabe qué preguntarte.  No lo arruines, niña, no queremos que Mr. Kaulitz se moleste, ¿cierto?<br />
Alessandra pasó por lado de la prensa ignorándolos de la mejor forma llegando hacia la reportera. </p>
<p>-Hola,  Miss Alessandra.  Estás guapísima como siempre.</p>
<p>-Muchas gracias.</p>
<p>- Cayó de sorpresa en el mundo de la belleza la noticia de que ahora eres la dueña de &#8220;K.P.B&#8221;.</p>
<p>-Lo sé, fue algo repentino, pero un lindo regalo.</p>
<p>-¿Es el relanzamiento de la marca?</p>
<p>-De hecho, no.  Es solo una fiesta anunciando el cambio de dueño, por así decirlo. Y presentar a los modelos que serán la nueva imagen de la misma.</p>
<p>-¿Eso es relativo, verdad?</p>
<p>-No le entendí.</p>
<p>-Se especula mucho sobre la formalidad que está tomando la relación entre Mr. Kaulitz y tú.<br />
Shuck aún no entendía porqué quería que ese rumor cobrara importancia, sin embargo, no importaba ya que su jefe últimamente era un completo extraño.   Apretó disimuladamente el brazo de Alessandra para hacerle saber que no iba permitir ninguna estupidez.  </p>
<p> -Oh, no podría decir nada al respecto. Pero muchas gracias por venir -dijo guiñando el ojo a la cámara justo como Bill le había instruido unas horas atrás.</p>
<p>Tom fue situado en el V.I.P junto con las modelos de la marca, algunas amiguitas de una noche además de compañeras de trabajo. Su agente le acompañaba, era un hombre bastante atractivo que incluso también podría ser modelo; éste platicaba amenamente con las chicas a quienes  seguro a más de una también se había cogido,  Tom se asqueó ante este pensamiento, era como haber usado el mismo zapato sudado, meditó tomando de un trago un whisky.   </p>
<p>La fiesta empezó, todo estaba a reventar y Bill no aparecía por ningún lado, era lo que pensaba Tom que a cada segundo vigilando las puertas de acceso y solo despegando sus ojos de ahí para vigilar donde estaba Alessandra y verificar que Kaulitz no hubiera llegado.  Su agente no era la mejor compañía, pero al menos tenia con quien hablar… a pesar de que Jeff hablaba hasta por los codos y Tom no le ponía un céntimo de atención</p>
<p>-Tom.</p>
<p>-Qué.</p>
<p>-Te estoy hablando.</p>
<p>-Jeff, créeme que lo sé, no te para el pico un segundo. </p>
<p>-Porque no finges, al menos.</p>
<p>-¿De qué mierda hablas?</p>
<p>-Sabes de qué hablo, de vez en cuando escucha consejos, Trümper.</p>
<p>-Cierra la boca solo estoy…</p>
<p>-¿Amargándote porque “el”  no aparece?</p>
<p>Tom, por primera vez en su vida, escuchó a su agente, parecía que se le estaba saliendo de control el asunto.  Recordó la fiesta de su cumpleaños y sonrió tranquilizándose, Bill estaría por ahí observándole. Era solo cuestión de sacarlo de quicio.</p>
<p>-Adriana -llamó casi demandante a la chica que tenía enfrente coqueteándole desde que había entrado-. Ven, bailemos -dijo casi en contra de sí mismo.</p>
<p>Ella accedió de inmediato y fueron a la pista. El de rastas se dedicó a moverse al ritmo de la tonada que emitían las bocinas, los asistentes lo veían de cuando en cuando, él estaba consciente de que ahora era una celebridad.</p>
<p>-Creo que me voy a sentar -soltó la chica viéndolo seriamente sin moverse siquiera.  Tom vio al cielo pidiendo paciencia, era por eso que nunca andaba con nadie, odiaba las escenitas. Levantó ambas cejas dándole a entender que no sabía le pasaba-. Estás por tu lado, Tom, solo hago el ridículo -se quejó ella.</p>
<p>Estuvo a punto de dejarla ir hasta que recordó que Bill podría andar por ahí,  sin la menor delicadeza posó sus manos en las caderas de la chica y la jalo contra sí.</p>
<p>-Deja de quejarte, hago lo más que puedo -le murmuró al oído.</p>
<p>-Eres todo un caballero -ironizó la chica. </p>
<p>-Vamos, Adry, no seas una perra, tenme paciencia.</p>
<p>–Tom, necesitas coger, tal vez así te relajas.</p>
<p>-¿Alguna voluntaria? -preguntó el de rastas viéndola lascivamente.</p>
<p>-Eres mi amigo, podría hacerte ese favor -le guiñó el ojo, tomándolo de la mano y jalándolo al V.I.P de<br />
nuevo.</p>
<p>Trataron de cruzar más de ocho palabras pero los dos sabían que no era eso lo que querían. Tom bajó su mano por debajo de la mensa y masajeó la rodilla de la chica, no pasó más de quince segundos cuando se aventuró a subir al muslo, cada uno miraba en direcciones diferentes. Las luces se apagaron en un instante que juntaron sus labios.</p>
<p>-Voy a darte duro -sentenció el chico en el oído.</p>
<p>-Espera a que esto termine y yo voy a ser quien te deje sin aliento -dijo la chica pegándose mas al<br />
cuerpo del chico tocando por encima su erección.</p>
<p>Las luces se encendieron en la tarima y Alessandra apareció al centro de ella, dando un discurso digno de una modelo, aburrido y vacío.</p>
<p>El de rastas trató de concentrarse un segundo, su mente estaba con Bill y su pene con Adriana, hacia más de lo que se podía.</p>
<p>-Para todos los que estén dudando. No voy a cambiar nombre a la compañía, jamás –rió pícaramente.</p>
<p>-La odio -dijo la chica que estaba con Tom.</p>
<p>-Pensé que era tu mejor amiga.</p>
<p>-Lo es, solo ya sabes es lo que las mujeres llamamos, envidia de la buena.  No cualquier día tu amiga del alma se enseria con un hombre como Mr. Kaulitz.</p>
<p>Tom sintió la boca secarse. -No digas estupideces, Bill no es ese tipo de hombre -dijo quitando la mano del muslo de la chica, ésta agarró de nuevo su mano y se la colocó donde había estaba en el acto.</p>
<p>-No seas inocente.  Kaulitz  le regaló una compañía a su novia y ella no le va a cambiar el nombre.<br />
¿Por qué crees que será? Pues porque ella será una Kaulitz, tonto. </p>
<p>-Cállate, quieres -casi gritó a tiempo que sintió la mirada de todos los presentes en él, pero no estaba alucinando Alessandra lo estaba anunciando, era hora de trabajar. </p>
<p>Puso su mejor sonrisa y llegó a la tarima y besó suavemente la mejilla de Alessandra de una forma casi seductora. Otra vez los flashes no se hicieron esperar</p>
<p>-Sí, señor –apuntó ella en el micrófono-. El chico más cotizado del momento, Mr. Trümper será la imagen del lanzamiento de la línea de maquillaje para caballeros-habló un poco más y entregó el micrófono.</p>
<p>-Déjame ayudarte para bajar -ofreció Tom, pasándole la mano por la cintura.-¿Donde está Bill? -preguntó abruptamente.</p>
<p>-Durmiendo, supongo.</p>
<p>-¿Supones?</p>
<p>-Sí, supongo. No creíste que iba a venir, ¿o sí? –inquirió. Estaba siguiendo justo el diálogo que Shuck Valdenberg le había prevenido unas horas antes de su encuentro con Trümper.</p>
<p>-Claro que no, linda, es tu compañía. -Se volteó en dirección opuesta. Su humor se había venido al piso, llevaba horas deseando verlo y  él no vendría.  </p>
<p>-¿Quieres que le diga algo? -gritó la chica. Tom volteó.</p>
<p>-No, ¿por qué habrías de…? Digo, solo… -balbuceó confundido, estaba en un aprieto-. Únicamente salúdalo de mi parte.  </p>
<p>Quería salir de ahí, caminó directo por sus cosas pero Adriana le salió en el camino.</p>
<p>-¿Nos vamos? -preguntó coquetamente.</p>
<p>-“Nos” es demasiada gente, señorita. Yo me voy.</p>
<p>-Tom, me estás plantando</p>
<p>-Es increíble como cada vez te haces más lista. ¿Llegaste a esa conclusión sola?</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>&#8220;Mr. Trümper&#8230;Mr. Kaulitz&#8221;  Cap. 7 by Princess of Darkness</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Nov 2010 15:38:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mr. Trümper...Mr. Kaulitz]]></category>

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		<description><![CDATA[Actualización del fic del Intercambio.

Autora: Princess of Darkness (xPrincessx Bright)
Betas: Aelilim y Lau (muah)
El Fic es para: Vanek


<em><strong>"Capítulo 7"

</strong></em>

La silueta perfecta y completamente desnuda de Bill se desplaza por la habitación de la suite presidencial donde se alojaba por unas escasas horas antes de partir hacia el aeropuerto.  Eran las únicas habitaciones donde tendría sexo cada vez que necesitara "descargarse".  No meto a cualquiera en mi casa, menos a mi cama, era su política y sus empleados siempre sabían ponerle a disposición los mejores hoteles para sus encuentros con su novia de turno.

Un cigarro blandía entre sus labios: -Shuck tráeme lo que vestiré, y  déjame saber si todo está listo -preguntó por celular.  Una sonrisa de satisfacción se apodero de su cara cuando colgó el auricular, ya faltaba poco para verlo.  

Salió de la ducha, su cuerpo aún húmedo  resplandecía con la escasa luz que se colaba por la ventana.

-Eres hermoso -fue la voz de la muchacha que aún se contoneaba de placer en la cama.

-Gracias Ale

-¿Gracias? Acaso no vas a decirme nada…

-Ya dije gracias.  Si no puedes lidiar con esto es mejor que aquí quede todo.

-No.  Bill, por favor.

-Ves te pones hecha una fiera de la nada.  Eres la única mujer que coge con  Bill Kaulitz, hazme el favor, y encima te pones de problemática. A veces no comprendes que tienes más de lo que mereces.

