Comiitted Capi 8

Capítulo 8

No somos los mismos, cuando la naturaleza hace sufrir la mente junto al cuerpo.

Tom, puso la última carga de ropa dentro de la lavadora. Kaaren lo había mantenido trabajando arduamente ahí toda la noche, pero él no se quejaba.

Si tenía que estar en la institución, prefería estar escondido en la lavandería, donde nadie lo pudiese encontrar.
Habían pasado un par de días desde que Tom se había ido del trabajo sin aviso alguno. Su madre había ido a buscarlo y habían estado en silencio todo el camino a casa. Cuando llegaron, Tom se fue directamente a su habitación y se encerró en ella, temblando y maldiciendo.

Se preguntó si realmente pasar mucho tiempo en una institución mental, era suficiente para que una persona normal, quedara completamente loca.

Tom terminó de descargar la ropa y se apoyó contra la lavadora. Necesitaba un cigarro. Era tanta su necesidad que comenzó a sentir comezón y empezó a pasar su lengua insistentemente por su paladar.
Pero había algo más…estaba ignorándolo de nuevo.

No era sólo el quinto piso. Era Bill y los sentimientos de Tom hacia él. Podía evitar el quinto piso con facilidad: Kaaren tenía bastante trabajo para él como para mantenerlo ocupado por días, pero no podía sacar a Bill de su mente.

La imagen de Bill, amarrado en su cama y tratando de liberarse, era demasiado para él y no podía sacarla de su cabeza. No podía escapar de ella. Tampoco podía dejar de escuchar sus llantos, gritos y gemidos de dolor.
También podía escuchar la risa de Bill, podía verlo sonreír, podía incluso sentir sus labios.
Simplemente todo su pensamiento giraba en torno a Bill.

Tom frunció el ceño y se acarició las sienes respirando profundamente. La situación era enferma. Bill estaba enfermo, y Tom también estaba enfermo por pensar demasiado en Bill. Todo aquello era tan…perturbador.

Rozó sus dedos contra la cajetilla de cigarros que tenía en su bolsillo y se mordió los labios. Tenía tiempo para fumar uno, o tal vez dos. Estaba a punto de alcanzar su encendedor, cuando la puerta de la cocina se abrió y Georg entró.
Sus ojos se encontraron, y Tom mantuvo una expresión indiferente.

“Hey” dijo Georg vagamente.

Tom se limitó a asentir, viendo como Georg se dirigía a su mochila y buscaba algo en ella. Sacó una botella de agua y bebió un sorbo, limpiándose la boca con su antebrazo.

“¿Qué?” preguntó Georg.

Tom se encogió de hombros “Hace tiempo que no te veía por aquí”.

“Bueno, supongo que es porque yo trabajo en la mañana y tú en la noche ¿no?”

“Sí” murmuró Tom “supongo”.

“¿Cómo has estado?”

“Cansado” respondió Tom “Sólo jodidamente…agotado”.

“Deberías tratar de dormir” Georg dejó su mochila en el piso, sonriendo “O echar un polvo. Se llama Brigitte ¿cierto?”

“No hables de ella” dijo Tom bruscamente.

Georg hizo una mueca “Bien. Veo que sigues molesto por lo del otro día”.

Tom suspiró “No es importante”.

“Hmm” Georg cerró la cremallera de su mochila y se guardó la botella de agua en su bolsillo “Tienes razón. No lo es. Así que supéralo”.

Tom sintió como la sangre comenzó a hervirle, y apretó los puños a sus costados “Eres un enfermo”.

“En realidad no. Yo no soy el que está flipado con un paciente”.

“¿Qué?” Los ojos de Tom se abrieron desmesuradamente.

“Oh sí, Gustav me ha dicho que sigues a Bill por todos lados, como un idiota. Bien hecho Tom”.

“Cállate”.

Georg se echó a reír. “Está bien, como sea. Oye, dime, ¿cómo le va sin su muñeca?”

