Concurso de Aniversario // Kiss me, Good Bye by Kat Allen

Kiss me Good Bye

Quedaban pocas horas para dar nuestro último concierto, el final de nuestra exitosa gira por Europa; estábamos en Hamburgo, sintiendo esos odiosos calambrazos en la barriga, los nervios respectivos. Sería una total mentira si me atrevo a decir que no me siento nervioso antes de cada show; los chicos y yo nos ponemos ansiosos juntos en el backstage, Gustav se pone los audífonos y nos ignora, muchas veces le tratamos de hacer conversación pero como él mismo, pasa olímpicamente de nosotros y sale de la habitación a merodear por ahí. Por eso lo admiro. Porque siempre es como es, sin tener que soltar alguna mentirilla estúpida en las entrevistas, sin ser el centro de atención todo el tiempo. Sin nada de eso. Lo suyo era tocar la batería y disfrutar. Con el paso de los años el rubio se ha ganado mi respeto, muchas veces él y yo nos hemos peleado, gritado, insultado y cosas como esas. Pero al día siguiente ya estábamos haciendo las paces. A veces me sentía estúpido por pelear con él, casi siempre era por el mismo tema. “Haz lo que dicen los del Management, suéltate más en las entrevistas”, le decía yo. “No me jodas, Bill. No necesito de eso”, me respondía. Y sí, era verdad, él no necesitaba de eso.
Ahora Georg, oh… Georg. En el backstage él hacia lo conocido por todos. Ir al baño.
En serio, aunque mucha gente piense que aquello es una broma; no lo es. Él va al baño antes de cada show, habla por celular, coge el bajo y toca un poco, luego se equivoca y se vuelve loco, lo deja a un lado y vuelve con el celular para jugar, pierde el juego, siempre en el nivel 4, tira el móvil a un lado y va por algo de tomar; cosas light todo el tiempo. Tiene una dieta estricta y una rutina de ejercicios muy jodida, no sé cómo puede con eso. En fin… un detalle importante luego de que sale del baño, es que habla conmigo, todo el tiempo, así sea para preguntarme del clima o de por qué el cielo es azul, siempre tenemos que hablar por lo menos 5 o 10 minutos. Nos reímos mucho. Es muy ocurrente, últimamente hablamos más acerca de la supuesta novia que el Management le dijo que inventara. En primera instancia creí que se iba a negar, pero no, aceptó de buena gana (cosa que con Gustav hubiera sido lo contrario), ésa novia no existía, ni aquí ni Marte, sino ya hace mucho tiempo le hubieran sacado una foto. Porque las cámaras están donde sea. En fin, a mi me parece un poco cruel esa mentira, las fans sufren. Por eso cuando a mi me preguntan si tengo novia, digo que no. Y es cierto. Yo no tengo novia. Tengo novio; pero ése es otro asunto.
En conclusión, debo decir que Georg es genial, casi nunca discutimos, más bien soy yo quien recurre a él cuando tengo algún problema o simplemente quiero conversar. Lo quiero, a él y a Gustav; mis G’s.

Bueno como iba diciendo, nos poníamos muy nerviosos antes de cada show, desde Devilish hasta Humanoid, siempre había sido igual: Gustav con los audífonos, Georg en el baño y Tom… Ahora me toca contar un poco de él, y si me vieran, notarían la cara de estúpido que traigo.

Tom Kaulitz, el egocéntrico, en pervertido, el sexgott, el guapo, el chulo, el rey, el player, el porn-star… ¡Idioteces!
Gente ilusa es aquella la que puede creer todo eso. ¿Acaso no ven la carita de niño que tiene? ¿No se dan cuenta que todo lo que suelta en las entrevistas son mentiras? ¿Qué por lo general no sabe mentir y casi siempre tengo que salvarlo de que meta las cuatro patas?
En realidad pienso que la mayoría de nuestras fans tienen una idea errónea de él, ¿y saben qué? ¡Me gusta! Porque siento que somos pocos quienes realmente lo conocemos, quienes realmente sabemos lo que en verdad piensa. Y eso me pone feliz. Soy un poco egoísta, y las fans que quieren una noche con él, que se jodan. ¿Por qué? Porque él es mi novio, ¡mi novio!
Nuestra relación, es algo que muy poca gente sabe, nuestro mejor amigo, los G’s, algunos del Management y nuestra madre. No es algo que sea muy adecuado contar a los cuatro vientos (y no es que me falten ganas) pero ponemos en riesgo muchas cosas, las cuales no voy a mencionar porque me perturban un poco. Mejor es hablar de lo bueno del asunto.
Tom Kaulitz, el tierno, el sensible, el romántico, el sumiso, el niñito, el juguetón, el enojón, el caprichoso…
¡Ése era él!
Mi hermano-amante-novio, del cual me sentía cada día más enamorado.
De acuerdo, como iba diciendo, antes de salir a escena nos poníamos nerviosos, generalmente era Tom el más nervioso, aunque trate de disimularlo yo lo sabía, somos gemelos.
Diez minutos antes nos íbamos a una habitación aparte, lo cogía de la mano y lo llevaba conmigo, ante la vista de todos, pero nadie nunca iba a decir nada, eso ya era muy normal y pasaban de nosotros.
Al entrar a la habitación se iniciaba una intensa sesión de besos, lamidas y mordidas, nos susurrábamos cosas y eso. Y a veces… a veces un poco de sexo oral.
En conclusión pues, ésa era nuestra forma de relajarnos antes de salir a una presentación. Luego nos reuníamos con los demás, nos acomodaban los audífonos y salíamos con ganas de arrasar con todo. Como lo haríamos esta noche seguramente.

Porque, como dije al inicio, quedaban pocas horas para nuestra última presentación del Tour Europeo, habíamos terminado la prueba de sonido e íbamos de regreso al hotel, a comer y descansar un poco. Estábamos en la camioneta y yo iba junto a la ventana (polarizada) y Gustav a mi lado. Georg en la parte de atrás de la Van, junto a Tom.
Habíamos peleado.
No es algo muy novedoso, él despertó por el mañana muy cabreado, yo no le di importancia y le ignoré el enfado, desayunamos normal con los demás, y él seguía cabreado, los demás ya se habían dado cuenta, así que era mejor pasar de él y tratarlo como si nada. Yo me enojaba cada vez más, pero me contenía, no quería pelear, quería esperar a que se le pase o se decida por hablar. Luego nos fuimos a un auditorio del hotel a hacer una entrevista para una revista, y él seguía con mala cara, no habló mucho, así que tuve que lidiar con las preguntas yo solo, con unas intervenciones esporádicas de los demás; nada resaltante.
De ahí vino la prueba de sonido y Tom seguía en el mismo plan. Llega un punto en que ya no aguantas los caprichos de nadie, ni de tu alma gemela.
“Bill, ¿¡puedes puedes ponerte más profesional!? ¡No jodas el ensayo!”, me gritó desde su posición, habíamos parado en medio de una canción porque me confundí/olvidé la letra. Y con él con mala cara me ponía mucho más verde cada vez. No le respondí, pero lo miré fulminante, él ya conocía esa mirada. Torció la boca y me dio la espalda para hacer unos ajustes en el amplificador de su guitarra. Georg me miró negando con la cabeza, a veces las actitudes de Tom no sólo me molestaban a mí, sino al resto también.

— ¿Bill, los marcadores? Ya vamos a llegar. –dijo Gustav a mi lado. Con esa tranquilidad envidiable. A veces un poco odiosa, ¿Cómo se podía estar tan tranquilo como él? Siempre con actitud serena, sosegado.

— Oh, sí. –respondí, recordando que yo los había guardado en mi bolso, los saqué rápidamente y le di uno al rubio y pasé dos marcadores hacia atrás, sin voltear a ver. Estoy seguro que fue Georg quien los cogió.
Acomodé mi cabello para salir, el auto ya se había estacionado y claramente podía oír los gritos de las fans, sí, nos esperaban en la entrada del hotel. Para eso había sacado los marcadores. Hora de firmar autógrafos.