-¿Única mujer?....[continuar al tag]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Hola Chicas, bueno al fin me estreno subiendo algo de lo que hice y que esta en plan rescate, este fiction lo deje hace algun tiempo y he desicido continuarlo, así que empezaré a subir los nueve capítulos que ya tenía y luego empezaré a publicar lo nuevo. Imagino que se notara el bache que hay entre mi redacción anterior y la evolución que se a dado y la cual han visto en JTM, bueno acá esa evolución se podra ver hasta el capítulo 10, espero les guste. A partir de este capítulo subo el mismo, pues los primeros cinco capítulos no estaban separados. Kisses</p>
<p>Genero: AU, Drama, Romance<br />
Advertencia: Slash, con contenido hetero, muerte, violencia, twincest, voyegurismo<br />
Personajes: Tom y Bill Kaulit</p>
<p>Clasificación slash +18</em></p>
<p><em><strong>&#8220;Capítulo 7&#8243;</p>
<p></strong></em></p>
<p>La silueta perfecta y completamente desnuda de Bill se desplaza por la habitación de la suite presidencial donde se alojaba por unas escasas horas antes de partir hacia el aeropuerto.  Eran las únicas habitaciones donde tendría sexo cada vez que necesitara &#8220;descargarse&#8221;.  No meto a cualquiera en mi casa, menos a mi cama, era su política y sus empleados siempre sabían ponerle a disposición los mejores hoteles para sus encuentros con su novia de turno.</p>
<p>Un cigarro blandía entre sus labios: -Shuck tráeme lo que vestiré, y  déjame saber si todo está listo -preguntó por celular.  Una sonrisa de satisfacción se apodero de su cara cuando colgó el auricular, ya faltaba poco para verlo.  </p>
<p>Salió de la ducha, su cuerpo aún húmedo  resplandecía con la escasa luz que se colaba por la ventana.</p>
<p>-Eres hermoso -fue la voz de la muchacha que aún se contoneaba de placer en la cama.</p>
<p>-Gracias Ale</p>
<p>-¿Gracias? Acaso no vas a decirme nada…</p>
<p>-Ya dije gracias.  Si no puedes lidiar con esto es mejor que aquí quede todo.</p>
<p>-No.  Bill, por favor.</p>
<p>-Ves te pones hecha una fiera de la nada.  Eres la única mujer que coge con  Bill Kaulitz, hazme el favor, y encima te pones de problemática. A veces no comprendes que tienes más de lo que mereces.</p>
<p>-¿Única mujer?</p>
<p>-Ya pareces periodista. Quise decir la única persona en el mundo con la  que coge el jodido Bill Kaulitz.</p>
<p>El suave llamado en la puerta interrumpe,  Bill se coloca una toalla alrededor de la cintura,  abre la puerta volteando hacia su novia. &#8211; Tápate por que luego quien te va aguantar el drama -anuncia dejando entrar a Shuck y Ernie que le dispondrán lo que necesite para arreglarse.<br />
Alessandra se cubre entre las sabanas rápidamente</p>
<p>-¡Bill! -grita histérica.</p>
<p>-¿Qué? Te dije que te taparas, no hagas lío -dice con una pícara sonrisa, ama martirizarla.</p>
<p>-Pero dejaste entrar gente.</p>
<p>-No,  no son gente, son mis asistentes.</p>
<p>Shuck sonrió a Ernie empezando a decir- Sus paredes&#8230; -fue bajando la voz.</p>
<p>-Exacto, mis paredes personales -concluyó Mr. Kaulitz, sin el menor empacho.</p>
<p>Ernie aún era nuevo, y sus nervios ante Bill eran evidentes.</p>
<p>-Ernie, Ernie…ERNIE -gritó Mr. Kaulitz, cuando tuvo su atención continuó- ¿Acaso estás viendo a mi novia? -dijo viéndolo fijamente a los ojos.</p>
<p>-Eh no, no señor -dijo temblando.  Shuck se soltó en una carcajada a coro con el señor.  </p>
<p>-Es linda Ernie, ni que fueras de palo, mírala todo lo que quieras.  Con mirar no se nos muere -dijo golpeándole el hombro-. Ahora dime que tienes para mí.  Minutos después los asistentes del señor salieron dejándolos solos de nuevo.</p>
<p>Bill se inspeccionaba una y otra vez en el espejo.  Cantaba y  hasta daba fallidos pasos de baile,  su coordinación era un desastre.  Se colocaba colonia una y otra vez, chequeaba su suave maquillaje y el talle de su pantalón una y otra vez.</p>
<p>-¿A dónde vas? -preguntó la chica intrigada.  </p>
<p>- A ver a Tom.</p>
<p>-A Tom …¿Trümper?</p>
<p>-Obvio,  a que otro Tom podría ver yo.</p>
<p>-¿Por qué vas a verlo?</p>
<p>-Que te importa.  Alessandra eres mi novia nada más,  relájate no te debo explicaciones ya te lo dije mil y una veces.</p>
<p>-Lo  odio -fue el grito que lanzo la muchacha- eres otro desde que lo conoces&#8230;</p>
<p>-Dos meses después que a ti, no me vengas ahora con novelas  de lazos  entre tú y yo…</p>
<p>-Bill, ¿Por qué? -dijo la chica llorando sobre la cama, Kaulitz nunca le había puesto un mínimo de atención, y ahora parecía querer botar el mundo por Trümper.</p>
<p>-Haber no vengas con dramas ahora  ¿Qué quieres?  Ven acá -dijo tomándola de los hombros-. ¿Quieres que papa te haga feliz? -dijo besando el mentón de la chica.  Ella asintió en un puchero.<br />
Acarició su mejilla y llevo su mano hacia la nuca de la chica y la llevo hacia él -Qué tal si te regalo una de mis empresas de cosméticos.</p>
<p>-¿Aww Bill harías eso por mí?</p>
<p>-Claro nena,  te lo mereces no cualquiera finge una relación conmigo.</p>
<p>-Yo no la finjo</p>
<p>-Pero sabías que esto era eso, te lo propuse desde un principio imagen para ti,  imagen para mi. Todos<br />
ganamos, cero sentimientos.</p>
<p>-Perdón Bill no quise ser impertinente contigo -dijo sentándose de nuevo en la cama.  </p>
<p>-Esa es mi niña -dijo dándole una sonrisa casi dulce-. Ven acá. Dame un beso -un suave roce en sus labios fue suficiente para que la chica suspirara y una lágrima rodara.</p>
<p>-Lo sé -dijo Mr. Kaulitz-. Nunca te beso.</p>
<p>-No</p>
<p>-Lo siento,  es que ya lo sabes. Sólo necesito coger de vez en cuando.</p>
<p>-Lo sé.</p>
<p>-Mejor ve pensando cómo  se llamará tu compañía -dijo jalando las mejillas de la chica- Shuck te contactará en un par de días y asunto arreglado, ahora dime como me veo.</p>
<p>-Exquisito.</p>
<p>-Lo sé, deséame suerte -dijo abandonando la habitación. </p>
<p>*******</p>
<p>-Damas y caballeros hemos aterrizado, son las siete y treinta y cinco de la noche,  la temperatura es de seis  grados centígrados, es seguro que enciendan sus aparatos electrónicos y celulares. Gracias por volar con nosotros. Les habló su capitán Jon Ritchter,  que tengan una muy feliz noche.</p>
<p>Tom abrió los ojos lentamente había sido el vuelo más largo de su vida, no había podido conciliar el sueño un segundo.  Se acomodó la gorra sacando su back pack del compartimiento.</p>
<p>-Mierda, que frío hace, éste aeropuerto va ser un dolor en mi trasero lo sé -masculló mientras salían.  </p>
<p>-Como siempre de buen humor -le ironizó su agente.</p>
<p>-¿Qué? Me vas a decir que tú amas el tedio de los agentes de migración, parece que la tienen conmigo.</p>
<p>-No te obligarían a quitarte la ropa, si te vistieras como “persona” de vez en cuando…</p>
<p>-Y menos como pandillero -fue la voz que les interrumpió la discusión en el camino.  Los ojos de Tom se llenaron de furia,  volteo y  ahí estaba Shuck Valdenverg, justo en sus narices.</p>
<p>-Mr. Trümper -dijo en forma de saludo tendiéndole la mano.</p>
<p>-Que sería de mí sin ustedes, apareciéndose hasta en la sopa, a cada dos segundos –respondió Tom pasándolo de lado, fingiendo no inmutarse frente a la presencia del secretario del hombre que había ocupado sus pensamientos insistentemente el último mes.</p>
<p>-Shuck un gusto -dijo Jeff tendiéndole la mano que Tom le había dejado en el aire.  Con una seña hizo que el guardaespaldas regresara al de rastas a su lado.</p>
<p>-Hola Jeff, el gusto es mío -siguió la línea.  Shuck no estaba acostumbrado a lidiar con tanta altanería y Trümper era justo un monumento a ella-. Estamos aquí para recogerlos de parte de la agencia</p>
<p>-Sus pasaportes por favor</p>
<p>-¿Para?- preguntó Tom.</p>
<p>-Para sellarlos y evitarle molestias señor -contestó Shuck viéndole detalladamente-. Ya sabe que en migración le desvestirán unas módicas diez veces por su aspecto.</p>
<p>-Oye Shuck a sido un mes aburrido sin toparme con tu agradable pero hostigante cara por  todos lados -sonríe Tom entregándole sus documentos.  </p>
<p>Se coloca sus lentes oscuros para disimular que sus ojos quieren explotar la ansiedad que se acaba de instalar en su cuerpo y esconde sus manos dentro sus grandes pantalones para disimular el temblor.<br />
“Le veré” dice su cabeza una y otra vez, “Voy a ver al jodido Bill”, se atormentaba aún más, podía fingir ante todos pero por dentro quería morir, estaba desesperado.  </p>
<p>-Voy al baño -anunció caminando delante de todos, encerrándose en un compartimiento se sentó en el inodoro con las piernas temblando-Por que mierda me haces esto Kaulitz -susurraba descontroladamente, estuvo así por un rato pensando en la imagen que lo perseguía día y noche cada vez con más intensidad. </p>
<p>-Mierda quiero verlo –se confesó por fin parándose,  salió y se soltó el cabello, tomo una liga  se  arreglo cuidadosamente sus rastas-. Ahora esta bandana -dijo guiñándose el ojo al espejo.  Metió su gorra dentro la back pack- Un poco de colonia, -decía sonriendo-  y… -movió su arete coquetamente- Vas a morir -anunció en voz alta-. Voy a ser justo la perra que quieres que sea, aquí  va tu nuevo dolor de cabeza Bill –dijo alcanzando el pasillo de nuevo.</p>
<p>-Hey Shuck -dijo dirigiéndose a este.</p>
<p>-Diga Mr. Trümper</p>
<p>-Antes de salir voy a hacer unas compras en las tiendas del aeropuerto, me acompañan -ordenó.</p>
<p>A Shuck los ojos se le desorbitaban cada vez más, eso era un abuso, llevaba exactamente cuarenta minutos caminando detrás del papanatas ese, quién compraba todo lo que había a su paso dándole las bolsas a ellos-. Mierda, mierda -mascullaba Shuck cuando recibía un nuevo paquete,  mientras por radio le comunicaba todo lo que sucedía a Frank.</p>
<p>*******</p>
<p>Estacionan la limusina y las camionetas en la entrada principal. </p>
<p>-¿Cuanto tiempo tenemos?</p>
<p>-Estamos justo a tiempo señor, deben salir en diez minutos a más tardar -dijo Frank extendiéndole a Mr. Kaulitz una copa de champagne</p>
<p>-Perfecto,  Frank dame algo de droga, necesito verme despejado -instruyó mientras se veía al espejo. </p>
<p>-¿Que le doy señor?</p>
<p>-Se me olvidaba no eres Shuck,  no piensas sólo ejecutas,  dame coca -se empinó la copa dejándola por un lado-. Por qué no entramos a la pista directamente</p>
<p>-Lo siento Mr. Kaulitz pero por ser un vuelo comercial no se pudo arreglar  a tiempo, y de ir directamente al área de protocolo internacional Mr. Shuck dijo que seria evidente que algo ocurría, entonces dio instrucción de que le espera……..</p>
<p>-Ah ya!  Silencio Frank, me mareas -dijo groseramente. No podía disimular sus nervios. Observaba insistentemente hacia la puerta-. Mierda se están tardando averigua que pasa.</p>
<p>-Señor. Trümper está haciendo compras.</p>
<p>-Que mierdas estas diciendo.</p>
<p>- Trümper está haciendo…</p>
<p>-Ya,  si entendí, puta pareciera que sólo para golpear y disparar sirves,  no procesas nada -grita descargando su furia.</p>
<p>Frank lo miró fríamente: -Perdón señor</p>
<p>-Frank deja de verme y dime qué piensas.</p>
<p>-Eh…</p>
<p>-Prometo no golpearte, solo se honesto</p>
<p>-Mr. Trümper sabe que viene por él, y por eso se está tardando. Quiere hacerlo esperar…</p>
<p>-Como te atreves -gritó blandiendo su mano en el aire deteniéndose instantáneamente.</p>
<p>-Lo siento Mr. Kaulitz-</p>
<p>-No, tienes razón.  A veces quisiera golpearme yo mismo por&#8230; ahh -gritó furioso- porque ese idiota cree que yo, mmm  tú sabes, yo con él,  sólo estoy siendo amable ¿verdad?</p>
<p>-Claro señor.</p>
<p>-Crees que él piensa que yo &#8230;.puff dime algo, que mierdas hago, él quiere tomar ventaja</p>
<p>-Vayámonos señor, eso es lo que le aconsejo ya que el espera verle, lo mejor es eso que no lo vea  </p>
<p>-Pero yo quiero verlo Frank, no entiendes -aclaró Bill en un puchero, tal pareciera que iba a hacer un berrinche si no le dejaban verlo. </p>
<p>-Podemos cambiarlo a una de las camionetas, la limusina se va y asunto arreglado.  Lo ve de lejos.</p>
<p>*****</p>
<p>Tom se acerco a la salida a paso lento esbozando una sonrisa de triunfo quiere que “él”  lo vea así, sabiendo que se lo ha hecho difícil.  </p>
<p>-Te voy a descontrolar Kaulitz lo sé -dice dejando que Shuck le habrá la puerta.  </p>
<p>El frío le hace ajustarse la sudadera, empieza a creer que fue un error quitarse la gorra.</p>
<p>-Por aquí Mr. Trümper por favor -dicen indicándole el camino hacia una de las camionetas.   Sus ojos voltean a todos lados buscando la limusina de Kaulitz. No está. Sube en silencio y sus ojos ahora están a punto de lagrimear.</p>
<p>-¿Y Kaulitz? -pregunta impulsivamente.  Maldiciendo internamente su debilidad.</p>
<p>-¿Mr. Bill Kaulitz?</p>
<p>-Sí, ¿para cuantos Kaulitz trabajas?</p>
<p>-El señor está ocupado</p>
<p>-¡¿Ocupado!?</p>
<p>-Claro no pensó que él iba a venir, ¿verdad? -dijo irónicamente Shuck, amando poder poner en su lugar a semejante patán.</p>
<p>El de rastas decidió ignorar la actitud del idiota ese, le preocupaba más el descontrolado latir de su pecho.  Sintió como sus músculos se tensaban uno a uno, estaba enojado.  “¿Por qué me hiciste creer que vendrías?, ¿por qué?” maldecía en su interior.  Una lágrima asomo por su ojo no quería  parpadear o rodaría por su mejilla inevitablemente.</p>
<p>-Mr. Trümper le pued,&#8230;</p>
<p>-No quiero nada gracias -interrumpió abruptamente.</p>
<p>Apoyo su cabeza contra el vidrio, quería distraerse y puso atención a  calles, ya había entrado la noche pero pareciera que todo el mundo corría hacia algún lado.  Que a todo el mundo lo esperaba alguien, madres aceleraban el paso por alcanzar el metro para dirigirse a casa y ver por fin a sus pequeños tras un largo día.  Amigos se fundían en un cálido abrazo antes de entrar algún bar. Amantes se tomaban de las manos corriendo por alcanzar sus apartamentos y por fin amarse.  Sí, parecía que a todo el mundo alguien le esperaba, a todos menos a él. </p>
<p>Suspiró por fin cerrando sus ojos, dos gruesas lágrimas rodaron traicionándolo, peor aún delatándolo.  Shuck lo vio, era algo que tenía que reportar.</p>
<p>-Shuck -le llamó Tom</p>
<p>-Diga señor</p>
<p>-Sí, se me ofrece algo. Detente en una licorera y cómprame dos botellas de whisky -pidió tendiéndole un billete.</p>
<p>-Entendido señor.</p>
<p>-Tom tú ya no&#8230;</p>
<p>-Jeff no me digas que hago y que no.  No soy un niño y  si me quiero beber una puta botella lo haré -dijo tratando de que su voz no se quebrara pero era inútil sus lágrimas no paraban de rodar.</p>
<p>Shuck sabía que si no le reportaba eso al señor, lo mataría.  Tomo el radio.</p>
<p>-Sh207rk  a  F207</p>
<p>-Acá F207 algún problema</p>
<p>-Todo A  9-6  océano azul</p>
<p>-Entendido.</p>
<p>-¿Que mierdas están hablando? -interrumpió Bill a Frank, mientras este apagaba el radio.</p>
<p>-Mr Trümper… está llorando</p>
<p>-¿Cómo?  No,  Tom porque…</p>
<p>****</p>
<p>El resto del camino fue en silencio en las dos camionetas.  Tom seguía cabizbajo, pero ya no habían más lágrimas.  Estaba cansado, llevaba demasiado tiempo en el tráfico.  </p>
<p>Se estacionaron frente al edificio. Tom tomó sus botellas y su back pack.</p>
<p>-Dejen todo mi equipaje en casa de Jeff, entro  solo gracias -anunció moviéndose a la puerta.</p>
<p>-Te acompaño -dijo su agente moviéndose con claras intenciones de ir con él.</p>
<p>-Dije solo –repitió. Abrió la puerta y bajo.</p>
<p>El frío de la noche le golpeó el rostro,  una suave y ligera lluvia caía,  su rostro hirviendo por las lágrimas y las emociones, percibían cada gota de llovizna como finas agujas atravesándole la piel.  Su corazón estaba nuevamente desbocado necesitaba llegar a su soledad, y desahogarse de una buena vez.  Sólo quería correr.  </p>
<p>Escuchó justo cuando la otra camioneta se detuvo. No volteó a ver,  un presentimiento le invadió.  Bajo la cabeza y aceleró el paso a la entrada.</p>
<p>-Tom -fue la voz que le llamó, la que por fin le quebró de nuevo. Se sintió morir.  Aceleró aún más el paso, sin permitirse voltear a ver. </p>
<p>-No… te atrevas –murmuró-. Solo no te atrevas a seguirme por favor -suplicó en un susurro inaudible.<br />
Bill camino tras él, Frank y Shuck le siguieron guardando la distancia.</p>
<p>-TOM, espera</p>
<p>-No -gritó fuerte y claro atravesando la puerta del lobby-. Frederick no dejes que ese tipo pase -gritó al chico de la puerta.  </p>
<p>-No te atrevas a tocar a mi jefe -dijo Frank interceptando al chico y quitándolo del camino.</p>
<p>El de rastas corrió hacia las escaleras de emergencia seguido por Kaulitz.</p>
<p>-Tom para…</p>
<p>-No,  no quiero, vete… -pedía con la voz apagada mientras corría más fuerte.  Llego a la puerta que daba a su piso y alcanzo el pasillo desierto. Bill logró tomarlo del brazo girándolo hacia él. </p>
<p>Tom bajo el rostro rápidamente.  Bill le tomo el rostro levantándolo hacia él.  </p>
<p>-¿¡Estas llorando?! -dijo soltándolo sorprendido.</p>
<p>Tom se pego contra la pared, bajando el rostro nuevamente</p>
<p>-Viniste -dijo. </p>
<p>-Sí,  claro que vine.</p>
<p>-Viniste por mí,  dilo -gritó Tom perdiendo el control-. Te estabas burlando de mí. Bill acorto distancia entre sus cuerpos pegando a Tom contra la pared y este instintivamente cerró los ojos-. ¿Que? Que haces -tartamudeó en un susurro. </p>
<p>Las manos de Kaulitz le tomaron el rostro en forma de respuesta.  </p>
<p>–Por qué más vendría, si no es por ti, idiota -murmuró jalándolo hacia él posando sus labios encima de los del chico que aún sollozaba.  Tom no sabía cómo reaccionar,  su corazón no parecía darle tregua,  sus manos temblaban y sus piernas parecían no querer sostenerle.  Pero sus labios esos sí que seguían perfectamente el ritmo de los de Bill.</p>
<p>-Que mierda haces Kaulitz -gritó empujando al pelinegro.</p>
<p>-Tom cálmate.</p>
<p>-No, no me calmo. Juegas conmigo, apareces en todos lados, déjame en paz de  una vez, maldito.</p>
<p>-Tom no quisiste decir eso -dijo Bill llevándose la mano al pecho sentía su corazón quebrarse.</p>
<p>-Sí, lo dije desaparece de mi vida -dijo empujándolo contra la otra pared, pasando a su lado desapareciendo al final del pasillo.</p>
<p>El ego de Bill le obligó a quedarse apoyado contra la pared, cuando en realidad, lo que quería era correr tras él. Giró  sobre sus talones y detrás estaban Shuck y Frank y sus guardaespaldas. Odió el segundo que los vio, ahora sí debería matarlo,  lo había humillado frente a sus empleados, un lujo que nadie se podía dar. Sintió que moría. </p>
<p>-Nos vamos -ordenó caminando frente a ellos.</p>
<p>-Señor quiere que lo…</p>
<p>-No quiero nada Frank,  de matarlo tenemos no te preocupes. Lo haré a mi manera a su momento -Sentenció</p>
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		</item>
		<item>
		<title>&#8220;Mr. Trümper&#8230;Mr. Kaulitz&#8221;  Cap. 6 by Princess of Darkness</title>
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		<comments>http://www.twckaulitz.com/2010/10/mr-trumpermr-kaulitz-cap-6-by-princess-of-darkness/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 25 Oct 2010 21:14:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mr. Trümper...Mr. Kaulitz]]></category>

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		<description><![CDATA[<em>
Hola Chicas, bueno al fin me estreno subiendo algo de lo que hice y que esta en plan rescate, este fiction lo deje hace algun tiempo y he desicido continuarlo, así que empezaré a subir los nueve capítulos que ya tenía y luego empezaré a publicar lo nuevo. Imagino que se notara el bache que hay entre mi redacción anterior y la evolución que se a dado y la cual han visto en JTM, bueno acá esa evolución se podra ver hasta el capítulo 10, espero les guste.  A partir de este capítulo subo el mismo, pues los primeros cinco capítulos no estaban separados. Kisses

Genero: AU, Drama, Romance
Advertencia: Slash, con contenido hetero, muerte, violencia, twincest, voyegurismo
Personajes: Tom y Bill Kaulit

Clasificación slash +18</em>

<em><strong>"Capítulo 6"

</strong></em>

-¿Lo traigo de vuelta, señor? -preguntó Frank, entrando a la sala. 

-Que Mikel lo lleve a donde lo recogieron. -Frank y Shuck intercambian una mirada de desconcierto-. ¡Ahora! -gritó Mr. Kaulitz, dejando saber que no estaba negociando. 

Su jefe de seguridad salió a impartir las órdenes recibidas

-Shuck, escúchame bien.  Quiero que lo sigan día y noche. Quiero saber todo, con quién se ve, adónde va y su agenda detallada. -Guardó silencio, llevándose la mano al mentón. Quería chequear que no se le escapara detalle. -Solo eso- dijo, abandonando la habitación. 

Caminó lentamente hacia las gradas, para ir a su recámara, mientras iba repasando mil ejercicios metales que utilizaba para no perder el control nunca ni ante la prensa, ni ante sus empleados. Respiró profundo y trató de poner su mente en blanco, pero no fue posible, y el último tramo del pasillo lo cubrió lanzándose a una carrera y deseando llegar a su tan anhelada “privacidad”.

Cerró la puerta y quedó tras ella, sosteniéndola. Apoyó su cabeza contra la madera y dejó caer sus párpados. Un dolor le invadió, era un dolor diferente al que le acompañaba de por vida: ¿Era el dolor de ser rechazado, quizá? Había algo en Tom que lo había hecho olvidar su soledad, pero éste no quería estar con él, eso se lo había dejado claro.   

Fue directo a su bar y sacó una botella de whisky. Qué importaba ya si era fuerte o rasposo, necesitaba emborracharse  y dejar de sentir.

El intercomunicador en su habitación sonaba insistentemente, tenía una agenda que cubrir.

-Era el maldito Mr. Kaulitz -casi gritó. Levantó el auricular-. Cancela todo lo que tenga -ordenó sin esperar respuesta.

-No conozco nada que no obtenga, Trümper -amenazó ante un espejo-. No juegues conmigo.  

Dos horas después, Shuck entró a la habitación. Sabía lo que pasaba cuando su jefe se ponía así,  lo encontró casi inconsciente en la tina, estaba tan borracho que milagrosamente no se había desvanecido y ahogado.  

El secretario lo secó cuidadosamente y  le puso un pijama, lo cargó hacia su cama y arropó.  Se quedó a cuidarlo toda la noche, lo levantaba a vomitar, lo lavaba y lo volvía a acostar.  Al día siguiente sería diferente, pediría drogas y se quedaría solo, refugiado en su habitación, y al tercer día tomaría una decisión, era el momento de preparar el funeral de Trümper, pensó.  Cuando alguien lo llevaba a ese limite ese era el precio que se pagaba, siempre era así.  Y esta vez no sería diferente, se dijo Shuck equivocadamente.

