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	<title>TwcKaulitz &#124; Twincest Fansite &#187; Fan Fiction terminadas</title>
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		<title>Fanfiction// Colores. Epílogo &#8220;Todos los colores&#8221; Por Nadir.</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Nov 2011 20:32:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nadir</dc:creator>
				<category><![CDATA[3 Fan Fiction]]></category>
		<category><![CDATA[Fan Fiction terminadas]]></category>

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		<description><![CDATA[Finalmente lo terminé @_@, y pues espero les guste sino moriré, ok no. Dedicado a la uke más uke y apetitosa que conozco, a Princess, no es que te evite, solo que no te encuenro y cuando estoy no te veo lol.
<p style="text-align: center;"><strong>Todos los colores</strong></p>


Dejó caer al pelinegro sobre la cama mientras se quitaba los zapatos. Le dolían los hombros y la espalda por ayudar a Bill a sostenerse hasta el cuarto, pero lo prefería así. Es por ello que cuando en el antro su hermano comenzó a beber de más, como si la cerveza del mundo fuese a acabarse mañana, él había aceptado tácitamente su parte, es decir, no tomaba más de la cuenta para así estar sobrio y poder ayudarle en vez que el guardaespaldas lo hiciera, no quería tener que dar explicaciones de los comportamientos que pudiesen tener estando alcoholizados, y de paso evitar los de Bill por supuesto. 
No entendía a su hermano. Podía comprender que bebiese, Tom hacía lo mismo, y no es que fuesen alcohólicos por ello, sin embargo, el problema no radicaba allí, sino que Bill había tomado no con esa tranquilidad con la cual pudiesen tener una borrachera, no, había bebido ansioso y con una expresión nostálgica, podía sentirlo, a pesar de ello, no entendía el porqué.
Hace poco habían tenido una discusión. ¿Por qué? Porque Tom aún ‘no cedía’, y al ponerlo en esas palabras me refiero a que todavía no tenían sexo, o bueno, no por completo. Bill seguía jugueteando con él con toda para parafernalia incluida, sin embargo, Tom se rehusaba a que hubiese penetración. Su fobia al contacto, ligado a ese miedo propio de quien va a perder la virginidad le invadían al punto de negarse. 

(Seguir al tag)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Finalmente lo terminé @_@, y pues espero les guste sino moriré, ok no. Dedicado a la uke más uke y apetitosa que conozco, a Princess, no es que te evite, solo que no te encuenro y cuando estoy no te veo lol.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Todos los colores</strong></p>
<p>Dejó caer al pelinegro sobre la cama mientras se quitaba los zapatos. Le dolían los hombros y la espalda por ayudar a Bill a sostenerse hasta el cuarto, pero lo prefería así. Es por ello que cuando en el antro su hermano comenzó a beber de más, como si la cerveza del mundo fuese a acabarse mañana, él había aceptado tácitamente su parte, es decir, no tomaba más de la cuenta para así estar sobrio y poder ayudarle en vez que el guardaespaldas lo hiciera, no quería tener que dar explicaciones de los comportamientos que pudiesen tener estando alcoholizados, y de paso evitar los de Bill por supuesto.<br />
No entendía a su hermano. Podía comprender que bebiese, Tom hacía lo mismo, y no es que fuesen alcohólicos por ello, sin embargo, el problema no radicaba allí, sino que Bill había tomado no con esa tranquilidad con la cual pudiesen tener una borrachera, no, había bebido ansioso y con una expresión nostálgica, podía sentirlo, a pesar de ello, no entendía el porqué.<br />
Hace poco habían tenido una discusión. ¿Por qué? Porque Tom aún ‘no cedía’, y al ponerlo en esas palabras me refiero a que todavía no tenían sexo, o bueno, no por completo. Bill seguía jugueteando con él con toda para parafernalia incluida, sin embargo, Tom se rehusaba a que hubiese penetración. Su fobia al contacto, ligado a ese miedo propio de quien va a perder la virginidad le invadían al punto de negarse.<br />
Pero ya tenían diecinueve años, no eran unos niños, ni Tom una quinceañera virginal, y Bill ya no estaba dispuesto a tolerar los ‘peros’ que este le presentaba, no después de negarse rotundamente a llevar una terapia para solucionar aquel problema. Claro que Tom tenía argumentos para decir no, como por ejemplo su falsa reputación, player y virgen no podían estar en la misma oración evidentemente. Por otro lado estaba que la prensa podría especular sobre su sexualidad al no verlo con alguna chica (en caso que lo anterior se descubriera), y él no era homosexual, no que lo considerase una ofensa, pero con el único hombre que intimaba era su hermano, sin embargo no lo veía como hombre, sino como Bill, por muy extraño que sonara.<br />
Si bien ya atraía la atención de chicos y no sólo de chicas, no podía permitirse que blasfemasen así de él. También había dicho otras razones más, que ahora que cavilaba sobre ello notaba que eran excusas absurdas y no dignas de mención. Así que se mantenía firme con las más creíbles—es decir, las anteriores—, y… a pesar de todo lo mencionado, la discusión se dio no necesariamente por eso; sino por ‘lo otro’ lo que le había dicho Bill.<br />
Al decir ‘lo otro’ se refería a Bill pidiéndole venia para perder su virginidad con una escort.<br />
Llegaron a los golpes por eso. Era como un trato implícito entre ellos. NUNCA mencionar a terceros, decían que si en algún momento pasaba, tendrían que quitarse así sea a golpes la idea, porque… sería hacer parecer lo suyo a lo que tenían sus padres y eso no era bueno. Infidelidad o mucho peor, Tom dentro de sí sabía que para que Bill llegase a ese punto, es que su situación no era la mejor.<br />
—Eres idiota. ¿Sabes que esto te dará terribles consecuencias mañana, cierto? —recibió un asentimiento en respuesta—. Eres retrasado.<br />
—No —le contradijo Bill mientras se acomodaba más cerca de él—. Tú seríassss el retrasssssado hip… Te quierrrro, te necessssito taaanto taaaaanto…<br />
—Oye, deja ya de moverte —pidió Tom y se levantó para quitarle las prendas al otro que se movía ansioso frente a los roces—. ¡Muy bien! Dormirás vestido entonces, no pienso andar de niñera, y más aún cuando estás todo sudoroso.<br />
—¿Ahora hip…? ¿También le tendrás assssco a mi sudor? ¡Hip! Ssssientes asssco por mi baba, por mi sssemen, por mi cuerpo, por ¡hip! Todo lo que yo significo, ¡me aborreces! —escupió las palabras para luego sentarse de golpe sobre la cama y mirarle con los ojos brillosos y el rostro enrojecido.<br />
Tom torció la boca y se fue quitando sus propias prendas. No quería hacerle caso. Bill no estaba dentro de él. No podía ponerse en su lugar, no podría entender sus propios demonios internos, sus frustraciones, amaba a Bill, sin embargo todavía había ese ‘algo’ que aún le impedía poder estar con él del todo. Por supuesto que había tratado, y había avanzado mucho a través del tiempo, ya podía besarlo sin estremecerse por el contacto ajeno, los fluidos de por medio, sino concentrarse en el mero placer y en Bill. Contacto por sobre la tela, ser rozado con tanta dedicación, dejarse llevar por ese sublime momento, Bill, Bill, su Bill. El que ahora lloraba en su delante porque se negaba a volver lo suyo en algo físico.<br />
Se hacía el sordo. Bill no lloraría por ello, no al menos estando sobrio.<br />
Realmente la situación se le escapaba de las manos. Se sentía de repente culpable, frágil y despreciable.<br />
Sintió unos labios con sabor a cigarro y alcohol en contacto con los suyos. A pesar de esas capas amargas, percibía la esencia de Bill. No obstante, era algo forzado, y se tornó peor el cuadro al caer de espaldas al suelo por la presión que ejercía su hermano, el cual intentaba apresarlo con sus manos. Pero el ebrio era Bill, por ende, la torpeza en sus movimientos era tanta como la fuerza que sacaba, así que terminó por empujarlo a un lado mientras intentaba controlar su respiración.<br />
—¿Qué mierdas fue eso? —exigió saber Tom. Temblaba de pies a cabeza mientras Bill se aovillaba en donde había quedado.<br />
—Quiero besarte, sentirte, lamerte, olerte, cada trozo de piel inexplorado, poseerte, que seas mío y yo ser tuyo, quiero… quiero todo sólo contigo —soltó Bill como si con el impacto se hubiese puesto sobrio de un momento a otro.<br />
Tom sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo, luego una presión en la boca del estómago. Culpa. Culpa. Culpa. Esa palabra resaltada en letras de neón frente a él. Sólo contigo… todo sólo contigo.<br />
No imaginar estar con alguien más. No ser algo puramente físico, sino de ellos dos siendo uno. En cuerpo y alma. Sin nada de por medio, lo veía como algo físico, al pensar en todo lo que tenían en contra, el contacto y todo ello resumía aquel acto de amor, de su amor, a eso.<br />
Cerró los ojos con fuerza como si con eso volviese menos real a Bill, a su situación en sí. Siguió escuchándolo sollozar y repetir palabras como ido. Se mordió el labio inferior y se instó a abrirlos, lo abrazó por detrás, ocultando su rostro en su cuello. Respirando su aroma para tranquilizarse como cuando lo hacían de pequeños.<br />
—¿Tomamos una ducha Bill? —pidió Tom, sin ninguna intención oculta. Sólo tener un momento entre ellos. Bill accedió en un movimiento y lo ayudó a levantarse.<br />
Se dirigieron con cuidado al baño, debido a la casi ausente coordinación en los pasos de Bill. Tom se encargó de despojarlo de sus prendas, dejándolo sólo en sus bóxers, hizo lo propio. Temperó el agua de la tina y entraron en ella.<br />
 Bill se removió por el contacto con el agua. Tom se dedicó a sentir esta cubrirle el cuerpo, centrándose en eso y sus músculos relajándose.<br />
Tan sumido estaba el de trenzas en aquel estado que no percibió cuando su hermano se había calmado tanto que estaba hundido hasta sobre la cabeza, sino fuera por el contacto más cercano entre sus piernas.<br />
—¡Bill!<br />
Se apresuró a levantarlo tomándolo por los costados, este sonreía con ese deje de éxtasis de quien ha intoxicado su cuerpo lo suficiente como para no estar del todo en el mundo consciente. Y Tom le correspondió a la sonrisa, más por nerviosismo que por sentir gracia sobre el asunto.<br />
Apoyó su frente sobre la de Bill.<br />
—Agárrate —casi suplicó al colocar los antebrazos de su hermano sobre el borde de la bañera.<br />
Besó sus labios al sentirlos tan cerca, en un suave roce mojado que bastó para que Bill obedeciera a lo dicho, aunque no del todo porque una de sus manos fue a parar sobre la nuca de Tom, en búsqueda de profundizar la unión.<br />
Tom sonrió contra los labios de Bill y permitió que su lengua se metiera entre sus ellos para jugar. Con esa innegable tensión dentro de sí, pero no pudiendo eludir tampoco los hechos recientemente suscitados.<br />
La mano de Bill serpenteó desde la nuca de Tom hasta su espalda, recorriéndola hasta situarse entre lo estrecho de esta y acercarlo contra él, haciendo chocar sus vientres y sintiendo la creciente excitación. Incrustó las uñas en esa zona mientras intercambiaba la posición, ahora Bill acorralando a Tom en la bañera, el agua salpicando fuera. Sus respiraciones se tornaban aceleradas. El sudor se perdía en lo cristalino, que por un momento parecía convertirse en vapor para ellos.<br />
Lengua, con dientes, y saliva. Era mucho más de lo que en otras oportunidades hubiesen intentado hacer. Tom pasaba una y otra vez sus manos sobre los costados de Bill, no atreviéndose a bajar todavía más aunque su hermano le restaba importancia a ello y se ponía a tocarle con descaro las nalgas aún cubiertas por tela.<br />
Besos fugaces sobre el rostro de Tom, en su cuello, una pequeña mordida allí que le hizo soltar un quejido por la sorpresa. Bill estaba dispuesto a todo. Tom lo sabía y quería fingir que no lo hacía para simplemente dejarse llevar. El agua seguía meciéndose, cubriéndoles y borrándoles relativamente los rastros de roces que se daban. Sin embargo, era eso, agua, sólo agua, sin necesidad de pañoletas, toallas o impermeables de por medio.<br />
Bill empujó contra él y gruñó al mismo tiempo que Tom. El de trenzas siseó por la fuerza con la que se golpeó en la bañera.<br />
—Quizá…debamos…  —intentó sugerir con la voz acezada. Y, bendita conexión, Bill pudo entenderle.<br />
—Sí… sí —respondió Bill al buscar salir de la tina sin morir en una aparatosa caída.<br />
Tom le siguió, y lo jaló consigo hacia la ducha, resistiéndose a dejar el agua, todavía. Sujetó con sus manos su rostro y siguió el beso, para después abrir el grifo y que el agua les hiciera estremecerse tenuemente por el cambio de temperatura. No obstante siguieron con los roces, embestidas sobre encima del bóxers hasta que su hermano, por iniciativa propia decidió quitarse los suyos. Tom volteó el rostro al sentir directamente contra su vientre a Bill, a Bill en toda su longitud.<br />
Ahogó un gemido y su rictus se tensó por completo. Tom estaba atrapado entre sensaciones contradictorias; por un lado el placer físico, y por el otro las trabas mentales, sus fobias. No pensaría, no lo haría ahora. Se fundió en su boca, quería saborearlo y centrarse en ello; con el agua recorriéndoles, entremezclándose con sus fluidos, creando una cuasi capa entre ellos.<br />
Las caricias se seguían dando, y pudo notar cuando Bill tanteaba en la orilla de sus interiores. Pegó sus torsos y se dejó desprender del último trozo de tela que los separaba. No, aún quedaba el agua, no estaba ‘del todo desprotegido’. Se mordió la lengua para no decir lo que estaba pensando.<br />
Gruñó sin querer al sentir la mano de Bill acariciando sus testículos, no supo en qué momento tenía el flequillo del moreno contra su vientre, y su lengua serpenteando sobre este y…<br />
—¡Ahh! —gritó al sentir la intromisión sin preparación previa. Lanzó una patada por acto reflejo que hizo caer a Bill sentado—. ¡No seas bruto!<br />
Bill asintió para levantarse y, con manos trémulas por la excitación, abrió el cajón de la repisa del lavadero, de donde sacó un envase de lubricante y condones.<br />
—¿Por qué tenías…? —comenzó a preguntar Tom y luego al verle los ojos brillantes, desechó la idea—. Olvídalo.<br />
En un visto y no visto tenía a Bill besándole el cuello de cuenta nueva. Sonrió por sentir su calor corporal de nuevo. No sabiendo qué más hacer, cerró los ojos y se limitó a acariciarle los costados, no sintiéndose lo suficientemente suelto como para tocarlo por completo, aunque Bill pareciera que quisiera sentirlo desde todas las formas posibles, dándoles roces de mariposa, besos húmedos en cada trozo de piel que encontrase a su paso.<br />
Lo apretó contra sí, y comenzó a moverse para sentir esa fricción que lo desesperaba y nublaba todo pensamiento coherente que pudiese arruinar aquel momento. Bill y él, haciéndolo de verdad, por completo, entregándose del todo.<br />
Bill fue bajando su mano de forma tímida, como pidiendo permiso a cada pedazo de piel por el que pasaba, dejándole besos cortos y miradas fugaces en búsqueda de una señal aprobatoria. A Tom eso le hizo sentirse amado, de esa forma total y única, solo como Bill podía hacerlo. Le mordió el cuello cuando comenzó a tantearle la entrada, no era la primera vez que jugaban así, sin embargo, no era igual que las anteriores.<br />
—Mírame —pidió Bill con voz ronca.<br />
Era una petición que significaba mucho más. Bill quería verlo, también ser observado. Perder el contacto visual sería romper ese ambiente único, ese instante, ese acto en donde fundirían sus cuerpos para por fin ser uno.<br />
Un Tom jadeante levantó el rostro sonrojado y con los labios entreabiertos lo miró, las pupilas dilatadas de Bill le brindaban una fuerza de esas que le hacían temblar de vez en cuando; y que le dedicase esa mirada en ese momento le hacía derretirse por completo. Sus alientos se combinaron y mantuvieron una unión de sus labios sin besarse. Tom quería encontrarle el placer a todo eso, creía que si el agua no corriese hubiese muerto por el ardor asfixiante. El agua le protegía, sí, le permitía definir los límites entre sus cuerpos, entre su placer y su miedo, el dolor, y la excitación creciente frente a los bamboleos que le brindaba Bill con un movimiento rápido de su muñeca.<br />
No era dolor, o quizá un poco, lo más notorio era la incomodidad, esa sensación gelatinosa en su interior, los movimientos extraños que se suscitaban allí y… escuchó una especie de chillido que le hizo espigarse y marearse de nuevo. Algo, algo tenía dentro que al moverse así o ser tocado de forma casi superficial consecutivas veces le hacía perder la estabilidad y tener que aferrarse a los hombros de Bill.<br />
—Creo que estás listo —mencionó Bill con la voz acezada. Tom buscó más contacto cuando su hermano dejó de prepararlo.<br />
—Tócame, haz… haz algo —suplicó Tom mientras intentaba tocarse a sí mismo aún con la mano de Bill sobre su miembro. La irritación siendo un mal menor y la sangre serpenteándole en diversos puntos que le dejaban con los ojos ennegrecidos por instantes.<br />
—Espera… —Bill detuvo su bamboleo y con las manos temblorosas recorrió los muslos de Tom, besando su pecho y bajando a pasos torpes hacia su abdomen, mientras sus manos se ubicaban sobre los reverses de sus rodillas; se aferró a estas consiguiendo que Tom se alarmase y dirigiese la mirada hacia abajo.<br />
—¿Qué mierda haces? —soltó con voz grave por la libido.<br />
—Shhh —buscó callarlo Bill con la boca sobre su vientre, lamió su ombligo y le sonrió—. Sujétate de mis hombros.<br />
Bill instó a Tom para que se apoyase sobre él por completo, si bien en un principio dudó, luego se dejó hacer y permitió que el menor lo cargase por las piernas terminándose por penetrarse a sí mismo. Mordió el hombro de Bill y abrió sus ojos por completo,  lo sintió estremecerse y reparó en que no podía acariciarle para calmarlo hasta que se acostumbrase a la sensación.<br />
—Tom… Tom… ¿vamos al cuarto? —preguntó Bill con la voz empequeñecida, sintiendo que su hermano podría arrepentirse o, peor aún, llegar a lastimarlo. Sintió los talones del rubio golpearle—. Si te ayudo a bajarte y…<br />
—No… —pidió Tom. Lejos del agua no, era su forma de protegerse—. No quiero hacerlo fuera de aquí…<br />
Se fueron separando de a pocos y Tom se sentó en el inodoro cuando las cosas parecían haber perdido la magia del momento.<br />
—¿Qué pasa? —cuestionó el pelinegro. Realmente estaba ansioso, algo decepcionado por las repentinas lágrimas y tozudez del mayor en aquel momento cumbre, pero no por ello dejaría de preocuparse por él.<br />
—Yo… —tomó aire y tosió después para mirarle con los ojos enrojecidos. Bill le pasó una toalla para que se secara—. Juro que quería hacerlo, no pensé que me dolería tanto… hace un momento me gustaba, y… no puedo hacerlo Bill.<br />
Tom no sabía cómo explicarle que se sentía desprotegido sin algo que estuviese entre ellos, primero la pañoleta magenta, después la toalla cían, luego el impermeable amarillo, ahora… el agua.<br />
Bill sin decir nada cogió otra toalla para sí y salió del baño. Tom pestañeó frente al retumbar de la puerta.<br />
Ahí iba de nuevo esa molestia en el pecho. Culpa.<br />
Alzó la vista y la posó en dirección a los cajones de la repisa.<br />
…<br />
Bill se echó de costado en la cama, de espalda hacia el baño, cuando sintió un peso sobre el lado contrario de la cama fingió dormir, otro caso era el de su miembro todavía despierto que fue tocado por sobre la tela.<br />
—Sé que no estás dormido, tu amiguito me dice que no lo estás —susurró Tom en la oreja de su hermano.<br />
El menor bufó y de un manotazo deshizo el agarre. —No me jodas Tom, en serio, si piensas burlarte de mí, humillarme o algo, paso. Estoy cansado, diga lo que te diga mi ‘amiguito’ —soltó Bill con mal humor.<br />
—Perdón, perdón, lo arruiné, lo sé, pero… quiero hacerlo, de veras que sí —aseguró Tom. Bill se giró en su dirección no creyéndoselo.<br />
—¿En serio?, ¿nada de toallas, pañuelos, disfraces de pollos gigante…?<br />
—Impermeable Bill, no disfraz de pollo.<br />
—El punto es que… ¿en serio? —otra vez ese brillo extraño en sus ojos, como si se tratase de un niño pequeño ilusionado con un dulce.<br />
Tom asintió. Eso bastó para que Bill se lanzase sobre él y le comiese la boca con ansias.<br />
—Whoa, qué rápido cambias de un ‘estoy cansado’ a quitarme casi todo el aire con un… —intentó decir Tom para luego ser callado por esos labios de nuevo—. Ok, supongo que quieres que no diga nada y existen formas eh, aunque esta me encante por cierto. —Bill sonrió y comenzó a besarle el cuello, lamiéndole y dejándole mordiscos que hacían que Tom dé brincos en la cama—. Bill, Bill, Bill —pidió Tom acezado mientras lo separaba de sí y acercaba su rostro al suyo.<br />
—¿Qué? —preguntó Bill con los ojos brillantes y con el miedo oculto, de haber hecho algo mal y que Tom buscase retractarse… otra vez.<br />
—No pongas esa cara —se quejó Tom con el ceño fruncido, le dio un beso rápido para infundirle confianza al leerle los pensamientos y lo observó de nuevo—. Estuvieron ya buenos los preámbulos, suficientes con los del baño, ahora quiero sentirte.<br />
Bill parpadeó al discernir el significado de esa palabra. Tom sabía lo que decía, estaba seguro, tanto tiempo había pasado y ahora tenía que suceder. Sus corazones latían al unísono, sus mentes estaban conectadas, en un punto exacto por el que podrían sentir la excitación del otro casi a la perfección, donde realmente, y en todo el sentido de la palabra, podrían ser ‘uno solo’. Tom abrazó a Bill y sofocaron un gemido por el contacto.<br />
—Tom… —Bill embistió contra él y luego se deshizo de las ropas, acariciándole los muslos a Tom por mientras. El de trenzas alzó algo con los dedos, un condón. Bill arrugó la nariz—. Sé que te dije sobre lo de la escort pero no he estado con ninguna, ni con nadie.<br />
Tom negó con la cabeza. —No hablo de eso, uhmn, ¿por favor? Es… es lo último, al menos por esta vez, solo por esta vez. Prometo que a la siguiente será diferente. —Tom necesitaba que así sea, porque al tener sexo rompería con esa última barrera, lo haría con preservativo y quizá ya no lo querría más después de haber atravesado todas las trabas.<br />
Bill asintió. Por Tom lo que fuera; Tom pensaba lo mismo, solo que en relación a Bill, es por eso que se permitía superar todo por él, así que se acomodó y alzó sus piernas, dejándole a Bill una vista que no tardó en halagar.<br />
—Mierda, deja de mirarme… así —advirtió Tom dándole un golpe con el tobillo.<br />
—Créeme, haré más que solo mirar. —El sonido del plástico se hizo presente al estar el preservativo en su lugar, y Tom se sonrojó a pesar de que no tenía por qué hacerlo, después de todo era Bill, y no había nada entre ellos que pudiese opacar ese momento.<br />
Bill arremetió contra Tom y este cogió aire. Exhaló, Bill se mordió el labio y no se movió ni un ápice. Tom le instó a que se moviese en cuanto se acostumbró a la intromisión y lamió su boca, buscando ser besado y que Bill emplease sus dientes en morder otros labios. Tom tenía que hallar ese punto intermedio entre el dolor y el placer, el placer suyo, el placer de Bill, esa exclamación que retumbaba en su mente y vibraba por todo su cuerpo.<br />
Se acarició a sí mismo, Bill posó su mano de inmediato sobre la suya y ayudó al vaivén de su muñeca, sentir su miembro henchido de sangre, y un algo dentro de sí, algo que tocaba Bill que al parecer serpenteaba un placer inexplicable y nunca antes sentido. Espigó su espalda, gruñó en la boca de Bill. Apretó los dedos de sus pies, empujó con sus tobillos en la espalda baja de Bill, quería que ese lugar fuera tocado, no una, sino más veces, se sentía por demás estimulado, cegado por las corrientes de gozo a través de su cuerpo. Creía que sería capaz de volverse un volcán de un instante a otro y simplemente explotar. Saboreaba la boca de Bill, su sudor que le resbalaba del rostro, no había miedos, solo deleite puro.<br />
—Te amo… —fue lo que susurró Bill  al terminar, logrando que el remolino que se expandía desde su vientre hacia su entrepierna hiciera explosión, soltando su esencia entre sus cuerpos luego de un largo suspiro.<br />
—Yo también te amo —masculló Tom casi sin voz, haciendo amago de abrazar a Bill, estando demasiado exhausto como para hacerlo.<br />
—Lo sé —afirmó el moreno antes de ser empujado a un costado—. ¿Y eso por qué fue?<br />
—Porque pesas, costal de huesos —fingió quejarse Tom mientras giraba sobre su cuerpo. Bill le mordió la unión entre el cuello y el hombro, y sonrió.<br />
—¿Ahora empezamos con las ofensas pequeña Lulú? Porque tengo miles de nombres por si quieres hacerlo —chanceó Bill, recibiendo un codazo en respuesta.<br />
—Jack Skellington.<br />
—En ese caso tú serías mi Sally…<br />
Así se la pasarían insultándose mutuamente, porque aún eran adolescentes y, sobre todo, todavía mantenían eso único que los unió desde hacia años atrás. Se podría decir que quedaba entre ellos ciertas brechas que zanjar, pero ambos estaban dispuestos a sacrificar lo que fuese para atravesarlas juntos. Sabían que la vida no sería color de rosa, pero quizá sí de magenta, cían y amarillo y no tenían quejas al respecto. </p>
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		<title>One shot- Nueva vida Por Nadir</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Nov 2011 00:02:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nadir</dc:creator>
				<category><![CDATA[3 Fan Fiction]]></category>
		<category><![CDATA[Fan Fiction terminadas]]></category>

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		<description><![CDATA[Sí, lo pongo también por aquí solo para molestar x).