Abrieron la puerta de la Van, y bajamos, primero Gustav, luego yo, Tom y Georg. Esos cinco minutos fueron perturbadores. Firma aquí, firma allá. A veces ni sé lo que firmo, simplemente es como si presionaran un botón en mí y mi mano derecha se activase para firmar como una máquina. En fin. Entramos al hall, y subimos a las habitaciones, luego nos encontraríamos para almorzar y charlar un poco.
El ascensor se detuvo y los G’s se fueron cada uno a su respectiva habitación, Tom y yo seguimos de largo pues la nuestra quedaba al final del pasillo; caminando en medio de ese absurdo y detestable silencio que, poco a poco me sacaba de mis casillas. Entramos y él se sacó la polera gris, era invierno y hacía frío, pero con la calefacción del hotel era imperceptible. Yo me senté en la cama, esperando al menos una conversación decente en la cual pueda enterarme de una buena vez por qué estaba tan enfurruñado. Aunque creo que ya me las olía.
Entró al baño, y yo me impacientaba cada vez más, prendí la televisión no muy interesado en encontrar algo que me guste, pasaba los canales con el control remoto, sentí que se abrió la puerta del cuarto de baño y bajé un poco el volumen de la tele.

— Tom. –le llamé al verlo salir. Él me miró a penas dos segundos y luego caminó hasta el otro lado de la cama y se recostó en ella, cerrando los ojos. Lo odié. – Tom. –volví a llamarle con un poco mas de fuerza en la voz.

— ¿Qué? –preguntó. Su indiferencia me estaba cansando.

— ¿Se puede saber qué te pasa?

— ¿Qué me pasa de qué? –tomé el control remoto y apagué la tele.

— Estas enojado y quiero saber por qué. –dije. Me acerqué más a él inclinándome un poco hacia su lado.

— No estoy enojado, cariño. –abrió los ojos y me miró a la cara. Con seriedad.

— Sí lo estás, Tom Kaulitz, y exijo que me digas por qué. Desde la mañana traes esa cara, y no sólo conmigo, sino con todos los del Staff, Gustav y Georg. En la prueba de ensayo explotaste con el inepto de tu asistente, sé que a veces no hace las cosas como tú se las pides, pero tampoco era para tanto. Ahora intento arreglar las cosas preguntándote qué diablos te pasa y tú solo dices que no estás enojado y que todo está bien. No me jodas, con eso. Habla de una vez. –me desahogué mientras él me miraba con las cejas alzadas. Suspiró cansado y se sentó en la cama y yo me acomodé mejor a su lado.

— Es que…-torció la boca al no encontrar las palabras adecuadas, puso esa expresión del niño que no rompió el jarrón favorito de mamá. Y yo me lo comía, me lo comía de lo adorable que podía ser. – Bueno es que estoy nervioso, ya sabes cómo me pongo cuando estoy de los nervios. –sus manos jugaban entre sí. Puse una de mis manos entre ellas, dejando que él la acaricie.

— Sé que te pones nervioso y que todo esto del tour es realmente estresante. Muy aparte de ser hoy nuestra última presentación de la gira. Puedo comprenderte, porque no eres el único que está así, Gustav, Georg, la gente del Staff y yo estamos con los crespos hechos. Y tú te portas egoísta. –le dije, no en afán de reprocharlo, pero sí de que se enterara de las cosas.

— Lo sé, y es que… -se calló, mirándome de reojo, masajeando los nudillos de mi mano con sus dedos.

— ¿Es que, qué? –pregunté ansioso. ¿Había algo más?

— Ayer.

—Ayer, ¿qué? –indagué presuroso.

— Tú y esa estúpida. La de administración. –sonreí encantado y Tom frunció el entrecejo al ver mi reacción. Lo cierto era que eso me hacía gracia. En serio. ¿Se había puesto celoso? Oh, Dios. No creí que llegaría a tanto. La noche de ayer, después de cenar, vino la administradora del hotel. Era muy guapa y muy joven. No estaba nada mal. Pero a mí ni me importaba, no era la gran cosa tampoco. Ella se acercó a nosotros a preguntarnos qué tal iba todo. Y yo le respondí que todo iba de maravilla. En realidad le coqueteé un poco, no sé, a veces me sale eso. Pero como siempre, Tomi celoso sale al ataque. – ¿Puedo saber por qué te ríes?

— Oh, cariño, vamos. Sólo fue un poco de flirteo tonto. –traté de apaciguar.

— Pues no me gusta tu flirteo tonto. –soltó como nene caprichoso que era, girándose sobre la cama y dándome la espalda. Rodé los ojos y me acerqué a él, poniendo una de mis manos sobre su hombro y mi rostro muy cerca de su oído.

— Déjate de tonterías. –susurré, y sentí como él se estremeció. – Vamos relájate, dentro de un rato tenemos que bajar a comer con los demás y no quiero que sigas de ese modo. Sólo… pasemos un buen rato ¿sí? En la noche tenemos una fiesta por el fin de la gira, tenemos que pasarla genial. No veremos a la gente durante un mes. Luego tenemos que ver lo de Asia, pero eso es otra cosa. – Tom callaba. – Oye… -le di un pequeño beso cerca a la oreja, luego, atrapé su lóbulo entre mis labios; y entonces él empezó a reír. Lo sabía, sus orejas son un punto sensible. – Tomi, tú no sabes estar enojado conmigo, no podemos.

Él dejó de reír, y luego se giró nuevamente, viéndome con su sonrisa resplandeciente. – Ven aquí. –me dijo, y yo me acomodé en un dos por tres a horcajadas sobre su vientre. Él me tocaba la cintura con sus manos- Es que me pongo celoso, no me gusta que coquetees con esas idiotas. Ni con las fans en los meet & greet. Lo odio. –habló. Sonreí, me gustaba que se pusiera celoso, pero odiaba cuando era yo quien me ponía así por él. Así que en cierta parte podía comprenderlo. Me incliné poniendo mis manos sobre su pecho, pegando nuestros rostros y dándole un pequeño beso, sin profundizar. – Te quiero sólo para mí.

— Y lo soy, Tom. Únicamente para ti, amor. –iniciamos una sesión de besos, cortos, suaves, rápidos, profundos. Me encantaba sentir como su lengua húmeda se rozaba con la mía. Sentía sus manos acariciarme los lados de mi torso, delineando mi cintura. Nuestras frentes juntas, nuestras respiraciones a una misma vez. Los corazones latiendo al compás. Puse mis manos en cada una de sus mejillas y lo miré a los ojos, perdiéndome totalmente en ellos. – Eres lo que más quiero en este mundo, Tom. Lo que más amo. Eres superior a todo. A todo y a todos. – me sonrió. Y yo morí al ver su sonrisa perfecta y sus ojos achinados.

— Bill, tú también eres lo mas importante en mi vida, al diablo con los demás, sólo somos tú y yo. Y lo sabes. Sabes que si tu no respiras yo tampoco, si tu estas triste yo también. Nunca vamos a estar separados. Nunca.

— Nunca, cariño, nunca. –repetí, y me lo comí a besos…

—–

— ¡Oh, Dios… estos panecillos de mantequilla son tan deliciosos! –decía Gustav con exageración, hacía rato que llevaba molestando a Georg con eso. Es que ya eran las 3 p.m. y era hora de almorzar. Tom y yo nuestra pasta con crema de verduras, el castaño con su plato lleno de proteínas y cosas de su dieta estricta, Gustav… Gustav comía lo que él quería, y llevaba buen tiempo jodiendo al ojiverde. – ¡Pero qué delicia! –clamó de nuevo. Mi hermano y yo reíamos al ver la cara de fastidio de Georg.