(continuar al TAG)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><br />
Hola Chicas, bueno al fin me estreno subiendo algo de lo que hice y que esta en plan rescate, este fiction lo deje hace algun tiempo y he desicido continuarlo, así que empezaré a subir los nueve capítulos que ya tenía y luego empezaré a publicar lo nuevo. Imagino que se notara el bache que hay entre mi redacción anterior y la evolución que se a dado y la cual han visto en JTM, bueno acá esa evolución se podra ver hasta el capítulo 10, espero les guste.  A partir de este capítulo subo el mismo, pues los primeros cinco capítulos no estaban separados. Kisses</p>
<p>Genero: AU, Drama, Romance<br />
Advertencia: Slash, con contenido hetero, muerte, violencia, twincest, voyegurismo<br />
Personajes: Tom y Bill Kaulit</p>
<p>Clasificación slash +18</em></p>
<p><em><strong>&#8220;Capítulo 6&#8243;</p>
<p></strong></em></p>
<p>-¿Lo traigo de vuelta, señor? -preguntó Frank, entrando a la sala. </p>
<p>-Que Mikel lo lleve a donde lo recogieron. -Frank y Shuck intercambian una mirada de desconcierto-. ¡Ahora! -gritó Mr. Kaulitz, dejando saber que no estaba negociando. </p>
<p>Su jefe de seguridad salió a impartir las órdenes recibidas</p>
<p>-Shuck, escúchame bien.  Quiero que lo sigan día y noche. Quiero saber todo, con quién se ve, adónde va y su agenda detallada. -Guardó silencio, llevándose la mano al mentón. Quería chequear que no se le escapara detalle. -Solo eso- dijo, abandonando la habitación. </p>
<p>Caminó lentamente hacia las gradas, para ir a su recámara, mientras iba repasando mil ejercicios metales que utilizaba para no perder el control nunca ni ante la prensa, ni ante sus empleados. Respiró profundo y trató de poner su mente en blanco, pero no fue posible, y el último tramo del pasillo lo cubrió lanzándose a una carrera y deseando llegar a su tan anhelada “privacidad”.</p>
<p>Cerró la puerta y quedó tras ella, sosteniéndola. Apoyó su cabeza contra la madera y dejó caer sus párpados. Un dolor le invadió, era un dolor diferente al que le acompañaba de por vida: ¿Era el dolor de ser rechazado, quizá? Había algo en Tom que lo había hecho olvidar su soledad, pero éste no quería estar con él, eso se lo había dejado claro.   </p>
<p>Fue directo a su bar y sacó una botella de whisky. Qué importaba ya si era fuerte o rasposo, necesitaba emborracharse  y dejar de sentir.</p>
<p>El intercomunicador en su habitación sonaba insistentemente, tenía una agenda que cubrir.</p>
<p>-Era el maldito Mr. Kaulitz -casi gritó. Levantó el auricular-. Cancela todo lo que tenga -ordenó sin esperar respuesta.</p>
<p>-No conozco nada que no obtenga, Trümper -amenazó ante un espejo-. No juegues conmigo.  </p>
<p>Dos horas después, Shuck entró a la habitación. Sabía lo que pasaba cuando su jefe se ponía así,  lo encontró casi inconsciente en la tina, estaba tan borracho que milagrosamente no se había desvanecido y ahogado.  </p>
<p>El secretario lo secó cuidadosamente y  le puso un pijama, lo cargó hacia su cama y arropó.  Se quedó a cuidarlo toda la noche, lo levantaba a vomitar, lo lavaba y lo volvía a acostar.  Al día siguiente sería diferente, pediría drogas y se quedaría solo, refugiado en su habitación, y al tercer día tomaría una decisión, era el momento de preparar el funeral de Trümper, pensó.  Cuando alguien lo llevaba a ese limite ese era el precio que se pagaba, siempre era así.  Y esta vez no sería diferente, se dijo Shuck equivocadamente.</p>
<p>Si Bill Kaulitz pensaba por un instante que a Tom le era totalmente indiferente, era sólo porque desconocía cierto detalle que pasaba de momento. </p>
<p>******<br />
Tom salió apaciblemente del lugar, tratando de aparentar una calma que no sentía, siguió su camino y una limosina le esperaba afuera.  Mikel le abrió la puerta del coche.</p>
<p>-Camino, gracias -contestó secamente.</p>
<p>-Tengo órdenes de llevarlo a su casa, Mr. Trümper -sostuvo firmemente. El tal Tom podría ser lo altanero que quisiera, pero a él su jefe le mataría si no cumplía sus mandatos al pie de la letra.</p>
<p>-Y yo tengo&#8230; bah -gritó por fin, rindiéndose. No deseaba de discutir,  era demasiado lo que sentía en ese momento, simplemente no tenía ganas de hablar. </p>
<p>El recorrido en la limosina le parecía más corto que cuando llegaban. Iba sumido en sus pensamientos y su corazón iba agitado; ocultaba su estado lo mejor que podía. </p>
<p>Llegaron al lobby del edificio.  “Estoy demasiado sobrio para subir ahí”, pensó.  Fue directo al parqueo y tomó su Escalade. </p>
<p>-Necesito alcohol, esto es una emergencia –repitió, esbozando una sonrisa.</p>
<p>Jeff siempre decía que Tom era un cobarde y que nunca estaba sobrio para enfrentar nada, pero su agente no sabía nada.  Puso un disco a todo volumen, desgraciadamente nada lo desconcentraba del idiota que había decidido sacarlo de la cama y arruinarle el día.</p>
<p>Se dirigió a una licorería al otro lado de la ciudad, quería conducir lo máximo posible, distraerse.  Llegó a un comercial pequeño.  Caminó lentamente, tratando de ver algo que lo distrajera pero notó algo, no solo él estaba mirando, también le estaban mirando.  La situación se estaba volviendo incómoda y entró a la licorera.  </p>
<p>-Una botella de whisky, del más fuerte que tenga -pidió, volteando a ver a la gente, una señora que compraba vino a su lado y cuchicheaba con alguien más señalándolo descaradamente.</p>
<p>-Un Kaulitz.</p>
<p>-¿¡Qué!? -exclamó.</p>
<p>-Un whisky Mr. Kaulitz -aclaró la dependienta.</p>
<p>-Yo…no… ¿De qué habla? -tartamudeó.</p>
<p>-Es uno nuevo de la destiladora de Kaulitz Enterprises, edición especial por el…</p>
<p>-No, déme cualquier mierda menos eso, y que sean dos botellas para llevar -casi exigió. Necesitaba salir de ahí.</p>
<p>Sostener las bolsas con sus bebidas era un aliciente, hasta sintió fuerzas de regresar a su apartamento.  A su paso encontró un puesto de revistas y periódicos y algo llamo su atención… la portada del Daily News, se acercó y pidió un periódico. La chica del mostrador cobró viéndole el rostro detenidamente contra la portada.</p>
<p>-¿Es acaso es usted Mr. Trüm…?</p>
<p>-Me lo das, por favor -interrumpió casi de un grito.</p>
<p>-Podría firmarme un…</p>
<p>-Otro día será,  linda -se despidió acelerando el paso. </p>
<p>Entró a su auto y huyó del lugar. Ahora no había ni música ni volumen que le quitaran de la cabeza al maldito Bill Kaulitz, rezongó.  La curiosidad por ojear el periódico iba consumiéndole.  Llegó por fin a su edificio y maldijo internamente el haberse alejado tanto, esa salidita no le había caído nada bien. </p>
<p>La ansiedad por empinarse una de las botellas le ganó en el elevador, llegó a su apartamento, fue directo a la sala y extendió el periódico y ahí estaba su rostro.  Tom tragó en seco, salía en revistas y TV, eventualmente como parte de algún show, no solo por ser él.</p>
<p>Su rostro contemplando a Bill desde lejos era el momento justo en el que habían decidido poner, “Tom Trümper nuevamente tras Mr. Kaulitz”</p>
<p>-¿Cómo? ¿Yo tras él? -gritó-. Como si pudiera razonarles algo, malditos amarillistas –masculló.</p>
<p>Abrió rápidamente el periódico buscando el artículo, era como la prensa de ahora: fotos, más fotos y unas minúsculas letras.  Claro que talento tendría el idiota detrás de semejante bobería, pensó, dedicándose a observar.</p>
<p>“Su parecido es impresionante”.  Leyó observando una de las fotos  que les habían tomado fuera del club. La siguiente foto era la de él con Alexandra. “¿Acaso Trümper estará aprovechando la fama de Mr. Kaulitz para ponerse en el ojo público?” Se atragantó con el whisky.</p>
<p>-Mierda, alguien hágame el favor -gritó dando otro largo trago de la botella. </p>
<p>Un montaje de una tercera foto fue la que le dejó en blanco la mente.   “La intensidad de esas miradas”. Qué clase de comentario era, ese pensó, en qué se basaban para… Su voz fue disminuyendo hasta quedar en silencio, eran las fotos justo cuando el camino en la pasarela viéndole y que Kaulitz le daba de regreso. No sabía que significada la mirada de Bill, pero si  sabía lo que significaba la propia.</p>
<p>-Mierda Kaulitz me has jodido la vida -exclamó tirando uno de los cuadros que encontró a su paso, dirigiéndose al estudio. </p>
<p>Fue directo a su caja fuerte y sacó el álbum que guardaba ahí,  no como su preciado tesoro si no como su objeto de vergüenza. Corrió las cortinas necesitaba, total penumbra. Amaba su soledad, no era que se hubiera vuelto un extraño imbécil afanado por aislarse a través de los años, era simplemente que siempre había estado solo. </p>
<p>Él no sabía como estar con alguien, nunca había querido amigos, compañeros ni alguien en su vida amorosa, y menos a Kaulitz, menos a él… Se bebió la botella tomándola con una necesidad desquiciante.</p>
<p>-¿Por qué te metiste en mi vida? -balbuceó débilmente. Sus ojos se pusieron brillosos-. ¿Por qué Kaulitz? –gritó, tirando la botella contra la pared.</p>
<p>Ya estaba completamente borracho y  al fin tendría el valor de abrir el álbum  después de un año. Y ahí estaba la primera página de su tortura, recordó cuando cayó en sus manos la primera fotografía.<br />
Le habían castigado justo el día de su cumpleaños y le mandaron a la oficina del Director. Entró, aunque éste no estaba y tomó un periódico, hojeó unas cuantas páginas, fingiendo que entendía… </p>
<p>Era pequeño, aún no sabía leer con fluidez pero le encantaba ver fotografías de “afuera”. Pasaba meses recluido en el orfelinato hasta que McPheterson lo llevaba alguna vez en el año a un zoológico o al cine, después vivía recluido en las mismas paredes eso fue casi toda su vida.</p>
<p>McPheteerson entró a la habitación y la imagen que encontró era una a la que le había huido siempre, el pequeño Tom estaba llorando sobre el periódico.</p>
<p>-Tom, hijo –dijo, hincándose a su lado. Era un bebé, todavía tenía 7 años-. ¿Qué pasa, Tom?</p>
<p>-Cómo puedo estar yo ahí y no recordar -preguntó Tom extendiendo una hoja de un periódico. Era un niño exactamente igual a él sentado en las piernas de una mujer pelirroja que lo abrazaba. Mcpheeterson palideció, él siempre había evitado que Tom viera algo así.</p>
<p>-No eres tú, Tom.</p>
<p>-Sí soy yo, mira esas manos son las mías; ve mi cara, soy yo –gritaba desesperado, señalando la imagen del periódico-. Vea, padre, sí tengo mamá, está conmigo y me está abrazando.  ¿Por qué yo no lo recuerdo? -dijo llorando, dejando consolarse. </p>
<p>El sacerdote sintió su corazón quebrarse. Tom siempre expresaba su deseo de tener familia.</p>
<p>-No eres tú -fueron las frías palabras de éste-. Veme a los ojos, cálmate y aclararemos eso, pero debes entenderlo, tú no tienes familia y ésta es tu casa.</p>
<p>El pequeño se zafó de sus brazos y salió corriendo al jardín, siempre lo hacía, corría cada vez que necesitaba quebrarse.</p>
<p>A partir de esos días un morbo le invadió, después tuvo una conversación y supo que aquel niño se llamaba Bill Kaulitz y que simplemente eran parecidos. Guardaba cada recorte que caía en sus manos del chico, le odiaba.  Cada vez que cumplía años sacaba de un periódico una foto del chico objeto de su envidia y ponía una propia al lado y comparaba sus rostros&#8230;</p>
<p>Este año no debía de molestarse, Daily News se había encargado de ello.</p>
<p>-Te odio, Kaulitz, ¿no puedes entenderlo? -dijo en medio de las lágrimas-. No te quiero cerca,  toda mi vida me he dedicado a no ser como tú -pensó tocándose instintivamente las rastas que había dejado crecer a los 12 años cuando descubrió en su cabello tal vez la única carta que lo diferenciarían de Bill.</p>
<p>***<br />
Shuck lucía realmente agotado, había vivido el mes más intenso de su vida.  Entregaba reportes de Trümper diarios a su jefe.  Subió al despacho de Mr. Kaulitz dentro de la mansión. Debía aceptarlo, su jefe se estaba desplomando y él era el único que lo sabía.</p>
<p>-Mr. Kaulitz -saludó con una reverencia.</p>
<p>Bill estaba sentado en la pequeña salita frente a su escritorio con la mirada perdida por la ventana.<br />
-No lo entiendo -fue lo único que dijo.</p>
<p>El secretario del señor llegó a su lado, sabía que esa no era una conversación.</p>
<p>-No veo por que él no me…</p>
<p>Shuck le tendió la última carpeta con las fotos de los eventos de Trümper,  el chico no había parado de trabajar en todo el mes y justo al día siguiente regresaba de la gira europea del lanzamiento del perfume del que era imagen. Shuck había logrado tener una red siguiendo al tal Tom.</p>
<p>-¿Cuándo regresa? -fue lo único que preguntó sin abrir la carpeta.</p>
<p>-Mañana por la noche, señor.</p>
<p>-Shuck puedes dejar de ser asistente un minuto. </p>
<p>-Como usted ordene.</p>
<p>-Eres una mierda –gritó, a lo que su asistente no se inmuto-. Shuck, esto ya no me sirve, simplemente<br />
ya no es suficiente –confesó tirando al piso las fotos y el informe-. Necesito más, necesito más de él.<br />
Se dirigió a su asistente y lo tomo del saco.</p>
<p>-Piensa algo para complacerme. -El secretario del señor recogió los informes pensando que haría justo lo que Mr. Kaulitz pedía.</p>
<p>-Necesitare el resto del día…</p>
<p>-Tómalo, y hazme sentir orgulloso de ti –remató Bill.</p>
<p>***</p>
<p>Llamaron a su puerta despertándole.</p>
<p>-¿Quién?</p>
<p>-Mr. Kaulitz buen día -era la voz de su asistente, una emoción le invadió. Sabía que Shuck jamás dejaría que él no obtuviera nada que quería.  </p>
<p>-Pasa ya.  -Shuck entró con un control en la mano-. Señor, está listo.</p>
<p>-Qué hiciste.</p>
<p>-Tengo algo mejor que los informes.  Vamos -pidió y condujo a mr. Kaulitz a su propio estudio, había una elegante división hecha y entró a una habitación dentro una lujosa sala con un minibar al lado.</p>
<p>-Eh Shuck, ¿qué mierda es eso? No entiendo.</p>
<p>-Siéntese, por favor -pidió su asistente y Bill se dejó llevar.<br />
Shuck presionó un boto y la pared de enfrente se abrió y frente a él nueve televisiones planas colocadas en un perfecto cuadro.  Bill guardó silencio, ya sabía lo que era, casi quería rendirle reverencias a su secretario.  Shuck presionó otro botón y las nueve pantallas se iluminaron.</p>
<p>-Señor, el apartamento de Mr. Trümper en todos los planos posibles de cada una de las habitaciones, y con micrófonos en toda la casa. Desde este día usted no solo podrá ver qué sucede, si no también escucharlo –explicó, dándole volumen-.  ¿Alguna pregunta, señor?</p>
<p>-Hay cámaras en la ducha</p>
<p>-Sí, señor, le puse tres cámaras ahí. Al apretar usted este botón le enfocaran en las nueve pantallas lo que pase ahí, y también un cuadro completo de la habitación de Mr. Trümper</p>
<p>-Lo iremos a recoger al aeropuerto, quiero verle ya.<br />
Shuck tragó en seco, lo que decía el señor era descabellado.</p>
<p>-Le haces saber que lo recogeré, no quiero escenitas. ¿Algo en la agenda?</p>
<p>-Va almorzar con Mr. Schäfer.</p>
<p>****</p>
<p>Gustav le esperaba, se fundieron en un abrazo no por nada eran amigos de toda la vida. -Qué te has hecho, Kaulitz.</p>
<p>-Qué más que trabajar -contestó, quería evadir el tema desagradable de por qué llevaba un mes sin contacto con nadie-. ¿Soy yo o hasta estás más guapo? –bromeó. –Gustav rió.</p>
<p>-No seas payaso.</p>
<p>La comida transcurrió en un pesado silencio antes de que Gustav se precipitara a romperlo.</p>
<p>-Te ves tenso –afirmó.</p>
<p>-Lo estoy, tengo mucha presión con una empresa que quiero absorber –cortó Kaulitz.</p>
<p>-¿No será por Trümper? –preguntó casi en tono burlesco, jamás había visto a su amante ocasional en<br />
esa posición.</p>
<p>-No. </p>
<p>-Vamos, Kaulitz, ¿qué pasa? Te estás ablandando.</p>
<p>-Cállate, en que te basas para decir semejante estupidez.</p>
<p>-Cancelaste la afterparty curiosamente después de conocerlo, fuiste a una pasarela que cerró y para el colmo llevas un mes actuando demasiado extraño, exactamente el mes que tienes de conocerlo. Eso sin contar lo que los med…</p>
<p>-No seas imbécil, Gusti, nunca lo has sido, no empieces ahora.</p>
<p>-Vamos Bill, yo soy el único que se atreve a decírtelo, pero Georg lo ha notado también.</p>
<p>-Georg puede irse al caño ni se despega de la loca platinada esa. ¿Cómo se supone me ha puesto un mínimo de atención…?</p>
<p>-Oye, solo tratamos de ayudar.</p>
<p>-No necesito ayuda.</p>
<p>-Vamos Bill, solo…</p>
<p>-Solo vete a la mierda -dijo desapareciendo antes que su amigo le pudiera decirle algo más.  </p>
<p>****</p>
<p>Paró por dos segundos su camino, la cantidad de micrófonos casi golpeándole la cara le resultaba molesta, pero no podía echar todo a perder.  Los periodistas fuera de su hotel gritaban mil y una cosas pero él solo oía: “Kaulitz, Kaulitz, Kaulitz” a cada segundo. Firmó algunos autógrafos mientras sonreía, se habían topado con un témpano de hielo, pensó, si lo que querían era descontrolarlo no lo haría, si querían una palabra de su boca, menos.</p>
<p>Jeff y su guardaespaldas luchaban lo mejor posible para abrirle paso hacia el lobby del Hotel donde se hospedaban.  Vaya que las cosas habían cambiado, la agencia le había dado comodidades extras, aunque ya no sabía si era porque se lo merecía o solo por su “jefe”; lo cierto era que su cuenta de banco se duplicaba semana tras semana.</p>
<p>Italia había sido hermosa, reflexionó, cerrando la cortina antes de abandonar la habitación. Era hora de tomar el avión y regresar a casa.  En ese mes había mejorado su vida hasta cierto punto, de hecho había estado sobrio, no había pasado de dos copas por noche, lo cual lo enorgullecía de sobremanera.  También el vacío y soledad que lo acompañaban desde pequeño parecían ser mínimo ahora. Siempre se sentía acompañado.</p>
<p>Primera clase. Ahora ya no le sorprendía, eran los únicos asientos que ocupaba, en la gira de promoción. Jeff casi lo consentía, cargándole las maletas y ocupándose de que se sintiera bien. Ya se que recibe más dinero ahora, pensó. -Perro interesado –murmuró para sí mismo.</p>
<p>-Qué manda, Trümper.</p>
<p>-Nada -dijo sumiéndose en un pesado silencio. Cerró los ojos sin sueño, y su pensamiento favorito ocupó su mente Bill Kaulitz. ¿Acaso era posible extrañarlo tanto? se preguntó.</p>
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		<title>Mr. Trümper … Mr. Kaulitz “Capítulo 5″ by Princess of Darkness</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Oct 2010 01:17:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mr. Trümper...Mr. Kaulitz]]></category>

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		<description><![CDATA[<em>Hola Chicas, bueno al fin me estreno subiendo algo de lo que hice    y que esta en plan rescate, este fiction lo deje hace algun tiempo y   he  desicido continuarlo, así que empezaré a subir los nueve capítulos   que  ya tenía y luego empezaré a publicar lo nuevo. Imagino que se   notara el  bache que hay entre mi redacción anterior y la evolución que   se a dado y  la cual han visto en JTM, bueno acá esa evolución se podra   ver hasta el  capítulo 10, espero les guste. Kisses</em>

<em>Genero: AU, Drama, Romance
Advertencia: Slash, con contenido hetero, muerte, violencia, twincest,   voyegurismo
Personajes: Tom y Bill Kaulit</em>

<em>Clasificación slash +18</em>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Mr. Trümper … Mr. Kaulitz</strong></h3>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Capítulo 5.</strong></h3>
<strong><em><strong> </strong></em></strong>

<strong>Se levantó sobresaltado, creía escuchar un timbre. El dolor  de cabeza que tenía le recordó que estaba vivo, para su desgracia.  –Mierda -masculló pateando la mesa a su lado. Cada vez era peor, se  había quedado tendido en el piso de la sala. Recogió las botellas de  cerveza del día anterior. </strong>

<strong>El dolor le recordó el peor domingo de su vida. Desde que  Jeff se había largado la madrugada anterior, no hizo otra cosa que  beber, vomitar, dormir y volver a empezar.  Vio mecánicamente el reloj  colgado en su sala. -Mierda, mierda -gritó a punto de histeria.  Era  lunes y las agujas le indicaron las 5 p.m.</strong>

<strong>Ahora entendía el timbre que lo despertó: era el ruido de un  celular sonando insistentemente desde la cocina; era el de Jeff,  seguramente lo había dejado olvidado. Al verlo había unas módicas  cincuenta llamadas perdidas.</strong>

<strong>Abrió el teléfono y el grito al otro lado no se hizo esperar. -¡Eres una mierda Trümper! ¿Lo sabías?</strong>

<strong>-Creo tener una idea -dijo, lamentándose la borrachera. </strong>

<strong>-Te llamo a tu celular y no contestas.</strong>

<strong>-Lo tiré -apuró a justificar.</strong>

<strong>-Te llamo a tu casa y…</strong>

<strong>-Está desconectado.</strong>

<strong>-No llegaste al ensayo final. Tom tienes el cierre de una de  las pasarelas más importantes del año  y te dignaste a no llegar. ¿Qué  te crees? Acaso ya se te subió a la cabeza -gritaba.</strong>