Esto salió de un antojo extraño o.o. Se me ocurrió escribir un mpreg que tuviera un final feliz y con pareja establecida, salió esto. Dedicado a <strong>Blanqa</strong>, de paso decir que Gustav dice que le digas a Georg que lo lovea lol.

<strong>Resumen:
</strong>Podría decirse que era un milagro, o una abominación, como fuese, ellos estaban dispuesto a atravesarlo juntos. Porque un bebé en camino no era una cosa fácil, menos siendo hombre, mucho peor al ser hermanos los padres. Todo era nuevo, no malo ni bueno, solo nuevo.
<p style="text-align: center;"><strong>Nueva vida</strong></p>

Cuando Bill dijo que quería tener hijos frente a la prensa, definitivamente no hablaba de esto. No que estuviese mintiendo, le parecía ‘llamativa’ la idea de tener uno,  tener un Kaulitz corriendo por todos lados, al cual comprarle un conjunto de ropas, juguetes, con el cual pelearse por quién ganó al jugar el play, al cual arropar en las noches y que le dijese ‘papi’ con una voz demasiado dulce como para tildar de chillona. Sin embargo, en ningún momento creyó que eso pudiera pasar, él estaba conforme con sus perros como si fueran sus hijos.

Ahora que Tom le viniese con la noticia de que estaba embarazado lo primero en lo que pensó Bill fue en patearlo por jugar con algo como eso, después de que él hubiese tenido un repentino ataque de llanto en soledad por el nunca poder tener hijos propios; y lo más probable es que se lo hubiese dado sino fuese que Tom lo llevase donde la doctora para que personalmente y, con pruebas irrefutables en mano, se lo afirmara a Bill.

¿Cómo había pasado? ¿Bajo qué circunstancias? ¿Siquiera eso era posible?

(Seguir al tag)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sí, lo pongo también por aquí solo para molestar x).</p>
<p>Esto salió de un antojo extraño o.o. Se me ocurrió escribir un mpreg que tuviera un final feliz y con pareja establecida, salió esto. Dedicado a <strong>Blanqa</strong>, de paso decir que Gustav dice que le digas a Georg que lo lovea lol.</p>
<p><strong>Resumen:<br />
</strong>Podría decirse que era un milagro, o una abominación, como fuese, ellos estaban dispuesto a atravesarlo juntos. Porque un bebé en camino no era una cosa fácil, menos siendo hombre, mucho peor al ser hermanos los padres. Todo era nuevo, no malo ni bueno, solo nuevo.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Nueva vida</strong></p>
<p>Cuando Bill dijo que quería tener hijos frente a la prensa, definitivamente no hablaba de esto. No que estuviese mintiendo, le parecía ‘llamativa’ la idea de tener uno,  tener un Kaulitz corriendo por todos lados, al cual comprarle un conjunto de ropas, juguetes, con el cual pelearse por quién ganó al jugar el play, al cual arropar en las noches y que le dijese ‘papi’ con una voz demasiado dulce como para tildar de chillona. Sin embargo, en ningún momento creyó que eso pudiera pasar, él estaba conforme con sus perros como si fueran sus hijos.</p>
<p>Ahora que Tom le viniese con la noticia de que estaba embarazado lo primero en lo que pensó Bill fue en patearlo por jugar con algo como eso, después de que él hubiese tenido un repentino ataque de llanto en soledad por el nunca poder tener hijos propios; y lo más probable es que se lo hubiese dado sino fuese que Tom lo llevase donde la doctora para que personalmente y, con pruebas irrefutables en mano, se lo afirmara a Bill.</p>
<p>¿Cómo había pasado? ¿Bajo qué circunstancias? ¿Siquiera eso era posible?</p>
<p>La doctora que estaba al tanto de todo lo expuesto por Tom en un momento de debilidad hormonal donde a moco tendido le confesó hasta de más —aún en un estado catatónico por la reciente noticia de que iba a ser padre y con el pago extra por la confidencialidad—, le miró con una ceja alzada y casi pudo oír Bill el chasquear de su lengua e incluso observar cómo rodaba los ojos.</p>
<p>—¿Cómo pasó? Biología básica señor. ¿Bajo qué circunstancias? Usted, mi paciente y lubricante me supongo,  y por último, ¿tengo que abrirle el vientre a mi paciente para que usted compruebe la veracidad de lo que le digo? ¿O que lo traiga abultado, juntamente con las ecografías, le es suficiente? —respondió sarcástica a las interrogantes de Bill.</p>
<p>Evidentemente no era algo fácil de procesar, pero al parecer esa doctora tenía nervios de acero y estaba curada de cualquier susto o, lo más probable, no sería el primer caso de esa naturaleza que atendiese. Bill se vio tentado a replicar, a incluso regañarle por su falta de tino, aún más cuando estaban pagando por sus servicios. No obstante, miró a Tom y le sujetó la mano, acallándose cualquier cosa que quisiese soltar.</p>
<p>Tom se hallaba tenso e incluso la posición en la cual estaba sentado no era buena, se veía incómoda, tanto así que cuando Bill hizo contacto con él, dio un pequeño bote, y le observó, miró sus ojos acuosos. ¿Cuánto había esperado para decírselo? Le vio morderse el labio y jugar con sus dedos libres sobre sus muslo. Se sentía en parte culpable, las entrevistas, los conciertos, él desinteresado cuando hacia dos meses Tom había presentado dolores y molestias por las cuales tuvo que ir solo al médico.</p>
<p>—¿Fue aquella vez no, Tomie? Cuando te dolía demasiado el estómago y yo no te creí, te dije que eras exagerado y preferí quedarme a dormir —soltó Bill con un deje de culpa. Tom deshizo su gesto y afirmó lo dicho.</p>
<p>—Pues resultó que no era exageración mía —acotó con leve reproche en la voz—. No quise preocuparte cuando me dijeron que podría ser algo más, así que simplemente me ausenté cuando se hicieron los análisis, incluso con eso te enojaste, no me interesó, porque quería que estuvieses tranquilo al menos hasta que todo sea seguro —terminó por decir Tom, sintiendo que se quitaba un peso de encima.</p>
<p>Bill lo observó nuevo, contemplándole esta vez. Un hijo, uno propio, uno suyo.</p>
<p>—Bueno, les dejo unos segundos a solas para que superen juntos la fase de aceptación y de ahí pasaré a revisar al paciente porque hoy es su chequeo mensual —anunció la doctora antes de retirarse.</p>
<p>—Ehmn, Tom, ¿cuánto riesgo hay? No quiero presionarte, no es como si fuese un embarazo femenino, si deseas abortar yo…</p>
<p>—No —negó Tom rotundamente mientras deshacía el contacto entre sus manos y le observaba fijamente—. No lo haré, sé que no será fácil, sé que no es normal, pero si esto me ha pasado creo que podré lograrlo, no me rendiré. Estoy dispuesto a acarrear con todo lo que este embarazo conlleve, es nuestro Bill, esto es nuestro —sujetó la mano de Bill la puso sobre su vientre.</p>
<p>Bill tragó saliva. Un hijo. Ahora la idea se le hacía más cercana, y tanto los pros como contras se le veían encima. Negó con la cabeza, primero estaba Tom, si él estaba dispuesto a tener a sus hijos, ¿quién iba a ser él para negárselo? Lo apoyaría en todo. Aunque sabía que nada estaría dicho aún y que esto no sería fácil, tanto por ser hombres como por ser hermanos y ni qué decir al ser personajes públicos.</p>
<p>—Tom uhmn —acarició su vientre con algo de miedo—. ¿Cómo pasó? Y no me respondas como la gruñona de la doctora, que sé que esto no es tan simple como lo que pudimos haber visto en la escuela.</p>
<p>Tom sonrió y entrelazó sus dedos con los que Bill tenía sobre él.</p>
<p>—Al parecer tengo un útero, y mis ovarios no estaban lo suficientemente maduros y bueno…</p>
<p>Bill lo miró confuso e hizo un mohín. —¿Me estás diciendo que estás ovulando?</p>
<p>—Ehmn, al parecer sí y no me mires con esa cara, no es que tuviese una vagina o algo parecido, me hubiese venido el período en todo caso y ni se te ocurra preguntarme sobre eso —le señaló con un dedo adivinando lo que pensaba Bill—. No soy mujer, solo… un hombre extraño.</p>
<p>—O una mujer extraña con polla. —Bill no se resistió el decirlo y terminó recibiendo un golpe en el hombro—. Ouch, ok, dama.</p>
<p>Siguió riéndose esperando recibir otro golpe de su hermano que, por el contrario, se le quedó mirando con una sonrisa torcida en el rostro. —Oh, querido Bill, ¿recuerdas un pequeño detalle hermano? Somos ge-me-los —paladeó la última palabra logrando que la risa del menor se congelase.</p>
<p>—¿Quieres decir qué…?</p>
<p>—Sí, pudiste haber sido tú —completó su oración justo al tiempo en que la doctora entró de nuevo a la estancia.</p>
<p>—Ok jóvenes, comencemos. —La sonrisa que les dio la doctora, que inicialmente buscaba ser tranquilizadora, hizo que Bill se removiese en su asiento y sintiese ganas de huir con Tom lejos de allí.</p>
<p>…</p>
<p>Bill había llegado exhausto. Tom tenía permiso hasta que diese a luz, si bien había sido complicado el decírselo a David, tenían que hacerlo debido a que el embarazo de Tom era… un embarazo masculino y en eso prácticamente se resumía todo. A diferencia de Bill, que evidentemente no podía decir que era el padre y su papel de tío preocupado no le servía más que para recibir permisos al momento de acompañar a Tom a sus controles prenatales.</p>
<p>Entonces Bill tenía que ir a los ensayos, sesiones de fotos, entrevistas y demás como si nada hubiese pasado, los días que debía ir al médico con Tom, solo separaba el tiempo estrictamente necesario para la cita. Así de presionado lo tenían y no se quejaba, no mientras a Tom no le obligasen a hacer algo en ese estado. Alguien debía asumir las responsabilidades, y no serían precisamente Gustav y Georg. Por eso es que estaba cansado, había sido un largo día, de tener muchas actividades de corrido para luego ir por Tom para llevarlo donde la doctora. Y ahora en casa, sintió un placer descomunal al sentarse en la cocina después de tomarse un vaso con agua.</p>
<p>—Te noto tenso —mencionó Tom al situarse tras Bill y comenzar a darle masajes en los hombros—. Mierda, estás duro —dijo al sentir los nudos en aquella zona, haciendo que el menor soltase un suspiro y se removiese un poco.</p>
<p>—No, pero si sigues así lo estaré. —Bill realmente estaba tenso, podía sentir con ese masaje un ramalazo de electricidad azotarle por la columna.</p>
<p>Tom no respondió nada y siguió tocándole puntos certeros que le hacían soltar casi gemidos al menor.</p>
<p>—Tom —advirtió Bill y puso una mano sobre la de Tom, buscando detenerle—, no mentía con lo anterior, en realidad…</p>
<p>Bill percibía la sangre que se acumulaba en su miembro por los masajes de Tom. Hacia tanto que no tenían intimidad, desde antes de saber lo del embarazo; Tom se había alejado tanto por las molestias de este y eso, ligado a la falta de tiempo y poca privacidad que tenían, había hecho que ambos no compartieran más que besos cortos y noches de solo dormir. Se sentía un maldito adolescente con las hormonas alborotadas que podría entrar en un estado peligroso de excitación en cualquier instante.</p>
<p>—Tom —insistió, con la voz ligeramente más grave. Sintió cómo los roces se tornaban diferentes y un aliento caliente sobre su oreja.</p>
<p>—¿Sí? —La voz de Tom no distaba de la suya. También estaba excitado. No que con hablarle sobre la oreja le ayudase mucho.</p>
<p>—Mierda Tom, no comiences algo que no podrás terminar —exigió Bill, no sintiéndose lo suficientemente fuerte como para detener esos masajes que le estaban provocando tanta satisfacción.</p>
<p>—¿Quién dijo que no lo terminaría? —Tom mordió la oreja de Bill tras decir aquello haciéndole dar un brinco y soltar un jadeo.</p>
<p>Eso pudo con Bill. Así que se levantó de la silla y acercó a Tom hacia sí. Le sujetó por el rostro para besarlo, lamiéndole los labios y mordiéndoselos, jugando con su piercing, Tom al parecer no quería quedarse atrás y acarició a Bill por debajo de la playera, acariciando su vientre y subiendo hasta sujetarle un pezón, haciéndole soltar otro sonido de satisfacción y sacándole la lengua juguetonamente en respuesta. Estaban excitados ambos, podían sentirse por sobres las telas de sus ropas.</p>
<p>—¿Vamos al cuarto? —ofreció Bill después de saborearle la boca con fruición. Tom negó y buscó quitarle la playera, Bill se dejó desvestir—. ¿Al mueble? ¿No sería un poco incómodo?</p>
<p>—Shhh, no nos moveremos de la cocina —masculló Tom con una sonrisa pícara, y un tono de complicidad, como si fuesen pequeños y estuviesen a punto de cometer una travesura.</p>
<p>Bill correspondió al gesto, y le fue desprendiendo de las prendas a Tom, acariciando la piel que se iba descubriendo a su paso, dejándole besos húmedos que le sacaban gemidos a Tom, se hallaba este tan sensible y excitado. Bill pudo notarlo al estar ambos despojados de toda tela de por medio. Pellizcó el pezón de Tom y luego fue bajando su mano entre suaves roces hasta por su vientre, paseando sus dedos por ese pequeño desnivel que se había vuelto un motor para ellos, se detuvo un momento en su ombligo, acarició allí y siguió descendiendo. Recorrió a Tom con la mirada, como si pudiese perderse algún detalle, como si fuese la primera vez que lo contemplaba así, desnudo ante a él.</p>
<p>—Joder Bill, deja de mirarme así y solo… —Tom fue interrumpido por los labios de Bill, y también por sus manos sobre su cuerpo, su rostro. Sisearon por el contacto directo entre sus pieles.</p>
<p>—Quiero hacértelo —gruñó Bill en su oído y Tom asintió.</p>
<p>—Si-siéntate en la silla —ordenó Tom mientras se separaba de él y se dirigía al estante.</p>
<p>—Pero qué… —Bill lo observaba extrañado.</p>
<p>—He dicho que te sientes —repitió. Bill fue el que asintió esta vez y se dirigió a la silla.</p>
<p>Tom sujetó el aceite y comenzó a embadurnarse los dedos con él. Se sentiría mejor si fuese Bill el que lo preparase, sin embargo, quería apurarse y conociéndole, Bill terminaría dándole un masaje prostático del que no se quejaría en absoluto, pero lo que buscaba era sentir a Bill, brindarle placer y recibirlo a cambio. Quería sentirlo por completo y en ese instante.</p>
<p>Bill por su parte, estaba masturbándose al no soportar estar quieto en esa silla con los quejidos de Tom a su espalda. Se imaginaba lo que hacía, y aunque quiso ofrecerse a ayudarle, se resistió debido a que algo en la actitud de Tom le daba a gritos un ‘no’ sin siquiera preguntarle. Una mano se posó sobre la suya, deteniendo su bamboleo y poniéndole un dedo sobre la punta de su miembro.</p>
<p>—Tom —siseó Bill por las corrientes de excitación tortuoso que le invadieron por un instante. Necesitaba tocarse, que él lo hiciera, pero ya.</p>
<p>—No te dije que te tocases Bill, solo que te sentaras, estás siendo tan malo. —Tom apretó la punta de nuevo, haciendo que Bill soltase un gemido ronco.</p>
<p>—Tom…</p>
<p>—Nada de ‘Tom’ —dejó de tocarle e instó a que Bill hiciera lo mismo.</p>
<p>Posó una mano sobre el hombro de Bill, este le sujetó por las caderas mientras que con la mano libre se penetraba a sí mismo y se dejaba caer por lo resbaloso que estaba.</p>
<p>—Mierda —gruñeron al unísono. Había pasado mucho tiempo.</p>
<p>Tom cerró los ojos y respiró por la nariz, Bill se encargó de masajearle el pene para relajarlo, se entretuvo dejándole lamidas en el cuello y besos rápidos, conteniéndose. Tom terminó por acostumbrarse y abrió los ojos, observándole con fijeza y apoyándose de nuevo sobre sus hombros para darse impulso.</p>
<p>Jadeos sofocados fueron los que siguieron a la primera embestida. Tom manejaba el ritmo del vaivén y Bill se limitaba a masturbarle con toques casi autómatas al estar sumido en su propio placer. Tom quería sentir el roce de Bill en su punto, una y otra vez, se movía en base a eso, buscando su propio placer, sintiendo el leve dolor que lo excitaba más. Se sentía demasiado sensible, las sensaciones que antes le abrasaban se habían multiplicado a mil y cada leve roce era como explotar en alguna medida. La sangre acumulada en su miembro, la estimulación de su próstata, los besos de Bill, ‘la puta gloria’ pensó Tom.</p>
<p>—Bill —masculló Tom con la voz ahogada mientras bajaba la cabeza y buscaba los labios de Bill. Comenzaba a moverse en círculos y sentía que iría a morirse en ese instante.</p>
<p>—Te amo, te amo, te extrañé —mencionó Bill agitado, con el vientre dándole avisos de que iría a correrse ya—; vamos Tomi…</p>
<p>—¿Sabes que odio que me digas eso cuando lo estamos haciendo no? —reclamó sin verdaderas ganas de concentrarse en ello.</p>
<p>—Sí —murmuró Bill para luego morderle el cuello y sentir su esencia sobre su vientre, sus manos y verle seguir corriéndose entre espasmos.</p>
<p>Bill hizo lo mismo y lo abrazó, sintiendo su corazón latir a mil contra su oído.</p>
<p>Se sentían satisfechos y con un sueño repentino propio del post-orgasmo.</p>
<p>«Bendito sexo durante el embarazo», fue lo que pensaron ambos sin tener las fuerzas para vocalizarlo.</p>
<p>…</p>
<p>—¡Bill!</p>
<p>Bill dio un brinco en el mueble, se había quedado dormido allí, porque había tenido una pequeña discusión con Tom sobre lo pequeña que era la cama y el porqué hasta ahora no tenían otra sabiendo que eran una pareja y no podían estar apretujados como en el tour bus; Bill no recordaba cuál había sido su respuesta, lo que sí recordaba es que Tom lo mandó al sillón de la sala por no ser comprensivo, y él, cogiendo su almohada y frazada, había obedecido.</p>
<p>Otro grito se escuchó. Bill, estando más consciente, se levantó y corrió en dirección al segundo piso, apresurándose hacia su cuarto.</p>
<p>—¿Qué? ¿Qué pasó? —preguntó Bill agitado y sujetándose al marco de la puerta.</p>
<p>Tom estaba de brazos cruzados sentado sobre la cama, con el vientre haciéndose mucho más notorio, y un ceño fruncido que no pasó desapercibido para Bill.</p>
<p>—¿Te duele algo? ¿Quieres que llame a la doctora? —se acercó a pasos lentos, temiendo que Tom estuviese mal o que le lanzase algo, todo podría esperarse.</p>
<p>—No —respondió con la voz levemente más baja y con un tono rosáceo en las mejillas que Bill observó al estar junto a él.</p>
<p>—¿Entonces…?</p>
<p>Quizá si fuese otra situación habría reclamado por sus horas de sueño, pero Tom, ese Tom, su Tom de ahora, a él no se le podría decir nada.</p>
<p>—¿Por qué no estabas aquí cuando me desperté? —cuestionó el pelinegro mientras le sujetaba por la mano, haciendo que Bill la percibiese sudorosa y le toque la frente.</p>
<p>—Tú me dijiste que me durmiera abajo Tom, ¿te sientes mal? Te noto caliente.</p>
<p>—La doctora dijo que era normal que tenga la temperatura más alta de lo habitual, y… tuve un mal sueño, te busqué y no estabas. —Tom bajó la mirada, apretando ligeramente la mano de su hermano.</p>
<p>Bill se acercó más y lo abrazó, dejando que Tom reposase su cabeza sobre su pecho. Acarició su espalda y besó su cabeza. Le recordaba en parte a cuando eran pequeños y ambos tenían pesadillas seguidas.</p>
<p>—Tienes que esperar a que me duerma para echarte de nuevo junto a mí, sé que soy una ballena insoportable ahora pero también sabes que no todo lo que digo es lo que realmente quiero, te necesito junto a mí así me ponga quejumbroso y te bote —señaló Tom mientras se limpiaba una lágrima y arrugaba la nariz.</p>
<p>—Ok, gracias por el dato, ¿ahora puedo dormir contigo Willy? —chanceó Bill y le sujetó las mejillas a Tom. Este sonrió y le golpeó el costado.</p>
<p>Un ‘no lo preguntes’ que no fue dicho se percibió y Bill ocupó su lugar en la cama, acunando a Tom de costado para protegerlo hasta en sueños.</p>
<p>No sería fácil, lo sabían, pero dentro de todo buscarían la manera de disfrutarlo.</p>
<p>…</p>
<p>Tom sorbió un poco más de su leche y eructó.</p>
<p>—Mierda, me siento un maldito globo de gas —dijo Tom y se limpió el bigote de leche.</p>
<p>Bill estaba durmiéndose sobre la mesa.</p>
<p>—¡Hey! No te duermas, es temprano.</p>
<p>A Bill casi se le sale una lágrima por tal afirmación. —Son las seis de la mañana Tom, estamos aún de madrugada y hoy no tengo que ir a la disquera, así que déjame dormir un par de horas más para sentirme un ser humano, ¿sí? —miró con ojos anhelantes, a lo que Tom le alzó una ceja.</p>
<p>—¿Quieres que yo me ponga a hacer el desayuno? ¿Y si me quemo? ¿Y si me caigo al suelo? ¿Sabes lo que sería levantarme teniendo ocho meses de embarazo, sabes? —cuestionó indignado Tom.</p>
<p>—Pero podemos no comer hasta más tarde y te compro lo que quieras, lo que al bebé se le antoje —intentó convencer Bill mientras acariciaba su vientre que crecía día con día y ya formaba parte de ellos al hacer acto de presencia con sus pataditas a las cuatro de la mañana que impedían que siguieran durmiendo.</p>
<p>—¿Estás insinuando que en mi estado espere hasta que tú hayas dormido tus doce horas y recién pueda comer? Eres un egoísta Bill, no hablamos de mí, ni de ti, hablamos de Emma —recriminó Tom.</p>
<p>Bill dejó caer su cabeza contra la mesa.</p>
<p>—No creas que con lastimarte vas a rehuir de tu responsabilidad Bill, eres el padre, hazte cargo —dijo Tom mientras se cruzaba de brazos y los apoyaba sobre su panza. Bill dejó que la resignación le invadiese y se dispuso a hacerle el desayuno, porque para Tom en ese estado, una leche tibia no merecía el título de un desayuno completo—. Gracias —acotó con una sonrisa al Bill husmear en la refrigeradora.</p>
<p>Bill le miró de reojo y suspiró. Podía sentir las ganas de ahorcarlo a veces, pero con una de sus sonrisas todo estaba bien.</p>
<p>…</p>
<p>—Te ves hermoso, ¿lo sabes? —mencionó Bill al sujetarle por la mano.</p>
<p>—¿Hermoso? ¡Sí, muy hermoso! ¡Maldito hijo de puta! ¿Por qué me tuviste que embarazar? ¡En tu puta vida te dejaré que me lo hagas de nuevo! —respondió a gritos un Tom despeinado y con el rostro enrojecido por el dolor, evidentemente sería un parto por cesárea, sin embargo, tuvieron que adelantarlo al venirle las contracciones antes.</p>
<p>La doctora ingresó con una inyección.</p>
<p>—No te alarmes chico, son las hormonas, verás que cuando todo pase será el mismo, o bueno, hasta que su organismo se equilibre del todo —buscó tranquilizarle la médica. Bill asintió con nerviosismo y ayudó a Tom a que se acomodase para que le pudieran poner la inyección—. Esto es solo un tranquilizante, para que cesen las contracciones —explicó cuando Tom dejó de morder la almohada.</p>
<p>—Doctora, ¿Emma estará bien? Me duele mucho.</p>
<p>—No te preocupes Tom, ella estará bien, como te dije, las contracciones son propias del embarazo, debido a tu situación, no puedes parir por parto natural, así que dentro de unos momentos surtirá el efecto del tranquilizante y comenzaremos la intervención.</p>
<p>Tom asintió y miró a Bill. —Hoy la tendremos con nosotros Bill, Emma estará junto a nosotros, podremos tocarla, sentirla, verla, maldición. —Tom se rompió en llanto por tercera vez en ese día, Bill le dejó un beso en la frente.</p>
<p>—Sé que estás emocionado Tom, yo también lo estoy, debemos estar bien para cuando… ella esté con nosotros —Bill se resistía a llamarla por su nombre, se le antojaba aún etérea como para ponerle un nombre, esperaría a verla por primera vez para hacerlo.</p>
<p>—Perdóname Bill, sé que no he sido el mismo en estos meses, pero en realidad no me arrepiento de nada, esta experiencia me ha marcado, y sé que ha formado una senda en lo que será de nuestra vida de ahora en adelante, gracias por estar ahí para mí, como siempre. Te amo —susurró Tom no importándole que la doctora carraspeara, Bill sonrió y le dio un beso corto en los labios.</p>
<p>—Yo también te amo Tomi.</p>
<p>…</p>
<p>Bill hubiese dudado si fuesen más pacientes allí, no obstante, ese lugar estaba reservado para ellos, así que ese llanto definitivamente debía ser de su hija. Se levantó como un resorte y caminó en dirección al cuarto de Tom.</p>
<p>La doctora pidió que esperase afuera un poco más, y él se ponía más ansioso a medida que la nueva integrante de la familia Kaulitz seguía llorando. Su corazón palpitaba acelerado, su hija, Emma. Tom, Emma y él serían una familia ahora, aunque fingiesen frente a la prensa que su hija era de alguna fan, en casa sabrían la verdad y solo eso importaba.</p>
<p>—Señor Kaulitz —escuchó a la doctora, siempre llamándole de esa forma mientras que con Tom era más informal.</p>
<p>Ingresó al cuarto y recibió en brazos a su primogénita. La admiró anonadado, era la bebé más hermosa que él hubiera visto antes, tenía los cabellos rubios que, la piel increíblemente suave, y unos ojos mieles grandes que le observaban perplejo. Su pequeña nariz respingona y sus labios pequeños que formaban un pequeño puchero.</p>
<p>—Déjame verla —pidió Tom con voz débil. Bill salió de su encantamiento y se acercó a él, para mostrarle a su hija—; mierda, es tan bella. Hola Emma, soy tu papi —dijo con voz juguetona mientras le revisaba las manitas para ver si tenía todos sus dedos y demás.</p>
<p>Bill sintió que se le encogía el corazón al ver a Tom con su hija. Comenzó a llorar en silencio, se sentía el ser más afortunado del planeta, a pesar de que ahora todo sería más complicado no le importaba, porque tenía a Tom y a Emma, los que serían su vida entera desde ese instante y para siempre.</p>
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		<title>DS México // TWC Rally // Día  Siete:  Shoot Tema Libre  // Haunted by Lanthir</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Aug 2011 02:51:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ale Littlewitch</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fan Fiction terminadas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>Haunted</strong></p>
<strong> </strong>
<p style="text-align: center;"><em>Por Lanthir</em></p>
<em> </em>

