Ahora el capítulo 2, espero les guste. Para mí es muy difícil escribir este fic, parte de mi alma está en Bill y Tom (sino es que toda) y cada vez que escribo mi alma se rompe palabra por palabra, siempre termino llorando cada vez que le agrego algo más al fic o voy escribiendo el capítulo que sigue.
Casi que todo el fic tiene una canción en especial, cada parte de este fic tiene una canción que te deja sin respiración, este en particular no tiene, pero los que vienen sí.
Gracias a todas por leer, se los agradezco. Y dedicado nuevamente a mi Miomia bella (Vanek) mi Slave hermosa (Andy), mi Luna xD (Moon), a mi Mafe y Ale, mi hermanita bella (Mía) y a mi querida Mire (te extraño nena).
Ahora sin mas retrazo acá les dejo el segundo cap y el link del primero.
Into the Night
“Esta situación puede conmigo. No logré soportar el dolor de perderte. Dos veces te perdí, pero solo una vez volviste a mí.
¿Cuánto tiempo tendré que esperarte? ¿Cuándo volverás por mí? ¿Qué fue lo que hice para que te separaran de mi lado? ¿Amarte? ¿Tan malo es lo que siento por ti? Porque aún lo siento, aún siento este amor que me quema por dentro.
El tiempo podrá pasar, pero sigues viviendo en mí. Me diste la mejor noche de toda mi vida, volví a estar entre tus brazos, volví a sentirme vivo, en otras palabras volví a sentir.”
Que haces cuando toda tu vida cambia de un momento a otro, cuando todo lo que conocías no es ni la cuarta parte de lo que una vez viste, cuando amaste a esa persona y no pudiste decírselo.
Que haces, cuando la muerte cambia todo en ti…
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Capítulo 2
Bill sale corriendo de la habitación, con ese recuerdo vivo en su memoria, no soporta el dolor. Cae al suelo de rodillas, grita y llora desesperado, mira la cicatriz en su mano, no puede imaginarse la vida sin Tom. Ahora… ¿Quién lo protegería? ¿Quién lo consolaría cuando estuviese llorando? ¿Quién velaría su sueño cuando tuviese una pesadilla?
— ¡MALDITA SEA…! ¡LLEVAME CON EL SI PIENSAS LLEVARTELO, NO ME LO QUITES, NO ME SEPARES DE LA PERSONA QUE MAS AMO EN EL MUNDO…!
Los gritos desgarradores de Bill llegaban hasta la sala, Georg y Gustav corrieron hasta el pasillo y se arrodillaron con él, tratando de retenerlo, su cuerpo temblaba por el llanto, la desesperación, impotencia y dolor mezclados con todo el amor y el odio que sentía crecer en su pecho. ¿Por qué pasaba eso? ¿Por qué los separaban? ¿Qué habían hecho mal? ¿Qué había hecho mal él para que lo separaran de Tom?
— Vamos Bill, levántate – pide Gustav tratando de controlar sus lágrimas.
— Gus, me lo quieren quitar, me quieren quitar a Tom… – se aferra a la chaqueta de su amigo mientras su cuerpo convulsiona por su incontrolado llanto.
— Tranquilo amigo, Tom va a estar bien… – lo abraza tratando de darle la fuerza que está necesitando en ese momento.
Una enfermera por órdenes del médico inyecta a Bill con un sedante suave, quiere que descanse hasta que su madre aparezca en el hospital. El Dr. Kraum entendía de sobra su actitud, su miedo, su dolor, eran hermanos gemelos, el joven que en este momento iba en brazos de su otro amigo se lo había dicho. ¿Por qué la vida era tan cruel? Apenas era un niño con toda una vida por delante, aunque tuviese 20 años, para él todavía eran niños.
Georg se dirige a la habitación de Tom, lo pensaba una y otra vez para mirarlo. No quería, si Bill había reaccionado de esa manera no quería imaginarse su reacción. Respira profundo y se decide a darle la cara a su amigo y lo que ve hace que caiga de rodillas y deje sus lágrimas fluir, el cuerpo de su amigo estaba despedazado, no era nada de lo que una vez conoció de él. Se acerca lentamente a su cama, y pone una mano en su cabeza cuidadosamente.
— “Georg hermano, tráeme a Bill, no quiero a Bill lejos de mí. Ayúdenme a despertar, no quiero morir, por favor Georg no me dejen morir, no ahora que debo decirle a Bill cuánto lo amo”
— Vamos hermano, debes salir de ésta Tom, no puedes dejarte vencer. Bill te necesita, vamos amigo, tú eres fuerte Tom.