<strong>El de rastas decidió no prestarle atención, estaba demasiado  molesto consigo, nunca había sido irresponsable. -Qué dijo el cliente  –preguntó. Era lo único que le importaba de momento.</strong>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Hola Chicas, bueno al fin me estreno subiendo algo de lo que hice    y que esta en plan rescate, este fiction lo deje hace algun tiempo y   he  desicido continuarlo, así que empezaré a subir los nueve capítulos   que  ya tenía y luego empezaré a publicar lo nuevo. Imagino que se   notara el  bache que hay entre mi redacción anterior y la evolución que   se a dado y  la cual han visto en JTM, bueno acá esa evolución se podra   ver hasta el  capítulo 10, espero les guste. Kisses</em></p>
<p><em>Genero: AU, Drama, Romance<br />
Advertencia: Slash, con contenido hetero, muerte, violencia, twincest,   voyegurismo<br />
Personajes: Tom y Bill Kaulit</em></p>
<p><em>Clasificación slash +18</em></p>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Mr. Trümper … Mr. Kaulitz</strong></h3>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Capítulo 5.</strong></h3>
<p><strong><em><strong> </strong></em></strong></p>
<p><strong>Se levantó sobresaltado, creía escuchar un timbre. El dolor  de cabeza que tenía le recordó que estaba vivo, para su desgracia.  –Mierda -masculló pateando la mesa a su lado. Cada vez era peor, se  había quedado tendido en el piso de la sala. Recogió las botellas de  cerveza del día anterior. </strong></p>
<p><strong>El dolor le recordó el peor domingo de su vida. Desde que  Jeff se había largado la madrugada anterior, no hizo otra cosa que  beber, vomitar, dormir y volver a empezar.  Vio mecánicamente el reloj  colgado en su sala. -Mierda, mierda -gritó a punto de histeria.  Era  lunes y las agujas le indicaron las 5 p.m.</strong></p>
<p><strong>Ahora entendía el timbre que lo despertó: era el ruido de un  celular sonando insistentemente desde la cocina; era el de Jeff,  seguramente lo había dejado olvidado. Al verlo había unas módicas  cincuenta llamadas perdidas.</strong></p>
<p><strong>Abrió el teléfono y el grito al otro lado no se hizo esperar. -¡Eres una mierda Trümper! ¿Lo sabías?</strong></p>
<p><strong>-Creo tener una idea -dijo, lamentándose la borrachera. </strong></p>
<p><strong>-Te llamo a tu celular y no contestas.</strong></p>
<p><strong>-Lo tiré -apuró a justificar.</strong></p>
<p><strong>-Te llamo a tu casa y…</strong></p>
<p><strong>-Está desconectado.</strong></p>
<p><strong>-No llegaste al ensayo final. Tom tienes el cierre de una de  las pasarelas más importantes del año  y te dignaste a no llegar. ¿Qué  te crees? Acaso ya se te subió a la cabeza -gritaba.</strong></p>
<p><strong>El de rastas decidió no prestarle atención, estaba demasiado  molesto consigo, nunca había sido irresponsable. -Qué dijo el cliente  –preguntó. Era lo único que le importaba de momento.</strong></p>
<p><strong>-Pues nada, inventé algo y él tranquilo. Vamos, eres “Tom  Trümper”, si antes amaba tu trabajo ahora te idolatra, confía en ti y  con todo lo de hoy…</strong></p>
<p><strong>-Sabes Jeff -interrumpió-, ya te cuelgo, si no nunca llego.</strong></p>
<p><strong>-Hey, Tom, por primera vez en tu vida hazme caso y entra por la puerta de atrás,  habrá alguien esperándote para escoltarte…</strong></p>
<p><strong>-¿Eh escoltarme a mí? Ya deja de hablar estupideces en una hora estoy ahí.</strong></p>
<p><strong>Tom salió del edificio lo más rápido que pudo. Recibió una  extraña reverencia del chico del lobby lo cual lo inquietó pero no era  el momento. Corrió hacia su Escalade y manejó como loco hasta llegar al  hotel donde sería el evento.  Una cuadra antes del parqueo empezó a  sentir el ambiente raro: los carros empezaron a cerrarse entorno a él y  vio como  varios fotógrafos se volteaban hacia su camioneta disparando  una cantidad flashes exagerados. Era obvio que lo habían confundido con  alguien, pensó.</strong></p>
<p><strong>Alcanzó el backstage mientras Jeff coordinaba a algunos de  sus representados.  Fue directo al cliente y le tendió la mano.  -Christian, estoy verdaderamente apen…</strong></p>
<p><strong>-No, no -casi gritó el diseñador, interrumpiéndolo-. Trümper,  por favor, un retraso lo tiene cualquiera. Además fue tu cumpleaños  -dijo señalándole un camerino-. Espero estés cómodo ahí.</strong></p>
<p><strong>Tom levantó su ceja extrañado. Qué mierda estaba pasando, se  preguntó, un modelo no tenía camerino y mucho menos el contratista lo  eximía de reverenda falta de ética. Entró y vio un juego de pesas y una  tabla de abdominales, todo lo que deseaba para marcar su cuerpo antes de  modelar y en un perchero los cambios acomodados. De pronto entraron dos  chicos con secadoras y maletas de maquillaje. </strong></p>
<p><strong>-Ellos están exclusivamente para hacerte esta pasarela lo más  agradable posible -le dijo Chistian, desapareciendo en el acto.  Dos  segundos después era Jeff el que entraba con una cara de pocos amigos  hacia él.</strong></p>
<p><strong>-¿Cómo amaneciste? -preguntó tendiéndole un par de aspirinas</strong></p>
<p><strong>-Excelente, no se me nota -bromeó tratando de apaciguar las aguas con poco éxito.</strong></p>
<p><strong>-Cállate Trümper, no quieras hacerte ahora el chistoso, todo  el mundo te besará el trasero hoy pero yo no. Tienes unos treinta  minutos para estar listo -dijo fingiendo indiferencia, sabiendo como su  representado se estresaría.</strong></p>
<p><strong>Inmediatamente el chico de rastas se quitó la playera y  comenzó a hacer ejercicio desenfrenadamente para marcar sus brazos y  abdomen. Minutos después le alzaban las rastas en una coleta que le daba  un aire enigmático que era su carta de enganche, según la agencia,  mientras le maquillaban.</strong></p>
<p><strong>Le probaron el primer traje: unos jeans ajustados a la  medida, unas botas vaqueras y una camisa azul oscura metida en el  pantalón ajustada al cuerpo con los primeros botones fuera y el cuello  hacia arriba. Tenía un cuerpo espectacular, el cual lucía solo en  pasarela porque odiaba la ropa ceñida. Fue directo a donde estaban los  demás chicos de la agencia quienes modelarían como en el ensayo de hacía  unas pocas semanas. Algunos habían asistido a la fiesta y hablaron  vagamente.</strong></p>
<p><strong>Unos aplausos con unos pequeños gritos se oyeron en la audiencia. Chequeó su reloj, faltaban unos minutos. </strong></p>
<p><strong>-¿Qué pasa? -preguntó, desenfadado.</strong></p>
<p><strong>-Ya no seas presumido -dijo uno de los chicos golpeándole el hombro.</strong></p>
<p><strong>-¿De qué voy a ser yo presumido? ¿De ser más guapo que tú tal vez, cabrón? –bromeó, riendo.</strong></p>
<p><strong>-Ya bájale, que tu nuevo amigo se está instalando en primera fila -dijo otro corriendo un poco la cortina.</strong></p>
<p><strong>-De qué mierda hablas -contestó acercándose, y ahí estaba  Bill Kaulitz acomodándose en la primera fila. Sintió la garganta  volverse áspera, simplemente no podía articular palabra. Con un gesto  llamó a Jeff.</strong></p>
<p><strong>-Qué hace él aquí -dijo señalando la cortina.</strong></p>
<p><strong>-Ay Tom por dios, lo que te sorprende. Daily News te mató,  entonces -dijo agachándose y viendo como se le ajustaba el pantalón en  la entrepierna al de rastas-. Perfecto -sentenció profesionalmente  jalando la costura-. Haz tu trabajo bien, Trümper, solo eso pido,  después de ahí mi alma es tuya y lo sabes.</strong></p>
<p><strong>-Qué de Daily News -casi gritó.</strong></p>
<p><strong>-Lo supieras si te mantendrías sobrio de vez en cuando para  variar -dijo su agente revisándole el peinado-Y no te lo diré ahora no  necesito que arruines esto.</strong></p>
<p><strong>-El mundo se está volviendo loco.</strong></p>
<p><strong>-Dímelo a mí, Trümper -exclamó otro modelo luego de un par de  carcajadas-. Bill Kaulitz y Alessandra en una pasarela nuestra. Hazme  el favor, ya te amo -dijo acercándose y dándole un beso en la frente-.  Con esa publicidad ya tengo trabajo por un año, solo por estar a  la par  de ti, cabrón.</strong></p>
<p><strong>-Ya déjense de estupideces quieren. Alessandra, qué belleza  de mujer –comentó, tratando de desviar la plática, no quería pensar en  Bill un segundo más.</strong></p>
<p><strong>-Es igual al tal Mr. Kaulitz.</strong></p>
<p><strong>-Cierto, parecen mellizos -dijo Tom quien había trabajado en varias ocasiones con la cotizada modelo hacía unos meses atrás.</strong></p>
<p><strong>La música invadió el lugar. Era momento de trabajar, respiró  profundo, era momento de entrar en su zen de tranquilidad; repasó  mentalmente cada uno de los movimientos… Era su turno, al aparecer al  fondo unos aplausos desmesurados se oyeron por el lugar, sintió un  regocijo interior, puso la mejor cara de patán que tenía y caminó  directo a las cámaras lanzando una mirada despectiva. Ignoró al mil la  presencia de Bill en el público, lo cual era prácticamente imposible.  Debía verlo, tarde o temprano. Pon fría la mente Trümper, no lo arruines  ahora, se ordenó. </strong></p>
<p><strong>Regresó de nuevo y corrió al camerino para el segundo cambio  de ropa. Tocaba la línea de verano, se puso un bañador largo blanco con  flores turquesa, unas flips y se aseguró que su abdomen luciera bien.  Vio de reojo a una chica del staff y su cara al verle le confirmó lo que  decía el espejo: estaba apetecible.</strong></p>
<p><strong>Tom regresó a la pasarela y esta vez sus ojos se posaron en  los de Bill y caminó viéndolo directamente. Los dos tenían un rostro  impasible y las cámaras nuevamente se dispararon  en ambas direcciones,  Tom llegó casi frente a él y vio a Alessandra he hizo lo que nunca haría  en una pasarela: le sonrió a la chica. </strong></p>
<p><strong>El chico de rastas modeló varios trajes más y cerró el  desfile.  Bajó al backstage y se cambió de ropa a sus grandes jeans  cubriendo la perfección su cuerpo con unas playeras.  Por fin se sentía  cómodo.</strong></p>
<p><strong>Jeff llegó hacia a él. –Magnifico, Trümper, ahora ten la  decencia de salir dos minutos al cóctel y te juro que te ganaste el  cielo.</strong></p>
<p><strong>-Deja de decir babosadas, claro que lo haré, es lo mínimo que le debo a Christian después de la estupidez que hice.</strong></p>
<p><strong>Salió al cóctel seguido por su agente y tomó el primer vaso de whisky que le cayó en las manos. </strong></p>
<p><strong>-¿Ahora sí me dirás que es eso del Daily News?</strong></p>
<p><strong>-En serio, Tom, deja de ponerte inconsciente. Sales en el periódico de mayor circulación nacional y…</strong></p>
<p><strong>-¿Y me vas a decir, por una mierda? -interrumpió impaciente.</strong></p>
<p><strong>-Una foto de Mr. Bill Kaulitz y tú platicando en las afueras del club.<br />
Tom casi escupió el trago que tenía en la boca al oír semejante noticia. -¿Y qué publicaron?</strong></p>
<p><strong>-Nota amarilla, preguntas, estupideces, teorías y eso del  parecido de ustedes. Comparaciones simétricas de sus rostros y… -Jeff  guardó silencio abruptamente. Tom ya ni siquiera le escuchaba, sus ojos  estaban directamente en Bill, quien sonreía y platicaba con todo el  mundo, mientras su mano rodeaba las caderas de Alessandra.</strong></p>
<p><strong>Bill sintió la mirada del chico de rastas y volteó a verlo  por un segundo. El lugar guardó silencio, parecía que todo el mundo  estaba atento esperando algún tipo de interacción entre ellos.</strong></p>
<p><strong>El chico de rastas caminó hacia Mr. Kaulitz, los murmullos  regresaron a tono normal y cada quien se ocupó de sus asuntos  nuevamente. Tom llegó hacia la pareja y sonrió abiertamente, viéndolos  detenidamente a cada uno. A Bill su actitud lo tenía desconcertado.</strong></p>
<p><strong>El de rastas hizo un cuadro con sus manos y fingió ver los  ángulos de los rostros de los dos. -¿Quién es quién? -dijo por fin,  riendo.</strong></p>
<p><strong>-Tom Trümper, no seas payaso -respondió la chica sonriendo y  asestando un beso en la mejilla del rubio. Éste la abrazó y sonrió-.  Vamos Ale, no seas aguafiestas.</strong></p>
<p><strong>-¿Ale? -preguntó Bill, arqueando la ceja.</strong></p>
<p><strong>-Perdón, Mr. Kaulitz -dijo tendiéndole la mano, fingiendo  reverencia. Le guiñó el ojo y se acercó a su oído, susurrando-. ¿Ves,  Kaulitz? Ensayé lo suficiente esta vez.</strong></p>
<p><strong>-Se conocen, acaso -preguntó el pelinegro tratando de ignorar el murmullo molesto del chico de rastas.</strong></p>
<p><strong>-Claro, modelamos juntos en varias ocasiones -contestó la  chica, sonriendo y agarrándose nuevamente del brazo de Bill. Un dolor se  instaló automáticamente en el vientre de Tom mientras sentía acides en  su boca.</strong></p>
<p><strong>-Se ven realmente lindos -comentó Tom señalándolos, tratando  de ignorar las señales de su cuerpo-. Parecen gemelitos -dijo bromeando  de nuevo.</strong></p>
<p><strong>-Todo el mundo molesta con eso -puntualizó la chica a tiempo que un fotógrafo llegó hacia ellos.</strong></p>
<p><strong>-¿Podría tomarles una foto para la publicidad del evento? –preguntó.</strong></p>
<p><strong>-Claro -gritó Alessandra abrazándose a Bill mientras Tom se hacía por un lado, saliendo del cuadro</strong></p>
<p><strong>-Ahora una de los dos modelos más cotizados del momento  -gritó Jeff llegando desde atrás, era agente de Tom y sabía que este era  una minita de oro ya de por sí, ahora podría cotizarlo por precios  ridículos.</strong></p>
<p><strong>Alessandra llegó hacia Tom y ladeó su cuerpo hacia él,  mientras éste rodeaba con su brazo la cintura de la chica e  intercambiaron una sonrisa.</strong></p>
<p><strong>Bill observaba la escena cuando sintió lo inesperado: sus  labios temblaban molestos, los calmó mordiéndose duramente, su  temperatura corporal subió y sus ojos estaba inyectados de sangre viendo  al rubio, molesto, y cuando él lo vio soltó, a la chica.</strong></p>
<p><strong>-Ay, Bill por favor -bromeó la chica golpeando a su novio en  el pecho coquetamente-. No me digas que te pusiste celoso, guapo –dijo,  jalándole la barbilla.</strong></p>
<p><strong>Bill no respondió, claro que estaba celoso. Odiaba esa  confianza, esa sonrisa, ese brazo en la cintura de ella, claro que  estaba celoso pero no de quien ella creía.</strong></p>
<p><strong>Tom se acercó. -Por qué viniste –preguntó, bajando la voz. </strong></p>
<p><strong>-Soy tu jefe, si no lo sabes trabajas en una de mis agencias  -dijo seriamente, muriendo por golpear a ese tipo que le hablaba tan  fríamente. ¿Por qué no podría ser él a quien le sonriera? Pensó  martirizándose por la sonrisa que había intercambiado el de rastas con  la chica.</strong></p>
<p><strong>-Ok,  bueno jefe, yo me voy a dormir –dijo, Tom sonriendo-.  Buenas noches, un placer como siempre -dijo tomando la mano de la chica y  la besó-. Te veo luego, Ale. -Se dio la vuelta y segundos después era  historia, no había rastros de Tom Trümper en el lugar y esta vez Bill no  podía darse el lujo de salir a perseguirlo, no le había caído en gracia  la foto en el callejón en los periódicos.</strong></p>
<p><strong>****</strong></p>
<p><strong>El intercomunicador de la recepción del edificio en el  apartamento de Tom sonaba a más no poder. Hizo lo que haría en cualquier  día normal: lo tiró para hacerlo callar y volvió a la cama con un dolor  de cabeza impresionante. Estaba comprobado, “el tequila no lo hacia  olvidar al tal Bill”. Ahora era la puerta a la que golpeaban  insistentemente.</strong></p>
<p><strong>-Por una mierda -gritó levantándose extrañado, nadie podía subir sin anunciarse. Abrió la puerta en medio de un bostezo.</strong></p>
<p><strong>-Buenos días Mr. Trumper, soy…</strong></p>
<p><strong>-Sé quien, eres el bufón de Kaulitz, ¿cierto?</strong></p>
<p><strong>-Soy el secretario de Mr. Bill Kaulitz –puntualizó Shuck, molesto. </strong></p>
<p><strong>-Ok,  no lo tengo aquí, así  que te vaya bien -dijo  intentando cerrarle la puerta en las narices lo cual fue inútil porque  tres hombres entraron al apartamento.</strong></p>
<p><strong>-Qué es esto -preguntó tratando de conservar la calma.</strong></p>
<p><strong>-Mr. Kaulitz quiere verle.</strong></p>
<p><strong>-Pues dile que venga y primero que llame. Eso hace la gente con un mínimo de educación.</strong></p>
<p><strong>-Quiere que usted vaya.</strong></p>
<p><strong>-¿Tengo opción?- dijo viendo a los tipos.</strong></p>
<p><strong>-Esta vez no.</strong></p>
<p><strong>-Me estas secuestrando -bromeó.</strong></p>
<p><strong>-No señor, solo le pido de buena manera que me acompañe.</strong></p>
<p><strong>-Deja, me doy una ducha como mínimo.</strong></p>
<p><strong>-Tómese su tiempo tengo ordenes de esperarle y custodiarlo cuando usted esté listo. Es solo una reunión de trabajo.</strong></p>
<p><strong>Tom regresó a su habitación. Cierta emoción se apodero de él y  una sonrisa permanente se instaló en sus labios desde el momento que  entró a la ducha, puso especial cuidado en cada detalle de su aseo;  escogió cuidadosamente la ropa que se puso: sus baggie jeans favoritos y  unas lindas playeras blancas a juego, una bandana y fue directo a la  cocina para un último tequila que le ayudase a asentar el estómago, se  justifico a sí mismo y salió.</strong></p>
<p><strong>-Señor -dijo Shuck-. Por favor, acompáñeme.</strong></p>
<p><strong>Llegaron a la mansión Kaulitz, Tom fingía total indiferencia  mientras por dentro su corazón daba vueltas. Tenía cierto morbo hacia  Bill, siempre lo había tenido.  Entró a una sala de tamaño imponente y  Shuck con un ademán le señaló un sillón, el chico de rastas se sentó con  gran confianza, es más se desparramó en el lugar. </strong></p>
<p><strong>Shuck tomó un radio. -Frank trae a Mr. Kaulitz, llegamos.  Un ruido en el pasillo anunció la entrada de Bill. </strong></p>
<p><strong>Shuck llegó hacia Tom y lo tomó suave del brazo. –Párate -casi ordenó.</strong></p>
<p><strong>-No –dijo Tom soltándose del secretario de Mr. Kaulitz.</strong></p>
<p><strong>Bill observó la escena. Sus ojos no habían cambiado del día anterior, seguía molesto, adivinó el rubio. </strong></p>
<p><strong>Lo contempló cuidadosamente: estaba exquisitamente vestido  llevaba, unas sandalias negras y un pantalón beige de corte ancho con  una camisa a botones blanca su cabello recién lavado que aún estaba  mojado.</strong></p>
<p><strong>-Trümper -dijo a modo de saludo.</strong></p>
<p><strong>-Kaulitz -contestó Tom casi burlándose.</strong></p>
<p><strong>-Ay, por Dios, no se puede con tanta irreverencia -masculló Shuck.</strong></p>
<p><strong>-Lárgate -ordenó Bill viendo a su secretario.  Mikel entró inmediatamente, cruzándose en el camino.</strong></p>
<p><strong>-Mr. Kaulitz, ¿algo de beber ofreció?</strong></p>
<p><strong>-Nada.  ¿Tom?</strong></p>
<p><strong>-Café negro, con dos de azúcar -pidió.  Minutos después ya  con su café en mano, los dejaron solos-. Bueno, ya, cuál es el misterio  -preguntó Tom ansiosamente.</strong></p>
<p><strong>-Nunca he invitado a nadie a venir aquí-puntualizo el pelinegro.</strong></p>
<p><strong>-Gracias por el dato, lo escribire en mi diario.- Bromeo,  aunque Mr. Kaulitz no entendió para el era completamente comprensible  que alguien guardara en su memoria momento tan importante.-Bueno Bill ya  al grano-pidió el chico de rastas.<br />
-Te tengo un negocio.</strong></p>
<p><strong>-¿Ah sí? A ver dime.</strong></p>
<p><strong>-Trabaja para mí -pidió el pelinegro </strong></p>
<p><strong>-Ya lo hago, si no te has dado cuenta.</strong></p>
<p><strong>-No, digo conmigo. Verás, al principio me enojé mucho por lo de las revistas y eso…</strong></p>
<p><strong>-¿Qué revistas?</strong></p>
<p><strong>-Mierda. ¿No lees?</strong></p>
<p><strong>-No -contestó Tom, fingiendo ignorancia.</strong></p>
<p><strong>-¿No lees revistas, periódicos qué se yo?</strong></p>
<p><strong>-No,  porque leería una sarta de babosadas escritas por alguien sin talento para ser escritor de verdad<br />
que entonces se tira a la nota amarilla. Y no gracias a eso.</strong></p>
<p><strong>-Bah, yo sí lo hago, tengo que soy Bill Kaulitz. -Tom rió.</strong></p>
<p><strong>-Sí, completamente justificable.</strong></p>
<p><strong>-Bueno, el asunto es que podrías ser mi doble.</strong></p>
<p><strong>Tom se dobló en una carcajada. -Al fin dices algo divertido.</strong></p>
<p><strong>-Sí, es el negocio de tu vida, te pagaría muy bien y  lograríamos jugar con la prensa y vengarte así de las notas amarillistas  -bromeó el pelinegro.</strong></p>
<p><strong>-¿¡Ah sí?! El ataque de los clones de Starwars se me hace más  interesante -contestó Trümper dejando la taza en la mesa de centro-.  Sabes, Bill, no eres bueno bromeando. No lo hagas -dijo seriamente.</strong></p>
<p><strong>-El asunto es que somos idénticos -explicó Bill tratando de  venderle la idea, vamos no conocía a un solo ser humano que no hiciera  lo que él dijese.</strong></p>
<p><strong>-Ya me di cuenta,  Dios bendiga mis rastas -dijo besándose el cabello.</strong></p>
<p><strong>-Exacto, solo esas rastas son el problema -señaló despectivamente.</strong></p>
<p><strong>-No, no solo no sabes bromear, sino encima no entiendes  indirectas –rió Tom-. Para qué quiero yo usar una peluca de Cleopatra  -preguntó, sentándose de nuevo frente a Kaulitz, el cual no entendió que  el rubio se burlaba de su larga melena negra.</strong></p>
<p><strong>-¿Entonces?</strong></p>
<p><strong>-¿Entonces qué?</strong></p>
<p><strong>-¿Aceptas? –preguntó, tratando de esconder su ansiedad, quería tenerlo cerca y no se le había ocurrido una mejor idea que esa.</strong></p>
<p><strong>-Por qué habría de aceptar yo semejante estupidez.  Soy  modelo, ¿por qué dejaría mi vida perfectamente solitaria y acomodada por  andar pegado a tus faldas?</strong></p>
<p><strong>-No uso faldas –dijo parándose.</strong></p>
<p><strong>-Pues deberías se te verían bien –contesto el rubio guiñándole el ojo y parándose frente a él.</strong></p>
<p><strong>-Bueno ya, deja de hablarme como si fuéramos iguales -gritó Bill, sonrojado-. Vete de una vez.</strong></p>
<p><strong>-Te recuerdo que yo no vine. Tú me mandaste a buscar.</strong></p>
<p><strong>-Eres un estúpido, Trümper -gritó nuevamente Bill. Ya no podía controlarse.</strong></p>
<p><strong>-Al fin tenemos algo en común, yo pienso lo mismo de ti Kaulitz.</strong></p>
<p><strong>-No me hables con confianzas, te lo repito -dijo Bill  levantando su mano en dirección a la mejilla del rubio, éste la agarró  en el aire y le sostuvo la mirada-. Cuidado niño bonito, cuidado  -indicó, soltándolo.</strong></p>
<p><strong>-Shuck -gritó Bill, enfurecido.</strong></p>
<p><strong>-Shuck -secundó burlonamente el chico.</strong></p>
<p><strong>-Deja eso ya -gritó Bill apunto de las lágrimas y dejándose caer en el sillón.</strong></p>
<p><strong>-Señor -entró Shuck corriendo.</strong></p>
<p><strong>Sin embargo, Tom interfirió su paso y dijo-: Hazte un favor y  cuida a tu jefe que está a punto de tener un berrinche. -Y sonriendo,  abandonó la habitación</strong></p>
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		<title>Mr. Trümper … Mr. Kaulitz “Capítulo 4″ by Princess of Darkness</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Oct 2010 17:44:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mr. Trümper...Mr. Kaulitz]]></category>

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		<description><![CDATA[<em>Hola Chicas, bueno al fin me estreno subiendo algo de lo que hice   y que esta en plan rescate, este fiction lo deje hace algun tiempo y  he  desicido continuarlo, así que empezaré a subir los nueve capítulos  que  ya tenía y luego empezaré a publicar lo nuevo. Imagino que se  notara el  bache que hay entre mi redacción anterior y la evolución que  se a dado y  la cual han visto en JTM, bueno acá esa evolución se podra  ver hasta el  capítulo 10, espero les guste. Kisses</em>

<em>Genero: AU, Drama, Romance
Advertencia: Slash, con contenido hetero, muerte, violencia, twincest,   voyegurismo
Personajes: Tom y Bill Kaulit</em>

<em>Clasificación slash +18</em>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Mr. Trümper … Mr. Kaulitz</strong></h3>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Capítulo 4.</strong></h3>
Había algo en el maldito Bill Kaulitz que siempre le había hecho tres mil mierdas la vida, pensaba Tom recostando su cabeza contra el vidrio del taxi.

