Y todo empezó con “Los Kaulitz” Cap.19 “Dave vs Los Kaulitz‏”

Muchas gracias a Cheza por betear el cap.

Dave vs Los Kaulitz‏

Narrador

-… Te estás poniendo duro – señaló el pelinegro gimiéndole en el oído al de rastas a tiempo que tocaba la erección de su gemelo generosamente mientras Tom introducía su lengua nuevamente en la boca de su gemelo. Estaban muy distraídos para darse cuenta de que la perilla del baño giraba … Y el mundo se congelaba para todos.

-Chicos ¿están bi…? – Era la voz de Dave que quedaba ahogada tras su desfigurado gesto de sorpresa. Gustav y Georg, cuando vieron que Dave dejaba la sala por ir donde los gemelos, corrieron detrás de él. El morbo por ver qué pasaba con los Kaulitz había podido más que la instrucción de quedarse quietos en la sala. Tras Dave, el rostro de Gustav quedó más pálido de lo que él mismo creía que podía verse alguna vez y a Georg una sonrisa se le empezó a formar en el rostro.

Tom jadeaba sobre el cuello de su hermano, y no había poder humano que lo hiciera distraerse dos segundos de la sensación de la mano de su gemelo envolviendo perfectamente su pene, mientras le proporcionaba el mejor de los estímulos con la lengua en su oído. El sabor único del sudor de Bill era realmente delicioso a su paladar, nada podría separarlo de la miel que emanaba su gemelo. Nada… hasta que un grito ahogado invadió sus sentidos y no era para nada de Bill. Abrieron sus ojos y se vieron. En una milésima de segundo, el miedo y sorpresa en el rostro idéntico de los gemelos se les tornó un desagradable espejo, y nuevamente voltearon a ver en dirección de donde provenía el grito. La cara de Dave se les torno monstruosa.

Tom, al verse sorprendido, se hizo para atrás, no dando chance a que Bill sacara su mano de su bóxer y, como un detalle realmente tétrico para confirmarle a Gustav, Georg y Dave que no estaban alucinando, apareció la mano de Bill en el pene de Tom, como un lindo espectáculo a tiempo que Gustav y Dave cerraban los ojos y Georg se tiraba una carcajada.

La cara pálida y sudorosa de Dave apremió a Gustav, quien trataba de sostener a su manager, quien se desvanecía en sus brazos.

-Mierda, Georg - pedía ayuda el rubio para sostener a Dave. Georg dejó a un lado su morbo y corrió en ayuda a su amigo, lo llevaron a la sala y debatían entre darle algo dulce para subir su presión o llamar una ambulancia, a lo que el manager negaba violentamente con la cabeza, sólo pidiendo que le dieran un poco de espacio.

Los ojos de Dave estaban perdidos en el horizonte, no fijaba su mirada en nada, -¿¡acaso nadie está consciente de lo que pasa!? -se repetía una y otra vez. Dave era el tipo más importante de la industria de la música, el hacía la magia. Nadie nunca hubiera apostado por ese grupito ridículo de adolecentes unos años atrás.

Recordaba lo que le decían una y otra vez otros magnates del entretenimiento: ¿qué haría con un hip hopero blanco, dos pseudometaleros y un niño niña? Pero él no dudó, tenía que firmar con esos niños antes de que alguien más los descubriera…y lo hizo boom. Ahora, Tokio Hotel era el grupo más importante del momento, todo gracias a él. Dave podía enganchar la disquera más grande, sabía cómo obtener mejores ventajas para la banda, sabía manejar a los más importantes productores a nivel música… Pero ahora no sabía cómo enfrentar esto: los gemelos. Sí, él les había soportado todo. Ellos eran un gancho especial para Tokio Hotel y ahora todo estaba justo en el desagüe, gracias a los Kaulitz, maldecía una y otra vez en su mente.

Logró sentarse y permanecía serio. Gustav trataba de descifrar la expresión de su manager, que le parecía más perturbado que el mismo. En cambio, Georg tenía una sonrisita y se paseaba de un lado a otro. Las reacciones de los tres eran muy diferentes, pero ninguno se atrevía a romper el silencio sepulcral que los invadía. Sus miradas se turnaban sin cruzarse, viendo en dirección al baño, que permanecía con la puerta cerrada y de ahí no salía ni el menor ruido y mucho menos los gemelos.

Diez minutos después, la puerta del baño se abría y dejaba su paso a los Kaulitz. Bill tenía el rostro realmente aterrado y su mano venía aferrada a la de Tom. El de rastas tragaba en seco de vez en cuando, y trataba de ver a Dave, pero su rostro no le obedecía. Se bajaba de vez en vez y necesitaba realmente ayuda para hablar, y Bill no iba a hacerlo, evidentemente.

-Yo creo que … no era la forma - empieza Tom a decir mientras, por fin, se sienta en el sillón donde hace más de cuarenta y cinco minutos el asunto no pintaba tan trágico como en este preciso momento. -Nosotros… No queríamos que se enteraran así y aho…

- … Y ahora ya lo sabemos -dice Georg, tratando de ayudar a Tom, quien cree que va a sufrir otro colapso nervioso por la forma en que sus manos tiemblan.