— Gustav, sino te callas te aviento salsa picante a la cara. Hablo en serio. – le dijo, pero de manera juguetona. El rubio sonrió y siguió comiendo. Todos nos quedamos, de pronto, en silencio.

— Hey, vamos. Hablemos de algo que me incomoda comer en tanto silencio. –dije. – ¿Hagen, has hablado con la novia? ¿Cómo está ella? –vi como casi mi rubio amigo se atora con el jugo y Tom soltó el tenedor sonoramente sobre el plato, para echarse a reír.

— Oigan, ¿por qué se ríen? –preguntó el castaño, siguiendo el juego. – Ella está bien Bill, les manda saludos a todos. –no pude contenerme, eché a reír con ganas al igual que los demás, Georg me siguió.

— ¿Hasta cuando piensas seguir con eso de la novia? –preguntó mi novio, enrollando los espaguetis en su tenedor y remojándolos con la salsa, se me hacía tan erótico verlo comer. – De aquí a un tiempo la gente empezará a darse cuenta de la verdad. –se metió el tenedor a la boca y vi como restos de la salsa color blanca se le quedaba sobre los labios. Dios, esa imagen era tan perturbadora, creo que de solo imaginarme un par de cosas, iba a correrme ahí sentado delante de mis amigos. No, que bochorno sería eso.

— Es cierto, ¿hasta cuándo va a durar ése cuento? –replicó Gustav.

— No lo sé. Hasta cuando me aburra de decir que la quiero, que hago cosas románticas por ella y que nos gusta mantener la relación en secreto. Un día diré: ‘Oh, lo lamento, ya no tengo novia, hemos terminado.’ –dijo imitando un poco de dramatismo en la voz.

— Jajaja… -reí.- Oye… con eso las fans se pondrán felices. Harás feliz a mucha gente. La verdad no sé como accediste a hacer eso. Los del Management a veces se pasan con sus ideas.

— No sé… me pareció divertido. La verdad me lo tomo a la broma. –respondió.

Entre una broma y otra se nos pasó el tiempo, terminamos de comer y luego podíamos relajarnos un rato hasta que sean las seis de la tarde y nos vayamos al recinto para prepararnos, porque el show empezaba a las 8 en punto. Y cada vez faltaba menos. Y los nervios eran cada vez más.
Subimos a nuestro piso y nos metimos a la habitación de Georg a perder el tiempo con videojuegos música y charlas tontas. En realidad yo quería irme con Tom a nuestra habitación y tener un poco de sexo. Pero creo que eso no iba a ser posible. Tal vez cuando estemos en el backstage. Tal vez…

—-

Ya estábamos en el recinto y el backstage era un caos. La gente del Staff iba de un lado a otro, hablando por celular, peleándose entre ellos. Gustav estaba molesto porque la batería no estaba como él quería, Georg y Tom intentaban relajarse tocando un poco con el bajo y la guitarra. Los tres ya estaban con sus trajes del show, y yo, aun no estaba listo. Natalie se estaba demorando con el maquillaje y yo me impacientaba cada vez más. Aun teníamos tiempo, pero igual tenía cierta ansiedad.

— ¿Nat, ya? –le pregunté. Jugando con mis dedos, las manos me sudaban.

— Sí, ya. –respondió, alejando sus manos de mi rostro, me miré al espejo y me gustó. El maquillaje estaba mucho más oscuro que de costumbre, justo como le había pedido. Es que sólo ella entendía lo que yo quería, por eso teníamos tantos años trabajando juntos. Le agradecí encantado una vez más, por su magnífico trabajo. – No es nada, Bill. –me respondió sonriente, guardando el maquillaje en los estuches. – Oye pero relájate, aun hay tiempo.

— Lo sé, pero quiero que todo esté a tiempo y no estar apurado por allí. –me levanté de la silla y me fui a la otra habitación donde estaban mis vestuarios. Entré y ahí me esperaban dos asistentes que me ayudarían a vestirme, a veces odiaba el vestuario que habíamos diseñado los Caten y yo, pero en realidad me gustaba, lo único malo era lo complicado para ponérmelo y eso, me restaba tiempo. En fin, con la ayuda de los chicos del staff terminé y les dije que podían irse. Me gustaba quedarme un rato a solas viéndome al espejo y retocar mi maquillaje o acomodarme el vestuario yo solo. De pronto sentí que la puerta se abrió y yo volteé sobresaltado, al ver quién era, me tranquilicé, era Tom. – Oh, cariño, me has pegado el susto.

— Creí que el nervioso era yo. –dijo, luego de cerrar la puerta tras de él. – Tranquilo, tengo un buen presentimiento, todo va a salir perfecto. –se acercó a mí y me abrazó por detrás, rodeándome con sus brazos alrededor de mi cintura.

— Es que… uff… sí lo sé, todo va a salir bien, pero siempre tengo mis nervios, Dios, no quiero caerme del escenario, romperme la columna, equivocarme en una canción, desafinar,… son tantas cosas. –mis manos acariciaban las suyas que estaban sobre mi vientre, su mentón estaba apoyado en mi hombro derecho, podía sentir su olor… Tom olía tan rico. Era como… no sé, simplemente su olor me agradaba. Siempre me pregunté si oleríamos igual… me gustaría saberlo.

— Ya. Cálmate. –me susurró al oído, yo simplemente me estremecí. – ¿O quieres que te ayude a relajarte? –sabía lo que me quería decir, pero me hice el tonto.

— ¿Ah, si? ¿Y cómo piensas ayudarme? –pregunté con inocencia poco creíble.

— ¿En serio no lo sabes? –me dijo. Yo negué con la cabeza a punto de reírme. – Pues como casi siempre lo hacemos, no te hagas el tonto… -soltó el abrazo y me giró hacia él, poniéndonos cara a cara. Me dio un beso suave en los labios y luego se arrodilló en mí delante, oh Dios, es que yo ya sabía a qué se refería él. No había mejor manera de relajarse antes de un concierto. Sus manos comenzaron a desajustarme los pantalones de latex, sus dedos empezaron a buscar mi miembro que, sin que yo lo haya pensado mucho, ya estaba totalmente erguido. – Ugh… -gemí por lo bajó, sus labios se aproximaron a la punta y yo gozaba, gozaba sintiendo su aliento cerca y, cuando se la metió a la boca, completa, mi respiración flaqueó y yo casi me caigo por puro gusto que sentía. – Oh, joder, Tom. –jadeé, mirando desde mi posición como sus labios hermosos se comían mi erección. Puse mi mano derecha sobre su cabeza, acariciándole las trenzas con cuidado, y marcando la velocidad con que a mí me gustaba que me la chupara.
Dios, no tienen idea de lo bien que lo hacía. Puse los ojos en blanco y me dejé hacer, mierda, Tom y su puta lengua; la sentía lamer todo el largo de mi polla, mojándola y haciendo que se escuche un sonido húmedo.

Y así pasaron unos minutos más, hasta que terminé corriéndome en su boca. Qué sucio. Le limpié los restos de mi fluido con la lengua y pequeños besos. Me acomodé el vestuario nuevamente…
Hora de salir al show.

—-

Los gritos aún resonaban en mis oídos. Las fans tienen tanta energía.
Acabábamos de terminar la presentación, la última presentación del tour y fue realmente fascinante, tuvimos tanta energía en el escenario, lo sentí demasiado genial, Gustav, Georg, Tom y yo, dándolo todo. Tocando desde las clásicas ‘Breakaway’ y ‘Monsoon’ hasta lo último del nuevo disco.
Momentos especiales hubieron muchos… pero en mi memoria sólo pueden quedar dos, los segundos intensos en Pain of love y Zoom into me, con mi chico en el piano y yo cantando y sólo mirándolo a él. Embobado.
Estábamos en los camerinos secándonos el sudor y quitándonos el vestuario. Todos estábamos muy contentos. El staff reía y nosotros también. Era bueno saber que todo había salido como queríamos, después de tanto tiempo planeando la gira, sentía una enorme satisfacción con los resultados.
Ésa noche había fiesta, una fiesta privada en el hotel donde habíamos estado. Yo estaba cansado, pero no podía ser aguafiestas, así que me resigné.