Tom manejaba su camioneta lentamente a través de la tranquila calle de un suburbio a las afueras de Berlín, fijándose en los pequeños números apostados en los buzones del correo. Consultó de nuevo el pedazo de papel en su bolsillo, donde se leía “Friedrichshain 46. Casa café con cerca blanca”. El joven observó la calle; todas las casitas parecían tener la misma descripción, sólo variando en el arreglo de los diminutos jardines frente a ellas. Tom se quitó las gafas de sol, escudriñando más estrechamente los números, hasta que dio con el indicado.

&#160;

Cuando se apeo del auto, observó la fachada de la vieja casa; la pintura estaba escarapelada y opaca, y la cerca de madera se hallaba podrida casi en su totalidad. El jardín tenía abundancia de pequeños arbustos y macetas, pero se veía descuidado, con mucha hierba mala apareciendo entre los macizos de flores. Parecía que nadie lo había cuidado en mucho tiempo.

Tom tocó el timbre, y una diminuta anciana se asomó por una rendija de la puerta.

-¿Quién es?

-Buenas tardes, Sra. Eichel, soy Tom Kaulitz. Hablamos por teléfono acerca del escritorio Boulle que tiene a la venta.

-¡Oh, sí señor Kaulitz! Pase por favor, pase…

Tom atravesó el camino en medio del jardín y entró a la casa, seguido de la anciana.

-Disculpe el desorden señor, pero a mi edad ya no puedo hacer lo que solía hacer antes- dijo la mujer, cerrando la puerta tras de ella. Los ojos de Tom tardaron un poco en ajustarse a la penumbra que reinaba en el interior; la estancia estaba atestada de pequeños muebles ornamentados, sobre los que había carpetas de ganchillo y adornos de cerámica. Una ligera capa de polvo cubría todas las cosas, incluidas las fotografías amarillentas que colgaban de las paredes. Un aroma a especias y un atisbo de humedad llenaron su nariz, mientras la anciana le ofrecía asiento en un destartalado sofá que Tom identificó de inmediato como un estropeado Luis XVI.

-¿Le puedo ofrecer algo de tomar? ¿Un té, un café? Pero por favor, hábleme en voz alta, ya casi no escucho-dijo la mujer.

[Sigan el Tag]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>Haunted</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><em>Por Lanthir</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Tom manejaba su camioneta lentamente a través de la tranquila calle de un suburbio a las afueras de Berlín, fijándose en los pequeños números apostados en los buzones del correo. Consultó de nuevo el pedazo de papel en su bolsillo, donde se leía “Friedrichshain 46. Casa café con cerca blanca”. El joven observó la calle; todas las casitas parecían tener la misma descripción, sólo variando en el arreglo de los diminutos jardines frente a ellas. Tom se quitó las gafas de sol, escudriñando más estrechamente los números, hasta que dio con el indicado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando se apeo del auto, observó la fachada de la vieja casa; la pintura estaba escarapelada y opaca, y la cerca de madera se hallaba podrida casi en su totalidad. El jardín tenía abundancia de pequeños arbustos y macetas, pero se veía descuidado, con mucha hierba mala apareciendo entre los macizos de flores. Parecía que nadie lo había cuidado en mucho tiempo.</p>
<p>Tom tocó el timbre, y una diminuta anciana se asomó por una rendija de la puerta.</p>
<p>-¿Quién es?</p>
<p>-Buenas tardes, Sra. Eichel, soy Tom Kaulitz. Hablamos por teléfono acerca del escritorio Boulle que tiene a la venta.</p>
<p>-¡Oh, sí señor Kaulitz! Pase por favor, pase…</p>
<p>Tom atravesó el camino en medio del jardín y entró a la casa, seguido de la anciana.</p>
<p>-Disculpe el desorden señor, pero a mi edad ya no puedo hacer lo que solía hacer antes- dijo la mujer, cerrando la puerta tras de ella. Los ojos de Tom tardaron un poco en ajustarse a la penumbra que reinaba en el interior; la estancia estaba atestada de pequeños muebles ornamentados, sobre los que había carpetas de ganchillo y adornos de cerámica. Una ligera capa de polvo cubría todas las cosas, incluidas las fotografías amarillentas que colgaban de las paredes. Un aroma a especias y un atisbo de humedad llenaron su nariz, mientras la anciana le ofrecía asiento en un destartalado sofá que Tom identificó de inmediato como un estropeado Luis XVI.</p>
<p>-¿Le puedo ofrecer algo de tomar? ¿Un té, un café? Pero por favor, hábleme en voz alta, ya casi no escucho-dijo la mujer.</p>
<p>-Un té estaría bien, Sra. Eichel. Es usted muy amable.- contestó Tom. La anciana se alejó con una sonrisa en el rostro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tom observó a su alrededor. La mayoría de los muebles de la casa eran antiguos y valiosos, de no haber estado tan deteriorados. Sin embargo, tenía la esperanza de que el escritorio que había ido a adquirir no estuviera arruinado. Estaba dispuesto a pagar lo necesario para restaurarlo, pero como un experto coleccionista de muebles antiguos, sabía que si la raíz de la madera estaba mal no podría hacer nada para solucionarlo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tom suspiró, paseando la vista por la habitación. A pesar de ser muy joven, siempre había sentido un profundo apego hacia las cosas antiguas; lo hacían sentir tranquilo y en paz, y le recordaban la vieja casa de su abuela, donde pasaba los veranos cuando era niño. Aún podía verla sentada en el majestuoso comedor victoriano del que se sentía tan orgullosa, heredado a través de varias generaciones y que era lo único que la guerra le dejó de la vieja fortuna familiar. Cuando murió se lo pasó a Tom, y esa fue la primera pieza de una basta colección que fue acumulando primero su padre y después él mismo. Los padres de Tom habían fallecido en un accidente cuando tenía 18 años, y con ello heredó las acciones mayoritarias de una cadena de restaurantes de comida rápida que le proveían una buena cantidad de dinero sin hacer realmente nada. Había decidido estudiar historia del arte, y en sus ratos libres se dedicaba a buscar más muebles antiguos, rodeándose de ellos en su apartamento y decidido a restaurar la casa de su abuela a su antiguo esplendor. Así fue como llegó a aquel lugar del que le había hablado su agente; una anciana con varios tesoros antiguos y con necesidad de dinero.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El muchacho estaba sumergido en sus pensamientos, cuando vio una sombra con el rabillo del ojo. Al fondo del pasillo que daba a las habitaciones de atrás, vio la alta y delgada silueta de alguien entre la penumbra, observándolo. Tom no lograba enfocarlo bien.</p>
<p>-Hola- saludó, achicando los ojos para tratar de distinguir. La figura se empezó a acercar, hasta que la luz iluminó a un muchacho joven, probablemente de su misma edad. Llevaba un anticuado traje negro, que contrastaba con la blanca piel de su rostro y sus manos; Tom pudo ver una pátina de polvo sobre los hombros del chico, como si el traje hubiera estado colgado por mucho tiempo. Sin embargo, su cara se veía reluciente, al igual que el largo cabello negro y lacio que le tocaba los hombros, peinado con una sencilla raya al lado. A Tom le admiró de inmediato; tenía un rostro de facciones delicadas y esculpidas, con grandes ojos amielados, orlados por unas pestañas tupidas y oscuras. El chico lo miró con curiosidad, ladeando un poco la cabeza.</p>
<p>-Hacía mucho tiempo que nadie venía aquí- dijo con una voz bonita y joven, un par de tonos más aguda que la de Tom y con un peculiar acento que el otro no pudo identificar. Se acercó con pasos mesurados a él, y se apoyó sobre una mesita llena de figurillas de porcelana. Había algo en el chico que hacía que no le pudiera quitar la vista de encima; Tom se quedó en silencio por un momento, estudiándolo. El muchacho le sonrió, mostrándole dos filas de blancos dientes perfectamente alineados.</p>
<p>-Oh, lo siento…- dijo Tom, saliendo de su estupor y sintiéndose un poco avergonzado. –Soy Tom Kaulitz. Vengo a comprar uno de los muebles de tu abuela.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-Helena no es mi abuela- dijo el muchacho.</p>
<p>-Ahhh… ¿no?- preguntó Tom, confundido. Tenía la impresión de que había visto al chico en alguna parte. Se le hacía muy familiar, pero no encontraba de donde.</p>
<p>-No, sólo vive aquí- le dijo, mirando a Tom tan estrechamente como lo estaba viendo él. -¿Qué es lo que te gusta? Aquí hay muchos muebles.</p>
<p>-Estoy interesado por el escritorio Boulle- dijo Tom.</p>
<p>-Frances, de 1890. Es muy bonito. Y tiene mucha historia- El chico sonrió.</p>
<p>Tom escuchó el silbido de la tetera en la cocina. Casi había olvidado que la anciana seguía ahí.</p>
<p>-Hum… aún no me has dicho tu nombre- pregunto.</p>
<p>-Soy William- dijo el muchacho, parpadeando como si la pregunta le hubiera sorprendido.</p>
<p>-Bill… Mucho gusto- le dijo Tom, extendiéndole la mano. El muchacho vio la mano de Tom un momento, como si lo hubiera pillado desprevenido. Después, con una gran sonrisa, la estrechó. Tom notó que su mano estaba helada, pero era suave y delicada.</p>
<p>-Bill- repitió, pensativo. – Me gusta como suena. Es un placer conocerte; sé que te va a agradar el escritorio. Helena lo aprecia mucho.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La anciana apareció con una bandeja y un pequeño juego de té; Bill se sentó en una butaca de orejas en la esquina de la habitación, un poco alejado de ellos, observando a Tom con interés. La anciana empezó a decirle cuanto apreciaba que estuviera interesado en sus muebles, puesto que realmente necesitaba el dinero. Sirvió dos tazas de té, y cuando Tom iba a decirle a Bill si él quería algo, el chico le hizo una señal de negación con una mano. Luego se quedó observándolos plácidamente, mientras la anciana le relataba a Tom los pormenores de su vida. Bill sonreía cada vez que la mujer pasaba de un tema a otro sin recordar que aún no había terminado de contar el primero, viéndola con cariño y moviendo la cabeza.</p>
<p>De repente, un gato atigrado amarillo y blanco entró en la sala y se empezó a frotar en las piernas de Helena. Bill de inmediato se puso a llamarlo, haciendo ruidos y expresiones que hicieron que Tom se riera entre dientes, pero el gato lo miró con sus ojos ambarinos un momento y lo ignoró olímpicamente; sin embargo, de un salto se subió encima de Tom y se restregó contra él.</p>
<p>-Gato tonto, nunca me hace caso- se quejó Bill, mientras la anciana se sorprendía.</p>
<p>-¡Vaya! Maddie nunca se acerca a nadie de esa forma. Debe ser usted un buen muchacho-</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un rato después, Tom salía con el pequeño escritorio de la casa de la mujer, más algunos otros objetos que le interesaron. El mueble estaba en suficientemente buenas condiciones como para que se pudiera restaurar a su estado original sin problema; había pagado más de lo que tenía planeado, no por que la anciana se lo hubiera pedido, sino por que él así lo quiso. Metió las piezas en la parte de atrás de su camioneta y aseguró todo; después se despidió de Helena en la puerta, y le sonrió a Bill, quien lo observaba desde la ventana del segundo piso. Cuando acabaron el té se había disculpado y dejó a Tom y a la anciana haciendo el negocio, y no había vuelto a aparecer. El chico agitó la mano y le lanzó una sonrisa esplendorosa a Tom, quien sintió un extraño vuelco en el corazón. Mientras manejaba, no pudo sacárselo de la cabeza, y se preguntó si lo volvería a ver.</p>
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<p>Había pasado un mes. Tom se hallaba en su departamento, admirando el escritorio ya restaurado. Era una hermosa pieza de marquetería de bronce e incrustaciones de madreperla, sobre una fina madera de roble con barniz color cereza. Tom lo estudió desde todos los ángulos, enamorándose de las sirenas que adornaban las patas curveadas, y del rostro adusto de Poseidón empotrado en ambos lados del mueble. Acarició la cálida y fuerte madera, hasta que cayó en cuenta de que el grosor del escritorio era demasiado para lo liviano que se sentía. Le dio unos golpecitos en todo alrededor, hasta que oyó algo distinto. Hueco.</p>
<p>Se emocionó; sabía que los muebles antiguos en algunas ocasiones tenían pequeños compartimientos que no estaban a la vista, y que generalmente los solicitaban los dueños originales para salvaguardar algo importante. Una de las placas de Poseidón parecía ser la cerradura, pero no tenía ninguna pieza movible. Después de un rato de tratar de abrirlo, Tom se dio cuenta de que justo en medio de la imagen, entre el revuelto cabello del personaje, había un minúsculo agujero. El chico corrió hacia su habitación y volvió con una aguja, que insertó en la pieza. De inmediato, un pequeño compartimiento hábilmente oculto entre los adornos saltó de debajo de la placa.</p>
<p>Tom lo abrió con cuidado, y descubrió un relicario de oro labrado, oscurecido por el paso del tiempo. Dentro había una pequeña pintura al óleo, con la imagen borrosa de un muchacho de cabello negro y ojos castaños; Tom lo vio más de cerca, tratando de obtener más detalles. Un estremecimiento lo recorrió cuando se dio cuenta del parecido de la pintura con Bill. Demasiado parecido. La expresión del joven del relicario era igual de plácida que la del rostro del extraño muchacho que había conocido y no podía olvidar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Después, como si siempre lo hubiera sabido, se dio cuenta de que Bill era realmente parecido a él mismo. Tom se sentó en el suelo… era imposible. El sabía que tenía un rostro de facciones finas, con la piel clara y el cabello oscuro herencia de su madre, pero no era tan delicado como Bill, ni tenía la misma sonrisa ni la profundidad de la mirada del otro chico. No… sólo era una coincidencia. Igual que la pintura que acababa de encontrar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De repente, alguien llamó a su puerta, dándole un susto de muerte. Bufando, se secó el sudor que repentinamente había aparecido en su cara y se dirigió a la puerta, dispuesto a echar a quien fuera con cajas destempladas. Pero cuando abrió se quedó atónito. Era Bill. Iba vestido con su viejo traje negro, y en cuanto vio a Tom su rostro se ilumino.</p>
<p>-Buenos días- lo saludó con una radiante sonrisa.</p>
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<p>Helena había muerto hacía pocos días. Bill había encontrado la tarjeta de Tom y quería que los preciados muebles de la anciana quedaran en buenas manos. Se los iba a regalar.</p>
<p>-Pero… Bill, dijiste que Helena no era tu familia. No puedes hacer algo así sin consultarlo antes con sus hijos, sus nietos o que sé yo- dijo Tom, dubitativo. Estaban sentados a la mesa del comedor, una pequeña obra de arte renacentista de la colección de Tom.</p>
<p>-Ella no tenía familia alguna. Amaba a sus muebles y no conozco a nadie que los pudiera apreciar más que tú.</p>
<p>Tom lo observó con cierto recelo, pero parecía que cada vez que le ponía los ojos encima más lo hechizaba hasta con el más mínimo de sus gestos. Se aclaró la garganta, tratando de pensar con claridad.</p>
<p>-Bueno, al menos déjame pagarte…</p>
<p>-No será necesario- contestó Bill. –Tengo todo lo que necesito. Me harás un favor al cuidar de las cosas de Helena.</p>
<p>Bill paseó la mirada por el departamento, al parecer deleitándose con la bella decoración; Tom sintió que traía algo en las manos. El relicario. Había olvidado que aún lo sujetaba.</p>
<p>-Bill… Encontré esto en el escritorio- le dijo al otro chico, mostrando la pequeña pieza. El joven no cambió su expresión cuando tomó el relicario de las manos de Tom y lo abrió. -¿Quién es?</p>
<p>Bill dio un pequeño, casi imperceptible suspiro.</p>
<p>-Creo que era alguien anterior a mí. Un antepasado, supongo- dijo.</p>
<p>-Pero dijiste que Helena no era de tu familia.</p>
<p>-Ella vivía conmigo, y muchos de sus muebles vienen de la casa donde yo estaba antes- comentó, observando con detenimiento la pintura del relicario con una pequeña sonrisa. Después lo cerró y lo depositó en las manos de Tom. –Consérvalo. Es tuyo ahora, junto con todo lo que desees de esa casa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tom lo observó. Había sólo una cosa que deseaba en realidad, y estaba justo frente a él. Tom siempre había sido sumamente reservado y cauteloso, pero en esa ocasión ni siquiera lo pensó.</p>
<p>-Bill… ¿Te gustaría salir a tomar un café o algo?</p>
<p>Las mejillas del otro chico adquirieron un suave tono rosado. Sonrió tímidamente.</p>
<p>-Sí, ¿pero podría ser aquí? No estoy muy acostumbrado a salir…</p>
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<p>Todo había pasado muy rápido, sucediéndose en capítulos que la mente de Tom había sentido como un torbellino. En sólo quince días su tranquilo y solitario mundo había sufrido un cambio de 360º. El día que Bill apareció fue cuando todo empezó; el café dio paso a la comida y a una cena tardía. Hablaron toda la noche; Tom descubrió lo fácil que era charlar con Bill, como si siempre se hubieran conocido. Le dijo cosas que ni siquiera sabía que pensaba, detalles sobre su vida, reflexiones sobre sus padres y su sensación de estar roto, incompleto. Nunca había tenido una mala vida, pero siendo hijo único y sin mucha habilidad social lo habían retraído en cierto sentido. Tom nunca le había expresado esto a nadie, ni siquiera a sí mismo, pero se encontró hablando con Bill mientras este lo escuchaba atentamente, con una mirada tranquila y sólo haciendo preguntas ocasionales. Bill se retiró al amanecer del departamento, indicándole a Tom donde estaba escondida la llave de la casa de Helena para que fuera a recoger las cosas. Se disculpó por no estar presente y se despidió de Tom con un abrazo que lo sobrecogió, como si nunca hubiera sentido la cercanía de otra persona como en esa ocasión.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A pesar de no haber dormido en toda la noche, Tom no tenía sueño. Llamó a una mudanza y fue a la casa de la anciana, bajo la mirada curiosa de los vecinos. El lugar estaba tal y como lo recordaba; el personal de la mudanza le ayudó a clasificar y embalar todo. Curiosamente, no encontraron las pertenencias de Bill; al parecer había sacado sus cosas con anterioridad. Ya entrada la noche la casa se encontraba prácticamente vacía. Tom estaba sólo en la sala, observando los montones de revistas viejas y demás cosas que ya no servían, cuando Bill apareció en el umbral de la puerta. Tom no lo pensó demasiado; le preguntó si tenía en donde quedarse y le ofreció pasar unos días con él. El muchacho sonrió y aceptó de buena gana; al día siguiente llamó a la puerta de Tom con sólo una desvencijada maleta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No se separaron desde ese día. Estando en periodo vacacional en la escuela, Tom se dedicó a pasear con Bill por la ciudad; el chico se asombraba de casi todo, como si efectivamente nunca hubiera salido de la polvorienta casa de Helena. Tom perdió la cuenta de las películas, obras de teatro y museos que fueron a ver, donde Tom le explicaba la historia de las pinturas y los artistas que las habían creado. Bill sentía tanta fascinación por lo antiguo como Tom, y tenía un igual de conocimientos respecto al tema. Pasaron horas charlando en los parques, bajo los cálidos rayos del sol veraniego y seguían las conversaciones en el departamento de Tom, entre juegos de videos para los que Bill era realmente malo.</p>
<p>La sonrisa aniñada del chico tenía loco a Tom. Casi no sabía nada de él, pero estaba irremediablemente enamorándose de su elegante forma de caminar, su tono de voz suave y la sonrisa espontánea que le venía a la cara por cosas por demás comunes. Tom se había aislado en su pequeño mundo con él, y no quería volver a salir de él.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Una noche, después de un espectacular fracaso de Bill en un juego de video, ambos se encontraban carcajeándose en el esponjoso sofá de la sala. Bill le dio una patada juguetona a Tom y salió corriendo cuando este se lanzó contra él buscando venganza; se pusieron a correr como locos por el departamento, riéndose y gritando, hasta que unos golpes provenientes del apartamento de arriba y un grito de “¡Ya cállate!” del vecino los alertaron de que estaban interrumpiendo la paz a las tres de la mañana. Se empezaron a reír entre dientes y Tom por fin pilló a Bill desprevenido, derribándolo sobre la gruesa alfombra de nudo. El chico se debatió, tratando de aguantar la risa, hasta que se percató de la mirada de Tom. Se levantó un poco sobre sus codos, sintiendo el cuerpo del otro presionándolo contra el piso, y capturó sus labios en un tentativo beso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tom no se movió; sólo cerró los ojos, dejándose llevar por la sensación de los suaves labios de Bill sobre los suyos, sintiendo su corazón palpitar y un agradable placer recorrer su cuerpo. Suspiró e intensificó el contacto. El cuerpo de Bill, delgado y fino bajo él se sentía muy bien, muy correcto. Ambos se observaron mientras se deshacían de sus ropas, depositando besos en los rincones adecuados del otro entre suspiros acalorados.</p>
<p>Por la mañana, Tom observó la estrecha espalda de Bill y los movimientos acompasados de su respiración. Los pequeños huesos de su columna se veían a través de su piel; Tom lo abrazó, sintiéndolo tan dúctil como si fuera de aire.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Tom recibió la llamada de su amigo Andreas, quien le reclamó su falta de interés por responder sus mensajes. Tom conversó cortamente con él mientras veía a Bill comer un pan tostado, con el cabello revuelto y las mejillas sonrosadas de alguien que acaba de despertar. Bill le sonrió cuando el otro invitó a Andreas a cenar para presentarle a alguien especial.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pasaron el resto de la tarde ocupados con los preparativos de la cena, y Tom estaba poniendo la mesa cuando Bill apareció en la habitación vistiendo un delgado suéter de lana negro, a juego con los jeans y zapatos del mismo color, todos propiedad de Tom. El muchacho pensó que esas ropas se veían mejor en Bill que en él mismo, principalmente por la cualidad elegante de sus movimientos. El rostro de Bill destacaba como una llama y sus ojos eran intensos cuando besó a Tom apasionadamente, acariciando su mejilla con su mano fría y suave como la seda, con una curiosa expresión de abatimiento. Tom se sintió algo mareado, pero colmado de amor por el otro cuando sonó el timbre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tom abrió la puerta, y el rubio Andreas le sonrió mientras lo abrazaba.</p>
<p>-¡Vaya! ¡Hasta que te dejas ver! ¿Dónde te habías metido? Te he estado llamando desde hace días, me preocupaba encontrarte roído por las ratas o algo así…</p>
<p>-He estado algo ocupado Andy- dijo Tom sonriendo. –Pero por muy buenas razones… ven, te quiero presentar a alguien.</p>
<p>Tom hizo pasar a su amigo a la sala, donde Bill estaba sentado en un butacón de cuero oscuro con las manos descansando en las rodillas. Observo a Andreas con expresión inescrutable.</p>
<p>-Andreas, él es Bill- dijo Tom sonriente. Andy observó el espacio con una risita.</p>
<p>-¿Le pusiste Bill a tu sillón?</p>
<p>-¿Qué?- Tom miró con extrañeza a su amigo, quien lo veía como si aquello fuera una broma.</p>
<p>-Tom, deberías salir a conocer chicas en lugar de ponerles nombres tontos a las cosas.- le dijo entre risas Andreas, mientras se dirigía al refrigerador. -¿Tienes cervezas?</p>
<p>Tom miró a su amigo sin comprender; Bill lo observaba con expresión compungida.</p>
<p>-Tom, él no puede verme- susurró.</p>
<p>-¿Qué? No, Andreas, ¡¿Qué te sucede?! ¡Por qué lo ignoras así? Bill, lo siento mucho, yo…</p>
<p>-Tom, ¿de qué hablas?- dijo el rubio, desconcertado.</p>
<p>-¡De Bill! El chico que está frente a ti, ¿Qué diablos…?</p>
<p>-¡Aquí no hay nadie más que nosotros!- replicó Andreas, empezando a enojarse. El muchacho se acercó hacia el asiento donde estaba Bill y pasó la mano a través de su figura como si esta estuviera constituida sólo de humo. -¿Ves? Ya deja la broma Tom. No es gracioso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero entonces, Andreas se acercó a Tom, alarmado ante la repentina oscilación del cuerpo de su amigo. Tom volteó a ver a Bill, sentado en la oscura butaca, con su pálido rostro como una única nota de luz en la oscuridad. Trató de recordar, de poner un poco de coherencia a los momentos vividos con Bill, y se dio cuenta de que siempre estuvo como superpuesto en todo momento, desde el instante mismo en que lo conoció. Nunca lo vio intercambiar palabra con nadie más, y el había estado tan absorto con su sola presencia que no lo había notado. Cristo. ¿Qué era? ¿Una alucinación, un fantasma?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sus ojos se abrieron mucho; su boca en una demudada expresión de desconcierto mientras veía a Bill acercarse a él con sus andares de gato y echarle los brazos al cuello, con los ojos brillantes por las lágrimas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-No me dejes por favor. Soy real, real para ti, ¿no es así? No me dejes Tom, no lo hagas…</p>
<p>Tom sintió el frío contacto de las manos de Bill sobre su cuello y los suaves besos que depositaba en su rostro, semejantes al batir de alas de mariposas. De inmediato su corazón se expandió y se lleno de amor, ternura, deseo, todas aquellas sensaciones que pensó no poseer y que Bill saco a flote. Era como si su solo contacto lo transformara en una persona completa finalmente. Era su bálsamo y su cura, y sabía desde el instante en que lo conoció.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Andreas estaba a su lado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-Tom, ¿estás bien? ¿Qué te sucede? ¿Por qué estas temblando?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tom no contestó, mientras Bill lo observaba con una expresión dulce en su afilado rostro, moviéndose un poco, como al compás de una música insonora. Una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro, ladeando la cabeza en ese simple gesto que bastaba para llenar de gozo el corazón del otro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-¿Tom?</p>
<p>-Estoy bien, Andreas. No te preocupes. Estaba bromeando.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bill era más real que nada para Tom. La vida era mejor ahora que antes de que llegara él, y no lo perdería ahora.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Guardaría el secreto dentro de su corazón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bill le sonrió.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>FIN</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>DS México // TWC Rally // Día  Siete:  Shoot Tema Libre  // Esquizofrenia by Deniz_Schlange</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Aug 2011 02:46:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ale Littlewitch</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fan Fiction terminadas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p align="center">ESQUIZOFRENIA</p>
<p align="center"></p>
<em>Iré a donde tú vayas, viviré donde tú vivas, tu pueblo será mi pueblo y tu dios será mi dios. Dónde mueras, ahí moriré yo.</em>
<p align="right">“Ruth I: 16-17”, Sagrada Biblia.</p>
<p align="right"><em> </em></p>
Tom leyó por millonésima vez esa letanía que se hallaba impresa en el cuadro que él y Bill habían comprado hace años, después se giró sobre sus pies y clavó la mirada en su gemelo.