-Bueno… Eh… a lo que me refiero- dice Tom sudoroso y un rostro realmente perdido, -es que la reunión era para decírselo y ver como…

-¿Ver cómo qué? – Dice Dave parándose del sillón, yendo hacia el mini bar, sirviéndose un generoso whisky en las rocas.- No te confundas, Tom, eso fue un error. Esas cosas pueden pasar; son jóvenes, las hormonas se alborotan y en un segundo las cosas se complican. Sólo tratémoslo de olvidar y ustedes pueden buscar ayuda psicológica…

-¡No … No! ¿Cómo ayuda psicológica? No fue un error, nosotros tenemos una relación – rebate Bill.

-No, Bill, tu confundiste a Tom. Mira como te vistes y lo provocas, eso no es una relación, es una pequeña confusión con un toque de narcisismo- afirma Dave.

-No -dijo Tom más tajante.- La reunión era para decir que somos novios y eso no se discute, no es un error y Bill no tiene culpa de nada. Era para ver qué decían ustedes, pero me haces creer que no es necesario – remata subiendo el tono de voz, mientras Bill se aferra mas a la mano que tiene dentro de las de su gemelo. Georg toma la palabra, sabiendo que tendrá que apoyar a sus amigos. -Tranquilo brother, nosotros no tenemos nada que dec…

- Georg ¿tú sabías algo de esto? – indaga interrumpiéndolo Dave. -Te veo tan putamente relajado que me crispas los nervios - grita por fin. – ¿Alguien, por una mierda, tiene idea de lo que pasa aquí?

-Pasa que nuestros mejores amigos tienen una relación - contesta Georg impulsivamente. – Y no veo por qué eso es motivo de gritos-dice intercambiando una mirada con Tom.

- ¿Y Tokio Hotel qué?- les indaga Dave severamente..

-¡Tokio Hotel… nada! - dice Bill por fin. - No pensaras que lo diremos en la próxima entrevista Dave, sólo necesitábamos confiar en alguien, nada más.

-Sí, sí, Bill. Lindo discurso, pero aquí la mitad de nuestra relación son negocios. Te recuerdo que en cualquier momento algún detalle puede salir a la luz y no quiero ver el morbo de los medios y…

-¡Espera, Dave!- interviene Georg, quien se ha convertido en el defensor de los gemelos. – ¿Tienes idea de la cantidad de material Twincest que hay?

- ¿De mate… qué? – responde Dave ahogándose con su bebida, llevando las manos al pecho y quedando con los ojos desorbitados.

-De material de incesto, videos, fotos, fictions de los Kaulitz. Oye, relájate, todo el mundo lo toma bien, ¿verdad que sí, Gustav?- dice Georg señalando al rubio, quien se lleva las manos a la cara de la vergüenza, y en quien los ojos de los gemelos y Dave se clavan, viéndolo con una gran interrogante en el rostro.

-Permítanme un segundo… ¿ustedes ven esas cosas? – pregunta indignado el manager señalando a Gustav y Georg, quienes, sonrojados, asienten con la cabeza, ya que no se sospechaban terminar ellos metidos en el interrogatorio. A Dave, la cabeza le da más vueltas, se dirige a Georg y Gustav. -¿Se están acomodando con la idea? ¿Acaso se están preparando para una conferencia respaldando a los Kaulitz y lo van a decir?

-No. No vamos a decir nada, esto es privado -dice Bill realmente furioso.- A lo que Georg se refiere es que nada puede alimentar el morbo que ya hay respecto a nosotros.

-Bill tú sólo cállate-arremete Dave contra Bill, quien, a sus ojos, ha tenido la culpa de todo, ya que vio que la inocencia del menor es una carta falsa. –Dime, después de que ya aclaramos que no eras gay y hacerme hacer un solo relajo en los medios para desmentirlo, dime como tomar esto.

-Es que yo no soy gay, teníamos que aclararlo – dice Bill en tono determinado mientras su ceja derecha se sube en una mueca de enojo. Suelta la mano de Tom y cruza las piernas.

Los ojos de los cuatro se posan en él y Gustav por fin se sonríe. -¿Cómo que no eres gay, si nos estás diciendo que eres novio de tu hermano?

-¡Sí, pero que Tom sea mi chico no significa que yo sea gay!-reprende el pelinegro cruzando ahora los brazos. Dicho comentario provoca que todo el mundo fije los ojos en Tom.

-¿Qué insinúas, Bill? ¡Ahora resulta que la nena soy yo!- dice Tom en tono irónico, casi ofendido.

-Ay, mis oídos – dice Gustav en un tono lastimero mientras cierra los ojos. –No… No, eso es algo que no quiero saber, por favor -suplica Gustav poniendo las manos enfrente, como que con ello pudiera frenar lo que oía.