Un pequeño momento, se vino a su mente, uno solo, de tantos que tuvieron mientras su amigo aún “vivía”.
— Vamos Tom, deja de hacerte el payaso y entra ya, hace demasiado frío para que estés ahí afuera – le reta Georg mientras le pasa uno de sus abrigos a su amigo
— Casi no hace frío no lo siento – dice mientras sus dientes le castañean lo que hace que el castaño comience a reír.
— ¿Qué no hace frío? ¡Tom, mírate! Estás temblando, vamos deja de hacerte el fuerte, que mañana contaremos con un guitarrista enfermo.
— Yo no me hago el fuerte Hagen. ¡Soy fuerte! – Grita mientras dobla sus brazos – soy ¡SUPER TOM!
Ambos amigos ríen ante esa escena y entran al cálido apartamento, para continuar con lo que tenían encima.
Georg tuvo que salir, no soportó verlo de esa manera, tantos años juntos, de verlo lleno de vida, con una sonrisa en la cara, dolía saber que Tom en cualquier momento podría morir.
— “No Geo, no te vayas, no me dejes solo por favor, sabes que odio estar solo. No quiero estar aquí, quiero despertar”.
Mientras en la sala, Gustav trataba de calmar el llanto de su amigo, pero era imposible, Bill estaba igual o peor que Tom, tenía miedo que él también muriera con su hermano. Georg llega con ellos, sus ojos estaban rojos, había llorado como nunca en su vida.
— Bill – dice Gustav – tuvimos que llamar a Simone, los médicos dijeron que era necesario.
— ¿¡Necesario!? ¿¡QUE MIERDAS ESTÁN INSINUANDO!? TOM NO SE VA A MORIR… NO PUEDE… NO PUEDE MORIRSE…
Bill se desespera, con solo la idea de saber que Tom en cualquier momento podía dejar este mundo, lo hace sentirse verdaderamente desesperado, solo, sin esperanza alguna. No quiere ni pensar que eso pueda llegar a suceder, no hoy, no mañana… Nunca.
— No Bill, no es eso, ellos quieren que sus familiares estén cerca, por si despierta. ¿Comprendes? – Dice Georg usando un tono de voz que nunca había utilizado – Más si la persona está en coma, eso ayuda para que reaccionen más rápidamente…
— ¿Tú crees? – dice levantando su cabeza.
— Claro… Ya verás que Tom despierta…
Gustav se sentía enfadado, no podía concebir que Georg le estuviese mintiendo a su amigo. Sentó a Bill en uno de los sillones de la sala, y se acercó a Georg.
— ¿Por qué mierdas le mientes? – le dice Gustav.
— No es mentirle Gustav, míralo, Tom es su vida, es su todo. Se conocen desde antes de nacer, SON UNO. ¿Cómo te sentirías si la persona que más amas en el mundo está al borde de la muerte?
— Me sentiría perdido Geo, pero eso no es motivo para mentirle…
— Gus, yo puedo perder a un amigo, con todo el dolor de mi alma trataría de superarlo, ya dos no…
El castaño dejó a su amigo pensando en sus palabras, él tenía razón, no podrían lidiar con el dolor de perder a ambos gemelos, sería lo peor que les pudiera pasar, aunque para Bill sería lo mejor que pudiera pasarle en su corta vida, morir junto a su hermano.
Simone llegó en dos horas al hospital. Bill dormía en el sofá, ese sedante lo había hecho dormir, no lo quiso despertar, sabía que a su hijo le estaba costando sobrellevar el dolor.
— ¡Simone! – dice Gustav abrazando a esa mujer que era casi como su madre.
— Gustav, pequeño. ¿Cómo está mi bebé?
— No muy bien, no voy a mentirte. Aunque no he ido a verlo, no puedo hacerlo. Con sólo ver a Bill, puedo imaginarme en las circunstancias en las que está. Georg fue a verlo y volvió con sus ojos rojos de tanto llorar.
— ¿Qué pasó con Bill? – pregunta preocupada al ver que su hijo duerme tranquilamente.
— Tuvo un shock nervioso, tuvieron que sedarlo. Estaba muy alterado.
— Mi Dios… – se frota sus sienes – Iré a ver a mi pequeño. Tendré que soportar el dolor.
— Creo que primero debemos hablar señora Kaulitz – interrumpe el Dr. Kraum – soy el médico de su hijo. Lamento las circunstancias en las que nos estamos conociendo.