Tom cerró los ojos y tragó saliva. Su cabeza le daba vueltas y sentía un hormigueo en los nudillos de las ganas que tenía de perforar a Georg con ellos. Cuando abrió los ojos, Georg estaba sonriendo, con los brazos cruzados.

“Bien” dijo Tom apretando los dientes.

“He oído que no está para nada bien, dicen que quedó completamente loco, más de lo que ya estaba. Oh, Tom, no he tenido una buena razón para subir, pero cuando lo haga…” dijo Georg sonriendo “Mierda. Bueno, me tengo que ir”.

Tom levantó lentamente el puño y estuvo a punto de lanzarse contra Georg, pero se reprendió a sí mismo. No podía golpear a Georg. No podía hacer nada contra el, porque éste lo tenía donde quería.

Así que no le quedó más de otra, que ver salir a Georg, con un peso sobre los hombros y con el corazón roto.
***
Tom abrió la puerta de seguridad del quinto piso algo vacilante. Había pasado suficiente tiempo evitando ese lugar, pero tenía que enfrentar aquello, ya que su cubeta y trapeador lo esperaban. El piso estaba casi en silencio a excepción de los sonidos habituales – papeles siendo revueltos, el arrastre de los pies, pacientes tosiendo.

Caminó por el pasillo en busca de su cubeta, pero no estaba yendo por el pasillo correcto. Caminaba por la ruta familiar, hacia la habitación de Bill. Sabía que el chico estaría durmiendo, pero quería verlo. Quería ver si estaba bien.

Había una leve conmoción fuera de la habitación. Varias enfermeras estaban reunidas junto a la puerta y se escucharon pequeños sollozos provenientes de la habitación. Las enfermeras se veían cansadas y frustradas. Tom frunció el ceño y siguió acercándose.

“…sigue negándose a los medicamentos, y ya han sido días” escuchó que dijo una enfermera.

“Lo sé. Y forzarlo ya no es una opción. El firmó contra la suspensión de medicamentos, pero ¡maldita sea! Ya no quiero hacerlo. Y él necesita su medicación” respondió otra con el ceño fruncido.

Tom se estremeció, y miró al suelo deteniéndose por unos minutos.

“No para de llorar” dijo otra enfermera, con los ojos cansados “Días y días así, me gustaría que al menos durmiera”.

“Desde que esa muñeca desapareció…”

Tom suspiró y se golpeó la cabeza contra la pared. Podía oír los gemidos y los llantos de Bill. Deseaba que Bill tomara su medicación, a como diera lugar.

“Tom” dijo Kaaren en voz baja, llamándolo a sus espaldas y poniendo una mano en su brazo.

“Oh” murmuró Tom, dándose vuelta y sintiéndose culpable “Estaba a punto de irme a trabajar”.

“Lo sé. Ven conmigo” dijo Kaaren, señalando por el pasillo “Quiero hablar contigo”.

Tom se mordió los labios y la siguió por el pasillo, manteniendo su atención en el, apenas audible, llanto de Bill.

Kaaren entró a su oficina y Tom entró tras ella. Kaaren le señaló una de las sillas que estaba frente a su escritorio, y Tom se sentó a regañadientes.

“¿Y?” dijo Tom en voz baja.

Kaaren suspiró “Estoy preocupada”.

“¿Sobre qué?”

“Sobre tu…apego. No, amistad. Tu relación con Bill. Estoy preocupada”. Dijo Kaaren de nuevo.

Tom sintió como sus mejillas comenzaron a arder, y se deslizó en su asiento mirando hacia el suelo.

“Yo…no quiero desanimarte. No, no quiero.” Dijo ella, dirigiéndole a Tom una mirada adolorida “Yo…no puedo…Bill es muy especial. Y está muy enfermo ¿Entiendes eso?”

“Sí” respondió Tom en voz baja.

“Y tú…Bueno, tu sólo estarás aquí por poco tiempo. ¿Viste lo que pasó cuando perdió esa muñeca? Las relaciones…”

Kaaren hizo una pausa “Bill…no puede ser parte de apegos o relaciones temporales”.

“Soy su amigo”.