— Ha estado genial ¿no? –me preguntó mi hermano. Sentado a mi lado en la camioneta rumbo al hotel. Los G’s iban en los asientos de atrás. Yo tenía la cabeza recostada en el hombro izquierdo de mi chico y estaba medio adormilado, nuestras manos estaban entrelazadas, acariciándose entre ellas.

— Sí, genial. El mejor show de la gira. –respondí. – ¿En serio quieres ir a la fiesta de esta noche? –pregunté, con ganas de que se negase.

— Sí, por qué no. ¿Tú no quieres ir? –indagó. Y yo negué lentamente con la cabeza. – Mmm… bueno la verdad yo también estoy algo cansado. Pero al menos quiero pasar un rato con los del staff y eso; vamos sólo un rato ¿sí? Luego nos vamos a casa, me dijo Sam que ya llevaron nuestras cosas.

— Está bien, sólo un rato. Pero muero de ganas por echar una buena siesta en nuestra cama.

— ¿Una buena siesta? Un buen polvo, dirás. –se rió. Y yo cedí a la risa tonta también. Es que echar un buen polvo no era mala idea.

— ¿¡Oigan, al menos podrían hablar sus cosas en susurros!? –dijo Gustav desde atrás. Georg sólo reía.

A veces se nos olvidaba que teníamos compañía. Nuestra burbuja tenía la culpa.

— Jajaja… lo sentimos, Gus. –me disculpé con el batería. Lo entendía, seguramente no era del todo “asimilable” que un par de hermanos se hablen como lo hacíamos Tom y yo. Bueno, en este caso lo de hermanos murió, él y yo éramos novios.

Llegamos al hotel y fuimos a la recepción donde habían montado la fiesta, ya la mayoría del Management y del staff estaba ahí, cuando entramos nosotros cuatro, la gente se detuvo a aplaudirnos. Jost nos dio unas palabras cariñosas y luego la fiesta continuó. Los G’s se la pasaban bien con unas chicas de la disquera, Natalie estaba junto a mí y yo recostado en Tom. La verdad me estaba aburriendo mucho, puesto que, mi novio y yo, no podíamos comportarnos como una pareja normal delante de todos ellos. Eso me molestaba.
De pronto Nat desapareció, ni cuenta me di, seguro no quería quedarse anclada a mi lado, tal vez se fue a bailar por ahí. Qué envidia, yo quería hacer eso con Tom. Y no podíamos.

— ¿Estas fastidiado verdad? –habló de repente él, cerca de mi oído. Éramos gemelos, él sabía todo lo que pasaba por mi cabeza.

— Sí, mucho. ¿Tú no?

— Algo… quiero irme a casa.

— Pues vámonos de una vez. –dije sentándome adecuadamente sobre el sillón en el que estábamos. – Vamos, Tomi. Vamos a casa. –supliqué. Y él asintió.

Nos pusimos de pie y nos despedimos a lo lejos de los G’s, que poco caso nos hicieron, ya que estaban entretenidos con esas dos rubias. Ah bueno… luego nos hablaríamos por teléfono o por internet. Ya que no nos veríamos uno o casi dos meses antes de ir de promoción por Asia.
Nos despedimos también de la gente importante del Management y luego salimos de ahí, una camioneta nos llevaría hasta las afueras de Hamburgo, donde Tom y yo teníamos nuestra casa. Ahí obviamente, tendríamos toda la comodidad del mundo. Después de tantas cosas en la gira, necesitábamos un tiempo para nosotros.

Luego de bajar de la camioneta y despedirnos del chofer. Me abalancé sobre mi chico a darle un tremendo beso en sus labios jodidamente perfectos. Me moría de ganas de abrazarlo y besarlo como a mí me gusta. Él estaba sorprendido, pero luego puso sus manos alrededor de mi cuello, siguiéndome el ritmo, mientras que yo, me aferraba a su cintura, atrayéndolo más hacia mí, y no con el afán de que sintiera el latido de mi corazón, sino… el latir de otra cosa. De pronto el sueño y cansancio se me habían ido de golpe.

— Ouh, Bill. –me llamó, mientras yo me entretenía con su cuello. – Joder, Bill. –suspiró, sabía que le gustaba que le besen el cuello. – Mierda, vamos adentro. –me dijo, yo me separé de él y lo jalé de la mano hacia la puerta.

Al entrar nuestros perros vinieron corriendo hacia nosotros con mucha emoción, mamá los había recogido ésa mañana en el hotel y los había dejado en casa por la tarde. No pudo asistir al concierto porque ella y Gordon tenían otras cosas que hacer en Magdeburgo, por consiguiente, tuvieron que viajar y todo eso.
Después de calmar a los perros, mi chico y yo subimos a nuestra habitación, nos quedamos en la puerta un momento, contemplándola. Saludando a ésa intimidad que nos esperaba ahí… nuestra cama.
Caminé llevándolo de la mano conmigo, lo comencé a besar mientras él estaba en una nube a saber pensando en qué, yo sólo quería comérmelo entero ésa noche.
Me adueñé de sus labios, su mandíbula y cuello, jugueteé con su piercing y metí mi lengua en su boca, buscando profundidad.
Tom me cruzó sus manos detrás de mi cuello, Dios, me gustaba cuando hacía eso, es que como yo era el más alto, le toca a él cogerme del cuello, y yo, atrayéndolo por la cintura. Avanzamos hasta la cama y caímos en ella, él debajo y yo encima. Tom se rió por lo bajo, y yo le sonreí.
Comenzamos a besarnos más y empezó a sacarme la chaqueta negra que tenía y luego la camisa de cuadros color roja, dejando a la vista mi pecho desnudo con el brillante piercing en el pezón izquierdo, Tomi era tan sucio, le gustaba darle sus buenas chupadas.
Le saqué la polera y la camiseta con algo de desesperación, quería follármelo de una vez, sus manos bajaron hasta la hebilla de mi correa y las mías desajustaron sus anchos pantalones, todo era tan acelerado que en un dos por tres ya estábamos sin ropa y comiéndonos la boca con saña. Yo no dejaba de acariciar sus perfectos abdominales que, cada día me volvían más y más loco, él bajaba por mi cuello, mordiendo y lamiendo, hasta  llegar al lado izquierdo de mí pecho y besar cierto adorno metálico que tenía allí.

— ¡Oh, mierda! –berreé, mordiéndome el labio por puro gusto. Tom sabía que mis pezones eran sensibles.

— ¿Te gusta, eh? –pregunto, como si ya no lo supiera.

— Joder, vamos, yo también quiero jugar un poco. –dije. Y él ya sabía a lo que me refería. Se separó de mí y se echó a mi lado, dispuesto a dejarse hacer, como a él y a mí nos gustaba.
Rápidamente me posicioné encima de él, cogiéndolo de las caderas… ahora sí venia lo bueno.

—-

Había pasado ¿cuánto?, ¿tres días?
Pues sí, habían pasado tres días desde que todo lo de la gira acabó, mi chico y yo pasábamos el tiempo en casa, jugando con nuestros perros, viendo películas, durmiendo, teniendo sexo… nada muy fuera de lo normal cuando teníamos días libres. Ésta mañana Tom había estado raro, y no es que estaba molesto, sino que actuaba raro, como… nervioso o algo así. Me pareció extraño pero no le pregunté nada. Cuando salí del baño aun con mi ropa de dormir puesta, entré a la cocina y lo vi sirviendo el desayuno, acomodando las cosas en nuestro comedor de diario. Le di un beso en los labios y me ofrecí a ayudarle, pero él se negó, invitándome a tomar asiento. Yo sonreí como un idiota. Cuando terminó de acomodar todo, regresó a la mesa con la cesta de pan recién tostado y se sentó a mi lado. Me sonrió y empezamos a comer. Debo decir que todo estaba delicioso. Como siempre. Confieso que Tom cocinaba mucho mejor de lo que todos pensaban.