— Buenas noches doctor, pero antes de hablar con usted, me gustaría primero ver a mi hijo. Necesito verlo.
— Está bien, pase. Sólo tiene unos minutos.
Comenzó su marcha hacia la habitación del mayor, pedía al cielo poder soportar el dolor de verlo en ese estado. Entró con cuidado, no lo había visto aún y ya sus ojos se comenzaban a llenar de lágrimas. Sentía un dolor demasiado fuerte en su pecho y en su vientre, saber que ella lo había traído al mundo y ahora se lo querían quitar, hacía que le dieran ganas de morir.
Cuando se acerca completamente, ahoga su llanto en sus manos.
— Mi bebé… ¿Pero qué te han hecho mi pequeño? Acá está mami mi amor, no te dejaré solito Tom, jamás. Debes ser fuerte, debes recuperarte, salir de acá, yo sé que puedes, eres un chico fuerte. No… – su voz comienza a entrecortarse – no te preocupes por nosotros mi niño, estamos bien, solo debes concentrarte en recuperarte. Te amo hijo, no sabes cuánto te amo, y qué no daría por estar en tu lugar, por ahorrarte todo este dolor. Cambiaría mi vida por la tuya si es preciso hijo mío.
— “Mami… Mamita no llores por favor. Yo estoy bien, a quién debes de cuidar es a Bill, no debes dejar que se desvele. Cuídamelo por favor, no dejes que nada le pase a Bill mamá. Pero ya no llores, me haces sentir mal al verte llorar de esa manera mami. Quisiera poder despertarme o poder moverme para que sientas que estoy bien”
Simone sale de la habitación, no sin antes darle un beso en su fría mejilla. Cierra la puerta tras ella, y se sienta en el frío suelo del hospital, le duele, una parte de sus entrañas se está desprendiendo en ese momento. Llora amargamente, su hijo está al borde de la muerte y el otro… No sabe cómo está su otro hijo. Sabe que Bill quiere morir en estos precisos instantes, que quiere dejar de vivir e irse con su hermano.
Se dirige a la sala de espera, su pequeño hijo ya ha despertado. Bill la observa con furia, por su mente viajaban miles de cosas en ese momento, miles de pensamientos, odio, temor, rabia, enojo, consuelo… Tom estaba en esa cama por culpa de ella, por tenerle miedo a las alturas.
— Mi pequeño… – dice Simone ahogando un sollozo.
— ¿En qué viniste? – dice Bill en un tono que no era de él y se aleja de su contacto.
— En… En avión Billi – Simone ve la expresión de odio en los ojos de su hijo.
— ¿En avión? ¿¡VINISTE EN AVION!? ¿¡Y NO PUDISTE LARGARTE EN AVION!? ¡HICISTE QUE TOM TE LLEVARA A CASA EN AUTO PORQUE ODIAS VOLAR! ¡¿Y VINISTE EN AVION?!
— Bill, hijo… No… No me culpes por lo que pasó. ¿Cómo no iba a venir en avión sabiendo que mi hijo mayor está en coma en el hospital y mi pequeño niño me necesitaba? Bill, no me culpes de lo que le pasó a tu hermano por favor.
— ¿Qué no lo haga? ¿¡Cómo quieres que no lo haga, si la persona que más me importa en este mundo está postrado en una cama luchando por su vida!? No madre, no me pidas que no lo haga… – le da la espalda.
— Bill – interrumpe Gustav – no le hables así a tu mamá, a ella también le duele lo que está pasando…
— No lo dudo Gus, pero no siente lo que YO estoy sintiendo en este momento, no siente como la vida se le va, no siente como tu corazón deja de latir, porque el suyo quiere dejar de hacerlo, no siente como falta el aire porque él no puede respirar, no lo siente…
— Es cierto Bill, no lo siento, pero sí siento el dolor de perder a un hijo, yo los tuve en mí durante 9 largos meses, son parte de mi, así que por favor, no me culpes de lo que sucedió con tu hermano…
Bill dejó a su madre ahí llorando, la amaba, pero no podía reprimir ese sentimiento de culpabilidad, que había infundado contra ella. Se dirigió a la habitación de su hermano, quería estar con él, verlo aunque fuese dormido.
— “Volviste mi amor”
— Hola Tomi… Pronto saldrás de aquí hermanito, pronto volverás a estar conmigo, sabes, el médico dice que cada vez estás mejor – Bill trata de tocarlo pero le da miedo – ¡Oh Tomi! Déjame estar en tu lugar, no soporto este dolor, vuelve a mí, donde quiera que te encuentres vuelve a mí.
