Mi vida ya tiene demasiados sueños rotos by Lugoth

Se que es algo tarde `como para enviarlo, pero aun así quiero compartirlo con ustedes.

¡Feliz Cumpleaños, Tom!

By Lugoth

“…Mi Cumpleaños… No es mas que una fecha que augura tristeza y decepción, un dia de promesas rotas y sonrisas falsas que solo me causan dolor…”

La luz se filtro con suavidad por entre las cortinas de su habitación, haciéndole removerse con cierta molestia aun buscando alcanzar el sueño y dormir otro tanto más, pero era consiente a la perfección que ya no podría descansar más.

Para cuando abrió de lleno sus orbes avellana lo único que vio fue la funda azul marina de su acolchada almohada; esa que su hermano había insistido tanto en comprar algunos meses atrás; cubrió sus ojos con una de sus manos y se sentó en la mullida cama.

Tomo aire con fuerza y con cierta resignación miro el calendario que justo sobre la cabecera de su cama se encontraba, justo debajo de la fotografía de una joven rubia en traje de baño, el titulo “September”  se leía en letras grandes y de un rojo vivo, justo un poco más abajo resaltaba una estrella dorada que rodeaba el numero “1”, cerró los ojos con cansancio y se dejo caer en la cama de nuevo.

Murmuro un muy leve: “Alles Gute zum Geburtstag,  Tom” y extendió los brazos sobre la cama, cerrando los ojos mientras empezaba a entonar una canción que ya era un ritual para él en ese día tan “especial”.

…Zum Geburtstag viel Glück,

(Por tu Cumpleaños mucha Felicidad)
zum Geburtstag viel Glück,

(Por tu cumpleaños mucha Felicidad)
zum Geburtstag lieber Tom,

(Por tu Cumpleaños, querido Tom)
zum Geburtstag viel Glück!

(Por tu Cumpleaños mucha Felicidad!)

Herzlichen Glückwunsch zum Geburtstag! Alles gute! …

(Felicidades por tu cumpleaños! Todo lo mejor!)

Si, un día supremamente especial, su cumpleaños número 21, un verdadero acontecimiento mundial – si se veía desde el punto de que millones de chicas en todo el mundo consideraban su nacimiento como algo sagrado -, algo digno de celebrar por los cielos, pues después de todo; en sus propias palabras – entiéndase como algo falsas-; el día en que el vio el mundo es el día más importante de todos, no por su nacimiento, sino por el de alguien más.

Un sonrisa surcó sus labios con suavidad al recordar el porqué seguía celebrando su estúpido cumpleaños, después de todo para él no era importante festejarlo, era un día que solo le traía desilusión tras desilusión.

Así había sido desde pequeño, siempre había puesto sus esperanzas en su cumpleaños pero cada año estas se derrumbaban con un golpe sordo mientras su infantil corazón se hacía añicos de a pocos.

La primera vez fue a los seis años, su padre les había prometido llevarlos con él durante el día entero, pero él nunca apareció, ni ese día ni durante la semana siguiente, ni siquiera llamo a desearles un feliz cumpleaños ni nada y por más que Tom se lo negara a su madre, aquello le dolió, porque después de todo el esperaba fervientemente que su padre cruzara la puerta.

Fue a los siete cuando Tom comprendió que no volvería a pasar un cumpleaños con su padre, fue ese mismo día, un primero de septiembre, cuando su padre tomo sus cosas y se largo de la casa, no miro atrás, no dijo nada, simplemente se fue y no regreso jamás.

Un año más tarde entro a sus vidas Gordon, uno más de los novios ocasionales de su madre, aunque este se veía un poco más serio, para él nunca sería como el padre que él deseaba tener, porque si el primero había fallado, ¿Por qué el remplazo tendría que ser el adecuado?

Gordon les llevo a un parque de diversiones, Bill había estado tan emocionado por ello mientras el solo se había limitado a ir por no hacer enojar a su madre, en realidad deseaba quedarse junto al teléfono, por si a su padre le diera por llamar, pero aun así fue a tan dichosa salida de cumpleaños y termino en el hospital, con su hermano lastimado y llorando y desde entonces no le confía a Gordon nada… Absolutamente nada.

A los diez no fue ni su padre, ni Gordon, sino su abuela quien les decepciono, era de madrugada cuando escucho a su madre atender el teléfono, faltaban pocas para el amanecer del 1 de septiembre y el se acerco con lentitud a la puerta, lo siguiente que escucho fue un golpe para sí mismo y todo su alrededor, su abuela había fallecido esa madrugada – ¡el mismo día de su cumpleaños! – y por mas que no le gustara la idea, tendrían que pasar el día en la funeraria.

A los quince fue su madre quien de la peor manera posible le decepciono, era lo único que les quedaba a él y a Bill, pero ella había decido que era más importante pasar el día de ¡compras! que con ellos dos, eso fue algo que no le perdono su madre jamás, haber hecho llorar a Bill era el peor error que ella pudo haber cometido jamás.

Y a los dieciocho fue cuando su padre se desentendió por completo de ellos dos o bueno, cuándo el le obligo a alejarse de una buena vez, les había pedido que pasaran el día con él, cosas que alegro a ambos y subió de nuevo las esperanzas de Tom en que tal vez él día de su cumpleaños fuera algo más que decepción tras decepción.

Cuál fue su sorpresa al encontrarse con otra desilusión.