— ¿Qué tal está todo? –me preguntó. Mientras prendía la tele que teníamos ahí en la cocina y ponía el canal de las noticias. – ¿Te gusta?

— Mm… sí, todo está rico. –dije saboreando un poco de jugo de frutas y asintiendo con la cabeza. – No sé por qué lo preguntas, ya sabes que aquí el único que cocina bien eres tú. –me sonrío un poco sonrojado, me gustaba esa expresión de niño tímido que tenía. Era adorable.

— Gracias. –murmuró, y luego guardó silencio. Eso me alarmó, porque por lo general siempre tenía algo que decirme, pero esta vez no. Y eso me preocupaba. Lo vi otra vez tenso y nervioso.

— ¿Tom, estás bien? –pregunté algo impaciente.

— Sí, por qué tendría que estar mal. –intentó sonreírme y disimular, pero a mí no me engañaba.

— Dímelo. –sentencié. Mi chico suspiró largamente.

— Bueno, lo que pasa es que… -de pronto se quedó mirando la taza de café, tal vez pensando su respuesta, y yo me ponía cada vez más nervioso. – Bueno la verdad es que… tengo algo para ti.

Eso me agarró de sorpresa.

— ¿Algo para mí? –el asintió, y ahora ya no estaba ansioso. Ahora tenía una curiosidad enorme. – ¿Qué es? –pregunté.

— Mm… no te puedo decir.

— ¿Pero, por qué? –dije un poco sorprendido y cortado. Bebí de mi taza y comí un pedazo de pan tostado con un poco de mantequilla.

— Es que… mira, sólo quiero que estés listo hoy a las 5 de la tarde, arréglate bien, voy a llevarte a un lugar. –me quedé con la boca abierta y con el corazón a mil por hora. ¿Estaba bromeando?

— Es… ¿es en serio? –pregunté incrédulo.

— Sí, ¿por qué? –me sonrió, un poco más relajado que antes.

— Oh, bueno es que… no sé… ¿a dónde iremos?

— Es sorpresa, cariño. Yo saldré antes, pero volveré a las 5 para llevarte conmigo. ¿De acuerdo? –yo asentí sin podérmelo creer. – Bien, sólo espero que te guste. Eso me pone nervioso.

— ¿Qué me guste el qué? –intenté indagar.

— Una sorpresa que tengo para ti.

— Ah… ¿y qué es? –él tornó la mirada hacia a mí. Y me sentí un poco idiota.

— Amor, te dije que es una SOR PRE SA, así que mejor no hagas más preguntas. Porque no te diré nada más. –me mordí el labio inferior y lo miré con ojitos suplicantes. – ¡no me mires así! No te voy a decir nada de ninguna forma. Deja que la emoción de la sorpresa dure hasta más tarde. ¿No es mucho pedir, o sí?

— No, claro que no. Pero ya sabes lo curioso que soy. –torcí los labios y lo tomé de las manos. – Pero te prometo que no digo nada más y me espero hasta la tarde. –él asintió complacido, pero en el fondo sabía que yo me moría por dentro por saber.

— Así me gusta. Vas a ver que el tiempo se pasa rápido. Sólo son un par de horas. – acercó su rostro al mío y me besó larga y profundamente. Haciéndome suspirar de gusto.

Terminamos de desayunar y él sacó a su perro a pasear por los alrededores, le he dicho muchas veces que es peligroso, que puede haber un paparazzi cerca, o es más, una fan loca escabullida por allí. Pero él no me hace caso, le vale un cuerno si la gente lo ve o no, total, no está haciendo nada malo ni fuera de lo común. Yo me quedé en casa arreglando mis uñas y pensando que me pondría esa tarde. Tom me lo había dejado claro “arréglate bien”, y eso era lo que iba a hacer.
Cuando él volvió con el perro, nos echamos un rato en el enorme sofá a mimarnos un rato y mirar un poco de tele basura. No sé cómo pasó, pero de un momento a otro, yo me quedé dormido.

—-

“Cariño, vuelvo a las 5 en punto, espérame. Te quiero”
Eso era lo que decía la nota que me dejó. Estaba algo perturbado porque recién me despertaba, vi la hora y era poco más de las tres de la tarde. Me levanté de un brinco y corrí hacia el baño, me di una larga ducha, me exfolié la piel, escogí la ropa (que me costó mucho trabajo elegir) me maquillé y arreglé el cabello, cuando me daba los últimos toques con el rímel, oí el motor del Cadillac rugir. Mi chico había llegado, y yo apenas terminando de arreglarme con el tiempo justo.
Bajé hasta la entrada de la casa y lo vi revisando las llantas de la camioneta.

— ¿Qué pasó, algo anda mal con el coche? –pregunté y él volteó al instante al oír mi voz. Arqueó las cejas.

— Vaya… ¡qué guapo! –me halagó. Sonriéndome como siempre. – Me gusta cuando te maquillas poco y llevas el cabello hacia atrás. Te ves tan… atractivo. –dijo, mirándome de arriba abajo, yo me sentía en la gloria.

— Gracias. Pero tú también luces realmente bien. –confesé, acercándome a él y besándolo en los labios suavemente. Tom siempre se veía genial, su look era muy sensual y sus facciones… simplemente encantadoras, a pesar de ser gemelos, yo lo notaba diferente a mí. No me pregunten cómo, yo sólo lo sentía. – ¿Qué pasó con el auto? –pregunté de nuevo.

— Mm… nada, no sé. Pensé que algo estaba mal, pero creo que no.

— Ah bueno… -sonreí- Entonces… ¿nos vamos?

— Claro, sube. – me di la vuelta y me senté en el lado del copiloto, él subió también y encendió el motor del Escalade. Arrancamos y Tom encendió un poco de música. Yo iba mirando a través de la ventana, observando el paisaje verde de Hamburgo. De pronto empezó a llover con fuerza, y eso me preocupó. – Joder, la lluvia pendeja. –maldijo mi chico.

— Sí, creo que sería mejor que bajes la velocidad, hay un poco de neblina también y ya está anocheciendo. –él asintió con la cabeza y noté que bajó un poco la velocidad; hacía ya cuarenta y cinco minutos que habíamos salido de casa. – ¿Tomi, falta mucho? –pregunté. Bajándole el volumen al estéreo.

— No, sólo… quince minutos más. Pero no desesperes, cariño, verás que vale la pena la espera.

— Sí, eres malo, desde temprano la curiosidad me carcome.

— Lo sé, por eso dudé si decirte o no, pero como te diste cuenta que me comportaba extraño, preferí decirte para que no te preocupases.

— Jajaja… -reímos al unísono. – ¿Mañana vienen Gustav y Georg por la tarde verdad?

— Sip. Sin nosotros no tienen vida. –se burló él.

— No seas idiota, es buen gesto de su parte que nos vengan a visitar antes de irse a Magdeburgo. No los vamos a ver en mucho tiempo.

— Es sólo un mes. –dijo él.

— Sí, pero… Tom, eres un insensible. –le regañé en broma.

— Un poco. –rió él. Y luego de estar en silencio, volvió a hablar. –Pero son unos amigos asombrosos. Hemos tenido mucha suerte al conocerlos.

— Lo sé.