&#160;

—¿Por qué no quieres decirme que es lo que te pasa? —cuestionó.

—Porque no me pasa nada.

—Bill…

—Deja ya de preguntarme, estoy harto de tus preguntas, Tom. Mi cabeza me duele cada que empiezas con tus estúpidos interrogatorios, estoy harto de eso.

—Sabes, no sé ya que hacer contigo.

—Ignórame, sólo eso —por primera vez, el de trenzas sintió autenticas ganas de golpear a su hermano, pero no lo hizo, en cambio dio media vuelta y se dirigió a la salida. Quizás solo hacía falta que Bill estuviera solo.

&#160;

Pero no era eso lo que en realidad necesitaba.

&#160;

—Cállense, cállense, cállense —rogó Bill, tapando sus oídos. Tom se había ido y ahora las voces hacían eco en su cabeza—. ¡Maldita sea! —gritó y se dio cuenta de lo injusto que estaba siendo con su hermano/novio. Lo necesitaba y ahora era cuando se percataba de ello.

&#160;

[Sigan el Tag]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center">ESQUIZOFRENIA</p>
<p align="center">
<p><em>Iré a donde tú vayas, viviré donde tú vivas, tu pueblo será mi pueblo y tu dios será mi dios. Dónde mueras, ahí moriré yo.</em></p>
<p align="right">“Ruth I: 16-17”, Sagrada Biblia.</p>
<p align="right"><em> </em></p>
<p>Tom leyó por millonésima vez esa letanía que se hallaba impresa en el cuadro que él y Bill habían comprado hace años, después se giró sobre sus pies y clavó la mirada en su gemelo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—¿Por qué no quieres decirme que es lo que te pasa? —cuestionó.</p>
<p>—Porque no me pasa nada.</p>
<p>—Bill…</p>
<p>—Deja ya de preguntarme, estoy harto de tus preguntas, Tom. Mi cabeza me duele cada que empiezas con tus estúpidos interrogatorios, estoy harto de eso.</p>
<p>—Sabes, no sé ya que hacer contigo.</p>
<p>—Ignórame, sólo eso —por primera vez, el de trenzas sintió autenticas ganas de golpear a su hermano, pero no lo hizo, en cambio dio media vuelta y se dirigió a la salida. Quizás solo hacía falta que Bill estuviera solo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero no era eso lo que en realidad necesitaba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Cállense, cállense, cállense —rogó Bill, tapando sus oídos. Tom se había ido y ahora las voces hacían eco en su cabeza—. ¡Maldita sea! —gritó y se dio cuenta de lo injusto que estaba siendo con su hermano/novio. Lo necesitaba y ahora era cuando se percataba de ello.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>***</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>—No.</em></p>
<p><em>—Sí.</em></p>
<p><em>—No, Tom jajaja, no hagas eso.</em></p>
<p><em>—No dejaré de hacerlo hasta que accedas. </em></p>
<p><em>—Está bien, está bien, pero para ya hahaha —Tom dejó de hacerle cosquillas y sólo entonces Bill pudo estirarse en la cama.</em></p>
<p><em>—No puedo creerlo, siempre lo logras —Tom se acercó a él y besó sus labios.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>***</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Una lágrima gruesa rodo por su mejilla y se sentó en un banquillo del parque al que solía ir con Bill, quería mirar el atardecer como lo hacía siempre, aunque ahora evidentemente lo haría solo. Pasaron cerca de dos horas y sintió el vibrar de su móvil, seguido de la musiquilla chillona que tenía de tono.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Tom… —sollozó su gemelo al otro lado de la línea.</p>
<p>—¿Sí? —contestó con el ceño fruncido—. ¿Qué pasa?</p>
<p>—Vuelve, por favor —Tom suspiró.</p>
<p>—Voy para allá.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Apenas entrar, Bill se lanzó sobre él, haciéndolo rebotar contra la puerta. Sus sollozos eran agonizantes y su cuerpo era víctima de un ataque de nervios que lo hacía temblar como gelatina. Tom estaba a cuadros, no entendía nada y lo único que atino a hacer fue a cargar a Bill por el trasero, obligándolo a que le rodeara la cintura con las piernas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—¿Qué tienes? ¿por qué tiemblas así? ¿Bill?</p>
<p>—No preguntes, por favor, no las remuevas, déjalas que se vayan.</p>
<p>—¿De qué hablas, cariño?</p>
<p>—Tom…</p>
<p>—Oh, lo siento —el de trenzas guardó silencio y llevo en brazos a Bill hasta el piso de arriba.</p>
<p>—¿Dónde estabas? —preguntó el pelinegro.</p>
<p>—En el parque —Bill acomodó su cara de tal modo que su nariz rosó el cuello de Tom y aspiró su aroma, el otro sonrió.</p>
<p>—Hueles bien —musitó, estar en los brazos de Tom de alguna manera lo había empezado a tranquilizar.</p>
<p>—¿Qué has tomado? —cuestionó el de trenzas con una sonrisa bobalicona.</p>
<p>—¿Por qué? —Bill frunció el ceño y se enderezó para poder verlo a la cara. Tom se encogió en hombros y sonrió.</p>
<p>—Eres un tonto —refunfuñó el pelinegro y le dio un suave golpe con el puño en su hombro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Llegaron a la alcoba y se adentraron en ella, Tom caminó hasta los pies de la cama y después soltó a Bill sobre ella. Lo observo por un momento ahí tirado y se dio cuenta de que por mucho que intentase, jamás podría durar más que un par de horas enfadado con él.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—¿Qué tanto ves? —preguntó Bill desde su posición. Tom negó con la cabeza y sonrió de lado.</p>
<p>—Nada, es solo que… —bufó y se sentó a un lado de las piernas de su hermano.</p>
<p>—¿Qué?</p>
<p>—Extrañaba ésta faceta tuya —Bill se incorporó y quedando a su altura, recostó su cabeza sobre el hombro de su gemelo.</p>
<p>—Yo también —dijo y ambos se quedaron en silencio, después de quizás un minuto Tom giró su cuerpo de tal modo que terminó por tirar a Bill de espaldas en el colchón con él encima. Acarició su rostro y después besó sus labios.</p>
<p>—Te amo y no me gusta que me ocultes cosas —Bill sabía por dónde iba el asunto, así que finalizó el beso y miró a Tom.</p>
<p>—No quiero que menciones nada de esto ¿entiendes? Por favor. No es que quiera ocultártelo, es que yo quiero olvidarlo. —Tom se incorporó de nuevo y suspiró.</p>
<p>—¿Por qué no me tienes confianza?</p>
<p>—Sí que la tengo —contestó el pelinegro sentándose de nuevo—. Pero esto es algo que no me gusta mencionar porque me da miedo. —Tom lo miró y frunció el entrecejo—. ¿Alguien te ha hecho algo? ¿a que le temes? —Bill agachó la mirada y Tom tragó saliva.</p>
<p>—A perderte.</p>
<p>—¿Qué?</p>
<p>—Mi único temor en la vida es perderte, Tom.</p>
<p>—No me perderás, jamás Bill, olvidas esa inscripción —musitó Tom, volteando a ver el cuadro que se hallaba en la pared. Bill la miró y sonrió.</p>
<p>—No.</p>
<p>—¿Entonces?</p>
<p>—No me hagas caso, no sé qué es lo que pasa conmigo, creo que solo necesito dormir y mañana estaré como nuevo.</p>
<p>—Está bien, mañana hablaremos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero no lo hicieron, Bill no accedió nunca más a hablar del tema. Su argumento era el mismo, tenía miedo, pero ese miedo empezó a convertirse en algo más y ahora el que temía, era Tom.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—No, no lo sé, no lo sé, ¿y si se da cuenta?</p>
<p>—Bill, ¿con quién hablas?</p>
<p>—¿Eh?, ¿qué? con nadie, solo… ¡qué demonios te importa! —Bill se puso de pie y salió de la habitación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La situación cada vez se salía más de control, Tom no entendía porque de repente Bill se había convertido en prácticamente un ermitaño, no quería hablar con él ni con nadie, no dejaba que le tocara, no salía y parecía que siempre estaba alerta, era muy cauteloso y una de las cosas que más le impresionó, era que por ningún motivo alguien podía estar a sus espaldas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Bill, ¿podemos hablar?</p>
<p>—¿Para qué?</p>
<p>—Pues… quiero saber qué es lo que te está pasando.</p>
<p>—Nada, no me pasa nada, ¿a qué te refieres?</p>
<p>—A esa forma de comportarte, Bill, te desconozco totalmente.</p>
<p>—¿Qué?</p>
<p>—Sí, ¿qué te pasa? ¿por qué no hablamos?</p>
<p>—No puedo —dijo Bill, negando con la cabeza de un modo enfermizo.</p>
<p>—¿Por qué? ¿ya no confías en mi?</p>
<p>—No, ya no, te haces el bueno pero no es verdad que seas bueno.</p>
<p>—¿Qué? ¿Bill qué demonios…?</p>
<p>—¡Cállate!, no me eches la culpa, no me culpes, Tom, yo sé que quieres hacerme parecer culpable, ¿verdad? ¿quieres que me ponga a llorar para que esté débil y puedas matarme, ¿verdad? —la voz y el tic extraño en la cabeza de Bill que le hacía moverla automáticamente, alertaron a Tom.</p>
<p>—No, no, no, Bill, yo sólo quiero saber qué te pasa para ayudarte, amor.</p>
<p>—¡No me llames amor!, no eres mi amor, tu no me quieres, no, Tom, tu solo quieres engatusarme, sólo eso.</p>
<p>—No, claro que no, Bill, cariño.</p>
<p>—¡No me llames cariño!</p>
<p>—Perdón, perdón, Bill yo…</p>
<p>—Vete.</p>
<p>—¿Qué?</p>
<p>—¡Que te vayas, lárgate, no quiero verte! —Tom abrió los ojos de par en par y esquivó un florero que Bill le lanzó—. ¿¡Que no oyes!? ¡Lárgate!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Salió y supo que no había más que hacer por el momento, Bill no le escucharía, así que fue al único lugar al que podía ir: el parque.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>***</p>
<p><em>—Tom, pero eso no se podrá.</em></p>
<p><em>—Claro que sí, son las Vegas, venga cariño que ahora que te lo he propuesto no puedes dejarme ir, soy un gran partido —Bill se carcajeó y Tom lo abrazó para después besarlo con un deseo desmedido.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Entraron a la capilla y caminaron hasta quedar de frente al señor regordete con sotana que estaba dentro.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>—Ehm… buenas noches.</em></p>
<p><em>—Buenas noches.</em></p>
<p><em>—Uhm… bueno, yo y mi novio venimos porque queremos, ehm.</em></p>
<p><em>—¿Traen una identificación?</em></p>
<p><em>—No, pero con los nombres basta, ¿no?</em></p>
<p><em>—No.</em></p>
<p><em>—Demonios —refunfuñó Tom por lo bajo y Bill apretó su mano con la que lo tenía sostenido. </em></p>
<p><em>—Ehm, Tom, vamos a fuera —Tom frunció el ceño y Bill tiró de su mano para salir de ahí. </em></p>
<p><em>—Las Vegas son una basura, mira que negarse a casarnos por no tener identificación, vaya mierda —Bill sonrió por lo bajo y después negó con la cabeza.</em></p>
<p><em>—Tom, a mi no me hace falta un papel.</em></p>
<p><em>—Bueno…</em></p>
<p><em>—Ven —Bill volvió a halarlo y caminó unos cuantos pasos hasta una imagen religiosa que no conocía.</em></p>
<p><em>—¿Qué quieres hacer? —cuestionó el de trenzas.</em></p>
<p><em>—Saca los anillos que compraste —Tom los sacó y Bill tomó solo uno—. Bien, no sé qué santo sea este, pero estoy seguro que puede ser nuestro testigo.</em></p>
<p><em>—¿Bill, olvidas que lo que sentimos y lo que hacemos es pecado?</em></p>
<p><em>—No, no olvido que la iglesia lo considera pecado, que el hombre lo considera pecado, pero Dios no lo hace, Tom. Dios cree en el amor y sabe que nosotros nos amamos, con eso le basta, a él no le importa si eres mi hermano gemelo o no, lo único que le importa es que el amor exista entre las criaturas que creó. —Tom sonrió forzosamente y frunció los labios, Bill tenía razón.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>***</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>La noche estaba cayendo de nuevo y no estaba seguro de sí debería volver a casa, temía que Bill no lo quisiera ahí, pero su amor por él, lo obligo a ponerse de pie y regresar. Durante el camino, pensó en todo lo que estaba pasando, sabía que Bill estaba mal y sabía también que tenía que llevarlo al médico, aunque eso le incomodaba de cierto modo. Aún se le hacía un tanto irreal el hecho de imaginar a Bill demente, pero lo cierto era que para su actitud no había otra palabra que pudiera aplicarse.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Introdujo la llave en la cerradura y abrió cautelosamente. La casa estaba en silencio total y no veía señales de Bill cerca, así que cerró la puerta y subió las escaleras. El pelinegro estaba dormido en una esquina de la habitación, con algo entre sus manos. Se acercó y se quedó helado al ver que eso que su gemelo tenía sostenido contra su pecho no era otra cosa que un cuchillo. Suspiró y se inclinó sobre su cuerpo, después sostuvo la hoja del afilado utensilio con sus manos y lo alejo lentamente de Bill. No tenía ni la menor idea de por qué su hermano tenía eso con él, pero no le dio mucha importancia. Lo puso sobre el buró y después regresó a donde Bill para cargarlo y llevarlo a la cama.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—No puedo creer en qué condiciones estás, amor, pero te juro que hare todo lo posible porque te cures —musitó depositando el cuerpo del pelinegro sobre la cama, después le besó en la frente y apagó las luces, era hora de dormir, tenía que hacerlo porque mañana iba a ser un día muy ajetreado, lo presentía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>***</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>—¿Y esto qué es? —cuestionó el pelinegro mientras curioseaba su anillo.</em></p>
<p><em>—¿Qué?</em></p>
<p><em>—Esto, mira, lo que tiene grabado mi anillo.</em></p>
<p><em>—A ver —Tom sostuvo la sortija de Bill y observó detenidamente la parte interna de esta.</em></p>
<p><em>—¿Qué dice?</em></p>
<p><em>— Ruth I: 16-17</em></p>
<p><em>—¿Quién es Ruth? </em></p>
<p><em>—No tengo la menor idea.</em></p>
<p><em>—Deberíamos ir a preguntarle al de la joyería, ¿no crees?</em></p>
<p><em>—Sí, buena idea, vamos.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>***</em></p>
<p>—Al corazón, al corazón, ese es el método, al corazón —Tom pestañeó un poco y observó gracias al vidrió de un portarretratos que estaba en la cómoda, frente a él, cómo Bill yacía hincado sobre el colchón a sus espaldas con una mano en alto, apretó los ojos y al abrirlos de nuevo, su corazón brincó de pánico. Bill sostenía en esa mano el cuchillo que le había quitado la noche anterior. Giró rápidamente y Bill se abalanzó contra él como una fiera, dando zarpazos con su arma.</p>
<p>—¡Bill! —gritó—. ¡Detente! ¿que haces? ¡No! —ambos cayeron de la cama, pero Bill no detenía sus ataques, quería matarlo.</p>
<p>—¡Tienes que morir! —vociferó lleno de rabia—. ¡Tienes que morir!</p>
<p>—¡No, Bill!</p>
<p>—¡Sí, yo te mataré antes de que lo hagas tú! —Tom abrió los ojos de par en par y supo que lo que Bill padecía era peor de lo que él creía. Giró en el piso y empujo a Bill tan fuerte que su cabeza azotó contra la esquina de la cama, dejándolo instantáneamente inconsciente.</p>
<p>—¿Bill? —le llamó, pero el aludido no respondió—. ¿Bill? Mi amor… —Tom se arrastró hasta el cuerpo de su hermano y comprobó si seguía con vida, después lo sostuvo entre sus brazos y lloró.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No podía creerlo, simplemente era imposible creer que el amor de su vida estuviera pasando por algo así, era increíble que esa relación tan pura y única se hubiera convertido en una pesadilla como la que estaba viviendo en ese mismo instante. Limpió sus lágrimas y después de recostarlo sobre la cama se vistió tan rápido como pudo. Buscó una soga y amarro sus muñecas cuidando de no apretarlas mucho porque pese a lo acontecido él seguía amándolo más que a nada en el mundo y lo que menos quería era lastimarlo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Subió el cuerpo inconsciente al auto y condujo hasta el hospital psiquiátrico de la universidad de Berlín.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>***</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>—Sí, hola, ehm… ayer venimos a comprar estas sortijas aquí y bueno, tienen una inscripción, ¿la ve? —el dependiente de la joyería asintió—. Pues, queríamos saber qué es lo que significa.</em></p>
<p><em>—Oh, bueno eso son unas líneas de la Biblia.</em></p>
<p><em>—¿La Biblia? ¿y de que tratan?</em></p>
<p><em>—Bueno, más o menos dice algo como: Iré a donde tú vayas, viviré donde tú vivas, tu pueblo será mi pueblo y tu dios será mi dios. Dónde mueras, ahí moriré yo.</em></p>
<p><em>—Woooow, es muy lindo —dijo Bill con los ojos brillantes y después volteó a ver a Tom—. Amor, yo iré a donde sea que vayas, tu pueblo será el mío y tu dios será mi dios y… el día que mueras, moriré yo. —Tom se sonrojó hasta las orejas y jaló a Bill pasa salir de la joyería.</em></p>
<p><em>—¿Eres tonto o te haces?</em></p>
<p><em>—Jajajaja, tu cara fue épica, jajaja.</em></p>
<p><em>—¡Cierra la boca!</em></p>
<p><em>—Jajaja, vale, vale, perdón pero, fuera de lo que pasó, Tom, es una frase bonita ¿no crees?</em></p>
<p><em>—Uhm… sí, es linda.</em></p>
<p><em>—Tengo una idea.</em></p>
<p><em>—¿Qué?</em></p>
<p><em>—Mandaré a hacer un cuadro con ella.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>***</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>—Lo siento, pero lo que tiene tu hermano es esquizofrenia y es incurable —Tom de dejo caer en el asiento y cubrió su rostro.</p>
<p>—Debí haberlo traído antes.</p>
<p>—Tranquilo, él estará bien, no te culpes.</p>
<p>—¿Puedo verlo?</p>
<p>—Sólo a través de la ventanilla de la habitación —Tom asintió y el médico lo guió hasta el lugar donde se encontraba Bill.</p>
<p>—Te dejo solo —musitó el doctor y se alejó de ahí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tom, inspiró hondo y se acercó a la puerta, su corazón estaba palpitando vertiginosamente y sus oídos dolían cada que la voz de Bill los atravesaba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—¡Sáquenme de aquí! —gritó y Tom dio un bote en su lugar, después pegó su rostro al vidrió de la ventanilla de la puerta y cuando Bill reparó en su presencia se acercó lleno de irá—. ¡Tú, maldito! ¡traidor! ¡mentiroso! —las lagrimas de Tom rodaban cuales ríos por sus mejillas y su corazón poco a poco se resquebrajaba en miles de diminutos pedazos—. ¡Te mataré apenas salga de aquí! ¡lo juro! ¡te mataré y esta vez no podrás detenerme! ¡ellos me lo dijeron! ¡maldito! ¡debí hacerles caso!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tom tragó saliva y sin dejar de mirar a Bill, hablo:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—No te dejaré solo jamás, no importa lo que te ha pasado, siempre serás la persona más importante en mi vida —sollozó sosteniendo el anillo contra su pecho—. Era una promesa, es una promesa, amor, siempre estaré donde tú estés y no moriré hasta que tú lo hagas, no permitiré que te quedes solo en el mundo de este modo. —Bill siguió gritando y maldiciendo a todo pulmón, ignorando a su gemelo, a sus lágrimas y al dolor reflejado en su rostro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tom no pudo más y dio media vuelta para alejarse de ahí. Las palabras de Bill pese a que eran producto de su mente enferma, se clavaban como dagas en su pecho. Dolía, sí, pero a pesar de ese dolor él no podía dejar de amar a su hermano y por ese solo hecho siguió regresando a la clínica diariamente durante toda la vida de Bill y sólo dejo de hacerlo hasta el día en que la muerte decidió que era hora de llevárselo porque ese día él también murió.</p>
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		<title>DS México // TWC Rally: Día Seis // Two Shot II // Reconexiones (2da Parte) by Aelilim</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Aug 2011 02:33:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Crazy4Bill</dc:creator>
				<category><![CDATA[3 Fan Fiction]]></category>
		<category><![CDATA[Fan Fiction terminadas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p align="center"><strong>Reconexiones</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Bill había tenido seis años la primera vez que descubrió que tenía la habilidad de mentir con descaro. Había estado jugando con los cosméticos de su tía en una visita a la casa de su abuela y a pesar de haber sido atrapado con las manos en la masa, negó tener que ver directamente, echándole la culpa a uno de los primos mayores que tenía fama de abusivo con los pequeños. Fue tan convincente que además de que el primo que tan mal le caía fuese castigado, él terminó comiendo el postre antes de la cena. Lastimosamente, su capacidad innata para salir bien librado poniendo ojos de cachorro y portando pucheros profesiones nunca funcionaron con Tom, inmune como poquísimas personas en el planeta tierra.</p>