-Pare -indicó abruptamente. Tendió un billete de 20 euros, era más de lo que le cobrarían por el recorrido entero-. Buenas noches -dijo bajando de golpe.

Se echó a correr, eso lo único que liberaba su corazón desde siempre; cada vez que sentía quebrarse Tom necesitaba un campo abierto y correr. Por hoy había sido demasiado, pensó. Corrió sin rumbo, el corazón le latía desbocadamente pero sabía que no era por el ejercicio… Pocos kilómetros después alcanzó el parque y tomó asiento en una banca. Su agente lo mataría si lo viera en ese lugar, insistía que ya era reconocido.

Buscó en uno de sus bolsillos, tenía una pequeña botella de ron y empinó un trago. Le esperaba una semana lo suficientemente ocupada como para darse el lujo de dejar que algo extra entrara en su cabeza, y ése no iba a ser un idiota petulante. Bill era exactamente como se lo había imaginado: un pobre idiota.

Caminó, dejando que el frio de la noche le calmara la sensación que llevaba de júbilo. Cuadras abajo sintió como un auto se detuvo a su lado.

-Eres estúpido Tom o qué -fue la voz que oyó saliendo del auto. Decidió ignorarlo y seguir caminando-. Lo sé, solo eres idiota y es imposible darte el beneficio de la duda en tu estado -gritó su agente bajando del auto y subiéndolo de un empujón al lado del copiloto.

El rubio se sumergió en un pesado silencio, en el fondo agradecía que su agente le vigilara de tal forma.

Llegaron al edificio de Tom. -Gracias -dijo bajando del auto. Caminó lánguidamente, alejándose y sabiendo que Jeff no se largaría a ningún lado hasta que lo viera entrar.

Un pensamiento cruzó su mente: ¿A que subiría? Seguramente a mortificarse solo, a pensar en lo que pasó y en sacar el maldito álbum de su caja fuerte… Se dio vuelta de golpe, caminando hacia el auto.

-Eh, Jeff, ¿subes por una copa? -ofreció. Nada como emborracharse acompañado y evitar lo más posible quedarse solo, y muchísimo menos sobrio y solo, pensó. Subieron riendo y hablando de estupideces tal como presagió. Fue directo al bar y sacó una botella de tequila que había traído de su último viaje a México.

-Esta cosa es bendita Jeff, te lo juro.

-¿Qué hace?

-Te deja imbécil.

-Nunca he tomado eso.

-Lo sé, eres un snob, y yo tengo algo que soy imán para los niños bonitos -rió-. A ver, es sencillo te sirvo una medida, lo tomas de un trago, un poco de sal y limón, y asunto arreglado -dijo bebiendo y tratando de disimular las muecas en su rostro mientras el tequila le quemaba la garganta.

-Apuesto que fuiste a México, viste como lo tomaron y nunca te atreviste a tomarlo, ni siquiera una medida de eso. Compraste deja ver -meditó- seis botellas y dijiste para emergencias.

El rubio se echó a reír. -En realidad fueron solo tres botellas, pero sí, tu versión no dista mucho de la realidad.

Tom debía aceptar que estaba perdiendo el control cuando la primera botella terminó volteada en la mesa y trató de caminar bien por la segunda. Jeff lucía un poco más fresco que él.


(continuar al TAG)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Hola Chicas, bueno al fin me estreno subiendo algo de lo que hice   y que esta en plan rescate, este fiction lo deje hace algun tiempo y  he  desicido continuarlo, así que empezaré a subir los nueve capítulos  que  ya tenía y luego empezaré a publicar lo nuevo. Imagino que se  notara el  bache que hay entre mi redacción anterior y la evolución que  se a dado y  la cual han visto en JTM, bueno acá esa evolución se podra  ver hasta el  capítulo 10, espero les guste. Kisses</em></p>
<p><em>Genero: AU, Drama, Romance<br />
Advertencia: Slash, con contenido hetero, muerte, violencia, twincest,   voyegurismo<br />
Personajes: Tom y Bill Kaulit</em></p>
<p><em>Clasificación slash +18</em></p>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Mr. Trümper … Mr. Kaulitz</strong></h3>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Capítulo 4.</strong></h3>
<p>Había algo en el maldito Bill Kaulitz que siempre le había hecho tres mil mierdas la vida, pensaba Tom recostando su cabeza contra el vidrio del taxi.</p>
<p>-Pare -indicó abruptamente. Tendió un billete de 20 euros, era más de lo que le cobrarían por el recorrido entero-. Buenas noches -dijo bajando de golpe.</p>
<p>Se echó a correr, eso lo único que liberaba su corazón desde siempre; cada vez que sentía quebrarse Tom necesitaba un campo abierto y correr. Por hoy había sido demasiado, pensó. Corrió sin rumbo, el corazón le latía desbocadamente pero sabía que no era por el ejercicio… Pocos kilómetros después alcanzó el parque y tomó asiento en una banca. Su agente lo mataría si lo viera en ese lugar, insistía que ya era reconocido.</p>
<p>Buscó en uno de sus bolsillos, tenía una pequeña botella de ron y empinó un trago. Le esperaba una semana lo suficientemente ocupada como para darse el lujo de dejar que algo extra entrara en su cabeza, y ése no iba a ser un idiota petulante. Bill era exactamente como se lo había imaginado: un pobre idiota.</p>
<p>Caminó, dejando que el frio de la noche le calmara la sensación que llevaba de júbilo. Cuadras abajo sintió como un auto se detuvo a su lado.</p>
<p>-Eres estúpido Tom o qué -fue la voz que oyó saliendo del auto. Decidió ignorarlo y seguir caminando-. Lo sé, solo eres idiota y es imposible darte el beneficio de la duda en tu estado -gritó su agente bajando del auto y subiéndolo de un empujón al lado del copiloto.</p>
<p>El rubio se sumergió en un pesado silencio, en el fondo agradecía que su agente le vigilara de tal forma.</p>
<p>Llegaron al edificio de Tom. -Gracias -dijo bajando del auto. Caminó lánguidamente, alejándose y sabiendo que Jeff no se largaría a ningún lado hasta que lo viera entrar.</p>
<p>Un pensamiento cruzó su mente: ¿A que subiría? Seguramente a mortificarse solo, a pensar en lo que pasó y en sacar el maldito álbum de su caja fuerte… Se dio vuelta de golpe, caminando hacia el auto.</p>
<p>-Eh, Jeff, ¿subes por una copa? -ofreció. Nada como emborracharse acompañado y evitar lo más posible quedarse solo, y muchísimo menos sobrio y solo, pensó. Subieron riendo y hablando de estupideces tal como presagió. Fue directo al bar y sacó una botella de tequila que había traído de su último viaje a México.</p>
<p>-Esta cosa es bendita Jeff, te lo juro.</p>
<p>-¿Qué hace?</p>
<p>-Te deja imbécil.</p>
<p>-Nunca he tomado eso.</p>
<p>-Lo sé, eres un snob, y yo tengo algo que soy imán para los niños bonitos -rió-. A ver, es sencillo te sirvo una medida, lo tomas de un trago, un poco de sal y limón, y asunto arreglado -dijo bebiendo y tratando de disimular las muecas en su rostro mientras el tequila le quemaba la garganta.</p>
<p>-Apuesto que fuiste a México, viste como lo tomaron y nunca te atreviste a tomarlo, ni siquiera una medida de eso. Compraste deja ver -meditó- seis botellas y dijiste para emergencias.</p>
<p>El rubio se echó a reír. -En realidad fueron solo tres botellas, pero sí, tu versión no dista mucho de la realidad.</p>
<p>Tom debía aceptar que estaba perdiendo el control cuando la primera botella terminó volteada en la mesa y trató de caminar bien por la segunda. Jeff lucía un poco más fresco que él.</p>
<p>-¿No te pega nada? -preguntó.</p>
<p>-No bebí nada en la fiesta, en cambio tú tienes más de un barril de cerveza en la sangre para esta hora -respondió mientras veía que Tom estaba ya sonriente. Era el momento de hablar con el único enigma que manejaba dentro de la agencia “Tom Trümper”. Dos medidas de tequila más y Tom era seda.</p>
<p>-Oye Tom, puedo preguntar algo.</p>
<p>-Adelante.</p>
<p>-¿Por qué me invitaste a subir?</p>
<p>Tom rió, dándole un pequeño golpe en el hombro. -Eres un descojonado. Eh, pues por qué va a ser, eres mi amigo, es mi cumpleaños y no quiero tirarme a nadie pero tampoco quiero estar solo. Entonces es fácil, invitas un amigo, se ponen borrachos, te vas a tu casa en paz y yo quedo inconsciente y no dejo a mi puta mente que me haga mierda en un día como hoy.</p>
<p>-Odias tu cumpleaños, ¿cierto?</p>
<p>-No lo odio, solo digamos no soy fan de cumplir años.</p>
<p>-¿Cómo llegó Bill Kaulitz a tu fiesta?</p>
<p>-Cómo mierdas voy a saber yo. ¿No lo invitaste tú? -Jeff soltó un par de carcajadas.</p>
<p>-Sueñas, cómo voy a invitar “yo” a Bill Kaulitz a “tu” fiesta de cumpleaños el día de su cumpleaños.</p>
<p>-Cierto, a veces te creo mejor agente de lo que eres -logró decir en medio de un eructo.</p>
<p>-Tampoco eres muy fan de la gente, verdad. Yo tengo una conversación contigo cada tres meses, de ahí en adelante todo son monosílabos.</p>
<p>-Wow, hablamos mucho. Verás, no soy bueno interactuando con la gente, por eso elegí ser modelo, gano bien, solo poso, no tengo que hablar y lo principal: puedo ser un patán…</p>
<p>-Cosa que se te da sin esfuerzo -interrumpió el agente sirviéndole otra medida al rubio. -Tom rió.</p>
<p>-Nadie te considera cabeza hueca al ser hombre y modelo. A las mujeres, por el contrario, las hacen reír en las pasarelas como idiotas a cada paso, nadie quiere hablar con ellas solo cogérselas. Yo voy camino, dejo que me vean y asunto arreglado, luego voy por mi jugoso cheque y cero interacción con el mundo. Es mi trabajo perfecto.</p>
<p>-Tus cheques serán más jugosos… Que Bill Kaulitz haya aparecido en tu fiesta de cumpleaños hizo todo lo que pude haber deseado en publicidad para ti.</p>
<p>-Eres un interesado.</p>
<p>-Sí, y entre más interesado sea yo tus ingresos son mejores, así que no te quejes.</p>
<p>-Ya estas de contestón, no más tequila para ti. -Jeff sonrió socarronamente.</p>
<p>-Y tú ya estás ebrio. Mañana te hablo, dudo que recuerdes la prueba de ropa, y el ensayo del lunes, sin mencionar el lanzamiento en unos días -dijo recogiendo sus cosas y dirigiéndose a la puerta.</p>
<p>-Oye Jeff, no te vayas -casi suplicó el chico.</p>
<p>-Necesitas dormir.</p>
<p>-Pero no estoy inconsciente aún -dijo en un puchero</p>
<p>-Tom, sé un hombre y déjate de poner inconsciente cada vez que no puedes enfrentar algo. Mañana nos vemos en la agencia a las doce, Trümper.</p>
<p>La mansión Kaulitz temblaba desde hacía una hora. El señor había decidido madrugar y trabajar, lo único que lo mantendría distraído. Shuck corría de un lado a otro coordinando como hacerles llegar regalos y excusas a los amigos del señor que habían sido prácticamente echados de la mansión, sin contar el informe que tenía que entregar en unas horas sobre señor de Tom Trümper. Frank llevaba informes de seguridad, Mikel hacía lo imposible coordinando a los ejecutivos con los que Mr. Kaulitz se quería reunir el domingo, haciéndoles saber que su jefe los quería a todos a las diez en la sala de juntas.</p>
<p>Un portazo se oyó Mr. Kaulitz había salido de su habitación. -Dónde mierdas están mis putos hombres -gritó a la cara de uno de los chicos que limpiaban las alfombras, éste palideció-. Lo olvidaba, muchacho -dijo fingiendo pena por haber perdido el control-, solo limpias alfombras -añadió despectivamente y escupiendo en la misma.</p>
<p>Shuck apareció por la puerta principal con el radio en tres frecuencias coordinando todo con sus propios asistentes.</p>
<p>-Buen día señor, luce bello como siempre.</p>
<p>-Extraño, ¿no crees?, a pesar que casi no dormí nada.</p>
<p>-Son sus genes, están benditos, usted lo sabe.</p>
<p>-Gracias Shuck, siempre apareces justo en el momento. Ahora deja de besarme el trasero y coordina mi desayuno.</p>
<p>-Y si a alguien no le parece está despedido y punto -expuso sobre la nueva absorción que estaba a punto de hacer en una petrolera. La alarma de su teléfono sonó-. Las once en punto -leyó mientras marcó un número inmediatamente en su celular, no importándole tener a todos los ejecutivos frente a él observándole, mientras gritaba al teléfono-. Inútil, dime que estás a punto de cruzar la puerta con lo que te ped…</p>
<p>La puerta se abrió de par en par, y entró Shuck Valdenverg demostrando por qué Bill Kaulitz casi le idolatraba.</p>
<p>-Señor -dijo a tiempo que tendía una carpeta impresionante frente a su jefe.</p>
<p>-Terminamos aquí -anunció parándose de la sala de juntas.</p>
<p>Shuck lo siguió hasta su oficina, le sirvió unas líneas más de cocaína a su jefe para tranquilizarlo y éste las tomó sin problemas.</p>
<p>-Y dame algo de… -Una copa con champaña frío estuvo en sus manos inmediatamente-. Gracias, ahora dime algo importante.</p>
<p>-Tom Trümper vive en un edificio de apartamentos en una zona acomodada, vive solo, su agente Jeff Morrison representa vario de n…</p>
<p>-¿Agente?</p>
<p>-Sí, señor, Mr. Trümper es uno de los modelos más cotizados del momento.</p>
<p>-Por favor, me estás dando mierda. Tú los viste usa ropa de payaso, quién puede modelar con esa ropa -gritó molesto.</p>
<p>-Señor, acá está su portafolio, trabaja para una de nuestras agencias.</p>
<p>-Por dios, ¿tengo agencias de modelaje?</p>
<p>-Sí, señor.</p>
<p>-Y cómo éste… -dijo abriendo el portafolios-. Wow cambia mucho con alta costura encima, quien se lo niegue -dijo notando como sus labios se secaban-. Tiene un rostro bello -concedió sinceramente, a lo que Shuck levantó la ceja.</p>
<p>Era obvio que el señor lo percibía bello, el parecido entre los dos era abrumante.</p>
<p>-¿Tienes su agenda?</p>
<p>-Sí, señor, mañana estará en una pasarela y tiene el lanzamiento de una fragancia de una de nuestras casas, por cierto, en unos días.</p>
<p>-Bueno, quiero ir a la pasarela.</p>
<p>-Déjeme que revise su agend…</p>
<p>-No te dije que la revises, te dije que “quiero ir”.</p>
<p>-Señor, tiene reunión con el ministro de Relaciones Exteriores.</p>
<p>-Dile que no le voy a dar un centavo más de campaña y no te atrevas decirme adonde voy y adonde no. ¿Se entendió?</p>
<p>-Sí, señor.</p>
<p>-Quiero dos asientos en donde ese mequetrefe me pueda ver, y dile Alessandra que esté donde esté, mañana debe ir conmigo</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Mr. Trümper … Mr. Kaulitz “Capítulo 3″ by Princess of Darkness</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Oct 2010 20:59:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mr. Trümper...Mr. Kaulitz]]></category>

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		<description><![CDATA[<em>Hola Chicas, bueno al fin me estreno subiendo algo de lo que hice  y que esta en plan rescate, este fiction lo deje hace algun tiempo y he  desicido continuarlo, así que empezaré a subir los nueve capítulos que  ya tenía y luego empezaré a publicar lo nuevo. Imagino que se notara el  bache que hay entre mi redacción anterior y la evolución que se a dado y  la cual han visto en JTM, bueno acá esa evolución se podra ver hasta el  capítulo 10, espero les guste. Kisses</em>

<em>Genero: AU, Drama, Romance
Advertencia: Slash, con contenido hetero, muerte, violencia, twincest,  voyegurismo
Personajes: Tom y Bill Kaulit</em>

<em>Clasificación slash +18</em>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Mr. Trümper … Mr. Kaulitz</strong></h3>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Capítulo 3.</strong></h3>
<strong><em>
</em></strong>

El champaña resbalando por la garganta de Bill hizo que se atragante. “Cómo mierdas se atreve a llamarme él a mí, seguro vi mal”, pensó. Ahora el gesto fue obvio: los dedos del muchacho le llamaban claramente con un gesto. Bill rió.

-Ese idiota me está diciendo a mí que baje YO. Yo, Bill Kaulitz. Alguien hágame el favor -casi gritó.

-Sube tú -respondió Bill a la distancia, luego de unos segundos, a lo que el chico de rastas siguió bailando de lo más indiferente en la pista. A Bill la sangre le empezaba a hervir en las venas, la furia le iba a ganar. Aunque, por supuesto que no iba a bajar. Ese tarado iba a subir, casi juró.

Minutos después, sus ojos se volvieron a cruzar. El acelerón en el corazón de los dos era paralelo pero el chico de rastas proyectaba total seguridad de sí mismo, ninguno iba a bajar la mirada.

-Shuck -llamó el pelinegro sin quitar la mirada del chico.

-¿Señor?

-Dime si soy yo o ese tarado me está llamando -preguntó señalando a la pista, a tiempo que Tom sonreía y le invitaba a bajar con un ademán.

Shuck se sonrió. -Sí señor, el joven le llama.

-Háyase visto semejante atrevimiento-dijo casi al borde de la histeria

-Claro, es obvio que usted no iría a…

-Voy a bajar -anunció parándose y ajustándose el traje.