Su padre solo quería dinero y al su hermanito negarse no encontró nada mejor que tomar represalias con él, “No puedo creer que engendre a un marica”, lo siguiente que paso fue que Tom le golpeo, le dio tan fuerte como nunca pensó, liberando toda esa rabia que llevaba guardada durante todos esos años de tristeza y abandono y no puedo haberse sentido mejor.

Por eso no creía en los cumpleaños, no, para el esa fecha no era mas que una tortura autoimpuesta, no creía en su nacimiento, no creía en el mismo, pero aun así había un motivo por el cual ese dia era especial.

Por aquel hermoso regalo que le habían dado 10 minutos después de haber nacido.

Escucho como la puerta era abierta con suavidad, así que levanto la cabeza para encontrarse con la blanca espalda de su gemelo y el cabello negro recogido en una coleta de caballo alta, soltó una risa sarcástica mientras este se daba la vuelta y le mostraba su reluciente sonrisa.

–¡Tomi! – La voz chillona de Bill le retumbo en la cabeza durante unos segundos mientras este avanzaba por el cuarto con una bandeja entre sus brazos  – Pensé que aun dormías.

–No – Menciono con tono despreocupado – Me eh levantado hace poco – Se movió un poco dejándole campo libre a su gemelo para que se sentase a su lado, cosa que el pelinegro acepto en silencio – ¿Qué tienes ahí? – Pregunto con mirada inquisitiva.

–¡Nuestro pastel de cumpleaños! – Bill salto sobre la cama como si aun tuviera cinco años y el solo se limito a soltar una risa que contagio al menor – Ya tenemos 21 ¿puedes creerlo? – Bill sonaba emocionado mientras el se sentaba pensativo a su lado – Estamos tan viejos, Tomi – Su hermano soltó un suspiro y el cerro los ojos con un poco de cansancio.

–No pensaba verte hoy – Murmuro con lentitud; procurando medir su tono de voz y las sensaciones que reflejaban su rostro; la mirada avellana de su gemelo se poso en el con firmeza.

–¿No querías verme hoy?  – Pregunto el menor y el pudo notar el tono herido con el que había hablado.

–¡Claro que quería verte! – Se defendió – Es solo que cuando no te vi en la cama pensé en lo que había dicho David – Sus ojos dieron con las sabanas mientras el rehuía de la mirada de su hermano – Ya sabes, lo de que debías haber viajado a L.A. y yo haberme quedado aquí el dia de hoy – Aclaro al notar la confusión del pelinegro – Pensé que te había ido.

–¡Oh! Tomi, tonto – Su hermano soltó una risa que inundo todo el cuarto y le lleno de vida – Yo nunca te abandonaría en un dia como este – Aseguro Bill y el pudo notar el porque lo hacia, su hermano estaba reafirmando el hecho de que por mas que todos les abandonaran en ese dia, el siempre estaría a ahí – Yo nunca te abandonare en ningún momento y por ninguna circunstancia – El cuerpo de Bill estaba pegado al suyo – ¿Lo has entendido? – El asintió avergonzado por las palabras de su hermano.

De pronto y sin darse cuenta se encontró de nuevo recostado en la cama y con el delgado pero fuerte cuerpo de Bill sobre el suyo y con sus rostros a simples centímetros de distancia.

–Yo no soy como papa, ni como la abuela o mama – Murmuro Bill – Yo siempre voy a estar aquí, para reconstruir tus sueños y curar tu corazón siempre que te rompan una promesa en este dia o en cualquiera – La mano de Bill acaricio su mejilla mientras el solo se limitaba a sonrojarse –Nunca dudes de eso– Y le beso.

Una sonrisa se instalo en sus labios dentro del beso, podía sufrir todas las desilusiones del mundo en ese dia o al siguiente o al anterior, pero el sabia a la perfección que aunque todo el mundo le decepcionará, Bill seria el único que nunca le fallaría y era por el, solo por el, por quien festejaba ese dia.

No por su nacimiento, sino por el del pelinegro, lo mas bello y especial que el tenia en su vida.

–Te amo – Susurro Bill con los ojos cerrados al separarse.

–Y yo a ti, Billy – Le respondió el con lentitud.

–¡Feliz Cumpleaños, Tomi! – Sonrió su hermano.

–¡Feliz Cumpleaños, mi amor! – Y volvió a degustar sus labios.

“…Aunque al final del dia vale la pena haberlo vivido… Porque se que la única persona que nunca me va a fallar a de ser el… Porque el siempre va a estar ahí, para curar las heridas provocadas por la desilusión y para implantar nuevas metas en mi corazón…”

Fin

Respuestas4 a “Mi vida ya tiene demasiados sueños rotos by Lugoth”

  1. *WhitequeeN* dice:

    waaaa…pero si me has hecho llorar!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!…waaa…… u.u

    está hermosiiisiisimo

    awwWWWwww…

    <3 que ternura

  2. kuru dice:

    Es un regalo precioso, ya lo comente tbn por Slash… Sencillamente tan lleno de sentimientos, tan tierno, tan reconfortante ese final.
    Un beso mi niña linda

    Ah! y nunca es tarde para recibir este regalo tan bonito. Muah!

  3. ale_R dice:

    aww que lindo
    <3 <3

  4. Fran dice:

    nooo, mis bebes lo pasaron mal años anteriores
    lindo shot lo lei un poco tarde akjjjakkja pero lo lei
    y esta muy lindo

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