No Mueras Antes Que YO – One Shoot By Mon_483

Basado en la canción “Stirb nicht vor mir” de Rammstein.

NO MUERAS ANTES QUE YO

Los últimos meses habían sido más pesados que todos los días de su vida juntos. Ni siquiera las entrevistas, firmas de autógrafos, conciertos, meet and greet’s habían sido tan agotadores, tan faltos de vida, tan amargos y tan desalentadores.

No se quejaba porque no estaba en condiciones de quejarse, él no debería ser el que se estuviera quejando de su posición y situación. Esta vez tenía que ser el fuerte, como muchas veces lo había sido. Ahora la cuestión era esta: ¿Podría sostenerse mientras veía a su hermano postrado en una camilla de hospital y respirando con ayuda de un aparato?

Era difícil y llegaba el momento en que pensaba que no volvería a ver a su hermano respirar. De pensarlo sentía cómo se le aguaban los ojos. A veces, también pensaba que las cosas se mejorarían y serían como antes.

Llevaba noches sin descansar. Sentado en un molesto sillón de la habitación cerraba los ojos para aparentar lo que no podía hacer: dormir. Pero eso no le importaba mientras mirara día a día el progreso en la salud de Tom.

Volteó la siguiente hoja de su libro y suspiró fuertemente cuando miró a su hermano con los párpados casi cerrados, observándole entre sus tupidas y rizadas pestañas. No pudo evitar dejar florecer una hermosa sonrisa en su cara, sonrisa que regresó su gemelo desde donde estaba recostado.

–Buenos días.

–Hola. –un tono débil había salido de su boca– ¿Qué tal estás?

Bill intentó detener la sonrisa triste que se asomó de sus labios, ¿cómo podía Tom preguntarle qué tal estaba cuando debería ser al revés?

–Bien, ¿qué tal estás tú?, ¿cómo te sientes hoy?

–Me siento mejor– mintió.

–Oh, me alegra. –dejó el libro en el sillón y se acercó a la cama, sentándose en la orilla y pasando su mano por la pálida cara de Tom.

– ¿Qué han dicho los doctores acerca de mí?

–Hoy no han venido.

–Qué sorpresa. –pronunció con mucho esfuerzo y sonriendo marchitamente.

Aunque no quisiera ninguno de los dos las esperanzas se habían desvanecido paulatinamente. Era la tercera decaída de Tom en los últimos cuatro meses, eso era más de lo que ellos habían esperado al principio de la enfermedad. Habían intentado muchos tratamientos y terapias, ninguna había servido. Y el preciado cabello de Tom había comenzado a desaparecer. Eso era lo que más le costaba trabajo aceptar. De hecho, la leucemia era difícil de aceptar sin tener lágrimas en los ojos y un hoyo en el pecho que te intentaba decir que no habría salida, y al mismo tiempo que confiaras en que la había. Todo era cuestión de destino y elecciones correctas.

Los días se habían hecho largos, grises y desolados. Un borrador había desaparecido el color y la alegría de sus vidas, una palabra mal colocada había destrozado las finas cuerdas que dirigían su vida. Ya no habían fans, ya no había adrenalina de estar encima de un escenario, sólo quedaban recuerdos de lo que alguna vez fue.

–Bill, podrías acercarme mi guitarra, ¿por favor?

–Pero Tom, no puedes…

–Sí puedo, sólo acércamela.

–Bien.

Le brindó la guitarra que estaba cerca del sillón, sin saber que sería la última vez que oyera a su hermano rasgar las cuerdas.

–Canta para mí. –dijo antes de empezar a tocar la melodía un poco desafinada porque sus dedos no presionaban lo suficiente las cuerdas. Una de sus muchas canciones dedicada especialmente a ellos dos sería testigo de una última mirada, un último momento de paz antes de conocer la ausencia de vida en el cuerpo de uno de ellos. Era el último intercambio de aire que tendrían antes de desaparecer.

In mir wird es langsam kalt
wie lang können wir beide
hier noch sein.

La oscuridad de la habitación demostraba de manera obvia que era de noche ya, el día había pasado en un pestañear. Ahora era momento en que todo el hospital se quedaría en silencio durante un tiempo hasta que alguien falleciera o estuviera a punto y todo el personal comenzara a correr como desesperado de un lado a otro, a movilizarse en busca de una solución.

No miró la hora, no tenía ganas de encender la luz y despertar a Tom, lo dejaría descansar. Algo le había inquietado y por eso había abierto los ojos, pero aún no descubría que era.

Acarició tiernamente su mejilla –Juntos lo haremos, cariño. –siguió acariciando con el dorso de su mano la suave piel.

– ¿Bill? –murmuró apenas audiblemente antes de abrir exageradamente los ojos y que el aparato que tenía a un lado comenzará a pitar y la línea se quedará recta, plana, sin vida.

– ¡Tom! –fue lo que alcanzó a gritar en cuanto entraron un par de doctores y lo alejaron del cuerpo de su hermano. Fue cuestión de segundos que parecieron eternos lapsos de tiempo.

Una enfermera lo sacó de la habitación mientras él gritaba y arañaba lo que podía para volver a entrar, mirar a su hermano y poder hacer algo por él. Las lágrimas comenzaron a escurrirse una tras otra sin querer, fue un acto reflejo de su subconsciente y Bill no pudo evitarlo.