— “Como quisiera poder hacerlo mi pequeño, como quisiera que me tomaras en tus brazos mientras te digo cuánto te amo Bill. No llores por favor, me parte el alma escucharte llorar. Tú dolor es mi dolor Bill, así que por favor no llores mi amor. Pronto despertaré, pronto volveré junto a ti. Ahora duérmete que yo velaré tu sueño como siempre.”
De tanto llorar Bill vuelve a caer dormido, eran las 3 a.m., y todo estaba comenzando. Su dolor apenas empezaba a salir, a cómo el tiempo pasara el dolor aumentaría. Ya nada sería lo mismo, a partir de ese momento Bill Kaulitz no existiría hasta que su hermano se recuperara.
Mientras está con Tom, escucha los gritos de los G’s en la sala de espera. Mira su móvil y eran las 8 a.m. apenas, suspira y trata de relajarse. Sale de la habitación y se dirige hacia el lugar.
— ¿Qué sucede? – pregunta al llegar.
— Bill, estos señores, dicen que necesitas ir por las pertenencias de Tom, nosotros nos ofrecimos pero dicen que debes ir tú…
— ¿Porqué yo? – pregunta un poco nervioso.
— Porque es la persona más allegada a la víctima y su madre nos ha dicho que no iría…
— Ok, está bien, iré…
— ¿¡Pero Bill!? – refuta Gustav.
— Tranquilos, estaré bien…
Bill salió con los dos agentes directo a las oficinas. Mientras salía se topó con el resto del staff del grupo, que lo reciben con los brazos abiertos. Natalie y Dunja le dan un enorme beso que hace que pequeñas lágrimas salgan de sus orbes, aunque llevaba sus gafas puestas ellas podían ver su enorme tristeza. El productor se le acercó y le dio un fuerte abrazo, y le susurró un “ya estamos acá Bill”, a lo que el pelinegro solo pudo responder con una leve sonrisa.
Sube al auto con ellos y se dirigen a ese lugar al que Bill estaba comenzando a odiar. Cuando ingresaron, las náuseas aparecieron en su estómago, no sabía con qué se iba a encontrar. Le entregaron su cartera, el piercing el cual estaba intacto, habían tenido la amabilidad de quitárselo y no romperlo, y le entregaron las llaves de ese auto, ese auto que Bill odió desde el día que Tom con una enorme sonrisa compró.
— ¿El audi dónde está? – pregunta.
— El auto no quedó en buen estado Sr. Kaulitz…
— No me interesa, quiero verlo…
Bill fue junto con el agente al botadero, cuando reconoció el auto de Tom su corazón dio un vuelco, sentía morirse, perdió el equilibrio y el agente lo tomó por el brazo. Caminó hacia el auto, vio el parabrisas quebrado con rastros de sangre.
— ¿Cree que podría quitarle la placa y dármela?
— Si, pero… ¿Para qué la quiere?
— Cosa de gemelos… – trata de sonreír al recordar las veces que utilizaron esa frase.
El agente llamó a dos trabajadores e hizo quitar las placas al auto, y entregárselas a Bill. Por el momento el auto no les servía de nada, hasta que no supieran con exactitud que había pasado esa noche. Cuando las tuvo en sus manos un recuerdo se le vino a la mente.
— “Estás seguro de esto Tomi, sabes que será más difícil explicar, el porqué tu auto tiene mis iniciales…
— Si lo estoy Billi, no te preocupes, no dirán nada…
— Pero aún no logro entender ¿¡Por qué quieres que tu auto tenga mis iniciales en las placas?!
— Pronto lo entenderás… No te preocupes”
“¿Qué quisiste decir con esa acción Tomi? Ahora la duda quedará en el fondo de mi corazón, porque nunca me responderás” – pensaba Bill mientras caminaba hacia la salida del lugar.
Llevaba en sus manos, su celular, su ipod intacto a pesar de que estaba en la guantera y muchas cosas más, hasta una auto fotografía que fue tomada por Tom, recordaba muy bien ese día, fue en el afterparty de los VMA’s. Todo le resultaba muy difícil, quería salir corriendo, acabar con su vida, pero y… ¿Si Tom despertaba? No podía hacer eso, debía esperar, aunque eso significara morir día a día.
Volvió a entrar al lugar, metió en la enorme bolsa de papel lo que había encontrado en el auto de su hermano, por increíble que pareciera todo estaba sin rasguño alguno.