A tiempo que Bill le pega a Tom, mientras le dirige una mirada dulce y dice - No seas idiota, Tomy. Me refiero a que yo nunca andaría con otro hombre que no fueras tu.- Tom se sonríe y baja la mirada, sonrojado.

-Por compasión, no se vean así frente a nosotros -dice Dave, secundado por un asentimiento de Gustav.

-Ay, ya les dije que no vamos a decirlo- dice Bill, – Si Tokio hotel es lo que tanto te preocupa…

-Nos preocupa – dice Gustav, apoyando a su manager.

-Sí, sí, lo sé, pero nunca haríamos nada que provoque daño a la banda. Tom seguirá diciendo que es el player, yo que ando buscando una fan para enamorarme de ella y tonterías de ese vuelo.

-Ok, no lo vamos a hacer público… ¡perfecto! Entonces no veo para qué hacer una reunión y decírmelo. ¿Por qué mierdas atormentarnos? ¿Alguno de ustedes tiene idea de lo que le hizo a mi mente lo que vi?

-Esto te pasa por no tocar la puerta – interrumpe Bill, mientras Tom, en un rápido movimiento, le indica que se calle.

Dave ve al cielo pidiendo paciencia. Decide ignorar a Bill y continua – ¡Y lo que ahora sé! Digo, ¿por qué no llevar todo en secreto como hasta ahora? Me hubiera encantado un poco de consideración - grita Dave, tirándole la mirada más fría a los gemelos, a lo cual Bill baja la mirada y sus ojos están a punto de estallar.

A Tom, las palabras de Dave le hacen daño, pero nota que Bill está más afectado. Vuelve a tomar su mano y decide explicarse: -Creo que lo decimos porque… Es lo que nos toca. Porque no podemos confiar en nadie más que en ustedes, porque nos duele evitar tomarnos de la mano por miedo a que ustedes nos vean y nos estamos cansando de que nos quieran presentar mujeres mientras nosotros ya tenemos lo que queremos. Lo decimos porque pensamos que nos iban a apoyar-dice Tom, cumpliendo lo que le había prometido a Bill horas antes: poner la cara por su chico.

En todo el proceso, no ha quitado sus ojos de la mano de Bill entre las de él, es de ahí de dónde saca sus fuerzas. Ve el pecho de Bill, realmente agitado y lleno de miedo. -Ven acá, cariño -le dice mientras recuesta su espalda en el respaldo del sillón y Bill se refugia en su pecho, sin siquiera abrir sus ojos y su rostro tembloroso. Esa escena realmente le pega a Dave, sabe que no puede prohibirles amarse. Mientras, el de rastas continua hablando: – Te lo decimos, Dave, porque a estas alturas nuestra relación contigo es casi de padre y necesitamos contar contigo, porque Gustav y Georg son nuestros mejores amigos y porque yo no quiero volver a fingir que no me importa que Bill esté a mi lado sin devolverle un beso o solo un gesto, y porque podría esperar que el mundo nos diera la espalda, pero no ustedes. Podría esperar darle asco al mundo pero jamás a la gente que… ­se supone nos quiere - dice por fin, dejándose vencer y apoyando la barbilla en la cabeza de su gemelo, que sigue apoyada contra su pecho.

Gustav ha permanecido sentado en el sillón del fondo, totalmente pálido pero sin expresión alguna, no por algo es el más prudente y maduro de la banda. Se paró y fue hacia la mesa de centro que estaba frente a los gemelos, y dijo viendo a sus amigos - No me corresponde a mí juzgar a nadie, y menos sentir asco por la gente que, como tú mismo lo dices, amo. Cuenten conmigo –puntualiza.

Dave se siente realmente apenado por cómo los trató, y las palabras de Tom le dieron justo en el corazón. Sabía que había defraudado a los gemelos.- No quise ofenderlos, pero…

-¿Pero? -dice Georg en una mueca, donde indica su molestia. -¿Pero qué? Dave, vamos… ¿qué pero se les puede poner?

-Si hay “peros”, Georg, y no estás en medio de una novela. Aquí todos deben entender que tenemos que cuidar a la banda, y para eso tendremos que firmar algo, no sé, un contrato de confidencialidad y compromisos de las dos partes.

-¿Qué dos partes?- pregunta Gustav.

-Tokio Hotel, representado aquí por ustedes y yo como manager, y la otra parte serán los Kaulitz.

-Ahh, no estoy entendiendo nada- dice Tom a tiempo que Bill se levanta de su pecho con su casta de negociador, sabiendo perfectamente de qué hablaba Dave. Él mismo lo había pensado y no era nada descabellado. Es por eso que se llevaba tan bien con su manager, él entendía que todo eran negocios. –Comprendo, Dave, contar con nuestra palabra de caballeros por ahora, hacer los rubros y firmar un contrato de confidencialidad con las penalizaciones debidas me parece totalmente razonable y justo- dice Bill cruzando su pierna y posando su mano en las de Tom.

-Uy, eso suena de miedo -dice Gustav.

-¿Es necesario?- pregunta Georg.

-¿Que no confían en nosotros?-interviene Gustav.