-Claro que usted va a bajar -repitió su secretario salvando el momento-. Usted es un caballero.

-Lo soy. Estoy bien así -preguntó dirigiéndose a sus empleados mientras señalaba su propio cuerpo-.
NO es que quiera verme especial para nadie -justificó más para sí mismo que para ellos.

-Sí señor, es obvio que usted es… -Shuck calló inmediatamente. Por primera vez no tenía ni la menor idea de qué diablos decir-. ¿Y si se quita la corbata? -sugirió cerrando los ojos y esperando una cachetada de parte de su jefe.

-Tienes razón. El ambiente es informal, no quiero pasar como un snob petulante -contestó mientras su secretario le quitaba la corbata y le subía un poco el cuello de la camisa.

-Cómo está el delineado -preguntó natural.

-Perfecto, Mr. Kaulitz.

-¿Estoy sudando? -dijo ansioso

-No, señor. Se ve fresco.

Bill se hizo a un rincón fuera del alcance de los presentes viéndose detalladamente en un pequeño espejo que le tendía uno de sus empleados. –Mmm, exquisito -dijo por fin.
Shuck codeó a Frank. -No creerás que…

-Claro.

-¿Cómo?

-Es obvio. Desde que entró no le quitó la mirada de encima.

-Ay, por Dios. Prepárate Frank, prepárate ya sabes como se pone el jefe cuando anda en plan de conquista.

(continuar al TAG)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Hola Chicas, bueno al fin me estreno subiendo algo de lo que hice  y que esta en plan rescate, este fiction lo deje hace algun tiempo y he  desicido continuarlo, así que empezaré a subir los nueve capítulos que  ya tenía y luego empezaré a publicar lo nuevo. Imagino que se notara el  bache que hay entre mi redacción anterior y la evolución que se a dado y  la cual han visto en JTM, bueno acá esa evolución se podra ver hasta el  capítulo 10, espero les guste. Kisses</em></p>
<p><em>Genero: AU, Drama, Romance<br />
Advertencia: Slash, con contenido hetero, muerte, violencia, twincest,  voyegurismo<br />
Personajes: Tom y Bill Kaulit</em></p>
<p><em>Clasificación slash +18</em></p>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Mr. Trümper … Mr. Kaulitz</strong></h3>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Capítulo 3.</strong></h3>
<p><strong><em><br />
</em></strong></p>
<p>El champaña resbalando por la garganta de Bill hizo que se atragante. “Cómo mierdas se atreve a llamarme él a mí, seguro vi mal”, pensó. Ahora el gesto fue obvio: los dedos del muchacho le llamaban claramente con un gesto. Bill rió.</p>
<p>-Ese idiota me está diciendo a mí que baje YO. Yo, Bill Kaulitz. Alguien hágame el favor -casi gritó.</p>
<p>-Sube tú -respondió Bill a la distancia, luego de unos segundos, a lo que el chico de rastas siguió bailando de lo más indiferente en la pista. A Bill la sangre le empezaba a hervir en las venas, la furia le iba a ganar. Aunque, por supuesto que no iba a bajar. Ese tarado iba a subir, casi juró.</p>
<p>Minutos después, sus ojos se volvieron a cruzar. El acelerón en el corazón de los dos era paralelo pero el chico de rastas proyectaba total seguridad de sí mismo, ninguno iba a bajar la mirada.</p>
<p>-Shuck -llamó el pelinegro sin quitar la mirada del chico.</p>
<p>-¿Señor?</p>
<p>-Dime si soy yo o ese tarado me está llamando -preguntó señalando a la pista, a tiempo que Tom sonreía y le invitaba a bajar con un ademán.</p>
<p>Shuck se sonrió. -Sí señor, el joven le llama.</p>
<p>-Háyase visto semejante atrevimiento-dijo casi al borde de la histeria</p>
<p>-Claro, es obvio que usted no iría a…</p>
<p>-Voy a bajar -anunció parándose y ajustándose el traje.</p>
<p>-Claro que usted va a bajar -repitió su secretario salvando el momento-. Usted es un caballero.</p>
<p>-Lo soy. Estoy bien así -preguntó dirigiéndose a sus empleados mientras señalaba su propio cuerpo-.<br />
NO es que quiera verme especial para nadie -justificó más para sí mismo que para ellos.</p>
<p>-Sí señor, es obvio que usted es… -Shuck calló inmediatamente. Por primera vez no tenía ni la menor idea de qué diablos decir-. ¿Y si se quita la corbata? -sugirió cerrando los ojos y esperando una cachetada de parte de su jefe.</p>
<p>-Tienes razón. El ambiente es informal, no quiero pasar como un snob petulante -contestó mientras su secretario le quitaba la corbata y le subía un poco el cuello de la camisa.</p>
<p>-Cómo está el delineado -preguntó natural.</p>
<p>-Perfecto, Mr. Kaulitz.</p>
<p>-¿Estoy sudando? -dijo ansioso</p>
<p>-No, señor. Se ve fresco.</p>
<p>Bill se hizo a un rincón fuera del alcance de los presentes viéndose detalladamente en un pequeño espejo que le tendía uno de sus empleados. –Mmm, exquisito -dijo por fin.<br />
Shuck codeó a Frank. -No creerás que…</p>
<p>-Claro.</p>
<p>-¿Cómo?</p>
<p>-Es obvio. Desde que entró no le quitó la mirada de encima.</p>
<p>-Ay, por Dios. Prepárate Frank, prepárate ya sabes como se pone el jefe cuando anda en plan de conquista.</p>
<p>Dos segundos después, por las gradas principales del club, Mr. Bill Kaulitz bajaba al primer piso seguido por Frank, Shuck y dos guardaespaldas más. La gente se quitaba a su paso, no por reconocerlo sino por la cantidad de gente que lo custodiaba quitando “amablemente” a todos a su paso.</p>
<p>Bill fue directo al chico que estaba volteado hacia el bar y justo cuando estaba detrás de este tal Tom, éste volteó como que lo hubiera estado esperando. “No, no podría este tarado pensar que en realidad iba a bajar” se debatía Bill dentro de sí, “el sorprendido debe ser él no yo”.</p>
<p>-¿Quieres una cerveza o estás solo? -apuntó el rubio.</p>
<p>-¿Yo solo? -Bill soltó unos sarcásticos ja, ja-. Por Dios, cómo voy a estar solo. ¿Yo? -respondió Bill tratando de controlar el impulso de gritarle un par de buenos insultos al idiota ése. Bill pagaba por privacidad, jamás estaría solo sino lo quisiera así-. A ver dime, sabes con quién hablas.</p>
<p>-Sí</p>
<p>-¡¿Sí?! -repasó el pelinegro arqueando la ceja por la sorpresa y llevándose una mano a la cintura.</p>
<p>-¿Qué? ¿Se supone que debo desmayarme? -cuestionó Tom, tomando las cervezas y extendiéndole una.</p>
<p>-No bebo cerveza -respondió indignado, no solo por tan vulgar bebida, si no porque estaba en BOTELLA.</p>
<p>-Es lo único que te recomiendo del lugar, así que tenla -repitió asentándosela en las manos. El rubio se quedó escudriñando el rostro de Bill quién le observó de vuelta, casi temblando de la indignación-. Ya déjate de dramas, es gratis -sonrió el chico de rastas</p>
<p>El agente de Tom vio la sonrisa de su cliente y se dirigió hacia él. Llevaba horas suplicándole a Tom que fuera simpático con los invitados. -¿Quién a sido capaz de sacarle una sonrisa al tipo mas frí…?</p>
<p>-Se atragantó de la sorpresa llevando su mano al pecho-. Mr. Bill Kaulitz -dijo soltando un gesto de admiración que casi parecía que le iba a rendir una reverencia.</p>
<p>Bill suspiró aliviado, claro que así reaccionaba la gente cuando lo vía. -Él mismo -respondió.</p>
<p>-Un honor -respondió, tendiéndole la mano</p>
<p>-Ahh ahh -exclamó Tom en un gesto exagerado señalando a su agente-. ¿Así es cómo reaccionan? Poniendo cara de idiotas -se carcajeó-. Bueno, para la próxima, chico, disfruta la fiesta ¿o,k.?, y tú -dijo volteando a su agente- evita pedirle autógrafos, no te veas tan vulgar, por favor -se despidió el rubio dirigiéndose a la pista.</p>
<p>El pelinegro quedó congelado sosteniendo la cerveza en la mano de forma casi inerte.</p>
<p>-Señor, perdone -se disculpó Shuck quitándosela inmediatamente de la mano.</p>
<p>Bill se dio la vuelta dirigiéndose a las gradas cuando sintió una bola de papel caerle en el hombro. Frank volteó a ver al culpable bajando directo hacia Tom quien ni se inmutó. Había logrado la atención de Bill nuevamente.</p>
<p>-Hey, es descortés irse sin despedirse del cumpleañero, ¿no te enseñaron eso en etiqueta, señorito? -le gritó despidiéndose y guiñándole el ojo.</p>
<p>-Shuck una copa más y me largo de aquí -sentenció Bill ignorando al chico de rastas.</p>
<p>Regresó nuevamente a su solitario VIP y ordenó que apagaran las luces. Ahora ya no le quitó los ojos de encima al chico, sabía que era imposible que él supiera le observaba… El morbo que sentía hacia Tom era demasiado fuerte.</p>
<p>Unas cuantas copas de champaña más y Mr. Kaulitz sintió el pecho realmente extraño; la sensación de vacío en su pecho ya no estaba más, ahora todo se había resumido en el idiota de rastas al que parecía serle indiferente. Vio como éste se colocó un enorme sudadero y sin despedirse ni hablar con nadie, se escurrió hacia la puerta alcanzando la calle.</p>
<p>-Shuck -ordenó Bill- alcánzalo y le dices que suba. Nada de violencia, te lo advierto.</p>
<p>Empezó a chequearse nuevamente en el espejo. Cruzó su pierna, escuchó ruido en las gradas y apareció su secretario SOLO.</p>
<p>-Señor, no lo va a creer -exclamó, riendo- dijo que no vendría. Y que si desea verlo, que se apure “usted” a salir, porque está esperando un taxi y no tiene tiempo para algo más. -Todo el staff rió. Eso debería de caerle en gracia a Mr. Kaulitz -. Y agregó que si lo encuentra será cuestión de suerte.</p>
<p>-Muévanse idiotas, ya lo oyeron, no me va a esperar –apuró, adelantándose a las gradas casi corriendo, mientras todo el equipo cruzó una mirada de desconcierto.</p>
<p>Alcanzó la calle. El chico de rastas estaba parado cerca de la esquina, cruzaron una mirada. El pelinegro ajustó su abrigo llegando a él y justo cuando estaba por llegar a su lado, Tom se volteó, dándole la espalda.</p>
<p>-Hey, ya me tienes aquí -llamó mientras Tom comenzó a caminar delante de él.</p>
<p>-Cambié de opinión, prefiero caminar. La noche está preciosa, ¿no crees?</p>
<p>-¿Y qué pretendes? ¿Que te siga? -gritó Bill caminando tras el chico.</p>
<p>Una sonrisa casi imperceptible en los labios de Tom se dibujó. -Ya lo estás haciendo.</p>
<p>Bill se sonrojó. -Oye, ¿en realidad sabes quién soy? -preguntó-. Digo, es que si no lo sabes, se te justifican muchas cosas que has hecho hoy, pero si lo sabes déjame decirte que té estas metiendo en tremendo lío -advirtió acelerando el paso y seguido a escasos pasos por Shuck, Frank y tres guardaespaldas más.</p>
<p>-Ja . ¿Qué si se quién eres? Mmm déjame adivinar -dice Tom-. Definitivamente no eres Santa Claus porque esos que vienen detrás, aunque podrían ser tus renos y los duendes, no lucen muy amigables.</p>
<p>-Se volteó y coloco su mano en el pecho del pelinegro al mismo tiempo que Frank sacaba su arma.</p>
<p>-Baja eso por una mierda -le gritó Bill, realmente molesto.</p>
<p>-Que paranoia –dijo, retirando la mano del pecho del otro-. O.k., está bien. Eres Mr. Bill Kaulitz, wow el magnate del universo. ¿Te gusta en ese tono o lo puedo exagerar más? Estudié bastante de actuación, sé que me puedo esforzar más.</p>
<p>Le guiñó el ojo y siguió caminando y Bill fue detrás de nuevo.</p>
<p>- La verdad, Bill, luces verdaderamente ridículo caminando por un callejón sucio, oscuro y lleno de mendigos, seguido por una limosina, una suburban y un séquito de seguridad detrás. Si se te uniera la montada de Canadá no te verías menos llamativo.</p>
<p>Bill se paró abruptamente y tras él Shuck quien se esforzó por no chocar contra él. Su jefe había sido humillado los últimos minutos por un idiota mal vestido como ése para encima tener que dejar que descargara la furia de mr. Kaulitz contra él lo cual seguramente haría.</p>
<p>Tom nuevamente se giró y caminó hacia Bill. -¿Quieres un consejo? Si quieres pasar desapercibido, no tienes que traer todo un circo detrás de ti.</p>
<p>El rostro de Mr. Kaulitz se tiñó de rojo. De la furia no quería oír una palabra más pero por orgullo debía disimular que no le afectaba.</p>
<p>-Oye cambiando de tema, te gasté mucho en tu club, así que…</p>
<p>-Sabías que era mío.</p>
<p>-Apuesto que tú no -le dijo sonriendo</p>
<p>-No, no sabía.</p>
<p>-Lo imaginé. Déjame decirte que el servicio está bien, pero los tragos son una mierda, el gusto en la decoración exquisita, pero el bartender de la barra principal mmm me trató mal un par de veces así que…</p>
<p>-Te rembolsaremos todo -interrumpió Bill.</p>
<p>-¿Cómo? -gritó Shuck desde atrás, quien siendo la segunda cabeza de Kaulitz Enterprises odiaba el ataque de orgullo de su jefe y cómo todo eso representaba perdidas.</p>
<p>-No me estás hablando a mí, ¿verdad Shuck? O quieres que…</p>
<p>-Ya, ya wow por todo montan un drama ustedes ¿no? No me interesa su dinero, igual no me la pagué yo, la pagó la agencia en que trabajo. Lanzaran algo y quieren “ponerme en el ojo público”… Verás, odio los clubs -comentó alejándose de nuevo.</p>
<p>-¿Agencia?</p>
<p>-Sí, la agencia para la que trabajo. Me encantaría quedarme a platicar pero con tanto escándalo que hacen me ponen a pensar -dijo mientras le hacía el alto a un taxi-. HEY BILL, espero que hayas tenido un feliz cumpleaños -exclamó subiéndose al taxi.</p>
<p>El pelinegro respiró profundamente. Podría ser posible que fuera el primer feliz cumpleaños que le importó en ese día, divagó su mente. Movió su cabeza tratando de espantar sus pensamientos.</p>
<p>-Shuck, mañana a las once, esté donde esté, quiero un informe de quién es ese tipo, qué hace dónde vive… En fin, ya sabes hacer tu trabajo.</p>
<p>-Entendido, señor.</p>
<p>Bill no podía darle crédito a lo que pasaba en su cuerpo, sus manos estaban frías y sudorosas, un mareo le ganó mientras pateó un par de veces a la limosina antes de entrar e instruir: -Algo más, no quiero a nadie en la mansión, no hay tal afterparty y mañana a trabajar todo el mundo como de costumbre -gritó sacando su furia.</p>
<p>Su secretario tomó el teléfono, sabía que cuando Mr. Kaulitz llegara a la mansión no tenía que haber un alma ahí. Su rabia es clara tanto como su deseo por el chico de rastas.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Mr. Trümper … Mr. Kaulitz “Capítulo 2″ by Princess of Darkness</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Oct 2010 00:55:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mr. Trümper...Mr. Kaulitz]]></category>

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		<description><![CDATA[<em>Hola Chicas, bueno al fin me estreno subiendo algo de lo que hice y que esta en plan rescate, este fiction lo deje hace algun tiempo y he desicido continuarlo, así que empezaré a subir los nueve capítulos que ya tenía y luego empezaré a publicar lo nuevo. Imagino que se notara el bache que hay entre mi redacción anterior y la evolución que se a dado y la cual han visto en JTM, bueno acá esa evolución se podra ver hasta el capítulo 10, espero les guste. Kisses</em>

<em>Genero: AU, Drama, Romance
Advertencia: Slash, con contenido hetero, muerte, violencia, twincest, voyegurismo
Personajes: Tom y Bill Kaulit</em>

<em>Clasificación slash +18</em>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Mr. Trümper … Mr. Kaulitz</strong></h3>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Capítulo 2.</strong></h3>
<strong> </strong>

-Ahora empiezas a cobrar conciencia de los músculos de tus pies,  piernas, torso, brazos, y rostro. Tres, dos, uno. Respira profundo uno,  relaja el rostro y respira profundo. Dos, abre tus ojos lentamente,  respirando profundo. Tres, despacio, Tom. -Era la voz de Dr. Rick Stamos  que lo guiaba en la relajación.

Abrió sus ojos despacio. Se sentía realmente bien. Estiró un poco su  cuerpo sobre el diván y se levantó ajustándose la gorra, mordisqueando  sus labios nerviosamente. No sabía ni por qué se sometía a ese  escrutinio innecesario frente a un psicólogo que “se supone” le ayudaría  a resolver lo irresoluble de su maldita vida.

-Debemos tocar algunos puntos de tu relajamiento. Estás avanzando, dijiste algo…

-No lo diga, por favor.  No hoy -dijo, parándose de golpe.

-Llevamos meses sin avanzar, no puedes tratar de llevar la sesión.

-Entonces me largo y no vuelvo nunca más.

-Tom, si vienes es porque quieres resolver tu bloqueo.

-Sí,  pero no hablemos más. Vine para relajarme, hoy es uno de esos  días en que tengo que poner una puta cara de amabilidad con un montón de  gente que lastimosamente ni ganas de vomitar me dan -dijo sentándose.

Rick sintió un pequeño triunfo sobre el paciente, había logrado  retenerlo. Con Tom esos pequeños logros hacían los momentos realmente  valiosos en las citas, cuando por fin hacía pequeñas catarsis, que  aportaban algún dato de gran valor para el caso.

-¿Qué pasa hoy?

-Es mi cumpleaños.

-Felic…

-Ni lo diga, es un día “equis”. A mí no me interesa en lo mínimo.  La  agencia es la del escándalo, lo organizó, necesitan “ponerme en el  mapa”, ya sabe, hacer bulla por estos días.

-Tienes malos recuerdos de tus fiestas de cumpleaños.

-Digamos que… ésta será la primera.

-Tratemos de regresar un poco a tu infancia, ¿sí?

-Mierda, Rick -dijo bajando su rostro-. Hoy no quiero.