Regresó al hospital, y todos lo esperaban. Sus padres estaban ya ahí. Corre hacia ellos y se funde en un abrazo. Los necesita a ambos. Jörg y Gordon se dirigen una mirada, debían ser fuertes para Bill, ya se habían enterado que el pequeño de los Kaulitz culpaba a su madre y no quería tenerla cerca.
Dunja les había llevado un cambio de ropa, Natalie comida, sabían que de ahí ellos no saldrían, hasta salir con Tom, si es que el mayor de los gemelos lo lograba.
— Esto será un infierno – dice Dunja – hay que tener paciencia.
— Será difícil, mira el estado de ánimo de Bill – lo vuelven a ver – y para rematar esos agentes que necesitan a Bill para hacer todo. ¿Por qué putas no se llevaron a Simone? ¿Por qué Bill?
— A lo que Gustav y Georg me contaron, Simone no quiso ir y el único que estaba acá que era el familiar más cercano era Bill, los chicos se ofrecieron pero los agentes insistieron en que tenía que ser Bill. Y además sabes cómo es él, puede estarse muriendo por dentro que si se trata de Tom, el saca sus fuerzas de dónde sea.
— Lo sé y es lo que más me preocupa – comenta Natalie mientras se toma un vaso con café.
Los agentes no habían terminado su labor ahí, debían comenzar con la demanda impuesta contra el sujeto del otro automóvil. David hablaba con ellos y ponía en orden todo. Era algo grande lo que les esperaba. Los medios de comunicación rodeaban el lugar, en menos de 24 horas la noticia del accidente había dado la vuelta al mundo y eso… Eso apenas comenzaba.
Dos semanas después miles de papeleos, miles de declaraciones e investigaciones seguían en pie, pero todo se detenía porque Tom no reaccionaba, no había testigos, no había nada que hiciera que el otro conductor pagara las consecuencias de sus actos. Y eso a Bill lo ponía al borde de la histeria.
— ¡¿Cómo putas pretenden ustedes dejarlo libre?!
— Señor Kaulitz, no podemos retenerlo más tiempo. Eso es imposible. Llevamos casi dos semanas en esto, no podemos retenerlo más – dice el médico – no hay porqué dejarlo en el hospital además de que las autoridades quieren que lo liberen.
— ¡Claro que pueden! Lo pueden retener por alcohólico. ¡No sé algo! Él no puede salir de acá… No puede. ¡Es un maldito asesino!
El médico sale de esa habitación, no podían retener más al otro paciente, por más que él quisiera no podía mantenerlo más ahí. No tenía como alegar que debía quedarse por más tiempo.
No entendía cómo pedían su liberación, había un chico en ese mismo hospital que se debatía entre la vida y la muerte, que necesitaba que se hiciera justicia, pero como siempre las leyes en su país se iban a la mierda.
Ya en la noche el otro conductor estaba por salir en pocas horas, le habían dado de alta y estaba en perfectas condiciones. Mientras que Tom todavía se debatía entra la vida y la muerte.
— Bill – lo llama su padre – el… El otro conductor saldrá hoy.
En serio que triste me has dejado- Tom sintiendo todo a su lado, tratando de interactuar, pensando q sufre mas Bill que él, y Bill entiendo su dolor por perdere a tu alma gemela, el rencor hacia Simone por haberse ido con Tom, su frustracion… todo.
Las placas BK, famosas en serio, si Bill se enterase el motivo de ello estaría felíz, ahora a esperar si es q pasa q Tom despierte.
Hermoso capi Marilu!!
Gracias por leer Ady te lo agradezco!!! Mua!!! Y todavía falta… si que sí…
Mi mari.. gracias… esta lindo… y sniff…. carajooo por que eres mala… me haces llorar… y se que aun falta mas…. sniffs y mas sniffs…
estoy q no tengo consuelo
no paro d llorar
cuando publicas el proximo capitulo
tom vive no??
me muero si el se muere aunq solo sea en ficcion
por favor!!!!… has que tom reaccioneee!!! estoy que lloro con este fic!!… continualo pronto, estare pendiente =)!!!
¿Sabes que es mas desgarrante que leer esto?
Leerlo escuchando “Hallelujah” de Kate Voegele,
toda la tristeza y desesperacion del fic,
se intensifica con esta cancion.
Quiero y no quiero conocer el final,
esto me esta matando, es que ellos separados
tan definitivamente es inconcebible para mi.
te pasastes, esta muy bueno
* – * estoy que corto las huichas, necesito saber que pasara despueeees!
Diios miio! *w*
DDDDDD
me encantaaaaaa
amo este fic <3 <3 <3