-No, no, esperen -dice Dave. -No se trata de confiar o no confiar…

-Claro -interrumpe Bill. -Pero no hay nada como tener algo firmado -dice soltando una sonrisa eclipsante, tal pareciera que el miedo que segundos atrás dominaba su cuerpo no era lo suficiente como para controlar su casta de negociador.-No es que no confiemos en ustedes o ustedes en nosotros, es que a veces hay que tener un pequeño estimulante para cumplir con la confianza que han depositado en uno – dice rematando.

-Wow - dice Dave. -Ni yo hubiera podido explicarlo mejor.

-Lo sé - dice el pelinegro sonriendo. – Otra cosa, Tom y yo somos novios, no amantes, no pareja de morbo gay. Nada de andar preguntando o haciendo bromas indiscretas, eso necesito que se entienda y respete. Lo digo para que quede claro, nada, y va a ir en el contrato- dice el pelinegro.

Todos asienten, deseando terminar la plática, lo cual es percibido por Tom, quien trata de romper la incomodidad diciendo –Ahora, díganme cuando comemos - e inmediatamente recibe un pellizco de Bill en el brazo. –¡Au! – grita el de rastas frunciendo su entrecejo. - ¿qué?

-Estamos hablando de algo serio acá, Tom Kaulitz- le reprende realmente molesto.-¿Podrías dejar de pensar en comer un minuto?

-Te recuerdo que llevo exactamente más de mmm 24 horas sin probar alimento y no tengo un ápice de energía. Soy un hombre saludable, lo cual lo sabes de sobra (suelta una sonrisita picara) porque mis últimas energías me las gaste contigo -dice besando el hombro de su hermano. – Así que tengo hambre, y si me pongo testarudo por el hambre, tendrás que acarrear mi mal carácter hasta que me des de comer.

-Eso era otra cosa que no quería oír- dice Gustav resignado.

-¿Soy yo o Tom últimamente habla más que Bill? - dice Georg volteando a ver a Gustav.

A lo que Bill se sonríe, sabiendo que Tom va a enfurecer por el comentario. – Tomy, es que primero tenemos que firmar eso y luego salimos de esta habitación. Si no… No salgo de aquí.

-Hey, eso lleva tiempo- dice Dave. -Podemos redactarlo de una vez, pero hay que legalizarlo.

-No, no y no, yo no salgo de esta habitación sin nada firmado - dice el pelinegro, nuevamente cruzando los brazos y negando con la cabeza.

-¿Y por qué no?- pregunta Gustav.

-¿Y qué tal si dicen algo?- responde Bill.

Tom sonríe viendo a su gemelo y a tiempo le ordena – Bill, cállate.

-¡Es que…! ¿Y si…?

-Ellos son nuestros amigos, no tenemos por qué amenazarlos

-¡Ay Tom, está bien! – dice Bill callándose de una vez.

-¡¿Bill?! – dice llamando la atención de su gemelo.

-Deja de hacer pucheros berrinchudos ¿quieres?-dice el de rastas guiñándole el ojo a su hermano.

-Uy, Tom mandando a callar a Bill. Algo me dice que voy a amar esto- puntualiza Gustav riendo.

-Sí, sí, que belleza ¿y todos felices para siempre no? Esto no es una novela, señores- dice Dave. -Retomando el tema, para empezar, ustedes dos no se van de Hamburgo. Tom, te recuerdo que tienes una sesión de fotos con Ecko y mañana vamos a negociar eso, y los dos tienen que pagar el desastre de la habitación 89, así que hacemos el contrato, lo firmamos los 5 y mañana Georg y Gustav felices vacaciones, y los Kaulitz a enmendar los dos líos en los que nos han metido.

-¿Qué dos líos? Fue Tom el de… Tú sabes -dice Bill señalándose la estrella.

-No creo que Tom dejara la habitación hecha una porquería solo, así que son dos líos. Además, van a cargar un manager un poco molesto sin vacaciones y dos de seguridad en las mismas. Ahora vayan a comer, nos vemos a las siete para leer y firmar.

Narrador

-… Te estás poniendo duro – señaló el pelinegro gimiéndole en el oído al de rastas a tiempo que tocaba la erección de su gemelo generosamente mientras Tom introducía su lengua nuevamente en la boca de su gemelo. Estaban muy distraídos para darse cuenta de que la perilla del baño giraba … Y el mundo se congelaba para todos.

-Chicos ¿están bi…? – Era la voz de Dave que quedaba ahogada tras su desfigurado gesto de sorpresa. Gustav y Georg, cuando vieron que Dave dejaba la sala por ir donde los gemelos, corrieron detrás de él. El morbo por ver qué pasaba con los Kaulitz había podido más que la instrucción de quedarse quietos en la sala. Tras Dave, el rostro de Gustav quedó más pálido de lo que él mismo creía que podía verse alguna vez y a Georg una sonrisa se le empezó a formar en el rostro.