(continuar al TAG)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Hola Chicas, bueno al fin me estreno subiendo algo de lo que hice y que esta en plan rescate, este fiction lo deje hace algun tiempo y he desicido continuarlo, así que empezaré a subir los nueve capítulos que ya tenía y luego empezaré a publicar lo nuevo. Imagino que se notara el bache que hay entre mi redacción anterior y la evolución que se a dado y la cual han visto en JTM, bueno acá esa evolución se podra ver hasta el capítulo 10, espero les guste. Kisses</em></p>
<p><em>Genero: AU, Drama, Romance<br />
Advertencia: Slash, con contenido hetero, muerte, violencia, twincest, voyegurismo<br />
Personajes: Tom y Bill Kaulit</em></p>
<p><em>Clasificación slash +18</em></p>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Mr. Trümper … Mr. Kaulitz</strong></h3>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Capítulo 2.</strong></h3>
<p><strong> </strong></p>
<p>-Ahora empiezas a cobrar conciencia de los músculos de tus pies,  piernas, torso, brazos, y rostro. Tres, dos, uno. Respira profundo uno,  relaja el rostro y respira profundo. Dos, abre tus ojos lentamente,  respirando profundo. Tres, despacio, Tom. -Era la voz de Dr. Rick Stamos  que lo guiaba en la relajación.</p>
<p>Abrió sus ojos despacio. Se sentía realmente bien. Estiró un poco su  cuerpo sobre el diván y se levantó ajustándose la gorra, mordisqueando  sus labios nerviosamente. No sabía ni por qué se sometía a ese  escrutinio innecesario frente a un psicólogo que “se supone” le ayudaría  a resolver lo irresoluble de su maldita vida.</p>
<p>-Debemos tocar algunos puntos de tu relajamiento. Estás avanzando, dijiste algo…</p>
<p>-No lo diga, por favor.  No hoy -dijo, parándose de golpe.</p>
<p>-Llevamos meses sin avanzar, no puedes tratar de llevar la sesión.</p>
<p>-Entonces me largo y no vuelvo nunca más.</p>
<p>-Tom, si vienes es porque quieres resolver tu bloqueo.</p>
<p>-Sí,  pero no hablemos más. Vine para relajarme, hoy es uno de esos  días en que tengo que poner una puta cara de amabilidad con un montón de  gente que lastimosamente ni ganas de vomitar me dan -dijo sentándose.</p>
<p>Rick sintió un pequeño triunfo sobre el paciente, había logrado  retenerlo. Con Tom esos pequeños logros hacían los momentos realmente  valiosos en las citas, cuando por fin hacía pequeñas catarsis, que  aportaban algún dato de gran valor para el caso.</p>
<p>-¿Qué pasa hoy?</p>
<p>-Es mi cumpleaños.</p>
<p>-Felic…</p>
<p>-Ni lo diga, es un día “equis”. A mí no me interesa en lo mínimo.  La  agencia es la del escándalo, lo organizó, necesitan “ponerme en el  mapa”, ya sabe, hacer bulla por estos días.</p>
<p>-Tienes malos recuerdos de tus fiestas de cumpleaños.</p>
<p>-Digamos que… ésta será la primera.</p>
<p>-Tratemos de regresar un poco a tu infancia, ¿sí?</p>
<p>-Mierda, Rick -dijo bajando su rostro-. Hoy no quiero.</p>
<p>-Tom, inténtalo, solo responde y lo dejaremos ahí. Respira profundo, no pierdas el estado de relajación que habíamos logrado.</p>
<p>-Puta, era un maldito huérfano en un orfelinato. ¿Qué quería? Piñatas  elaboradas y un día dedicado a mí.  Pues no, me daban una pieza más de  pan, algún abrazo y ahí murió el asunto, así que no me haga recordar  estupideces, ¿quiere?</p>
<p>-Entonces, ¿cómo han sido tus últimos cumpleaños?</p>
<p>-Dije que hoy no quiero hablar de eso –gritó, sosteniéndole la mirada-. Vea, Rick, no quiero ser un patán.</p>
<p>-Está bien, dejaremos ya todo esto.  Sólo quiero proponerte algo para salir un poco más rápido de esto.</p>
<p>- A ver.</p>
<p>-Hipnosis, rápido y efectivo, solo debes darme la autorización y  podremos tratar de resolver en una sesión lo que no hemos podido en  meses y lograr que desbloquees la parte que olvidaste de tu infancia.</p>
<p>-No  se va a rendir, ¿verdad? Hablemos de eso la próxima semana, si  me he resistido tanto será por algo -dijo parándose de nuevo.</p>
<p>-¿La próxima semana?- preguntó Rick.</p>
<p>-Claro -contestó dirigiéndose hacia la puerta. Un pensamiento le  asaltó de pronto y se giró de nuevo hacia el doctor-. Rick, dígame: ¿Qué  fue lo que dije?</p>
<p>-De unos lunares en el costado de alguien, solo eso.  ¿Te recuerda algo?<br />
Tom llevó su mano a su barbilla y elevó sus ojos, como buscando recordar  algo relacionado a eso. -No -dijo moviendo su rostro en negación y  conservando la calma-. No tengo idea. Será mejor trabajar en eso, ¿no  cree? -dijo levantando la ceja de una forma que a él mismo le pareció  extraña.</p>
<p>Salió  del edificio. Subió a su Harley, ajustándose el casco y la  chaqueta de cuero y arrancó, acelerando rápidamente. Repasó la sesión.  Le había mencionado a Rick lo de los lunares. Había algo en eso, solo un  vago recuerdo. Su rostro recostado en una suave piel, no podía fijar  edad ni momento en su historia pero era un recuerdo que lo acompañaba  desde niño, de hecho, era uno de los pocos recuerdos que tenía… Su  rostro contra una suave piel, sus labios besando la piel hasta que veía  los lunares.  No volvería nunca con Rick, era una decisión que debía  tomar. Decidió ser cobarde, se dijo: “Si tanto daño me hace,  no tengo  por qué averiguarlo”.</p>
<p>Llegó al edificio, su rostro se llenó de molestia al divisar la  imagen que se contoneaba coquetamente en el lobby, con los ojos clavados  en él.</p>
<p>-Hola, Tom -fue el grito de la rubia.</p>
<p>-Buenas tardes.  ¿Qué haces aquí? -dijo fríamente, pasando frente a ella, tratando de ignorarla.</p>
<p>-Pensé en saludarte.</p>
<p>-Existen los teléfonos.</p>
<p>-Te llamé. No contestabas -tartamudeó la chica un poco.</p>
<p>-Tengo una teoría, cuando llamas y no te contestan más de… -hice una  pausa intencional-, déjame ver… ¡veinte PUTAS LLAMADAS!, puede que  exista la ligera posibilidad que no te quieran hablar -exclamó dándole  la espalda y pulsando el botón para llamar el elevador.</p>
<p>-¿Hice algo?</p>
<p>-No, de hecho yo te lo hice y fue muy rico.</p>
<p>-¡¿Entonces?!</p>
<p>-Entonces fin de la historia. El sexo casual, es eso sexo casual, Mariela</p>
<p>-Marinela.</p>
<p>-Marisabela, Isabela, Mónica, Patty o quién diablos seas.</p>
<p>-Eres un asco.</p>
<p>-Mmm si lo fuera no estarías aquí. ¡Frederick! -gritó</p>
<p>El portero, que observaba la escena sin inmutarse, fue hacia Tom. Ver  a lo más cercano a una celebridad que él conocía deshacerse de mujeres  así a cada segundo, ya se había convertido en parte de su rutina.</p>
<p>-Señor.</p>
<p>-Enséñale a la señorita el camino, por favor, y si insiste llama a la  policía -instruyó colocando 20 euros en la bolsa de la camisa del chico  y desapareciendo por las gradas.</p>
<p>******</p>
<p>-Mr. Kaulitz, cuando quiera -gritaron del otro lado de la puerta.</p>
<p>-Claro que cuando yo quiera, imbécil. Mejor vengan de una buena vez, ¿quieren? -pidió Bill.<br />
Entró su seguridad, acompañados por su asistente. -¿Cómo me veo? –preguntó.</p>
<p>-Exquisito -respondió Ernie, saliendo del closet con un juego de mancuernillas de oro blanco para la camisa del señor.</p>
<p>-No seas tarado, no es contigo. Es con ellos -dijo parándose frente a todos, señalándolos.</p>
<p>Y he ahí que los hombres que mataban a cualquiera, estaban en un  verdadero aprieto. Se les veía el desconcierto en el semblante, decirle  al señor cómo se veía era un verdadero embrollo. Nunca quedaban bien, si  le decían que se miraba excelente, les gritaba que le estaban besando  el trasero, y si alguien se atrevía a hacer una sugerencia, lo golpeaba.</p>
<p>Se paseó entre las ocho personas en su habitación, esperando una respuesta y sonrió.</p>
<p>-Cobardes -sentenció, extendiendo sus manos a Ernie para que procediera a colocarle sus joyas.</p>
<p>-Shuck.</p>
<p>-Diga, señor.</p>
<p>-En el  afterparty, solo quiero a Gustav,  a Georg, al rubio tarado novio de Georg… ¿cómo se llama?</p>
<p>-Andreas.</p>
<p>-Sí,  esa loca platinada. David, Jay y nadie más.  De mujeres, cuando  llegue a la fiesta te hago una seña y te encargas de traerlas para acá,  si alguien extra que no mencioné quiere venir puedes mandarlo a la  mierda, sea quién sea.</p>
<p>-Correcto, señor -respondió ocultando su nerviosismo.</p>
<p>La afterparty del señor en realidad era una orgía en la cual solo  Shuck y Frank cuidaban a Mr. Kaulitz del otro lado de la puerta. Era  algo totalmente arriesgado, nunca sabían cuándo algo podía salir mal y  que alguien lo lastimara, y ahí sí eran hombres muertos.</p>
<p>-Shuck, SHUCK, ¡te estoy hablando! -gritó Bill, tronándole los dedos  justo a centímetros del rostro-. Despierta, sé buen chico y dame unos  lineazos. Necesito verme despejado.</p>
<p>Segundos después, le entregó un vidrio, y  aspiró unas líneas.  –Delicioso. ¿Alguien? -preguntó sosteniendo el vidrio en alto, viendo a  sus empleados.</p>
<p>-Yo -dijo Ernie.  Los presentes se carcajearon al lado de Mr. Kaulitz.</p>
<p>-Ve que eres tarado -sonrió Bill-. Eres mi empleado, idiota. ¿Crees  que dejaría que alguien que trabaja para mí se drogue? ¿Acaso no ves?   Es ilegal, ¿qué pasaría si te agarrase la policía? Caerías en la cárcel  tal cual vulgar.  En cambio yo, yo soy la ley -dijo pasando su dedo por  el vidrio, chupando la última pizca.</p>
<p>-Ernie, te falta mucho -añadió dándole suaves palmadas en el rostro  al chico sonrojado-. Pero vales la pena, muchacho -dijo cuando se vio al  espejo y éste le devolvió una deliciosa imagen de sí mismo.</p>
<p>El traje de corte inglés negro y con suaves rayas blancas era justo  lo que él habría elegido, su cabello perfectamente lacio y el suave  delineado en sus ojos lo hacía tocar su reflejo. -Mierda, Ernie, eres  bueno, hasta yo me provoco una erección, no sé cómo hacen para trabajar  conmigo y contenerse, chicos, ¡SON UNOS HEROES! -rió</p>
<p>La limosina se estacionó frente al nuevo hotel de Kaulitz  Enterprises. La entrada era un caos. Bill sonrió a las cámaras y habló a  los medios por algunos minutos. La sensación de tristeza que había  tratado de evadir a lo largo del día  parecía no querer dejarle. “No  ahora”, se dijo.</p>
<p>Se encaminó directo a su mesa, donde le esperaban sus amigos  cercanos. Odiaba cómo todo había cambiado. A Georg se le había ocurrido  “enamorarse” de la reina primavera, como Bill insistía en llamar al  novio de su amigo, y cual chica enamorada no soltaba la mano de Andreas  un segundo.<br />
Gustav empezaba a conocer a una tal Shirley, que arrastraba con él a  todos lados, y parecía que todos tenían a alguien.  Todos excepto él.   “Vamos, Bill, no seas idiota”, se repetía. “Lo único que tienes más que  dinero, son amantes” se decía.</p>
<p>-Esta afterparty será de lo mejor -le guiñó el ojo Gustav, cuidándose de que nadie le viera.</p>
<p>-¿Me estas coqueteando, Gusti? -rió Bill, pasándole el pie por el muslo a su amigo.</p>
<p>-¿Soy tan evidente= -se carcajeó su amigo, claro que era obvio, cada  año Bill se tiraba a Gustav antes que a nadie y el rubio se sentía  orgulloso de eso, no cualquiera era parte del apetito sexual de<br />
Bill Kaulitz.</p>
<p>-Nos vemos ahí -dijo, levantándose-. Voy a socializar -dijo  burlonamente, moviendo su trasero frente a sus amigos y fingiendo  magistralmente una gran sonrisa.  Estaba harto de fingir que estaba  bien.</p>
<p>-Gustav -llamó, volteándolo a ver.</p>
<p>-¿Sí?</p>
<p>-Fóllate a Shirley por el amor de Dios, a ver si le quitas esa cara  de puta estirada que tiene desde que vino -pidió señalando a la novia de  su amigo.</p>
<p>Caminó al lado contrario de donde estaba la gente y se fue al lobby.</p>
<p>–Despéjenlo -ordenó.</p>
<p>Segundos después había total silencio y privacidad para él.  Sacó un  cigarrillo y se sentó viendo a la pared, necesitaba dos minutos de  soledad. “Para qué quieres dos minutos de soledad si llevas toda la puta  vida sintiéndote solo” se decía. Esa sensación de vacío que nunca se  llenaba este año dolía un poco más.</p>
<p>-Shuck, quiero largarme -anunció-. Vamos a dar una vuelta antes de ir  a la afterparty -ordenó adelantándose-. Y quiero mi champaña -gritó más  fuerte, mientras estrellaba contra la pared un vaso de whisky recién  colocado por un mesero en sus manos-. Odio tener que tomar esa cosa  asquerosa y rasposa.</p>
<p>Dieron vueltas por la zona de los clubs más selectos de la ciudad, el  celular no dejaba de sonar y él, con un gesto, le indicó a su  secretario que no contestaran. Se sentía realmente mal, no quería hablar  con nadie, no estaba lo suficientemente drogado para ir a la afterpary  todavía.</p>
<p>Sus ojos divisaron un club de una arquitectura exquisita, pero había  algo, su corazón empezó a latir desbocadamente al ver el lugar, decidió  no prestarle atención a esas sensaciones.  La limosina se acercaba cada  vez más y su pulso se aceleraba igual. Empezó a respirar fuerte, no iba a  darse el lujo de descontrolarse por nada y menos frente a sus  empleados.</p>
<p>-¿Qué mierdas es eso? -preguntó</p>
<p>-Uno de sus nuevos clubs, señor.</p>
<p>Qué habría en ese mierda lugar que solo pasar al frente le enchinó la  piel, se preguntó. A tiempo su celular sonó de nuevo, era el colmo,  estaba harto de lo mismo. Abrió la ventana y lo lanzó.</p>
<p>–Den la vuelta, quiero entrar -ordenó. No había empresa, no había  ser humano y nunca había tenido esa sensación mierda en el pecho. Era  una mezcla de incertidumbre, ansia y miedo.  “¿Miedo? Jaja, vamos, Bill,  ¿cuándo has tenido tú miedo?” se repetía una y otra vez. “No, Bill, ni  cuando mataste a tus padres”, se dijo.</p>
<p>-¿No escucharon? Que den la vuelta, quiero entrar ahí -gritó.</p>
<p>-Señor, está alquilado -explicó Shuck, cerrando los ojos, sabiendo que a su jefe no se le decía que no.</p>
<p>-Me vale una mierda, quiero entrar, es mío.</p>
<p>-Señor, por su seguridad -interrumpió Frank.</p>
<p>-No voy a entrar a socializar no seas estúpido, solo quiero un trago en un privado.</p>
<p>-Sí, señor, pero…</p>
<p>-No, Shuck, no peros a mí.  No me hagas que te dé el golpe que nunca  te he dado -dijo Bill agitando su mano frente al rostro de su  secretario.</p>
<p>-Déme dos segundos -dijo Shuck bajando de la limosina y entrando al club. Cinco minutos después salió.</p>
<p>-Mr. Kaulitz, ya está despejada una de las salas VIP del segundo nivel.</p>
<p>-Espera, Shuck, ¿molestamos a alguien? -preguntó Bill reflejando una preocupación fingida.</p>
<p>-No, señor.</p>
<p>-Como si me importara -dijo riendo.</p>
<p>Subieron por la puerta trasera. No quería llamar la atención, solo  quería un trago a solas y ver qué mierdas había dentro que le provocaba  ese temblor en las manos, casi imperceptible para los demás pero  humillante para sí mismo. Se sentó en el apartado en el segundo nivel, y  ordenó que no prendieran muchas luces, sólo quería observar.</p>
<p>-Definitivamente esta fiesta se ve mejor que la mía -dijo recibiendo  su copa de champaña. Se sentía realmente estúpido, estaba solo, sentado  en un segundo piso, viendo una fiesta tal cual programa de televisión, y  detrás de él ocho tipos custodiándolo.</p>
<p>Sus ojos escudriñaban el lugar despacio, no quería perderse nada. Su  corazón se aceleró más, “qué mierda me pasa”, sentía una sensación de  expectativa, emoción y dolor, el vacío que sentía hace años se ocupó con  un pequeño dolor.</p>
<p>Seguía viendo despacio, nada llamaba realmente su atención, hasta que  divisó una imagen, al momento que sus ojos se enfocaron su corazón  empezó a calmarse.  -Qué mierda tan rara me pasa -dijo-.  Sirve más  –pidió, extendiendo su copa.</p>
<p>No podía dejar de ver esa silueta que se movía suavemente frente al  bar, no lograba distinguir detalles pero lo que sí era seguro, era que  el tipo que observaba; “un idiota sin clase vestido de payaso”, pensó,  no pudiendo pasar por alto cómo sus manos dejaban de temblar.</p>
<p>Era un hombre de uno ochenta, convino, calculándolo con su propia  estatura; con ropas cuatro tallas más grandes que las que debía usar, y  en la mano tenía una cerveza EN BOTELLA.</p>
<p>-Ay, mi dios no se puede con tanta vulgaridad -exclamó en voz alta.  Mucha gente se le acercaba, abrazaba y saludaba con confianza.</p>
<p>-Frank -llamó.</p>
<p>-¿Quién es ese idiota? -dijo señalando al chico en el bar</p>
<p>-El festejado, señor, ¿quiere que…?</p>
<p>-No, no quiero nada, solo pregunté, Frank, bájale a tus ataques de  eficiencia -dijo empinándose el champaña de un trago. Extendió su copa  para que la llenaran nuevamente. Odiaría que sus hombres pensaba que se  estaba fijando en cualquier idiota sin clase, solo era simple  curiosidad.</p>
<p>Bill estaba justo encima de la pista de baile. Trató de distraerse  viendo a la gente que bailaba, tuvo éxito aproximadamente 45 segundos;  el morbo no dejaba que perdiera de vista al chico en el Bar.</p>
<p>La música empezó a disminuir y el DJ tomó el micrófono. -Hey, hey,  todos conmigo, las manos en el aire -instruyó al grupo-. Ahora, todos  vamos a hacer una gran bulla para la razón de estar reunidos hoy aquí  Mr. Tom Trümper.</p>
<p>El ruido y los aplausos no se hicieron esperar, el chico se llevó la  mano a la gorra que tenía puesta e hizo un gesto que Bill no pudo  distinguir</p>
<p>-Mierda, lo quiero ver -dijo en voz alta. Mientras, su staff trató de  ignorar lo mejor posible las palabras del señor, era evidente no quería  que nadie metiera sus narices ahí.</p>
<p>-Así que hora de continuar con la fiesta y Tom a bailar -presionó por  el micrófono el DJ, acompañado por gritos y aplausos de los invitados.</p>
<p>-Por favor, qué payasada –dijo, Bill en negación-. Más -pidió  estirando su copa a Shuck. “No, no sí, que baile”, pensó luego Mr.  Kaulitz. Claro que si, iría a la pista y él lograría verlo mejor.</p>
<p>-¡Tom, Tom, Tom! -eran los gritos de los invitados, y Bill por un  instante quiso acompañar los gritos para ver al maldito payaso de… ¡DE  RASTAS! Casi gritó al verlo.</p>
<p>-Por Dios, qué asco de pelo -dijo conforme el chico se acercaba a la pista  y él lo veía mejor.</p>
<p>El rubio agarró una cerveza más y llegó a la pista. -Veamos con quién  baila -dijo Bill, viendo a las chicas que estaban cerca del chico,  parecía que querían tirársele encima. “Ni que fuera lindo”, pensó.</p>
<p>Para su sorpresa el chico alcanzó la pista solo,  metió su mano libre  en los enormes pantalones que tenía.  Bill palideció, la imagen del  muchacho era en realidad sumamente atractiva, sus rasgos eran delicados.  El chico siguió bailando suavemente por la pista.</p>
<p>-¿Baila solo? Por favor, reverendo estúpido, tiene mil mujeres ahí  -dijo. Parecía que a Mr. Kaulitz ya no le importaba qué pensara su staff  a este punto.</p>
<p>El chico se veía tan relajado, bailaba excelente pensó Bill, quien no  daba dos pasos de baile bien, de cuando en cuando alguien se le  acercaba, él paraba no más de unos segundos se daba la vuelta, y seguía  bailando rítmicamente. Por segundos cantaba esas letras de mierda,  pensaba Bill mientras bebía una tras otra sus copas de champaña. Empezó  un nuevo ritmo en las bocinas. “Tu canción, Tom” le gritaban mientras él  se acomodaba el enorme sudadera y empezaba a cantar.</p>
<p>“This is why I’m Hot”  repetía el tarado ése, pensaba Bill chupando  sus labios mientras el chico curiosamente hacía lo mismo para su  sorpresa. “Lo hace igual”, pensó Bill.  “This is why I’m Hot”</p>
<p>*****</p>
<p>Tom  había por fin decidido quitar la cara estirada y relajarse, iba a  pasárselo bien. No importaba qué, pensaba, bailaba cerca de la barra,  hasta que el estúpido DJ hizo escándalo y no le quedó más que ir a  bailar a la pista. Sin embargo, una extraña sensación de ser observado  le invadió.</p>
<p>Era algo diferente, sabía que todos los presentes lo miraban, pero  era algo más allá.  Empezó su canción favorita y siguió bailando  mientras cantaba la letra cuando por fin sus ojos vieron al segundo  nivel, había una luz tenue en la sala VIP, no lo dejaba ver de más, pero  unos ojos brillaron directamente hacia él.   No lograba distinguir  nada.</p>
<p>Era esa la mirada que le había estado inquietado, pensó, lo sintió  perfectamente.  Fuera quién fuera, había alguien ahí viéndole. Entonces  él tendría derecho a cantarle, Tom siguió cantando la letra, rapeándola  directamente al dueño de los ojos marrones que no se despegaban de él un  segundo. “I love the dirty dirty”.</p>
<p>Ahora el segundo nivel se iluminó completamente, habían encendido las  luces. Distinguió perfectamente quién era. “’Coz niggas show me love”  siguió cantando, pretendiendo ignorarlo, pero se arrepintió, se llevó la  mano a la gorra e hizo un gesto llamando al chico que lo observaba de  lejos.<br />
Bill se señaló el pecho, vio como el chico le hacia un gesto llamándolo.</p>
<p>-¿Me llamas a mí?- dijo pronunciando muy bien, de modo que Tom pudiera leerle los labios.</p>
<p>A lo que el chico de rastas levantó la mano y movió sus dedos llamándolo.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Mr. Trümper &#8230;  Mr. Kaulitz  &#8220;Capítulo 1&#8243;  by Princess of Darkness</title>
		<link>http://www.twckaulitz.com/2010/10/mr-trumper-mr-kaulitz-capitulo-1-by-princess-of-darkness/</link>
		<comments>http://www.twckaulitz.com/2010/10/mr-trumper-mr-kaulitz-capitulo-1-by-princess-of-darkness/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 04 Oct 2010 02:08:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Princess of Darkness</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fan Fiction con actualizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Mr. Trümper...Mr. Kaulitz]]></category>

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		<description><![CDATA[Hola Chicas, bueno al fin me estreno subiendo algo de lo que hice y que esta en plan rescate, este fiction lo deje hace algun tiempo y he desicido continuarlo, así que empezaré a subir los nueve capítulos que ya tenía y luego empezaré a publicar lo nuevo.   Imagino que se notara el bache que hay entre mi redacción anterior y la evolución que se a dado y la cual han visto en JTM, bueno acá esa evolución se podra ver hasta el capítulo 10, espero les guste.  Kisses

Genero:             AU, Drama, Romance
Advertencia:     Slash, con contenido hetero, muerte, violencia, twincest, voyegurismo
Personajes:     Tom y Bill Kaulit

Clasificación     slash +18
<h3 style="text-align: center;">Mr. Trümper ...  Mr. Kaulitz</h3>
<p style="text-align: center;"><strong>Capítulo 1</strong></p>
Tom respiró profundo mientras subía el capuchón de su sudadera ocultando sus rastas, lo que menos necesitaba era ser reconocido gracias a su cabello. Estaba aparentemente relajado, para su fortuna a las seis de la mañana era difícil encontrarse a alguien en los pasillos del edificio.