“¡No puedes serlo!” dijo Kaaren sin tapujos “Tom, lo siento, pero…cuando Bill se apega a algo, tiene que ser…permanente. Él necesita una constante. Tú eres temporal. Estás aquí, por un servicio comunitario, Tom. Te pedí, muy claramente, desde el principio que no interactuaras con los pacientes”.

“Él vino a mí” dijo Tom.

“Sé que lo hizo. Vio algo en ti y por eso mismo se apegó demasiado. Es lo mismo que hizo con la muñeca. Le permitimos quedársela porque pensamos que siempre estaría con él, pero ahora pudimos ver, que fue una muy mala idea” dijo Kaaren con cansancio “Sólo te quedan cinco semanas de servicio, Tom”.

“Puedo seguir quedándome” dijo Tom.

Kaaren negó con la cabeza “No funciona así, y sé que sería muy malo, Para los dos. No creo que te des cuenta de lo enfermo que está Bill”.

“Él no está enfermo” respondió rápidamente.

“Entonces, ¿qué?”

“A veces, el está bien” murmuró Tom.

“Lo sé. No te dejes engañar. Tom, yo siempre he pensado que eres un buen chico, pero por favor, aprende a poner límites. Esta es una de esas veces. Por favor, hazlo por mí”.

Tom se revolvió en su asiento algo irritado “¿Ya puedo ir a limpiar los pisos?”

Kaaren asintió “Piénsalo Tom”.

“Bien” dijo Tom empujando su silla, y saliendo de la pequeña oficina. No dejó de caminar hasta llegar a la puerta de seguridad que daba hacia las escaleras, y luego bajó rápidamente hacia el cuarto de lavado.

Se detuvo en medio de la habitación, mirando a su alrededor. Lo que estaba buscando tenía que estar ahí, lo presentía. Les dio una patada a todos los casilleros, y luego comenzó a buscar entre los montones de ropa y sábanas.

Nada.

Ya casi sin aliento, se dirigió a la mochila de Georg. La abrió y encontró varias botellas de agua, una muda de ropa, y ahí, debajo de una camisa echa ovillo, estaba la muñeca de Bill.

“Sí” susurró Tom. Acarició el cabello enmarañado de la muñeca y la abrazó. La muñeca era una pequeña parte de Bill y estaba feliz de verla de nuevo. Presionó el cabello de la muñeca contra su rostro y aspiró, descubriendo que aún olía a Bill.

Tom regresó, casi corriendo, al quinto piso con la muñeca en sus manos, apretándola tan fuerte que sus dedos dolían. Se acercó al grupo de enfermeras que estaban fuera de la habitación de Bill, y un par de ellas se dieron vuelta y lo miraron con desaprobación.

“No” dijo una de ellas negando con la cabeza “Ésta área está restringida”.

Tom escuchó llorar a Bill desde adentro “Por favor, déjenme entrar”.

“No” dijo otra con firmeza “¿Quién eres? El horario de visita ya terminó”.

“Tengo algo para-“

La primera enfermera le puso una mano sobre el hombro y comenzaron a alejarse, él se soltó de su agarre y volvió a la puerta de la habitación de Bill. Se las ingenió para entrar y se encontró cara a cara con Kaaren.

“Tom” dijo ella con severidad y el ceño fruncido.

“Déjame entrar” dijo con desesperación “Tengo que ver a Bill”.

“No”.

“Sí” respondió Tom enojado “Sé lo que hago”.

Kaaren suspiró “Tom…”

Tom miró más allá de Kaaren, y vio a Bill. Estaba tumbado en la cama, mirando fijamente hacia adelante. Tom, dio una última mirada a Kaaren y se dirigió hacia la cama.

“Bill” dijo Tom en voz baja “Bill, ¿me escuchas?”

Bill no se movió. Siguió mirando al frente.

“Bill, he traído a alguien que quiere verte” continuó Tom “¿Quieres ver quién es?”