Tom jadeaba sobre el cuello de su hermano, y no había poder humano que lo hiciera distraerse dos segundos de la sensación de la mano de su gemelo envolviendo perfectamente su pene, mientras le proporcionaba el mejor de los estímulos con la lengua en su oído. El sabor único del sudor de Bill era realmente delicioso a su paladar, nada podría separarlo de la miel que emanaba su gemelo. Nada… hasta que un grito ahogado invadió sus sentidos y no era para nada de Bill. Abrieron sus ojos y se vieron. En una milésima de segundo, el miedo y sorpresa en el rostro idéntico de los gemelos se les tornó un desagradable espejo, y nuevamente voltearon a ver en dirección de donde provenía el grito. La cara de Dave se les torno monstruosa.

Tom, al verse sorprendido, se hizo para atrás, no dando chance a que Bill sacara su mano de su bóxer y, como un detalle realmente tétrico para confirmarle a Gustav, Georg y Dave que no estaban alucinando, apareció la mano de Bill en el pene de Tom, como un lindo espectáculo a tiempo que Gustav y Dave cerraban los ojos y Georg se tiraba una carcajada.

La cara pálida y sudorosa de Dave apremió a Gustav, quien trataba de sostener a su manager, quien se desvanecía en sus brazos.

-Mierda, Georg - pedía ayuda el rubio para sostener a Dave. Georg dejó a un lado su morbo y corrió en ayuda a su amigo, lo llevaron a la sala y debatían entre darle algo dulce para subir su presión o llamar una ambulancia, a lo que el manager negaba violentamente con la cabeza, sólo pidiendo que le dieran un poco de espacio.

Los ojos de Dave estaban perdidos en el horizonte, no fijaba su mirada en nada, -¿¡acaso nadie está consciente de lo que pasa!? -se repetía una y otra vez. Dave era el tipo más importante de la industria de la música, el hacía la magia. Nadie nunca hubiera apostado por ese grupito ridículo de adolecentes unos años atrás.

Recordaba lo que le decían una y otra vez otros magnates del entretenimiento: ¿qué haría con un hip hopero blanco, dos pseudometaleros y un niño niña? Pero él no dudó, tenía que firmar con esos niños antes de que alguien más los descubriera…y lo hizo boom. Ahora, Tokio Hotel era el grupo más importante del momento, todo gracias a él. Dave podía enganchar la disquera más grande, sabía cómo obtener mejores ventajas para la banda, sabía manejar a los más importantes productores a nivel música… Pero ahora no sabía cómo enfrentar esto: los gemelos. Sí, él les había soportado todo. Ellos eran un gancho especial para Tokio Hotel y ahora todo estaba justo en el desagüe, gracias a los Kaulitz, maldecía una y otra vez en su mente.

Logró sentarse y permanecía serio. Gustav trataba de descifrar la expresión de su manager, que le parecía más perturbado que el mismo. En cambio, Georg tenía una sonrisita y se paseaba de un lado a otro. Las reacciones de los tres eran muy diferentes, pero ninguno se atrevía a romper el silencio sepulcral que los invadía. Sus miradas se turnaban sin cruzarse, viendo en dirección al baño, que permanecía con la puerta cerrada y de ahí no salía ni el menor ruido y mucho menos los gemelos.

Diez minutos después, la puerta del baño se abría y dejaba su paso a los Kaulitz. Bill tenía el rostro realmente aterrado y su mano venía aferrada a la de Tom. El de rastas tragaba en seco de vez en cuando, y trataba de ver a Dave, pero su rostro no le obedecía. Se bajaba de vez en vez y necesitaba realmente ayuda para hablar, y Bill no iba a hacerlo, evidentemente.

-Yo creo que … no era la forma - empieza Tom a decir mientras, por fin, se sienta en el sillón donde hace más de cuarenta y cinco minutos el asunto no pintaba tan trágico como en este preciso momento. -Nosotros… No queríamos que se enteraran así y aho…

- … Y ahora ya lo sabemos -dice Georg, tratando de ayudar a Tom, quien cree que va a sufrir otro colapso nervioso por la forma en que sus manos tiemblan.

-Bueno… Eh… a lo que me refiero- dice Tom sudoroso y un rostro realmente perdido, -es que la reunión era para decírselo y ver como…

-¿Ver cómo qué? – Dice Dave parándose del sillón, yendo hacia el mini bar, sirviéndose un generoso whisky en las rocas.- No te confundas, Tom, eso fue un error. Esas cosas pueden pasar; son jóvenes, las hormonas se alborotan y en un segundo las cosas se complican. Sólo tratémoslo de olvidar y ustedes pueden buscar ayuda psicológica…

-¡No … No! ¿Cómo ayuda psicológica? No fue un error, nosotros tenemos una relación – rebate Bill.

-No, Bill, tu confundiste a Tom. Mira como te vistes y lo provocas, eso no es una relación, es una pequeña confusión con un toque de narcisismo- afirma Dave.