***Continùa en el Tag...***]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong>Reconexiones</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Bill había tenido seis años la primera vez que descubrió que tenía la habilidad de mentir con descaro. Había estado jugando con los cosméticos de su tía en una visita a la casa de su abuela y a pesar de haber sido atrapado con las manos en la masa, negó tener que ver directamente, echándole la culpa a uno de los primos mayores que tenía fama de abusivo con los pequeños. Fue tan convincente que además de que el primo que tan mal le caía fuese castigado, él terminó comiendo el postre antes de la cena. Lastimosamente, su capacidad innata para salir bien librado poniendo ojos de cachorro y portando pucheros profesiones nunca funcionaron con Tom, inmune como poquísimas personas en el planeta tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">“¿Qué has dicho?”, había preguntado su gemelo con rostro confundido, curioso. Esa tenía que ser una escena digna de una telenovela que tenían al aire veinte años y que su mamá insistía en ver algunas tardes y Bill quiso que el piso se abriese y se lo tragase por ser tan idiota de hablar en voz alta.</p>
<p style="text-align: justify;">—No dije nada —contestó evitando entablar contacto visual y saliendo del baño. Tom fue detrás de él, pisándole los talones.</p>
<p style="text-align: justify;">—Te acabo de escuchar —insistió cuando llegaron a la habitación del menor—. ¿Cómo es eso de que no puedes tener celos de ti mismo? Sé sincero.</p>
<p style="text-align: justify;">—Vas a molestarte —dijo Bill con voz apagada, sentándose en su cama. La experiencia le dictaba que o decía la verdad de una vez o lo hacía después de unos días orillado por la mortificación de ser ignorado por Tom. Optaba por lo obvio—. ¿Me prometes no enfadarte?</p>
<p style="text-align: justify;">Tom se sentó a su lado y con indecisión le tomó su mano y la apretó por unos segundos.</p>
<p style="text-align: justify;">—Probablemente me moleste pero se me pasará. Siempre se me pasa, ¿no? Si superé que despegaras el ojo de mi oso Teddy cuando teníamos ocho, puedo con todo.</p>
<p style="text-align: justify;">—Brandi no existe —reveló Bill con rapidez, casi pegando las sílabas y mirando sus rodillas como si representaran lo más interesante que había a la vista—. Me la inventé.</p>
<p style="text-align: justify;">Como si se tratara de un resorte, Tom se puso en pie y se alejó unos metros. Su expresión era indescifrable.</p>
<p style="text-align: justify;">—¿Jugaste conmigo?</p>
<p style="text-align: justify;">—No —se apresuró a negar. También se levantó y dio un paso titubeante hacia su hermano—. Al inicio fue una broma y luego… luego… —La mirada de Tom quemaba y su lengua parecía enrollarse para no dejarle seguir. Bill tragó en seco y se forzó a continuar—: Luego me gustó hablar contigo y más todavía porque me contaste que te gustaba.</p>
<p style="text-align: justify;">—Brandi era la que me gustaba.</p>
<p style="text-align: justify;">—No. —Con ese monosílabo susurrado, Bill dio otro paso hacia delante. Tom no retrocedió, como si le retara a seguir avanzando—. Te gusté yo porque Brandi nunca existió.</p>
<p style="text-align: justify;">Su oración era indiscutible y directa.</p>
<p style="text-align: justify;">Bill dio todos los pasos necesarios para llegar a Tom y cuando llegó a él levantó una mano y tomó una de sus rastas y haló sin vigor. Se había olvidado de respirar, de que afuera de las cuatro paredes que los rodeaban existía un mundo que juzgaría si supiera los pensamientos que corrían por su cabeza o que se escandalizaría más allá de lo concebible debido a que su mano fue apartada de un revés y antes de poder quejarse unos labios estaban pegados a los suyos con dureza.</p>
<p style="text-align: justify;">El beso que compartieron no fue como su primero con una chica, uno torpe, choque de dientes incluido, que más que placentero le pareció nauseabundo; tampoco como los que se había dado con sus escasas noviecillas, experimentales y húmedos. Fue rudo. Una clara manifestación de ira.</p>
<p style="text-align: justify;">No se lo había esperado pero cuando llegó, no lo rechazó.</p>
<p style="text-align: justify;">Jamás podría rechazar cualquier muestra de afecto, deseo o interés que Tom pudiera darle. No estaba en su naturaleza, aunque cuando unas uñas se enterraron en su nuca y le hicieron doler, liberó un pequeño gemido.</p>
<p style="text-align: justify;">—Tomi —musitó.</p>
<p style="text-align: justify;">Las manos de Tom cayeron pesadas como plomo a sus costados, sus ojos acuosos e inmensos como si recién tomara conciencia de lo que estaba haciendo y estuviera escandalizado consigo mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">—Lo… lo siento.</p>
<p style="text-align: justify;">—Yo no —dijo Bill, frotándose la zona herida y con una sonrisa quebrada en la boca. Los labios de su gemelo estaban rojos, brillantes. Llamativos—. Duerme conmigo —pidió.</p>
<p style="text-align: justify;">—No puedo.</p>
<p style="text-align: justify;">—Dormirías con Brandi, ¿verdad? —tentó sin medir consecuencias, y cuando Tom, que ya estaba en dirección a la puerta, giró con celeridad, se encogió en su sitio—. Discúlpame por haberme inventado todo eso pero ahora no te enfurezcas más, meno después de… de habernos besado. De que me hayas besado. Me dijiste que sentías que <em>encajabas</em> con ella, y eso solo es porque encajas conmigo.</p>
<p style="text-align: justify;">—Eso no quita que me hayas mentido —apuntó Tom. De nuevo estaba impávido.</p>
<p style="text-align: justify;">—Te lo recompensaré.</p>
<p style="text-align: justify;">Tom no cuestionó cómo. Una pregunta así salía sobrando cuando conocía bien esa mirada que Bill cargaba, su decisión y ansiedad. La culpabilidad que no era totalmente eso y la emoción del beso que todavía vibraba en su pecho. Tom conocía demasiado bien a Bill, y eso mismo le daba un peso único al término “encajar”, así como dos piezas de un rompecabezas destinadas a ser. Sin que lo notase, el aplomo fingido se evaporó de sus facciones, dejando traslucir cada cavilación y cada sentimiento. Por eso, cuando fue jalado con suavidad hacia la cama y ya no fueron besos violentos ni dados con ceguera e impaciencia los que dio y recibió, se dejó hacer.</p>
<p style="text-align: justify;">***</p>
<p style="text-align: justify;">Esa tarde había sido la más ajetreada que habían tenido en semanas. Bill estaba de mal humor por las reiteradas referencias a las rumores sobre anorexia que habían estado circulando en internet y ni siquiera Tom con el masaje en sus hombros tensos lograba apaciguarlo. De Georg y Gustav no había rastros, huyendo de torbellino Kaulitz a sus suits ni bien las entrevistas habían culminado.</p>
<p style="text-align: justify;">—No pueden estar creyendo cada maldito rumor que salga —gruñó Bill por quinta o sexta ocasión. Tom hizo un sonido de estar de acuerdo, concentrado en los nudos que se marcaban en la espalda de su gemelo—. Son la prensa, deberían estar mejor informados que eso y ves, por eso odié el internet desde que era un crío. Tenía tanta razón. Tanta.</p>
<p style="text-align: justify;">—Odiaste el internet porque era algo nuevo y no te gustan las cosas nuevas por regla general.</p>
<p style="text-align: justify;">Bill bufó y Tom rió, entendiendo.</p>
<p style="text-align: justify;">Tokio Hotel estaba haciéndose bastante conocido, sus tours llenando lugares sin problemas y, en especial, sus nombres siendo mencionados seguidamente en medios de comunicación tanto online como impresos. Uno de los motivos principales de esto era que a Bill Kaulitz, el andrógino vocalista de la banda, le gustaba innovar en su estilo tanto de indumentaria como de cabello que en esos momentos que apuntaba en todas las direcciones posibles gracias a la laca y productos de belleza usados con tal abundancia que probablemente ayudaban a agrandar el hueco de la capa de ozono.</p>
<p style="text-align: justify;">—Sabes a qué me refiero.</p>
<p style="text-align: justify;">—Sí —asintió Bill con un suspiro, de un segundo a otro drenado de energía para blasfemar contra la prensa—. ¿A qué hora dijo David que teníamos que estar preparados para la afterparty?</p>
<p style="text-align: justify;">—Seis —contestó Tom, dejando de masajear los hombros de su hermano y haciéndole incorporarse para que estuviera a su altura—. Dime que no olvidas que no tiene verdadera relevancia lo que digan o dejen de decir.</p>
<p style="text-align: justify;">—No lo tiene.</p>
<p style="text-align: justify;">—¿Por qué no lo tiene? —instó a que siguiera hablando, acercando su rostro y viendo cómo Bill cerraba los ojos automáticamente.</p>
<p style="text-align: justify;">—Porque no todo es verdad.</p>
<p style="text-align: justify;">«No todo es verdad», repitió mentalmente cuando sus labios colisionaron con los de Tom en un beso suave y que pronto se volvió intenso. La puerta de su habitación estaba con el seguro echado, tenían tiempo de sobra hasta que fueran importunados y cuando era besado de ese modo, como si de alguna manera Tom quisiese borrar cada una de las minúsculas grietas que podía ocasionarle el ser comidilla pública, todo quedaba atrás. Porque esos besos <em>sí</em> tenían capacidad de <em>recomponerlo</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">***</p>
<p style="text-align: justify;">Afirmar que no estaba feliz de regresar a su casa después del viaje sería decir una mentira del porte de mar Mediterráneo, por más tonto que sonase. Bill bebió otro sorbo de su café cargado y una sonrisa curvó su boca cuando escuchó el sonido de la puerta principal abriéndose y a continuación ladridos, abundantes ladridos. En un pestañeo estaba rodeado de cuatro perros que evidentemente compartían su alegría del reencuentro.</p>
<p style="text-align: justify;">—Fue una locura recogerlos —comentó Tom dejando las llaves en el aparador, también apareciendo por el corredor. Bill no le respondió o alzó la vista, ocupado como estaba en acariciar cabecitas peludas, recibir lamidas y decir palabras de cariño—. Al verme se abalanzaron sobre mí y no dejaron de hacer ruido.</p>
<p style="text-align: justify;">—Pobrecitos, solos por más de dos semanas.</p>
<p style="text-align: justify;">Tom no dijo nada, sirviéndose jugo de un cartón que sacó del congelador y esperando a que su hermano y sus mascotas concluyesen su saludo.</p>
<p style="text-align: justify;">—No hubiéramos podido faltar a la boda de Georg ni en broma, así como tampoco llevarlos hasta Alemania.</p>
<p style="text-align: justify;">—Lo sé, lo sé, no tenemos tantos amigos como para darnos el lujo de desairar a uno en una fecha tan transcendental. —Bill se enderezó y fue hacia Tom, rodeando su cintura con sus brazos y apoyando la cabeza en su hombro—. Adivina que he estado haciendo antes de que llegaras.</p>
<p style="text-align: justify;">—¿Acomodar todo nuestro equipaje?</p>
<p style="text-align: justify;">La mirada de “¿en serio?” que recibió le hizo largar una pequeña risotada. Bill no tenía esa clase de iniciativa a menos que fuese estrictamente requerida y considerando que desde que habían comenzado a viajar dando conciertos y de más con Tokio Hotel cuanto tenían dieciséis, prácticamente diez años atrás, él se había encargado de todo lo referente a maletas, aquella mirada era comprensible.</p>
<p style="text-align: justify;">—Estuve revisando páginas de fans. Bueno, de fans de la banda.</p>
<p style="text-align: justify;">—¿Ah sí? ¿Viste algo resaltante? —preguntó dejando su vaso de jugo y tomando a Bill de la mano, dirigiéndose hacia el piso superior.</p>
<p style="text-align: justify;">Tokio Hotel se había separado dos años antes, cada uno de los integrantes sintiendo que habían dado todo lo mejor de sí mismo y que ya era tiempo de pasar a desarrollarse en otros niveles. Los cuatro seguían, de una u otra forma, involucrados con la música pero la agrupación había pasado a la historia. Había sido desolador concluir una época que tantas satisfacciones, dolores de cabeza y cosas positivas como agridulces les había brindado, sin embargo, lo habían superado satisfactoriamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Al llegar a la alcoba principal, la que compartían, Tom se encargó de que sus perros que habían hecho de comitiva se quedaran fuera.</p>
<p style="text-align: justify;">—¿No quieres darte un baño conmigo? —ofreció sacándose la camiseta.</p>
<p style="text-align: justify;">Bill sonrió, ya librándose de sus zapatos.</p>
<p style="text-align: justify;">—Pero deja que te cuente —dijo también sacándose la camiseta y la pequeña coleta que sujetaba su cabello que nuevamente estaba dejando crecer por capricho después de una larga temporada—. Como te digo, estaba revisando páginas de fans y a que no adivinas a qué llegue.</p>
<p style="text-align: justify;">Tom estaba desabotonándose los pantalones, que cayeron atraídos por la gravedad hasta sus tobillos, quedando únicamente en ropa interior. Semidesnudo como estaba, se aproximó a Bill y le desabrochó la correa, rozándole adrede con los dedos y disfrutando la piel escarapelada.</p>
<p style="text-align: justify;">—No voy a adivinarlo nunca, así que…</p>
<p style="text-align: justify;">—Una traducción al inglés de la página de la Guestbook de Devilish —reveló Bill sin preámbulos.</p>
<p style="text-align: justify;">Una rotunda carcajada inundó el cuarto.</p>
<p style="text-align: justify;">—Es increíble que todavía eso esté en línea. —Ambos en ropa interior fueron hacia el baño y Tom abrió la ducha para temperar el agua—. Pensar en eso me trae muchos recuerdos.</p>
<p style="text-align: justify;">Escuchando el agua caer, un aullido muy lejano, Tom atrajo a Bill hacia él, pegando sus cuerpos en un abrazo suelto.</p>
<p style="text-align: justify;">—A mí también, como… Brandi.</p>
<p style="text-align: justify;">—Brandi —ratificó Tom sonriendo, sintiendo cómo Bill resbalaba sus manos por sus bóxers, tocándole el trasero y pegando sus entrepiernas—. Brandi de quien nunca volví a saber —añadió en tono socarrón—. Imagino que ahora debe ser toda una mujer hecha y derecha, que…</p>
<p style="text-align: justify;">Tom no siguió, su voz perdiéndose en un resoplido grave en cuanto Bill empujó contra él.</p>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de los años, ese <em>pequeño</em> episodio que había sido por el cual comenzaron a estar juntos, con sus baches, depresiones y maravillosos giros, no había sido mencionado muy seguido, más centrados en mirar hacia adelante, al porvenir. Pero si se ponían a pensar, le debían su inicio a Brandi, incluso si jamás había existido.</p>
<p style="text-align: justify;">***</p>
<p style="text-align: justify;">Había sido cuatro días desconectados del mundo. Literalmente desconectados. La decisión había sido tomada espontáneamente un semana antes de su cumpleaños cuando se encontraban charlando sobre qué hacer. Después de mandar un par de mensajes para evitar que alguien se preocupase, apagaron teléfonos, guardaron laptops y se pusieron “no habidos”.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuatro días de paz, sexo y holgazanería. Cuatro días perfectos que habían llegado a su fin.</p>
<p style="text-align: justify;">Tom se masajeó las sienes buscando atenuar su jaqueca. Tenía mails personales y de negocio que responder y no había llegado ni siquiera a la mitad. Por su parte, Bill estaba a su lado, también sentado en la cama y con su portátil en las piernas, ocupado en sus propios asuntos.</p>
<p style="text-align: justify;">—No voy a terminar en esta vida —se quejó repentinamente.</p>
<p style="text-align: justify;">—Sí vas a hacerlo —animó Bill sin voltear a verle—. Te falta poco.</p>
<p style="text-align: justify;">A Tom no le faltaba precisamente poco pero no dijo más. Bajo el nombre Kaulitz tenían varias compañías exitosas en diversas ramas desde diseño de ropa a una discográfica con un par de artistas que estaban primeros en las listas. Como se había visto desde que eran unos chiquillos, tenían talento para la industria y no habían escatimado esfuerzos en explotar bien su capacidad natural.</p>
<p style="text-align: justify;">Tener vidas agitadas no representaba problemas porque se tenían el uno al otro cuando el estrés era demasiado pero tomarse días libres antes de cumplir treinta y cuatro había sabido a Edén en la tierra. Por eso volver al ritmo habitual le estaba costando.</p>
<p style="text-align: justify;">—¿Crees que Tina se haya olvidado mandarle el fax a Jordan? —Tom rompió el silencio con el ceño arrugado—. Tengo tres mails de él.</p>
<p style="text-align: justify;">—Es demasiado tarde para llamarla, le preguntaré mañana.</p>
<p style="text-align: justify;">—Uhm, sí.</p>
<p style="text-align: justify;">Los siguientes quince minutos solo se escuchó teclas siendo golpeadas con rapidez y clics. Clics y más clics. A mitad de la contestación de un correo, Bill quedó en blanco, escuchando el sonido seco producido por Tom, sus ocasiones gruñidos y murmuraciones. Decidiendo que por esa noche era suficiente tanto para él como para su gemelo, cerró todas las páginas que tenía abiertas y abrió una nueva.</p>
<p style="text-align: justify;">“Hola, lindo”.</p>
<p style="text-align: justify;">Tom miró la ventana parpadeante con una ceja elevada.</p>
<p style="text-align: justify;">—No estoy para juegos —advirtió, mirando a su hermano de reojo. Bill sonreía, lamiéndose el labio y sin contestarle, escribió por unos cuantos segundos.</p>
<p style="text-align: justify;">“Soy Brandi, ¿te acuerdas de mí? Han pasado siglos”.</p>
<p style="text-align: justify;">Brandi, Brandi… Ese nombre. En instantes Tom recordó de dónde lo conocía y sonrió.</p>
<p style="text-align: justify;">“Claro que me acuerdo de ti. Fuiste como que mi primer gran amor. Nunca superé que te desvanecieras y dejaras de dar señales”. Rechazando la idea de agregarle dos puntos y un paréntesis o algún <em>emoticon</em> por considerarlo ridículo, pulsó enter. De inmediato se escuchó que Bill estaba respondiendo y al leer la respuesta, rió largo y tendido.</p>
<p style="text-align: justify;">“Lo siento, pero es que me casé con un camionero y tuve cinco hijos”.</p>
<p style="text-align: justify;">—Eres único, Bill —dijo sintiéndose de buen humor. Cerró su laptop, cerró la de Bill y las depositó en el suelo. Al día siguiente podrían seguir lidiando con todo, porque lo seguirían haciendo mientras siguieran siendo ellos contra el resto—. Ven, vamos a dormir —pidió apagando la luz de su mesa de noche.</p>
<p style="text-align: justify;">Se acoplaron en la cama con facilidad y oyendo la respiración del otro. Después de tanto no había necesidad de palabras cuando lo único que realmente precisaban era escuchar cómo el otro inhalaba y exhalaba porque llegar a eso no había sido fácil. Pero había valido la pena en cada lágrima y cada sonrisa.</p>
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		<title>DS México // TWC Rally: Día Seis // Two Shot II // Come What May (2da Parte) by Dita</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Aug 2011 02:25:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Crazy4Bill</dc:creator>
				<category><![CDATA[3 Fan Fiction]]></category>
		<category><![CDATA[Fan Fiction terminadas]]></category>