Comenzó a decir cosas incoherentes y una enfermera se le acercó a tranquilizarlo. Al principio intentó con frases como: “Estará bien, el señor se recuperará”, “Podrá salir de ésta, he visto peores casos”, y al final terminó con: “Los doctores hacen lo que está a su alcance”.

Sintió que todo le daba vueltas de pronto, era una sensación de saber una parte tuya muerta, un latido perdido en la inmensidad de la vida misma, una última respiración detenida en el segundo de la inhalación.

Quiso gritar y poder detener lo que estuviese sucediendo. No era lo que él merecía, pensó. De pronto se dio cuenta de lo egoísta que había sido pensar eso, debería haber pensado que Tom no lo merecía.

Se dejó deshacer completamente en el sufrimiento de pensar, porque no le quedaba nada más que hacer en ese momento.

Treinta minutos después seguía sentado en la sala de espera y repleto de ansias que llegaban por borbotones cada que veía salir un médico o pasar una enfermera. Se rascó la mano nerviosamente e intentó mirar al suelo para tranquilizarse. El corazón le estaba palpitando como si hubiese corrido un maratón y las náuseas se estaban haciendo presentes con cada minuto que pasaba y él seguía esperando.

Respiró lentamente y se mordió el labio inferior para acallar los pequeños sollozos que salían de su pecho, era incapaz de controlarlos mientras lloraba, era aún más incapaz de detener las lágrimas. ¡Era prácticamente imposible y él ni siquiera lo intentaba!

–Señor Kaulitz, lo sentimos –levantó la mirada y se encontró con un doctor– se hizo todo lo que pudimos… –una fina arruga se le dibujó en el rostro al doctor que estaba frente a él. Bill frunció el entrecejo y no terminó de procesar la frase.

–No…

–Lo sentimos, no resistió el paro cardíaco.

–No es cierto –se negó rotundamente y dirigió su mirada a su lado izquierdo, las luces del hospital se reflejaban en todo el lugar y sintió venir un ataque de ansiedad como cuando era pequeño.

–¿Quiere pasar a verlo por última vez?

La palabra “última vez” pulsó en su cabeza, martilleó con tal magnitud que creyó no haberla oído del todo.

– ¿Quiere decir que…Tom está…muerto? –le costó una infinidad poder expulsar esa palabra, desearía poder haber eliminado esa palabra de su vocabulario antes que tener que decirla junto con el nombre de su gemelo.

–Sí señor…

Con su larga mano empujó el cuerpo del doctor y pasó a un lado. Entró corriendo y temblando a la habitación. El poco maquillaje se le había corrido en las mejillas y la mano le vibraba continuamente.

Se dejó caer al suelo y se arrodilló a un lado. Pasó su mano por la sábana que cubría el cuerpo de su hermano, sollozó agudo y enterró su cara en la cama. ¿Por qué le tenía que haber pasado esto a él? Quizás un poco de esperanza le hubiera salvado de esta situación, hubiera cambiado todo.

–Abre tus ojos, sé que puedes hacerlo. –el pobre chico se negaba una y otra vez lo que le habían dicho hace unos segundos, no alcanzaba a ver lo que la realidad le estaba mostrando.

Llorando alargó su mano a la de Tom, tomándola y llorando un poco más. Era imposible, sería imposible de ese momento en adelante.

–No mueras antes que yo, Tom… –susurró dejando caer una lágrima por su rostro. Apretó su mano y ansió poder sentir que su hermano regresaba la presión.

Creyó ver que el monitor encendía de nuevo y la línea que marcaba la frecuencia cardíaca volvía a la vida. Era lo que más quería en ese momento, lo que deseaba con todo su ser. Se quedaría ahí esperando el resto de su vida, esperaría el momento en que Tom abriera los ojos…

Ich warte hier
Don’t die before I do
Ich warte hier
Stirb nicht vor mir

Respuestas6 a “No Mueras Antes Que YO – One Shoot By Mon_483”

  1. *White Queen* dice:

    Awww…pero que triste =(

    Tom está vivo VDD!!!!?????

    diime ke sii.. x.x

  2. Hikari dice:

    aww, lindo, pero triste TTwTT
    se lo que se siente, T.T mi corazon
    de pollo no soporta las muertes T.T

  3. Lugoth dice:

    Divino
    Ya te lo habia dicho
    Esta genial

  4. INES dice:

    Que mala eres,como haces algo asi!!!!!!!!!!!!!????????????

    Dime que va a tener continuacion y que Tom va a estar vivo y bien!!!!!!!!!!

    Y los twins van a estar juntos,si?por fa!!!!!!!!!!!!1

  5. MEL dice:

    por dios q trist
    dime q tom al final vive o q bill se va con el , pero q no esten separados
    x favor
    odio las muertes i mas las q son asi
    no puedo para d llorar :(

  6. Killerwish dice:

    Nunca he llorado tanto con una fic :’)
    Iba leyendo y a cada parrafo yo de TTTwTTT
    Solamente me acuerdo y me dan mas ganas de llorar XD
    Felicitaciones! Me encanto ♥ Escribes increible :D

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