-No -dijo Tom más tajante.- La reunión era para decir que somos novios y eso no se discute, no es un error y Bill no tiene culpa de nada. Era para ver qué decían ustedes, pero me haces creer que no es necesario – remata subiendo el tono de voz, mientras Bill se aferra mas a la mano que tiene dentro de las de su gemelo. Georg toma la palabra, sabiendo que tendrá que apoyar a sus amigos. -Tranquilo brother, nosotros no tenemos nada que dec…

- Georg ¿tú sabías algo de esto? – indaga interrumpiéndolo Dave. -Te veo tan putamente relajado que me crispas los nervios - grita por fin. – ¿Alguien, por una mierda, tiene idea de lo que pasa aquí?

-Pasa que nuestros mejores amigos tienen una relación - contesta Georg impulsivamente. – Y no veo por qué eso es motivo de gritos-dice intercambiando una mirada con Tom.

- ¿Y Tokio Hotel qué?- les indaga Dave severamente..

-¡Tokio Hotel… nada! - dice Bill por fin. - No pensaras que lo diremos en la próxima entrevista Dave, sólo necesitábamos confiar en alguien, nada más.

-Sí, sí, Bill. Lindo discurso, pero aquí la mitad de nuestra relación son negocios. Te recuerdo que en cualquier momento algún detalle puede salir a la luz y no quiero ver el morbo de los medios y…

-¡Espera, Dave!- interviene Georg, quien se ha convertido en el defensor de los gemelos. – ¿Tienes idea de la cantidad de material Twincest que hay?

- ¿De mate… qué? – responde Dave ahogándose con su bebida, llevando las manos al pecho y quedando con los ojos desorbitados.

-De material de incesto, videos, fotos, fictions de los Kaulitz. Oye, relájate, todo el mundo lo toma bien, ¿verdad que sí, Gustav?- dice Georg señalando al rubio, quien se lleva las manos a la cara de la vergüenza, y en quien los ojos de los gemelos y Dave se clavan, viéndolo con una gran interrogante en el rostro.

-Permítanme un segundo… ¿ustedes ven esas cosas? – pregunta indignado el manager señalando a Gustav y Georg, quienes, sonrojados, asienten con la cabeza, ya que no se sospechaban terminar ellos metidos en el interrogatorio. A Dave, la cabeza le da más vueltas, se dirige a Georg y Gustav. -¿Se están acomodando con la idea? ¿Acaso se están preparando para una conferencia respaldando a los Kaulitz y lo van a decir?

-No. No vamos a decir nada, esto es privado -dice Bill realmente furioso.- A lo que Georg se refiere es que nada puede alimentar el morbo que ya hay respecto a nosotros.

-Bill tú sólo cállate-arremete Dave contra Bill, quien, a sus ojos, ha tenido la culpa de todo, ya que vio que la inocencia del menor es una carta falsa. –Dime, después de que ya aclaramos que no eras gay y hacerme hacer un solo relajo en los medios para desmentirlo, dime como tomar esto.

-Es que yo no soy gay, teníamos que aclararlo – dice Bill en tono determinado mientras su ceja derecha se sube en una mueca de enojo. Suelta la mano de Tom y cruza las piernas.

Los ojos de los cuatro se posan en él y Gustav por fin se sonríe. -¿Cómo que no eres gay, si nos estás diciendo que eres novio de tu hermano?

-¡Sí, pero que Tom sea mi chico no significa que yo sea gay!-reprende el pelinegro cruzando ahora los brazos. Dicho comentario provoca que todo el mundo fije los ojos en Tom.

-¿Qué insinúas, Bill? ¡Ahora resulta que la nena soy yo!- dice Tom en tono irónico, casi ofendido.

-Ay, mis oídos – dice Gustav en un tono lastimero mientras cierra los ojos. –No… No, eso es algo que no quiero saber, por favor -suplica Gustav poniendo las manos enfrente, como que con ello pudiera frenar lo que oía.

A tiempo que Bill le pega a Tom, mientras le dirige una mirada dulce y dice - No seas idiota, Tomy. Me refiero a que yo nunca andaría con otro hombre que no fueras tu.- Tom se sonríe y baja la mirada, sonrojado.

-Por compasión, no se vean así frente a nosotros -dice Dave, secundado por un asentimiento de Gustav.

-Ay, ya les dije que no vamos a decirlo- dice Bill, – Si Tokio hotel es lo que tanto te preocupa…

-Nos preocupa – dice Gustav, apoyando a su manager.

-Sí, sí, lo sé, pero nunca haríamos nada que provoque daño a la banda. Tom seguirá diciendo que es el player, yo que ando buscando una fan para enamorarme de ella y tonterías de ese vuelo.

-Ok, no lo vamos a hacer público… ¡perfecto! Entonces no veo para qué hacer una reunión y decírmelo. ¿Por qué mierdas atormentarnos? ¿Alguno de ustedes tiene idea de lo que le hizo a mi mente lo que vi?

-Esto te pasa por no tocar la puerta – interrumpe Bill, mientras Tom, en un rápido movimiento, le indica que se calle.