Bill negó ligeramente con la cabeza y miró a Tom. Sus ojos conectaron, y Tom pudo ver que algo brilló en ellos. Bill parpadeó y Tom sonrió. Sintiéndose más confiado, Tom dio unos pasos más al frente, hasta quedar junto a Bill.

“Yo creo que sí” dijo Tom en voz baja. Alzó la muñeca y Bill se le quedó mirando por un momento.

Tom contuvo el aliento. ¿Acaso Bill habría olvidado la muñeca?

Bill seguía contemplando la muñeca con los ojos abiertos. Luego de unos cuantos segundos, extendió la mano con dedos temblorosos.

“Tomi” murmuró.

Kaaren se paro detrás y frunció el ceño “¿Tú la tomaste?”

“No” dijo Tom, con los ojos aún puestos en Bill. Puso lentamente, la muñeca en las manos de Bill, y éste la abrazó contra su pecho, cerrando los ojos y suspirando. Inclinó la cabeza y su cabello le cubrió el rostro.

Kaaren se dirigió a Tom.

“Entonces, ¿dónde estaba?”

“En el cuarto de lavado” Tom la miró rápidamente, y luego volvió sus ojos hacia Bill. Bill acariciaba a la muñeca, aún estaba temblando y tenía las rodillas flexionadas. Parecía un niño, que se aferraba a su muñeca con desesperación.

“Bill” dijo Kaaren suavemente.

Bill no levantó la vista, no se inmutó, al parecer ni siquiera se daba cuenta que Kaaren estaba en la habitación. Kaaren exhaló y se cruzó de brazos. Tom se mordió los labios cuando vio que Bill abrazó fuertemente a la muñeca, haciéndola casi desaparecer, se inclinó hacia adelante y pegó su frente contra el colchón de la cama.

Kaaren se acercó un poco más y tocó la espalda de Bill, quién no reaccionó.

“Creo que deberías irte, Tom” dijo Kaaren “Tal vez…”

“No” dijo Bill en voz baja.

Tom miró a Bill.

“Bill” dijo Kaaren de nuevo “Bill, ¿me escuchas?”

De nuevo, Bill no contestó. Se acurrucó más de tal forma que no pudiesen ver ni su cara, ni a la muñeca. Murmuraba algo. Tom no entendía qué era lo que estaba diciendo, pero estaba seguro de que Bill, no quería escuchar nada de lo que Kaaren decía.

“Bill” le llamó Tom.

Bill alzó la cabeza y miró a Tom. Kaaren se tensó, y Tom sonrió a Bill. Bill simplemente se le quedó mirando a Tom, pero al menos había una conexión. Agarraba a la muñeca con mucha fuerza, como si temiera que se la quitaran de nuevo. Tom quería asegurarse de que eso nunca volviera a pasar.

“Bill” dijo Kaaren en voz baja “Necesito que tomes tus medicinas”.

Bill dejó caer su cabeza de nuevo y Kaaren miró desesperada a Tom. Éste sólo se encogió de hombros.

“Tal vez…deberías pedírselo” dijo Kaaren “No le responde a nadie más”.

Tom negó con la cabeza “No, será mejor que me vaya…”

“No” dijo Bill otra vez.

Tom se mordió los labios y miró a su alrededor. Las enfermeras se habían ido y sólo quedaban él y Kaaren, con un Bill que no respondía.

Tom se agachó, hasta quedar a la altura de la cama y trató de llamar a Bill “¿Bill, nos escuchas? Yo sé que sí”.

“Tomi” murmuró Bill.

“Aquí estoy” dijo Tom “¿Estás bien?”

Bill asintió, con la cabeza contra las sábanas “Estoy b-bien”.

“Lo sé” contestó Tom.

“¿Dónde has estado?” Bill levantó la cabeza, y miró a Tom con los ojos húmedos.

“Yo sólo…me fui por poco tiempo”.

Kaaren suspiró “Tengo que irme, la niñera que contraté ya se ha ido…Tom, quédate con Bill unos minutos, ¿de acuerdo? Voy a enviar a una enfermera pa…”

“¡N-no!” dijo Bill con firmeza, sentándose.