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		<description><![CDATA[Como siempre, Bill estaba sentado en ese columpio, esperando a que llegase Tom; tenía tantas cosas que decirle.

Pasaron 10 min. Y nada

20 min. Y nada

1 hora y nada.

Fue entonces que Bill se preocupo, Tom por más tarde que llegara, no tardaba 1 hora.

En ese instante, Bill paró en seco el movimiento del columpio, y con pasos firmes se dirijo a la casa de Tom; algo le pasaba, y a él ya le carcomía la cabeza en solo pensar que algo le había podido pasar a su Tom.

Sus pasos no fueron ni muy rápidos, ni muy lentos, pero lo suficientemente rápidos para poder llegar a la casa de los Kaulitz en 10 min.

Al llegar un poco pudo percatarse, que en la camioneta del padre de Tom, sobresalían unas cuantas maletas. Temiendo lo peor, llego a la puerta y con su pequeña mano temblorosa toco el timbre.

***Continùa en el Tag...***]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como siempre, Bill estaba sentado en ese columpio, esperando a que llegase Tom; tenía tantas cosas que decirle.</p>
<p>Pasaron 10 min. Y nada</p>
<p>20 min. Y nada</p>
<p>1 hora y nada.</p>
<p>Fue entonces que Bill se preocupo, Tom por más tarde que llegara, no tardaba 1 hora.</p>
<p>En ese instante, Bill paró en seco el movimiento del columpio, y con pasos firmes se dirijo a la casa de Tom; algo le pasaba, y a él ya le carcomía la cabeza en solo pensar que algo le había podido pasar a su Tom.</p>
<p>Sus pasos no fueron ni muy rápidos, ni muy lentos, pero lo suficientemente rápidos para poder llegar a la casa de los Kaulitz en 10 min.</p>
<p>Al llegar un poco pudo percatarse, que en la camioneta del padre de Tom, sobresalían unas cuantas maletas. Temiendo lo peor, llego a la puerta y con su pequeña mano temblorosa toco el timbre.</p>
<p>Su tranquilidad, se esfumo un poco cuando abrió directamente Jorg Kaulitz -el padre de Tom- , pero rápidamente volvió cuando en el rostro de aquel señor trasmitía rápidamente con su mirada la preocupación.</p>
<p>—    Hola señor, disculpe ¿se encuentra Tom? — pregunto, pero al instante se arrepintió ya que la cara de Jorg se descompuso con unas mueca de dolor.</p>
<p>—    Sí, si esta Bill pero, Tom no puede recibirte.</p>
<p>—    Peor ¿por qué? ¿está enfermo?</p>
<p>—    No Bill, lo que le pasa a Tom, es algo un poco difícil de creer.</p>
<p>—    Yo puedo entenderlo señor Kaulitz, pero por favor déjeme verlo. Dígame que le pasa.</p>
<p>—    Tom, bueno hoy se supone que nos debíamos de mudar de país, bueno, el caso es que Tom no quería irse — El pelinegro, se sintió un poco mal ya que le dolió un poco que Tom se hubiera ido sin despedirse, pero igualmente feliz porque él sabía porque no se quería ir, no se quería ir por ÉL.</p>
<p>—    Oh sí, no me había dicho nada.</p>
<p>—    Lo siento Bill, se que son los mejores amigos desde que tenían 7 años.</p>
<p>—    Oh, no se preocupe señor Kaulitz, seguro Tom me lo podrá explicar, a todo esto prosiga con su explicación, perdón por interrumpirlo.</p>
<p>—    No te preocupes Bill, pero mejor pasa vallamos a las sala a que te explique y de paso le dices a tu mamá que estas acá.</p>
<p>—    Oh gracias — Dijo el pelinegro pasando, enseguida pudo ver más maletas en la sala.</p>
<p>—    Bueno, puedes sentarte — acto seguido hizo lo que el mayor le permitió. — Bueno ¿en qué me quede? Lo siento Bill es que no estoy con una buena cabeza ahorita.</p>
<p>—    No se preocupe señor, se quedo en… que Tom no quería irse.</p>
<p>—    Oh si, perdón, Tom no se quería ir, entonces, no sé que le paso. Hoy por la mañana fui a su habitación para despertarlo pero no lo hacía.</p>
<p>—    No, Tommy está bien ¿verdad?, NO… él no puede estar muerto.</p>
<p>—    No Bill él no está muerto, yo hable… me… me desespere porque no despertaba, llame al médico, y dijo que su subconsciente no lo deja despertar, algo dentro de él no quiere despertar, esta algo así como en coma.</p>
<p>—    Yo, puedo pasar a verlo.</p>
<p>—    Sí Bill, ya sabes dónde está su habitación.</p>
<p>El pelinegro subió a la habitación antes mencionada, no había nada diferente en Tom cuando lo vio, él simplemente parecía dormir plácidamente.</p>
<p>—    Tommy, tienes que despertar, yo te quiero, no me puedes dejar aquí. — En ese momento una lagrima se derramo de los ojos del pelinegro, se sentó al lado de la cama de Tom, agarro su mano, y empezó a cantar.</p>
<p align="center"> Listen to your heart</p>
<p align="center">When he’s calling for you</p>
<p align="center">There’s nothing else you can do</p>
<p align="center">I don’t know where you’re going</p>
<p align="center">And I don’t know why</p>
<p align="center">But listen to your heart</p>
<p> —    Yo sé que me escuchas, escucha a tú corazón, yo sé que él te pide que vuelvas conmigo. Hasta Tommy.</p>
<p>Pero un silencio abundaba en la habitación, solo se escuchaba los pequeños sollozos del niño de 12 años.</p>
<p>Ya no pudiendo ver más como su Tommy no reaccionaba, salió de ahí.</p>
<p>Bajo hasta la estancia de la sala y de despidió amablemente del señor Kaulitz y canto la última parte de la canción en un suspiro.</p>
<p align="center">Before you tell him goodbye.</p>
<p>—    Nunca digas adiós, es una palabra demasiado fuerte Tom.</p>
<p>********************************************************</p>
<p>Pasaron así los meses; Bill yendo y viniendo a casa de Tom para ver lo de siempre, Tom no queriendo despertar de su extraño sueño.</p>
<p>Lo que nadie sabía era que Tom en su inconsciencia, aislado del mundo verdadero, tenía un mundo feliz,  SU MUNDO feliz.</p>
<p>Ese mundo en donde podía verse con Bill, pasando el tiempo, para él en su mundo el tiempo transcurría de una manera muy diferente a la verdadera.</p>
<p>Para él era así:</p>
<p>1 hora= 1 semana en su mundo</p>
<p>1 semana= 1 mes en su mundo.</p>
<p>1 mes= 1 año en su mundo.</p>
<p>1 año= Significaba que él moriría ya de viejo.</p>
<p>El tiempo en su mente le jugaba sucio, el sabia que llegando a ese año él simplemente, se iría de los dos mundo en las que alguna  vez existió sea uno no real, y el otro tanto como el dolor que sentía.</p>
<p>Ese dolor que Tom no podía describir, sentía a alguien a su lado esperando por é, pero por más que tratara de hallarlo entre las calles de SU ciudad no lo podía encontrar.</p>
<p>***********************************************</p>
<p>Ya había pasado un mes desde su estado de inconsciencia de Tom, Bill ya no podía estar viendo como cada vez que iba se encontraba ya con la familiaridad de su cuarto.</p>
<p>Esa tarde se iría del país, se iría de traslado a otra escuela, por una parte estaba bien ya no sufriría tanto cuando todos le decían que él no iba a despertar, los únicos que sabían que no era así era él, Jorg y Andreas esta última madre de Tom.</p>
<p>******************************************</p>
<p>Llego como siempre a la casa de los Kaulitz, subió a la habitación, ya con mucha familiaridad en la casa, y paso.</p>
<p>—    Hola Tommy, hoy  tengo algo que decirte, sé que no te va a agradar pero, se que sonara un poco egoísta pero…  me voy de aquí del país, sé que si me quedó solo sufriré más y yo ya no puedo, espero que me entiendas.</p>
<p>Lagrimas abundantes empezaron a salir de los ojos del pelinegro, descendían por sus mejillas y algunas morían en su boca, produciéndole ese sabor saladito, y otras con más suerte iban más allá de su boca, bajaban por su cuello y morían en ese relicario que le había dado el que ahora estaba postrado en una cama.</p>
<p>—    Esta es mi última tarde contigo — siguió Bill — nos veremos en un futuro, yo se que si, me lo hago creer todos los días.</p>
<p>En esa tarde el pelinegro canto la última canción para su Tommy, y esta vez  no solo canto una pequeña estrofa sino que toda.</p>
<p align="center">Did I disappoint you or let you down?</p>
<p align="center">Should I be feeling guilty or let the judges frown?</p>
<p align="center">&#8216;Cause I saw the end before we&#8217;d begun,</p>
<p align="center">Yes I saw you were blinded and I knew I had won.</p>
<p align="center">So I took what&#8217;s mine by eternal right.</p>
<p align="center">Took your soul out into the night.</p>
<p align="center">It may be over but it won&#8217;t stop there,</p>
<p align="center">I am here for you if you&#8217;d only care.</p>
<p align="center">You touched my heart you touched my soul.</p>
<p align="center">You changed my life and all my goals.</p>
<p align="center">And love is blind and that I knew when,</p>
<p align="center">My heart was blinded by you.</p>
<p align="center">I&#8217;ve kissed your lips and held your head.</p>
<p align="center">Shared your dreams and shared your bed.</p>
<p align="center">I know you well, I know your smell.</p>
<p align="center">I&#8217;ve been addicted to you.</p>
<p align="center">Goodbye my lover.</p>
<p align="center">Goodbye my friend.</p>
<p align="center">You have been the one.</p>
<p align="center">You have been the one for me.</p>
<p align="center">I am a dreamer but when I wake,</p>
<p align="center">You can&#8217;t break my spirit &#8211; it&#8217;s my dreams you take.</p>
<p align="center">And as you move on, remember me,</p>
<p align="center">Remember us and all we used to be</p>
<p align="center">I&#8217;ve seen you cry, I&#8217;ve seen you smile.</p>
<p align="center">I&#8217;ve watched you sleeping for a while.</p>
<p align="center">I&#8217;d be the father of your child.</p>
<p align="center">I&#8217;d spend a lifetime with you.</p>
<p align="center">I know your fears and you know mine.</p>
<p align="center">We&#8217;ve had our doubts but now we&#8217;re fine,</p>
<p align="center">And I love you, I swear that&#8217;s true.</p>
<p align="center">I cannot live without you.</p>
<p align="center">Goodbye my lover.</p>
<p align="center">Goodbye my friend.</p>
<p align="center">You have been the one.</p>
<p align="center">You have been the one for me.</p>
<p align="center">And I still hold your hand in mine.</p>
<p align="center">In mine when I&#8217;m asleep.</p>
<p align="center">And I will bare my soul in time,</p>
<p align="center">When I&#8217;m kneeling at your feet.</p>
<p align="center">Goodbye my lover.</p>
<p align="center">Goodbye my friend.</p>
<p align="center">You have been the one.</p>
<p align="center">You have been the one for me.</p>
<p align="center">I&#8217;m so hollow, baby, I&#8217;m so hollow.</p>
<p align="center">I&#8217;m so, I&#8217;m so, I&#8217;m so hollow.</p>
<p>—    Adiós, nos vemos pronto. — Se despidió de Tom dejándole un beso en los labios, su último beso.</p>
<p>Bill salió de la habitación pero antes de hacerlo se acordó de algo.</p>
<p>—    Lo siento se me olvido entregarte esto — se desabrocho el relicario que Tom le había dado, y se lo puso a Tom. — Me tome la libertad de ponerle algo adentro, quiero que sepas que cuando despiertes quiero que me vuelvas a entregar ya sea cuando tengamos 20, 30 o 50 quiero volver a ver que me entregues.</p>
<p>Y así salió de la casa, y se dirigió a la suya por sus maletas. Su madre ya lo estaba esperando, subieron juntos al auto y se marcho el pelinegro, buscando y rogando en sus adentros que allá sido la mejor decisión.</p>
<p>********************************************************************</p>
<p><em>Pasajeros con el destino de Madrid, España por favor abordar por la puerta 15 del ala norte A </em></p>
<p>Se escucho que decían, ese era su vuelo.</p>
<p>—    Bueno madre, este es una despedida, nos vemos, te extrañare.</p>
<p>—    Yo igual mi amor, promete que mandaras cartas.</p>
<p>—    Si, si lo prometo te mandare cartas. — Bill tomo sus maletas -las que podía llevar consigo en el avión- y se adentro en aquella puerta. — Me despides de papá, yo se que son importantes sus negocios. Nos vemos. — logró gritar.</p>
<p>Estaba en su asiento, le había tocado la ventana, miro por última vez su querida Alemania y se sintió por primera vez mal de dejar a Tom.</p>
<p>—    Si deseas que tus sueños se hagan realidad despierta Tom — logró decir.</p>
<p>Era lo mismo que el relicario que le dejo a Tom decía.</p>
<p>Lo que el pelinegro no sabía era que, en cuanto partiera ese avión a las alturas, un rastudo despertaría.</p>
<p>****************************************************************</p>
<p>Un pelinegro ya de una avanza edad, estaba en un parque, meciéndose en un columpio.</p>
<p>Ya había pasado 18 años desde que se había ido de Alemania, cuando termino la escuela le pido a sus padres que lo dejaran allá, se metió a una muy buena universidad y 5 años después salió graduado y con honores en la psiquiatría y neurología, quería poder saber más del cerebro, saber esos mundos paralelos.</p>
<p>Era un famoso medico en España, había conseguido poder hablar español, y no había querido volver para no encontrarse con que Tom seguía igual.</p>
<p>Estaba tan absordo en sus pensamientos que no sintió como alguien se sentaba en el columpio compañero al suyo.</p>
<p>—    Así que por fin volviste ¿eh? — le pregunto una voz grave.</p>
<p>—    ¿Tommy? — levanto la mirada y se encontró con una persona ,muy diferente a Tom, ya no tenía rastas ahora traía unas trenzas negras pegadas a su cabeza.</p>
<p>—    Él mismo, así que “Si deseas que tus sueños se hagan realidad despierta Tom” yo desperté ese mismo día que te fuiste.</p>
<p>—    Yo no sabía perdón — inmediatamente bajo su cabeza.</p>
<p>—    No importa, pero tengo algo para ti, mi madre me dijo que escucho todo lo que me dijiste esa última tarde en mi casa. Así que aquí esta — y le entrego el mismo relicario que alguna vez el mismo Bill le dio.</p>
<p>—    Gracias — lo recibió y lo abrió sorprendiéndose que adentro traía una frase muy distinta a la que le había puesto.</p>
<p>—    Entonces ¿qué dices? — pregunto Tom.</p>
<p>—    Yo, ¿en serio?</p>
<p>—    Si Bill te quieres casar conmigo — pregunto lo que en el relicario decía.</p>
<p>—    Yo, pero ya tenemos 31 años, no es un poco tarde.</p>
<p>—    No, para estos críos el amor nuca es tarde “come what may”.</p>
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		<title>DS México // TWC Rally: Día Seis // Two Shot II // Mi Amigo Tom (2da Parte) by Sudkatru</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Aug 2011 02:09:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Crazy4Bill</dc:creator>
				<category><![CDATA[3 Fan Fiction]]></category>
		<category><![CDATA[Fan Fiction terminadas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p align="center"><strong><span style="text-decoration: underline;">Mi amigo Tom</span></strong></p>
<p align="center"><em>by_Sudkatru</em></p>
<p style="text-align: justify;">Golpes resuenan en la acogedora habitación y algunas maldiciones son soltadas por lo bajo.</p>
<p style="text-align: justify;">– Abre.. abrete!!! – mas patadas y puñetazos por parte de un joven de cabellos negros y torso tatuado, recibe el pequeño cajón empotrado en la pared. – ¿Qué diablos hay allí?</p>
<p style="text-align: justify;">Tantos años de dormir en esa habitación y no había descubierto ese pequeño compartimiento empotrado en la pared, lógico, se camufla en los diseños victorianos tallados alrededor. Un malestar se hace presente, ¿acaso su esposo le oculta algo? Sacude la cabeza y continua en su lucha, hasta que las astillas saltan y una pequeña caja blanca es revelada ante sus ojos</p>
<p style="text-align: justify;">– ¿pero qué… rayos tienes aquí?? – entrecierra los ojos tratando de ver con más precisión a través de un panel de cristal que cubre la parte frontal. Pequeños objetos y algunas telas…son sus….</p>