Dave ve al cielo pidiendo paciencia. Decide ignorar a Bill y continua – ¡Y lo que ahora sé! Digo, ¿por qué no llevar todo en secreto como hasta ahora? Me hubiera encantado un poco de consideración - grita Dave, tirándole la mirada más fría a los gemelos, a lo cual Bill baja la mirada y sus ojos están a punto de estallar.

A Tom, las palabras de Dave le hacen daño, pero nota que Bill está más afectado. Vuelve a tomar su mano y decide explicarse: -Creo que lo decimos porque… Es lo que nos toca. Porque no podemos confiar en nadie más que en ustedes, porque nos duele evitar tomarnos de la mano por miedo a que ustedes nos vean y nos estamos cansando de que nos quieran presentar mujeres mientras nosotros ya tenemos lo que queremos. Lo decimos porque pensamos que nos iban a apoyar-dice Tom, cumpliendo lo que le había prometido a Bill horas antes: poner la cara por su chico.

En todo el proceso, no ha quitado sus ojos de la mano de Bill entre las de él, es de ahí de dónde saca sus fuerzas. Ve el pecho de Bill, realmente agitado y lleno de miedo. -Ven acá, cariño -le dice mientras recuesta su espalda en el respaldo del sillón y Bill se refugia en su pecho, sin siquiera abrir sus ojos y su rostro tembloroso. Esa escena realmente le pega a Dave, sabe que no puede prohibirles amarse. Mientras, el de rastas continua hablando: – Te lo decimos, Dave, porque a estas alturas nuestra relación contigo es casi de padre y necesitamos contar contigo, porque Gustav y Georg son nuestros mejores amigos y porque yo no quiero volver a fingir que no me importa que Bill esté a mi lado sin devolverle un beso o solo un gesto, y porque podría esperar que el mundo nos diera la espalda, pero no ustedes. Podría esperar darle asco al mundo pero jamás a la gente que… ­se supone nos quiere - dice por fin, dejándose vencer y apoyando la barbilla en la cabeza de su gemelo, que sigue apoyada contra su pecho.

Gustav ha permanecido sentado en el sillón del fondo, totalmente pálido pero sin expresión alguna, no por algo es el más prudente y maduro de la banda. Se paró y fue hacia la mesa de centro que estaba frente a los gemelos, y dijo viendo a sus amigos - No me corresponde a mí juzgar a nadie, y menos sentir asco por la gente que, como tú mismo lo dices, amo. Cuenten conmigo –puntualiza.

Dave se siente realmente apenado por cómo los trató, y las palabras de Tom le dieron justo en el corazón. Sabía que había defraudado a los gemelos.- No quise ofenderlos, pero…

-¿Pero? -dice Georg en una mueca, donde indica su molestia. -¿Pero qué? Dave, vamos… ¿qué pero se les puede poner?

-Si hay “peros”, Georg, y no estás en medio de una novela. Aquí todos deben entender que tenemos que cuidar a la banda, y para eso tendremos que firmar algo, no sé, un contrato de confidencialidad y compromisos de las dos partes.

-¿Qué dos partes?- pregunta Gustav.

-Tokio Hotel, representado aquí por ustedes y yo como manager, y la otra parte serán los Kaulitz.

-Ahh, no estoy entendiendo nada- dice Tom a tiempo que Bill se levanta de su pecho con su casta de negociador, sabiendo perfectamente de qué hablaba Dave. Él mismo lo había pensado y no era nada descabellado. Es por eso que se llevaba tan bien con su manager, él entendía que todo eran negocios. –Comprendo, Dave, contar con nuestra palabra de caballeros por ahora, hacer los rubros y firmar un contrato de confidencialidad con las penalizaciones debidas me parece totalmente razonable y justo- dice Bill cruzando su pierna y posando su mano en las de Tom.

-Uy, eso suena de miedo -dice Gustav.

-¿Es necesario?- pregunta Georg.

-¿Que no confían en nosotros?-interviene Gustav.

-No, no, esperen -dice Dave. -No se trata de confiar o no confiar…

-Claro -interrumpe Bill. -Pero no hay nada como tener algo firmado -dice soltando una sonrisa eclipsante, tal pareciera que el miedo que segundos atrás dominaba su cuerpo no era lo suficiente como para controlar su casta de negociador.-No es que no confiemos en ustedes o ustedes en nosotros, es que a veces hay que tener un pequeño estimulante para cumplir con la confianza que han depositado en uno – dice rematando.

-Wow - dice Dave. -Ni yo hubiera podido explicarlo mejor.

-Lo sé - dice el pelinegro sonriendo. – Otra cosa, Tom y yo somos novios, no amantes, no pareja de morbo gay. Nada de andar preguntando o haciendo bromas indiscretas, eso necesito que se entienda y respete. Lo digo para que quede claro, nada, y va a ir en el contrato- dice el pelinegro.

Todos asienten, deseando terminar la plática, lo cual es percibido por Tom, quien trata de romper la incomodidad diciendo –Ahora, díganme cuando comemos - e inmediatamente recibe un pellizco de Bill en el brazo. –¡Au! – grita el de rastas frunciendo su entrecejo. - ¿qué?