Tom se sintió enojado, enojado con Kaaren por irritar a Bill. Se levantó y dio unos pasos hacia atrás con torpeza. No sabía si quedarse o irse.

“Muy bien” dijo Kaaren con cansancio “Tom, ¿podemos hablar?”

Tom siguió a Kaaren hasta un rincón de la habitación, donde Bill no pudiera oírlos.

“No me gusta esto” le dijo a Tom “No me gusta para nada, pero por ahora, creo que es lo mejor para la salud de Bill”.

“¿Qué?”

“Tú” respondió Kaaren frunciendo el ceño “Él no…Él no ha respondido a nadie por días. Luego llegas con la muñeca de vuelta… ¿dónde la tenías, Tom?”

“Ya le dije” dijo Tom molesto “Yo no la tenía”.

“¿Entonces quién?”

Tom se moría de ganas por delatar a Georg, pero lo único que hizo fue encogerse de hombros “No lo sé, la vi cuando moví una pila de ropa que estaba ahí”.

“No tengo idea de quien haría semejante crueldad” dijo Kaaren mirando a Bill “No puedes ser su héroe Tom”.

“No estoy tratando de serlo”.

“Yo creo que sí” dijo Kaaren “No sé por qué…simplemente no me gusta esto”.

Tom frunció el ceño “¿Qué se supone que debo hacer?”

“Mantenerte alejado de él a estas alturas ya es inútil” Kaaren negó con la cabeza “Resignarte también lo es”.

Tom hizo un movimiento para irse, pero Kaaren lo tomó del brazo para impedírselo.

“Sólo esta noche” dijo Kaaren “Necesito que te quedes con él, sólo esta noche”.

“No puedo” protestó Tom.

“Sí puedes, por favor” dijo ella “Sólo habla con él. Acompáñalo. Pero no dejes que se vuela a ir otra vez”.

Tom se sintió muy incómodo. Por supuesto que quería estar con Bill, pero lo que Kaaren le pedía, sonaba como una responsabilidad. Y él nunca pensaría en Bill como eso “No lo sé”.

“¿Sabes Tom? No te lo estoy pidiendo, soy tu supervisora y esta noche es parte de tu trabajo.” Dijo Kaaren con voz firme “Bueno, ahora sí, me tengo que ir”.

“Mierda” murmuró Tom.

“Quiero un reporte completo mañana” dijo Kaaren “¿Entendido?”

Tom miró a Bill otra vez. Estaba echado bocarriba con la muñeca sobre su pecho, acariciándola y sonriendo. Tom asintió sin decir palabra.

“Genial” le dijo ella “Nos vemos mañana”. Después de esto, se fue cerrando la puerta tras ella.

La habitación se veía un poco más oscura, y la única luz que había era el débil resplandor, de la lámpara que estaba en el pasillo. Tom miró cuidadosamente a Bill. Tenía marcas rojas en sus muñecas y en sus tobillos, su cabello parecía un nido de ratas, y tenía unas ojeras terribles.

Sin embargo, Tom pensó que se veía hermoso, encantador. Se acercó lentamente a la cama de Bill, tratando de no asustarlo. Habían pasado días desde que lo había visto sonreír así. Sobre la mesa, había un pequeño vaso con tres pastillas, y una nota debajo. Paciente: Kaulitz Bill. Debe tomar estas pastillas vía oral, lo más pronto posible. Se ha negado a sus medicamentos desde el lunes.

Era viernes en la noche. Tom suspiró y agitó la cabeza. Bill había estado sin medicación por casi cinco días.

“Tomi” dijo Bill en voz baja.

Tom alzó la vista y sonrió de manera forzada “Hey”.

“Hola”.

Tom abrió la boca para decir algo, pero Bill se fijó en su muñeca de nuevo y comenzó a acariciarla “Gracias por traer a Tomi de vuelta” le susurró a la muñeca.

Tom no estaba seguro si le hablaba a él o a la muñeca. Aún así se acercó y se sentó en la cama. Bill levantó la vista y le sonrió.

“Me asustaste” dijo Tom suavemente.