— Georg siempre tan cool, y Gustav siempre con las cosas precisas para ponernos en nuestro lugar cuando nos ponemos necios. Les debemos mucho, sin ellos Tokio Hotel nunca hubiera existido, sin ellos nunca hubiéramos ganado tantos premios, asistido a tantos eventos, programas de televisión, sin ellos nunca hubiéramos grabado todos los discos que tenemos, no hubiéramos tenido giras, ni fans, ni éxitos en la radio. A pesar de que la mayoría de la gente piense que nosotros somos los “importantes” en la banda. Creo ciegamente que todo ese crédito debe recaer en los G’s. Porque son estupendos.

Escuché cada palabra dicha por mi chico, y todo era tan cierto.

— Eso es completamente cierto, cariño. Gustav y Georg lo son todo. Entender nuestra relación y aguantarnos todo este tiempo, es realmente heroico.

— Jaja… ya, tampoco exageres. –dijo. Maniobrando con el timón. De pronto la neblina era realmente densa, casi no se veía nada. – Joder, puta neblina. Se quejó.

— No sería mejor detenernos y esperar a que se pase. –comenté.

— No, es que ya falta muy poco. Sería tonto quedarnos esperar, cuando sólo nos falta diez minutos de camino.

— Oh. Bueno. Entonces sé cuidadoso. –advertí. – Muero por saber cuál es la sorpresa.

— Mm… es algo muy importante. Y te va a gustar. Mucho.

— ¿Alguna pista?

— Se trata de nosotros. –me quedé en blanco y alcé los hombros sin tener idea a qué se refería. – Se trata de nosotros y de nuestro amor. Quiero que sea para siempre. –sentí los ojos humedecer. Y tragué saliva. ¿A qué se refería?

— ¿Es en… en serio? Oh Tom, pero ya sabemos que lo nuestro es para siempre.

— Lo sé… pero esto que he planeado, es realmente especial. ¿Sabes que te amo y eres lo más importante en mi vida, verdad?

— Claro que sí, y tú también eres lo más importante en mi vida, Te amo como no lo haré con nadie en este mundo, eres lo único para mí. Tom, lo único.  –le sonreí y le robé un beso corto en los labios, muy corto y fugaz, puesto que estaba manejando.

— Für immer du und ich…

— Für immer Jetzt… -me miró con esos ojos marrones, tan iguales a los míos, pero que en sí, era demasiado diferentes.

De pronto la felicidad se volvió pánico.

— ¡Mierda! –clamó mi chico con voz aguda y desesperada. Yo sólo vi como maniobraba con el timón rápidamente haciendo que las llantas del auto suenen ruidosamente en seco.

De pronto. Todo se volvió negro.
Sólo el sonido y luces de las ambulancias era todo lo que percibía a mí alrededor.

— Qué suerte la de este muchacho… -oí decir a una voz, al perecer un bombero o algo así. – Lastima que esa suerte no fue la misma para el otro… -mi corazón se contrajo. ¿Qué quería decir con aquello?

En mi pecho sentía un vacío enorme.
Silenciosamente rogaba porque todo estuviese bien.

¿Dónde estaba Tom?

—-

Y así fue como pasó. Hoy… se cumplen cinco años de ése trágico accidente. Una noche de lluvia y neblina, una noche donde mi chico me iba a dar una hermosa sorpresa. Una noche dónde él dejó de estar a mi lado. Una noche que me quitó al amor de mi vida, a mi hermano, a mi gemelo, a mi todo.
La lluvia hacia que la pista esté resbalosa, y por eso, Tom iba a una velocidad moderada, la neblina no dejaba ver poco más de uno o dos metros. Nosotros íbamos conversando tranquilamente y… de pronto todo se volvió gris para mí. Sólo sentí un poderoso impacto y mi cuerpo moverse bruscamente tras el golpe. Todo me daba vueltas y estaba confundido, veía a mucha gente a mi alrededor y luces como de ambulancia. Escuché como me subían a la camilla y rápidamente me llevaban a la clínica. Lo único que recuerdo es que yo preguntaba mucho por Tom.
Al día siguiente, muy temprano por la mañana, abrí los ojos en un cuarto blanco, yo estaba echado en una cama conectado a un suero. Me dolía el cuerpo y me habían enyesado la muñeca izquierda. Me senté en la cama y me desesperé al no entender nada.

— ¿Dónde estoy? ¡¿Qué ha pasado?! ¡Tom! ¡Tom! ¿Tom, donde estas? –una enfermera vino a atenderme e inmediatamente me inyectó no se qué en el suero, al parecer un sedante, porque me tranquilicé al instante.

— Todo va a estar bien, señor Kaulitz. – me habló la señora de cabello rubio, la enfermera. – Voy a llamar al doctor para que venga a hablar con usted, porque su familia… -se calló un instante y yo estaba mareado por el calmante. – Su familia vendrá pronto, están viendo otro… asunto.

Salió de la habitación y yo sólo quería ver a Tom. De pronto entró un hombre de mediana estatura, con una bata blanca y un cuaderno de apuntes.

— Qué bueno que ya despertaste. –dijo al verme semi sentado sobre la cama. – Has tenido mucha suerte. –yo puse cara de que no entendía lo que pasaba. – Verás, Bill… has sufrido un accidente de auto. Un accidente muy grave del cual, te has librado, porque apenas te has fracturado la muñeca y tienes uno que otro golpe, nada para preocuparse, debido a que el auto que chocó la camioneta donde tú ibas… golpeó directamente en el lado del conductor. –en mi mente sólo venia la imagen de Tom, y el hueco que sentía en el pecho se hacía doloroso.

— ¿Y mi hermano? ¿Cómo esta él? ¿Dónde está? ¡Quiero verlo! ¡Quiero ver a Tom! –clamé con angustia. Las lágrimas cayéndome por las mejillas automáticamente. El doctor me tomó por los hombros para controlarme. Me pidió que me calmara, pero yo no podía hacerlo.

— Bill, necesito que estés tranquilo, porque lo que voy a decirte es…

— ¡Sólo dígamelo!

— Tom… Tom no corrió la misma suerte que tú. Tom… Tom, recibió directamente el impacto del otro coche. Tom está muerto. – y mi corazón dejó de latir. Mi respiración era difícil. Mi vida… se caía por un inmenso abismo.

— ¡No, no, no! ¡Eso es mentira! –grité con todas mis fuerzas. – ¿Dónde está? ¡Por qué me miente! Tom, Tom ¡TOM! –exclamaba con desesperación. De pronto vi como mi madre aparecía por la puerta con lágrimas en los ojos al igual que yo, corrió a abrazarme. Y fue ahí, donde supe que todo era verdad.


Así fue como me enteré que el amor de mi vida había dejado de existir, ésa misma mañana me dieron el alta en la clínica para poder ir a… velar el cuerpo de mi hermano, cuando lo vi, corrí hacia su cuerpo inerte y me abalancé a abrazarlo, tocar su rostro frío, besar su labios… estaba muerto. Muerto.
El rostro estaba casi intacto, solamente tenía una pequeña marca en su frente, luego, sus labios seguían igual, su piercing, su lunar… sus mejillas adorables… él ya no estaba ahí, sólo era su cuerpo. Me sentía tan mal.
— ¡Tom, Tom! ¡Cariño, no me dejes! Yo te amo, te amo, Tomi. Por qué… -sollozaba, sin comprender nada, simplemente dejando salir lo que mi corazón sentía. Me aferré a la camiseta de mi gemelo, empapándola con mis lágrimas, esperando en vano que abra los ojos, o que alguien me diga que todo era una broma. Pero no lo era. – ¡Tom, no me dejes! No me dejes, qué voy a ser yo sin ti… ¿Qué va a ser de mi vida sin ti? ¡Te quiero, no te vayas de mi lado, yo sin ti no puedo… no puedo! –clamaba, desgarrándome la garganta en ello. Hasta que por mi espalda, alguien me agarró fuerte y me separo del cuerpo frio de mi hermano.

— Ya Bill. –era la voz de Georg. Eran sus brazos cogiéndome por debajo de las axilas.