***Continùa en el Tag...***]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong><span style="text-decoration: underline;">Mi amigo Tom</span></strong></p>
<p align="center"><em>by_Sudkatru</em></p>
<p style="text-align: justify;">Golpes resuenan en la acogedora habitación y algunas maldiciones son soltadas por lo bajo.</p>
<p style="text-align: justify;">– Abre.. abrete!!! – mas patadas y puñetazos por parte de un joven de cabellos negros y torso tatuado, recibe el pequeño cajón empotrado en la pared. – ¿Qué diablos hay allí?</p>
<p style="text-align: justify;">Tantos años de dormir en esa habitación y no había descubierto ese pequeño compartimiento empotrado en la pared, lógico, se camufla en los diseños victorianos tallados alrededor. Un malestar se hace presente, ¿acaso su esposo le oculta algo? Sacude la cabeza y continua en su lucha, hasta que las astillas saltan y una pequeña caja blanca es revelada ante sus ojos</p>
<p style="text-align: justify;">– ¿pero qué… rayos tienes aquí?? – entrecierra los ojos tratando de ver con más precisión a través de un panel de cristal que cubre la parte frontal. Pequeños objetos y algunas telas…son sus….</p>
<p style="text-align: justify;">Oye pisadas en el pasillo y voltea indignado esperando que él entre; apenas ha asomado cuando sus pulmones expulsan con violencia todo el aire.</p>
<p style="text-align: justify;">– oh, oye Tom, esto es mío!! – Tom atónito en la puerta corre hacia él y la caja le es arrebatada, intentan quitársela pero infantilmente la protege.</p>
<p style="text-align: justify;">–Déjame, es mi cajita del tiempo –</p>
<p style="text-align: justify;">– del tiempo o de mis boxers?</p>
<p style="text-align: justify;">– …ambos –</p>
<p style="text-align: justify;">– Tom! –</p>
<p style="text-align: justify;">– ya no exageres cariño, está bien, vamos a verla juntos, ya han pasado muchos años, te contaré.</p>
<p style="text-align: justify;">Se recuestan en la enorme cama de matrimonio y se disponen a abrirla, el mayor marca la contraseña: <em>Bill</em>. Escucha una risita al lado, pero ya no se sonroja, ahora sólo sonríe con orgullo, voltea el rostro y besa esos deliciosos labios…los labios de su esposo.</p>
<p style="text-align: justify;">– esto es de cuando nos conocimos – un pequeño boxer es sacado, junto con una rosa marchita.</p>
<p style="text-align: justify;">–no recuerdo habértelo dado…–</p>
<p style="text-align: justify;">– tranquilo amor, vamos por pasos….– exhala un suspiro mientras su cabello es acariciado – no me lo diste, yo lo tomé, pensé que, aunque estuviera haciendo el ridículo, en algún futuro, querría recordar lo mucho que había valido la pena…</p>
<p style="text-align: justify;">– oh, estabas muy seguro de obtenerme eh? –</p>
<p style="text-align: justify;">– oh, vamos, te amaba, habría luchado por ti hasta el final</p>
<p style="text-align: justify;">– lo hiciste…– un sonrojo cubre inevitablemente sus mejillas ésta ocasión, y no puede más que volver nuevamente el rostro para robar un beso de la persona que ama.</p>
<p style="text-align: justify;">En efecto, mucho tiempo había pasado desde que ese niño enamorado empezó a crear su cajita del tiempo, recolectando pequeñas prendas de su amado, todo empezó la noche en que se conocieron, esa hermosa noche de luna en el cementerio. A partir de aquella ocasión sus visitas mutuas fueron aumentando, la necesidad de estar siempre juntos controlaba sus acciones y guiaba sus pasos, Bill empezó a tener problemas con su madre por llegar noche a casa, mas nada podía hacer, muy dentro de si sabía que prefería ser reñido por u progenitora que faltar a un encuentro con Tom.</p>
<p style="text-align: justify;">Tom era mable, era divertido y era misterioso, aun cuando sabía muchas cosas de él, cuando se preguntaba acerca de su familia, sentía que le desconocía por completo, sin embargo toda sensación de duda desaparecía al estar lo dos frente a frente, bajo el gran roble centenario en el que solían reunirse y acostados en el suave pasto mirar la luna, con la misma frecuencia con que miraban sus ojos.</p>
<p style="text-align: justify;">Tom solía darle pequeños obsequios, esa vez había sido algo más especial.</p>
<p style="text-align: justify;">– Quiero darte algo – había dicho y acariciados su mejilla con la punta de sus dedos, es especial.</p>
<p style="text-align: justify;">De una caja de terciopelo, una antigua joya fue extraída</p>
<p style="text-align: justify;">– ¿por qué me lo das? –</p>
<p style="text-align: justify;">– por que quiero que estemos juntos siempre – había dicho en medio de un suspiro y ojos brillantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Hizo a un lado su cabello y Tom pudo pasar la cadena que sujetaba esa hermosa cruz gótica, era fría y pesada.</p>
<p style="text-align: justify;">Con suavidad extrema empezó a desabrochar los primeros botones de su pequeña camisa blanca… un escalofrío le recorrió la espalda, pero prefirió callar y deleitarse en la hermosa mirada de Tom, en su cara soñadora y en sus labios rojos.</p>
<p style="text-align: justify;">– luce hermosa en ti pequeño Bill. –sus dedos acariciaban vagamente pequeños trozos  de blanca piel.</p>
<p style="text-align: justify;">Decidido, el menor quitó los botones restantes y deslizo la prenda de sus hombros, suavemente, en roces sensuales y absorbentes, levantó su mirada y la conectó con la de su acompañante y estrechándolo en sus brazos murmuro un suave-gracias-</p>
<p style="text-align: justify;">Solo se abrazaron, respirando sobre sus labios, tímidos besos dejados en sus mejillas y evolucionando a unos más atrevidos, fueron dejados en las comisuras de los labios, sus corazones sincronizados latían al unísono dentro de sus pechos.</p>
<p style="text-align: justify;">Esa noche, un sonrojado Tom, le invitó a su casa… su corazón empezó a latir nervioso y expectante, ¡conocería el lugar donde Tom vivía! Eso bastaba para hacerle emocionar exageradamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Asiendo sus manos, caminaron guiados por Tom, nuevamente adentrándose a lugares desconocidos, el canto de aves se intensificó y la brisa se volvió helada, la noche estaba avanzando. Se detuvieron frente aun místico mausoleo, detalles grabados  en las rocas y pesadas puertas de hierro se abrieron ante ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Bill se sorprendió, por un momento tensáronse sus músculos, miró a Tom y le fue devuelta una mirada de cariño y fue allí cuando decidió que estaba bien, todo  lo que venia de Tom era correcto y si tenia que acompañarle a las entrañas del otro mundo, eso haría, por que era su amigo, su amigo Tom y los amigos se apoyan sin importar nada.</p>
<p style="text-align: justify;">Se adentraron, sus manos aun sujetadas y la puerta tras ellos se cerró suave y pesada, Tom camino unos pasos y presionó una flor de Liz tallada en el Mármol que recubría las paredes; un ligero clic se oyó y la lápida frente a ellos empezó a abrirse, Bill contuvo la respiración, expectante; ante ellos quedaron a la vista unas escaleras taladas minuciosamente, Tom sostuvo su cintura y besó su frente.</p>
<p style="text-align: justify;">– tranquilo cariño, bajemos –</p>
<p style="text-align: justify;">Ese ‘cariño’ hizo sus mejillas calentarse placenteramente, todas sus dudas olvidadas, y por la escalera empezaron a decender.</p>
<p style="text-align: justify;">Y fue así como conoció finalmente la casa de Tom, asemejada a una mansión subterránea, con jardines de estilo invernadero, pasadizos secretos que se extendían como laberintos, para poder accesar a él en varios puntos de la ciudad y del panteón, revestida por dentro de un aislante, que impedía pasar humedad, dentro era todo tan cálido, tan blanco y… moderno.</p>
<p style="text-align: justify;">Con toda la confianza del mundo, cuando estaban echados sobre la cama del chico de rastas, sus miembros enredados y comiendo dulces despreocupadamente, le hizo saber a Tom que le ocasionaba cierto desasosiego el imaginar que sobre ellos estaban los cadáveres de cientos de personas, pudriéndose o tal vez echas polvo.</p>
<p style="text-align: justify;">Tom había soltado una carcajada, y reído hasta quedarse sin aire y ante la mirada molesta de Bill, tomándolo desprevenido se había inclinado hacia él y había lamido el chocolate que adornaba sus labios, Bill solo gruñó, pero  cuando Tom volvió a recostarse, lamió sus labios, saboreándolos con deleite.</p>
<p style="text-align: justify;">– las tumbas son falsas Bill, al menos toda las de la parte norte y del éste.</p>
<p style="text-align: justify;">Tom detalladamente le contó que su padre había sido un científico muy importante y por eso había construido bajo tierra, donde nadie sospecharía, estarían a salvo de los enemigos y ¿Qué mejor fachada que un cementerio? Nunca lo descubrieron. Parecía tan estrambótico e imposible, lo que oía, pero ante sus ojos estaban las pruebas, y después de haber visto el laboratorio al que Tom le llevó, debería ser suficiente, y aun así seguía siendo sorprendente.</p>
<p style="text-align: justify;">–––––––––––.</p>
<p style="text-align: justify;">– ¿enserió me espiaste??</p>
<p style="text-align: justify;">– vamos Bill, no te hagas el santo, tú ya lo sabías</p>
<p style="text-align: justify;">– si, pero no por eso debías seguir haciéndolo,</p>
<p style="text-align: justify;">– si claro, hubiera herido tú orgullo de haber dejado de hacerlo, si te ponías tan sexy para ir a dormir, habría sido un desperdicio ¿no crees?</p>
<p style="text-align: justify;">– ash, ¿pero tenías que usar tu estúpido robot para hacerlo? pudiste haber ido en persona eh – una sonrisa se posó en sus labios.</p>
<p style="text-align: justify;">– um, no te burles de mi cuervo, que era tecnología nano y lo confundiste con un pájaro de verdad hasta que yo te lo dije</p>
<p style="text-align: justify;">– sí, cuando te conté que un pájaro se había llevado los boxer que usé la noche anterior – ambos rieron y rodaron por la cama.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora 17 años después, los reclamos seguían,  no como pelea, simplemente para reírse un poco del pasado. el tiempo continuó su curso y los años fluyeron, dejando muchas cosas atrás, pero no el amor de ellos, que había crecido, intensificándose y fortaleciéndose hasta alanzar un placentero grado de plenitud, el antaño chico con rastas, después de hacerse trenzas ahora llevaba el cabello en su castaño color natural, tan largo como el de los antiguos guerreros legendarios, danle un aire imperioso al andar, su recortada barba completaba su apariencia; a decir verdad su apariencia podía intimidar bastante, pero quien le viera interactuar con su pareja se daría cuenta que nada de peligroso tenía, parecía un simple enamorado que solo puede sonreír con sonrisas atolondradas.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuatro perros corrieron adentrándose en la habitación, subiéndose a la cama y echándose a un lado.</p>
<p style="text-align: justify;">–bebés, papi esta ocupado ahora… vayan a jugar  un poco ok? –</p>
<p style="text-align: justify;">Por supuesto, no obedecieron y  haciéndose bolita empezaron a dormitar, no fue si no hasta que la cama empezó a moverse y su amo de largos cabellos gimió bajo el otro cuerpo que salieron huyendo despavoridos.</p>
<p style="text-align: center;" align="center"> .___________.</p>
<p style="text-align: center;" align="center">fin</p>
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		<title>DS México // TWC Rally: Día Cinco // Two Shot I  //  Come What May by Dita</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Aug 2011 04:05:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vanek</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fan Fiction terminadas]]></category>

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		<description><![CDATA[<h1 align="center"><span style="color: #ff0000;">COME WHAT MAY </span></h1>
<p align="center"></p>
<p align="center"><a href="http://i56.tinypic.com/x3fmsn.jpg"><img class="alignnone" src="http://i56.tinypic.com/x3fmsn.jpg" alt="" width="320" height="240" /></a></p>
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&#160;

En un pequeño parque, que se encontraba en medio de un suburbio en las afueras de Alemania, un niño pelinegro de no más de 13 años, se encontraba meciéndose en un pequeño columpio.

El único sonido que se producía ahí era el de las cadenas de columpio.

El niño, se llamaba Bill, era un poco solitario, muchos le decían raro por la forma en la que se vestía. Él solo tenía un verdadero amigo, un amigo por el cual sentía gran estimo, su nombre era Tom.

Tom… un niño de trece años de edad un año mayor que Bill, pero no por eso burlón y desagradable como los demás niños de la edad de Tom que conocía.

Ese pequeño niño, estaba mirando sin un punto verdaderamente de su interés, esperando a que su amigo llegara como cada tarde tenía acordado los dos pequeños.

De pronto se dejo visualizar un pequeño de 13 años con ropas un poco grandes para su tamañito, traía entre sus manos un objeto que el pelinegro no alcanzaba a definir bien, pero era brillante.

—    Hola Billy — saludo Tom cortésmente cuando llego por fin al lugar en donde estaba su pequeño amiguito.

—    Hola Tommy, hoy te has tardado — le reprocho el pequeño haciendo un agradable pucherito.

—    Perdón estaba un poco ocupado con unas cosas que me dijo mi padre, lo siento. — Tom se sentó en el columpio junto a Bill

—    No te preocupes Tommy si era por tu padre no importa.

—    Bueno pequeño y ¿qué aremos hoy?

—    No soy pequeño — le respondió — solo soy un año menor que tú. Y pues… no lo sé… ¿oye qué es lo que traes ahí? — preguntó cuando se acordó del objeto “sospechoso” que traía.

—    Oh esto — dijo enseñando un pequeño objeto en una cajita de cristal — Bueno te lo compre ¿te gusta?

—    Wow Tommy no debiste de haberlo hecho ¿de dónde sacaste el dinero? Apenas tienes 11 años hehehe.

[Continua en el chat...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1 align="center"><span style="color: #ff0000;">COME WHAT MAY </span></h1>
<p align="center"><a href="http://i56.tinypic.com/x3fmsn.jpg"><img class="alignnone" src="http://i56.tinypic.com/x3fmsn.jpg" alt="" width="320" height="240" /></a></p>
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<p>En un pequeño parque, que se encontraba en medio de un suburbio en las afueras de Alemania, un niño pelinegro de no más de 13 años, se encontraba meciéndose en un pequeño columpio.</p>
<p>El único sonido que se producía ahí era el de las cadenas de columpio.</p>
<p>El niño, se llamaba Bill, era un poco solitario, muchos le decían raro por la forma en la que se vestía. Él solo tenía un verdadero amigo, un amigo por el cual sentía gran estimo, su nombre era Tom.</p>
<p>Tom… un niño de trece años de edad un año mayor que Bill, pero no por eso burlón y desagradable como los demás niños de la edad de Tom que conocía.</p>
<p>Ese pequeño niño, estaba mirando sin un punto verdaderamente de su interés, esperando a que su amigo llegara como cada tarde tenía acordado los dos pequeños.</p>
<p>De pronto se dejo visualizar un pequeño de 13 años con ropas un poco grandes para su tamañito, traía entre sus manos un objeto que el pelinegro no alcanzaba a definir bien, pero era brillante.</p>
<p>—    Hola Billy — saludo Tom cortésmente cuando llego por fin al lugar en donde estaba su pequeño amiguito.</p>
<p>—    Hola Tommy, hoy te has tardado — le reprocho el pequeño haciendo un agradable pucherito.</p>
<p>—    Perdón estaba un poco ocupado con unas cosas que me dijo mi padre, lo siento. — Tom se sentó en el columpio junto a Bill</p>
<p>—    No te preocupes Tommy si era por tu padre no importa.</p>
<p>—    Bueno pequeño y ¿qué aremos hoy?</p>
<p>—    No soy pequeño — le respondió — solo soy un año menor que tú. Y pues… no lo sé… ¿oye qué es lo que traes ahí? — preguntó cuando se acordó del objeto “sospechoso” que traía.</p>
<p>—    Oh esto — dijo enseñando un pequeño objeto en una cajita de cristal — Bueno te lo compre ¿te gusta?</p>
<p>—    Wow Tommy no debiste de haberlo hecho ¿de dónde sacaste el dinero? Apenas tienes 11 años hehehe.</p>
<p>—    Mmm… Billy por ti, mi mejor amigo hago esto, el dinero lo saque… bueno se lo pedí a mi padre.</p>
<p>—    Ok si es así muchas gracias. — Le dijo el pelinegro tomando la pequeña cajita de cristal. Dentro de esta estaba un hermoso relicario de plata en forma de corazón con una alas en forma de “tapa”</p>
<p>—    Me alegra que te guste. Esto es para que sepas que pase lo que pase, te amare siempre para toda mi vida. — De pronto Tom se dio cuenta de lo que había salido de sus propia boca, golpeándose mentalmente por lo dicho.</p>
<p>—    ¿Sabes algo Tommy? — le dijo Bill sereno — Aunque muchas personas crean que somos unos críos y que no sabemos lo que es el amor ¿sabes qué?<strong></strong></p>
<p>—    ¿Qué? — pregunto autónomamente Tom.<strong></strong></p>
<p>—    Que ellos se equivocan, todas esas personas se equivocan, nosotros por ser un “críos” como nos dicen, tenemos más ventajas sobre el amor.<strong></strong></p>
<p>—    Ah sí y, ¿Cuáles son?<strong></strong></p>
<p>—    Que nosotros los niños vemos al amor más allá de lo que ellos, que nosotros si podemos ver el lado puro de esto. — Le dijo sonriéndole. <strong></strong></p>
<p>—    Ahhh, ¿Sabes algo más? ¿Algo que yo sé y que tú no? — esa última pregunta le causo al pequeño una pequeña risita.<strong></strong></p>
<p>—    Bueno Tommy si me dices que lo sabes tú y no yo pues no creo saberlo.<strong></strong></p>
<p>—    Que… que yo te amo Billy — Dijo tímidamente Tom. <strong></strong></p>
<p>Bill no emitió ningún movimiento en especial, solo seguía meciéndose en el columpio, Tom no sabía si eso era bueno o malo.</p>
<p>Ya empezaba a desesperarse Tom, cuando de pronto sintió que una mano cálida se acercaba a la suya.</p>
<p>Lentamente Bill se paro del columpio, incitando a que Tom lo siguiera.</p>
<p>Mientras el mayor se paraba, con sus movimientos lentos, pero no tanto; el menor empezaba a cantar una canción que era de sus favoritas. Era de una hermosa película, en la cual la protagonista debe decidir entre el amor verdadero o el dinero.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center">Never knew I could feel like this</p>
<p align="center">Like I’ve never seen the sky before</p>
<p align="center">I want to vanish inside your kiss</p>
<p>Y  si darse cuenta, los dos ya estaban meciéndose abrazados, siguiendo la letra al compas de cómo Bill la cantaba.</p>
<p>Al momento en que Bill llegó a la parte de your Kiss, Tom para en seco, mirándolo directamente a los ojos.</p>
<p>—    Mmm, ¿Bill?</p>
<p>—    Sí. — Le respondió igual parándose pero no por eso dejándolo de abrazar.</p>
<p>—    Am no puedes hacerlo.</p>
<p>—    ¿Hacer? ¿Qué no puedo hacer? — le pregunto Bill confundido.</p>
<p>—    No puedes desvanecerte en mí beso, porque nunca nos hemos besado.</p>
<p>—    Bueno, es que así va la canción hehehe.</p>
<p>—    ¿Quieres solucionar ese problema?</p>
<p>—    Y dime pequeño amigo, ¿Cómo lo haríamos?</p>
<p>—    Ps así — Respondió Tom acercándose, y dejando un casto beso en los labios del otro.</p>
<p>Ese beso fue casto y puro, un simple y tierno beso, poco a poco Tom se fue separando de Bill.</p>
<p>—    Dime Bill, contéstame una pregunta — le dijo viéndolo directamente a los ojos, en ese instante pudo ver Bill el suplico en sus ojos, en esos pequeños ojos color avellana que lo miraban fijamente.</p>
<p>—    La que tú quieras.</p>
<p>—    ¿Tú… tú me amas?</p>
<p>—    Mmm, créeme que sí, ¿por qué?</p>
<p>—    Porque yo igual lo hago.</p>
<p>Pasaron los minutos y ellos seguían encerrados en su burbuja personal, en la misma posición que estaban, abrazados meneándose, el silencio era agradable, pero Bill decidió romperlo volviendo a retomar la canción que Tom le había hecho parar.</p>
<p align="center">Every day I love you more and more</p>
<p align="center">Listen to my heart, Can you hear it sings?</p>
<p align="center">Telling me to give you everything</p>
<p align="center">Seasons may change winter to spring…</p>
<p align="center">… But I love you until the end of time</p>
<p align="center">Come what way</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y esa parte le partió el corazón a Tom.</p>
<p>—    Bill ya es un poco tarde ¿quieres que te vaya a dejar a tú casa?</p>
<p>—    Ok, sí gracias</p>
<p>Así los dos pequeños, se fueron a casa del pequeño, tomados de la mano, cuando llegaron la mamá de Bill -Simone- estaba afuera esperándolos.</p>
<p>—    Hola señora Trümper — saludo Tom.</p>
<p>—    Hola hijo, veo que ya llegaron.</p>
<p>—    Sí mamá, oye ¿mañana puede venir Tom a comer?</p>
<p>—    Claro, siempre es bien recibido él, solo sí puede y quiere.</p>
<p>—    Oh yo señora — Tom no podía decir la verdad. — La verdad que no puedo, pero gracias. Bueno ya me tengo que ir nos vemos Billy.</p>
<p>—    Adiós Tommy, cuídate.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y así salió Tom por su rumbo, no tuvo el valor de decirle a Bill que ya no se verían nunca más, por eso le dijo que lo amaba, era hoy su última oportunidad.</p>
<p>Pero, todo era culpa de su papá y de sus negocios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Flash Back</p>
<p>—    ¿Hijo?, Tom. — Se escucho la voz en la casa de los Kaulitz. De pronto un niño se dejo ver, en las escaleras, iba apresurado pues ya era la hora de ir al parque.</p>
<p>—    ¿Qué pasa papá? — pregunto cuándo venia bajando las escaleras.</p>
<p>—    Bueno Tom, no sé cómo decírtelo.</p>
<p>—    Pues nada más dímelo.</p>
<p>—    Mañana Tom nos mudamos del país, sé que es algo apresurado, pero tengo algunos negocios que atender y nos mudaremos, ya le dije a tu madre, solo falta que tú hagas tus maletas, asé que apresúrate partimos mañana a las 9 de la mañana. — Y sin más salió del lugar dejando a un Tom lloroso.</p>
<p>Tom subió corriendo a su cuarto, busco entre sus cajones hasta que encontró lo que brillaba entre uno de ellos, lo agarro y salió al parque.</p>
<p>Fin del Flash Back</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Así con sus pensamientos llego a su casa, llegando a su cuarto vio que todas sus cosas estaban empacadas, seguramente la sirvienta las había guardado por ordenes de su padre.</p>
<p>Se puso lentamente su pijama, y se metió a la cama.</p>
<p>Su último pensamiento y deseo fue no despertar mañana, para poder quedarse, ¿quién iba a saber que su deseo se haría realidad?</p>
<p>Tom no despertaría mañana…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Continuara…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bueno la canción que canta Bill es esta</p>
<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=4X_fXszQJvY">http://www.youtube.com/watch?v=4X_fXszQJvY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>DS México // TWC Rally: Día Cinco // Two Shot I &#8211; El Ente by Deniz Schlange</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Aug 2011 02:59:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vanek</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fan Fiction terminadas]]></category>

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		<description><![CDATA[<h1 align="center"><span style="color: #ff0000;">El Ente</span></h1>
<address>by Deniz Schlange</address><address> </address>—No te vayas, no, todavía no, yo no tengo sueño —escuchó decir Simone a su pequeño Tomy de apenas siete años de edad, se asomó a la habitación y le miró paradito frente a la ventana. Hacía días que le escuchaba hablar solo y que le veía sonreír mucho en sueños después de haber murmurado algo, incluso una vez, una carcajada la dejó pasmada pues pensó que en realidad él no estaba durmiendo y le estaba haciendo una broma, pero después de comprobar que no lo era, lo dejó pasar, aunque a últimas fechas, la situación la empezaba a asustar—. ¡Diablos! —Se quejó el niño, dando media vuelta y pateando un pequeño peluche que se hallaba tirado en el suelo de su habitación—. Ahora tendré que dormirme ya… —siguió refunfuñando y de un salto se subió a su cama.

