Ok…corre y va de nuevo, ya se me hizo costumbre eso de publicar al filo de la media noche…
Muero de pena con este capítulo, talvez con los otros exagere pero creo que hoy si me he visto chusca …chusca…
Esto del reto es una maravilla, no saben me ha impulsado a cumplir, a presionarme, a salir de mi punto de confort a la hora de escribir. Gracias a Ale por que es increible lo que me has enseñado atravez de tus capítulos, y por tu constancia con el reto, espero estar a la altura, por que eres una gran contrincante.
Capítulo 11
by Princess of Darkness
Tom sostuvo la mirada de su hermano por unos segundos, una dulce sonrisa asomó por su rostro mientras acomodaba su liso cabello en una coleta —Dios, Bill eres tan…
—Tan qué —apresuró el menor en interrumpir.
—Menso, sí, menso es la palabra correcta, pregunto ¿me crees capas de venir y decir: Oye Ryan necesito una noche romántica con mi hermano, ya sabes me debe un orgasmo?
—Eh bueno es que tú…
—Tonterías, por momentos pareciera que ni me conoces, soy Tom cariño, el suave y correcto Tom —dijo acortando la distancia entre los dos —¿Me crees capaz de tremenda cabronada?
Bill sintió como de inmediato la sangre se le congelaba y volteó a ver por instinto en dirección de la mesa para asegurarse que nadie les prestaba atención, mientras tanto decía —Pero le pediste algo obviamente.
—Claro, pero ahora te aguantas por impetuoso y venir a hacer galantería de tus miedos, ¿no confías en mi? —hizo una estratégica pausa mientras chupaba sus labios de forma sugerente —ahora todo es diferente, además ¿sabes? tengo todo planeado para que saldes tu deuda…
—¿Deuda? ¿Un hijo mío tiene una deuda? —inquirió Jorg haciendo galantería de su buen oído, llegando al jardín desde el lado opuesto de dónde se encontraban sus hijos.
Los gemelos cruzaron una mirada y una idéntica expresión de terror se esbozó en sus rostros.
Qué exactamente habría escuchado, se preguntó Tom, mientras siguió a su padre camino a la mesa y le dio una suave sonrisa —Sí papá, Bill ha perdido en una apuesta en mi contra — afirmó el mayor.
—Bill ya sabes, los Kaulitz somos familia de palabra y honramos nuestras deudas, es parte de los valores que creo me he encargado de inculcarles —dijo seriamente, con un ademán hizo que todos los presentes ocuparan sus puestos en la mesa y con un par de palmadas al maître le indicó que podían empezar a pasar los platos.
Simone sorbió vino de su copa —Querido, no te preocupes estoy segura que eso de la apuesta es una tontería entre los niños —afirmó guiñándole el ojo a su esposo.
—Tontería o no, Bill, saldas la deuda ¿entendido? —sentenció Jorg de forma severa, elevando la ceja al menor de sus hijos.
—Claro papá, no habrá problema en ello. Lo pagaré con intereses. —dijo pasando su lengua entre sus labios humedeciéndolos, vio de reojo a su hermano y sonrió con satisfacción. Pudo darse cuenta cómo el pequeño coqueteo no había pasado desapercibido.
—Oh por Dios, qué vergüenza, Evan, hijo no te he saludado como es debido, un gusto que nos acompañes en la mesa —dijo Jorg en tono ceremonioso.
—Mr. Kaulitz. —dijo el muchacho haciendo una exagerada inclinación de rostro, la cual Jorg aceptó con una mueca que el mismo hubiera jurado era una sonrisa. De los amigos de sus hijos el chico era el único que le agradaba auténticamente, tenia excelentes modales y pareciera ser el único que lejos de incitar a Bill a descarriarse más, le ayudaba a mantenerse con los pies en la tierra.
Tom resopló con clara molestia —¿A quién viste Evan? ¿A Dios?- ironizó el mayor en un susurro.
—Solo estoy siendo educado —se justificó el muchacho.
(continuar al tag)