— ¡No déjame! –intenté soltarme, pero no me dejó.

— ¡Cálmate! ¡Cálmate, Bill! Él ya se ha ido. –me dijo. Desajustando el agarre, y yo… me arrodille en el suelo, sintiendo que el mundo se venía abajo.

— Bill. Vamos a afuera. Ven, pequeño… vamos. –oí decir a Gustav, de cuclillas a mi lado. Ambos me agarraron uno en cada brazo y me llevaron hasta afuera, donde vi que estaba David y Natalie. Ella corrió a abrazarme con lágrimas en los ojos y él sólo me palmeó el hombro: lo noté acongojado. Y no era para menos.


Entonces todo pasó muy rápido. Velamos sus restos en un velatorio alejado de la cuidad, el cajón era de cedro con detalles bañados en oro, yo no me despegué ni un minuto de él, lloré hasta quedarme sin lágrimas, hasta incluso me tuvieron que sedar en algún momento, pero ni así me moví de allí. Mi madre estaba a mi lado y era consolada por Gordon, Gustav y Georg se quedaron a mi lado a cada momento. Y también lloraron por la pérdida. Pero tenían que hacerse los fuertes por mí. David, Natalie y otros del Management también estuvieron, Andreas nuestro mejor amigo también estuvo a mi lado; yo lo único que hacía era llorar, y lo único que quería era morir.
Cuando el día del entierro llegó, sentí que yo estaba en ese cajón también.
Que me metían tres metros bajo tierra y me echaban muchos kilos de tierra encima. Simplemente no podía.
Era una mañana de primavera curiosamente nublada, el cementerio era grande y con grandes árboles, césped y una pileta clásica. Hubo una pequeña ceremonia con un sacerdote católico. Todo ese rato se me hizo eterno. Luego… llegaba el momento de las palabras finales.
— Quiero… -Georg, vestido completamente de negro, aclaró la garganta.- Quiero expresar mi dolor ante la pérdida de un gran amigo, de un colega genial, uno de mis mejores amigos, compañero de aventuras, viajes, trabajo… fiestas. –sonrió.- Quiero que sepas, Tom, que aunque nos dejes aquí… en la tierra. Esto no es una despedida, es sólo un ‘hasta luego’ porque sé que algún día nos volveremos a ver, y volveremos a reír y compartir muchos momentos gratos. –las lágrimas se nos caían a todos. El castaño empezó a moquear y tratar de no llorar. – Te voy a extrañar, idiota, te vamos a extrañar todos. Voy a extrañar tus bromas acerca de mis grandes negocios, de mi novia pecosa… y todo lo que alguna vez compartimos. Siempre vas a estar con nosotros… -terminó de hablar y se pasó la manga de su chaqueta por los ojos.

Luego vino el turno de Gus.

— Creo que todos saben que no soy mucho de hablar y eso… pero… hoy no puedo evitarlo, tengo que dedicarle unas palabras a mi viejo amigo Tom, una persona excepcional, talentoso, luchador, perseverante, sensible, cariñoso… ése era Tom Kaulitz, nuestro guitarrista, nuestro líder, nuestro amigo de siempre. Compañero… voy a recordarte como el chico sencillo que siempre fuiste, gracioso y siempre con algo desatinado para decir, pero que siempre nos arrancaba una sonrisa boba. Nos vas a hacer mucha falta Kaulitz… mucha falta. –y fue ahí donde Gustav se quebró y no pudo hablar más. Se retiró del podio y Jost se acercó al micro, habló por parte de todos los de la productora. Luego, era mi turno, ya que mamá estaba demasiado sedada como para hablar o decir algo.

Caminé en medio del silencio, sintiéndome solo en un sendero lleno de espinas, vestido completamente de negro. Como lo estaba mi corazón.

— Yo… nunca pensé que estaría frente a un micrófono para esto. Para dirigirle mis últimas palabras a… -un nudo se me juntaba en la garganta. – A mi alma gemela, al amor de mi vida… a mi hermano, a mi todo. Simplemente no sé que voy a hacer ahora, no sé que será de mi vida, de la banda… no sé que será sin ti, Tom. Contigo se va mi vida, contigo se va mi alma, sin ti yo… sin yo estoy incompleto, sin ti me siento vacio. Voy a extrañar todo, todo y cada uno de los momentos hermosos que vivimos, cada beso, cada caricia, cada pelea… cada instante contigo. Tu sonrisa, tus ojos… tus caprichos, tus enojos… me vas a hacer mucha falta hermanito, Tomi… mi vida se va contigo. –empecé a sollozar, creí que iba a poder, pero sentía mis piernas flojas. – Yo… yo quiero decirte que te amo, que te amo y que siempre vamos a estar juntos, así no estés físicamente conmigo yo sé que sí los estas, porque tú y yo estamos conectados, estamos conectados desde el vientre de nuestra madre, y sé que… aunque esto sea duro, todos tenemos que seguir, aunque, confieso, que soy yo a quien le va a costar más trabajo y realmente no sé cómo estoy de pie en estos momentos, yo sólo quiero… quiero que el tiempo vuelva atrás… -me puse a llorar y Gustav tuvo que venir a ayudarme a regresar a mi sitio.

Luego de unas palabras más del sacerdote, los encargados del cementerio empezaron a bajar el cajón. Lo bajaban tan lentamente que inclusive era doloroso. Corrí hacía agujero donde metían los restos de mi hermano y me puse a llorar, gritando que no me dejase, y que me llevara consigo. Mi mamá vino a abrazarme y yo me aferré a ella, Andreas y los G’s estaban detrás nuestro empapados de lágrimas también, Jost consolaba a Natalie y así todos le dábamos el ultimo adiós a mi chico, a mi pequeño Tom.


Después de eso, David mandó un comunicado oficial que lo pasaron por todos los canales alemanes, en él decía que dos días atrás el guitarrista de Tokio Hotel había muerto en un accidente de auto. No especificó muchos detalles, pero era necesario que las fans estén informadas.
Ya se imaginarán el escándalo que se armó. Durante un mes hubo agentes de seguridad en el cementerio, controlando que las fans vayan a visitar la tumba y no armen ningún escándalo. La prensa me buscaba a mí, a Georg y a Gustav para hacer alguna declaración. Pero nos negamos rotundamente. Únicamente fue David quien dio una sola declaración donde aclaraba ciertos rumores que se habían colado por ahí.

Por otro lado, debo decir que luego del entierro, mi mamá me dio las cosas que la policía encontró en el auto y en el cuerpo de mi hermano.
— Bill, hijo, la policía me dio esta bolsa con todo lo que encontró en el auto y en… en el cuerpo de tu hermano cuando le hicieron la revisión correspondiente. Creo que lo correcto es que tu lo conserves. Yo no lo he visto. Pero no creo que haya nada malo. –le recibí la bolsa y me senté en el jardín de mi casa, debajo del árbol favorito de Tom y mío. Abrí la bolsa y saqué una a una las cosas: llaves del coche, cigarrillos, un celular… cosas banales hasta que… saqué una pequeña cajita de terciopelo. La abrí y… no pude evitar llorar. Era un anillo de oro blanco, realmente precioso, un diseño simple pero bonito, lo revisé con lágrimas en los ojos y en el interior decía ‘Für immer Jetzt’.
Me puse a llorar.