—Tomy —dijo Simone, entrando por completo al cuarto del pequeño—. ¿Qué pasa? ¿por qué estás tan enojado?

—Por nada, mami, es que no quiero dormir aún, pero tengo que hacerlo —le explicó el pequeño, acostándose en la cama y jalando un pequeño cobertor de osos para cubrirse.

—Pues si no quieres, no lo hagas, es muy temprano y luego das mucha lata en la noche porque no puedes dormir.

—No mamá, tengo que dormir ya —dijo Tom tajantemente con el ceño aún fruncido. Se acomodó y se tapó hasta el cuello, haciéndose una bolita. Simone suspiró y lo arropó aun más, después depositó un beso en su frente y se puso de pie.

[Sigue en el tag... ]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1 align="center"><span style="color: #ff0000;">El Ente</span></h1>
<address>by Deniz Schlange</address>
<address> </address>
<p>—No te vayas, no, todavía no, yo no tengo sueño —escuchó decir Simone a su pequeño Tomy de apenas siete años de edad, se asomó a la habitación y le miró paradito frente a la ventana. Hacía días que le escuchaba hablar solo y que le veía sonreír mucho en sueños después de haber murmurado algo, incluso una vez, una carcajada la dejó pasmada pues pensó que en realidad él no estaba durmiendo y le estaba haciendo una broma, pero después de comprobar que no lo era, lo dejó pasar, aunque a últimas fechas, la situación la empezaba a asustar—. ¡Diablos! —Se quejó el niño, dando media vuelta y pateando un pequeño peluche que se hallaba tirado en el suelo de su habitación—. Ahora tendré que dormirme ya… —siguió refunfuñando y de un salto se subió a su cama.</p>
<p>—Tomy —dijo Simone, entrando por completo al cuarto del pequeño—. ¿Qué pasa? ¿por qué estás tan enojado?</p>
<p>—Por nada, mami, es que no quiero dormir aún, pero tengo que hacerlo —le explicó el pequeño, acostándose en la cama y jalando un pequeño cobertor de osos para cubrirse.</p>
<p>—Pues si no quieres, no lo hagas, es muy temprano y luego das mucha lata en la noche porque no puedes dormir.</p>
<p>—No mamá, tengo que dormir ya —dijo Tom tajantemente con el ceño aún fruncido. Se acomodó y se tapó hasta el cuello, haciéndose una bolita. Simone suspiró y lo arropó aun más, después depositó un beso en su frente y se puso de pie.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De regreso en su alcoba, se puso a pensar seriamente en que es lo que podría estar experimentando su pequeño, quizás podía ser un amigo imaginario, porque un fantasma no podría serlo ya que ella sabía que no existían, sonrió, lo más probable era eso que fuera un amigo imaginario, y según sabía tener uno no era malo, con el tiempo y los amigos verdaderos lo olvidaría y todo marcharía normal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La noche llegó rápidamente y Tom aún no se había despertado así que decidió no molestarlo hasta la mañana siguiente. Se recostó y metió su mano bajo la almohada para sacar una fotografía que hizo que instantáneamente una mueca de tristeza se alojara en su rostro. Acarició con sus dedos al pequeño que estaba al lado de su Tomy en la fotografía y después le dio un beso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Buenas noches, Billy —susurró y entonces un gritito divertido la alertó. Frunció el ceño y limpió una lágrima que había resbalado por su mejilla para después levantarse e ir a la habitación del pequeño. Tom, sonreía en sueños y se removía graciosamente en la cama—. ¿Tomy? —le llamó, pero su hijo no hizo caso, en cambio soltó otro gritito que la hizo dar un bote.</p>
<p>—No, Billy jajaja —dijo el pequeño, Simone abrió los ojos de par en par al escuchar ese nombre y llevó una mano a su pecho.</p>
<p>—Billy —repitió casi sin aliento y chocó contra la pared que estaba a sus espaldas, resbaló cayendo al suelo y lloró desconsoladamente hasta que no pudo más, después regresó a su habitación, y se pregunto si acaso era posible que los fantasmas existiesen.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al otro día, muy temprano Tom bajó a desayunar y Simone se hallaba en un estado de congoja que enseguida el pequeño notó.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Mami, ¿estás bien? —le preguntó. Simone asintió.</p>
<p>—Sí, querido, oye, ¿puedo hacerte una pregunta? —cuestionó al mismo tiempo que vertía leche sobre el cereal del plato del pequeño.</p>
<p>—Ahá —Tom, sostuvo su cuchara y la metió al plato.</p>
<p>—Bueno, te he escuchado hablar solo y…</p>
<p>—No hablo solo, mami —Simone enarcó las cejas—. ¿Ah, no? ¿con quién hablas?</p>
<p>—Oh, es Billy, mi amigo.</p>
<p>—¿Y donde lo conociste?</p>
<p>—Ehm… —el pequeño frunció sus labios y la miró con la duda pintada en el rostro.</p>
<p>—¿Tom?</p>
<p>—No me vas a creer.</p>
<p>—Si lo haré.</p>
<p>—¿Me lo juras? —Simone asintió y Tom suspiró.</p>
<p>—Lo conocí un día que me quedé dormido.</p>
<p>—¿En dónde? ¿en tu habitación?</p>
<p>—Sí, primero lo veía en sueños, siempre y jugábamos —el pequeño sonrió.</p>
<p>—¿En tus sueños?</p>
<p>—Sí y un día, bueno no sé como lo hice mamá, pero yo… bueno, me quede dormido y de repente estaba junto a él, eso fue raro.</p>
<p>—¿Pero era en tus sueños, verdad?</p>
<p>—No, esta vez era diferente —Simone suspiró profundamente, no entendía nada de lo que su pequeño hijo le decía y estaba aún tan aturdida por los hechos que decidió finalizar ahí su interrogatorio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pasaron los días y uno de tantos mientras ella pintaba en su estudio, escuchó a su pequeño hijo hablar de nuevo en la sala. Salió cautelosamente y aguzó el oído.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Billy, deberías intentarlo —dijo el pequeño Tom, sentado en el piso con las piernas cruzadas—. ¿No? ¿y si lo intento yo? —Simone se acercó un poco más a la sala y asomó la cabeza para ver con quién era con quién su hijo hablaba y su corazón se detuvo en ese instante.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El pequeño con quién hablaba era una fiel copia de Tom, aunque con diferentes ropas. Se hallaba paradito frente a su hijo, con las manos en los bolsillos y viendo insistentemente el suelo. Por su parte, Tom lo miraba con los labios fruncidos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Ve a tu casa y despiértate, yo subiré a mi habitación a dormir y allá te alcanzo, ¿vale? —el pequeño asintió y alzo la carita, dejando que Simone pudiera apreciarlo mejor. Ese niño, era su Billy, el hermano gemelo de Tom, al que su ex-marido Jörg se había llevado con él. Tom se puso de pie y se acerco al pequeño para tomarlo del rostro y depositar un beso sobre sus labios—. Vete que tu cordón ya se está desapareciendo. —Musitó Tom, señalando un fino hilo plateado que rodeaba la cintura de Bill, el aludido asintió y dio media vuelta desapareciendo en el acto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Simone no aguanto más y dada la impresión su vista se nubló y su cuerpo impactó de lleno contra el suelo y no fue hasta quince minutos más tarde que volvió en si gracias al llanto desconsolado de su pequeño.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—¡Mami! —chillaba Tom, hincado al lado de su madre que poco a poco recuperó la conciencia.</p>
<p>—Oh, bebé, estoy bien —musitó ella, sentándose en el piso y atrayendo a su hijo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Decidió no hacer preguntas y sólo se limitó a besar la coronilla de Tom que seguía sollozando, ella aún estaba asustada e impactada, pero no quería plantearle siquiera la posibilidad de la duda a su hijo, diciéndole que “su amigo” era muy probablemente un ente fantasmal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Después del incidente, Tom se tranquilizó y subió a su habitación a dormir y como siempre, Simone se dio cuenta de las risas, gestos y palabras fuera de contexto que su hijo efectuaba en sueños. Bajó las escaleras y cogió el teléfono de la cocina para hablarle a su madre y pedirle que por favor viniera a cuidar a su pequeño, ya que ella tenía que salir de la ciudad por cuestiones de trabajo. Esa misma noche, la abuela de Tom, llegó.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Pórtate bien y no le des problemas a la abuela ¿entiendes?</p>
<p>—Sí.</p>
<p>—Mañana mismo estaré aquí, te quiero —Simone besó la frente de su hijo y después se despidió de su madre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tenía que investigar que había sido de Jörg y de su otro hijo, así que codujo hasta Loitsche, el último paradero conocido que tenía de ambos. Desgraciadamente sólo encontró a Jörg, su hijo no estaba con él. Al principio se confirmaron sus sospechas pero después toda sospecha quedo reducida a cenizas. Su hijo no estaba muerto como creía, sino que sólo estaba más lejos. Helem, la ahora también ex-esposa de Jörg se lo había llevado con ella porque según lo que personas del lugar le dijeron, esa mujer temía por el bienestar del pequeño ya que el alcohol poco a poco estaba acabando con su padre que ahora no era más que otro indigente más abarrotando las calles de ese lugar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Simone estaba en ceros, si bien se arrepentía profundamente por haber dejado a Bill en manos de Jörg, ahora lo hacía más porque no sabía en realidad que tan buena persona era esa tal Helem, pero no podía quedarse a averiguar, tenía que regresar a casa con Tom.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los días pasaron, los meses e incluso los años, pero ella jamás logró encontrar a su hijo, ahora Tom era un jovencito de catorce años que seguía teniendo los mismos sueños y las mismas apariciones y que se negaba a interactuar con todos los adolecentes de su edad porque para él no existía nadie más que ese extraño chico al que veía mientras dormía y algunas ocasiones mientras permanecía despierto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Simone, después de unos cuantos sustos más terminó por habituarse a los hechos y lo hacía porque sólo de esa manera sentía que podía tener a sus dos hijos con ella, aunque su interacción con Bill fuera prácticamente nula. Ya no sabía si en realidad el pudiera estar vivo o no, se había hecho a la idea que muy probablemente algo había pasado con Helem y que su hijo no había sobrevivido y su alma en pena había sido atraída por su hermano, cosa que una vez que lo analizaba se le hacía del todo absurda, pero no hallaba alguna otra explicación que pudiera ser coherente, hasta ese día en que vio un programa esotérico en la televisión.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La anfitriona del programa dio a grandes rasgos las características de lo que ella llamó ≪viajes astrales≫ y extrañamente esas características eran prácticamente la descripción de lo que le pasaba a Tom, aunque había detalles que a Simone le generaban dudas, como por ejemplo el hecho de que Tom podía tocar a Bill y según las explicaciones de la conductora del programa los entes astrales no se podían tocar ya que no estaban constituidos de materia en sí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Apagó el televisor y subió corriendo las escaleras, ahora que sabía que los viajes astrales los llevaban a cabo personas vivas, sabía cómo podía encontrar a su hijo, bastaría con que Tom le preguntara su ubicación y ella podría entonces ir a buscarlo. Estaba tan emocionada que después de mucho tiempo se le hizo fácil entrar a la habitación de Tom sin llamar a la puerta; grave error.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La imagen que vio la dejo a cuadros, Tom no sabía que Bill era su hermano gemelo y quizás por eso lo hacía, pero el solo hecho de que Simone fuera consciente de ello la hizo replantearse en una milésima de segundo la posibilidad de ir a por Bill donde fuese que estuviera y el porqué de ello era que Tom y el ente astral de Bill se hallaban recostados en la cama, besándose en los labios con una ternura infinita.</p>
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		<title>DS México // TWC Rally: Día dos – Song fic // Apariencias by Nadir</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Aug 2011 02:24:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ale Littlewitch</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fan Fiction terminadas]]></category>

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		<description><![CDATA[<h3 style="text-align: center;"><strong><strong>Apariencias</strong></strong></h3>
<p style="text-align: center;">by Nadir</p>
<p style="text-align: center;"></p>

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<div dir="ltr"><strong> </strong></div>
<div dir="ltr">

Tom había terminado de darse un baño. Ahora se sentaba sobre su cama con sólo una toalla afianzada a sus caderas. Estaba cansado. La sensación del agua fría sobre su cuerpo tenso después de un concierto, ineludiblemente le relajaba. No iría a dormir así, sería muy descuidado e incómodo de su parte, pero quería disfrutar por un instante de aquella sensación de frescura.

&#160;

Tras unos segundos, se descubrió a sí mismo adoptando una respiración acompasada. No<em> debía</em> dormir así, por lo que optó por levantarse y dirigirse hacia su maleta meticulosamente armada, y la cual no deseaba abrir porque se desordenaría. Sin embargo, aún así la abrió y sacó de ella su laptop. Volvió a su posición anterior, sacando esta vez el aparato del estuche y prendiéndola.

&#160;

Se entretendría un rato viendo noticias, y después se arreglaría para dormir. Ya había hecho un horario en su mente para aquellas actividades.

(Sigan el tag)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;"><strong><strong>Apariencias</strong></strong></h3>
<p style="text-align: center;">by Nadir</p>
<p style="text-align: center;">
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<p>Tom había terminado de darse un baño. Ahora se sentaba sobre su cama con sólo una toalla afianzada a sus caderas. Estaba cansado. La sensación del agua fría sobre su cuerpo tenso después de un concierto, ineludiblemente le relajaba. No iría a dormir así, sería muy descuidado e incómodo de su parte, pero quería disfrutar por un instante de aquella sensación de frescura.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tras unos segundos, se descubrió a sí mismo adoptando una respiración acompasada. No<em> debía</em> dormir así, por lo que optó por levantarse y dirigirse hacia su maleta meticulosamente armada, y la cual no deseaba abrir porque se desordenaría. Sin embargo, aún así la abrió y sacó de ella su laptop. Volvió a su posición anterior, sacando esta vez el aparato del estuche y prendiéndola.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Se entretendría un rato viendo noticias, y después se arreglaría para dormir. Ya había hecho un horario en su mente para aquellas actividades.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Entró a una de las páginas a las que usualmente acudía para ver noticias. Era como una revista online.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dio una mirada rápida a los artículos, bufó con uno donde mencionaban que una cantante les había asignado el nombre de ‘aliens’ a sus fans.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Pff… no quiero ni imaginar lo que dirán nuestras fans…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Negó con la cabeza para alejar ese pensamiento retorcidamente gracioso, y siguió mirando los encabezados de cada artículo. Hasta que detuvo la vista en uno en donde lo mencionaban… <em>‘¿Por qué Tom Kaulitz es un player?’ </em>Bufó y cerró la laptop postrándose en su cama, con su antebrazo cubriéndose la cara.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Player, sex bomb, sex machine, Dios del sexo, entre otros apelativos eran los que usaban para referirse a su persona. Todos tan… absurdos. Estaba hastiado de fingir ser alguien que no era.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De hacerse el rudo, el fuerte, el chico que es capaz de acostarse con miles de chicas sin resentimiento alguno… como si siquiera pudiese acostarse con una de todas aquellas… no podría. Él no era un guitarrista de una maleband en donde tenían groupies a su disposición para cuando necesitasen ‘desfogar’. No, y no le molestaba aquello. No lo necesitaba si iban a ello.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No sería capaz de acostarse con una chica cualquiera, una de las tantas que lo admiraban y soñaban tenerlo dentro de él. Le parecía en cierto punto halagador, pero también estremecedor. No se imaginaba con una mujer y estaba seguro que menos con una de las fans. En otras palabras, no se imaginaba con nadie más.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Suspiró. Ninguna de esas chicas, ni una sola se hacía a la idea lo complicado que era fingir ser alguien más. Al punto de rebelarse en cierto modo y actuar sin pensar como cuando decía cosas que no debía frente a las cámaras, o se comportaba como solía hacerlo a éstas no estar al acecho. Ellas no lo veían, no entendían eso, sólo se fijaban en su apariencia, viendo a un ícono sexual, el chico malo en algunos casos, un personaje que habitaba en las fantasías de todas… pero sólo era eso, algo falso, una idea infundada. No es que fuera a vender lo que él era en realidad.</p>
<p><em><br />
</em></p>
<p><em>Nadie sabe lo que es</em></p>
<p><em>Ser odiado</em></p>
<p><em>Estar destinado</em></p>
<p><em>A decir sólo mentiras</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Quién era él? A veces dudaba de su propia identidad…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sabía que era todo menos lo que decían de él. Esas expectativas le eran tan ajenas a su persona. Y a veces se sentía solo, sólo a veces…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Escuchó un golpe sordo y el leve crepitar de la puerta al abrirse. Una sonrisa cansada se formó en sus labios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sintió el roce frío de una mano sobre su piel. Movió su antebrazo para verle a los ojos. Su hermano también tenía la expresión cansada, su rostro se hallaba limpio de maquillaje y con una sonrisa siempre dispuesta para él.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tom alcanzó la mano de Bill que le rozaba el hombro y la puso contra su rostro, lo sintió más cerca.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Él no estaba solo. Bill también debía fingir ser alguien más y estar en contra de su propia naturaleza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El menor deshizo el contacto, puso la laptop en la mesilla y se situó al costado de su hermano, mirándolo de perfil, y acariciando su mejilla. Haciéndole saber que estaba ahí para él.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los personajes que interpretaban, esos seres inexistentes, iban cayendo de a pocos, iban destrozándose mientras ellos iban creciendo. Su tolerancia iba amedrentándose, y tantos años de engaño iban haciendo mella.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un día ellos huirían. De todo, de todos. De la mentira, del mundo, de todo lo que esté en contra. Porque ellos no sólo fingían, ellos se negaban a sí mismos, negaban lo suyo, como si al resto debiera importarle, por eso mantenían apariencias, sin embargo, ya estaban cansándose.</p>
<p><em><br />
</em></p>
<p><em>Nadie sabe lo que es</em></p>
<p><em>Sentir lo que siento</em></p>
<p><em>Como lo hago</em></p>
<p><em>Y te echo la culpa</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Era frustrante a niveles inimaginables el ocultar su relación. El amarse y tener que morderse los labios para no divulgarlo, contener esa rabia dentro de sí, ese dolor por el amor, no obstante, lo valía, el resto nunca entendería lo suyo, aparte sería un pacto suicida el decirlo a voz de grito. Bill repitiendo su cuento del amor verdadero, habérselo memorizado y repetirlo como autómata, ¿decir que estás a la espera de algo que has tenido desde más allá de esta vida? Tom sabía lo que Bill sentía, y le exasperaba aquello, por eso es que cuando repetía eso en todas las entrevistas, buscaba brindarle su apoyo de alguna forma, usualmente con roces furtivos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ellos soñaban, tenían ideas oníricas en donde podrían ser ellos mismos. Donde podrían mirarse como lo hacen en este instante, acariciarse con esa confianza, rozarse los labios con esa soltura, con ese ahínco que no tenía tinte de lujuria, sino de frustración, de coraje, de dolor, de compartir aquello mediante ese contacto.</p>
<p><em><br />
</em></p>
<p><em>Pero mis sueños</em></p>
<p><em>No están vacíos</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bill se situó sobre su hermano mientras apretaba con fuerza su mano. Como si temiese perderlo. Tom sintió la piel de su hermano aumentar de temperatura aún bajo la ropa, ya que Bill seguía vestido. Interrumpieron el beso por aire, e intercambiaron de aliento frente a frente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No existía nada enfermo en eso, nada antinatural, ¿qué acaso lo de ellos no era natural? Si había sido lo que les faltaba para complementarse, estaba en ellos aquello, no era más que otro paso para poder ser ellos mismos.</p>
<p><em><br />
</em></p>
<p><em>Como mi consciencia parece estar</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Formaba parte de su condición. De lo que ellos eran. Aunque para el mundo sea algo impronunciable, asqueroso, anormal, despreciable, entre otros nombres.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tom posó su mano sobre la nuca de su amante, y lo acercó a su rostro buscando sus labios de nuevo. Él sentía en ese beso, que quizá podría no tener moral, ni consciencia, o como lo denominase el resto. Pero a pesar de ello, seguiría amándolo, porque era parte de su naturaleza y en la oscuridad del mundo, al ocultarse de los ojos escrutadores que podrían ser capaces de lastimarlos hasta la muerte como si fuesen unos malditos enfermos, cuando nadie los ve, ellos mantendrían su relación. Protegiéndola de todos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bill trazó un camino con sus dedos sobre el pecho de Tom, pasó su mano por su espalda y lo acercó más hacia sí. Lo envolvió en un abrazo, cuando aún lo estaba besando, hizo del movimiento de sus labios unos suaves roces, y simplemente los mantuvo sobre los de Tom, inmóviles.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bill fruncía el ceño, sentía el pecho del oro vibrar por el llanto contenido. Abrió los ojos, y se volvió a su posición anterior, aún manteniendo el abrazo, pasó una mano por la cabeza llena de trenzas. Hundió su nariz en el cuello del otro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Calma—pidió el menor en un susurro desde su posición. Tom asintió, estaba cansado, sentía que iría a explotar en cualquier momento.</p>
<p><em><br />
</em></p>
<p><em>Cuando mi puño se apriete, ábremelo</em></p>
<p><em>Antes de que lo use y pierda la calma</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tom se sentía bien, estaba protegido en ese capullo que Bill creaba sobre ellos al estar en soledad. Sentía paz. Tranquilidad de ser él mismo. Incluso al estar con personas mirándoles, Bill le daba fuerzas para soportarlo, con una mirada, un roce, una palabra, una emoción a través de la conexión, y lo mismo se daba para el otro. No estaban solos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nunca lo estarían, y no les molestaba.</p>
<p><em><br />
</em></p>
<p><em>Cuando sonría, dime malas noticias</em></p>
<p><em>Antes de que ría y actúe como un tonto</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sabían que si perdían las fuerzas, que si estaban a punto de caer, el otro se ofrecería para sostenerlo. O sino caerían juntos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tom se sentía mejor.</p>
<p><em><br />
</em></p>
<p><em>Si trago algo dañino</em></p>
<p><em>Pon tu dedo bajo mi garganta</em></p>
<p><em>Si me estremezco, dame una manta</em></p>
<p><em>Mantenme caliente, déjame usar tu abrigo</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bill lo miró de nuevo y le sonrió. Le dejó un beso sobre la frente y acarició su espalda baja con los dedos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tom sonrió en respuesta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nadie sabía lo que era estar en su pellejo, el fingir, la frustración, el dolor, la angustia. El ser alguien, y a la vez no serlo, no frente al mundo. Nadie sabía lo que era eso. Pero poco le interesaba mientras Bill estuviese a su lado.</p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
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