Puff y para ellos tal vez ya termino la fiesta, pero aqui el asunto sigue, mil gracias a nuestra querida Mond por compartirnos no solo sus preciosos dibujos si no tambien que tal un one shoot…ya saben para dormir suspirando…
Veinte by Mond
“…no evito pensar en ti, en tus ojos,
Que me derriten tal cual aquellas velas
Y me refugio en tu interior, ja, cobarde.”
-¡Tom, Tom! He tenido ese sueño otra vez — Bill agitaba a Tom de su hombro, quien se quejaba y luchaba con no abrir los ojos.
-Sólo es un sueño, ya deja de joder.
-Pero presiento que no es sólo eso…en serio, Tom -el tono de Bill en la última frase hizo que Tom estuviera obligado por ese extraño dolor en su pecho a sentarse en la cama y abrir sus brazos para que Bill se abrazara a él.
-¿De nuevo el sueño de “todos contra nosotros”? –murmuro Tom al oído de Bill, este asintió.
Juntaron más sus pechos, y estuvieron tentados a unir sus bocas, pero la amargura del sueño hizo que Bill dejara un buen rato su cabeza sobre la curva del hombro de su hermano mayor.
-Ya te dije, si pasa eso podemos vivir bajo tierra, si los topos pueden nosotros también.
-Oh, claro Tom, ¿por qué no lo pensé antes? También puede que funcione decir que eres Goofy, que yo soy Mickey y buscamos indicaciones para volver a Dinseylandia –dijo Bill con marcado sarcasmo.
-¡Buen plan! –dijo Tom de lo más divertido y simulando ser lo suficiente idiota como para que a Bill se le esfumaran las preocupaciones de un simple sueño.
-¿Qué haremos? –preguntó de nuevo Bill.
-Pues tenemos tu plan, me suena muy bien, de paso y nos tomamos más vacaciones –Tom paso su mano por sobre el brazo de Bill, que se encontraba desnudo, no perdían la costumbre de dormir sólo en boxers.
-No hablo de eso –Bill se resistió — sobre nuestro cumpleaños.
-Dudo que podamos hacer algo, no tenemos mucho tiempo.
-Um…–se quejo con decepción el chico menor.
-Ni siquiera tienes derecho a torcer tu boca –dijo Tom sujetando el mentón de su hermano — fuiste tú quien dijo “ya basta de vacaciones, quiero volver a los escenarios”, ¿o no?
-Pues sí, pero también quiero hacer cosas contigo…
-Ya pensaremos en algo, ahora volvamos a dormir –Bill se aferro al cuerpo de Tom.
-Pero me da miedo…
-¿Crees que te voy a creer? –Tom miro directamente a Bill, este lo miraba con ojos de borrego a medio morir– mierda, ¡está bien, está bien! Te abrazare…pero si me duermo antes ni te atrevas a despertarme que…–sin que pudiera decir más Bill se tiro encima de él haciendo que se recostaran ambos.
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Justo para el día antes de su cumpleaños Bill estaba en la cama que ambos compartían para dormir, Tom mientras su hermano utilizaba su laptop (ignoraba el porque, sí él tenia una propia) jugaba con el perro que este le había regalado.
-No comas en la cama, dejaras boronas y eres el primero que se queja –dijo Tom sentándose a lado de él con su perro siguiéndole.
-Ya no lo haré “mami” –dijo Bill con los ojos clavados en el monitor, Tom saco un cigarrillo y al instante Bill le picaba el hombro para que le compartiera, Tom saco el cilindro de su boca y se lo paso a su hermano, al ver como este se colocaba entre sus labios, sintió una sensación en su estomago, un escalofrío; como lo succionaba, y luego sacaba el humo, y de nuevo…dentro, fuera, dentro, fuera.
-¿Me estás escuchando, Tom? –preguntó por décima vez Bill, de tanto humo que le había escupido a la cara, seguro la piel de su hermano mayor estaría tiznada.
-Ah…¿me repites la pregunta? –dijo Tom, olvidándose por un rato del pensamiento anterior.
-Idiota… Hable con David sobre lo de nuestro cumpleaños, que si tenemos suerte tendremos el día, hay demasiado trabajo, promoción, algunos arreglos y… ¡argh!
-Podemos celebrarlo otro día, no pasa nada.
-Pero, es que no es cualquier día Tom, es NUESTRO día, ¿entiendes? Quisiera darte algo especial –Tom rodeo los hombros de Bill y lo acerco a él.
-¿Cómo te hago entender? Ya te lo de dicho, ¿no?
-Cierra la boca…hoy no quiero que me hagas llorar…
-Ah, de nuevo quejándote, ¿quién te entiende más que yo?
-Nadie…–Bill giro su rostro hacia Tom y juntaron sus bocas lentamente, saboreando sus aromas y sabores, esa combinación de tabaco y saliva jamás era desagradable entre ellos.
(continuar al TAG)