-Estamos hablando de algo serio acá, Tom Kaulitz- le reprende realmente molesto.-¿Podrías dejar de pensar en comer un minuto?

-Te recuerdo que llevo exactamente más de mmm 24 horas sin probar alimento y no tengo un ápice de energía. Soy un hombre saludable, lo cual lo sabes de sobra (suelta una sonrisita picara) porque mis últimas energías me las gaste contigo -dice besando el hombro de su hermano. – Así que tengo hambre, y si me pongo testarudo por el hambre, tendrás que acarrear mi mal carácter hasta que me des de comer.

-Eso era otra cosa que no quería oír- dice Gustav resignado.

-¿Soy yo o Tom últimamente habla más que Bill? - dice Georg volteando a ver a Gustav.

A lo que Bill se sonríe, sabiendo que Tom va a enfurecer por el comentario. – Tomy, es que primero tenemos que firmar eso y luego salimos de esta habitación. Si no… No salgo de aquí.

-Hey, eso lleva tiempo- dice Dave. -Podemos redactarlo de una vez, pero hay que legalizarlo.

-No, no y no, yo no salgo de esta habitación sin nada firmado - dice el pelinegro, nuevamente cruzando los brazos y negando con la cabeza.

-¿Y por qué no?- pregunta Gustav.

-¿Y qué tal si dicen algo?- responde Bill.

Tom sonríe viendo a su gemelo y a tiempo le ordena – Bill, cállate.

-¡Es que…! ¿Y si…?

-Ellos son nuestros amigos, no tenemos por qué amenazarlos

-¡Ay Tom, está bien! – dice Bill callándose de una vez.

-¡¿Bill?! – dice llamando la atención de su gemelo.

-Deja de hacer pucheros berrinchudos ¿quieres?-dice el de rastas guiñándole el ojo a su hermano.

-Uy, Tom mandando a callar a Bill. Algo me dice que voy a amar esto- puntualiza Gustav riendo.

-Sí, sí, que belleza ¿y todos felices para siempre no? Esto no es una novela, señores- dice Dave. -Retomando el tema, para empezar, ustedes dos no se van de Hamburgo. Tom, te recuerdo que tienes una sesión de fotos con Ecko y mañana vamos a negociar eso, y los dos tienen que pagar el desastre de la habitación 89, así que hacemos el contrato, lo firmamos los 5 y mañana Georg y Gustav felices vacaciones, y los Kaulitz a enmendar los dos líos en los que nos han metido.

-¿Qué dos líos? Fue Tom el de… Tú sabes -dice Bill señalándose la estrella.

-No creo que Tom dejara la habitación hecha una porquería solo, así que son dos líos. Además, van a cargar un manager un poco molesto sin vacaciones y dos de seguridad en las mismas. Ahora vayan a comer, nos vemos a las siete para leer y firmar.

Respuestas9 a “Y todo empezó con “Los Kaulitz” Cap.19 “Dave vs Los Kaulitz‏””

  1. kuru dice:

    Lindo Georg ke lo supo asimilar bien, vamos ske ya lo sabia!!! me encanta Bill negociador, él sí ke sabe hacer las cosas eh??? de exo funciona así en la vida real!!!!! como siempre un cap muy interesante.

  2. Princess of Darkness dice:

    Aww que linda Kuru eres muy amable en leerlo.

  3. αngelBஐяock dice:

    Es la primera vez que comento, pero ojo que no es la primera vez que lo leo… desde que salió no me he perdido ni un solo capitulo! todos me encantan!! eres lo maximo!!!! cuidate mucho, bye!

  4. Princess of Darkness dice:

    Hola Angel, muchas gracias por leerme.

    Muah ahh y bienvenida a la pagina

  5. love kaulitz dice:

    ahh me encanto este fic!! ya viene el cap final no?? no dejes de subirlo princ.

  6. Ale littlewitch dice:

    sweetie a ver si te comento mañana…ahora no tengo cabeza…besitos

  7. jOSSY_th dice:

    SUPER!!!!!!!!!!
    ME ENCANTO EL CAPI!!
    CONTINUALAAA
    bEZOOZZZ!!!!!!

  8. Ale littlewitch dice:

    al fin te comento…QUÉ VERGÜENZA PRINZ…SORRY SWEETIE…PERO ESTOS DÍAS MOVIDOS DE TWINCEST Y CHOCADOS PARA MI ADEMÁS PUES DESCONCENTRAN A CUALQUIERA
    FELIZ CON EL CAPI….ES QUE ME HE REÍDO VIENDO LA REACCIÓN DE DAVE Y GUSTAV!!! LA DE GEORG ES COMO LO QUE SABEMOS Y JURO QUE DEBE HABER SIDO ASÍ TAL CUAL…UN GEORG MUERTO DE LA RISA, Y UN GUSTAV NO QUERIENDO SABER LOS SUCIOS DETALLES.

    Y NO ME DIGAS QUE SE ACERCA EL FINAL?

    NO SÉ SI QUIERO FINAL ..QUIERO MÁS ;) …ME ENCANTA

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