Pasé muchos días encerrado, sin comer y sin hablar con nadie, mamá me había llevado a su casa en Magdeburgo a la fuerza, me dijo que no era bueno quedarme en la misma casa donde pasé tanto tiempo con mi chico, que me haría mal.
Estuve unos meses en depresión, tomando pastillas y sintiéndome miserable.
Tokio Hotel se había tomado un descanso, un descanso que prácticamente era una disolución de la banda.
Un día, cogí mi ropa y mis tarjetas de crédito. Le dejé una carta a mamá y me salí de madrugada hacia el pequeño aeropuerto de la ciudad, tomé un vuelo a Berlín y de ahí me fui a Canadá, a Vancouver para ser precisos.
Fue ahí donde decidí reorganizar mi vida. Iba a terapia Psicológica constantemente, poco a poco fui saliendo de la depresión, llamaba a mamá de vez en cuando y conversaba por internet con mis G’s. Gustav me contó que ya tenía novia y pensaba muy en serio en casarse, él y Georg se asociaron con Jost y crearon una productora independiente, el castaño tuvo una hija pero su chica lo abandonó cuando ella nació, así que tuvo que hacerse cargó él sólo. Ya la conocería cuando los vaya a visitar. Como dije, habían pasado cinco años de aquella tragedia, y me había costado trabajo salir de todo ello, ahora vivo en Vancouver, en un departamento bonito, tengo un gato persa y trabajo en una agencia de modelos –no modelando- sino en la parte administrativa y organización de eventos. A veces también escribo y estoy pensando en publicar un libro, pero es sólo un proyecto.

Así que, un día como hoy, 26 de Febrero, Tom me hubiera pedido compromiso con este hermoso anillo de oro blanco que nunca me lo quito, un día como hoy, hubiéramos cumplido cinco años. Pero no, un día como hoy él me dejó en cuerpo pero no en alma.
Así que, por eso es que ya no estoy triste, porque sé que él siempre estará conmigo, siempre vamos a ser uno, siempre tocará la guitarra para mí y yo cantaré para él, siempre…
Y es ahora donde, frente a mi laptop, reviso la web TwcKaulitz.com que, hasta hoy en día, se encarga de recordar el amor que mi hermano y yo nos teníamos. Subiendo, videos, fotos y cosas que, me arrancan una sonrisa a diario. Aunque no entienda el idioma, sé que lo hacen con cariño, respetando el amor que mi chico y yo nos profesábamos.
Aunque no sepa quiénes son, sé que Tom también está contento porque hay gente en este mundo que sí comprendía (y comprende) el inmenso amor que nos tenemos.

Tom, my phantomrider.


Respuestas100 a “Concurso de Aniversario // Kiss me, Good Bye by Kat Allen”

  1. Celeste dice:

    Super (Y) Ojalá Ganes Kat! :D

  2. FrezahBK dice:

    Antes que todo decirte Kat, Gracia este Shot esta supér guay. Vas ha ganar de hecho.

  3. AlienToLove dice:

    Esta genial, me gustó mucho! Espero que ganes!! La historia es muy conmovedora *-*

  4. kristel dice:

    waaaaaaaaaaaa
    q lindo me encanto
    suerte!!!!!!!!!!!!!!!

  5. Edelith dice:

    He llorado a mares!
    no sabes como me a encantado!!
    TU SI MERECES GANAR!!

  6. Dominique dice:

    Ojala que ganas :D
    Este es una gran historia y me ha encantado :)

  7. Mariana dice:

    Oh my lord. Me encanto el OS, es uno de los mejores que he leido :D
    Tienes que ganar :D

  8. Vanek dice:

    Ohh Kat te odio… por ke a mi Tom?? porque no te mataste vos sola si no a el?? pendeja .i. ojala no ganes nada por hacer eso con mi nene :P

  9. Leka01 dice:

    Me encantó!!!
    amó tus one shots Kat <3

  10. Vannya dice:

    Que lindo que te ha quedadooo n_n
    me ha gustadoo un montonnnn <333
    espero que ganes Kat :D D

  11. edi dice:

    ola toki mereces ganar esta xvr ok??? saluditos

  12. Giulianna dice:

    AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.
    Me encantó y hasta me hizo llorar *o*
    INCREÍBLE KAT! ME ENCANTÓ.

  13. Love Kaulitz ♥ dice:

    muy bueno

  14. Andrea dice:

    Ola,
    vi esto en FB

    espero q Ganes!

  15. Georch dice:

    Me gusto mucho, espero que ganes!!

  16. Let-me-Interact dice:

    Te deseo suerte espero que ganes.

  17. Humanoid Slut dice:

    espero que ganes, toda la suerte del mundo!

  18. Bill Fucker dice:

    Suerte!!! ojala ganes, te lo mereces n_n

  19. In die Nacht dice:

    Good luck! Tienes que ganar!

  20. r0siKler dice:

    Hola!!!! Woaw me encantó leer tu fic… está lleno d emociones… reí, me tensé e inclusive se me fueron una que otra lagrimilla por ahí!!! Te deseo muuuuucha suerte!!!!!!
    Kisses and bye bye!!! :-)

  21. Durch den Monsun dice:

    Espero que ganes, suerteeeeeeeeeeeeee!

  22. Forever Now dice:

    OJALA GANES!
    Mucha suerte!

  23. Juliette dice:

    Ojala, ganes, te deseo suerte!

  24. Killer dice:

    Ojala ganeeeees!

  25. PaolaSTH dice:

    Como siempre Kat, tus historias me gustan demasiado, eres muy buena para esto, te lo juro… que sigas escribiendo igual de bonito, un besito. Espero que ganes, te lo mereces.

    Suerte <3

  26. Ellie dice:

    do you know how much i loved this kat!! too much for this little comment box :D

  27. Jhosi dice:

    WOOOOOOOW *-*
    Lloré joder U_U
    Esto es DEMASIADOOOOOOO♥
    Hermoso … aunque el final demasiado triste y corta venas JO T_T

  28. Unendlichkeit♥ dice:

    LO AMÉ ♥

  29. Faah dice:

    si ganas mujeer!! TIENES KE GANAAAAAAAAAAAAAR ^^!!

  30. Natasha dice:

    I liked it. I really do! :D D

  31. fiorella dice:

    fuck!!! no pude terminar de leerlo… pero, ufffffffffff!!
    cada vez escribis mejor!!!

  32. sirley dice:

    Ok, primera vez que comento en esta pagina, a pesar de que la visito diario.
    Me encantó y lloré! Porque Tom debia morir?!?
    En fin… espero que ganes, suerte!

  33. JaniE dice:

    Kat bravazo me encantó *.*
    espero k ganes esta genial
    ya tienes mi voto (Y)

  34. Tom Louder dice:

    Te mereces ganar!
    Voto por ti

  35. Leb die sekunde dice:

    Ojala ganes. Me gusto mucho.
    suerte!

  36. Schrei dice:

    VAS A GANAR. LO SÉ

  37. Lass uns hier raus dice:

    YO SE QUE VAS A GANAR!!!

  38. Ready to Feel dice:

    Lo tienes en tus manos, Kat ;D

  39. Beat it dice:

    Me gusto, ,muy bueno

  40. Georg Hair dice:

    Buena suerte, tienes mi voto!

  41. Pain of Love dice:

    Mucha suerte, espero que ganes

  42. Lonely Soul dice:

    Suerte, ojala ganeees!

  43. Que bonito y triste Oneshot, espero que ganes aqui dejo mi VOTO!! XD

  44. ME GUSTO ! I like it !! WOO is the best!!! ^^ <3 yes!!!
    <3 siii !! esta genialllllllll

  45. XoTumblr dice:

    Oh… I loved it!!

  46. Valery dice:

    Te quedó súper chevere!!! Espero que ganes Kat ^^

  47. Chocoblr. dice:

    Just loved it!!!!!

  48. ::ferkaulitz:: dice:

    no puedo evitar llorar es el mejor oneshot q he leiido muchas felicidades espero y deseo q ganes kat te lo mereces ^^

  49. Natasha dice:

    OMG! I love this! I loved it! Awesome!

  50. Matthew dice:

    Me dijiste que no era necesario leerlo pero como soy tan curioso lo hice e.e. La verdad es demasiadoo bueno, la parte del twc estuvo demasiado … xD y la otra parte pues mmm suena tan gay pero me hizo llorar x)