Kare, el amor junto al coral. Cap.4 by Ale littlewitch
Primero que todo, agradezco mucho los saludos de cumpleaños chicas… de verdad estuve muy encantada con el video y el shot de regalo, y luego las palabras de afecto de las sisters… Es lo más preciado para mí… gracias de todo corazón.
Ahora subo el capítulo 4 de este fic, que se proyecta más corto que mi amado fic Waiting for you… sin embargo, aunque este fic será más breve, también se lleva parte de mi corazón y mi alma… Gracias por leer, y por sus comentarios…
Ese es el mejor premio para una persona que intenta escribir algo por lo menos entretenido…
Este capi es más oscuro que los otros, pero las que ya me han leído, saben que hay cosas que yo no les aguanto por mucho tiempo a mis personajes…
Un abrazo… Dedicado a mis cosas monas… y no me estoy refiriendo a los jefes, no… si no que a mis sweeties, ukes y no… muah muah
Glosario
Matu ki oho rō: Vámonos
A nei!: ¡Por Aquí!
Ka oho mai ki nei!: ¡Ven por aquí!
Ka hopu koe!: ¡Báñate!
E’e. E hopu a koe i tu’u rau’oho!: ¡Sí. Debes lavarte el cabello!
Ka oho mai!: ¡Ven!
Mahatu: Amor mío
Ina!: ¡No!
I kona hē?: ¿Dónde?
KARE
El amor junto al coral
CAPÍTULO 4
Bitácora del Capitán. 15 de Enero de 1920 (Por la mañana)
Aún no quería abrir los ojos. Escuchaba el ruido del mar, las gaviotas cerca de la playa, y se escuchaba el movimiento de la gente allá afuera. Sabía que todavía no comenzaba a amanecer. A través de mis párpados la oscuridad se colaba convenciendo a mi cuerpo que la hora del sueño reparador no había terminado. Y sin embargo, me preguntaba cómo era posible que esa gente no respetara las horas de sueño o de vigilia. De hecho, yo estaba más que acostumbrado a dormir hasta las doce del día, creo que pocas veces he visto amanecer.
Dentro de mi sopor, pude sentir una energía ajena a mí invadiendo mi espacio. Instintivamente abrí los ojos y me encontré con la mirada de Tom —Iorana —me dijo y yo me senté abruptamente. Adiós descanso reparador. Él estaba sentado en el suelo con las piernas cruzadas. Si no hubiera estado tan oscuro podría distinguir qué era aquello que llevaba debajo de esa faldita tan encantadora.
—Ioggrana —respondí con mi marcado acento alemán, que al parecer a él le causaba mucha gracia. Sonrió como cada vez que yo hago mi patético intento de comunicarme con él. Así como voy, jamás podré demostrarle que no soy tan idiota como parezco.
—Matu ki oho rō[i] —se levantó y me hizo señas de que lo siguiera. ¿A dónde creía que me llevaría a esta hora? Yo tenía un aspecto cansado, me había faltado sueño. Casi corriendo me puse mis sandalias. Él, claro está, no usa nada en sus pies. Al parecer nada le afecta en su caminar. Todos en la isla parecieran andar de lo más cómodos descalzos.
Creo que tengo un gran problema de desadaptación. Extraño a mi asistente.
De una corta carrera al trote alcancé a Tom, me puse a su lado. Reconocí el camino como aquel que conduce al pequeño lago. En la playa estaban los hombres pescando, algunos bien adentrados cerca de la barrera de Coral. No se veían casi niños, de seguro ellos aún dormían. Las mujeres estaban poniendo mariscos en un agujero en la tierra sobre brasas incandescentes, alcancé a divisar algunos pescados. Mi apetito se abrió instantáneamente —A nei![ii] —yo apuré el paso y me di cuenta de que la intención de Tom era bañarse. Aunque el sol aún no salía, hacía mucho calor para mis estándares.
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