“Cuando los bebés nacen no pueden ver nada” murmuró Bill “Y tienen los ojos azules. Azules. Sin embargo, este bebé, puede ver todo perfectamente y tiene ojos cafés. Hermosos ojos cafés, como los míos. Como los tuyos, Tomi”.

Tom asintió y dejó que Bill siguiera hablando.

“Ellos no son estúpidos. Saben todo lo que sucede a su alrededor…lo saben” Bill continuó “¿Y t-tú sabías que…los bebés no tienen lágrimas hasta que alcanzan casi las cuatro semanas? Sólo hacen ruido…aunque eso no significa que no estén llorando. A veces, ella no dejaba de llorar y yo no podía dormir. Supongo que no era su intención hacerme enojar. Creo que Kathryn sólo tenía hambre”.

“¿Quién es Kathryn?”

Bill se estremeció “Una vez la ignoré, sólo quería ver cuánto tiempo podía llorar…creo que no debí haberlo hecho”.

“¿Kathryn tenía ojos cafés?”

“Sí, grandes ojos c-cafés. Sólo que ahora, están cerrados” Bill pasó sus dedos por los párpados de la muñeca “¿Te gustan, Tomi? ¿Los ojos cafés?”

Tom miró confundido a Bill “¿Qué?”

Bill cerró los ojos y dejó escapar un largo suspiro. La muñeca se deslizó por sus brazos y cayó sobre el colchón. Bill comenzó a temblar. Por un momento, Tom entró en pánico. ¿Acaso Bill, se había “ido” otra vez?

Se inclinó hacia adelante y tocó el hombro de Bill, quien abrió los ojos y su rostro se relajó de inmediato.

“Tom” dijo sonriendo “Estás aquí”.

Tom sintió una opresión en su pecho.

“Sí, aquí estoy” dijo en voz baja, acariciando la mejilla de Bill con el pulgar.

“Pero, tú no estuviste antes…”la voz de Bill se apagó.

“No, tenía que alejarme un poco”

“¿Por qué?” Bill se veía dolido, pero miraba a Tom con el ceño fruncido y con los ojos muy abiertos “¿Por
qué te fuiste?”

“Fui un estúpido”.

“Tú no eres ningún estúpido, Tomi” dijo Bill en voz baja.

Tom miró hacia abajo y río un poco. Nadie, ni siquiera su madre lo llamaba así.

“Odio cuando no estás cerca”.

Tom tragó saliva “¿En serio?”

Bill cerró los ojos y tembló “T-tú…me mantienes aquí”.

“¿Yo te mantengo aquí?”

“Cuando tú t-te vas, y-yo me voy t-también” respondió Bill “Tal vez me voy para poder encontrarte, no lo
sé”.

Tom se acercó aún más sin dejar de acariciar la mejilla de Bill. Él sólo cerró sus ojos y se limitó a sentir las caricias de Tom. Los dedos de Tom recorrieron, desde la mandíbula de Bill hasta su cuello.

“¿Así que ahí es a dónde vas?” Preguntó Tom “¿A buscarme?”

Bill asintió “Tal vez”.

“Bueno, pues no me iré a ninguna parte, así que tu tampoco”.

Bill se acercó a Tom y envolvió sus brazos alrededor del cuello de Tom. Éste al principio se sorprendió, ya que era él el que siempre daba el primer paso, pero luego, acercó aún más a Bill y lo abrazó fuertemente, acariciándole la espalda.

Tom no podía dejar de inhalar el delicioso aroma que desprendía Bill, lo jaló más hacia él hasta ponerlo casi sobre su regazo. Bill se ayudó a sí mismo apoyándose en los hombros de Tom. Luego, tomó una de las manos de Tom y entrelazó sus dedos.

Con su otra mano, Tom acarició el costado del esbelto cuerpo de Bill. Bill se hizo hacia atrás y miró a Tom parpadeando e inclinando la cabeza.

“No vas a ir a ningún lado ¿verdad?”