El timbre del elevador le sonó prometedor, faltaban solo segundos para dejarse llevar. Tomó su auto y manejó hacia el sur. Trataba de respirar profundo, jalaba cantidades de aire gigantes a su corazón; iba tan acelerado que necesitaba calmarse. “Espera, maldito cobarde, espera solo un segundo más”, gritó mientras se estacionaba.

Encendió su i-pod y se ajustó la sudadera, chequeando llevar las llaves, su celular y una botella de agua. Nunca dejaba de correr por las mañanas desde que tenía memoria, pero esta ocasión lo necesitaba más que nunca.

Empezó su rutina lentamente, era casi una caminata, y seguía respirando profundo. “Contente, Tom, vamos”, se animó. “No quiero”, gritó por fin, mientras se soltaba en una carrera desenfrenada, internándose en el bosque.

Y ahí fue cuando dio rienda suelta a lo que sentía, el frío aire de la mañana chocándole contra la piel y lastimándole. Dejó que el viento se llevara sus lágrimas, y apretando sus manos con furia, queriendo golpear algo. Se detuvo frente a un árbol y atestó dos puñetazos; sintió la piel rasgada y siguió corriendo. “Ya deja de llorar de una puta vez, no eres una nena, Tom, no lo eres”, gritaba más fuerte, subiendo por la ladera.

Finalmente, llegó a un llano y se arrodilló, sus lágrimas que salían a borbotones ya no le dejaban enfocar nada. Se recostó en posición fetal, tomó el celular que llevaba un buen rato vibrando en la bolsa de sus grandes pantalones y lo tiró, estrellándolo contra una roca. Siguió sollozando por largo rato, mientras sus manos se enterraban en la tierra y arrancaba con furia las plantas que aplastaba. Su cuerpo empezó a ceder, cada músculo empezó a dolerle. “Ya, Tom, cálmate, no seas cobarde, nunca lo has sido así que no empieces ahora”, se dijo.

Nuevamente empezó a respirar pesadamente, tranquilizándose y caminando de vuelta a su auto.

-Buenos días.

-¿Como siempre? -fue la amable sonrisa de la chica al otro lado del mostrador. Él asintió y a los pocos segundos tenía en sus manos un café negro que acompañó con dos cigarros camino al edificio.

Entró a su apartamento y sacó unas piezas de pizza del día anterior, las metió en el microondas y fue directo a la grabadora… Veinticinco mensajes de voz, los borró todos, no quería oír uno solo. Desayunó con unas cervezas heladas. El teléfono comenzó a sonar, sabía que no podía darse el lujo de esconderse como otros años.

-Buenos días, Mr. Tom. -Era la voz de una chica

-Diga.

-Hablo del consultorio del Dr. Rick Samos.


(continuar al TAG)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola Chicas, bueno al fin me estreno subiendo algo de lo que hice y que esta en plan rescate, este fiction lo deje hace algun tiempo y he desicido continuarlo, así que empezaré a subir los nueve capítulos que ya tenía y luego empezaré a publicar lo nuevo.   Imagino que se notara el bache que hay entre mi redacción anterior y la evolución que se a dado y la cual han visto en JTM, bueno acá esa evolución se podra ver hasta el capítulo 10, espero les guste.  Kisses</p>
<p>Genero:             AU, Drama, Romance<br />
Advertencia:     Slash, con contenido hetero, muerte, violencia, twincest, voyegurismo<br />
Personajes:     Tom y Bill Kaulit</p>
<p>Clasificación     slash +18</p>
<h3 style="text-align: center;">Mr. Trümper &#8230;  Mr. Kaulitz</h3>
<p style="text-align: center;"><strong>Capítulo 1</strong></p>
<p>Tom respiró profundo mientras subía el capuchón de su sudadera ocultando sus rastas, lo que menos necesitaba era ser reconocido gracias a su cabello. Estaba aparentemente relajado, para su fortuna a las seis de la mañana era difícil encontrarse a alguien en los pasillos del edificio.</p>
<p>El timbre del elevador le sonó prometedor, faltaban solo segundos para dejarse llevar. Tomó su auto y manejó hacia el sur. Trataba de respirar profundo, jalaba cantidades de aire gigantes a su corazón; iba tan acelerado que necesitaba calmarse. “Espera, maldito cobarde, espera solo un segundo más”, gritó mientras se estacionaba.</p>
<p>Encendió su i-pod y se ajustó la sudadera, chequeando llevar las llaves, su celular y una botella de agua. Nunca dejaba de correr por las mañanas desde que tenía memoria, pero esta ocasión lo necesitaba más que nunca.</p>
<p>Empezó su rutina lentamente, era casi una caminata, y seguía respirando profundo. “Contente, Tom, vamos”, se animó. “No quiero”, gritó por fin, mientras se soltaba en una carrera desenfrenada, internándose en el bosque.</p>
<p>Y ahí fue cuando dio rienda suelta a lo que sentía, el frío aire de la mañana chocándole contra la piel y lastimándole. Dejó que el viento se llevara sus lágrimas, y apretando sus manos con furia, queriendo golpear algo. Se detuvo frente a un árbol y atestó dos puñetazos; sintió la piel rasgada y siguió corriendo. “Ya deja de llorar de una puta vez, no eres una nena, Tom, no lo eres”, gritaba más fuerte, subiendo por la ladera.</p>
<p>Finalmente, llegó a un llano y se arrodilló, sus lágrimas que salían a borbotones ya no le dejaban enfocar nada. Se recostó en posición fetal, tomó el celular que llevaba un buen rato vibrando en la bolsa de sus grandes pantalones y lo tiró, estrellándolo contra una roca. Siguió sollozando por largo rato, mientras sus manos se enterraban en la tierra y arrancaba con furia las plantas que aplastaba. Su cuerpo empezó a ceder, cada músculo empezó a dolerle. “Ya, Tom, cálmate, no seas cobarde, nunca lo has sido así que no empieces ahora”, se dijo.</p>
<p>Nuevamente empezó a respirar pesadamente, tranquilizándose y caminando de vuelta a su auto.</p>
<p>-Buenos días.</p>
<p>-¿Como siempre? -fue la amable sonrisa de la chica al otro lado del mostrador. Él asintió y a los pocos segundos tenía en sus manos un café negro que acompañó con dos cigarros camino al edificio.</p>
<p>Entró a su apartamento y sacó unas piezas de pizza del día anterior, las metió en el microondas y fue directo a la grabadora… Veinticinco mensajes de voz, los borró todos, no quería oír uno solo. Desayunó con unas cervezas heladas. El teléfono comenzó a sonar, sabía que no podía darse el lujo de esconderse como otros años.</p>
<p>-Buenos días, Mr. Tom. -Era la voz de una chica</p>
<p>-Diga.</p>
<p>-Hablo del consultorio del Dr. Rick Samos.</p>
<p>-Prosiga.</p>
<p>-Confirmando su cita el día de hoy.</p>
<p>-Estaré ahí a las 3 en punto como había sido acordado.</p>
<p>-Gracias, señor.</p>
<p>Tom colgó de golpe el auricular. Al menos no había sido ninguna de las llamadas a las que le estaba huyendo. El teléfono sonó nuevamente.</p>
<p>-Buenos días -contestó atragantándose con la pizza.</p>
<p>-¿Tom? Mi querido Tom -fue lo que escuchó del otro lado. Esa era la única voz que ese día no odiaría escuchar, ese hombre había sido lo más cercano a un padre que había tenido; le resultaba reconfortante oírlo. Y hasta cierto punto, le avergonzaba no ser él quien le llamara de vez en cuando.</p>
<p>-¡Padre MacPheterson!</p>
<p>-Feliz cumpleaños, hijo.</p>
<p>-Gracias.</p>
<p>-¿Cómo te va?</p>
<p>-Increíblemente bien.</p>
<p>-Ya sabes, acá oramos por ti y tu trabajo siem…</p>
<p>-¿Le llegan mis donaciones sin problemas? -interrumpió de golpe.</p>
<p>-Agradezco tu generosidad, pero…</p>
<p>-Pero es lo menos que puedo hacer, usted lo sabe.</p>
<p>-Bueno hijo, que Dios t…</p>
<p>-¡No! No lo diga.</p>
<p>-Perdón lo sé, no crees en…</p>
<p>-No, no creo, así que no arruinemos el momento.</p>
<p>-¿Vendrás alguna vez?</p>
<p>-Lo haré. -Eran las líneas que siempre repetían desde hacía unos años, y los dos sabían que Tom nunca las cumpliría.</p>
<p>-Te dejo, tendrás un día ocupado.</p>
<p>-Gracias por llamar.</p>
<p>Colgó de nuevo. Ahora fue él quien marcó, quería desconectar el teléfono y para hacer eso, antes tenía que hacer una llamada.</p>
<p>-Hallo.</p>
<p>-Hola.</p>
<p>-Tom, feliz cumpleaños.</p>
<p>-Gracias.</p>
<p>-¿Estás listo?</p>
<p>-Claro, solo dime a qué hora y en dónde.</p>
<p>-Red bar. Empieza a las siete, tu llegada debe ser como a las nueve. Te pasaré a recoger, seguro terminarás borracho y no estoy para que te hagas un rasguño tres días antes del lanzamiento.</p>
<p>Tom rió, viéndose los puños raspados y con sangre seca. -Qué agente más considerado, cualquiera diría que te preocupas por mí de gratis. Te espero entonces -dijo arrancando el alambre de la conexión telefónica.</p>
<p>Necesitaba un baño largo y tibio, pensó mientras iba por otro par de cervezas para dirigirse al baño.</p>
<p>*****</p>
<p>-Sabes, Dana, eres bella. No veo por qué insististe en morir -dijo Bill, pasando sus manos por el rostro de la rubia reportera del canal 35, uno de los pocos medios que aún no le pertenecían, directa o indirectamente.</p>
<p>-Maldita sabandija.</p>
<p>-Wow, wow no nos pongamos agresivos, quieres, el único problema aquí fuiste tú metiendo tu linda naricita -dijo jalándola- en algo que no es asunto tuyo.</p>
<p>-No dudo que me mate, lo hizo con sus padres.</p>
<p>-Shhtt, vela Frank, qué irreverente me salió la chica -rió Bill, señalándola mientras hablaba con su jefe de seguridad-. Ahora Shuck, repásale a la señorita lo que sabemos.</p>
<p>Shuck Valdenverg se paró directo hacia donde ella estaba. -Miss Dana, buen día-saludó casi burlonamente, a lo que Bill se carcajeó agarrándose el estómago.</p>
<p>-Eres lindo Shuck, ¿¡lo sabías!? Dime qué haría yo sin ti.</p>
<p>-Como le decía, tenemos en nuestro poder el borrador del reportaje que le presentaría mañana a su jefe en la televisora: “El asesino detrás del heredero”. Quiero que sepa que no nos gusta este tipo de juego, atacar a Mr. Kaulitz de la forma que preten…</p>
<p>-Tengo pruebas, maldito animal -gritó la chica-. Usted mató a sus padres para convertirse en la cabeza de Kaulitz Enterprises.</p>
<p>-Ay, por favor, esto es realmente ridículo -dijo Bill, parándose frente a ella-. ¿Sabes?, me duele lo que estás diciendo, ¿no Shuck?</p>
<p>-¿Pero cómo saben ustedes eso? Yo escribí el borrador ayer y solo lo ha visto mi…</p>
<p>-Tu novio. Ves, eres una mujer promedio, tarada hasta la mierda, pretenciosa porque te crees que no soy suficiente como para que viniera él y te delatara conmigo por unos cuantos miles de euros… ¿Sabes…? Nah ya me harté, no me voy a poner a platicar con ella. ¡Frank! -gritó Mr. Kaulitz-. Un tiro seco al cerebro, no quiero espectáculos.</p>
<p>Dana palideció, en cambio, el resto de seguridad ni se inmutó. Mr. Kaulitz daba instrucciones así cada vez que quería.</p>
<p>-¡Auxilio! ¡Alguien ayúdeme! -empezó a gritar Dana.</p>
<p>-Hazlo de una vez, Frank, no soporto este tipo de agonía, gritos, llanto… Puff, qué desesperante. Me aburre cuando alguien no puede aceptar su destino. Hazlo, quiero verlo. La detonación explotó y el cuerpo cayó tendido frente a él…</p>
<p>-Mierda, ¿no me salpicó? -preguntó volteando a ver a su asistente.</p>
<p>-No, Mr. Kaulitz todo perfecto.</p>
<p>-Franker, ven acá, muchacho -llamó Bill. ¿Era esto lo que me querías dar?</p>
<p>-Sí señor. Feliz cumpleaños.</p>
<p>-¿Coartada? -preguntó señalando a Mikel como si estuvieran en una cátedra.</p>
<p>-Asesinato pasional Señor, ya tenemos al novio, la mata, luego él se suicida. Ya sabe, toda una novela.</p>
<p>-Sweet. Amo a mis hombres de confianza -comentó dándole un abrazo. Volteó hacia el resto del equipo y dijo-: ¿Quieren ser uno de estos tres? -Señaló a Frank, Shuck y Mikel-. Es fácil: gánenselo. Nos vamos.</p>
<p>Frank dejó coordinado el equipo de limpieza, quienes se encargarían del cuerpo. Mr. Kaulitz había tenido que deshacerse de demasiada gente en el último par de años.</p>
<p>-Eres un mal nacido, Frank -afirmó Shuck, seriamente-. Otra vez nos ganaste con tu regalo para Mr. Kaulitz</p>
<p>-Siempre lo hago. Deja de hacer numeritos histéricos y dime que le compraste tú.</p>
<p>-Un estuche de oro labrado con su nombre para sus drogas.</p>
<p>-Wow, qué original.</p>
<p>-Ya no te burles.</p>
<p>*****</p>
<p>La sala estalló al pararse para abandonar el lugar. Los treinta hombres que en otros tiempos ayudaron a limpiarle los mocos al niño más detestable del mundo, según su propio juicio, ahora recibían órdenes de él. Bill Kaulitz, desde hacía dos años, había cobrado posesión de todas las empresas y propiedades de la familia Kaulitz.</p>
<p>Siendo tan joven ocupaba el sexto lugar entre los hombres más ricos del mundo y con ello, obviamente, más poderosos. Era una eminencia en los negocios, absorbía, negociaba y, si podía, arrebataba con tal de ir escalando.</p>
<p>Frente a él tenía a los presidentes regionales de sus múltiples compañías de electricidad, petróleo, industria del entretenimiento, ropa, zapatos y cualquier porquería que ni él imaginaba que le pertenecían.</p>
<p>-Gracias por los regalos, pero lo único que necesito es que sigan trabajando como lo hacen. Muchas gracias, es un honor trabajar con ustedes, caballeros -finalizó la reunión.</p>
<p>Salió del restaurante con una sonrisa en el rostro. Había dejado callados a esa sarta de inútiles con su eclipsante presencia. -Me odian, lo sé, a quién pretenden engañar -se dijo mientras a su lado se situaba su asistente Shuck Valdenverg, la única persona en la que Bill confiaba.</p>
<p>-Detesto estas mierdas -masculló mientras subía a la limosina acompañado de Frank y Shuck, seguidos por tres autos con su seguridad-. Shuck, léeme mis titulares y notas más importantes.</p>
<p>En la People: “Mr. Bill Kaulitz celebra hoy su cumpleaños.”</p>
<p>The Reader’s Digest: “Día de fiesta nacional, Mr. Bill Kaulitz celebra su cumpleaños el día de hoy.”</p>
<p>Man and Business: “El príncipe empresarial, Bill Kaulitz, celebra su cumpleaños.”</p>
<p>The New Post: “A dos años del terrible fallecimiento de sus padres, traemos la nota del hombre que no dejó caer el imperio empresarial más importante del mundo. Hoy Bill Kaulitz celebra su cumpleaños.”</p>
<p>Vanity Fair: “El hombre más deseado del año, Bill Kaulitz, cumple años el día de hoy.”</p>
<p>Bill se empinó un trago, sonriendo. -Sabes, Shuck, hasta yo me deseo -dijo chupando sus labios y levantando la ceja, y no era que le coqueteara a su secretario personal, más bien era la única persona con la que hablaba y bromeaba. La lealtad de Shuck era incomparable, sabía que era irremplazable, además el día que decidiera irse, no ignoraba que Bill tendría que matarlo pues sabía demasiado.<br />
Pero había algo más que los unía, un secreto. El terrible accidente que lo había puesto al frente de todo como único heredero de la dinastía Kaulitz.</p>
<p>-En la línea está su novia -dijo, tendiéndole un teléfono.</p>
<p>-Hola -saludó la voz de la chica-. Feliz cumpleaños, guapo.</p>
<p>-Creo que lo celebramos ayer -contestó con voz fría.</p>
<p>-Si a eso quieres llegar, lo diré: ¡me enteré que tendrás una fiesta hoy! ¿Se puede saber por qué YO no estoy invitada?</p>
<p>-Mierda, Alessandra, cuántas veces deberé decirte que no andas con ningún mequetrefe. Hazme un favor y entiende tu posición, no te tomes confiancitas como esta de llamarme cuando se te dé la gana, y mucho menos de pedirme explicaciones -dijo colgando el aparato-. ¿Alguien sabe cuánto detesto a las mujeres? -preguntó levantando la ceja y cogiendo una revista para ojearla-. Shuck, ¿qué sigue en la agenda?</p>
<p>-Vamos a la mansión su masajista y el estilista lo espera, Ernie llegó con…</p>
<p>-¿Quién mierda es Ernie?- interrumpió</p>
<p>-El diseñador que lo vistió para su última portada en Digest, ahora es su nuevo asesor de imagen. Luego partimos a su fiesta y la afterparty para sus amigos cercanos en el área de entretenimiento de la mansión que ya está preparada.</p>
<p>-¡¿Droga!?</p>
<p>-Toda la que pidió.</p>
<p>-¿Gustav y Georg?</p>
<p>-Hospedados, señor, con sus respectivos staff.</p>
<p>-Perfecto.</p>
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