Hola mis vidas, laménto el atrazo como nadie tiene idea…¿por que no lo publique antes? Por que lo re-escribi 2 veces, irónico pero cierto…Cheza lo comprendió cuando leyo el ultimo borrador…por que hice un drama y me dice PERO ESTA BIEN y yo le dije NO LO SIENTO…
Y ella así de o.O ¿no lo sientes? Y yo le digo NO…
Bueno este sí lo senti…pero por el mismo atrazo tal vez sea bueno que recuerden el Capitulo 11, aquí el link!
http://www.twckaulitz.com/2009/07/just-trust-me-cap11-by-princess-of-darkness/
Cómo siempre este chapter se lo dedico a todas y en especial a Cheza, no puedo creer soportar dos semanas sin tí online ok! Asi que haz lo que tengas que hacer para volver a estar bien! Sí soy egoista y demándante, te quiero lo que no sabes, eres de esas personas que me deja ser como soy con quien reimos a lagrimas y de mis lagrimas me haz hecho reír…contigo no se admiten hipocrecías ni mascarás y amo eso de tí. Gracias por todo y pls come back soon.
Espero les guste mis vidas y gracias por leerme, me quedo un poco largo sorry, preguntas y dudas aqui mis vidas!

Capítulo 12 ” Just Trust Me”
Bill se desplazaba sonriendo entre los invitados, trago en mano. En algún momento de su vida había amado ser el anfitrión de las fiestas que daba en casa junto con Tom. Levantó la ceja y se empinó de un trago el contenido del vaso, esos habían sido otros tiempos, pensó con nostalgia.
Ahora sólo trataba de ser amable y pedía al cielo que esa noche terminara cuanto antes.
-Por un instante jure que nos llevabas a un desfile de modas- fue el comentario que le lanzó Georg, quien automáticamente consiguió un pequeño golpe por parte de Gustav en el hombro.
-¿Qué viejo? Eso era lo que yo pensaba- justificó su comentario.
-Pues no. Y ya ves donde estas, así que solo disfrútalo ok.- contestó el Kaulitz menor guiñándole el ojo a su amigo, que ya se veía en camino a una buena borrachera.
Unas horas atrás, cuando las limosinas en que viajaban se desplazaban por la zona roja más exclusiva de la ciudad, aún no sabían de lo que Bill era capaz, hasta que el sonido de potentes motores hizo que guardaran silencio y vieran hacia los vidrios. Divisaron una caravana de motocicletas conducidas por chicas disfrazadas de policías, enfundadas en trajes de cuero negro, gafas obscuras y de sus cinturones colgaban esposas que se movían sugerentemente en sus piernas.
-Mi madre ¿Qué es eso?- preguntó Gustav sin salir de su asombro.
-Nuestra seguridad- respondió Bill sonriendo.
Y justo en ese momento la velocidad de los autos empezó a disminuir lentamente hasta llegar a la entrada del club más cotizado para caballeros en Europa. “Decay” rezaban luminosas letras del único lugar donde todo hombre no podía irse sin haber entrado al llegar a la ciudad.
-Mierda- masculló Frank.- ¿Estamos? ¿Acaso estamos en…?
-Sí, estás en el Paraíso-terminó Bill la frase, mientras le daba suaves golpes en la espalda al guitarrista de su banda.
(continuar al TAG)