“Siempre y cuando tú no lo hagas” contestó Tom con honestidad.
Bill sonrió un poco, poniendo una mano sobre la mejilla de Tom.
Tom giró el rostro y besó los dedos de Bill.
“No lo haré” dijo Bill en voz baja.
Tom miró el reloj. Su turno casi terminaba y sabía que no llegaría a casa a tiempo. Pero con Bill en sus brazos, abrazándolo, necesitándolo, no le importaba. Se había pasado días, deseando estar cerca de Bill.
Tom acomodó a Bill sobre su regazo y éste envolvió con sus piernas la cintura de Tom, juntando sus cuerpos. Sus alientos se mezclaron, y Bill soltó un suspiro. Ambos se estremecieron, con los dedos entrelazados y con sus respiraciones cortadas. Tom, soltó las manos de Bill y la llevó hasta la espalda de este, jugando con el borde de su camisa. Metió sus manos dentro de la camisa de Bill y acarició su espalda desnuda, mientras Bill gemía levemente.
Tom podía sentir lo suave que era la piel de Bill. Apretó suavemente contra su piel y Bill arqueó un poco su espalda. Tom presionó su rostro contra el pecho de Bill, mientras él le acariciaba sus rastas.
“Tomi” murmuró Bill, mirando hacia abajo.
“¿Qué?”
Bill tomó el rostro de Tom y le dio un beso delicadamente, Tom se sorprendió, pero esbozo una sonrisa contra los labios de Bill. La conexión entre ellos, era tan fuerte, que casi podía tocarse.
Tom cerró los ojos, rindiéndose ante Bill.

Respuestas9 a “Comiitted Capi 8”

  1. Divacreativa dice:

    Gosh.

    He amado completamente este capitulo. Es bello descubrir el poder y la conexión que Bill ha formado con Tom. Al principio creí que solo está le correspondia a Tom, por querer a Bill como lo hace, pero se ha demostrado que no es así.

    Ambos se necesitan mutuamente.

    Y lo mejor de todo es que Tom puede hacer que Bill no se aleje de la realidad.

    Ansio el proximo capitulo.
    Besos

  2. mel_twc dice:

    omg
    q lindo, esa conecxio q tiene es unica i magica
    me encanto este capitulo

    yo tambien ansio el proximo, y espero q sea muy pero q muy pronto

    besos

  3. kuru dice:

    Wooow lo ame!! ke bello capitulo…. por fin Tom se acerco a Bill luego de huir de él… Ke bueno ke consiguió a la muñeca, no entiendo xke no dijo la verdad, pero bueno; Gracias a ella, han podido conectarse como sólo ellos pueden hacerlo. Bill es lo más tierno que hay.
    Espero el siguiente!!!
    Besos!

  4. Ady dice:

    Por fin juntos!!
    Bill se iba a buscar a Tom!!
    me ha encantado el capitulo, no tarddes mucho con el otro porfa!

  5. agozz dice:

    Diosss mas lindo el capitulo.
    Me encanta, como de apoco se acercan y despues se alejan, Bill siempre esta pero necesita a Tom.
    Hay dios me encanta!
    No tardes mucho con el otro.!
    Porfaaa :)

  6. ValemareS dice:

    ame este fic y todos los anteriores pero este se me izo muy dulce…
    Tom abrió la boca para decir algo, pero Bill se fijó en su muñeca de nuevo y comenzó a acariciarla “Gracias por traer a Tomi de vuelta” le susurró a la muñeca… aww de verdad no quiero necesito!! el siguiente capi ya plis!

  7. Love Kaulitz ♥ dice:

    me gusta mucho este fic, cada vez quiero saber más sobre que pasará .

  8. Coni dice:

    ohhh bill tuvo la iniciativa esta vez*-*, me encanta este fic, se volvio una adicción.. porfavor suban capitulo pronto, lo espero con mucha ansia

  9. melanie dice:

    Nein *O*
    Es que B&T son tan lindos maldicion!
    Bill tomo la iniciativa esta vez *-*
    hubo mas roce :)
    lindo cap
    conitnuala pronto TT-TT

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